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mSTÜRIA AMERICANA, LITERATIRA, DEREClíO Y VARIEDADES.
Periódico dedicailo á la Repúblicu Argentina, la Oriental del
Urnguny y la del Paraguay.
PUBLICADO HAJO LA D'-iECCION
DE
íuiciufl ?¡'ai)avro lliola n lliuntc ©. ©ue5ai)a.
(abogados)
TO^JO IX
BUENOS AIRES.
2íll —I M P B E t\ XA B K H A V O , CALLE M C B E N O - 243
fi ^G€»#
Sieodo en su mayor parte inéditos los ti^bajos de La
Revista de Buenos-Aires, se prohibe (a reimpresión de ellos.
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c
LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
historia americana, £iteratnra n íí)£r£c[)C!.
ANO III. BUENOS AIRíiS, ENERO DE 1866. n, 33.
HISTORIA AMEÍIICANA.
«mi"
Señores doctores Vicevte G, O^^^sada y Miguel Navarro Vioia,
Amigos y compañeros :
Notando con placer que hace mucho tiempo que en la
Sección de historia de la importante publicación que rejen-
tan, solo aparecen trabajos inéditos, y cada vez más empersa-
do en su mejor éxito— acompaño ahora cs<^ manoscríto de
mi colección, que tiene por ül{ih)—<' Descripción hisióríca
déla antigua provincia del Paraguay» para (jue si üds. la
juzgan de interés, le den cabida en las paginas déla «¿a Re-
vista de Buenos Aires > que con laudable ahinco (y unánime
aplauso de los argentinos), acopia preciosos datos que el his-
toriador futuro tendrá necesariamente que consuliai-.
Este trabajo, debido á la pluma del ciudaiano [ia?agua-
yo Mariano Antonio Molas, fué compuesto en la mazmorra
en qué le sumió por largos años el bárbaro Francia, y á pe-
sar de íu coücision, (lo que 'o hace adaptable á ía índole del
enunciado periód ico)— -entra en a'gníios di-laljes inleresan-
los sobre la revolución pacifica que se oj^eró en el Paraguay
\ 1 * 1.! VISTv DF. BIENOS AIRES.
embira lus auionu. . -1 ' "<'^ í'^' 'í'^» ^ ' ^^^ '"^^^ ^^
t ^1 I
l.uciuim ftecalde, lomó una copia del orijiíial con
**l objelo deque se iiiserlúra-eu la^ Cí)lnmiias de El Grito
Paraguayo, el cual apeuas logró registrar algunos fragraen-
lo^: deconsigui- '-i en su tolali.lal os cnlorimonto
¡ 11 . ; rimíliva fué auolario ron Jeteocion. Mas
las larcas de la profesión por una parle y el deseo de que no
se pierda el momento oportuno df su publicación por otra—
me han liecüo renunciar mi plan, dejándole únjciiniente las
.-I .colaciones que le puse al recorj-erlo en anos aiilcriores,
|MM'o sin alterar no.obslan'ie su orijinulidad.
.M<»las, nació en la Asunción por el ano do i78f . Hizo
hü» esludios en Buenos Aires y practicó el dereejioco.i nuestro
(amoso Dr. Castelii.
imbuido en las nuevas iii«'U5(iue hicieron jerminar las
iuiasionei» inglesas, ásu regreso ai Paraguay, se enlazó en la
Cüuuctda familia de Montiel y desde entonces tomó parte en
It eosa pública á puuto de baber sido uno de los que colabo-
ro con mas eulusiasmo desde la primera aurora de la revo-
luctoo.
tu i-I cnií^reso celebrado en la ciudad de su nuciuiienlo
el 18 de junio de i81 1, se mandó tener por acuerdo y de-
lermiiiaciou de aquella soberana asamblea, su voto por que
§e separado del gobierno al coronel D. Bernardo de Ve-
Uze(» y demás empleados españoles, por su vergonzosa
conducta eu Pa ragua ri, debiendo» ser subrogiido aquel, por
una junli gubernalt^ ' . ••w • • t '!■ címco individuos y nii
•ecrelano.
scuodeafuella asamblea popular so le/antó su
PARAGUAY. O
VOZ decidida y enérjica, pidiendo la unioii con Buenos Aiirs
y la abolición del impuesto que con el nombre de sisa y ar-
bitrios se cobraba entonces sobre la yerba mate.
El tribuno de i8ll, durante la dictadura sombría del
Dr. Francia, rinde servicios de importancia á la humanidad
afligida por aquel monstruo.
Aun recuerdan los liabiiantes de la Asunción ai caloroso
defensor de la inocencia de los señores Berges y Flota cuya
ruina habia jurado el dictador.
Confinados en un calabozo húmedo y mortífero, era
allí donde iba el animoso Molas á tomar datos para la con-
fección de su defensa. Nadie podrá hacerse una idea apro-
ximada délo que valia este paso en aquella época d(í san-
gre y de luto.
Empero, los sacrificios del jeneroso abogado en pro dp
sus protejidos no se esterilizaron y bien pronto los vio com-
pensados cuando aquellos infelices españoles fueron devuel-
tos á la luz y á su familia.
El malvado Francia, para quien la honradez ni la virtird
misma, eran vallas suficientes á detener el ímpetu ile su ira,
no respetó las luces ni las canas de Molas, y muy luego, con
motivo de la defensa que intentó hacer de los señores Urda-
pilleta en el proceso que se les seguía por un homicidio ca-
sual, lo redujo á prisión en laque permaneció hasta el falleci-
miento del dictador acaecido el domingo 20 de setiembre de
i840— circunstancia que libró á aquellos de una muerte
segura.
Sin embargo, ni sus honorables antecedentes ni sus di-
latados servicios bastaron para sustraerlo al olvido, y al fina-
lizar el año de 1844, doblaba su cabeza sobre el sepulcro,
pobre y oscurecido, sin dejar en la tierra sino las hojas disper
n L4 BE\'ISTá »I BeC>OS AIRES.
saft lie este libro que recojídas por una mono piadosa si logra
tvr la luz pública, será como la única liererwia del peregrino
<|ae cerró sus ojos |K»nsnn(ií> <mi h\ patria y maldiciendo su
fatal eftl relia.
Ilecba csU» digri»si(»n con el propósito de introducir al
historiador paraguayo, concluiré felicitando áVds. con to-
das las veras del corazón |>or el brillante porvenir de La
Remta que al propio tiempo que dá gloria y crédito ú sus di-
reclore», honra al paisen el esterior. haciendo conocer el es-
lado aventajado que alcanzan las bellas letras entre nosotros^
Queda de Vd»., etc.
Ámjel J. Carrí^za.
Dfdembre, 1865.
f3Cl —
DESCRIPCIÓN HISTÓRICA
DE LA
ANTIGUA PROVINCIA DEL PARAGUAY.
La Provincia del Paraguay, antes capital del Rio de la
Plata, se dividió en el año de i 620, quedando ambos gobier-
nos independientes hasta el establecimiento del Vireinato de
Buenos Aires. El nombre de la capital de esta Provincia es
el déla AsiiiiCion, patrona titular, y se halla á los25M6' y
Fué poblada esta ciudad por don Juan de Solazar y Espi-
nosa el año de 1557, (i) siendo sus primeros descubridores,
pacificadores y pobladores de los mas nobles y distinguidos de
Españg.
Su iglesia fué erijida en catedral en el año de 1547, por
bula de la Santidad de Paulo o. ^ En 504 años que sub-
(í ) Debemos advertir, que tanto en esta fundación y grados como e»
^a de otros pueblos que cita, discrepa mucho de Azara, que según entende-
mos es uno de los cronistas que con mas exactitud describe aquellas ricas
comarcas — Esto nos inclina á pensar que Molas no conoció el libro inmor-
tal del naturalista español.— A. J. C.
8 l-l nKVISTl DB BCENO> .1 l>.
si' bisundo ha lenido con el lluslrisinio Señor Froi
Pitlit» Gama de Pones, fnineiseano, nudo luz (que falleció el
día U dr orlübfe de 18.18, de 81 anos de ednd y 50 de opis-
( opado: siendo depositado su cadáver en la Catedral), el
niimero de 55 obispos, de los cuales aunque 18 jamás so pose-
sionaron ni gobernaron, los otros 17 la rijieron con celo y
espíritu n|>oslól¡eo. Se han celebrado en ella dos famosos Si-
nodal |)or los IluslrÍ!«imos Sres. Frai Mnrtin Ignacio de U)-
\olo, franciscano, sobrino del gran patriarca de Loyola: (d
primero, el año de 1(í05 y el segundo el do 165i por el llus-
(risimo Señor Frai Cristóbal de Aresli, benedictino, décimo
cuarto obispo de esta diócesis; pero ác. los dos no existen mas
que algunos fragmentos del primero, habiendo corrido I»
roismn suerte la ínsíruccion de Confesores, sabia, docfa y pru-
dente, formada por el vijilante celo de dicho Señor Loyola
con arreglo á las locales circunstancias de este pais.
Se comprende esta provincia entre los áÓ. ^ y 27* de
latitud austral, y entre los ríos Parpná y Paraguay por lo
que corresponde á la lonjitnd aeográCca. Sus límites,
em|)ezando en la confluencia de ambos rios signen la media-
nía del Paran» hasta que se le incorpora el rio Ygarupd poco
al occidente del pueblo Candelaria y continúan por el dicho
Ygarupd hasta unírsele el rio (¡uaiupisoró y por éste hasta
6U orijcn que se halla en la lomada mas alta (]ue sigue desde el
pueblo Santa Ana para el sud y de nqni van por lo mas alto de
latüerras que median entre el Paraná y Uruguay hasta donde
toetbenn los nos Fepiri y San Antonio, bajando por este
iMsta el rio Yguazú ó Curitiba, y por este al Paran a, siguiendo
•rríbo hasta el Salto Crande, llamado del Guayrá; de aquí
entran |)orel río Ygatimi basta su orijen y de alli hasta el rio
Paraguay.
PARAGUAY 1)
Los referidos linderos son, por la parte Sud Este y Nor-
te: por el Occidente no hay linde asignado y como hasta ahora
carece de posesiones radicales en el gran Chaco, puede tener-
se por actual limite al rio Paraguay. Confina esta provincia
desde la confluencia de los rios Paraná y Paraguay hasta pa-
sado el pueblo Ytati con el distrito de Corrientes; y desde allí
adonde encabezan ios rios Pepiri^ San Antonio, con los pue-
blos de Misiones de la Intendencia de Buenos Aires en el go-
bierno Español, que ahora están destruidos. Los demás con-
fines hasta el rio Paraguay, esto es por el Este y Norte,
son de portugueses, pero respecto á esto no hay señalado ni
demarcado lindero fijo al Norte.
El rio Paraguay, primitivo y verdadero Uio de la Plata,
naceá los 14** í20' latitud austral, de una sierra llamada del
Paraguay, donde se hallan algunas minas de los portugue-
ses; su curso es al sud, y el mas bien acondicionado del
mundo, porque desde la latitud de i6M5' hasta la de í27° 24'
en que desemboca en el Paraná perdiendo su nombre, no
tiene catarata ni arrecife que embarace su navegación. Su
álveo es unido y profundo, y su caudal según esperiencias he-
chas en esta capital, compone 26 Pó(rio de Italia), suponiendo
á este en el estado en que hizo las esperiencias Riccioli; y al
del Paraguay en el estado mas pobre y bajo que se ha visto
desde que hay memoria en los ancianos, y en que solo fluia
en cada hora 212, 281, 607 pies cúbicos franceses de agua que
pesa cada uno 70 libras.
El rio Paraná, nace á los 17" de latitud austral, en la
jurisdicción de la ciudad de Mariana; corre al principio al
Oeste, luego tuerce al Sud hasta el pueblo de Candelaria, en
que vuelve al Oeste hasta unirse al Paraguay, y de alli sigue
al Sud hasta desembocar en el Océano. Aunque su cauce es
fO LA tCTISTA DC BÜETTOS ilEES.
•ogoslo yprofondo basta Candelaria, en adelante es dilatado
y lleno de innumerables islas y grandes bancos ie arena que
diicallio 80 naTcgacion.
Tiene on arrecife qne llaman el Salto, frente al pueblo
de Sao Cosme, que lo suben las embarcaciones en las cre-
deoles medias; bay otro mnyor y mas famoso en 24* iVs' de
latitud, que es intransitable, por cuyo motivo la navegación
de este rio es mas espuesta que la del anterior, y sojo se pro-
longa hasta los montes llamados Tacurupucú, donde se ven
las ruinas del pueblo de Loreto, que se trasladó abajo á la
beoda del Sud del Paraná. No se puede dar una idea del
eaadaldeeste rio, pero seguramente compone muchos ríos
como el del Paraguay.
La situación de esta ciudad de la Asunción, es sumamen-
te desigual y trabajosa por razón de que su piso es muy are-
noso: esté lleno de zanjas que vienen de los suburbios y
tienen arruinados muchos edificios, no siendo menos ios que
ba cansado el mismo rio en sus desbordes, como sucedió
eon la primera Iglesia Catedral, que estaba edificada en don-
de abora es Lucha, y con el antiguo convento é iglesia de
franeiseanos, cuyas ruinas apenas se distinguen en el barrio
que llaman de Sanguinas, sobre la ribera, y si los Jesuítas no
hubiesen hecho la muralla al Costado de su colejio, ni sus
ruinas se vibran ho\ .
En la presente epoea de 1840, está la ciudod mejor cdi-
firada y ordenada, bien que en perjuicio de muchos de sus
\ecino6 propietarios antiguos ú quienes se les derribaron sus
eaaas y se Íes depojaron de sus sitios y solares sin compen-
sadon alguna: tiene calles rectificadas de Sud á Norte, y de
Kale á Oeste, de qms antes o^ recia, pues no tenia mas que
caMfjoMa lavjoeos y una sola calle principal tortuosa que
PARAGUAY 11
salía al campo; pero si no se levanta una fuerte muralla a lo
largo de la ribera, volverían á zanjarse las calles que bajan
al rio, como ya se está esperiraentándo con los rapidísimos
raudales que vienen de arriba ó de los suburbios de la parte
del Sud.
Se comprenden dentro de esta provincia siete villas de
numeroso vecindario. Primera, la villa intitulada San Isidro
áeCuruguaít. La fundación de ella en el lugar donde ahora
está, que es la tercera, se aprobó por real cédula dada en San
Lorenzo en 31 de Agosto de 1721 y está á 24** 28' y 21".
Én su primera fundación en el Guaira por los conquistadores
españoles, se denominaba Ciudad Real del Guaira, (Véase la
«Historia Argentina» de Rui Diaz de Guzman.)
La segunda, es Villa Rica del Espíritu Santo. Está á 25*
49' 21" según el paraje donde hoy se halla^ con real aproba-
ción en virtud de Real cédula dada en Buen-Retiro en 12 de
Marzo de 1701, en el lugar llamado Ibiíiruzú á donde se mu-
dó el año de 1682 del pataje nombrado Espinillo, en que se
pobló segunda vez, trasladada del Guaira, sitio do su primera
fundación por los conquistadores españoles, y cuyo territo-
rio lo desampararon conservando la denominación gentílica
ó nacional de Guaireños, por haberlo desolado los Mamelu-
cos de San Pablo con cuatro pueblos de indios orijinaríos de
encomiendas. (Véase la historia del Dean Funes.)
La tercera, denominada Villa Real de la Concepción,
fundada por el gobernador D. Agustín Fernando de Pinedo,
que después pasó á ser presidente de Charcas. Ocurrida
la Independencia de la Airiérica de la dominación de España,
se le dio solo el título de Villa de la Concepción. Dista de la
Asunción 80 leguas y está situada sobre el rio Paraguay aguas
arriba á los 25" y 32'. Su territorio por ahora se estiende
I i L4 arVISTA DE BÜE>OS AIRES.
•Ifiorte hasta el rio *^pa: al Sud hasta /pana y al Este hasta
lasGordilleras que dividen las tierras desiertas del Paraná.
Faé fundada el ano do i772con gente forzada, pero á poco
tiempo se aumentó su pohlacion de tal manera, que llegó á
»T el emporio del Paraguay.
Kl rápido adelantamiento desús primeros pobladores,
la fertilidad de sus terrenos, la fecundidad de sus hermosos
campos, y la abundancia de sus muchas y apreeiables produc-
ciones, atrajeron lo concurrencia de las gentes que volaron á
multiplicar su vecindario, estableciéndose en ella con sus fa-
milias y haciendas, nosolode los paraguayos pohres y pudien-
tes, sino también de los europeos, y de los demás naturales
de las Provincias del lUode la Plata. El incremento progre-
sivo del tráfico de su comercio, principalmente en el ramo de
la yerba mate la hizo célebre y rica, hasta que el dictador
Francia cerró nuestro comercio y comunicaciones con las
Provincias de obajo, privando enteramente la navegación
y estraccion de los frutos y Jemas artículos de comercio
delpais, con la bárbara idea de empobrecernos para escla-
vizarnos.
De esta auti-política conducta del Gobierno, resultó la
ruina de aquel comercio y de los vecinos de la Villa que que-
daron pobres por las frecuentes irrupciones y robos que eje-
cutaron eo sus ganados los Bayaes asociados con los Portu-
gueses de Guachié desde clono de 1815, dejando despoblado
de sos opulentas estancias y de habitantes, muertos por di-
choi indios, todo e! territorio de entre los dos rios Apa y
Aquidabdnigui, reduciéndose su población hasta la ban-
da Norte de este rio.
La 4.' es Sao Pedro de Yeuamandiyú (pozo de algodón).
PARAGUAY. i5
situada sobre una lomada alta y despejada, á 44 cuerdas f!2)
al norte del rio Jejai, y 4 ó 5 leguas del rio Paraguay. Su ter-
ritorio al Norte, llega hasta el rio Ypané que lo divide de Con-
cepción, al Kste bástalas Cordilleras: al Sud el espresado rio
Jejuy, en ({ue entran embarcaciones pequerias á conducir las
producciones de esta villa basta su desembocadura en el rio
Paraguay donde quedan los buques de mayor porte á recibir
los cargamentos de yerba, de miel de caña, que se cosecha
con abundancia y otros artículos de agricultura, para lo que
sor? feracos sus terrenos asi como h-cundos sus campos en
ganado.
La villa diyYcuamandiyú, ia fundó Don N. Ferreira,
natural del Paraguai, con otros paisanos que voluntariamen-
te quisieron acompañarle con sus familias en tiempo que D.
Pedro Meló de Portugal gobernaba á esta Provincia por los
años 1780. Dista déla Asuneii)!! 50 leguas.
La quinta, es la villa del Rosario de Cuarepoti. Lstá si-
tuada sobre la orilla orienlal del Rio Paraguai, á 108 24*^
25' y 25" en distancia de treinta cuadras del dicho rio y "35
leguas de la Asurcion. Su territorio al Norte llega hasta
el rio Jejuí, que lo divide de ícuamandbjú: al sud hasta el rio
Mandiwird: al este basta el estero Aguapei, que es el limite
de Ciiruguañ.
La 6.* es Villa Franca ó de Remolinos, fundada por el
g ¡bernadoi* D. Agustín Fernando de Pinedo sobre el i'io Pa-
raguay a distancia de 54 leguas de la Asunción en la costa
abajo; la cual de resullas de haberse anegado en una inunda-
ción que hubo el año íSiío de los campos de costa abajo á
(2) Medida muy usada en las Provincias del litoral y la que equi-
vale á cien varas. — A, J. C»
14 LA nEVISTA DE B0E^OS AII^E*»
caota de las exorl)i tintes crrcieiiles de la$ lagunas de Igpoá,
CmMbé^ Surubü, yTebicuarK se trasladó al pataje nombra-
do Lrw Yesos ¿f. icgua mus ahajo de la primitiva población:
desde entonces se le intiUilo Villa Franca. Su distrito al sud
llega basla Tebicuañ: ni esto liasla el rio Negro que nace en
«ii lagaña /^pod y desagua en Tebicuart: al norle el paraje
nombnidoZ iijitu, que es el divisorio del pjirtido del Saladi-
üo^euya jurisdicción al norte se estiende basto c\ rio Surubii
limite divisorio del territorio de la Villcta. Los terrenos en
Villa Franca son íérliles en frntos de agricultura: producen
mucho a Igodim, cana dulce, maíz, mandioca, etc.; son tam-
bién fecundos para la cria de ganados: pero espuestos á pe-
recer de inundaciones como sucedió en la que hubo el añ(»
de 1825 ya recordadt».
La ?.• e.H la Villa del Pilar de Ñeemf)ucá que está á l«»s
il* 52* 2" sobre el rio Paraguay y Ñeembtict'nuní nacvdelos
grandes esteros de AVemí;MCií y Yacaré y deeagaa en el del
Paraguay, en cuyacontíuencia está situada dicha Villa. Fué
fundada por el gobernador D. Pedro Meló de Portugal por
losaDos Í7H0 á i781 con gente voluntaria á distancia de 50
leguas de la Asunción. Conlina con Corriontes, y la divi<le
de aquella comarca el gran rio Par.má que dista del Pilar t20
leguas |K)co mus ó menos. Sus limites al Norte, el rio Tebi-
cuari, al nordeste el Uio Aguaral y al este conQna con los
terrenos del Pueblo de San Ignacio- Guam,
Tiene la Villa del Pilar un comandante militar. Ll
cuerpo municipal se comifone de 2 alcaldes ordinarios y un'
sindico procurador del común, un defensor de pobres y otro
de neoores. Snscam¡N>s en su mayor parte son bajos y ne-
morosof. Son fccundi)» en ganado vacuno, eqiíiuo y lanar.
Sus campiñas fértiles en frutos de agriculturr.. Su princi'-
PARAGUAY. i5
pal ramo de comercio consiste en maderas de consíruccion y
en palmas de que abunda.
Se contienen dentro de. sus limites, seiscuratos, á saber:
eldel^ Villa, el de San Juan Bautista, el de Guazií-cud, el iUr
Laureles, el de Yahebiri en la costa arriba del Paraná donde
la Villa del Pilar conüna con los Pueblos de Santiago y San
Cosme, y el 6.° es el de Pedro González que antes correspondía
á la jurisdicción de Corrientes, y despuesde laemancipacion do
la América de la dominación española, en virtud del tratado
solemne celebrado por el gobierno del Paraguay el i2 de Oc-
tubre de 1811 con el de Buenos Aires, se declaró espresa-
raeute, que siendo límite divisorio entre el Paraguay y Cor-
rientes el lecho del Paraná, el partido de Pedro González per-
tenecía á la Villa del Pilar como parte integrante de su ter-
ritorio. A los primeros pobladores del Pilar se les asigna-
ron solares en propiedad y se les repartieron los campos por
merced para estancias de ganados. Desde el establecimiento
de esta Villa cesaron las frecuentes invasiones de los indios
del Chaco, que antes se internaban hasta los pueblos de San
Ignacio, Santa María, y el partido de Quiquió y ^MÍndi, y
robaban á su salvo, teniendo á los vecinos en continuas alar-
mas.
En la provincia del Paraguay, se comprenden tres pue-
blos de mulatos libres, y 14 de indiosj estos son los siguien-
tes:
i El pueblo áelpané, trasladado del ter-
torio de la Villa Real al paraje donde
hoy se halla, á los grados . ^. . . 25*^ 27' 4i''.
2 Guorambaré, trasladado también de
V. Real . . . . 25*^ 29' 48"
3 El pueblo Itá, orijinario del lugar
10 U BKflSTA nE BCENOS AIRES.
donde se baila SS» .W 30 '
i )'a<7 liaron, trasladado de la Cordille-
lito ^.^J^ ^^>' '20-
:í San U)renz(t I.- Altos, Irasladado
de Tapua 2oM() f>
(» Alird, Irasliidadd del territorio de
Villa Keal 25M6' 45'
T 7'o6<irt, que primero estuvo sobní el
rio Tobadñ í2,V Ifi' Hi"
H Itapé, que primero estuvo donde aho-
ra está Alira 25" 51' 59"
í) Caanapá, reducción y íiiudacioii de
Frai Luis de Bola 005 26' 9' 54''
!•' Vti/i, reducción y fundación del mis-
mo Frai Luis Bolaños 26" 50' o
11 San Juan Nepomuceno de los Chara- "*'
banás trasmigrados vcdunlariamen-
h* de los territorios portugueses, por
los años de i 708; íundado por Don
l.jzaro de Rivera, gobernador en-
lünces del Paraguay 26"
12 SanJoaquin, putiblo de ios Jesuit:)s
antiguos 25° I í7
1"' San Lstanislao, fundación moderna
de los Jesuítas ái" 58' 31 '
14 >ueiitra Señora de Belén sobre el rio Ipané á la
iKiudji del norte distancia de 5 leguas de Concepción; fué el
ultimo pueblo que fíindaron los Jesuilas con algunos indios
de luf |»ueblo« de Misiones ú los ijue se agregaron otros in-
dios Tapit fugitivos.
Fu lodos les ef^pre^iados, hay un docínnffocon el titulo
PARAGUAY. 47
de cura, estondiéndose su ministerio pastoral á administrar
los sacramentos y el pasto Espiritual déla palabra á los arren
datarios de las tierras de los pueblos con los qu6 se forma una
feligresía medianamente pingüe. Estos feligreses foráneos, pa-
gan congrua al cura á que se ha dado el nombre de primicias,
fuera délos derechos ú obvenciones parroquiales de entierros,
casamientos, bautismos, sermones y misas; á escepcion de los
indios que nada en particular pagan, sino que el pueblo, de
las cajas de comunidad ^ les satisface ó debe satisfacer la can-
tidad de 100 pesos anuales, fuera de los sermones (aun que
sin fruto que llagan á predicar en las festividades de los San-
tos Patrones del pueblo y en Si-mana Santa, por los cuales se
les paga aparte: bien que son pocos ó mui raros los sermones
que oyen los indios en sus pueblos, siendo la predicación el
primer deber de los curas, como sucesores de los (12) disci
pilos de Jesucristo; pero es á lo que menos atiende el doctri-
nero. Los 100 pesos que en calidad de sueldo se le paga se
llama sínodo: ademas se le pone un indio chacarero, una
cocinera, una lavandera y un joven que le sirva, suminis-
trándole los alimentos cibaríos.
Fuera de los referidos pueblos, y con motivo del estable-
cimiento de las ocho Intendencias en que se dividió el
Vireinato de Buenos Aires, el año de 1782, se agregaron á
estas del Paraguay trece pueblos de las Misiones ex-jesuitas
que se comprendían en el distrito de su obispado, de acá y
allende del rio Paraná, y son los siguientes:
1 San Ignacio Guazú, que primero es-
tuvo en la costa del Paraná, y se tras-
ladó al lugar en que ahora está á los
grados 26" 5' í^d '
2 Saata Miria de Fé, trasladado de los
|g LA REVISTA DF »f f^ '"^ AlBt».
lUtines, jurisdicción do Jlilz ... 26** 45' 12
5 SonU Uoso, colonia de Sania Maria . 26*» 55' 9*'
4 Sanliogo. truFt.uIndode los Ilalines del
terrilorió d. ^-27" 8' 40"
:. Son Cosme, trasladado de la otra bup-
da del Paraná donde eslavo primero
á dos leguas de Candelaria arriba. . 27" 18' ¿.5"
(i FJ pueblo de Ilapua.orijinario. . . 26'' 20' 16"
7 El pueblo de Jesús, trasladado de las
costos del rio Müudai 27° 2' 55"
8 Santisiroa Trinidad, colonia de San
Carlos 27° 7' 35'
Los restantes 5 pueblos de allende el
Paraná son los siguientes, pero están
destruidos y no se ven mas que sus
ruinas y escombros:
y Candelario, trasladada de Curtiguati. 27' 26' 47"
10 SanU Ana . 27» 25' 45"
11 Lorelo, trasladado del Tacurupueú ó
del Guaira 27» 19' 28"
12 San Ignacio-mirl, trasladado del Guai*
la . 27° li' 52'
13 1. 1 pueblo de Corpus, colonia del
pueblo Itapua 27' 7' 25''
PUEBLOS DE BlULATOS.
1 \.\ de la Emboscada, arriba de la Cordillera, sobreel
rio Poraguoy, fundado por el gobernador D. Rufael de la Mo •
neda(>or losónos de 1741 ú 1742 con mulatos librts: desde
»u íundttcioa cesaron los Bayaes de invadir esla provincia.
2 El de Areguü« sobre la laguna Ypacarat» que esUiba á
I
PARAGUAY. ^ 19
cargo y servicio de los religiosos Mercedarios, que mante-
nian alli un capellán y chacarerio, de que subsistían.
5 El de Tabapi que en su mayor parte se componía de
esclavatura pertene<3Íenle y propia de la comunidad religiosa
de los Dominicos: esta poseia en propiedad los campos que
los circundan en que mantenían una opulenta estancia de ga-
nados y una multitud de arrendatarios que pagaban á la co-
munidad arrendamientos anuales. El pueblo estaba á cargo
de un religioso capellán; este era el gobernador y administra-
dor de sus temporalidades pero dependiente d^l Prior de la
orden.
El año de 1820 con motivo de la eslincion de la insti-
tuciones ú comunidades religiosas, se secuestraron todos los
bienes de ellas, y se aplicaron al Estado, secularizándose sus
individuos. De estos tres pueblos, solo el de la Emboscada
tiene Cura popio con filegiesia foránea que se componedo los
arrendatarios. El de Areguá se comprende en la íilegresia
de Uahuguá, y el de Tabapi en la de Garapeguá.
Fuera de los antedichos pueblos de indios, que cadís mío
tiene su cura doctrinero con íilegresia foránea compuesta de
pardos y blancos, hai en la provincia 55 parroquias, inclusas
las tr.'S de la Gipital, de numerosa íilegresia; de manera que
agregadas aquellas á eátas, contiene el obispado del Paraguay
78 parroquias y son las siguientes:
Ve la eos' a abajo.
I La Catedral.
i2 Ea Anunciación ó Encarnación del hijo de l)iv)s, que
antes fué Iglesia de los Dominicos, y con la estincion de las
comunidades religiosas, se trasladó á ella el; sagrario del an-
tiguo templo de la Encarnación, que se derribó con motivo
de la rectificación de calles.
I
10 LA BET1STA DE BUENOS AIRES.
SmBúfu» "•••• 5
U Reeoicta erijida en cúralo por el Diclador Fran-
cia ^
Umbaré ^
$embi ó Frontera ^
Villcli 7
Saladillo. 8
Villaíraoca o litinolinos 9
V.\ Pilar ó Ñeembucú iO
Pedro (ÍODzalez il
laureles • •• 12
S. Juan Bautista 13
Guazucuá i-*
Yabebiri •. iH
San Ijorenzo del campo Grande, hacienda que fué de
los Jesuítas 16
Capiatá, parroquia antigua 17
Uabuguá 18
Pira) ú ó Capilla de Gayoso íí)
Pnr.Jt'uary, erijido en convento después de la espulsion
de los Jesuitas cuya hacienda fué 20
Ibicux 21
Uuiquibo 22
Mbuyapci 25
Carapegua 24
Acahay 25
.San lMvenf.n de <^uiindi 20
Caápucú 27
Ibilimi . 28
Villa-RIfü 29
Aí-.ifi.'inTi'i ó'Cnpiíl'» »í'' Borjii 50
PARAGUAY. 21
Hiatí - 51
San Pedro, sucursal de Bobi 52
Caiigó ó Bobi 55
De la costa arriba.
Luque 54
Tapua ó Limpio • 55
Gaacupé ó Capilla de los Milagros > 56
Piribebuy ó Capilla Guazii 57
Barrero grande, San Roque en la cordillera 58
Cara^uatai de la cordillera 39
Urundei ó Capilla de Duarte - 40
Carihí, capilla de San José de los Arroyos • • • * Ai
Los Ajos 42
Yhú 45
Carimbataí 44
Villa de Curuguati 45
Cuarepotí 4f>
San José de Yetiti 47
Ytacurubi 48
Capilla de Valenzuela en los Naranjos 49
Villa de Icuamandiyú > 50
Lima • 5!
Tacuatí 52
Villa de Concepción 55
Yhú 54
«
Horqueta 55
Cada Parroquia de las espresadas, se considera ya un
Partido, aunque en rigor no debe llamarse tal según el espí-
ritu de las leyes; pero cada una tiene un juez comisionado
del gobierno de la Provincia para la administración de jus-
ticia, hasta la cantidad de cincuenta pesos en lo civil, y eu
2á U BEYISTA DE BUENOS AIRES.
lo criminal ¡nslruir sumorios, aprehender reos, remiliiios
al juigadu que corresponda y cuidar que los vecinos culliven
sus tierras; eslendiéndose larabien su jurisdicción á perse-
guir á los vagos y mal entretenidos. Los tales partidos
comprenden bajo di» otros diferentes, valles y ca nadas po-
ftlníf.is. agregadas á cada uno de los curatos referidos.
1 tempenamento de los terrenos que se comprenden en
In jurisdicción y territorio del Para.uay, es benigno y suave
ciimo lo comprueba la general sanidad'de sus moradores»
causa porque muchas familias principales habitan en sus
haciendas de campo. •
En toda la comprensión de la cordillera es donde se go-
za de mas salud, porque los vientos y aires corren alli mas
puros y eco mas desembarazo, y las aguas son mas saluda-
bles, tanto para beber como para el baño. La cruzan y rie-
ga:) cristalinos arroyos, grandes y perennes que fertilizan sus
campiuas.
Empieza la cordillera desde el rio Paraguay, paraje
nombrado Arecutacuá, sigue al Sud hasta Paraguary donde
se halla el célebre cerro de Sto. Tomas, llamado asi por un
salón cuadrilongo y aposento que hay en el medio del cerro,
ohm <\i* \:\ finl'iraleza, del cual se dice y por una tradición
MJiifttjnte trasmitida délos indifenas á los conquistadores de
esta vasta región, se creé qu ' fué la habitación del Apóstol
Santo Tomas, de quien dÍ3ron noticia los indios Tupis del
Brasil ó \oi primeros europeos que arribaron á aquellas
costas y enlraron en sus tierras y vinieron pí)r ellas al Pa-
raguay, haber predicado el Evangelio á sus progenitores y
«'nseíiúdülcü el uw de la yerba mate, á la que los indios que
lyibitan los Inmensos montes de los desiertos del Paraná y
é 4|uienes les damos la deuo.uinacioa común y genérica d0
PARAGÜAT. 25
Gaiguá en guaraní, llaman Sto. Tomas Caá. De Paraguarí
tuerce esla misma cordiliera, y jirando al Este por espacio
de 4 leguas hasta el Guaimi-Sapucay, vuelve á girar hacia el
Sud hasta el Tebicnarí, donde termina. Con carretas se su-
be á ella por cuatro partes, á saber, por el Salado, por Atirá,
por Ezcurra y pf)r Gua mí-Sapucay. Para subirla á caballo
hay varios pasos. Se divide también desde el camino que
en'ra en Ybicui y sale al partido de íbitimi: la de la parte
del Sud hasta el Tihicuari se denomina Cordillerita: en esta
hay algunos yerbales en que se elaboran hasta 200 ó 500 ar-
robas de yerba mate.
Se contienen (^n ellas varios potreros de pasto para in-
vernadas de ganado poro carecen de barrero, y en el
verano abunda de sabandijas, 'por lo qi:e al lejunte de
tísta estación, se sacan de los potreros los ganados que se han
tenido en ellos durante el invierno-.la que cae al Norte, es la
cordillera grande que divide los campos dt? Pirayú, que son
bajos y los mas amenos de la Provincia. El número de le-
guas que ocupa la cordillera de Norte ó Sud, es decir del Piio
Paraguay al de Tubicuary debe ser de 46 poco mas ómenosy
su estension desde sus faldas occidentales hasta la cordillera
de Teí-ecañi ó de Igatimi de 94 aproximadamente.
El número de leguas que ocupa todo el terriíorii) de la
Provincia, asi lo poblado como lo que no está, y poseen los
Indios salvajes, por un cómputo prudencial, asciende á 500
leguas mas ó menos desde el Paraná, paso de la Candelaria,
hasta los establecimientos brasileros ó hasta Guachié, aunque
estos limítrofes quieren que el rio Jejui sea ó sirva de linea
divisoria de uno y otro territorio, lo que nunca podrá serlo.
Según la escasa población que se vé desde el Paraná
hasta el rio Áquidabánigui, hasta donde actualmente llega la
S4 U ICfltTA DE B0ENO8 AIRES.
déla CoonpcJoOt te etlcula (por (alta de un censo exacto; que
tamlráJa pro?iocia del Paraguay el número de trescientos
habitantes, mas que menos. (3)
Mabiano a. Molas.
(S) Seguí Alfrtdú du Graty, en su reciente obra sobre el Paraguai,
d CWM tetaaiado en 1857, dio por resultado 1.337,i^39 almas— cifra que
Mi partee cnjerada ea el duplo por lo menos>- Véase, ^Comuneros dtl
elc,« por J. If. Esu>ada, pag. 313 (la NoUi) A. J. C.
-**ÍM^
ESTUDIOS FILOLÓJIGOS Y ETNOLÓJICOS
«CBRE LOS PUEBLOS Y LOS IDIOMAS QUE ABlTABHAIt EN EL
PERÚ AL TIEMPO DE LA CONQUISTA.
(Continuación.) (1)
El eco de esta famosa tradición se ha perpetuado como
ya lo indicamos, en las pajinas de todos los escritores serios
que se ocuparon de los recuerdos primitivos que preceden a
la historia humana. El famoso historiador moderno de la
Grecia dice. «Desde Atenas Solón se dirijió al Egipto para
«iniciarse estensamente en los famosos misterios de sus
«templos: Pseuophis de Heliopolis y Lonchis de Sais, los dos
«mas doctos entre aquellos sacerdotes, le informaron de
«muchísimos secretos relativos á la historia antigua, que
«alcanzaban á las épocas mas remotas de las primitivas
«genealojías de la Grecia; y le refirieron muy especialmente
«la historia de aquella vasta islaAtlantide, sumergida á la sa-
«zon en el Océano; contra cuyos habitantes los progenito-
«res de los Atenienses habían sostenido una gloriosa guerra,
&• Véase la página 525.
•6 I A ivi VISTA DE BDBNOS AIRES.
•rcdiaiando victoriosamente sus invasiones nueve mil años
«aotes. Dicese que Solón emprendió sobre este asunto un
•poema épico, «I cual no pudo concluir por lo avanzado de
•tu edad,yd('l que ya no queda nada.» (!j
Los escrilores alemanes que como Bunsen, Kenrick,
lifipsius y Niebbur ban entrado mas profundamente en el
vasto océano de este crepúsculo primitivo, ban sentido la
necesidad de fijar su atención sobre esta tradición que como
un rayo de luz, vacilante y grandioso al mismo tiempo, atra-
viesa aquellas sombras vagorosas; y de cierto que si ella no
contradijera las preocupaciones y los liábilos establecidos
en cuanto á los arranques de la bisloria clásica, ninguna ra-
ztm eiistin para no tomarlo por base del desarrollo y de las
complicaciones sucesivas entre los pueblos y las razas: y
Ires puntos capitales se hallan por lo menos establecidos en
ella de una manera incontrovertible: 1. ° su primordialidad
alMoluta entre todas las tradiciones bis lóricas, perfectamente
corroborada por la iniciación sacerdotal de los misterios
egipcios— ¿.^ su trasmisión oral de Solón a Platón com-
probada en las páginas de un libro como el «Timeo» cuya
verdad genuina no admite la menor duda — 5. ^ El carácter
eoiineii temen te moral y puro de Platón.
Sentado este fondo, es imposible que la inteligencia da
Uxlo no vea naturalmente que los orígenes de la bisloria no
•e halloü enctrrodos ya dentro de los limites conocidos del
Afia y de sus costas. Si es cierto que la ciencia moderna
eocueutraen las ivgiones de la Oceania las señales innega-
bles de un profundo cataclismo, que rompiendo las costras
d«la tierra, uuniergió en el fondo drl mar un vasto y antiguo
1. CrotcPirt li Cap 11. HiiL of r.reect«
ESTUDIOS FILOLÓGICOS T ETiNOLÓGICOS. 27
continente, la tradición conservada en los misterios egip-
cios ha sido necesariamente cierta como hecho histórico y
como hecho geológico. En este úllirao carácter se halla
aseverada por tres autores de la mayor nota, que sistemando
y reasumiendo todos los datos suministrados por los nave-
gantes y viageros que les precedieron, han enriquecido la
serie de las consecuencias y da los resultados ohtenidospor
el estudio con los de su propia esperiencia personal. Estos
tres autores son D'Urhille, en el viaje de l'Astrolahe, Ellis en
sus esploraciones Polinesianas, y Moerenhout en su viaje á
las islas del Grande Océano: quienes asombrados del desar-
rollo orgánico que presentan las tribus diseminadas en aque-
llas islas, de la unidad y de la anülogia de sus mitos y de sus
hábitos, y de las evidentes relaciones en que los dogmas que
reconocen se hallan con los del Asia y con los del Egipto, no
han trepidado en aseverar que esas sociedades, aunque ais-
ladas hoy en grupos de islas diseminadas á inmensas distan-
cias, tienen un fondo de unidad que basta para probar por
si mismo la existencia anterior de una civilización homogé-
nea y compacta. (1)
Pasando ellos de esto al estudio de la naturaleza, han
encontrado que todas esas islas son crestas de las antiguas
montañas que formaban el espinazo, por decirlo asi, de un
vasto continente; y que al hundirse este, esas crestas en for-
ma de islas quedaron como aisladas en diversos grupos y a
inmensas distancias unas de otras. «No solo, dice Dur-
«mont D'ürbille, existe una tradición general en toda la Po-
«linesia, de que el vasto continente que servia de asiento á
<das antiguas naciones, habia desaparecido un dia sumer-
1. D'Urhille— Viage de l'Astrolabe; Filología Part. II Pag, 203;
Ellis— Tumo I Pag. 386; Noerenhout— Tomo I Pag. 571,
I
LA RETISTA DE BUENOS AIRES.
eof"! seno de los maros bajo un horrendo cataclis-
€mo. y dejando flotantes las islas actuales, sino que, agrega
cEllis. ese hectio que la ciencia tiene hoy que respetar como
•OD acouteciroieuto histórico en los siglos mas remotos del
«mando, se halla comprobado con la pesca de trozos de mo-
•aumentos, y otras antigüedades que se sacan del mar unas
€?6oetf, y otras de las cavernas y escavaeiones de las islas.» (ij
Todo esto nos dice que hay un acontecimiento histórico
relativo ó la cuna del genero humano, cuyo secreto y cuyos
misterios duermen el sueño profundo de la muerte en
el fondo tenebroso del grande Océano; y que al adelantar
la inmensa conjetura de que en esa vasta cuna, hoy ane-
gada, se halla el hilo primitivo de las tradiciones que la
historia nos muestra formadas ya sobre las costas de la Asia,
te toca un hecho eminentemente histórico, no obstante que
no podemos darle el carácter ni los rasgos físonómicos que
le pertenecieron.
Para esto es preciso romper las vallas ficticias de esa
pobre cronología vulgar cuya prueba se ha puesto injusta-
mente sobre las escrituras de los hebreos interpretadas por
la notoria ignorancia desús primeros comentadores. 1^
geologia y la erudición han puesto ya fuera de toda discusión
qae el globo terrestre y el sistema solar de que forma parle
U Hablaodode estas materias con el Sr. Lastarría, personage políti-
Ci f llltrariode la República de Cliile que todos conocemos en el Rio de
PliU, donde boy desempeAa una alta misión diplomática, tuvo ocasión de
ébCkmttm&eéímkmOt finiendo i Valparaíso, ahora tres años, desde uno
étIatpMftatdal Perd, habla encontrado abordo un misionero francet
4eba»UDte uber y cuyo nombre no recordaba, y que este le habla refe-
HiaditMlUdodCMat etcivadoaet, tseguráadole que llevaba á Euro-
rit de MM luUac^Of.
I
ESTUDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS.
29
datan su existencia desde muchos millones de años (sic) antes
de la consignación de lodo recuerdo histórico. Los astró-
nomos también estudiando los monumentos de las antigüe-
dades Galdaicas y Egipcias, han hecho constar el estado del
cielo en los momentos en que se construyeron esas obras.
Comparando ese estado con las inscripciones y con los fenó-
menos estelares allí cí)nsignados, han deducido ano por año
y dia por día las pruebas evidentísimas de una antigüedad en
las observaciones y en los cálculos astronómicos de aquellos
pueblos que alcanza a 40, 000 años por lo menos; y como esos
cálculos científicos sobre el estado de los cielos en un mo-
mentodado, no pueden ser retrospectivos, porque para ello se*
ria preciso atribuir á los pueblos antiguos una facultad so-
brehumana de adivinación, no queda como negar que esas
inscripciones y recuerdos astronómicos sobre la posición de
tales ó cuales estrellas en el horizonte solar han sido obser-
vaciones reales y científicas hechas al frente del fenómeno
mismo que consignaron. Ahora pues, para que los Egipcios
y los Caldeos llegasen al desarollo intelectual que esos tra-
bajos requirieron, y para que tuviesen cartas, observatorios,
instrumentos, tradiciones y registros adaptados á la impor-
tancia del resultado y al arreglo económico y civil del año,
de sus estaciones y de los caracteres astrales que fijaban su
curso y su reproducción, era'preciso que el origen deesos co-
nocimientos y de esas cartas ascendiese en lo remoto de las
edades á cientos de siglos, evidentemente necesarios para que
las tribus primitivas se hubiesen movido y complacido en
sus viajes y euiigraciones por el mundo originario.
Solo asi puede concebirse una escena aproximadamen-
te probable á la verdad histórica primitiva; y oyendo las
revelaciones imponentes de la geología, sistemando los datos
10 ti REVISTA DE BCE.'^IOS A1EE9.
ée los vifcjoros, y confrontando el lodo con el eco de las
tradiciones nrraigndas al críenle de lu Europa y en el fondo
tenebroso de lo Oceanio, leñemos que convenir en un hecb<^
que si bien puede s^er una novedad para nosotros, no lo es
de ninguna manera para los sabios de nuestros dios.
En lo primera época de l(is movimientos históricos de
las razas humanas, la tierra tenía una coníiguraciou diver-
sa de la que hoy nos presenta. Todo tiende á convencer-
nos de que el vastísimo espacio que hoy ocupan las aguas
del mar PaciGco se hallaba ocupado por un continente que
se tocaba por el Norte con los es! remos del Asia y de la Áfri-
ca. Bosta echar la vista sobre la carta de esos mares, para
tener el espectáculo patente de una tierra fracturada en mil
y mil sentidos, y cuyos pedazos nadan por decirlo asi entre
innumerables brazos de mar que dan testimonio del antiguo
cataclismo. La coiíGguracion misma de la América es
también otro testimonio par.i la misma presunción; porque
las jigontescjs alturas de los Andes cuyos úécliví s se vienen
degradando hacia el Oriente en una inmensa distancia de
leguas, hostil dormirse, por decirlo asi, en el Allánlico, se
hunden repentinamente desde sus alturas en el Pacitíco,
tallando á todas las leyes naturales del eqiiilibiio primitivo,
yooroo mostrando que todo ese costado del grande espinazo
continenlül, se romjdó alguna vez en sus junturas, dejando
un mar en el lugar que ocupaba su otra prolongación y los
Archipiélagos de la Occeunia en sus estremos.
Solo asi ensanchando h)s tiempos y admitiendo la vasli-
sima y om ni pote 1 1 le lentitud déla naturaleza, podemos lie
gara la restauración de la verdad histórica.
i-osinrai*nsos pliegues de esta conjetura mas cieiililica
\erdad que las ridiculas leyendas (K' la
ESTUDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS. Sí
cronolojía oficial, nos permiten concebir el carácter délos
sucesos primitivos y encontrarles una ley de encadenamiento
que los ponga en armímia con las tradiciones conservadas
en los templos Egipcios y con los datos de las ciencias na-
turales.
Esa conjetura es la única que nos puede esplicar el sin-
gular misterio de que ninguno de los pueblos conocidos co-
nozca su propio orij;^n, y que no lo pueda designar deotro
modo que refiriéndolo á la inmigración de tribus estrange-
ras en el territorio que ha oi upado.
Ya! Si la cuna del género humano duerme en el fondo
délos mares con el continente primitivo que sirvió de núcleo
á las emigraciones de lüs tribus originarias, nada es tan
claro como ese fenómeno de la patria perdida que se cierne
en los tiempos históricos sobre los horizontes neblinosos de
todas las naciones.
Son tan saltantes las consecuencias que produce el es-
tudio de las antigüedades Americanas, que casi todos los
hombres que se han ocupado de ellas con vocación, han veni-
do forzosamente á insistir en el punto de su antigüedad ab-
soluta; y escrito ya gran parte de lo que contienen estas
mismas páginas, hemos tenido ocasión de ver en un periódico
de Nueva-York de noviembre del año pasado, la relación de
un viaje pintoresco al volcan de Popocatepctl ¡1) y en ella
algunas referencias del viajero á palabras que le dijo el aba-
te BrasGCur de Bourbourg en que este trataba de convencerlo
que la civilización original de la América, muy anterior d la de
Egipto en ciencias xj arles, habia procedido del Oeste y que
Méjico miles de años habia sido el asiento de la ilustración y
i' üarper's— New Monlhly Magazine,
a U ACTI8TA DE B0CNO9 AIRES.
4d tmUito hatta que alguna catástrofe universal de la natura^
eomvuUionó $1 continente y rompió el vasto cueipo d« sus
Esto misiDd es lo que n»s decía Pintón al hablarnos de
la AtlantiJe; y solo asi se esplíca como es que el contioente
JüDericanoy sus ramificaciones Oceánicas y Ausiro-Asiáti-
ett contuviesen razas antiguas de negros conservando en to-
das sus tradiciones la mas patente afinidad con las razas Tár-
taras, Malayas, Polinesianas, y Kamitieas.
Con estos datos es imposibie no fijar uno sus sospechas
sobre la raza »:straordinaria de los Fenicios cuyo nombre
t*nla8 tradiciones orientales y Egipcias era de Kish-a-huaz,
raza del Kusó Kysy cuyo valor fónico presenta tan estraordi-
narin pariedad como se ve con la de nuestros Quichuas fi-
lolOg'ica y etnológicamente hablando. VA empleo de la Q es
una evidente ifilerpolacion ó error de los hábitos latinos de
nuestra orlografia; y com«) el valor fónico de la voz denota
la existencia evidente de la ÜT, nada hay mas autorizado como
lo liemos visto y lo seguiremos viendo, que la sostitucion de
e^ta éltima letra en vez de la primera.
Kl sabio Rodier y lodos los eruditos en las materias
Orientales, siguiendo las denominaciones etnológicas de la
Biblia, clarifican á los Fenicios, á los Etiopes y á los pueblos
del Mar Erylheo, entre los hijos de Cush. La C latina equivale
á la lí cuando se trata de idiomas orientales, y como la u
tiene el mismo valor fónico de la y, aun en el mismo idioma
latino, la forma latinizada Cush equivale á la forma verdade
ramenle oriental de Kysh, y por eso la uso á ejemplo de los
nuttires que he citado, y de acuerdo con el principio general
át* la frudieion actual totalmente conteste en este punto.
Va pues que hemos venido 4 tof > lui'stra mano las
ESTUDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS. 33
tradiciones de los Fenicios, preguntaremos: ¿De qué fondo
»<ilioron sus primeras colonias?
Cinco,
I
El padra González Holguin escribe el número cinco. —
Pichca,
La c está evidentemente mal empleada en la segunda
sílaba y debe ser sostituida con K; porque el Keshua, en
conformidad con todos los idiomas primitivos con quienes se
hermana filolójicamente, se muestra siempre antipático á to-
da letra ó forma gramatical que pueda contener escepcionts.
Es, como todos esos idiomas, de una regularidad inalterable,
no tiene masque una sola declinación para todos los nombres,
una sola conjugación para todos los verbos, y el bosque de
partículas que bace su inmensa dificultad, se intercala siem-
pre déla misma manera para alterar las raices del verbo ó
del nombre, siempre constantes, y doblegarlas á los giros del
sentido.
Las lenguas de este carácter que los filólogos llaman Tu-
ránicas, y á las cuales pertenece el Keshua históricamente se-
gún mi profunda convicción, proceden todas por analojias
directas como lasMel idioma tierno con que se espresan los
niños: proceder naturalisimo desde que se considere que las
naciones que las hallaron eran l(»s niños primogénitos de la
familia humana. Esos dotes infantiles que los distinguen,
son precisamente la prueba do su remolisima antigüedad; y
entre esos dotes la mas característica es la de no obedecer en
la dicción sino á las analogías directas de las raices, con
una estricta regularidad,
3
54 Ll &EFISTA DE BCENOS AIRES.
No hay profesor primario que no sepa cuantas dificul-
tades iomensns han lenido que superar sus alumnos para
doblegar su ineule al hecho deque una letra son ca, co, cu,
ce. ci; ga, go, gu; ge gi; y niños he visto yo admirablemente
die>tit>s en la gimnástica escolar del deletreo, que al inter-
pretar la tabla de una Botica leían Bolisüy riéndose de la
ignoraucia del ¡obre diablo que lo escribió.
Comoesta misma antipalia obra en los idiomas primi-
tivos, por causas que ya esplieamos al hablar áe\ Lenguage
de 7Vi6u, rllt>6 nunca tienen letras de sonido escepcional ó
indeciso; y asi e> que si en el Kesliua íuese posible la silaba
fo, seria irremediable que ci y cese levoson ke, ki. La letra
ci'va puí»s inútil, como se ve. No ha podido existir: y de-
beodos soslituirla por la k cuyo valor fónico es mas cons-
UiDte, mas determinado, y mas característico del genio gu-
tural de la lengua que tratamos de analizar. Haciéndolo
asi con esta y con las demás letras de un carácter exótico al
alfabeto latino, esta lengua recobraría todo su vigor como
primitiva y como independiente; y al mismo tiempo que re-
cobraría ese vigor, entraría en posesión de su flsonomía y de
su carácter propio, restableciendo con su ortografía y con
sus afinidades fónicas el parentesco inmediato que la une á
los idiomas Asiáticos. Tomaremos un ejemplo que proba-
rá hasta doude llega la. importancia del restablecimiento de
laortograGa propia, para eucon tarare! carácter peculiar del
idiujua de que se trata; establezcamos esta frase:— «Si yo no
te veociere, no me tengaq por hombre» — Manacanta ati$'
pa$paca manam ccari cascaypas. Apenas puede darse una
fiíKmomin nijis íslrumbólica e híbrida que la de esta forma
etcriiuraría que presenta el Keshua enmascarado con el es-
patíol. Pero si ea vexde esto, se restablécela orlograüa
ESTUDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS. 55
asi: -Mana kanta atypspaka manam k'aryks kayps, y si se
tiene cuidado de hacer la pronunciación liquida de todas las
consonantes, como lo hacen los Alemanes con su idioma
gutural y también Indico de origen, resultará una per'ecta
identidad con \n pronunciación que los naturales de Santia-
go y del Perú, dan al enunc'ar cada uno de los vocablos de
eaa frase.
Del mismo modo, basta que esté probado, como lo está
para nosotros, que el Keshua no ha tenido afinidades nin-
gunas con la i latina, para que nos hallemos forzados á abs-
tenernos de ella, y para que la sostituyamos con la y que mas
bien deberla llamarse asiática puesto (jue el griego es un
idioma de formación terciaria que no contiene las raices ni
las causas de los vocablos que usa.
En l')s idiomas Asiáticos la c y la i cjrecen tie existen-
cia y se hallan sostituidas poi' Li k y la y. ÍLiy, es verdad,
un sonido complejo para el que todos esos idiomas, incluso
el griego, usan de un signo especialísimo (X — djandja) que
nosotros, por la impotencia de nuestro alfabeto, traducimos
por ch ó sh, Pero como esta combinación es, por decirlo
asi, una combinación supletoria de la impotencia de nuestros
signos^ no podemos justificar con ella el uso de la c siínple
para escribir un idioma primitivo al que es ageno.
No seria estraño que chocase á primera vista y que pa-
reciese fútil este análisis prolijo de cada una de las letras de
un vocablo. Pero no es asi. Guandi) se trata de un idio-
ma exótico, el fundamento de toda la obrí de su restaura-
ción á la vida, es devolver su espií'itu literario devolviéndole
su fisonomía y como si dijéramos— ía luz de sus ojos, y sus
{gestos; para que acompañando la palabra, nos ayude á com-
prenderla Otra circunstancia importantísima (jue se revé-
36 UA REVISTA DE BOEflOS A1EE8.
U Umbieii con este análisis, es esa oxislencia genuina y na-
tira que tienen en el Keshua la K y la X (la lijanudja) que no-
totros Mipliroos con la cA muy inipeifedunaenle; y cuyos so-
iiidoa tan peculiares délas lenguas asiáticas prueban aqui,
una vei mas, las afíiiidades de las unas con lus otras.
La c con efectos guturales, y la Q clásica de los latinos,
debeo desaparecer del Keshua que no son en él otra cosa que
signos de servidumbre, restableciéndose la fc cuya regulari-
dad primitiva y acentuada pertenece á su genio con entera
propiedad. Cinco será pues Pychka ú Pyshka: y fácil es ver
que la combinación de la ch y que la colocaciuii que lleva en
v\ vocablo, tienen un cierto carácter exótico que hace aper-
cibirse de la falta del signo apropiado. Ese siglo seria X
djandja), el qnc usaron todos los idiomas orientales; y si
entre nosotros tuviese valor fónico, escribíriamos Py X-ha
introduciendo en su pronuneidciun un sonido especialií»imo
imitativo de la lluvia suave^ que no se reproduce con ningu-
na de nuestras combinaciones alfabéticas, y que los naturales
de Santiago dan con una admirable delicadeza.
Para estudiar ahora las analogías del vocablo cinco con
el de igual sentido en las lenguas antiguas, permítaseme
empezar suponiendo que conociésemos bien la situación
liistórica del Keshua, es decir: la lengua anterior de cuyas
raices se formó, y que teniendo inscripciones de ésta, pudié*
«emus compararlas con libros de la otra, y encontrásemos
que todas las palabras de la mas antigua que empezaban cou
P. cambiaban esta letra por la (>, es decir por la K, en la
méh oíoderoa.
Desde luego tendríamos probado que si el Keshua mo-
derno escribía /V^^a pura decir cinco, el Keshua antiguo
liabia tucñioKyihka; pues el cambio de una letra por la otra,
ESTUDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS. •>/
en los dos grados de la formación de ese idioma, se ballaria
histórica y gramaticalmente probado.
Que no tenemos todavía esa prueba en cnanto alKeshua,
es claro. Pero h\ tenemos en cuanto al Latín; y ahora vamos
á ver toda la importancia que ese cambio tiene para nuestro
objeto. El grande historiador délas raices Etnológicas del
Píénero humano dice: que los idiomas Itálicos, que, como el
Oseo y el Umbrío, sirvieron de tronco al idioma latino, usa-
ban P inicial en todas las palabras en que el Latin usó después
de Qu; y entre numerosas inscripciones que compara tengo
que tomar las mas fáciles, aunque no las mas concluyentts,
para evitar las dificultades que ofrecen nuestras imprentas
para una obra de este carácter-
Suae pis: en vez de — si quis.
Pot pis da t— por — Quod quis dat.
Pis ceus Bantina fust: por — Quis civis Bantina fuerit.f 1)
Y de cierto que no puede darse una prueba mas conclu-
yen te que esa para esta categoría de hechos.
Ella establece en efecto que el vocablo que los latinos cs-
cribian Quinquey se escribía y se pronunciaba Pinke en todos
los dialectos Ausónicos; y al comparar este P'inke antiguo de
los dialectos Itálicos, con el Pyshka de losKeshuas, no serán
pocos talvez los que acostumbrados á las formas clásicas de
nuestro Quinto, se sorprendan de la identidad material que
resalta á la simple vista de ambos vocablos; pues hay una mis-
ma raíz y una misma configuración.
Natural es que una coincidencia tan notable é inespera-
da, se procure esplicar por los motivos mas fáciles que son
(1) Prine: ümb, and Osc-Lang. Yol. IlL p. 229: y Buns.Philos. of
Lang.vol. Ipaj. 36.
Z^ LA ECTISTA DE BCtKOS AIRES.
Iu!»dela casualidad. Pero la índole misma del lutin, así
cumo su filincion histórica, se oponen á elln; porque proce-
diendo con lo<las sus roices Ausónicas y Pelasgas de la serie
i\e idiomas que se llaman Indo-Enropet»s, es evidente que si
|j rail Pinke y Pyshk se halla reproducida en lodos ios idio-
uiris que i'onsliluyen esa serie, seria absurdo suponer una
rnMiAÜdad tan repetida y tan constante en el orden lójico de
Asi pues, el / inke Ansónico, es Pente para
k*»^ii«'goó; es Pychk (1) en todo el vasto distrito de la India
conocido con t^l nombre de Siah posh. Es Penchka en la
lengua S'jnskri tica (á) es Penc/iki en Li lúa !ieo 5): Kamshak
vn el Fenicio 4) y en Javo, y en todo el Archipiélago Indico es
Ponkcho f.'i . Todos estos vocabh)s tienen su raiz primitiva
en el Pengka, Pengku, Pengkif Paiige de las,tribus centrales
de la Tartaria y délas costas Lohiiicas; siendo de notar que
la forma prominente que en ellas tiene el vocablo es la de
Byshk ó Pyshk, Jteshk ó Peshk; (ü); y como en todas esas
comarcas, según el sentir de los filósofos de la Historia, se
encierra el síKírelo primitivo de las razas y de las lenguas hu-
niana«, no podemos negarnos á aceptar como primitiva y ge-
neratriz esa forma que el vocable presenta en ellas con
ona perf.Tfa afinidad entre el Pysiika ó cinco de los Keshuas,
ei Pinke de la Italia priiniliva, y el Pente de los Griegos.
Sinembargo de que loi filólogos no han podido llegar á
establecer una fórmula precisa que demncblre la manera
60 que cambian las letras iniciales de cada raiz, al pasar á los
idiomas Sem. ticos desde los Turánicos, muchos ejemplos
• 1, l'rkti.lVM. ínioihePhlii. Illsi. ofMank. Vol. IV 216 (2) id.
^ó¡ UuoKo: Oeam. Kei. ati Pliil. Vol. I p. 66: {k) id, 211. (5) Crauíurd,
«•I. I H* M6. (Si Aftiatic. Num.>y Bopp.
ílSTliDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLOfilCOS.
5d
hay de que la P de estos se convierte en la F dé los otros; y
asi es que al examitiar Bunsen el número cinco Kamitico !e
encuentra la raiz en el Vocablo Tik ó Tilt (pikpU) cuyo sen-
tido intrínseco es la mano alzando ó mostrando los cinco
dedos como acción de contar. Esa misma conexión del verbo
contar con la raiz del vocablo dedo se encuentran en el Griego;
pues la palabra Penle, que, como hemos dicho es cinco, áá exis-
tencia al verbo Penpaxein que significa revisar ó contar por los
dedos, y lo singular es que en Guaraní, dedo se dice Koua; y
que Koua no solo también es dedo en el idioma antiguo de la
China, sino que significa el arle de haeer cuentas y de escribir
anales anudando cordones, Comoesto es sumamente intere-
sante y significativo, pues se liga al uso de los Quipos fKaui-
pos) del Perú que servian para levantar el censo, para es-
cribir los anales, y para (odas las cuentas del tesoro público
y de los particulares, voy á transcribir lo que á este respecto
dice Prichard en sus célebres investigaciones sobre el Géne-
ro Humano. (\) — Cuentan sus tradiciones (dice hablando de
«los Chiíios) que un emperador Profeta, les enseñó el uso
«del hierro, é inventó el artificio del Koupa, ó cuerdas
«anudadas, por cuyo medio transmitían á las edades futuras
«la memoria de los sucesos desde mucho antes que se inven-
atasen los gerogli fieos.))
Este arte, que en la China, ha debido necesariamente
preceder á su uso en el Perú, muestra por la afinidad de sus
raices con la palabra dedo, y por las afinidades de Id palabra
dedo con el arte de contar y con el número cinco, que todos
estos son hechos que pertenecen á una nueva serie de fenó-
menos históricos y psicológicos, que los unos de estos pue-
(1) Vol. IV pag. 478,
40 U BRTISTA DC BDEnOS AIRES.
likM ban enseñado á los otrosen las relaciones de uno mu-
tua influenria y comercio.
La palabra Quipos que no puede dejar de haberse escri-
to oodK; y que, por mas simplificada que esté, contiene evi-
dentemente lo raíz Kouip relativa á dedos, tanto en el Perú
oomoen la China, aparece aquí como una prueba de conexio-
nes directas mil veees mas eficaz que lo que seria la escritu-
ra misma que lioy usamos para probar conexiones cutre
dos pueblos. Porque tratándose de un arteescepcional, que
arte es artificio secreto y sacerdotal {{) no se puede suponer
oí 511 invención, ni su uso, sin una comunicación directa en-
tre los pueblos que lo prjcticaban con objetos tan análogos.
Tan evidente es esto, como que en la Grecia y en la Ita-
ia seconocia y se practicaba también este arte, como anexo
al misterio y al carácter sacerdotal; y pocos serán los que
no recuerden haber leido que los Pontífices Etruscos, que
precedían en los primeros tiempos de la República Romana
¿ todos los actos de la vida pública de la Comuna, fijaban con
clavos en las paredes del Capitolio no solo el recuerdo de
los sucesos, sino su carácter histórico también, y hasta las
cuentas dfl Kstudo; del mismo modo que los Keshu^s lo ha-
cían con granos, nudos y pedrezuelas.
Todos estas afinidades contribuyen á convencer al hom-
bre que las estudia de que ha habido allá entre los crepús-
colos de la historia primitiva, una época en que un mismo
orden de creencias y de vida social ha prevalecido cutre to-
da!» las tribus que conolizabüii el mundo, transmitiéndose de
uoasé otras la palabra y los hábitos con ese sello cspeciali-
timo de verdad, que, sino ms equivoco, se revela al compa-
(1; lihior. ApoL de lai Ind.Occid. Tom. A. ^ cap. 235 de las Casas
f Uenwi: UUl Gral. dfcal. V. lib, U. ® cap. I.
RSTIJDIOS FILOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS. Aí
rar el orden, el seiilido y el encadenamiento de los números
Keshuas con los números Asiáticos; y como esta no es una
demostración aislada sino que por el contrario se reproduce
y se justifica, como en otro de estos estudios lo vimos, por
las formas gramaticales, v por la pariedad fónica de las raí-
ces, por mas que nos falta el hilo cronológico de ios sucesos
conocidos, todo eso que nos queda es mas que concluyen té
para establecer que el imperio de los Incas era la forma de
la vida Asiática antigua transmitida á la América del Sud por
la inmigración de las razas Turánicas.
ViCENTK Fidel Lopkz.
Continuará.)
RECUERDOS HISTÓRICOS SOBRE LA PROVINCIA
BE CUYO.
CAPÍTULO 2.*
De 1815 á 1820.
(Continuación) (1) /
XXL
Knlraba elano de 1818, dejando pasar colmado de ce-
lebridad á su predecesor el de 1817, que había conquistado
pajinas brillantes para la historia arjentina.
También él iba á darle, entre algunas luctuosas, una de
oro, en la que quedaria esculpida la alta gloria de nuestras
armas, preparando la libertad é independencia de tres repú-
blicas.
Tn efecto, habiu terminado el año de 1817, dejando or-
', anizada lu República de las Provincias Unidas del Rio de la
Piala bajo la unidad de réjimen, teniendo su asiento los altos
poderes en la ciudad de Buenos Aires, en donde, por la heroi-
cidad de sus hijos, por el mayor número de intelijencias y
i1 > Véase la p&j(na 205, tomo VI( de la Revista de Busnoi Aira*.
RECUERDOS HISTÓRICOS. 43
gran acopio de recursos, había obrádose el hecho inmortal
de la revolución de 1810, que maii teniéndose vivo y creciente
cada vez mas en enerjia y decisión, hacia brotar ejércitos con-*
tra los opresores de la patiia enseñoreados aún de nuestras
Provincias del Alto- Perú, Banda Oriental, y nuestra herma-
na la república de Chile, coronados de gloria en todas partes
donde llevaban sus armas.
Pero, si bien ese gobierno era fuerte y poderoso para
hacer la guerra de independencia, acertado en sus medidas y
y en el nombramiento de sus Generales, debilitábase ya su
acción en el interior soca hado por la acción incesante de
mezquinas y bastardas ambiciones, por los varios partidos que
se disputaban el poder, precipitando el pais en el abismo de
la anarquía.
Artigas en la Banda Oriental y después en Entre Rios
unido á Ramírez y ambos auxiliando á los caudillos de Santa
Fé, levantándola bandera de una Federación á su modo, lla-
maban la atención del Director del Estado, distraian los re-
cursos y fuerzas destinadas á combatir el enemigo común,
poniéndose asi en peligro la causa sania de nuestra libertad é
independencia.
Esto hacia que el ejército del General Belgrano sobre el
Alto-Perú, se mantuviese en la inacción por muchos meses ya,
sin quepudiesepor falta de nuevos batallones, de dinero, ves-
tuarios, armas y otros pertrechos, emprender sus marchas
contra el enemigo, que era contenido apenas por la guerra de
partidasque vivamente le oponia en Salta desforzado Güemes.
Las Provincias del Norte estaban ya agotadas, empobrecidas
en fuerza de los ausilios de todo jénero que habían tenido que
prestar al ejército de la Re[)úbliea sobre el Alto- Perú, desde
el principio de la revolución y por las exacciones del ene oigo
44 LA REVISTA DE BDBNOS AIRES.
•O nt repetidas invasiones. Y, por lo demás, teniendo f f
Gobierno Nocional que crear un nui'vo ejércilo en Cuyo pa-
ra contener aquel que nos amenazaba desde Chile con fuerzas
oooaiderables, no le era posible, al mismo tiempo, atender
coo igual actividad y abundancia ol del Norte, sin embargo
quecatü duró corto tiempo, vírjenes como estaban en toda
dase de recursos las Provincias de Mendoza, San luán y San
Luis y rápida como fué la organiz icion de ese mismo ejércilo
y su traslación á Chile, en donde la victoria le abrió el cami-
no para en su calidad de auxiliar ser sostenido en parle desde
entonces, por el país que iba á libertar.
Este funesto incendio que aparecía en el li oral de la
República, amenazando estenderse el interior, como lo aca-
bamos de decir, absorvia por lo grave y peligroso de sus
tendencias, de sus hechos atroces, de su acción anarquizado-
ra, toda la atención y los m?d¡()S del gobierno General. Re-
quería por lo tanto prontas y enérjicas medidas para detener
en tiempo, si era posible, este torrente de lava destructor de
nuestro grande porvenir por el que estaban derramando su
sangre y sus tesoros, nuestros padres.
Conspirando los hermanos Carreras, D. Juan José, D,
Miguel y I). Luis, en cuabjuier punto donde estuvieron en la
República Argentina, Mendoza, Buenos Aires y Montevideo,
uoiéndose á los caudillos del desorden y de la guerra civil,
60 el propósito de volver á su patria, Chile, para arrebatar
el poder y la influencia á sus mas odiados enemigos los Ge-
nerales Sao Martin y O'lligghins, debió ejercerse sobre ellos,
entre otras, aquellas justas y previsoras providencias guberna-
tivas. Sorprendidos en sus actos de rebelión, presos, fugados,
vueltos á tomar, al Un fué capturado el último en agosto da
IH17 y puesto en prisión eu la Cárcel de Mendoza, viniendo
RECUERDOS HISTÓRICOS. 4^5
CU diciembre siguiente á habitar el mismo calabozo su her-
mano D. Juan José, por las mismas causas.
Niños eramos entonces y oyendo las conversaciones
que sobre los hechos de estos desgraciados hijos de Chile,
se lentan entre personas á que podíamos allegarnos, tuvimos
la curiosidad de conocerlos personalmente. Recordamos
aún los rasgos mas notables de su Jüsonomia y de su aspecto
físico. Logramos un domingo la ocasión de verlos á la hora
de misa con motivo de estar su calabozo contiguo á la capilla
de la cárcel al través de una ancha reja embutida en la mu-
ralla que dividía al uno de la otra. D. Juan José era de ele-
vada estatuía, de una musculatura ampliamente desarrollada
y rijida, un poco seco de cuerpo, su cabeza enteramente
calva, la nariz remangada, un ceño fuerte muy pronunciado
en la unión de sus ceja?, estendíanse á toda su fisonomía pá-
lida y severa. D. Luis al contiario, tenia una talla regular,
un tanto grueso, tez blanca y tersa, una hermosa cabeza con
abundantes cabellos ondulados, negros y relucientes, rostro
afable y del mas perfecto conjunto en sus líneas. Fijó este
su atención en la curiosa contemplación del niño, que habia
clavado su vista en ambos persoaajes y dírijiéndole con cari-
ñoso tono la palabra, preguntóle su nombre y cuestionándole
sobre otras pequeneces que no recordamos. Esto nos dejó
impresa una profunda simpatía por aquel hombre que arras-
trado por el torrente de las pasiones políticas, iba, joven to-
davía, á subir pronlo alcadalzo, abrazado con su hermano
mayor, satisfaciendo, víctimas espiatorias, las crueles exijen-
ciasde una lejislacion bárbara, de practicas brutales y sobre-
todo, de la exacerbación de sus mismas pisiones á que ellos
resueltamente se habían lanzado.
Keasumiendopues asi, agrandes rasgos, por lo que toeaá
40 I i rivi<;ta de bufnos aires.
lo jeneral de la hrjtii'mii estos hechos, tal ora ol estado en que
m>S<*f)^<wi(niha, al |irit>oi()iar sucnrr(>ra, el año de IS'^H.
XXII.
hlejeiTitíMie h)s Aiuli's, vencedor en Chneahueo, des-
pués de MH breve descanso en hi enpitnl de Chile, había eni-
prt'Odido una nneva eaiíipníiii li -( i;» el Sud, ocupado por
hicrxas enemigas, que, reconcentradas al fin en la plaza fuer-
Cede Talcahuano, fué íicccsíii io ¡loin'í'li's sitio.
\ja relación de los sucesos deesa campana, de los hechos
heroicos que coronaron do gloria al ejército unido al fronte
de esa ciudafl y puerto, formidablemente fortalecidos,
queda encomendada al historiador chileno y al argenti-
no, que, cada uno dr iiri laclo para la innuuialidad de o^os
misinos hechos, (Iflx-n escnlpirse en bronce.
O'Higghins, j.fií de ese ejército. Las lleras. Freiré sus
Tenientes y otros muchos jefes y oticiales, hieii^ron prodigios
de valor, conquistando laureles inmarcesibles. Otros, por
su arrojo también rindieron allí su vida en defensa de la Pa-
tria. Entre estos lamentamos la pérdida de Boedo, del jó-
reo capitán del n ^ 8 dolos Andes I). Leandro García, hijo
del oclogenario Tcnienl Coronel del mismo batallón ya le-
tiradü en Mendoza. I). Bonifacio García y algunos otros que
Doreeordamos.
lü desesperada defensa que hicieron en Talcahuano los
españoles esperando ( 1 piomelido auxilio de Lima de nume-
r«»f« fuerzas al mando del General Osorio y la llegada en
•toHo de ese nuevo ojíTcití) enemigo, siendo una corta divi-
fioo del déla Patria (|ue siliaba|la guarnición de dicha plaza,
^neel General San Martin, combinando un nuevo plan
RECUEUDOS HISTÓRICOS. 47
de campaña, en presencia de aquellos resientes acontecimien-
tos, ordenase la retirada al general O'Higginspara esperar al
invasor en posisiones convenientes con lodo su ejército reu-
nido. Así se verificó á principios de 1818.
XXllI.
Continuaban, entre tanto, en los pueblos de Cuyo los
trabajos de administración en d ramo de la guerra y en
aquellos otros que exijian su mejora y progreso internos, con
esa actividad y empeñosa decisioh que hemos descrito y com-
probado con hechos auténticos, con monumentos que resis-
tiendo al tiempo y á la desti'uctora acción de las guerras civi-
les que sobrevinieron, están aún de pié.
El colejio de Mendoza, por ejemplo, complementaba con
ventaja de su bien merecido crédito, y de los lisonjeros re-
sultados que empezaba á dar en sus primeros [)asos — su plan
de estudios, su réjimen interno, aumentando nuevas y prove-
chosas asignaturas á cargo de notables ilustraciones en las
ciencias. El estudio de las Matemáticas, en tola su situación
dirijido, como hemos dicho, por el padre Espinosa, á medida
que avanzaba cada año en la rendición de pruebas de la dedi-
cación y aprovechamiento de sus discípulos, mayor era el
estímulo que se desarrollaba en aquel y estos para entrar al
desempeño de mas difíciles esludios.
Descollaban en la aula de matemáticas de segundo año
Correa (D. Borja) Rivera, Uoig, Galigniana (D. Gerónimo)
Segura (D.Anselmo) Calle (D. Juan¡ y otros (mendocinos) y
sobresalientemente D. José María del Carril (de San Juanj
Outes fde Salta), después Catedrático de esa ciencia en la
llnivorí^idad de Buenos-Aiies en cuva ciudad murió. A fines
4S \.k HRfiSTÁ t>E BUfNOS AlArS.
f
lie vBc iiiiMiii) ant», i*Mii\ iiiuii IdiIus Calub «mi ojílituil ile levan-
lar la carta lopogí álica de la ciudiid de Mendoza y sus subvur-
liiiM», rt-parlido iMílre lodos ellos por secciones sobre el terre-
no el (rahajo. que llenaron déla manera mas cumplida f
perfpcUi. Todavía el año de 18G0 existía en el depurtamenlo
d<* Policía de Mendoza esa caria. No sabemos si babrá süU
vado de lus ruinas á que redujo á esj ciudad el terremoto
del áO de miirzo del año siguiente.
1^ faiiiii incíi merecida de nuestro Colejio comenzaba á
«traerla juventud estudi(^sa de todos los puntos de la Repú-
blica, aun de los mas apartados, con escepcion de Buenos
Aire^ y Córdoba, que tenían sus antiguas universidades, no
obstante que de esta úliima se retiraron muchos mendoci-
nos para ingresar al de su país. De eslos fueron dos Carre-
ras, dos González, Hoig de la Torre y algunos mas, San Juan
enviú desde los Carril, un Godoy, dos Rojo, un Sánchez —
Salta, á Cutes, Arias (D. Tomas) y á un F¡gueroa->La capi-
tal de Chile dio también su conlinjente al Colejio de Mendo-
sa— Ix)S dos hermanos Pérez, uno de Ips cuales es el actual
Presidente de esa república — un GoJoy-La Vigne —Rosales
después por mucho li(mpo y hasta hoy, encargado de Negó-
dos, Ministro residente de su patria en París.
Pero volviendo sobn^ los principales acontecimientos
de Cbeaño, el movimiento activo con que eslos se preparabas
y bucedÍQu, implicaban de mi modo asombroso la acción
■dminislraliva del Gtibierno de Cuyo, muy principalmente
en tiii t*apiluL MiMido/a, ccnlio, por consiguiente, de U»8
rrcuiS4>(i y de los m.ittriales de guerra en reserva, pun-
to de pastje para lan comunicaciones, órdenes, ausilios y
d**iiia.< del gobierno Nacional, al General en gefe del ejército
I
RECUERDOS HISTÓRICOS. 49
en Chile, en ocasión que continuaba, unido al de esa repúbli-
ca en campaña.
La estación de verano, que dá fácil paso por la cordille-
ra délos Andes, aprovechóse en el envió de pertrechos de to-
da especie, de cua-dros de oficiales y en ellos algunos jefes de
nota.
El intendente de Cuyo, General Luzuriaga, lo repetire-
mos aun una vez mas, raul ti pilcaba su celo y actividad en el
desempeño de su tan delicada misión en esa época de peligros,
en que, un suceso desgraciado podia poner en inminente
riesgo la libertad de dos repúblicas.
Prestábale eíicaz cooperación á este majistrado, en su
puesto de mayor de Plaza, el benemérito patriota coronel D.
Manuel Corvalau, que habia desempeñado con igual consagra-
ción, actividad, é intelijencia el mismo empleo, aliado del
general San Martin, en su gobierno de Cuyo. Lo hemos
visto siempre a caballo y al gran galope, alendiendo á todos
los puntos que estaban bajo su dirección y vijilaiicia, dando
órdenes, disponiéndolo lodo, en los cuarteles, en el parque y
Maestranza, Guardias, Depósitos, Hospital, Fronteras, y allí
en fin, donde la responsabilidad del gobierno y la suya propia
como jefeinmediato de las armas, retiuerian un ojo avisor,
la mas constante y prolija inspe-ci on sobre todo lo concer-
niente al ramo de guerra. El Coronel después General Cor-
valau, era una especialidad aventajada en aquel destino.
Contribuyó en mucho con sus servicios personales y su gene-
roso desprendimiento, al triunfo de nuestras armas en esa
guerra titánica.
XXIV.
Cum subit illius tristissima noctis imago.
^ LA REVISTA DE BOBUNOS AIRES.
Si! •• •• séanos permitido lomar estas sublimes palabras
del poeta romano que, desterrado de Roma, escribió sus
elegios tristium para referir aquella tristísima noche en que
fué sorprendida la ciudad de Mendoza con la infausta noticia
del desastre de nuestras armas en Cancha-Rayada — 10 de
Mano de 1818!!!. ...
Cum tubil / • * * • cuando se uos representa esa nocbe de
coslernacion, de espanto, de zozobra en que, de súbito,
babia caído la alegre, la animada ciudad de Mendoza, siento
vivas en mi imajinacion las tristes impresiones que, como
todos sus buenos babitantes. yo también sufri.
Era un viernes^ santo— 25 ó 26 del mes de Marzo del
ano de 1818. La ciudad permanecia silenciosa y casi soli-
taria en sus calles, conmemorando los Qeles con su reveren-
te recojimiento la muerte del Salvador del Mundo. Ter-
minados los últimos oficios y re/os de ese dia en todos los
templos, las puertas de estos se babian cerrado. La luna,
principiando su decrecimiento, babíase levantado bastante
sobre el horizonte y pardas nubes, de cuando en cuando, la
ocultaban, aumentando asi el tinte tétrico con que la cubria
desde que apareció, aquella trisiisima noche.
Pocos momentos hacian que el relox de Cabildo habia
dado las diez, dejando oir la sonora campana sus golpes,
uno tras otro, con pausa y tono lúgubre: como si ella tam-
bién con sus ecos plañideros quisiese anunciar el gran de-
sastre que pronto iba á saber el pueblo, sobrecojiéndose de
aflicción y cayendo postrado por la inmensidad y lunesta tras-
cendencia de aquel, el ánimo de lodos.
Un gruiK) de cinco personas, venidas de distintos puntos
y con poso apresurado, vióse ¿ esa hora en la plazuela de la
de Correos que ocupaba un ángulo de la plaza principuL
RECUERDOS HISTÓRICOS. 51
Conversaban en voz baja, espresándose en la acción y dibu-
jándose en el semblante de cada uno de los interlocutores, la
intranquilidad de sus espíritus y como si un pensamiento
nacido de la proximidad de una calamidad pública les preo-
cupase.
Aquel sitio era en ese tiempo el punto de numerosa reu-
nión de ciudadanos que, con ocasión de la llegada semanal-
mente de las balijas de correspondencia de todas las carre-
ras, iban, unosá recibir la suya, otros á saber noticias, de
grande interés, en lá situación, para todos. AUi como en
un club, al aire libre se hablaba de negocios mercantiles, de
la guerra, de la política, de todo. Abundaban los mariscales,
ú elaboradores de planes estratéjicos, los tribunos y los cor-
redores de noticias falsas, inventadas que, de boca en boca
corrían hasta llegar á conseguir cincuenta, sesenta ediciones
cada una, por de contado, con sus respectivas correcciones,
aumentaciones y comentarios No era extraño ver pues,
que dos hombres conversando de pie en aquel lugar, atraje-
sen por esa circunstancia sola, dos, seis, que se les reunie-
sen, veinte, ochenta, si algo habia de novedoso, que forma-
sen otros grupos, y á veces, muchedumbre para la que era
estrechísima la plazuela, teniendo entonces que desbordarse
á la plaza principal y á las esquinas. Llegado á ese estado el
rendei'Vous del Correo, la ajitacíon se producía en los corri-
llos, se absorvian estos unos á otros y formaban una masa
compacta y un rumor sordo se dejaba oir entonces á la dis-
tancia salido de aquel no interrumpido palabreo de tanta
jente, con tan diversos tonos de voz— gritaban y manotea-
ban, perorando, aplaudían, reprobaban — se retiraban unos y
les remplazaban nuevos, hasta que la hora avanzada de la no-
che, ola exijencia en la mayor parte de las oeupasiones indi-
:it IV i;i:viSTA DE RO^OS ilRES.
viduales, si era de diablos hacia dispersarse poco á poco.
Aquella noche melancólica, que en su tétrico claro os-
curo parecía presajiar una gran catástrofe, una pública cala-
tuidad, cinco minutos después de la reunión en la plazuela
M Correo de esos cinco hombres que conversti^ban en voz
b«ija. se deslizaban como sombras desembocando por las
ocho calles que se cortaban en la plaza principal, de á uno. de
á dos. de á tres juntos, hombres cfue iban con aire inquieto
al lugar donde estaba aquel primer grupo, y llegando aumen-
taban el círculo y desde luego In ajitacion de ánimo que se
pintaba en todos los semblantes.
Otros cinco minutos corridos, los grupos se habían au-
mentado considerablemente, en el correo, en las esquinas, en
la plaza, frente á la casa del gobernador intendente. General
l.uzuriaga, al costado sud de esta. Los rumores corrían de
uno en otro, de funestas noticias. Veíanse salir y llegar á
esa casa á caballo y a gran galope, el Comandante de Armas
(lorvalan, sus Ayudantes, Edecanes de aquel, ordenanzas,
cimduciendo órdenes y ejecutando oportunas medidas de se-
guridad, disposiciones precaocionales para todo evento des-
graciado que masó menos próximo, llegara á -comprometer
el orden público y aun la causa nacional.
El terror de un peligro inminente, que la generalidad de
las gentes, lo sentía inmediato, se difundía rápidamente y se
notaba que con la consternación morcada en el rostro, los
ciudadanos se retiraban á sus casas, no queriendo perder
tiempo eu hacer sus prepftracíones para una emigración.
I.is Minoras, en las ventanas ó las puertas de sus casas dete-
iiHMidoú los transeúntes, les preguntaban llenas de ansiedad
y aflicción, la causa de aquella alarma tan á deshora y que so
premMilaba con el ospecto de funestas desgracias para la cau-
RECUERDOS HISTÓRICO . ^O
sade la Patria. El transcunle satisfaóia la pregunta vn bre-
ves palabras, y en los mismos términos que le había siiio
trasmitida la noticia, y pasaba, y aquellas sé retiraban desola-
das aliuteriorde sus habitaciones, ó permanecian, dudando,
ansiando mas detalles y aehraciones. en su puesto para cues-
tionar á cuantos pasasen,
♦ ¿Y que era pues al fin, loque liabia orijinadc aquella sú-
bita, inesperada alarma en la ciudad de Mendoza?
;Ay! era la sorpresa hecha al ejército Argentino Chi-
leño que mandaba en Gefe el General D. José de San Martin,
por el español que mandaba el general Osorioen Cancha- Ra-
yada^ el 19 de marzo de 1818!
Mé aquí como llegó esta fatal noticia á la capital de Cu-
yo.-
El Teniente de Artilieria de los Andes, 1). M. A. (men-
docino por desgracia), saliendo el primero en fuga del campo
del desastre, dando espuela á su caballo de dia y de noche,
pasando los altos y escabrosos Andes, salvando en alas del
pavor, esas estrechísimas sendas al costado de insondables
precipicios, había llegado entre 9 y 10 de esa noche del vier-
nes santo que hemos descrito, á la ciudad de Mendoza. Cerca
de 180 leguas, por tales caminos, corrió en dos ó tres días,
no estamos seguros en esto. Entróse á su casa, postrado del
miedo y del cansancio y dijoá su familia: todo se ha perdido,
el ejército de la patria ha sufrido una completa derrota. Es-
parcióse en el acto la fatal noticia y llegando hasta el General
Luzuriaga, mandó llevar al oficial A á su presencia. Lo
cuestionó sobre el suceso, y este con las lágrimas en los ojos
y con el terror pintado aun en su semblante le repitió aquellas
mismas palabras. Habla oido, agregaba, las descargas, pri-
mero del batallón Burgos del ejército español, que sorpren-
.%4 U BEVISTA DE BrFNOfí iIRES.
dicndo al nuestro que estaba coií mis a unos empabellonadns
? durmiendo, liabia penetrado hasti el centro y después
otra descarga y tiros de fusil sueltos, envolviéndose en una
completa confusión seguida de la dispersión de todo el ejérci-
to unido sin saber cual habií* sido la suerte del general en ge-
fe, si había muerto ó habia sido hecho prisionero. El Go-
l>ernador mandó al oOcial <?é retirase y permaneciese en íh
casa en clase de arres'ado.
Sin parte oficial aun de este terrible desastre, que podía
volver ¿ uncirnos al yugo del oprobioso despotismo colonial,
sin que ningún otro testigo presencial de tal desgracia, se hu-
biese presentado en toda esa noche, el pueblo de Mendoza y
sus autoridades, sorprendidos á su vez, habían caído en la
mas profunda consternación y de pronto apoderóse de todos
los ánimos la zozobra y el espanto por un peligro inminente de
invasión á la Provincia. Sin embargo y como antes tobe-
mos dicho, el General Luzuriaga y su Estado Mayor, las au-
torídades civiles y gran número deciudadanos, entusiastas por
locaas-i de la libertad, se sobrepusieron con su presencia de
animo, con las prontas y acertadas medidas, con los recursos
de todo jénero ofrecidos, al desaliento producido por aquel
inesperndo contraste de nuestras armas.
Todo fué previsto y á tt)do se atendió activamentr» para
pooer 00 solo en estado d(» defensa la provincia de Cuyo, sino
para prestar inmediatamente cuantos auxilios debía requerir
o\ ejército patriota en su retirada, si es que algunos restos
<i< < I habían conseguido salir f^n orden y compactos del cam-
po del desastre. Una d(» sus primera-j providencias fué des-
pachar chasques y comisionados, con intervalos de horas, uno
tras otro, ó Chile, con término perentorio y angustiado, co-
mo lo oxijian las circunstancias, con orden de ir hasta encon-
RECUERDOS HISTÓRICO >. 5o
trar al General en Gefe, ó aquel queocupasesu lugar. Tam-
bién se despacharon órdenes á los Tenientes Gobernadores
de Cuyo para que ayudasen con prontitud y enérjica acción
lasmedidas del Gobernadorlntendente. Doblóse lavijilancia
respecto á los Carreras presos en la cárcel pública, temiendo
que se aprovechasen de aquel conflicto para intentar y efectuar
uMi evasión, que complicaria considerablemente, sin duda,
una situación ya de suyo tan peligrosa.
' XXY.
Testigos presenciales de la sorpresa de Cancha rayada,
y también algunos cronistas de nuestras glorias militares,
con suficiente acopio de documentos y de noticias fidedignas
han dejado pajinas escritas sobre ese notable episodio, que
recojerá la historia argentina. No nos incumbe, por lo tan-
to á nosotros, hacer en este lugar un nuevo relato.
Bástenos decir, reasumiendo los hechos, que la salvación
del ejército, de la independencia de dos repúblicas, del
honor de nuestras armas, debióse en esa noche fatal, de
confusión y de terrible conflicto, al Coronel del n. ® ii de
los Andes D. Juan Gregorio de Las Heras, que mandaba una
brigada. Su pericia militar, su ojo de águila, su acreditado
valor personal, sobresaliendo en esta dote la serenidad y la
feliz inspiración en su puesto de mando, le valieron ser el
héroe ilustre, de inmortal gloria, en ese terrible contraste,
del ejército unido, manteniendo compacta y en orden
una división de 5,000 y mas hombres, que sacó del cam-
po, retirándose á la capital y que fué durante su marcha el
punto de reunión de los dispersos. Brilla aun hoy dia sobre
sus ne\)adas sienes la corona cvUca con que dos repúblicas,
en el sentimiento uniforme de sus hijos agradecidos, premia-
56 LA BEVISTi DE BOE^OS AIRES.
ron hecho tao uKamcnle ilastre y trascedenlal para la causa
li uérica. Ybrillaiü durante siglos y siglos sobre su
sepulcro, cuando, con inmenso dolor de esas mismas dos re-
públiciis, llegue el momento de cerrarse, cubriendo sus ve-
oerandos restos.
Después de todo, dos días transcurrieron sin que se su-
piese en Mendo/a la verdad y el tamaño del desastre. ^1
cabo de ellos, llegó el parte oíicial y con él los detalles coo-
oernicntes, que hacian saber la consoladora noticia de haber-
se salvado el ^ejército y estar reorganizándose apresurada-
mente á las inmediaciones de Santiago.
Despertóse de^ nuevo, maj vigoroso, en los pueblos de
Cuyo el entusiasmo patrio. Cumpliendo el Intendente las
órdenes perentorias del General en Gafe del Ejercito uni-
do, los ciudadanos todos concurrian con la espontaneidad
de siempre i hacer efectivos los auxilios que exijia el estado
del ejército, seguido de cerca por el enemigo, envanecido por
la sorpresa de Cancha-rayada. Era indudable qne una gran
baUílU se aproximaba, y velase del uno y del otro lado de la
Cordillera, cuyo pasaje sobreviniendo muy pronto la estación
de las nieves iba á ser cerrado del todo, desplegarse una acti-
vidad para aumentar nuestras Icjiones en hombres y en ele-
mentos de combate. No habia que ¡ferder tiempo, si en re-
paración de las armas argén ti no-chilenas y en interés déla
causa americana, debian redoblarse los esfuersos para al-
cauxar ó toda costa una inmediata y completa victoria.
Pero mit^ntras quese desenvolvían rápidamente estossu-
ct§o§, otro, aunque personal, ligado con aquellos por graves
antecedentes tenia también lugar— Los dos hermanos Carre-
raa, D. lUan José y D. Luis, presos, como hemos dicho, en la
cárcel de Meodoza, hobiau fraguado en esas apuradas cir-
RECUERDOS HISTÓRICOS. O/
cunstancias, un raotin v^ue tenia por objeto, según el mismo
plan sorprendido á tiempo, obtener su libertad, prender al
Intendente de la Provincia y tomar hombres y recursos para
formar una división con la que se lanzarían á Chile y se apo-
perarian del poder y del mando del ejército — En el acto de
ser tomados los hilos de este complot, el General Luzuriaga
ordenó se les levantase un proceso y dio cuenta de ello al
Supremo Director en Buenos Ayres, al Gobierno de Chile y
al General San Martin.
Entonces, nuestra corta edad no nos permitía juzgar so-
bre la verdad ó falsedad de ese hecho de los Carreras— Des-
pués, no tuvimos oportunidad de ver los legajos de esa cele-
bre causa que, como la seguida tres años mas tarde á su otro
hermano D. Miguel, encontravanse ambos en los archivos
de Gobierno de Mendoza. Al presente no podemos asegurar
si se han estraviado o no— á pesar de haber procurado des-
de aqui el informe al respecto de un amigo en Mendoza, que
ha prometido dárnoslo. ^
No estamos pues en aptitud de dar mas esplicaciones
sobre este heeho — Remitimos al lector que quiera formar
juicio ímparcial sobre él^ en cuanto lo permite la oscuridad
en que hasta ahora permanece envuelto á los «Escritos pos-
tumos del General D. Toribio de Lusuriaga,» que ha publi-
cado esta misma Revista y al «Ostracismo de los Carreros»
por el señor Vicuña Makena.
Terminado ese proceso, fueron sentenciados á sufrir
la ultima pena esos dos infortunados hermanos. Su ejecución
tuvo lugar en la plaza principal de Mendoza el 8 de Abril
de ese mismo año de 1 81 8.
.«Sg U REVISTA DE BUENOS AIRES.
XXVI
Ai tlia siguiente, 9 de Abril, llegó á manos del Goberna-
dor Inlendenle de Cuyo el parte oflcial de la gran victoria
que habia obtenido el ejercito unido, bajo las ordenes del
inTicto General San Martin en el llano de Maipú el día 5 del
mismo mes, contra el ejército español á las órdenes del Ge-
neral Osorio.
La ciudad de Mendoza, la primera que recibia» de este
lado de los Andes, tan feliz noticia alzóse entusiasmada, dan-
do repelidos victores á la Patria, al ínclito General San Mar-
tin, vencedor en Chaca buco y Maipú, á los valientes del
ejército unido que, en esta última gran jornada, habian ilus-
trado sus nombres, por su valor denodado, por su pericia y
disipliiia venciendo en buena ley y de la manera mas com-
pleta, á los vencedores de los vencedores de Austerliz y Ma-
rengo
Los habitantes de la capital de Cuyo y de sus estensos y
poblados arrabales, hombres, mujeres, viejos, niños y aun
enfermos, toaos apresuradamente y en tumulto se agolpa-
bao ¿ la plaza principal, á las calles de mab tránsito, vivan-
do, como acabamos de decir, á los héroes de esta espléndida
victoria y para oir los detalles de ella, para tener un ejem-
plar del parte dado por el triunfador, para contemplarlos
trofeos en banderas, estandartes y otros objetos, tomados al
tMjemigo. Tresdias duraron las solemnes y fastuosas fiestas
con que Mendoza celebró la victoria de Maipú— tluminasio-
nes de colores, magníficos fuegos de artificio, salvas de arti-
llería, espléndidos bailes y servicio de ambigú, repetidos ban-
qyeles, funciones d« teatro de aficionados. Era venladera-
nMOle, un exesode lujo, de ardor patriótico, el que des-
pl<^ü esta dudad, cuna del ejército de ios Andes, manifes-
RECUERDOS HISTÓRICOS. 59
tándose orgullosa de los laureles que ese su hijo querido
acababa de conquistar de nuevo, mas frondosos, mas brillan-
tes y abundantes que los arrancados con tanto arrojo y va-
lentía en Chacabuco,
Los pueblos de San Juan y San Luis, á su vez, lleva-
ron el regocijo público en esta vez, al mas alto punto de
caloroso patriotismo con que se distinguieron siempre en
esa memorable campaña.
Mendoza tuvo dos banderas de las tomadas al enemigo
Y á San Juan y San Luis repartióseles una respectivamente,
que colocaron como trofeos bajo las bóvedas de sus princi-
pales templos.
Esas fiestas, en Mendoza, no eran las que especialmen-
te preparaban con crecidos gastos y tiempo suficiente para
que fuesen dignas del alto y glorioso hecho de armas
á que las consagraban. Esa capital quería que asistiendo á
ellas las presidiera el General vencedor. Se le esperaba á
fines de abril, de paso á Buenos Aires.
El recibimiento del héroe de Chacabuco y Maipú, fué
una fiesta de triunfo, no obstante haber hecho todo lo po-
sible el General San Martin para escusarse de ella. Mendo-
za estaba de gala desde un dia antes. Un inmenso pueblo se
apostó desde muy temprano en la larga calle, entrada prin-
cipal de Chile. Los árboles que la enfilaban á los costados,
los edificios todos estaban adornados con banderas, gallar-
detes y hermosas colgaduras azul y blanco; arcos triunfales
vistosamente decorados de trecho en trecho, cubriendo sus
ángulos escudos alusivos y magníficos trofeos militares. El
estampido del cañón, anunció la aproximación del ilustre
triunfador, y las salvas de artillería, los repiques de campa-
lías de diez templos, los vivas de ocho á diez mil personas,
60 Ik BFAISTA DK AIRES.
que fíe arrt*mo)inaban ol paso como un torbellino, atronaban
ti aire. Al aparecer el General en presencia de esle su bien
amado pueblo, íué tomado en brazos desde su caballo y
traosportodo así, en ua largo tiavi cto, hi\>[i\ la casa de su
amigo el ciudadano don Manuel Ignacio Molina, en la plaza
principal. Algunos de sus edecanes y ayudantes de campo y
una pequeña escolta le acompañaban. Aquella noche y el dia
siguiente, particularmente, se vcia enloquecido do entusias-
mo al pueblo niendiK'iiio, rodeando por largas horas, los
ciudadanos, unos después de otros para darse lugar, la casa
del General vencedor vn M:upú. Querian verlo, tocarlo,
hablarlo, dejar impiesa en su mente de una manera indele-
ble aquella elevada íigura, aquel bello tipo de héroe antiguo,
para dibujarlo por sus recuerdos, narrándoles las glorias de
la Patiij, coiiquisladas por él y sus valientes sollados, á sus
hijos y á sus nintos.
El General San Martin no pudiendo detenerse sino tres
dias en Mendoza, solo admitió un banquete y uno ó dos bai-
les, eu los que se ostentó el mayor hijo en los salones pre-
parados en un gran patio de una ( í<;i [)articular. Aceptó de
la Municipalidad las tiestas públicas que esta quería dar en
celebración del gran Iriunfii del 5 de abril de 1818, en las
llanuras del Maipú, y como una manifestación de adhesión
al triunfador, por parle dv\ pueblo Mendocino. Aceptólas
* para el tiempo en que regresase de Buenos Ai us. Accedió
ala solicitud (|ii( se le hizo por la misma Municipalidad pa-
ra que al Sargento Ma\ i l'.ltran viniese de Chile á prepa-
rarlaadeede luego, ron i j especial inteligencia que poseia al
rMpeeto.
Partiendo enseguida « I (.nural á Buenos Aires, llegó
á aita ciudad capital de la Uepúblicu el 1 i do mayo siguien-
nECÜERDüS HISTÓRICOS.
61
te (1), donde fué presentado al Soberano Congreso de las
Provincias Unidas del Rio de in Plata, por el Supremo Di-
rector, General Pueyrredon, como lo fué el joven General
del ejército de Italia al Directorio para poner en sus manos
las banderas tomadas en Lodi, Areola, Mont(:niote, y otras
celebres batallas, y el tratado de Gampo-Formio, como los
laureles conquistados para la república en esa rápida y glo-
riosa campaña. Asi apareció ante el Congreso Argentino
nuestro joven General, este modesto republicano, reciente-
mente vencedor en Chaca buco y Maipú. Fué recibido de
ese Soberano Cuerpo con ardorosos aplausos, con palabras
dignas del que tan alta gloria había dado á dos repúblicas.
Este mismo Congreso acordó merecidos honores al in-
victo General San Martin, volviendo, entreoíros, á conferir-
le el grado de Brigadier General que siempre rehusó. To-
dos los Jefes y oGciiales del ejército de los Andes, fueron con-
decorados con un cordón por la victoria de Maypú, á los pri- ^
meros de oro, á lossegundosde plata. Promoviendo á un gra-
do masa aquellos que se habían distinguido. Mandó también
por medio de un decreto se abriese una lámina en bronce que
debía repartirse en todas las capitales de Provincia y ciuda-
des subalternas, alusiva á las dos victorias que nuestras armas
habian conseguido contra los españoles en Chile, con esta
inscripción: La gratitud Nacional al General en Gefe y
Ejército vencedor en Chacabuco y 31aipú. Sancionó igual-
mente que los jefes, oficiales y tropa, eran — Heroicos defen»
sores de la Nación, Y ««jue sus nombres se inscribiesen en
«un Rejislro Civico que debía existir en cada Municipalidad»
(2 y 4 de Mayo de 1818.) (2.) Ni esto ni aquello, se llevó
a efecto.
1. Efemérides áe íiuüQZ.
2. Id.
<tS U EETISTA DE BUENOS AIEE8.
El Congreso y Directorio de Chile no fueron menos jus-
tos y agradecidos en volar honores y premios ai ejército re-
oonqoislador que, al mando del General San Martin, babia,
trasponiendo los Andes, cubiértose de gloria en dos grande^
ba tallas ~ la de Muipii sobre todo.
Cuatro mil novecientos arjentinos y chilenos, comba-
tiendo con un denuedo y arrojo singulares durante seis ho-
ras—desde las i 2 del dia hasta las seis de la tarde— habían
tríanfado de cinco mil trescientos españoles veteranos vence-
dores en cien batallas y combates. Gran número de pri-
sioneros fueron tomados y entre ellos toda la plana-mayor,
los generales Ordoñez, Primo de Rivera, los coroneles Mor-
ía, Morgado y otros gefes y oficiales de nota. Solo su Gene-
ral eu gefeOsorio, con una pequeña escolta, salvó huyendo
á Valparaíso, de donde se trasladó apresuradamente á Con-
cepción. Parque, armamento en general, la caja militar,
banderas, estandartes y otros trofeos, cayeron en poder del
ejército- unido.
La descripción de esta espléndida victoria la han hecho
ya muchas plumas que, ó fueron actores en ella, ó consiguie-
ron compilar con exactitud y minuciosa proligidad, sus deta-
lles. A ellas pueden ocurrir nuestros lectores.
Damián Hüdson.
(CoDtiouará)
-mi*
NAVEGACIÓN DE ULTRAMAR EN EL SIGLO XVUL
CARTA DEL PADRE CAYETANO CATTANEO
Inserta en el "Christianesimo felice" de Luis Antonio luratori y
traducida del italiano por Jos6 Manuel Estrada.
(Continuación.) (1)
Llegados por especial gracia de Dios á los 4 ó 5 grados
después de la linea, se levantó un viento fresco y por mu-
l. Véasela pfigina 561.
Advertencia^— Eíx sido preciso suprimir uh párrafo por liaberse
perdido un orijinal y no ser posible reponerlo. El ejemplar de Muratori
de donde han sido traducidas estas cartas, es una edición en dos volúme-
nes perteneciente á la Biblioteca-Americana del general Mitre. Hoy no
es posible consultarlo por encontrarse este al mando del ejército de opera-
ciones, de consiguiente no ha quedado otro arbitrio que suprimir la parte
en que se describía un pescado. Los señores Lamas y Carranza tienen la
misma obra; pero la edición que posee el primeroj^ es"de 1752, de Venecia,
y la que tiene el segundo es la traducción francesa de 175Zi, en ninguna
de las cuales se encuentran estas cartas que se publicaron en el segundo vo-
lumen. El señor Estrada, nuestro amigo, ha tenido la deferencia de per-
mitirnos adoptar este temperamento para no suspender la publicación de
la presente carta y de otras dos que tenemos ya en nuestro poder.
64 I A rkvista 1)F iiir.Nos aires.
chos días, que nos desclavó ile aquel ruar de aceite en que es-
tábamos casi inmóviles, y millgó mucho los escesivos calores
de aquel horno. Verdad es que creciendo siempre mas, ter-
minó |H)runa límpeslad,lacual, no obstante como se vio, no
íuc peligrosa. No esperéis de mi su descripción*. la encon-
Iroreiscn los jíoelas y < n I s historiadores. Solamente os
diré, que yo no habia visto tal multitud de relámpagos y do
rayos, porque eran tan consecutivos el uno al otro, que el
cielo, cuando llegamos á la noche, estaba complotaní]ente
iluminado, ni recuerdo haber oído estrépito semejante al de
los quecaianen el océano, que sinembargo, creo procedie-
se del mismo mujido del mar. Lsta fué la ocasión en que
▼i el San Telmo, que no es otra cíísa que una llama de fuego
que se enciende' durante ia tempestad en la punta de un palo
o en la eslremidad de una entena, y que es recibido comun-
mente por los marineros como una señal ciertisima de que la
borrasca acabará pronto y sin peligro del buque, por locual,
la primera vez que aparece todos se arrodillan en el acto,
dando gracias á Dios y á la Santísima Virgen por tan feliz au-
gurio. Eran como las dos ó las tres de la nodie y pa recia
que el vietto se enfurecía cada vez mas cuando uno bajó a
toda prisa á la támara en que estábamos nosotros, anun-
ciando qu»en aquel momento se habia visto el San Telmo.
Yo entonces por salir de la duda de si aquello era una apren-
fioU popular ó una cosa efectiva me diriji á popa, donde tan
pronto como me vierou:— 1/irfío, Padre, me decian, mírelo
aUt. Miré con atención y en verdad era asi, es decir, una pe-
queña llama que relucía sobre la eslremidad de la eolena ma-
yor, y 8«í distinguía muy claramente en la oscuridad de la no-
che. Lí) observé con sumo placer, como también la alegría es-
ir.nii.fjn Mi;. (...I. MH. i.,<in la marinería cantaba en dos corns
LOS P. P. GERVASOM Y CATTANBO. 6j
las letanías de la Santísima Virgen, la confianza que tenían en
que la borrasca acabaría sin peligro, al punto que mientras
las ondas seguían enfureciéndose y retumbaban los rayos
por todas partes, ellos seguían su canto alegrementt^ sin
hacer el menor caso. Si la llama en cuestión es un efecto
natural ó no, no me pondré ahora á averiguarlo. Solo digo,
que aunque sea así, como los fuegos fatuos y otros seme-
jantes, Dios se sirve de ellos para dar á los navegantes una
esperanza casi cierta del feliz éxito de la tempestad,- que
ellos atribuyen á la intercesión del glorioso San Telmo,
al cual pintan generalmente con un buque y una llama en la
mano y en cuyo honor recitan todos los días una devota can^
cíon comoá protector contra las tempestades.
Debo también advertir, que por casi todo el trecho deí
mar sugeto á la Zona tórrida y mucho masen la vecindad
del Ecuador cuando llueve sobre los vestidos, el agua en po-
cas horas se descompone y produce gusanos blancos como
los del queso, de modo que sí pasada la lluvia se olvida al-
guno estender su vestido mojado y esponerlo al sol, lo en-
contrará bien pronto cubierto de semejante mercancía. Asi
después de varias circunstancias que dejo por ser de poca
cuenta, arribamos al Trópico de Capricorni.),casi á la mitad
de la cuaresma, que por buena 1 ;rtuna nos tocó pasar toda
en el mar, donde os aseguro, que se hace mucho mas rigu-
rosa que en tierra; porque, asi como en medio de tanta
agua, se padece mas sed que en ninguna otra parte, asi tam-
bién, en medio á los pescados, se esperimenta su escasez mas
que en- ningún lugar, ya que mientras camma la nave no se
puede pescar;— asi fué, que á escepcion de tres ó cuatro
veces que probamos un poco de pescado fresco, todo el resto
lo pasamos con salado que servia sino á quitar d hambre, á
I
(jO U BEVISTA DI BL'ENÜS AIRES.
k) m< U08 á eiia uder la sed. Júntase á esto que los hoi as de
comer en lus buques de Espona, son compleiaraente diver-
sas por do decir Cünlrarias á nueslra distiibiirioii, pues, co-
mo «lio tro horas ontes de mediü-dia se va ala mesa: y esto
lo llamni) a/muerzo, es decir le cale/.iúne: -tres horas des-
pués de oiediü-dia se prepara lo que llaman la comida, es
decir il decinare; y hasta el día siguiente ya no se dá cosa
alguna. En este tiempo de cuaresma las funciones de piedad
se hicieron con mucho may(»r fervor y frecuencia que ante-
riormente, predicando ya uno ya otro, con tan buen efecto
que por lo general al acabar el serinon con un acto de con-
trición, casi lodos acompañaban al Misionero con lágrimas y
golpes de pec!:o. pidiendo humildemente perdón al Seuor y mi-
sericordia. Los capitanes, pasageros y oíiciales acudían siem-
precon gran ediücaeion y aunque podian acomodarse donde
sc sentaba toda la demás {^ente, ellos estaban siempre en pié
señalándose también en esto la piedad tan propia déla na-
ción española. Ademan, se hacia tidos los dias, mientras I )
permit a el tiempo, la Doctrina Cristiana y se recitaba el Ro-
sario con otras oraciones en cuatro parles distintas, es decir
en la popa los pasajero?, en la proa para los marineros, de-
1 ajo los sodados y sobre cubierta la gente de servicio, con
gran consolación nuestra al oir por todas partes las alabanzas
del Señor y de su santisima Madre, resonando en medio del
Océano.
De este modo Íbamos aeercJmionos felizim-nu' .» i.ucs-
Irt) término, cuando el dia 25 de mar/o al despuntar el albi».
burjió una niebla muy espesa, que dio motivo á esperar pro-
viniese do lu vecindad de tierra. Por tanto, so echó la zonda
y se encuniro fundo á las 140 brazas, de lo que el Piloto de-
dujo no poder ettor la t erra muj distante, porque en este
I
LOS P. P- GEUVASO^I Y CATTANEO. OT
n^ar, cuando ^e está muy 1( jo de clin, no hay cuerda que al-
cance al fondo. Todos dimos afectuosas gracias á la Beatísima
Virgen con las k tanias, que por primera vez se cantaron con
el festivo sonde ías Misiones acdslumbradas en Módena. VA
Piloto sin embargo porque aiendiendo la espesa niebla, no
podia disceinir á qué distancia se encontraría la tierra, m
sabia, si habiaalli escollos ó bancos de arena, volvió la proa
endireccion al mediodía, prosiguiendo su víage hasta alc^in-
znr la altura de ^6 gra'dos, en que viene á estar el cabo de
Santa Maria y en la mañana del !27 la volvió hacia el poniente.
Después de comer echó la sonda y contra su esperanza en-
contró solo 30 brazas de agua, de donde dedujo, según las
medidas notadas en estos mares, que la tierra no podia dis-
tar mas de 2ü millas; por esto, dudando de poder descubrirla
en aquel dia por ser muy tarde y no queriendo, por otra
parte acercarse mucho por temor de que levantándose en la
noche un viento impetuoso nos arrojase á la costa, aconseja-
do por su escesivo temor se puso á la capa, que es cuando se
cr;:zan las velas con sinietria tal, que el viento dando en una
parte refleja por contraposición en la otra, de modo que no
empújala nave ni adelante ni atrás, permaneciendo esta in-
móvil como una roca. Con todo, como la otra nave, esto es,
San Francisco, sin tantos temores, proseguía su viage á toda
vela, la nuestra como capitana juzgó conveniente retenerla,
lo que hizo enarbolando sobre la gavia una bandera holan-
desa, y disparando un cañonazo, que era según sus signos,
aviso de ponease prontamente á la rapa; porque cuando mu-
chas navfS van de conserva, sea en Oota ó en armada, cada
una tit^ne registrados en un libro todas las señales que deben
dar en cualquiera ocasión, según los cuales están prontas y
entienden individualmente lo que les ordena la capitana, y se
$g U REVISTA UE BUENOS AIRES.
acostumbran hacer por medio de cañonazos ó de banderas
diversaa, enarboladas en unoú otro sitio: asi se hablan y se
enlieadea eo un abrir y cerrar de ojos, aunque se encuentren
á distancia de muchas leguas. El San Francisco, en efecto,
entendió pronto la orden que se le daba, bien que estuviese á
tres ó cuatro millas de distancia y se puso á la capa, k me-
dia noche se disparó otro tiro de artilleria, levantando si no
me engaúo, uno ü dos faroles, que de noche sirven en vez de
bandera, y esto era señal de volver el bordo y tornar atrás,
lo que queria nuestro piloto por temor de acercarse dema-
siado á tierra. Pero el otro que era, como ya dije, mas ani-
moso y muy perito en su arte, al oir esta nueva orden se
enojó, conociendo muy bien, que procedía solo de la es-
cesiva cautela de nuestro piloto, y espuso á los pasageros de
distinción, que allí eran muy numerosos, ser un despropó-
sito manifiesto el volver atrás, cuando tenían viento favora-
ble, que si se mudaba en contrario podía empujarlos en alta
mar centena res de leguas, como habia sucedido otra vez; qué
él sabia muy bien en que lugar se encontraba y que tenia
bastante práctica de aquellas costas, que habia reconocido
cuidadosamente en otro viage hecho á Buenos Aires. Por
esto, los pasageros, que por otra parte tenían gran concepto
de su pericia, y estaban muertos de fastidio por la lentitud de
la capitana, lo animaron á no perder la ocasión de aquel
buen viento y eu vez de tomar atrás según la orden, á seguir
adelante prosiguiendo su viage. Asi lo hizo, sustrayéndose
á favor de una neblina de las sugestiones de nuestro piloto,
l<i que deseaba de tanto tieupo atrás. Nosotros entretanto
estuvimos firmes todo el dia de la niebla por temor como di-
je, de dar con las costas. £1 día siguiente, que despuntó cla-
ribimo é la mitad de la mañana gritó el joven de la gavia* —
LOS P. I». GERVASONÍ Y CATTAISEO. 69
¡tierra! ¡tierral, noticia que fué recibida con júbilo univer-
sal^ porque desJe que, dos meses y medio antes, habiamos
salido de las Canarias, no habíamos visto sino cielo y agua.
Se sacaron fuera cuantos anteojos grandes y chicos habia en
el buque, y quien de un lugar, quien de otro, todos estaban
mirando por descubrirla claramente, pues por ser playa raza
sin montes y sin árboles no era fácil encontrarla. Cuando
finalmente nos acercamas tanto, que se pudo distineuir cla-
ramente pur todos, no es fácil esplicar la alegría común, que
mostraban congratulándose unos con otros por haber al fin
llegado al término tan deseado, de lo que se dio gracias al
Señor con un solemne Te-Deum.
No obstante después de tan gran consuelo, sobrevinie-
ron varias no pequeñas tribulaciones. El capitán con los
interesados y nosotros también, estábamos muy desconsola-
dos porque no se descubría por ninguna parte el San Fran-
cisco, de modo que temíamos que habiendo caminado el día
de aquella niebla espesa, pudiese haberle sucecido alguna
gran desgracia; ya habiamos tenido igual sentimiento cerca
de las islas de Cabo Verde al perder de vista al Patacho, que
no vimos mas en lodo el camino. Por esto el capitán dio
orden al muchacho de la gavia que observase atentamente si
por algún lado se descubría, prometiéndole tres frascos de
vinodebuena medida. No pasómucho tiemposinque el mucha-
cho avisara desde la centinela, que se descubría á lo lejos el
San Francisco. Miramos con los anteojos y convinimos casi
todos en que era una nave, la cual navegaba á toda vela ha-
cía tierra, y no podía ser otra que el San Francisco; por lo
cual completamente consolado el capitán pagó los tres fras-
cos al gaviero, que habia dado la feliz noticia. Pero pron-
to este nuevo consuelo se convirtió en nuevo dolor; porque
70 U REVISTA DE BCENOS AIRES.
cainiíiondo hécia aquella parte, cuando estuvimos cerca re-
páranlos que no era el San Francisco lo que se veía, sino
ciertos escollos, que mirados de lejos, parecen propiamente
un buque cou lus velas hinchadas, de.modo que aunque hu-
lii*ramos leido |)oco antes en una relación ( xactisima, que
ti.cbos escollos hacian esta burla á innelios pasageros, que
os habían visto en otros viages, no hnhia manera de persua-
dirnos que no fuesen una nave efectiva, antes se hicieron so-
bre e^to olgnnas apuestas considerables hasta que llegando
quedamos desengañados, porque mirados bajo otro aspecto,
parecen dos castillos derrof^ados, por lo cual sonllaniidos asi:
i- ( (istiUos, nombre con que flguran en las cartas geográfi-
£1 pobre capitán quedó doblMiientc burlado; por la
iia\e que no parecía, y por los tres frascos, que ya
no volvería á encontrar. Pero p ron tí» se agregó una
tribulación mayor y fué un viento contrario que se levantó y
nos hizo desandar en muchos días mas de 440 millas, per-
diendo de vista la tierra; y mucho mas padecimos por la es-
I veres en que nos encontramos y las graves turbu-
lencias que se escitaron en la nave, corrió la voz que no ha-
bía á bordo agua sino para diez ó doce dias, y viéndonos en
alta mnr, con viento contrario, sin saber cuando |)odriamos
tomar tierra, nos considerábamos en gran peligro. Se trató
l»or tanto de acortar la ración de agua á los soldados, disnfi -
nuuMidoles un cuartillo ó vaso al dia; pero ellos hicieron en-
tender resueltamente, que «i se les disnjinuia por necesidad
tal porción, se disminuyese igualmente á todos comenzando
d(^de el capitán basta el úllim(í, i)orqne todos tenían igual «
mente el derecho de lu propia vida. Y en esto ciertamente
i razón, la cual representada por personaf^ ilustradas al
Capitán bizo que degistiese, con lo cuaj se esquivó el casi cvi»
I
LOS P. P. GEüVASONl Y ClTTANEO. 71
fíente peligro que temíamos de una fnriosa sublevación de
soldados, que el comandante protestó claramente no poder
en ese caso mantener en su deber.
Apenas se estinguió este fuego cuando se encendió otro
ontre los pasageros de mayor consideración y el piloto.
Viendo estos, por una parte, quetos víveres iban llegandoá su
fin y por otra, que el viento contrario habia cesado, querían
que sp solviese á descubrir de nuevo la tierra. Pero el
piloto respí)ndia qiíe aquel viento, si bien era favorable, era
demasiado impetuoso y que por eso quería mantenerse lejos
déla playa. Instaban estos, que á la menos se pusiesen á !a
vista de cualquier playa, donde con la embarcación se pudie-
sen bajar doce soldados con otros tantos marineros, que bi-
oieran provisión de agua dulce y que tomaran algunas vacas
selváticas délas que habiamf)5 visto en los días anteriores
pasar en la ribera y remediar de ese modo la necesidad en
que nos encontrábamos. Pero él íirme, respondía no que-
rer retroceder á poniente sino cuando se encontrase en tal
altura que pudiera emboqar directamente el Rio de la Plata,
que en cuanto á la escases de víveres el capitán debía haberlo
pensado á su tiempo y hacer provisiones abundantes, sabien-
do bien que en el mar pueden sobrevenir mil accidentes, en
cuanto á él, que no tenia otro obligación, que conducir con
seguridad la nave, ni debía arriesgarla á dar en un banco ó
escollo, aventurando por capricho ageno las vidas y los capi-
tales de tantos y mucho mas su propia reputación: y por cierto
no lo discurría mal. Pero estos respondían que perderse
por encallar en nn banco ó morir de hambrj y de sed, todo
era perecer; con la diferencia que esto era casi cierto, si
se engolpaban siempre mas en alta mar, mientras lo de los
bancos y escollos era solo un escesivo temor de su parte.
71 LA EEVISTl DE BUENOS AIRES.
Pero como virson ([ue gritaban al viento, enojados finalmente
se unieron en consulla con el capitán en la cámara de popa,
donde asi unidos en corporación, formaban e' magisterio
Irgitimodel buque, y citado ante él el piloto, le ordenaron ab-
ftolutamentp qne lomase rumbo hacia tierra, lo que fué obli-
gado ú obedecer: de otro modo hubieran podido formarle
rígoros<» proceso en Buenos Aires. Asi, cuando Dios quiso
volvió poco ó poco la proa hacia el poniente, y en uno ó dos
días descubrimos el Cabo de Santa Maria, pasado el cual nos
encontramos en la embocadura del Rio de la Plata.
Cnandoeii Europa leia yo en los historiadores y geógra-
fos, que la boca drl Rio de la Plata tenia ciento cincuenta y
mas millas, me parecía exageración, no habiendo en estos países
especie ni ejemplar de rios tan desmesurados. Sin embargo,
por la concorde autoridad de tantos escritores no podía me-
nos de creerlo, y cuand(» llegamos á la embocadura, os con-
fieso que tenia un sumo deseo de salir de dudas por mis pro-
pios ojos, y he encontrado que es verdaderamente así; lo de-
duzco especialmente de ésto: que cuando partimos de Monte-
Video, que es una fortaleza situada mas de cien millas den-
tro del Rio, donde ya se ha estrechado una mitad, debiendo
alrovesarlo á lo ancho, caminamos un dia entero sin des-
cubrir la olru costa, y cuando se está hacia la mitad se pier-
de de vista la playa ni se vé otra cosa alrededor que cielo y
agua ú Kuiía ó manera de un vastísimo mar. Por tal se po-
dría tooiar sino quitara toda duda el agua dulce corriente y
turbia exoclamenlc como la del Pó. Adelante de aquí,
en Buenos Aires, otras cien millas mas ndenti'o donde se er-
trecba de nuevo (»tiM mitad, no solo no se diseit'rne la playa
opue«la. quQ e . rdüd completamente llana, pero ni
aun las caías y campanarios d<» la Colonia, que es una ciudad
I
LOS P. P. (íervasoni y cattanko. /5
de Portugueses siíuadn precisamente en frente á Buenos
Aires.
Yo he teñid) rauehas veees la curiosidad de subir so-
bre nuestra lábrica y mirar nlentcimente un dia clarísimo y
no he podido descubrir sino un horizonte de mar, y aunque
aquí no dan de anchura sino SG millas aproximativamente,
creo que deben ser muy largas. Verdades sinembargo que
Ja profundidad no corresponde á la desmesurada anchura
porque tiene muchos bancos de arena muy peligrosos» cu-
biertos con solo tres ócuatro brazas de agua; uno de los cua-
les, grandísimo, está en la embocadura, que hace sumamente
dificultosa y se llama el Banco inglés^ ó porque lo descubrie-
ron los ingleses, ó porque un bajel suyo que venia de Buenos
Aires bien cargado de Plata, hecha venir de contrabando por
tierra del Perú, encalló allí y se perdió. En solo doce anos
van encallados allí ocho bajeles portugueses, como también
poco ha el Lanfranco, bajel español de 70 cañones. Os dejo
pensar si en este paso nuestro Piloto se andaría con rodeos
y tendría en ejercicio sus anteojos. Solo os diré, que cuando
se trataba del Rio de la Plata lo llamaba el infierno por haber-
se encontrado en otro viaje que por aquí hizo, en peligro
de perderse por una tempestad, que verdaderamente son mas
peligrosas que en cualquiera otra parte. Y la razón es, por
que cuando en alta mar lo^ vientos se enfurecen dejan correr
la nave de u na parte y otra, lo que aquí no es posible por que
secaojina siempre entre escollos y bancos. Ademas de que
aquí las ondas por la furia del viento se levantan tan altasy
como en la mar, por una parte, y porotra, no teniendo el Rio
de tanto fondo corre riesgo la nave al descender desde la ci-
ma de las ondas hasta los profundos valles que» forman, de
4ar con la carena en el fondo y abrirse.
I . 1 r.VISTA DE BUENOS AlIlES.
Tomadas fl) lodas Ins cautelas posibles, se resolvió
cuando á Dios plugo, ó enirar por las instigaciones de los pa-
s8geiH>s y de los primeros oíiciales de la marineria, sin cuyo
impulso m> lo habríamos Lecho de cierto aquel dia; porque,
habiéndose puesto cls >1 ya, no quería él caminar mas por
tí'morde un eacollo cubierto que está á Cü (-asos de la isla de
1(16 Ijobos, paso a que no quería arriesgarse de noche. Pero
representándole todos, que ten:amos la isla \i\ bajo los ojos;
como ádo5 tiros de canon, de donde todo estaba reconocido
y qut' aquella noehe ademas corría una luna llena, y tan clara
que se píHÜa leer una carta, dejóse inducir aunque de m«la
voluntad, y pí»r gracia de Dios pasamos muy felizmente. Esta
isla es couiplelaniente desierta y solóla habitan en cantidad
\obos marinos, que viven igUÉilmenie en el agua que en tierra
y cuandtí ven pasar alguna nave vienen en tropel á su en-
cuentro y llegados á ella muchos se aterran con las garras
de adelante á la orilla, dejando la otra mitad del cuerpo en
el agua Después alzando la cabezrt miran hacia la gente y
rechinan ios dientes como los monos, después de lo cual se
sumericn de uuevo enelagna, pasando acá y allá en tropas
ticüuipañándose de ciertos aullidos agradables, hasta que se
retiran á dicha isla <) costas vecinas, donde los paisanos los
cazan por la piel que sirve para muchos usos y tiene un pelo
iM'llisimo. Ni les cuesta mucha fatiga ó peligro el toma rlos-
|ior que no son íieros ni envisten; solamente se sustraen con
íorrie«d(» tan lijero como pueden ó sumerjirse en el
44U. Pasada la isla de los Lobos nos sobrevino una calma
que hinembtírgo duró poco, y que nos fué ademas aliviada
ii»n iLia pesca ahundantisima de ciertos peces preciosos que
• rre«fM»»den ó los que llamamos allá mecchie, de (lav*
í no premrsi€' oprimidas»
LOS P. P, GERViSüM Y CATTANEO. 75
<^a dedos libras cada uno, y en tal abundancia, que apenas
arrojado el anzuelo lo recojíamos ya cargado. Muchos que
por no perder tiempo habían atado en la misma cuerdecilla
dos ó ti es anzuelos, sacaban casi siempre en el mismo tiem-
po otros tantos peces, y mas de uno en solo media mañana
lleno dos ó tres barriles, lo que sirvió de gran diversión
para los muchos que pescaban y para los otros, que eran es-
pectadores. Y hubo escelente óptima provisión para todos
en la suma necesidad de víveres que padecíamos. Ni debo
omitir aquí cierto pez, que llaman [rapros; el cual tiene cua-
tro bajos larguísimos y en medio al espinazo una como ala
con una espina de tal malignidad, que si pincha con ella lo
que sucede fácilmente sino lo aporrean pi'onto á palos) si
pincha digo una mano se hinchará todo el brazo; si un pié
toda la pierna, con dolores agudísimos de que es rany difícil
cuiar. Y aunque la tal espina [tarece bastante débil y fle-
xible, es preciso decir que es durisima, porque á unlijero
golpe que uno dio sob:e ella en una mesa, el pez, que era
de los mas peqaeuos, pasó de parte á parte la mesa con
asombro de todos por que era de madera muy fuerte y tenia
de grueso mas de un dedo.
El día siguiente caminamos á favor de un viento fresco y
á la nochedimos fondo ante la isla ó playa de Maldonado. Aquí
habia naufragado poco antes el célebre bajel ingles llamado
El Caballo marino, el cual chocando en un escollo bajo el agua
se abrió de un golpe con pérdida de toda la gente y mas de
un nullon y setecientos mil pesos, con que volvía eargadode
Buenos Aires, cuyo gobernador ios ha confiscado de fisco
real, haciéndolo pescar al presente con la mayor diligencia
posible, y se supone que sacará buena porción, porque dos
iiias antes que llegásemos nosotros, volvía á Buenos Aires
:«. U REVISTA UE BUENOS AIRES.
lili 1 1 ui> 1 nij.idacon ochenta mil pesos que ya habían pes-
i ido. Li manuiía siguiente caminando poco á poco con
cántela llegamos á la isla de las Flores, también desierta y
frecuentada solo de lobos marinos; este es el paso mas peli-
groso por la estrechura que forman cuatro escollos poco vi-
sibles que es Uin al i^ededor de la isla y la estreraidad del Ban-
co ingles, que acaba aquí.
Como á medio dia descubrimos p1 tan suspirado Monte
Video, di^Uinle 20 millas, que es un monte aislado en forma
de uo pan de azúcar, á cuyo pié hay un puerto, que es la pri-
mera escala de las naves, quede las Canarias vienen á e^ta
carrera; y la tarde del sábado de Pasión, dia en que había-
mos terminado la novena de la Santísima Virgen dolorosa,
dimos fondo aquí con alegria y júbilo universales, no tanto
por haber llegado finalmente despucs de seis mil millas ó
mas de viaje á tomar puerto, cuanto porque terminaron to-
das las ansias y temores que nos habian agitado por los dos
boques nuestros compañeros, es decir, el patacho, que como
dije, habíamos perdido de vista cerca de la Isla de cabo Ver-
de y el $:*n Francisco en las cercanías de los castillos. Aquí
encontramos el patacho el cual tan pronto como nos* descu-
brió á lejos nos t»aludó con nueve tiros de artillería y salien-
do del puerto, vino á nuestro encuentro. Con todo, como
no veíamos mas que una nave, teníamos alguna inquietud por
lo qne hubiera { odído acontecer á la otra, pero pronto nos
libró de todo temor el patacho, porque acercándose nos dio la
ali'gre noticia de queél había llegado á aquel puerto trece dias
antes y preguntándole al momento nosotros, sí había visto el
SanfranciieOf respondió que si. que había llegado también
odM) dita antea, esperándonos de hora en hora; pero viendo
qae uo acabábamos de llegar, babia tirado direc-
LOS P. F. GERViSOM Y CiTTAlNEO. / I
tamepte hacia Buenos Aires aquella misma mañana á lo que
respondimos con mil vi as y congratulaciones. Este arribo
anticipado de la compañio fué ventajoso para nosotros, por-
que habríamos debido estar anclados ocho ó diez dias y tn
caso de mal tiempo veinte ótreinia hasta que se enviase la
lancha á Buenos Aires para tomar allí un Práctico del Rio:
que SDU señalados al efecto y se pagan con cien pesos para ca-
da uno; <rues no hay piloto por animoso y esperto que sea,
que se íiéde su ciencia para seguir á Buenos Airesentre tantos
escollos. Pero ya el patacho habia enviad<> su lancha y condu-
cido U)s prácticos para cada una de las naves, por lo cual, en-
contrándolos prontos, pudimos seguía nuestro viaje en la ma-
ñana siguiente. No Cxicontrareis probablemente en lascarla*
geográficas á Montevideo, sino bajo el nombre mas humilde de
Monte Seredo, por ser una población formadade nuevo 2 ó 5
años há, á la que, por orden de la Corte van trasportándose
familias délas Canarias, 25 ó 50 de las cuales condujo nuestro
patacho, y otras tantas deberá trasportar cada año un buque,
que el Rey ha permitido á aquellas islas, con el cual prueden
venir á traficaren estas regiones sus vinos y tabacos, con la
obligación sinerabargo, de conducir dicho número de familias
hasta que este si lio esté bien poblado. La razón es, que con
esta población se asegurará la España de la gran porción de
pais que yace entre el Rio de la Plata, el Brasil y el Mar,
hacia el cual han mostrado los Portugueses grandes aspiracio-
n. s para continuar su Brasil con la Colonia ó isla de San Ga-
briel que tienen frente á Buenos Aires, defendida con fuertes
castillos á fin de que les sirva de escala para introducir de
contrabando todas las mercancías que quieran en los Estados
de España, enviándolas por tierra á Chile y el Perú, con gran
ventaja suya y daño de los mercaderes españoles, que cuan-
do llegnncon sus iiavts bion cargadas no saben como vender
sus pacnlillos, encontrado el país va abundantemente provis-
lo de todo, porque los ingleses y franceses se refugian también
ó ta Colonia, hnciendo lo mismo. Cuando nosotros llegamos
é Buenos Aires, nuestros comerciantes tuvieron la triste no-
ticia, de que á la sazón se encontraban en la Colonia 20 bu-
ques entre ingleses, portugueses y franceses; los cuales habiaii
despachado t«)dos en bar [uillas y furtivamente sus mercancías
á muy buen precio, sin queest(»s, como meló decian. supiesen
como vender las suyas. Los españoles ayudados de nuestros
indios tiempo atrás los han arrojado de esla- Colonia dos veces
pero después por suma condescendencia el Rey de Kspaña ia
restituyó á los portugueses, que para no perderla de nuevo
la han fortiflcado muy bien. Antes, para asegurarse mas y
unir como decia, el dominio de toiio este pais con eL Brasil,
ocuparon el sitio de Monte- Video, levantando un fuerte con
intención de alzar otro fuerte á los Castillos y ocupar asi \i\
costa hasta comunicar con Rio Janeiro; lo que hizo abrir
finalmente los ojosa los Españoles, que vinieron á la cima,
cuando todavía no habían perfeccionado el fuerte, y subida la
artilleria los desahijaron. Después, conocida la importan-
cia de este sitio paradcmiinar el Rio y tener en sugesion toda
la costa, pusieron una Fortaleza Real con cuatro ó cinco ba-
luartes, bien provistos de cañones de bronce y con doscientos
soldados de presidio, á un lado de la cual se está formando
al presente ha mencionada ciudad de Canarios, gente muy ro-
busta é industriosa, que pronto darán otro ser á esta costa
y ia tendrán segura.
Los padres que lleg ron ocho dias antes que nosotros en
el bu((uc San Francisco y tuvieron ocasión de desembarcar
«arias vecrs nos contaron, que al prestntr nose cut nlaii mas
LOS P. P. GKRVASOM Y GATTANEO. 79
de tres ó cuatro cnsns de ladrillo de un solo piso y otras cin-
ouenlaó sesenta cabanas formadas de cuero de buey, donde
habitan las familias venidas últimamente hnsta que se fabri-
(juen bastantes para alojarlas. Los fabricantes son indios de
nuestras Misiones, que vinieron en 17á5 por orden del go-
bernador de Buenos Aires en numera de cerca de dos mil
para fabricar como lo han hecho hasta ahora la fortaleza, y
bajo el cuidado de dos de nuestros misioneros, que los asisten,
predicando, confesándolos en su lengua, pues no entienden
la española. Habitan dichos dos padres en una de esas ca-
banas de cuero, y los pobres indios sin casa ni techo, esoues-
tos después de sus fatigas di agua y al viento, y sin sueldo ni
salario sino solo con el descuento del tributo que deben .pa-
gar* Mientras estaban en tierra los padres de la otra nave
sucedió un lance curioso, visto porello3,quen3 puedo omitir,
porque da á conocer muy bien la calidad de estos nuevos fie-
les. Un indio de los mas robustos no (pieria aquel dia tra-
bajaren la cortina de un baluarte. Irritado el comandante
déla fortaleza dio orden á los soldados, que lo pusieran en
prisión. El indio al oir prisión (palabra cuyo significado
entendió muy bien) lomó un manojo de fieehasy montó en el
acto á caballo, y preparando su arco amenazaba al primero
que se acercara para tomarlo. Hubieran podido los solda-
dos matarlo con los mosquetes, pero temiendoel comandante
irritar los otros indios si este era muerto, orijinando una
peligrosa sublevación óá lo menos que todos huyesen, tomó
el partido de hacer saber al Misionero la obstinación de aquel,
para que, si era posible, pusiese remedio. Vino el Padre y
con pocas palabras que le dijo lo hi/o desmontar del caballo
y dejar el arco y las flechas. Induciéndolo después con hue-
ras maneras y amorosas palabras á recibir algún castigo por.
HO U REVISTA UE BOtKOS AIRES
SU fttlla, beclitJü tender en tierra le hizo dar 24 azotes con
aM>inbro de los soldados, al ver que el que poco antes no te-
mía la boca de los arcabuces, se rindiese después tan pronto
¿ solólas palabras del Misionero. Y mucho mas se maravi-
llarou cuando oían que en medio á los azotes no hacia otra co-
sa siuo invocar ¿ Jesús y á María en su au»ilio; por lo que al-
gunos de los soldados prorrumpieron en esta esclamacion :
¡,Que gente es esta*f" "Es necesario decir que son ángeles,
porque si nosotros hubiésemos recibido semejante castigo
hubiéramos nombrado y totado d mil diablos! y ciertamente
que es cosa digna de maravillarse, ver que bárbaros tan
íerocea por naturaleza, que no pudieron ser subyuu'ados
por los españoles presten después tan humilde obediencia n
un sacerdote, mayormente si os el que los confiesa, predica y
asiste en sus necesidades temporales y espirituales al cual
aman verdaderamente y respetan como á Padre.
Ahora, para volverá nuestro viage, — en la mañana del
día 10 de abril, Donninica de Kamos, partimos, de Montevi-
deo y á pocas leguas de camino descubrimos el San Francis-
co, que habiendo sabido por una barca que pasó, nuestra lli -
gada a Montevideo dio fondo para esperarnos y pn'^seguir lo-
dos de conserva nuestro viage á Buenos Aires. No tiene es-
te tiro arriba deciento \einle millas, pero es mas peligroso
que todo el resto de la navegación por los frecuentes escollos,
bajíos y bancos cubiertos, que entre uno y otro forman di-
versos canales, en los cuales únicamente se encuentra bas-
tante fondo para las naves de gran porte; y por ser el agua
turbia no se pueden descubrir sino por medio del práctico y
de la zonda, por lo cual es preciso andar con mayor cautela
que on otra parte. A pesar de las precauciones dimos dos
wcen eu tierra, aun(|ue ligcf amenté, de modo que no vientio
LOS P. P. GEUVASOiM Y CATtANEO. 81
el fondo de piedra íii de arena sino de barro blando, el buque
(jue tocó solamente con la carena un trecho de pocos pasos se
arrastró adelante como sobre jabón, sin otro daño ó movi-
miento, que alzarse un poco el timón y enturbiarse algo mas
el agua por lo que reparamos que hablamos tocado fondo,
pero entrando inmediatamente en agua bastante. El orden
que se guardaba para navegar con la mayor seguridad posible
era este: Precedia unas dos ó tres millas el Patacho, que
por ser mas pequeño y menos cargado calaba cuatro ó cinco
pies menos que los otros buques y por consiguiente, podia
caminar con mas seguridad. Enviaba, sinembargo, adelante
su esquife y otra media milla próximamente lo precedia la
lancha, que con la zonda iba examinando el fondo que habia.
Cerca de tres millas atrás venian nuestras naves, el San Fran-
cisco y San Bruno de una parte y otra, y estas también eran
precedidas cada una de su esquife y lancha á vela, que iban
reconociendo el carnino con la zonda y se me figuraban esos
perros de caza que preceden á su amo gritando aquí y allá en
las cercanías de la Sfilva. Las mismas naves no dejaban la
zoftda, y un marinero señalado la arrojaba cada espaciocomo
un miserere^ gritando siempre en alta voz cuando lo retiraba:
14 brazas, 15 y media, 15 etc. Pero nuestra regla principal
era él Patacho, el cual tenia enarbolada sóbrela punta déla
centinela una bandera inglesa y cuando aquella sequilaba,
disparando un cañonazo era señal de que en aquella direc-
ción no había bastante agua para nosotros, á cuya señal se
amainaban en un instante las velas y si era tarde se echaban
áncoras; si temprano las lanchas giraban por acá y por allá,
siguiendo la sinuosidad del canal hasta encontrar su curso,
de lo que daban señal á las naves con su bandera y estas los
seguían, yo sentía ciertamente un placer singular en verlos,
6
g¿ l.A BEVISTA DK BLENUS AIRES.
coiuo lo esperimenlo en la caza, mirando los sabuesos.— En
lal guisa empleamos seis liias basta Buenos Aires, donde eon
elCavor de Dios abordamos Dnulmenle en la larde del Vier-
nes Saulo. No se disparó la artilleria por ser un tiempo tan
lúgubre; |)ero á la mañana siguiente, euanto resaltaron las
campanas de la eiudad con los disparos de la fortaleza, noso-
Iroa también dimos fuego á nuestra artillería y con tres sal-
vas reales, dimos gracias primero al Señor, después saluda-
mos al casUllo, desplegando al mismo tiempo en todos los
palos > enteuas cuantas banderas teníamos, que por ser tan-
tas y de tan diversos colGres ofrecían una btllisima vista, ha-
ciendo en todo lo mismo las otras uaves.
Aquí |)odeis figurárosla alegría común al vernos final-
mente en el término de nuestra navegación, y no me entre-
tendré en describirla. Solo debo deciros que elSeñor mezcló á
tanta dulzura un poco de amargo para temperarlo, y fué el
no poder desembarcar sino en la última fiesta de Pascua, mi-
rando todos estos cuatro dias la tierra con grande ansiedad
sin poder tocarla. La causa fué, qoe se alzó un Pampero
fierisimo, que viene á ser casi un Poniente; pero lo llaman
Pampero por que pasa poruña llanuradesmesurada, de nove-
cientas ó mas millas, que se estiende hasta los altísimos Mon-
tes de la Cordillera que dividen á Chile de la costa magalláni-
ca y del Tucuman, y esta llanura ó desierto se llama las
Pampas; en ella no se encuentra ni un montecillo, ni un ár-
bol, sino solo yerba, en que pasen innumerables ganados de
caballos y de bueyes, (jue no pertenecen á dueño alguno, sino
bolamente al que toma cuántos quiere, como us diré mas de
pro|>óttilo í-n otia mía. Habitan alli todavía innumerabes in-
dios, llamados también Pampas, no unidos en poblaciones co-
me tierras y aldeas, sino dispersos acá y alia, hu lugar Ojo y sin
LOS P. P. GKR VASONl Y GATTANEO.
casas, pues se contentan con cuatro palos con una piel de buey
encima que solo los defiende de las lluvias. Por esto (para
volverá mi propósito) no encontrando el dicho Pampero en
tan lai'go trecho de pais ni árboles ni edificios que lo repiiniatí
vá tomando cada vez mas fuerza, y encanalándose después ai
este vastísimo Rio de la Plata, sopla con una furia indecible,
de tal manera que es preciso que las naves se aseguren con
cuatro áncoras, dos de las cuales ademas de la cuer.la son re-
forzadas con cadenas de fierro. El que nos visitóá nosotros du-
rante un dia ó dos fué tal, que según dijo el práctico, si nos
hubiera cojido en la embocadura del Rio, nos habría arroja-
do en el mar seiscientas millas, como habia sucedido en el via-
ge anterior; pero afortunadaHi^ente noseneontrá yá en puer-
to y provistos de buenas áncoras difíciles de destrozar Bien
es verdad que este puerto no íiene como los otros defensa al-
guna contra las fuerzas de los vientos, por que aunque se fon-
dra frente á Buenos Aires, es distancia de nueve millas de la
playa, porque esta va aflojando tan insensiblemente, que solo
á las nueve millas forma fondo bastante para sostener un na-
vio. Y no sé cómo los primeros conquistadores de estas tier-
rras escogieron tal sitio para fundar á Buenos Aires y esta-
blecer un puerto, y sino fuese por estar mas seguros de cual-
quier enemigo de Europa. Porque os aseguro, que no ten-
drá tentación ni Francia, ni Inglaterra, ni Holanda de enviar
una flota para tomar á Buenos Aires, sino tienen artillería y
morteros, que alcanzen alo menos ocho ó diez millas, sin
ontar la dificultad de pasar entre tantos escollas en navios
grandes. Después para bajar á tierra no se puede ir directa-
mente en barcos á la ciudad, sino que es necesario dar vuelta
é ir á desembarcar en la embocadura de un riachuelo que des-
€a|;gi en el rio con dos ó tres brazas de agua; y esto cuando
S4 U REVISTA UE BCENOS AIRES.
el río está alto, que cuando baja, entonces ni menos en el ria-
cho haf agua bástanlo para potiucnos barcos. Así, para de>
s^mbarcar fué preciso esperar que cesase el pampero y que
creciese el rio, hasta que de allí pudieron venir los barcos, y
asi se pasaron los cuatro días hasta la última Gesta de pascua,
que parecían cuatro anos; bien que, como reflexionamos des-
pués, fué especial bendición de Dios por el mucho bien que
se hizo en aquel sagrado tiempo de pascua, sirviéndose los
pasageros de la comodidad, que les ofrecia la prtsencia de los
misioneros para satisfacer con toda piedad el precepto pas-
cual de la confebion y comunión, con lo que nosotros tuvimos
campo quecosechjr espiritualmento y después todos bajaron
á tierra mas consolados.
El Martes después de Pascua, 19 de abril de 1739,
cuatro meses, ó por mejor decir, ciento diez y ocho dias des-
pués que salimos de Cudiz pusimos el pié en tierra: con qu«
contento después de tan larga navegación os lo podéis fácil-
menle imaginar. Nosotros fuimos los primeros en desem-
barcar eo la barca del señor gobernador, enviada espresa-
mente por S. E. para que condujese á los Misioneros, que
queria fuesen los primeros en poner el pié en tierra. En-
contramos-toda la playa llena de gente que hacia una bellísi-
ma vista por la diversidad no solo de los vestidos sino tam-
bieu de los semblantes, es decir, españoles, negros é indios.
Al poner el pié en tierra encontramos lodos los Padres de
uuestro Colegio que habían venido á recibirnos con los bra-
zo» abiertos, precedidos del Padre rector que era un viejo
venerable de pelo Manco, venido cuarenta y imeve anos airas
;. |.;J..¡;ii <Mi ♦•sUis misiones. Venia d buen viejo con su
pero cuando llegó á abrazarnos pareeiu
rejuvenecí \o; los otros padres también mostraron no me.ior
LdS r, r. GEllVASOxM Y CATTANLO. «5
contento por vernos finalmente llegar después de tanto tiem-
po que nos esperaban, y en ocasión tan oportuna por la suma
necesidad de sugetos en que se encontraba la Provincia, que
no podia proseguir las Misiones en algunas naciones, que es-
pontáneamente pedian el Santo Bautismo por no haber á
quien envi«r; de mqdo que en la Nación de l{)s Samucos, que
después de haber rauert') á nuestro hermano Alberto Romero
finalmente tocada de Dios, se habia convertido, no habia de
dos años acá sino solo el Padre Castañares, que habia funda -
do una numerosa Reducción. Y porque los lirones, otra
nación distinta, habia pedido ser instruida en la santa fé,se
transportaba alii muchas veces y con fervorosas Misiones
habia convertí lo ya tal líámero, que trataba de formar otra
gran población, que le abriera la puerta de otras naciones nu-
merosisiraas tierra adentro de que ya tenia noticia; pero era
moralmente imposible á uno solo asistir tanta gente y en lu-
gares tan distintos entre si, ni habia podido hasta entonces
tener ausilio por la escasez de sujetos ya enunciada. Por eso
cuando vieron desembarcar un socorro tan numeroso no ca-
bían en si mismos de contento. A un cuarto de milla próxi-
mamente hallamos al señor gobernador, que por su digna-
ción sin ^bv habia venido á nuestro encuentro, acompañado
de la principal nobleza y de los oficiales de milicia. Este un
arrogante caballero llamado don Bruno de Zavala, alto, pro-
porcionado y con una presencia majestuosa de Príncipe.
Solo que le falta la mitad del brazo derecho que perdió en una
batalla en España durante la última guerra, habiendo siáo
remunerado por el rey de sus muchos servicios no solo con
el gobierno de Buenos Aires, sino también con el título de
Capitán General de toda la provincia llamada Rio de la Plata,
Iá quien están sujetos los otros gobernadores de las ciudades
i
80 Li KF.VISTI DE BCENOS AlítES.
que en ellas secuenlan. Tal fallo, sinembargo, no ocasiona
deformidad en el, sino que mas pronto y mas fácilmente le
concilia eslimaeion, por ser un testimonio auténtico de su va-
lor. Por no andar m^inco üa suplido dicho defecto con otro
medio brazo y mano de piala, que lleva generalmente pen-
diente del cuello. Este señor al llegar nuestro padre procu-
rador, hajó de la carroza y viniéndole al encuentro lo abra-
zó congratulándose cordialmente con él de su feliz llegada,
como también por haber conducido tan numerosa misión.
Ix> mismo hicieron casi todos los otros señores de su cortejo,
quien abrazando al padre, quien besándole la mano, y des-
pués nos acompañaron todos por una buena milla á pié, ape-
sar de ser el gobernador hombre corpulento y calmoso.
I Jegado á dicho sitio, después de habernos hecho otras estraor-
dinarins Gnezas (una de las cuales fué hacer disparar la arti-
llería del fortin al pasar nosotros delante), finezas que creo
eí»nvenienle callar, porque pudieran creerse exajeradas, se
ajMirtó volviendo algún poco hacia airas donde montando en
su carruaje se transportó al instante á la ciudad; y cuando
llegamos nosotros, vino él ai colejio á visitar en su propio
cuarto al padre procurador. Entretanto cuando él se separó
C(imo dije seguimos nuestro viaje, siempre acompañados de
i!M mundo de jeule, qur* lialjiü ocurrido á vernos traida por
la curiosidad. Lo mismo era cuando entramos á la ciudad,
|H)r que la jenteestabaagrupadaá una parte y otra comosi pa-
sase la procesión, aunque nosotrosnomarchábumos con orden,
sino en grupos de tres ó cuatros reunidos al acaso y mezcla-
dos con canónigos y señores seculares, que nos iban interro-
gando quien de una cosa, quien de otra, hasta que liogamos
al colejio, donde cí.menznron á mostrar su júbilo con el re
pique de las campanas tan luego como nos descubrieron, cu
h
LOS P. P. GEÜVASONl Y CATtANEO. 8/
lo que fué imitaddo de otras iglesias, que no nombro por no
haber podido observar en aquel momento cuales fuesen. So-
lo puedo asegurarlo espresamente de los Reverendos padres
Dominicos, los cuales» mientras pasábamos delante de su
iglesia estaban en la puerta con su Rosario al cuello, y ba-
biendo dejado de tocar el campanero, acaso por curiosidad
de vernos pasar, al momento los padres comenzaron á gri-
tarledesdela calle, que siguiese repicando, quedando noso-
tros sumamente obligados por fineza tan singular.
Llegados al Colegio no entramos por la portería, sinoque
nos dirijimos directamente á la iglesia donde encontramos
espuesto el Santísimo, con el preste revestido y todo el cortejo
necesario para la bendición. Los misioneros nos arrodilla-
mos ante el altar mayor, dejando libre el resto de la iglesia
para la numerosa concurrencia que nos aconpaíió. Entonces
se entonó el Te-Deurnáavanie el cual, os conQeso sincera-
mente, no pude contener las lágrimas por el gozo inesplieable
que sentia al tocar y besar aquella tierra, por que habia sus-
pirado tanto tiempo. Por último, se completó la función con
la bendición del Santísimo. He aquí, hermano querido, el
principio, continuación y fin de nuestro viage. Debería aho-
ra describir la calidad del temperamento, de los habitantes y
de las costumbres de esta ciudad y pais, pero seria asunto
largo, habiendo muchas cosas curiosas, que os gustaría oir,
y encontrándome, por otra parte, cansado de escribir esta y
temiendo ademas fastidiaros si prosiguiese mas en estenso,
creo mejor diferirlo para otra carta, que os escribiré cuanto
antes y que probablemente llegará con esta. Entre tanto, os
suplico presentéis mis cordiales respetos al señor padre, se-
ñora madre, señores cuñados, al hermano, hermana, sobri-
nos y á todos IOS parientes y amigos que he solido nombrar
88 U &ET1STA DE BCC^OS AIRES.
eo otras mías^ Obi coiuo á los padres de la compañía, espe-
cialmente á vuestro confesor el padre Guglieuzi, á quien me
haréis favor eo comunicar esta, suplicando á todos me recuer-
den en sus santas oraciones, á fin que el Señor me conceda la
^cia que únicamente deseo, de llegar á emplearme todo en
su mayor gloria y en la salud de mi alma y de la de mis pró-
jimos. Con lo cual, ul>!azáiidt>os me declaro, do \os. mi
hermano muy querido.
Afectísimo hermano:
Cayetano Caítaneo.
{de la Compañía de Jestís.)
■*+«M^
RELA CION
DE LAS MEDIDAS DICTADAS POR EL MARQUES DE SOBREMONTE,
Gobernador intendente de la provincia de Córdoba.
1785—1788. .
SUMARIO. (1)
Extracto general de lasprovideHcias y establecimientos particulares, iiechos
por el señor gobernador intendente de Córdoba del Tucuman, Már-
quez de Sobre-Monte, que yo el secretario de gobierno é intendencia
he formado por su disposición arreglándome á los espedientes respec-
tivos y correspondencia de oficio que existe en la oficina de mi cargo,
desde su posesión al gobierno que fué en 23 de. diciembre de 1783,
hasta la fecha, con distinción de ramos para la mas cabal inteligencia
de su estado.
En el ramo de Policía.
Hallando el cabildo de Córdoba sin las formalidades de
1. La curiosa é importante memoria que publicamos hoy por prime-
ra vez, nos ha sido facilitada por el señor don Francisco Ramón de Udaeta,
ácuya benevolencia debemos el poseer preciosos papeles sobre Ja historia
antigua de aquella estensa provincia durante la administración de sus go-
bernadores intendentes. Aprovechamos esta ocacion para dar las gracias
á este coleccionista, que generosamente ha puesto en nuestas manos estos
90 Li RF.VIST.4 DE B0e!1OS 11 RES
capital, sirviéndose de una pieza incómoda é indecente, hizo
n^parar utra que adornó con muy decentes bancas, docel pa-
ra ooiocar el retrato de Y. M. y demás correspondiente ú su
decoro, como todo se verificó poniendo con superior apro-
bación el número de doce regidoras, arreglando sus funcio-
nes, exactitud do acuerdos ordinarios, y proporcionándole el
distintivo de mazas y mazeros. sin costo alguno de los pro-
priüs, concurriendo para ello como uno de los regidores,
que voluntariamente lo ejecutaron.
Encontrado el ramo de proprios en solo quinientos pe-
sos, que no alcanzaba á sus urgencias, ni al sueldo del tenien-
te asesor, le proporcionó triplicado aumenlo sin gravamen
del público, y por los medios siguientes consecuentes todo ai
orden de policia. .
Se aprovechó de un edificio que aunqne hecho para re-
coba, estaba sin uso, y afeábala plaza; proporcionó un prés-
tamo para reducirlo á cu» rtos de alquiler, formó espediente
con los acuerdos del cabildo, y pagado su costo con los pri-
meros arrendamientos, quedaron trescientos pesos de renta
anual, y mejorada la plaza con esta obra.
Para evitar graves perjuicios en el modo de traer reses
para el abasto, promovió la construcción de corrales muy ca-
paces y formado espediente con los acuerdos del cabildo, da-
da la instrucción para un mayordomo, se estableció sin cosió
de persona alguna á pagar con sus réditos, que ascienden de
quinientos ó seiscientos pesos.
papel» y otros que iremos sucesivameiile publicando. La tooperacíoii que
tMOMraiDOt ea lot amigos de la historia del pais^ nos obliga .'ino omitir
dloenos cu loque peraooalmentc nos incumbe, para que las publicaciones
ár La tXfviita seso Inédiíah > tengan interés, como antecedentes para el
bftrtorisdor futaro.
• V. Vi. Quesada.
1>TENDENCIA DE CÓRDOBA. 91
Arregló el método de la cobranza de ejidos que estaba
xiscurecida en gran parte; y formado exacto padrón de los
inqiiilinos acrecentó el ramo de proprios.
Asignó seis pulperías para dicho ramo sobre el pié de
treinta pesos anuales, diferente del que tenian, como se dirá
tratando de la Real Hacienda,
Promovió el abasto déla nieve con la idea de su utilidad
en un pais ardiente y seco como Córdoba, y de lo que podia
redituar á los propios de ciudad, como se verificó con formal
espediente.
Arregló la venta déla carne poniendo un fiel para las
medidas con instrucción de las que correspondían según las
estaciones, y un regidor para celar la buena distribución de
este alimento, y recibir las marcas que estableció paraacre-
ditarquela división de las reses babia pasado por su vista,
poniendo para ello una decente casilla en la plaza; por cuyo
medio se mejoró este punto de que resultó ofrecer los intere-
sados un m(?dio real por cada res para estos gastos, que con
la formalidad correspondiente deslinó á ellos, y á la cobran-
za del real derecho de Alcabala en los cueros que perdia S. M.
dedicando el sobrante que cedieron para obras públicas á la
importante de cabildo y cárcel que estaba empezada, y sin
poder continuar por falta de fondos, todo practicado por me-
dio de espediente formal, por cuyo establecimiento aquel ca-
bildo le dio gracias, con espresiones estimables.
Dispuso la limpieza y aseo de las calles y plaza por medio
de un carro apropósito, y proporcionó modo de que subsis-
tiese y recojiese los escombros del pueblo sin gravamen de
sus vecinos.
Estableció en la ciudad el alumbrado de faroles de cris-
tal con su pescante sin hacer la contribución mensual los ve-
dS I.i «EY16TA 1>E BCENOS AIRES.
cines, ctimo se practica generalmente, sino por medios eco-
nónícos, yde la complacencia de los tenderos y oGcios que es-
taban obligados á mantener un farol de lienzo ó papel que
daba eseusisima lui;, por cuyos descuidos habinn incurrido
varias veces en multa establecida; y subrogado su importe
en aquellas, se logró este adorno que hace á la ciudad vis-
tosa y evita los perjuicios que acarrea la oscuridad.
Arregló la construcción de los edificios, para que según
ordenanza no desfigurasen el aspecto público, ni se fabrica-
sen i>ortadassín arte ni hermosura, con inútiles costos.
Dividió la ciudad en seis cuarteles ó barrios, para la
comodidad de los alcaldes ó comisarios que estableció, dando
nombres á las caHes con tarjetas, todo sfn costo alguno de los
propios ni particulares.
Dispuso el cerrar los huecos entre las casas, y levantar
las tapias y paredes caidas que causaban fealdad y muchos
inconvenientes, lo que se logró por los medios mas suaves y
proporcionados.
Promovió con los acuerdos de cabildo y espediente for-
mal, la apertura de una acequia para traer el agua á la ciudad
de dos leguas casi de distancia, proporcionando que se con-
tratase la obra por un particular por un premio que era de
su arbitrio, y del Ayuntamieulo, á que viéndole dedicado ofre-
ció contril)uir el llustrisimo señor don Fray José Antonio de
San Alber.o, Obispo de aquella Diócesis, el Real Colegio, y
aun algunos de los Regidores, luego que se pusiese el agua en
sos casas por medio de cañerías, y se contrató asi mismo la
•onaliUbdon de una hermosa fuente en la pbza, para que
lograse el vecindario beber el agua depurada del mucho talco,
y otras heces qne trae el rio, fertilizándose con el riego un
llano inmediato que está inculto, y facilitando al contratante
INTENDKlSCIi DE CÓRDOBA. 95
^odos los auxilios posibles, se llegó á abrir mas de legua ymfc>-
dia de cauce tan profundo en varias partes que llegaba á
nueve varas, y en grandes trochos de tosca, de modo que á no
haber sido la id(^a lograr el fin sin la menor contribución, iii
pensión del vecindario, estarla todo concluido á esta fecha,
como lo estará luego que pueda facilitarse á dicho contratan-
te algún auxilio mas, pues resta una muy corta parte de la
obra.
Dispuso la reunión de los nueve pueblos de Indios, cuya
dispersión ocasionaba escesos, dificultaba la cobranza de
tributos, y su cristiana instrucción, dándole formalidad en
sus elecciones, y Juez español con arreglo á ordenanza".
Procuró reunir á varios vecinos dispersos en el Rio
Cuarto, Frontera de Infieles, á cuyas incursiones estaban
espuestos, y formada la Villa de la Concepción al abrigo de
de una casa fuerte en terreno ameno, distribuyó las chacras
y solares, y juntó en menos de un aña cuarenta y seis vecini>s.
Lo mismo practicó en el fuerte del Saladillo, disponién-
dola construcción de una decente capilla para atraer las gen-
tes á la población.
En el sitio nombrado Valle Fértil, entre el camino de las
ciudades de San Juan y la Rioja, dio las mismas disposicio-
nes para llevar adelante la formación de la Villa de San Agus-
tín, é igualmente la de Jachal.
En el fuerte de San Carlos, frontera de la ciudad de Men-
doza, formó otra Villa para que sirviese de aumento su defensa
y de barrera á las incursiones de los infieles que hablan des-
poblado de ganados y gente en el fértilísimo Valle de üco,
procuró reunir los ánimos de los vecinos de dicha ciudad y
de la de San Juan, interesada en esta providencia; y acordado
^ Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
looonveriiciilecoii los cabildos que aplaudieron la ¡dea, oíre^
rieron los vecinos concurrir con algunos ganados, aperos de
labor, y oíros efeclos que invirtió en su fomento, de njonera
que á los eincu meses se halló con cincuenta y cinco \eeinos,
á quienes fomentó con dichos ganados, y otros socorros se-
gún sus facultades, recogiéndose varias familias que eran per-
judiciales por vivir en bosques y quebradas, sifl instrucción
civil ni cristiana; y dando auxilios para que se estableciesen
las infelices solteras, se va aumentando con general compla-
cencia, de modo que se cree llagará dentro de poco tiempo á
cien vecinos, y á tener casi dos compañiasde milicias prontas
á ocurrir á cualquier intento de los indios enemigos.
Habiendo pasado á segunda visita de la ciudad de Mendo-
za para acu.lir con todo empeño á los males r^ue sufria el ve-
cindario, asi en las avenidas de las sierras inmediatis, como
en las crecientes del rio, quecausarian precisamente su rui-
na, y para arreglar asi mismo la concurrencia de las milicias
**n las salidas cMi que se habia notaJo un perjudicial defecto,
emprendió al instante con los acuerdos repelidos en aquel ca-
bildo, la apertura de un cauce que recibiese el torrente deaguas
que se desprende de las sierras referidas, proporcionando los
medios de una obra tan vasta como costosa; formó las co-
respondientes instrucciones para su dirección, y tomando
varias providencias para hacerla con el menor gravamen po-
sible en poco mas de cuatro meses quedó abierta una acequia
en casi tres kguas de distancia en terreno desigual y pedrego-
so, la que continuó perfeccionándose, para que dentro de po-
coa nuHM» pudiese recibir por su profundidad y anchura la
multitud de aguas que descienden, logrando por ella misma
ferUlizir cuatro mil trescientas noventa y tres cuadras de
ítrrroo pertrneriente á las temporalida J( s que estaban imul-
IMI-?(DENCIA DE CÓRDOBA. 95
tas, y por cuyo medio ascieiíde el aumento de su valor de se-
senta á ochenta mil pesos.
En el mismo tiempo dispuso con las propias íormalida-
des !a apertura de otro cauce para dar de agüe á las aguas es-
cesivas delrio,quedestruian la ciudad por medio de una com-
puerta para medir las necesarias, teniendo cerca de dos le-
guas la escavacion, y la capacidad precisa para admitir la can-
tidad que debe desaguar por él.
Dispuso y proporcionó los medios de que se contratase ,
y pusiese en ejecución la importante obra de la loma del Rio,
y nuevas compuertas para que viniese al pueblo la agua ne-
cesaria sin los escesos y riesgos á que estaba espuesto por ha-
berse destruido la antigua, estableciendo el método conve-
niente para que en lo sucesivo quedase asegurada, veriücan-
do todo con los informeá y acuerdos celebrados con el cabil-
do, de manera qiie dichas tres obras que hasta entonces se
habiaii tenido por dificultosas se vieron puestas en ejecución,
con la ventaja que debe proporcionar á Ijs vecinos que esta-
ban sin el menor descanso por los derumbes que les causaba
en sus acequias y heredades, las avenidas y las crecientes; de
modo que el centro del pueblo se habia hecho un barrancon
ó zanjón disforme, y de tanta anchura que se habia llevado
toJa una calle entera de Norte á Sur, con muchos solares y
plantíos y continuaban sus derumbes amenazando á la car-
nicería, casas capitulares, iglesia matriz y lo principal del
pueblo que podia durar muy pocí.s anosen tan peligrosa si-
tuación, por lo cual el cabildo de Mendoza le manifestó su
gratitud con varias espresiones en los acuerdas del asunto, y
se prestaron todos á segundar sus ideas, sin dejaral mismo
tiempode atender acerrar de firme una gran barranca que
gormáronlas avenidas de que iba á resultar inmediatamente
Mt, U REVISTA DE BIEISOS AIRES.
la ruina iW algunas casas y de la carnicería, ni ú reparar esta
) las cisas lie Ayuntamiento todo lo posiblo.
Kormó espediente para la construcciuii de un [iuoiiu di
I ,.c'ligr«»sü Uiü de Mendoza/é instruido con los informes de
su cabildo* ú ^isla de lo frecuentado en este paso por los tra-
licaules al iUino de chile, de ser este su eo«(o calculado solo
eu uovecientoá [jesos, y su producto en favor de los Propios
que lanío lo necesitan sobre setecientos pesos anuales, lo di-
ri^ií» al Hscelentísirao señor Virey para su aprobación.
Lsíableció diversas reglas para que cesase la ociosidad y
las faltas de peones que los necesitaban los hacendados de la
Provincia, y vecinos honrados; por las cuales haciéndoles
tomar ocupación ütil y con alj^unos ejemplares de destinar-
los á las obras públicas, lograron hacerse estas á menos costo,
y escarmentar los escesos de los vagabundos, obligándoles á
tener papel del amo á quien servian, habiéndose esperimen-
tado corregido en gran parte el esceso, y la propensión al robo
de los ganados.
Foimóotro espediente para establecer casa de recogidas
en San Juan, con la proporción que le ofrecían una vecina
una viuda eu aquella ciudad, que intentaba destinar algún di-
nero á obra pía, y el conocimiento de su importancia por los
«xego^que había notado en su visita, apoyada y protejida es-
t:iidea por ilustrísimo Diocesano, díó cuenta áS.M. con el
plano correspondiente de la obra, para la que se le ofrecieron
vanos materiales, sitio ycipílla.
Promovió la formación de otra capilla en la cárcel de
dicha ciudad, y recojidas las limosnasdel vecindario y dis-
Iribuidas económicamente se logró el fin.
Proporcionó alguna cantidad de propios á lo ciudad de
San Lui«- • ' '"^gunos tenia pura snmns precisas atenciones»
líNTENDENCU DE CÓRBOBA. 97
/
y estableció carnicerías por los perjuicios que el pueblo y
transeúntes padecian en su falta.
En el ramo de Justicia.
Nombró Jueces Pedáneos en cada uno de los muchos
partidos, para evitar los graves escesos que se esperimenta-
ban en los robos de ganados, muertes y escándalos, dándoles
instrucción y formularios de sumarias para que en la remi-
sión de los reos á los jusgados ordinarios se evitasen losem*
barazosen la conclusión de las causas, y pudiesen perseguirse
los muchos malhechores.
Para corregir los escesos de las mujeres de mala vida y
la dificultad que habia en evitarlos dispuso prisiones en las
cárceles separadas de los hombres en quc^ pudiese dárseles
útil ocupación,
Entabló la exactitud de las visitas de cárcel, asistiendo á
casi todas en los pueblos de su residencia por cuyo medio se
evitaron las fugas délos reos, y dio pronto curso á los proce-
sos.
Hizo frecuentemente recorrer la jurisdicción con partidas
celadoras, conque se consiguió aprehendermuchos vagos, de-
lincuentes, fugitivos, ladrones de ganado y polizones, practi-
cando lo mismo en las ciudades de su asistencia, y dando di-
versas disposiciones para la recta administración de justicia
y pronto despacho de lodo espediente.
Estableció Alcaldes ó Comisarios de barrio para alivio de
los jueces y de los vecinos, evitar la ociosidad y escesos, y
formó instrucciones con que se manejan con conocida utilidad
pública.
Visitó dos veces la provincia y los hospitales de ella, con
lo que el de San Juan que estaba decaido, se puso en el mejor
7
C^ Li RKVISTa de BLtlNOS AIRES.
pie de asco y osisteiin.i, \ A de 3íendoza se mejoro por va-
rio» medios de que usó para ello.
Formó plan circunstanciado desu primera visita con que
dio cuenta á los gefes del Vireinato, y á S. M. con nua des-
cripoionde lu provincia, artículos que consideraba conve-
nientes promover y adelantar, establecimientos que poner en
práctica, y abusos que corregir en los cuatro ramos de Jus-
ticia, Policia, Hacienda y Guerra, para que se lograsen los
saludables Ones con que V. M. estableció los nuevos Gobiernos,
y mandó hacer la primera visita á los provistos.
En el ramo de Real Hacienda,
Estableció la Intendencia de Provincia con todas cuantas
reglas dicta para la formalidad y manejo del Real Erario,
asi en las juntas de Real Hacienda, como en las de diezmos,
bucii-ndo estas muy frecuentes para entablar su exacto manejo
y aumento, como se veriflcó, considerablemente en el primer
remóle á que asistió.
Nombró Receptores para la cobranza del Real derechwde
alcabala en que notó varios abusos y perjuicios á S. M. y con
instrucciones que conciliaban los dos fines del servicio del Rey
y ali\io de los contribuyentes, mejoró del todo su estado, se-
gún resulta de espediente.
Puso reglas y dio providencias para la mejor cobranza de
tributos, respecto á que podían y debían pagarlo bien los nue-
ve pueblos de indios que disputaban los privilegos de tales, y
habiéndolos encontrado en tan tenue cunlidud que bubo años
de no pasar de veinte y cuatro pefos, ascendieron á mil y
ooverieutoH.
Efttahleció laf» pulperías de Córilob» al pié de ley y orde-
üBüUt sobre treinta pe&Ud de cumpo^icion anuui que podían
iMENDE:NCi\ d:: córdoba. 99
pagar comodameiile, y proporcionó los medios de que ellos
mismos á restablecer este real derecho que ascendió al aumen-
to de cerca de mil pesos.
Fomentó con su visita prolija y en cuanto alcanzarou
sus facultades el decaído mineral de Uspallata, estableciendo
el rescate de las cajas Reales de Mendoza, para alivio de los
mineros, y aumentos del Erarií» Real, como lo consiguió en
lo posible llegando lo rescatado en cuatro años á cerca de
mil marcos de plata: hizo á la superioridad propuesta para es-
tablecer un asiento formal y útil á la corona y al vasallo, ani-
mando á estos á entrar a las labores de sus vetas de plata,
oro y cobre.
Portas providencias dadas pa!a promover el descubri-
miento de minas que se cotiliaúan, se logró el dellavaderode
de oro de las Invernadas, jurisdicción de San Luis, que arre-
gló con instrucciones y órdenes abriendo el rescate en las ca-
jas reales de aquella ciudad y la de Córdoba, siguiéndose dili-
cias para buscar las vetas, y oHgen del oro en grano (jue se
recoje por aquellos mineros; como hay esperanza de lo-
grarlo.
En el primer trienio del Gobierno ascendió el aumento
de la Real Hacienda, de rtsultas de estas providencias, compa-
rado con los anteriores á cerca de treinta mil pesos, aunque
por haber sido mayor las entradas de comercio en alguno de
ellos, deba rebajarse algo, so considera mas de la mitad de es-
ta cantidad en el incremento de los ramos fijos, de lo cual
enterado el señor Superitendendente general subdelegado
don Francisco de Paula Sanz, le manifestó su sastifacion en
12 de mayo de 1787, y (jue los dirigía á S. M. para que llega-
se á su soberana noticia, el pdrticuiar mérito contraido, ha-
biéndose logrado sin queja ni agravio del común ni particular.
100 Li aEVISTA DE BUENOS AIRES.
En el ramo Militar
Visiló repelidamonte las fronteras para conocer y mojo-
rir el estado de sus fuertes, y defensas como se hizo: revistó
las milicias de las cinco ciudades de la Provincia con las desús
jurisdiccionos, dando regla para los alistamientos y buen pié
de su servicio» y propuso á la superioridad del Vireynato el
plan para su formalidad.
Creó é instruyó diez carabinerosencada una de lascom-
pauias fronterizas, para que con las armas de fuego temibles
á los enemigos, se acudióse á su oposición con menos costo y
mejor éxito, como se veriOcó en el primer caso que ocurrió
que mediante sus disposiciones previas fué coitado un trozo
como de trecientos indios que invadió el Rio Tercero, y ha-
ciendo salir al punto sesenta hombres, no solo les resistieron,
sino que le quitaron sobro doce mil cabezas de ganado caba-
llar que llevaban, con muerte de su principal cacique y nueve
indios, con mucho mas heridos, y pérdida departe de su pro-
pia caballida, con lo que se pusieron en acelerada fuga, ani-
mando este suceso á los vecinos que estaban intimidados de
las repetidas desgracias.
En otra ocasión que invadieron y llevaron algunas mu-
jeres cautivas del Rio Tercero, quitando la vida é la mayor
parte de una partida esploradora, y amenazando por los fren-
tes de la frontera, se puso en marcha con cerca de cuatro-
cientos hombres de la ciudad, y sus inmediaciones, aun dis-
tando sesenta leguas de dicha frontera, con el fln de auxiliar
l'»s fuertes y perseguir los enemigos si subsistiesen, y habien-
do animado y socorrido á lasfomiliasque habia puesto anto-
riormente al abrigo de cada uno para fomentar la población
y librar i lospartidosde gente perjudicial y holgazana, dispu-
ÍNTEISDENCU DE CÓRDOlA. 401
SO un prolijo reconocimiento del campo hasta asegurarse de
que los indios infieles estaban muy distantes, como que desde
luego emprendieron su retirada á las distancias que habitan
en las pampas, con la aceleración que acostumbraban .
Para asegurar las fronteras en cuanto alcanzaban las
facultades del Gobierno, hizo construir cuatro fortines capaces
de cincuenta hombres con sus dos baluartes y habitaciones
correspondientes para facilitar las corridas y celo de la cam-
paña, y acortar la gran distancia de veinte leguas que habia
de uno á otro fuerte pnlicipal, cuyos buenos efectos se vieron
en las ocaciones que por ellos fueron sentidos los enemigos, y
desistido de toda empresa, consiguiéndolo sin dispendio algu-
uo de los ramos, sino por medios y arbitrios económicos.
Desde su ingreso al mando conociendo lo dilatado y es-
puesto de la frontera, por falta de fondos para mantener guar-
nición competente en los fuertes que protejiesen el comercio
y tráfico del reino de Chile y Perú, propuso al Escelentisimo
señor Virey de Buenos Aires, la formación de compañias de
partidarios para estos, con un plan demostrativo de modo de
mantenerlos, el que aprobó su Escelencia en todas sus partes
y pasó á la Intendencia general para la provisión del caudal ne
cesarlo á tan urgentísimo objeto, cuya resolución se espera, y
que con ella cambie de aspecto la provincia, disfrutando fe-
licidad y tranquilidad.
Proveyó los fuertes de armamento sobresaliente y dis-
puso cañones de batallón en cureñas lijeras, para que en las
prontas salidas supliesen estos medios el corto número de
gente que puede juntarse en las invasiones de los indios que
son momentáneas.
Estableció comandante para toda la frontera con instruc-
ciones para celar el campo para las salidas y gobierno de los
hk REVISTA DC BCENOS AIBES.
fuertes v iiií nvudanlo paro recorrorla, y acudir á la defensa
Hcell<
Dispuso asi mismo dos cuantiosos rodeos de ganado en
los fuertes principales de derecha é izquierda, para proveer
líf raciones á la milicia de la frontera y leiivr á mano reses
paro las cspediciones que se reta rd.i han por estos erabaraz(»s,
consultando al mismo tiempo el alivio de los ramos munici-
pales destinados á mantenerla viéndose precisado á estas y
otras disposiciones, porque en los liemj.os de mayores urgen-
cias fueron menos sus fondos, á causa de que con la separa-
ción de las ciudades, de que se formó la provincia de Salta,
faltó la mayor parte del ramo de cruzada, deciyó el de sisa,
de aguardiente por el corto valor de este licor, y abolió S. M.
í*l impuesto que pagaban los efectos de ? :endoza y San Juan
al pasar por dicha frontera, que se hallaban establecidos por
anterior Real disposición.
Proporcionó y compuso con buenos armeros una sala
de armas en Córdoba y un depósito ó almacén de pólvora de
manera que todo se conservase en el mejor estado y pronto
ni primer aviso de invasión.
En Mendoza revistó segunda vez las milicias para exami-
minar las causas de las fallas que un número considerable de
¡ili-tados habiun cometido en asiñlir á las salidas contra los
indios enemigos, y providenciar lo conveniente para su re-
medio, lo que se veriflo : pagando lo que se debiu á los mili-
cianos de las salidas anteriores en virtud de las representa-
ciones que para ello hizo, aun supliendo de su propio sueldo
|K)r la escases de caudales, y haci(>ndo al mismo tiempo algu-
ni »s ejemplares; fueron estos dos medios de premio y castigo
lo que mejoraron el aspecto de tan importante asunto.
Formó instrucciones para arreglar el servicio de estas
ITSTENDENCIÁ DE CÓRDOBA. 105
milicias y salidas á campaña con menos gravamen del vecin-
dario prorrateando las caballadas, entre los vecinos por el
modo mas equitativo, y se vieron los efectos de esta providen-
cia á los pocos meses, en que con solo cincuenta hombres es-
cojidos que dio de auxilio á los indios de paz de la nación Pe-
huenche contra los HuiUches sus enemigos, y de esta frontera
se consiguió una acción contra ellos en que quedaron muertos
sobre sesenta, entre estos diez de los principales. Se les
quitó porción de ganado lanar y caballar, se les hicieron mu-
chos prisioneros, y rescataron siete cautivos cristianos de
ambos sexos.
La paz que ha disfrutado la provincia en este tiempo,
los muchos pleitos que se han cortado por transacciones, y
otros medios de suavidad de donde podian resultar desunio-
nes, es notorio é igualmente el haber emprendido las obras
que refieren en unos pueblos que carecen de propios, y donde
ha sido mayor el trabajo para discurrir y proproporcionar
los medios de lograrlos en tales circunstancias; á que deben
agregarse las disposiciones y demostraciones que se han
practicado, para quela jenteque por su educación y consti-
tución no podian comprender la grandeza del Soberano, el
amor, respeto y obediencia que se le debe, la entendiesen
por los medios que se han puesto en uso en cuantas ocasio-
nes se han presentado, y buscado frecuentemente sin dete-
nerse en el dispendio de su sueldo, por tal de que se consi-
guiese tan justa y necesaria idea, habiendo tenido la satisfacción
de verla completamente lograda, sin hacer mención de las
providencias relativas al fomento de la provincia en el Ramo
de Justicia, Palicia, Hacienda y Guerra, establecimientos que
constan de la correspondencia y órdenes espedidas para su
logro, puntualizándose cuantos artículos contienen la orde-
104 lA RKVISTA DE RCE?(OS AIRES.
nania de inlendencia, las cuales por ser de mejor considera -
don, j perno hacer difiisu esta relación se omiten.
Asi consta y aparece en el estracto que antecede de los
esp4HÍienlcs que se han formalizado, providencias dadas, y
correspondencia denGcio, de que estoy hechocargo como se-
cretario del Gobierno é Intendencia de esta Provincia, de
que certiflco. — Mendoza cinco de agosto de mil setecientos
ochenta y ocho.
José de Elias.
Los escribanos públicos y del número de esta ciudad,
que abajo Ormamos y signamos, damos íé y verdadero testi-
monio, que el capitán de milicias don Jüí^é de Elias, de
quien aparece firmado el extracto que antecede, es tal Se-
creiaiio del Gobierno é intendencia de esta provincia de
Córdoba del Tucuman como se titula, y á sus semejantes se
les ha dado entera íé y crédito en juicio y fuera de él, y para
que conste, damos el presente en Mendoza á seis de agosto de
mil setecientos ochenta y ocho anos.
En testimonio de verdad— Pedro Pablo de Videla^ Escribano
Público. En [testimonio de verdad— José Lagos, Es-
cribano público y de Cabildo. En testimonio de ver-
dad—Pedro Siman de Videla^ Escribano fiúblico de real
Hacienda.
LITERATURA
■*HH-
CUADROS DESCRIPTIVOS ESTADÍSTICOS
DE LAS TRES PROVINCIAS DE CUYO.
Preliminar.
Difícilmente, en el vasto territorio argentino, habrá
una sección mas interesante que la región conocida con
el nombre de Cuyo. Espléndidas montañas, accidentes
pintorescos, lagos dormidos, llanuras en pendiente, ver-
deantes praderas y áridos desiertos, todo contribuye á
dar á su aspecto físico un carácter de suma variedad y
raagnifisencia.
Naturales de esa rejion y encargados espresamente
por sus tres gobiernos de la recolección oficial de datos
sobre su suelo, habitantes y producciones, nos hemos en-
contrado en situación de poder apreciar en detalle sus
106 LA REVISTA DE BCEISOS AIRES.
ventajas y bellezas. Asi pues, no creemos carecer de ma-
teriales para poder, como lo ofrecemos, presentar una se-
rie de cuadros que pongan de relieve su naturaleza y ven-
tajas locales, llamando la atención de los inmigrantes y
espi^uladores de buena fé.
La estadística sola, por su aridez matemática, no
podía en efecto dar una idea animada de un territorio
cuyos rasgos físicos son poco conocidos, sin apelar á la ma«
jia de las descripciones, semejantes á las que nos dá
Humboldl en sus cuadros de la naturaleza equinoxial.
El hombre no es un ser puramente mecánico. Su cora-
zón y su inteüjencia que tanta parte toman en las múlti-
ples funciones de su existencia, ocupan un lugar muy
esencial en las condiciones de su bien estar. Asi, añadir la
discripcion gráfica, al mismo tiempo que se esponen las
ventajas de una rejion y que las cifras hablan su idioma
especial y rigoroso, es completar el interés que ella pue-
da despertar y llamar, como quien dice, el pincel en au-
xilio de las cifras.
Familiarizado desde temprano con el conocimiento
de la rica y variada naturaleza de Cuyo; contemplando
primerocon amor y después con detención los variados
é interesaoles contrastes de su aspecto esterior; conocien-
do los rasgos mas prominentes de su territorio y clima;
para la perfección de los cuadros que presento, solo po-
drá faltarme la ciencia y la majia del estilo del modelo
citado.
Admirador apasionado de las ideas y aun del estilo
PROYINCUS DE CCYO. j07
del inmortal vicijero, el priraero en revelar á la Europa
los tesoros y bellezas de la Virgen América; sin faltar a
lafidilidady exactitud requerida en la descripción de ,
las escenas físicas del suelo, he procurado en cierto modo
apropiarme la exactitud del lenguaje descriptivo científi-
co del autor de los Cuadros de ¡a Naturaleza. No me
lisonjeo haber conseguido acercarme á ese sublime é
inimitable modelo. Pero si es imposible reproducir
en toda su perfección los trabajos mas perfectos del
genio, queda por lo menos á sus imitadores el placer
y el mérito de aproximárseles siguiendo sus luminosas
huellas.
Comenzaremos nuestras descripciones por la provin-
cia de San Luis. El rico relieve de su territorio es el
primero que se presenta interrumpiendo el' vasto mono-
cronismo del? rejion de las praderas nacionales, al via-
jero que desde el litoral marcha al Occidente en busca de
las nevadas cordilleras. Después seguiremos con las Pro-
vincias de Mendoza y San Juan, donde laculminancia ra-
diosa de las moles Andinas, comunican á las escenas un
carácter mas severo y grandioso.
El territorio designado históricamente con el nom-
bre de Cuyo, es ciertamente una rejion muy caracterizada
geográficamente. El forma en su parte central, una ho-
ya bien marcada y ligada por ras ;<os distintivos peculia-
res. Esta hoya la forman las aguas que bajan de las
cordilleras abarcando una área de mas de 200 leguas de
Surá Norte á lo largo de las faldas Andinas, desde el al-
i 08 LA BEVISTi DE BOENOS AIRES.
lo cono nevado del Tupungato y sus cordilleras inme-
diatas, hasta el nevado del Bonete en las cordilleras de
Catamarca, distante mas de doscientas leguas al norte del
anterior, y el cual desde allí envia un tributario á esa
hoya en el rio del Jagüel.
Todas las aguas tributarias de esta hoya tan caracte-
rizada, después de atravesar las llanuras ó faldas en pen-
diente <|ue se destacan de las últimas falanges de los An-
des, llegan á convergir viniendo de direcciones y rumbos
opuestos, alas llanuras horizontales emblanquecidas por
el natrón que ocupan su parte mas baja, donde forman
los lagos de Guanacache, Silvero y otros, los que á su tur-
no, por el canal del Desaguadero, van á vaciarse en el
gran lago Bebedero, en los 34° de latitud austral, alas
faldas del pequeño grupo de Várela, el mas austral de
los sistemas Púntanos.
Esta rejion, cuya hidrografía ofrece caracteres tan
interesantes, no es menos variada y rica en lo que respec-
ta á los otros ramos de la geografía física de su territorio.
Los Andes se levantan formando un muro colosal
en sus límites Occidentales; ramificándose de ellos ó inde -
pendientes en la apariencia, hacia el Este, se alzan los
sistemas sucesivos ó desparramados del Valle Fértil, del
Pié de Palo, del Nevado, délas Quijadas, del Gigante, la
cordillera de lomas del AltoPencoso y por último, losbe-
llot y pintorescos sistemas Púntanos, todos caracterizados
poa un colorido y contornos peculiares, y que el viajero
reconoce, apenas vé asomar omo una atalaya amiga, su
cr*fta azul en el horizonte.
FROTINCIAS DE CUTO. 109
Todos estos sistemas que hacen taa interesante y va-
riado el aspecto de la rejion cuyana no son menos precio-
sos por su estructura geolójica y la naturaleza de sus mi-
nerales.
Si los pórQdos, la trachy ta, los fonolitos, los basaltos
Y otras rocas plutónicas que cubren ó acompañan el gra-
nito, constituyen con sus formas y coloridos peculiares las
masas de las cadenas centrales; en los sistemas laterales y
paralelos, abundan los ricos materiales de construcción y
las sustancias mas estimadas, tales como el asperón, la pi-
zarra, el alabastro, el jaspe, el mármol, el cuarzo, el cris-
tal de roca, el alcaparrosa, el gypso, el alumbre, la sal ge-
ma; y los preciosos minerales, el oro, la plata, el cobre,
el plomo, el selenio, el nikel, el zinc y el hierro en inmen-
sa abundancia; el todo acompañado de bancos inagota-
bles de hulla, de mazas asombrosas de amianto y plomba-
gina, de depósitos de betún y fuentes de petróleo y kero-
sene.
Alas montañas ricas en materiales preciosos, se
unen zonas interminables de bosques abundantes en exe-
lentes maderas y combustibles; llanuras de una ferasidad
sin ejemplo fecundadas por las aguas de irrigación que
descienden de las montañas; los páramos, lomajes y pra-
deras abundantes en forrajes naturales, y por último, los
tesoros de una variada flora y de un interesante fauno in-
dígenas.
Y no se crea que es por un mero alarde que hacemos
esta ligera enumeración délas riquezas de la hermosa
lio RFVISTA DE BÜEnOS AIRES.
y grande ívji^.ü wi Lu}o. i sla esposicion í\ masde sa-
lisfaceruna lejiliinu curiosidad, puede runlribuir á favo-
recer la pruluiigation proyectada del ferro carriPdel Oes-
te de Buenos Aires, el cual, cruzando directamente las
pampas en un corto trayecto, puede en un breve plazo po-
ner en directa y rápida comunicación el comercio de los
dos grandes Océanos del globo, impulsando con un pron-
to y vasto desenvolvimiento el grandioso porvenir de es-
ta rejion privilejiada do Sud-América.
En este probable caso pues, no será inútil la enu-
meración de las riquezas á que el ferrocaril vá á dar vida
y realidad, por una via mucho mas directa que lo pue-
de hacer el íerro-carril central. Entonces, el ferro -car-
ril del Oeste, semejante á la varita májica de la caverna
de Ali-Baba, vá á desenterrar y esplotar para la civiliza-
ción y el bienestar de la humanidad, tesoros que hasta
ahora permanecen sepultados y estériles.
Así nosotros, semejantes al hombre de la fábula,
dormimos descuidados y miserables, ajitados por necias
cuestiones que el simple buen sentido bastaria para resol-
ver, al lado de tesoros y prosperidades fabulosas que, sin
embargo,S(.' ocultan á nuestros cerrados ojos,ó se resisten á
nuestros escasos medios, mientras en un porvenir no re-
molo lalvez, una raza mas audaz ó mas poderosa, vendrá
á arrebatarnosesas riquezas que en nuestra presuntuosa
ignorancia despreciamos ó desconocemos.
Es posible que una nación poseedora de tan valiosos
rpTiirsos y de cuya esplotacion podria ocuparse con in-
PROVliNCIAS DE CUYO. i 1 1
menso provecho de sü importancia moral y de su prospe-
ridad material, desatenaiendo los dictados mas evidentes
de su conveniencia práctica, no tenga ojos ni actividad
sino para herirse desapiadamente á si misma, perdiendo
un tiempo precioso que pasa para Qo volver, en medio
del progreso y engrandecimiento general de la humani-
dad?
Quiera el cielo que nuestras tareas sean el principio
de una nueva era para el conocimiento de nuestros inte-
reses mas vitales y positivos y de la verdadera dirección
que debe darse á la noble y valiente actividad que anima
nuestro pueblo.
Entonces habremos abandonado los dominios esté-
riles déla polémica política, en cuyo sangriento círculo
vicioso nos hemos ajitado tantos años; y llevando nuestra
atención al desarrollo de nuestros valiosos intereses ma-
teriales, que en ningún caso deben descuidarse, prepare-
mos á la república días de descanso' y de prosperidad que
son su único y verdadero triunfo.
Tales son los móviles que nos inducen á pedir á la
Revista de Buenos Aires, la única publicación seria con que
Cuntamos y por esto la mas desatendida, un asilo en sus
columnas para nuestros cuadros descriptivos estadístms.
Serán ellos suficientes, á falta del mérito intrínseco del
trabajo, para llamar la atención del público hacia esta
publicación?
De todas maneras, favorecidos por una atención be-
névola, <^ contrariados por una fría indiferiencia que en
lis LA HEYISTA DE BüE.'HOS AIRES.
i, .c.>.i > [Mi^saie siempre al encuentro de todo lo verda-
derarneiile bueno y útil, nosotros creremos con esto haber
cumplido un deber sagrado, al mismo tiempo que heínos
satisfecho una necesidad innata de nuestra naturaleza
siempre apasionada de lo bueno y de lo útil.
Buenos Aires, marzo 10 de 1866.
Juan Llerena.
I
DOÑA LEONOR FRRNANDl!:Z DE CÓRDOBA.
«SCF.NAS DE LA VIDA COLONIAL EN EL SIGLO XVI.
(Crónica de la Villa Imperial de Potosí.)
{Conclusión.) (1)
IL
Dos mujeres.
Ce ne sont pas des remoras qui me devó-
rente c" st bien pis, ce sont de regrets.
Les remords se calment par le repentir, les
regrets s'attiseni par raspiration .
(Leonie d'Aunet)
No hacia mucho tiempo que residia en Potosí una intere-
santísima mujer, la que á la hermosura de su físico unia la
picante sal de la Andalucía. Alegre y lijera, era una de esas
coquetas peligrosas cerca de las cuales se mueve una turba de
galanteadores. Claudia, que asi la llamaban, era ademas lu-
josa en sus trajes, y las agudezas de su injenio deleitaban á
los ricos y espléndidos mineros, ávidos de amores y goces.
Versátil y juguetona, se entretenía en despertar pasiones y
1. Véase la páginn 586 del tomo VIH.
8
114 L\ REVISTA DE BUENOS ALES.
deseos, para romper el ídolo de hoy en el aliar del ídolo de
mañana. Siempre aleare, estaba dispuesta á las mas eslra-
%'agantes diversiones. Su sociedad era atractiva y SLduct(»ra;
ella ero la dominadora de sus fiestas.
En aquel foco de libertinaje, fue arrastrada involunta-
riamente por el brillo deslumbrador de los placeres. La
crónico potosina no cuenta como vino á la villa Imperial, ni
ctjoserva h tradición antecedentes sobre sus primeros anos.
Claudia que jugaba al amor, que reía sin piedad de las
lesiones que despertaba entre aquellos mineros, cayó al fin
en sus propias redes y concibió una pasión profunda y seria
por un alto personaje, caballero de una de las órdenes mili-
lares. La historia ha ocuUado el verdadero nombre dt-l
hidalgo; pero su amor no fué correspondido. Él se encon-
traba ligado por sagrados vínculos á otra mujer, y desdeñó
el amor de la coqueta.
Despertóse entonces en esta la menguada y terrible pa-
sión déla envidia, «esa irritación continua por la ajena felici-
dad, ese furor que impide ver gozar a otros un bien del cual-
se está privado.» Bien pronto esta inquieta pasión produjo
sus amargos frutos; los celos dieron mayor [)ábulo á su des-
• arrollo. El lenguaje de Claudia comenzó á hacerse incisivo, á
juzgar con malignidad las menores faltas, y por último ocur-
rió ó la calumnia como el término de su venganza. Pero
no era aquel á quien amaba el objeto de sus iras y de su en-
\idia. era una criatura anjelícal, pura, inocentey buena, cuya
*ulpa, su única culpa, fué ser la esposa do aipiel ipie iiispin)
hin saberlo uno pasión á la tijera dama.
Dona I^eooor Fernandez de Córdoba, nobüisimo seño-
ra de los reinos de Espona, según el cronista I^lartinez y Vela,
tH»taÍMi avecindada tn Potosí, donde «por su admirable her-
DOÑA LEOiNOR FERNANDEZ DE CÓRDOBA. ! 15
«mosura, discreción, agrado, riquezas y otras dotes naturales,
«fué notablemente envidiada de otras forasteras que habita-
«banla V¡ila>» (!).
Doña Leonor fué, pues, el blanco de lus celos y de la
envidia de Claudia. Esta pensaba que destruyendo el obstá-
culo de la esposa, su amor seria correspondido; y fija en esta
idea, su propósito fué mancillar el honor de su rival y hacer
de modo que la rehabilitación fuese imposible. Su muerte no
era bastante: ella quería destruir en el corazón de aquel á
quien amaba á su pesar, la estimación que profesaba á la es-
posa y que el desprecio sost luyese el santo recuerdo del
amor lejítimo. Cruel era su plan; pero ío puso en ejecu-
ción.
Se dice^ ese temible se dice, que es el arma envenenada
que esgrimen sin responsabilidad las mujeres, sirvióle á
Claudia para empezar á esparcir dudas sobre la r^í^^utacion
de su rival. Siempre se presta fácil oido á todas las calum-
nias cuando la vieíima es hermosa, y fueron las mujeres las
que acojieron favorablemente el rumor. Pron lo circuló en
la villa aquella murmuración con la chismografía hija de la
ociosidad de un pueblo mediterráneo; fué una chispa que en-
contró fácil combustible para arder.
El rumor fué creciendo: la ausencia forzada del esposo
de doña Leonor, que había ido á Ghuquisaca á hablar con don
Franci co de Toledo, facilitó mejor la consumacioí» de aquel
pian.
«La ausencia es para ciertos amores raros y profundos,
ha dicho Léonie d'Aunet, lo que el viento en los incendios:
los fuegos pequeños se a{)agan bajo su influencia, los grandes
se avivan. El prin)er efecto de la ausencia es cscitar lodos
1. Historia de la Villa Imperiai^ antes citada.
I i), Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
I(isanli»res de una pasión; un ausente e.-; casi un muerto, r,
ú 86 le ha amado mucho, no se recuerdan sino sus calidades,
y el sentimiento las exalta.»
Claudia estaba en este caso, la ausencia de a((uel á quien
amaba exalto su pasión al estremo de convertirse en uno de
esos amores vehementes, esclusivos, tanto mas peligrosos
cuanto que no siendo correspondidos, la saciedad no los ame-
naia de muerte. Llama queardia en el corazón de la coqueta
con una tenacidad que su orgullo no pudo estinguir; quizá ú
su pesar, su misma vanidad se irritaba con los obstáculos y con
la apartante indiferencia del ausente; indiferencia bija del
deber, que rara vez resiste á la seducción de una mujer iute-
lijente y viva.
Amaba con el fuego inestinguible de una pasión profun-
da, y este amor nacido en medio de los escesos de su vida ga-
lante, era su sueno, su aspiración, su cielo. Para obtenerlo
concentró todas las fuerzas de su alma y ofuscada con los ar-
dores de su misma pasión, ansiaba por destruirel amor leji-
limo en el corazón de aquel que, por su desgracia y sin sa-
berlo, le había inspirado aquel sentimiento.
Mientras tnnto doña Leonor tranquila en su virUiii, re-
eojida en el bogar y consagrada a los puros goces del amor
conyugal, vivia descuidada sin sospechar que en torno suyo
se levantaba una tempestad que la amenazaba de muerte. Na-
i'idaeu el seno de una familia religiosa y buena, no habia vis-
Iti otros ejemplos i|Ue la piedad, la bondad, la dulzura, el res-
|H'Ui, esos conservadores de la santidad del hogjir doméstico.
Su madre era un mtideb»de perfecta virtud, había desarrolla-
eurazon de su bija con la nobleza del ejemplp. Su pa-
'\cro y rígido, era el tipo de la caballeresca hidalguía
camuliana. «U predestinación del niño es la casa donde ha
DONA LEONOR FERNANDEZ DE CÓRDOBA. i i 7
nacido, ha dicho Lamartine con verdad; su alma se compo-
ne de las impresiones recibidas en ella, » Doña Leonor con-
servó el recuerdo de aquel ejemplo, y su virUid fué tan eleva-
da como encantadora su belleza. Pero independiente de su
voluntad y á causa de su propio mérito, la envidia y los celos
la asechaban para sacriOcarla sin piedad.
Claudia estaba devorada por la ira y no por el arrepen-
timiento que le causara sus propias calumnias. El amor ati-
zaba la aspiración de conquistar aquel corazón aunque fuese
necesario formar un lago de sangre, siempre que su rival
quedase perdida..
ilL
La calumnia.
La población se preparaba á las oslen tosas íit'stas de la
consagración de la iglesia mayor, empezada á edificará costa
del exmo. don Francisco de Toledo y concluida por los ricos
vecinos de la Villa Imperial. El edificio era de adobes me-
nos las portadas, arcos y columnas que eran de piedra.
«Se costeóy dice 3Iarlinez y Vela, con ciento treinta mil
«pesos, porque el millar de adobes de materia tan baja como
«es la tierra, valia entonces á cien pesos de odio reales. So-
«lemnizó Potosí la colocación de este sagrado templo con
«grandes fiestas, siendoi las primeras y principales la.« que to-
ncaban al culto y veneración divina; pues para traer en pro-
8 cesión al santísimo sacramento se hicieron doce riquísimos
«altares en varias calles y uno en particular en milad de la
«P/aza del Regocijo y calle que atravesaba entonces por me-
«dio de ella, dentro de un admirable arco, que triunfal se
«manifestaba con toda grandeza con cuatro portadas ovala-
118 U EEVISTA DE BUENOS AIRES.
cuas de pinlíulnsde muy vivos y hermosos colorrs.
•Estaban en Ids cuolro portadas repartidos con muy buen ór-
•den treinta y dos nichos, donde con muy propios y riquisi-
tmos vestidos estaban los doce apóstoles con otros patriarcas
•y doctores de la iglesia. El remate de esta obra era el cerro
•de Putosi, y en todas las comizas y sobresalientes de los
• flancos, estaban muchas figuras de ángeles, teniendo cada
una en la mano una letra del alabado.»
• El altar que dentro de este arco estaba, tenia cuatro
• rostros: en el uno estaba bajo un dosel de fiuísirao oro, la
•custodia del santísimo sacramento: en el segundo Ja imájen
-de la Concepción de Nuestra Señora; en el tercero la del
• apóstol Santiago; y en el cuarto la de Santa Bárbara á quien
*poco tiempo después juraron por palrona de esta Villa. Asi
«estaban en este magnífico altar los cuatro primeros patro-
enos déla Villa.
• En todos los frentes de este dicho altar ardían cualro-
«cientas velas de á libra, de blanca cera. Esta vistosa y rica
-obra la costeó el Ilustre Cabildo, y los otros once altares los
tcostearon varias naciones de los reinos de España: como
•en la calle lusitana los famosos portugueses levantaron un
•gran obelisco de grandísimos maderajes, particularmente
• pinos y cedros, donde hicieron un rico altar con cuatro
t frentes. En toda esta lucidísima obra estaban varias figu-
«ras de escultura, que si:^inficabün las virtudes, con sus ver-
tsosy letras que lo declaraban. Los demás altares estaban
• también vistosa y ricamente formados con distintas y cos-
«tosas invenciones, con sus dedicatorias escritas en letras de
«oro. Pasada esta solemnísima función, se lo hizo al Señor
•Sacramentado un costoso novenario y después hubo muy
«graodeu (lestas de regocijo, que duraron en varias maneras
bÓÑA LbÓNOR tERNlNDEÍ DE CÓRDOBA. i 19
aíliez dias, con muy crecidos gastos con que ordinariamente
«sabe la magnanimidad de los moradores de Potosí desem-
apeñarse en semejantes funciones. >
Asi describe estas ílestas don Bartolomé Martínez y Vela
en su Historia de la villa Imperial de Potosí. La concurren-
cía fué inmensa, y el lujo de las damas y caballeros en relación
con la pompa desplegada.
Entre las damas principales que asistieron á estas cere-
monias, se presentó doña Leonor, ataviada con riquísimas jo-
yas y con esa elegancia distinguida que caracteriza á las muje-
res bien nacidas, acostumbradas á llevar fácilmente su lujo
y sus trajes. Sencillo era este, pero de elevado precio; y tan
hermosa estaba con aquella sencillez, que los caballeros y las
damas, reconocieron sin contradicción que había sido la mas
encantadora que se había visto en aquellos días. Su esposo
estaba ausente, j de Chuquisaca había tenido que marchar
al Cuzco en una comisión urgente.
Una mujer empero había visto con rabia en el alma y
despecho en el corazón el triunfo de la virtuosa y bella seño-
ra: esa mujer era Claudia. Su vanidad se irritó al estremo
y la envidia no reconoció ya límites. Resolvió entonces con-
sumar su venganza. Escribió al Cuzco un anónimo dirijiJo
al esposo, concebido en estos términos ([]
1. Martínez y Vela en la Historia de la \iUa imperial de Potosí, di-
ce: «Esta pues á costa de ellos y de su honestidad, viendo que por compe-
«tencia de galas ni de otras gracias afectadas no podía igualar ni esceder co-
«mo ella quería ádoña Leonor, apoderada de la envidia, llena de furor y
«rabia (que por eso los antiguos pintaban á este vicio con la lengua y ojos
«de serpiente venenosa, declarando la ponzoña que consigo trae) propuso
«en su ánimo derribar de todo punto el buen nombre de aquella señora y
«aun quitarle la honra y la vida corporal; como al fin lo ejecutó levantán-
«dole un fiero testimonio que fraguado en su infernal idea lo escribió á su
«marido que en la ocasión se hallaba en la ciudad del Cuzco- .^ -^ •»
láO l.i RF.VISTA DE BUENOS AIRES
«Lü6 4..- ^- i;.;. i..^.i.. c'M la liüiira y lustre de vuestra
«casa, ven con ptsar vueblra ausencia. Di;sirr*?glosdoméb-
cücos comprometen la paz de vuestro iiogar. venid oculta-
• mente y reconoceréis la perfidia con que os engañan. La
« üipocrecia se disfraza con frecuencia con el traje de la virtud.
•Servicios debidos á vuestros antepasados, rae obligan á poner
«en vuestro conocimiento Ií)s rumores que circulan en la
c villa, pordesgracia justificados por la publicidad de la falta.'
Escrita la carta, Claudia espidió un chasqui con dirección
al Cuzco. Aquella calumnia infame iba á berir dos seres
inocentes: Dona Leonor cuyo delito era su berraosuraysu
virtud; y su esposo, cuyo crimen era baber inspirado sin sa-
berlo una de esas pasiones que revuelven al mundo, siembran
desgracias y cosecban sangre.
IV.
Incertidumbre,
Bajo el oscuro azul del cielo tropical, en la ladera de un
cerro, estaba fundada «la mrjor y mayor ciudad que en la
tierra se ha vihto» según el liiperb«>lico lenguaje usado en la
carta del correjiraiento de Jauja, citada por Prescott: era la
santa ciudad de losLieas, la residencia de los lujos del sol, de
la nobleza, de los gran«les de aquel estenso imperio, sorprendi-
do y conquistado por bizarro, en n^dio del estupor general
de los peruanos, que ¡!ir;.nlos encendieron la guerra civil.
Mas de cuarenta añu!r bacía quePi/arro había hecho su
eiitrada en la ciudad ^ag^ada, y á la voraz rapiña del templo
del sol, de lospabicios, d',^ las joyas de lasmomi is délos Incas,
dflo dentruccion delcutto del sol, había sucedido el lúgubre y
desmoralizador gobien oiiquista. Sobre las ruinas del
I
DONA LEONOR FERNANDEZ DE CÓRDOBA < Í2l
templo del sol, sehabia levantado la iglesia de Santo Domingo
y ei fanático Valverde, el azuzador del crimen perpetrado con
Atahualpüj nombrado ya Obispo del Cuzco, los padres de San-
to Domingo, los PP. déla Merced y otros misioneros, empe-
zaban la persecusion del culto gentílico, y en distintos temples
de la ciudad inca relucía a los rayos del ardiente sol, la crua
que como alguno ha dicho, fué de fuego para las Indias, en
manos de ignorantes fanálicos. Empero algunos misioneros
no desmintieron la dulce y consoladora doctrina del Cristo, y
la predicaban para hacerla adoptar por convicción ganando
almascon la persuacion, y no obligando por el temor del fuego
ó del hierro á seguir prácticas y sistemas no comprendidas.
Aquella ciudad de calles empedradas, por cuyo centro
corria sobre un cauce de piedras labradas un arroyo de agua
cristalina y clara, atravesada por puentes de piedra para no
interrumpir el tránsito de la población, que ostentaba tem-
plos cubiertos de oro, pued^í decirse, como C or kancha, mo-
nasterios como el de las vírjenes del sol, palacios de los Incas
y de los curacas, construcciones de piedra, que revelaban la
cultura y civilización de aquel pueblo: «aquella capital, como
dice Prescott, que por tanto tiempo habia sido la metrópoli
de la civilización de occidente, el orgullo de los Incas y la bri-
llante mansión de su deidad tutelar, fué reducida á cenizas
por las manos de sus mismos hijos.»
La revolución de Manco Inca habia tenido ya lugar y al
esplendor de los pasados tiempos habia sucedido la tristeza y
la ruina. El Cuzco habia perdido su importancia opulenta,
su población habia considerablemente disminuido, sus alre-
dedores cultivados antes por los aboríjenes estaban abando-
nados y desierto:?, los cultivos eran ahora regados con laslá-
8:rimas y el sudor de los indios de los encomenderos!
^99 1^ RFV!«iT4 DE BOENOS AIRES.
hn osla capital se encontraba á la sazón el esposo de do-
ña Leonor. El desempeño de frecuentes comisiones lo obli-
gabaá residir alternalivaraente en Potosí y en el Cuzco, ape-
sar de la grande distancia que promedia entre estas ciudades.
Trataba de terraíDar el servicio que se le habia enco-
mendado, para regresará Potosi al lado de su esposa y aten-
der sus minas y heredades.
Una larde canicular llegó ásu casa un chasqui; decía que
conducía correspondencia de la Villa Imperial. Inmediata-
mente abrióla carta, era una sola la que conducía el indio, y
se encontró con el terrible anónimo!
Aquella lectura beló la sangre del altivo castellano,su vista
se nubló, dejó el papel y se sentó: lo volvió á leer una y mu-
chas veces, esclamando: ¡imposible! imposible!. . .seria dudar
de mi mismo! Pero esta carta. . .quien puede dirijírmela por
un chasqui si no es algún amigo? —Mi conciencia no me acusa
de haber hecho mal: he sido leal y honrado, no puedo tener
enemigos que me hieran en el corazón con tanta fuerza! Pero
ella! •• •• ella! •• '«oh! es imposible! imposible! Ella! ••••mi
mejor y mas querida amiga, á quien elejí por mi compañera
mientras viviese, á quien he buscado como digna y virtuosa
para madre de mis hijos; ella á quien he amado en mi buena
y mala fortuna, cuando los halagos y las vanidades do eleva-
das posiciones me arullaban; ;ella! á quien he amado en mis
desgracias, en mis angustias, en mis conflictos, ¡ella! para
quien no tenia reserva, á quien le abría mi corazón con la
ittjenuidad de un niño y la franqueza de un amigo ¡ella! —
no puede ser — Leonor! Leonor! ¡oh! nunca descenderás
tant')paru merecer mi desprecio!
Y revolviéndose en sus torturas atroces como el mar-
lirio del iuficrno, conservaba todavía la esperanza; poro en
DOÑA LEONOR FERNANDE , DE CÓRDOBA. 125
SU alma se habia deslizado la roedora y maldita sierpe de la
incertidumbre y déla duda.
La calumnia habia destilado la hiél en aquel corazón, y
como la gota que horada la piedra, deberia al fin destruir la
fé» que vacilaba ya.
Aquel profundo dolor moral produjo pronto una reac-
ción: el esceso del maldá la muerte ó produce la calma para
resistir ñ la borrasca. El castellano se limitó a respirar
aire en el campo, la atmósfera de su casa lo ahogaba.
Se puso calzas de seda, jubón carmesí, tomó su gorra
con plumas, ciñó la daga, ajustó la espada y los pistoletes al
cinto y montó su soberbia jaca negra. Sin saber donde iba,
dejó que el dócil animal lo llevase á las alturas, y allí la brisa
del cerro que templaba con las nieves de las heladas cumbres,
el calor de la ciudad, calmó un poco la fiebre que lo devo-
raba.
Reflexionó entonces; no sabia que hacer ni que pensar,
dudaba; la mas angustiosa de las situaciones de un corazón
lacerado.
Al fin recordó que no distante de aquel sitio vivía reti-
rado un antiguo sacerdote del sol, á quien los indíjenas in-
terrogaban como agorero, y quiso consultar la ciencia del
que pretendía leer los impenetrables misterios de la vida
futura. Dirijió su cabalgadura ala morada del indíjena, y
después de una larga entrevista, solicitó le predijera el por-
venir.
El indio exijió que juntos al levantarse la luna en el zenit,
evocarían las sombras de los muertos; y al alumbrar el sol
sacrificariaii una llama para examinar las entrañas y conocer
el agüero.
154 Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
V.
La predicción.
N'accussz point Cimagination (Cavoir
crié des fanlómes . Vimagination est Iñ
foiU de la realite,
[Arsine Houssaye.)
Lo luna se levantaba lenta en el cielo transparente del
Irópico y reberveraba su pálida luz sobre la silueta de las al-
tas cumbres de las cordilleras. Dos hombres descansaban
sentados al borde de un barranco, desde el cual se distinguía
un paisaje magniOco; no distante y casi en frente la ciudad
del Cuzco.
El uno era indijena, el otro castellano: ambos guarda-
ban silencio. El primero estaba absorvido en una medita-
ción profunda, la respiración era anhelosa y su mirada pa-
recía ?agar en el éter. Pretendía poseer la facultad de pre-
decir el porvenir, y creía con la mas injenua buena fé en la
evocación y en las apariciones de los que ya duermen el sue-
ño de la muerte.
Las imajinaciones ardientes se preocupan á veces de
una idea Gja.y forjan en sus locos delirios las eslrañas visio-
nes de los muertos con el colorido con que creemos ver en
sueños, ora terribles y desgarradoras escenas, como en las
pesadillas y en las fiebres, ó falaces sucesos como en las ma-
nías, en la locura: ora escenas alegres y risueñas como la es-
peranza: unas veces con el carácter de recuerdos vagos de he-
chos cumplidos y no borrados aun de la memoria: algunas
oomopresentimíentos del porvenir, «misteriosas intuiciones
del espíritu, vislumbres profélícas del sentimiento.»
El indio creía eo aquellas ev(»cacíones, no había en él el
DOÑA LEONOR FERNANDEZ DE CÓRDOBA. i2^
diarla lanismo de los que (liten la buena ventura, y esa fé tan
profunda era el magnetismo con que fascinaba á los que lo
consultaban. Hacia esas evocaciones para propiciarse por
el contacto de los que no existen el presajio de lo futuro.
La luna subia hacia el zenit, y á medida que adelantaba^
mas grande era la preocupación del indio.
—Se acerca el momento— dijo al fin con la voz conmo-
vida de una manera sobrenatural, fantástica. Escuchad el
viento como jime ya en las ruinas de la antigua fortaleza de
nuestros Incas!
El castellano participaba ya de la preocupación del indio:
era supersticioso.
En la soledad del campo, á la claridad déla luna, en
presencia de los esplendores de la naturaleza tropical, es-
cuchando esas armonías vagas y misteriosas de la brisa, el
lejano murmullo del torrente ó el terrible rujido de las fie-
ras, el alma se sobrecoje y forja quimeras estrañas. Preo-
cupado ademas con la lecctura del fatal anónimo y esperando
el momento en que su compañero evocase los muertos para
leer su porvenir, el pobre castellano temblaba de miedo.
Creía en los pactos con Satanás, en ese comercio entre el
dominador de las tinieblas y los que viven sin esperanza de-
vorados por la fiebre de las pasiones. Greia en las aparicio-
nes de las almas errantes y en los diabólicos espíritus que
pescaban ánimas para aumentar el número de los habitantes
del infierno. Miraba, pues, con terroí la aproximación del
momento designado por el adivino; todo lo sobrenatnial, lo
misterioso, le causaba pavor.
— Lo siento venir— dijo el indíjena— y en lo buniilde de
su actitud mostraba la injenua franqueza con que hablaKa.
«El espectáculo estaba en el espectador»», y por eso la voz M
1^ LA REVISTA DE BUENOS ilUES.
indio tenia el irresistible y convincente acento de ki verdad.
— ^e acerca — decia con voz apagada y misteriosa. Vedle
como blanda la clava, y como las púas de oro y bronce bri-
llan á la luz de la Inna, la bermana del Sol. ¡Pobre In-
ca! ••••llora porque está vencido Mirad como el
viento ajita su hermosa manta. Arroja su arma enrojecida
en sangre, porque es impotente para la lucha •• ««Se envuel-
ve la cabeza con la manta para ocultar ¡a rabia de su impo-
tencia; mirad como trepa sobro v\ borde del parapeto de la
fortaleza ••••
— Pachacamac^ se ha arrojado en el abismo! • • • «No oís
el eco de las montanas como repite quejumbroso el ruido de
su caida? • • • •
La Vision ha sido clara y piMÍecta — dijo al fin —bañado
el rostro de sudor frió.
— Lo he visto— balbuceaba sobrecojido.
El español estaba fascinado por el magnetismo de la pa-
labra conmovida del indio, y miraba con terror en torno su-
yo porque creia distinguir fantasmas y apariciones.
— Silencio!— dijo el iiidijcna: no turbemos la paz de los
muertos cuando se levantan de sus tumbas, [i)
Para el indijena aquella visión era casi una realidad,
fenómeno que prodúcela voluntad cuando se reconcentra el
espíritu para reconstruir el pasado. Si los muertos no vuel-
ven, dice ll(»ussaye, su memoria vuelve sobre la tierra.»
Ei indijena recordaba la dogoilaeion dcTupac Amaru en
lu plaza de aqucibi ciudad en 1579, y tenia un odio profundo
á ia memoria del vírey Toledo.
"Crciaii, dice Prfscotí liaMando de las ideas relljiosas de los Pe-
ni j»j>.,, tu la existencia del alma después de la vida, y unian á cslo U
< reencla de la resurrerelon del cuerpo. (Historia de la Conquista del
l*f*ü, con obtcrvacionet pnUminaret sobrt la civilización de loi incas.
DONA LEONOR FEaNANDEZ DE CÓRDOBA. Íl27
La evociicion de los muertos en el terrible cerco del
Cuzco satisfacía la rabia del indio y retemplaba su espíritu y
su fé; por esto se inspiraba por medio de esa evocación antes
del augurio.
El hidalgo estaba pálido, sombrío; sentía pavor, y se
imajinaba que de cada árbol, del fondo de las quebradas, de
losmatorrales, de las cimas de las montañas y del cauce de
los torrentes, se levantasen las almas de los que habían muer-
to impenitentes ó herejes. Sentía ese miedo pueril que stó
apodera de los niños al distinguir los fuegos fatuos de la pra-
dera, ó al pasar cerca de un cementerio en las tempestuosas
noches del invierno.
La situación moral de aquellas dos íntelíjencias las pre-
disponía á creer en las apariciones de los muertos y la evoca-
ción de los espíritus.
Ambos guardaban silencio, absortos en sus propíos pen-
samientos.
Cuando el cíelo empezó á clarear con los alegres colores
de la aurora, el indio se puso de pie para orar al sol, y pro-
ceder luego al sacrificio del llama, que tenia maniatado.
En efecto, apenas el sol iluminó la cima de la cadena de
montañas del este, elíndijena le hizo su oración, y empezó el
sacrificio de la víctima: abrió el ciierpo al llama y buscó en
sus entrañas el anuncio de los oscuros, acontecimientos del
porvenir. (1)
i. "Este examen, dice PrescoU, de las entrañas de los animales con
el objeto de adivinar el porvenir, es digno de notarse como ejemplo muy
singular, como no sea único, de esta práctica entre las naciones del iSuera
Mundo, aunque tan usado en el ceremonial del sacrificio entre las nacio-
nes paganas del antiguo conlintiite." Obra citada.
128 U RETISTA DE BUENOS AIRES.
Ct indio miró cod insólita inquietud al castellano, que
estaba vordadcraraente conmovido, cruzado los brazos é in-
clinada la cabeza. El adivino parecía preocupado y medita-
bundo; había examinado las entrañas, guardaba silencio y
contemplaba de un modo siniestro al español.
— Y bien!— díjole este con voz apenas perceptible.
— Los agüeros son fatales— le respondió el indio con
TOE resuelta.
Terrible y doloroso fué el efecto que aquellas enfáticas
palabras produjeron en el hidalgo, para quien iniportíibnn
corroborar la denuncia del anónimo.
— Hablad con franqueza, que á un castellano no arredra
la adversidad, ni le asusta el peligro—le contestó con acento
mas firme. Empezaba ó salir de la incertidumbre y la ver-
dad aunque desgarradora es preferible á la dndn.
—Seréis muy desgraciado! es lo único que puedo decir.
Viracocha— dijo el indio. He visto una mancha roja, que
significa sangre.
— ¿Habéis concluido? — preguntóle el español.
— Si: voy ahora á arrojar en el torrente el cuerpo de la
victima.
— ¿Podéis decirme si mi honraba sido mancillada? — le
replicó el hidalgo.
— Tal vez— balbuceó el indijena, cuya mirada se animó
de un modo siniestro.
— Haza maldita! -decia en quichua el indid — ¡asesinos
de.Vtabualpa y de Tupac-Amaru! derramad la sangre de los
vuestros, verted lágrima», porque hurtas desgracias habéis
traído con vuestra presencia! Parhacamac! vengidnos ha-
i*icuil(»l<)» des^ntciudítü!
DONA LEONOR FERNANDEZ PE CÓRDOBA. 129
L'j mirada del indio ardia de odio y de venganza, sabo-
rí^'iba con delicia h\ nfliccion del castellano que estaba muy
distante de sospechar que su desventura causábala alegría
de aquel hombre, á (juien no había hecho personalmente
ma!. Era el odio de riza, deesa raza llena de mansedum-
bre, pero sedienta de venganza sóbrela cual j^esaba la inso-
portable cadena de la servidumbre. ^
Fresca estaba en la memoria de les aborijenes la dego-
llación de Tupac Amaru, y cuando la recordaban rechinaban
impacientes los diefite'í, porque no podían vengarse!
El recuerdo del asesinato de Atahualpa y Tupac-Amaru
mantenían viva y ardí u te la rubia de los vencidos, que apla-
zaban la venganza para aplacar los manes de los dos lucas sa-
crificados en aquella misma ciudad del Cuzco.
— Me iré vengando aisladamente— balbuceaba el adivi-
no—sembraré la duda y el dolor en todo corazón de esa raza
que venga á consultar mi ciencia; emponzoñaré toda existen-
cia arrancándole la e^peranzi. Justo es que lloren los que no
se apiadaron ái rupic-Amarü, de sus tiernos hijos, de su
nfeliz esposa!
Y levantando su mirada hacia el grnn luminar, parecía
agradecerle la ocacion de aquella venganza. Sabia perfecta-
mente que en ciertas situaciones morales una palabra borra la
esperanza, y con astucia conürmó ía sospecha y la duda del
pobre castellano. El indio no conocía la historia de aquel
hombre: pero comprendió que profundas desventuras d(»més-
licas amargaban esa existencia, y sin necesidad de confiden-
cia, sospechó que uno de esos dolores del alma que saturan
de hiél la vida, enlristecia al atribulado caballero. Asestóle
el golpe de muerte, ciuel, premeditado, cobarde, anuncián-
dole con misterio desconocidos sinsabores v sembrando
9
150 LA aEVlSTA DE BUENOS AIRES.
amargas sospecbos para hacer incu rabie el dolor de aijuel iii-
(elii.
El bidalgo era víctima inocente del amor de Claudiu t
del odio de los indios á su raza.
VL
Resoluctcn.
Apenas regresó el caballero á su casa dispuso su viaje;
i'SH? largo y penoso viaje á través de e^tene^isimos territorios,
|ior paises quebrados, fragosos camiiuis, atravesando todos
li»s climas para llegar al frígido del cerro de Potosí.
El hidalgo emprendió la marcha dos dias después, acon;-
panado de un flel servidor y algunos indíjenas.
A las molestias de cabalgar dias y dias, se unia el males-
tar moral y la preocupacioa profunda. Ll objeto de aquella
marcha sijilosa y rápida, era convencerse de la falta denun-
ciada en el anónimo. El hidalgo dudaba ya de la lealtad de
aquella á quien amó; pero creia necesario tener la prueba
evidente de su falta. ¿Qué haría entonces? Kl mismo lo
ignoraba: no tenia resolución alguna. Iba á mirar el abismo
para calcular su pnifuiulidad: iba utraido por un magnetismo
su(H;rioral cálculo y i.\ vuluntad. lin adelante t»n aquel co-
razón quedaba gravado por la mano de la calumnia el terri-
ble lema de la puerta d<d iníkrno forjado por e' poeta — no
lái\ (>peruijza.
Aquel viíijo fué una trjvesia aügustiosa; A hidalgo se
jcitaLa á Potosí eon es»i horribU* ineortidumbre del que ha
IMrdidola íé; pero que aun no tiene la e\idencia delossuct-
1 iiicii uu ebpera mas la tran<|uíiidad dil corazón.
hl Caballero lleg'> eu breves dius por las buegas cuba!-
DUNA LEONOR FÍÍRNANDEZ DE CÓRDOBA. 151
gaduras al término de su viaje y se dirijió á su propiedad en
el cerro de Potosí.
VII.
El ingenio.
La llegada del propietario á su establecimiento minero
no causó la mínima sorpresa, pero él ordenó que nadie lle-
vase á la Villa la noticia de su arribo. Desde allí escribió á
Claudia pidiéndole una entrevista; tuvo la inspiración que
ella, cuyo amor no le era desconoci'lo, podría servirle en
aquel duro trance. Bnscaba la verdad y la falalidad iba á
arrojarlo en el abismo, vendado los ojos.
Mienlras marcha el mensajero á casa de Claudia, vea-
mos que era un injenio en Potí sí. Nadie mejor que Martí-
nez y Vela va á referírnoslo con los términos técnicos de
cada ci'fa: escuchémoslo por algunos momentos.
«F.n algunos ingenios ó patios de ellos mas capaces eáUin
cuatro ó cinco buitrones; qu^í así se llaman los sitios donde
se ponen los cajones de metal en masa y se preparan paro el
beneficio. Cajón se llama el metal cuando después de que-
mado si es de negrillo, ó mlido solamente si es de los
otros géneros, incorporado con azogue, agua y sai se comieii-
sa á S! pararen el buitrón, y es de cincuenta quintales en mu-
za. En cada buitrón caben veinte, treinta y cuarenta caj?)-
nes conforme el sitio. Repaso ó repasar es el que se hace
al cajón con los pies y e! azadón, como (juien hace
mezcla, y el indio que hace los repasos se lia na repasifi.
Topo es una medida de madera que hace dos arrobas y me-
dia de arena de metal poco mas ó menos, y medirla f^en e!
Uioma indiano) svlUm^ topear. Jma es amo lo de brocal de
U RCVISTa de BOENUS AlhES.
p(i/o mas cjpaz, en que aiitigiiameiite se lavaba el metal. Mo-
linillo es aquel que suele estar adentro de la tina á raudo de
linli*rna qu; hace mover las aspas. Aspaev^ un instrumento
á mouvrade cru7 ;eomo lo es en las ruedasgrandesdel iiigenioj
y tiene en los palos de la cruz otros delgados atravesados; esta
\a pordi'büjo déla linterna del moliiiilloy servia de disliacer
y menear los rolavesy laiuasen la tina para que subiendo estas
arribii ;ui, quede la pilla en el suelo de la tina apar-
tada del relave. Mas hoy oo lavan el metal en linas sinóen unos
huecos abiertos cael suelo, y puestos á trechos unos en posde
utros con u:ias pieles de vacj, donde solo con las manos re-
vuelven el agua sin cesar los Indios, que liaiuan lavadores-,
y asi b en meneados los relaves y lamas suben estas arriba, y
corriendo con el agua qut'da la pella asentada en el
hueco sobre el cuaro. Chiflones nn canon de madera por
donde cae el agua al lavadero, y también por donde con vio-
lencia cae asi mi&mo el agua á la rueda para moler el metal.
(analcta4 es un camino por donde corren las lamas y relaves
á los huecos arriba dichos, que también se llaman ccochas^ y
ponénse ea ellos unos cañamazos ó costales con sus escalón -
cillosde soga donde se detiene algjua pella^gajesde las señoras
ingenieras. También se llama canaleta la caja por donde va el
agua de chiflón y cae asi á la rueda como al lavadero. Des-
lámar es cuando se echa el metal en el lavadero, y movién-
lulignamciite con el molinillo en la tina, y ahora con
las Ulanos y uAudoncsen el sitio del lavadero, comienza á cor-
Vc'r el agua espesísima por Ias canaletas que es la lama, y es-
ta lama es la primera tierra del metal. Ccocha es nn sit¡(» don-
de se recojen las lamas que salen de la tierra ó lavadero y
»<|ui*l donde entran los relaves, y donde se hacen y lavan h)s
Relave es la arena que «ale de la li::a ó
D PÍA LEONOR FERNANDEZ DE CÓllDOBA. 133
lavadero después de haber deslomado el meta!, y al hacer es-
to por ser segundo lavatorio se llama relavar. Callana es
un tiesto de botija ó cántaro donde se hacen los ensayes. Ba^
ño es un poco de azogue que se echa en la tina ó primer ho-
yo del lavadero para lavar el cajón. Vilque es a modo de ma-
ceta de España, para llevar el azogue de una parte á otra en
el Ingenio. Incorporo es el que se hace en el buitrón, con el
metal, sal, cal, azogue y Cbiaño, Zapar es lo mismo que ce-
bar. Poruña es lo mismo que patena, algo honda de un ge-
rae de a travesía en que se hacen los ensayes, y ha de ser de
barro liso porque no se pegue la pella y corran los relaves.
Pella se llama la plata y azogue todo junto. Capillo es de
barro muy delgado en forma de mortero, aunque mas ancho
de boca, en el cual se derrite el estaño ó plomo, Cañama-
zo de esprimir es un cotense pendiente del colgadero, y dentro
está la sabanilla y por ambos lienzos se esprime la pella. Col-
gadero esjun palo que está á modo de viga de lugar dentro en
la pared y otra punta carga sobre un palo con su mosca y de él
pende el cañamazo, y debajo está la tinilla donde cae el azo-
gue csprimido. Molde sin alma es como cubo de madera
donde se echa la pella por lo ancho, y por lo angosto tiene
un agujero por donde sale el azogue esprimido á la recojede-
ra, hace quinientas veinte libras de pella esprimida. Molde
de pinas es poco menor que el de arriba y tiene en el suelo
una mosca, y íiesde ella hasta la boca se poneim palo tor-
neado, y entre él y el molde echan la pella y la atacan y sacan-
do el palo queda un barreno de su tamaño en la pina, que es
loque llaman alma. Tacar es apretar la pella en el molde
con un atacador, el cual es de madera fuerle. Recojedera
es una badana que se pone debajo del molde de las pinas
cuando las tacan, donde cae el azogue. Savinlla es un peda-
ir^í I.A IIEVISTA DE ULEROS AIBES.
/ii lir rúan crudo ilondc se otlia la pella, y está dentro de!
colenseypor ambos lienzos se espriine el azogue. Tinilla
es á modo de lebrillo donde cae el azogue del cotense, y esta
debajo del colgadero. Platillo es un suelo de barro redon-
do de un geine de atravieso y un dedo de grueso con aguje-
ros, sobre que se pone la pina á desazogar. Desazogadero es
lugar debajo de una ramada donde se desasogan las pinas, y
t»sto que es sacarles el azogue se llama desazogar. Los indios
llaman Piiíaguasif que es lo mismo que casa de las pinas.
Pina camayo es el que tiene cuidado en la desazogad era con
lis pifias de plata. Candelero es de echura de medio mor-
tero de barro delgado y las paredes huecas: por la partean-
cha corita sobre los atravesaños del canon, y por la angos-
ta sustenta el platillo, que carga la pina. Canon es de bar-
ro á modo de atanor, algo ancho de boca con sus bordos y
pendiente de ellos se pone en la desazogadera razcon el sue-
lo; tiene en la boca cuatro atravesaños gruesos por la parte
de adentro donde descansa el candelero quesu. tenta la pina
y en esta boca encaja la caperuza. Cap ru/.a es un instru-
mento de barro delgado, de altura de tres cuartas poco me-
nos á modo también de atanor; pero cubierto por lo angosto,
y por lo ancho encaja con el cañón; y porque con ella se tapa
la pina se llama caperuza. Chupalla es una medida de que
se usa para el azogue cuando se da por momulo: u:ia pesa de
una libra del marco llena de azogue y al tanto de las demás
pesas. Mate es un calabazo redondo do boca pequeña con el
cual He mide el azogue y hace dos libras y media poco menos
y oserrado por el medióse Huma también mate ó chupalla.
Quepiña es la cantidad de sal ó ceniza que cabe en una mata
de Indios, de vai*a de ancho y vara y media de largo. Cuta-
ma (fuo eu &'i5tellano es lo mismo (]ne costul), es una bolsa
DOÑA lEONOR FERNANDE'. DE CÓRDOBA» 455
de cuero que hace una arroba de metal algo mas, con que sfe
saca de las minas. Requemar es ruando la pina está desazo-
gada, ponerla entre carbón encendido pata sacarle el azogue
que quedó: y esto se hace dentro de la ramada en lo mas
abrigado, porque puede aquel su estimado brebaje que llaman
chicha; y vale cada un costal dos reales y á veces tres; género
que es sin número lo que de él se gasta al cabo del año en
esta villa para estos dos efectos: también con otro nombre es
llamado taxia este dicho estiércol. Hichu es á modo de
esparto de Castilla y también sirve para encender el fuego.
Zareta es una raiz que se cria en las peñas y se estiende por
ellas sin rama ni hojas sino lisa; es de color verde claro y
asi mismo sirve para quemar el metal. Mayaros menear el
metal con un rodillo en el horno, y el que hace esto se Haraa
moUaior ú hornero. Otro instrumento antiguo hay en los
Ingenios de esta Imperial Villa, que hoy no sirve, el cual era
para deshacer el hierro, y son unas amoladuras como las
piedras de barbero, y deshecho el hierro servia para el be-
neficio de los metales de plata.
"De mas de todos estos instrumentos y otros raas menu-
dos de que se compone la máquina de un ingenio lo hace de
mayor grandeza la vivienda principal del señor x\zogu r o,
muy capaz para su mucha familia: los almacenes de la plata
y el azogue, varios galpones (que son unos cuartos raas largo^
que anchos) donde se ponen los metales en piedra que bajan
del cerro y las granzas de la piedra si le sopla el aire.»
«Los hornos donde se quemí el metal negrillo son de
dos maneras. El uno y mas usado en los Ingenios esa modo
del de pan con su capilla, salvo que la lumbre seda en un po-
yo cubierto, pegado al mismo horno, y por una puerta se da
la lumbre, y por otra del mismo poyo sale h ceniza. En me-
f'6 LA Rl VISTA DE BtEiNüS AIRES.
dio titíoe otra put'ila que se comunica con el horno y por ella
fiilra la llama que reverbera por todo él, y baña la harina del
metal, y la maleza que el fuego vuelve en humo sale por dos
cauooesque están frontero de la lutnbi«% y sube como una
vara por cima de la capilla, del horno, y este es el que mas
sirve, como he dicho» y se llama de reverberación^ porque dá
al fuego su actividad inmediatamente al metal.»
•El otro horno se llama de losladillo queá modo de me-
sa de trucos, sin capilla y el fuego seda por el suelo por una
puerta de un fienl»^ y por otra sale la ceniza.»
«3/ lía se entiende un dia de quema y la noche otro tan-
to. También se entiende por mita cuan io los indios vienen
cada aüo de las provincias asignadas á pagar ítrabajando per-
sonalmente) el tributo á que están obligados con violencia-,
y estos son los que trabajan en el cerro y en los injenios.
Vcha f.s el estiércol de los carneros para quemar el dicho
metal, y también para cocer las ¡ndiaSf que son las que que-
dan después de niolido el inelal, el cobre, la calla Vcha, la
sal y oíros materiales y maileiMJcs |»nra mantener esta má-
quina.
«Tienen ademas lodos l«)s injenios sus ca[)illas á donde
se celebra ei santo sacriücio de la misa y demás (¡estas de su
devoción, muy ricamente adornadas. Los indios que ordi-
nariamente se ocupan en varios minisierios de un Ing^'uio
biHí cuarenta, cincuenta y en otros mis ó menos, conforun'
su repartimiento: estos tienen un indio que les manda y orde-
na lo que d^ben hacer y es llamado c^ipitauejo Uu mayord(t>
mo español dequien pende toda laadmiaistacion, con salario
ira oíros Üi-mpos de cincuenta ()csos cada semana y hoy {ij
!• Ui UUioria d* la Villa Imperial la «Krtbi^ MorUnec y V>U .1
tÑiAdpkMUeUlKluXVIlL
DONA LEONOR FEllNAiNDEZ DE CORDOBi.
157
es muy corto en comparación. Uii beneficiador de los
metales que en tiempos pasados tenia de salario cada semana
doscientos pesos fuertes, y hoy aun cuando es mucho menos
€s el mejor de los salarios que dan los señores Azogueros.»
Hemos hecho esta larga transcripción del manuscrito de
Martinez y Vela, porque siendo la villa de Potosí puramente
minera y consistiendo su fama precisamente en la fabulosa
riqueza de su cerro, los detalles de las distintas labores de su
injeniü sirven para juzgar de los medios que usaron en el
beneficio de los metales. Conocer estos usos y costumbres
y los procedimientos de ese beneficio así como la organiza-
ción de un injenio, es mostar como en relieve el rasgo mas
característico de aquel pueblo escepcional.
Para muchos esta transcripción será pesada y quizá fas-
tidiosa; pero queremos dar á conocer en cuanto de nosotros
dependa, las costumbres potosinas durante la época colonial»
Por eslo, apesar de la forma tijera que tienen nuestras cróni-
cas, tratamos publicar fragmentos del raro manuscrito
cuyos informes tienen un colorido local digno de conocerse:
desgraciadamente la copia que consultamos está trunca.
Reanudemos ahora nuesira interrumpida narración.
El mayordomo se apresuró á enviar el mensajero con-
ductor de la carta dirijida á Claudia como hemos dicho. La
contestación se debia tener pronto, pues distaba poco el in-
genio de la población de la villa.
En efecto, Claudia esperaba con ansiedad el resultado
de su anónimo: sabia bien que el hidalgo se dirijiria á ella,
pues él no ignoraba que le amaba aun cuando ese amor no
fuese correspondido. El caballero tuvo la intuición deque
Claudia podría servirle para sus miras ~ el descubrimiento de
de la verdad; porque en su sentir era la única mujer intere-
i:>» Li BEVISTi DE BDENOS AIRES.
sada 011 la pérdida de Doña Leonor, y como tal le habria se-
guido los mus insignificantes pasos de su vida. La coqueta
iba á encontrarse con el poder de hacer sucumbir á su ino-
cente y virtuosa rival. El genio del mal parecía dirijir por
desconocidos caminos el desenlace de la trama urdida por la
envidia y la calumnia.
Claudia aceptó la entrevista y fijó la hora.
Kl mensajero regresó al Ingenio con la contestación.
VIII.
La entrevista.
Tan pronto como Claudia tuvo la certidumbre que iba
á ser consultada sobre la denuncia del anónimo, trató de
realizar su siniestro y sombrío plan.
Con anticipación tenía comprada parte de la servidum-
bre de Doña Leonor. Estaba impuesta de la historia intima
de aquel hogar sin nubes, y sabia que la existencia de la bella
señora se deslizaba tranquila como un lago sin ondas, exenta
desbórraseos y de contrastes. Existencia plácida y serena, tan
cercana de la lelicidad que, el ojo del observador poco espe-
riraentado habria creido era el Edén en la tierra. Doña l^o-
nor era un anjel; modesta en sus deseos y de elevados senti-
mientos. Aspiraba á la paz de la vida de familia y á hacer ape-
tecible y grata para su esposo aquella casa ajena á las fiestas y
el bullicio embriagador pero riesgoso del gran mundo.
Claudia habia encontrado traidores bojo aquel cielo;
allí, donde la virtud tenia su asiento, la envidia eucontró
menguados servidores dispuestos á la infamia á precio da
oro. Derramó este sin eionomia., Por este medio sabia
cuanto era posible de los hábitos de doña Leonor, que vivia
•iu misterios v siu reservas.
DONA LEOWOR FEftNÁNDKZ DE CÓRDOBA. 139
Doña Leonor tenia en su servidnmbre una chola pre-
dilecta que era considerada pn h familia no comosiivien-
la, sino tratada con el carino benévolo de una persona que
hacia parte del hogar, situación frecuentísima en las costum-
bres de la colonia y en las tradiciones de la vida intima en
todos los domiíiios españoles en América. Pues bien, esta
criatura ingrata fué el dócil instrumento de Claudi»'». «Al fin
esta fiera enemiga, dice Martínez y Vela, revestida del demo-
nio traz) el engaño y enredó con tal desventura á doña Leo-
nor, que primero llevó sobre si toda la ira y rabia de su mari-
do, que ella llegase á presumir la traición.»
He aquí el plan.
La sala déla casa de doña Leonor tenia |)uerta al patio,
frente á la ventana de un cuarto alto. De la sala se pasaba
á los aposentos de la distinguida dama. La ingrata chola de-
bía ocultar un hombre en el salón, disfrazado de ricas vesti-
duras que Claudia proporcionaría. Entonces colocarían al
hidalgo en la pieza alta para que antes del amanecer pudiese
presenciarla salida de aquel hombre. Para evitar una lucha,
la criada cuidaría de cerrar con llave la puerta de la escalera
y dejar apretada la puerta de la calle para la fácil huida del que
estaba oculto. Combinado estratéjicamente el plan, Clau-
dia reclinó su cabeza s^itisfecha de su obra y de su próxima -
ria venganza.
Dos seres abyectos iban áser los instrumentos de aquella
mujer; el interés habia impuesto silencio á aquellas concien-
cias.
El dia señalado, al caer la tarde, mandó el hidalgf) pre-
parar una cabalgadura. Rigorosamente vestido de negro,
calzas, jubón y gorra con plumas del mismo color, ciñó es-
pada y puñal, y envuelto en su larga capa de paño oscuro
10 \K in VISTA DE BDEItOS AIRF.S.
emprendió el viaje á la ciuda I. Pocas horas después golpea-
ba la pii»^r!a de la casa de Claudin.
La cortesana estaba vestida con sencillez, pero con lujo.
Su cabello en rubios bucles lo cnia en fíno^ riz(>s hacia la es-
palda, detenidos sobre la frente por uno piocha de esmeral-
das y perlas. El traje sobre el seno algo abierto mostraba los
ricos bordados blancos; los brazos con ajustadas mangas re-
velaban lo esbelto y torneado de sus fornas. Su talle delga-
do estaba ceñido por Ufi cordón d<^ oro y sida azul. El ves-
tido era turquí con algunos bordados de oro.
El salón pequeño colgado do damasco punzó con corni-
xas y re Jíates dorados, sobre cuyo fondo resaltaban dos espe-
jos ovalados de luna de Venecia y marcos de plata. Claudia
tenia la severa y estu liada sei»c¡lle', de la coqueta, que quie-
re aparecer interesante: lo estaba en efecto.
Kl hidalgo entró pálido de emoción y de ansiedad. Ella
lo recibió con ese interés circunspecto de la mujer de mun-
do, trémula también, porque aquella entrevista iba á decidir
del destino de varios seres. El sílofjcio mas embarazoso s¡-
gtiió á los fríos y ceremoniosos saludos.
En 611, ella prometió al hidalgo introducirlo furtivamen-
te á 8U mismn easa, para que fuese testigo de que aquel hogar
sagrado era manchado por amores adúlteros.
Claudia disculpó su conducta con lágrimas, dijole enter-
necida que; amandido habia espiado la vida y conducta de
su rival y en un momento de de^^pecho le habia dirijido aquel
anóbimo.
— Señor, yo os amaba — dijole— y amándoos sin espe-
ranza estaba celosa de vues ra esposa; no os Oeis de mis in-
formes, 08 ruego! D<*f confiad de mi, porque os amo. Juz-
gad fos mismo; pero perdonadme', á mi cuya culpa esamoros!
DONi LEONOR FERNAISDEZ DE CÓRDOBA. i4i
Había tanta ternura en aquellas palabras, un acento tan
conmovido y una actitud tan dramática en Claudia, que el
pobre hidalgo, la miró casi enternecido.
— Me amabais!— la dijo— y yo os desdeñaba! Yo me fia-
ba de aquella á quien había jurado al pié del altar amarla
siempre y á quien entregué el sagrado depósito de mi honra,
dindole mi nombre, l^lla me traiciona ¡y tn! mujer desco-
nocida! tu velabas por mi! Quiera Dios que este amor no
sea inspiración satánica y fatal para ambos, Claudia. Yo no
amaré mas; no tengas esa esperanza, porque mi corazón está
muerto. Pero en cambio conser aré por ti, la gratitud de
aquel á quien le quitan la venda de los ojos para que no caiga
en el abismo. Nos vtdveremos á ver; pero jamás seremos
amantes. Me has hecho muy desgraciado, y tongo profundo
agradecimiento oor tu revelación; has dado muerte á mi co-
razón, pero has salvado mi honor!
Ambos quedaron sombríos y descontentos. Una niebla
siniestra se levantaba en ei oscuro horizonte de aquellas exis-
tencias, reunidas por Id mano de la envidia bajo el maldito
soplo de la calumnia. La victima vendados los ojos; la sa-
crificadora temblándole la mano al empujarlo en la sima
abierta ante sus ojos.
Cuando salió el caballero, Claudia lloraba.
Los dados e^tan lirados — dijo— hágase la voluntad del
que ícilo lo puedo!
Lluvia de sangre.
Doña Leonor Fernandez de Córdoba vivia ajena á la ter-
rible trama que se urdi contra ella. No alteraba sus habí-
{\2 tA RKVISTA DE B0ENO9 AIRtS.
ludts tranquilas ni la severa circunspección de su intachable
conducta. La ausencia de su esposo la hacia mas precavida.
Una noche como de costumbre, mandó cerrar las puer-
tas de su casa, llamó á su predilecta chola para (|ue viese si
estaba bien corrada la pii(»rta tle la sala, y i hs onc(? so jmiso
en cama, después M rezo del rosario.
Aquella noche era precisamente la noche fatal, la desig-
nada para la trama de Clauília!
La chola habia ocultado al amigo suyo, vestido con
los ricos trajes facilitados por la coqueta vengativa. A
las doce introdujo la misma [)érGda chela al celoso marido y
lo escondió en t\ cuarto alt»), cerrando caul» losam nte la
puerta de la escalera.
Profundo era el silencio que reinaba en aquella casa; to-
lla la servidumbre estaba recojida y al parecer durmiendo
tranquilamente. Tres personas vtl.ihan: el marido bajo las
angustiosas agitaciones del (|ue espera: el malvado oculto en
U sala; y la ¿hola curiosa de lo que iba á pasar. Ni la chola
ni su amigo lemian una tragedia.
1^ noche estaba despejada y íria y las estrellas brillaban
en el cielo. Las tres de la madrugada acababa de marear el
rt'lój de la sala y repercutía todavía el sonido, cuando abrió
lentamente la puerta de la sala el que alli habia ocultado
la chola y salió con cuidado hacia la puerta de calle. El ma-
rido que estaba en la ventana vio á la claridad de las estre-
llas, el traje I. joso de un hombre que parecía un caballero.
\ja hora, la salida cautelo a y por aquella puerta, todo proba-
ba los amores adúlt<M<,s ;Cuan engañosas son á veces las apa-
riencias!
Fu»Ta de si corrió á la puerta para descender por la
••colera y alcanzar al seductor; pero la puerta estaba ccr-
DOÑA Ll'ONOR FERWAIVDEZ DE CÓRDOBA. 145
rada. Trató de forzarla, imposiblel era demasiado sólida
para ceder á la fuerza do un hombi-e. El tigre encerra-
do en una jaula y azuzado por el esterior, no rujiria con
mas violencia. Se asomó á la ventana y a pesar de la altura
se arrojó desde ella al patio. Esto pasaba con celeridad tal
que mayor es el tiempo emplead:) en narrarlo.
El goloe retumbó en el silencio de aquella casa; pero el
fingido traidor, como le llama Martínez y Vela, üivo tiempo
de «salir á la calle y ponerse en salvo; pues aunque salió en
«su alcance todo maltratado p'>r la altura de la ventana de
«donde cayó, ya no parecía.» (1)
Mientras tanto Doña Leonor se había despertado sobre-
cojida de terror por aquel ruido, las voces de sus criados
alarmados como ella y la carrera de los que huían. Sin
tiempo para vestirse, saltó de su cama con los pies desnudos,
su cuerpo apenas cubierto con el finísimo cumbría de su tra-
je de dormir, recojido el cabello y angustiosa la mirada, dan-
do voces - ¿que ps esto? — ^;que es esto?
El marido entretanto convencido de no poder alcanzar
al que el creia el seductor, pues habla desaparecido, volvió á
su casa ciego de furor y de celos. Entró por la puerta de la
sala que estaba abierta y se encontró precisamente con la po-
bre dona Leonor que salia dando voces. Al verla «diciéndole
palabras injuriosas le tiró una estocada al seno, con la espada
que llevaba desnuda.»
La infeliz sin d'H^e cuenta del peligro pero dominada
por el instinto de la conservación, evitó el golpe apartando
con sus blancas manos la estocada. Le tiró entonces segunda
cuchillada, y con ambas manos trató doña Leonor de t.>mar
i. I istoria de La VMla Imperial [M 5.), antes citada.
444 LA REVISTA DE nClUOS ÁlRT.^.
elaciTo para ¡rapoílirla hpiida. «Poca nievo paro aplacar
tanto íuogo., dicp Martínez y Vela.
Conmovida por p1 terror, espantada jH)rla actitud de so
esposo, tranquila sncojicienoia y sano sil rorazon, le dirijió
palabrnscafiñosas para ind.ígar las causas de aíjuolla llercza,
• inútil dulzura para tan duro enemigo» dice el críunsta.
Tribóse entonces una lucha cruenta: ella para saber
porque quería su bien amado herirla, este ciego por darle
muerte.
AI tin le atravesó 9\ muslo con la espada, y *'lia cubierta
de sangie se ano ó á sus pies y asiéndose con íuerza de sus
rodillas, le rogó le dijera el motivo de aquella acción pues ju-
raba 00 haber cometido la mínima falta, rslnr inoc»'nte de to-
da culpa. Su acento, su aclilud, la sangre que de la herida
corría á torrentes, todoern desgarrador, capaz de conmover
las entrafiMs del mayor malvado.
Sus criados babian pendrado el «alón cnn luces, espnn-
lado5 de las voces de su ama y por el ruido de aquella lucha;
quedaron como petrificados en presencia de aquel sangriento
drama.
-Pero nada bastó, dice Martínez y Vela, para que man-
dando cerrar bien las [aiertas de su casa la acabase de dar
muerte con muy esquisitos tormentos que le dio; tan indecen-
tes para declarados como bárbaros pora significados » (1)
La sala quedó como si una lluvia de sangre hubiese mo-
jado sus muebles, y el entapizado de damasco amarillo. Los
Tcsligios de aquella lucha sangrienta, tenaz, cobarde por par-
le del marido, estaban impresos en aquel lufiar. El cadáver
de dona Iveonor yacía mutilado sobre lo «líombra. Los cría-
dos no volvían de su estupor.
1 * Uittorla át la Villa Imperial antes citada.
DONA LEONOR FERNANDEZ DE CÓRDOBA. 445
Precisoes recordar la organización tiránica de la fami-
lia en la época colonial, en la cual la voluntad del jefe era
severa é inmediatamente obedecida, para comprender la pu-
silánime actitud de los cobardes que presenciaron los últimos
momentos de la victima. Eran siervos, indios ó esclavos, y
todos temían por su propia existencia.
El crimen no podia quedar oculto: toda la servidumbre
era testigo del asesinato. El marido apenas se tranquilizó un
poco de la lucha, se desvistió para mudar sus ropas que todas
estaban cubiertas de sangre, y pronto se convenció de la
inocencia de su esposa; sus mismos criados aisladamente in-
teriogadosporél, le dieron la prueba desn virtud: era dema-
siado tarde! Comprendió entonces la conducta de Claudia y
se ocultó para vengarse de ella.
Al siguiente dia la Villa Imperial era sorprendida con la
noticia de aquel asesinato. Li autoridad inició los largos
procedimientos del juicio criminal y pronto S3 tuvo la prue-
ba de que el asesino era el esposo. Este había desaparecido.
Desde entonces la casa y la sala en que tuvo lugar aquella
escena de horror, quedó desierta- se creiaqueelalma de doña
Leonor se presentaba en altas horas déla noche como un
espectro rojo en el silon de la lluvia de sangre, cuyo nombre
conservó en las tradiciones terribles de la vida potosina.
X,
El asesino se hizo sombrío, no podia conformarse de
haber obrado mal aconsejado, engañado, seducido por las
apariencias, y cuando recordaba la escena terrible de aquella
noche de sangre, se le presentaba á su imaginación la pálida
y dolorida figura de su esposa, asiéndole las rodillas para in-
dagar la causa de su cólera. Ei estos accesos perdia la ra-
iO
un\: la fiebre lo iba coiiáuniicudo. De él podríamos clooir
lo que el Padre Malilla, confesor de Carlos llí, dccin al doctor
Parra, se le *'muriü el corazón."
**Mas no se quedaron sin castigo sus homicidíis. dico
«Martínez y Vela; porque Dios que miró la inocencia de esta
•señora, lo ejecutó primero con el marido; pues comoabrio-
• se los ojos después que liizo tan grande crueldad, y íiu:j síí
-informase de la maldad deCiaudiíi, antes de tomar satisfac-
-c onde ella, (que asi lo tenia inte n lo do) fué hallado á los
•i'uareatu dias después que le ((uitó la vida, muerto en su
»cdma, sin prevenciones de su alma, porque se acostó sa-
<^no.)» i)
XI.
Claudia, origen de aquel crimen, no fué feliz ni consi-
guió su objeto. Sacrificó por la calumnia á la virtuosa doña
l^onnr, convirtió en asesino á aquel á quien amaba, sin ob-
tener ni la esperanza de ser correspondida. Entretanto era
perseguida en sueños por el espectro rojo, por la sombra de
la esposa, que venia á pedirle cuenta de su maldad. Para
alejar estos terrores se entregó sin freno á los escesos del li-
bertinaje.
Cuatro meses lia- ia que doña Leonor habia sido asesi-
nada, y ya el asesino iiabia muerto también.
Clau lía se encontraba una nocbe en su salón punzó, sen-
tida á la mesa de ju go, bebiendo con uno de sus amantes,
cuando inesperadamente se presentó otro de sus galanes pre-
liilectos.
Los tres empezaron una partida de juego; pero aquellos
(;alanes á quienes la coqueta tenia enemistados por sus eure-
I, /Jalaría dt (a Villa Imperial, aotes citada.
DONA LEONOR FERiNiKDEZ DE CÓRDOBA. 147
(los y zelos, ardían en ira y en deseos de venganza. Con pro-
testo de una jugada, se trabó unadisputa, y de palabras pa-
saron á la lucha. Claudia quiso interponerse entre ios dos
amantes, pero estos ia hiriertin atroz y simutánea mente pa-
ra evitar el obstáculo de aquella mujer. Una vez que vie-
ron muerta á la cortesana, temerosos de un juicio criminal,
huyeron aplazando su duelo para otro dia.
Asi refiere la crónica este sangriento y lúgubre episo-
dio de la vida potosina.
VlCEINTE G. QüESADA.
-HU«
DERECHO.
mi*-
ESTtDlOS SOBRE LA JUSTICIA FEDERAL AMERICANA,
E5i SO APLICACIÓN Á LA ORGANIZACIÓN CONSTITCCIONAL ARGENTINA.
(Continuación.) (i)
CAPITULO IX.
Idea general de la competencia federal — Relación entre la
justicia federal y la de la provincia.
Mas de medio siglo de esperiencia ha demostrado en la
Union Americana que la administración sensata é ilustrada
de la Justicia Nacional, ha evitado las coliciones que se te-
mían entre los tribunales federales y los de los Estados.
Fuerza es reconocer que la sabiduria de la constitución ha
eucontrado un firme apoyo eu la prudencia y tacto que ha
distinguido á los jueces nacionales mas celosos de evitar con-
1. Véate la pijina 600 del tomo VIIL
JUSTICIA FEDERAL, 149
flictos que de entender sus atribuciones suscitando peligros
y alarmas á los gobiernos particulares.
La jurisdicción privada de las cortes Nacionales se limi-
ta según la constitución á muy pocos é indispensables casos.
Los relativos á la jurisdicción marítima y de almirantazgo, las
cuestiones entre Estados, deben ser del resorte esclusivo de
los tribuniíles federales, los primeros porque el conjunto de
los negocios marítimos y sus insidencias ha sido delegado
por consentimiento del pueblo al gobierno general; los segun-
dos, porque el tribunal Nacional, la Suprema Corte de la
Union, es el único juez posible en semejante género de cau-
sas. La jurisdicción privativa de las cortes federales en los
casos enunciados es obra de la misma constitución.
¿Hay alguna razón teórica que justifique la necesidad de
conferir jurisdicción privada alas corles federales tratándo-
se de causas que interesen, ó afecten á los agentes diplomá-
ticos y á los cónsules estranjeros? Rawle en sus comentarios
á la constitución sostiene la negativa. «Los casos que afec-
« tena los embajadores, ministros diplomáticos y cónsules,
«son comprendidos también en la jurisdicción de las corles
«de los Estados Unidos: se han alegado razones bastantes para
«no deber considerar como privativo el ejercicio de esta ju-
«risdiccion, verdad es, que una ley del congreso ha declara-
«do que el ejercicio desemejante jurisdicción es privativo, y
«también que la jurisprudencia vade acuerdo con esta doc-
«trina, pero la materia en concreto aguarda una sanción ju-
«dicial»— pag. 192. A vieuon theconstitution — W. Rawle.
La jurisdiecion de primera instancia que compete á la
Corte Suprema en estos ci^os es ^nva¿wa según la ley orgá-
nica en todos los casos en que los embajadores, ministros
diplomáticos, ó su séquita invisten el earacter de demandados.
ibO LA REVISTA UE BÜEISOS AIRES.
Es concurrente con los demás Iribnnalesde los Eslados
Unidos, ó seu Nacionales, y con las cortes de los Estados,
cuando estas personas, y los cónsules son demandantes; tra-
tándose de demandas deducidas contra cónsules, ó vice-
cónsules, aunque los tribunales locales deben abstenerse de
conocer 8i estos individuos declinan la jurisdicción fDavis V.
Packard 7 Peters 276. 280) y aunque la ley orgánica ha con-
ferido jurisdicción á las Cortes de distrito de los Estados
Unidos, no está decidido si esta jurisdicción concurrente es
constitucional, en otros términos si la jurisdicción de la Cor-
te Su|>rema os tan privativa en las causas deducidas contra
cónsules y vice-cónsules, como lo es en las que se promueven
contra los ajentes diplomáticos. Los comentadores K-Mit y
Story se limitan á enunciar la cuestión sin decidirla. Las
decisiones recaídas en los casos. Osborn v. U. S. Bank 9.
\Vbent 758. 820. en el U.S. v, Ortega H, Whent 407. -U.
S. V. Ravara 2. id. M. 297 — son contiadictorias.
Debe observarse dice M. Cartes, que la constitución
confiere jurisdicción en 1 . '^ Instancia á la Corte Suprema eu
ik)dos los casos que afectan á embajadores, oíros ministros
(^públicos, y cónsules» Las razones que induter(»n á hacer
estensivoá estos casos el poder judicial de los Estados Unidos
t>oo evidentes. Envuelven las relaciones subsistentes entre
«íl gobierno nacional y las potenciasestranjeras -Ahora bien,
cuaudo la constitución procede á distribuir el poder judicial
y á conferir jurisdicción en i." instancia sobre todos ellos á
la Corte Su () rema, su rje la cuestión de saber si consultando
guales móviles de buena armonía internacional deberla no
eoubiderarse esclusiva esa jurisdicción, y si este caso es una
ttecepcioa de las atribuciones conferidas al Congreso respecto
á conferir á otros tribunales federales que no sean la Corte
'•iprtmu jurisdicción sobre esos casos.
JUSTICIA FEDI RAL. 1S1
La ley del Congreso Argentino ha adoptadlo el principio
íle la jurisdicción privativa. Ley de 14 de Sep. i8G5. Art.
1.==^ 95. y art 12.
Se halla dibspueslo igualmente que í'l poder judicial fede-
ral se estenderá á todos los casos que nnzean de la constitu-
ción, de las leyes de los Estados Unidos, de los tratados ce-
lebrados ó que celebren aquellos: ó las cuestiones en que
los Estados Unidos sean parte: ó los que se susciten entre un
Estado y ciudadanos de otros Estados; ó entre ciudadanos de
Estados distintos: ó entre un Estado y sus ciudadanos ó es-
tranjeros con Estados diversos— En muchos de los casos
enunciados puede dudarse si la intención de los autores de la
constilucion fué que convendría á los Estados Unidos que la
jurisdicción desús tribunales fuese privativa: ó si consultaria
mejor los intereses de poder ocurrir en oportunidad á la ju-
dicatura local.
Pueden presentarse circunstancias en las cuales conven -
ga á los Estados Unidos deducir acciones civiles por cobro de
rédit(;s, ó indemnizaciones de otro género, y ocurrir a
electo á los tribunales de estado.
Ninguna prescripción constituciímal obsta á semejante
proceder, ni podriajustiGcar la negativa que opusiepen los
jueces ordinarios respecto á cor:ocer vn semejantes causas.
No se halla inhibido tampoco á los ciudadanos de ua
estado el demandar á ciudadanos de otro Estado; ni á un es-
estranjero el buscar justicia en los tribunales locales contra
los ciudadanos de la Union; nada impide á estos el conoci-
miento de las causas entre estrangeros, y en fin un estado
puede demandar á un individuo bien ante sus propios tribu-
nales, bien ante los de otro. Si dos ciudadanos del mismo
Es'ado reclaman el cumplimiento de una concesión de tierras
15 j U REVISTA DE BUENOS AIRES.
garanlidas por diversos estados, los tribunales ordinarios no
están inhibidos del conocimiento de la causa en primera
instancia: no lo están tampoco tratándose de acciones nacidas
sea de tratados, ó de leyes Nacionales, ó del ejercicio de una
autoridad egercida á nombre de los Estados Unidos; en fin de
causas en que se discuta la interpretación de una cláusula de
la Constitución Nacional. En todos estos casos, existe en
os tribunales ordinarios jurisdicción concurrente estando á
los términos de la constitución.
La doctrina limitable de esta jurisdicción deberá resultar
de los objetos y propósitos que se tuvieron en vista al crear
el poder judicial. Aun no ba fijado la jurisprudencia de la
Corte Suprema limites precisos y definidos sobre la mate-
ria; lo único que puede decirse siguiendo las opiniones mas
autorizadas es lo que pasamos á esponner,.
Toda vez que el Congreso se propone conferir á las
Cortes Federales jurisdicción orijinaria (ó en primera instan-
cia) respecto á cualquiera de los casos que la constitución
comprende usando de la espresion atoáoslos casos (i) etc.* la
jurisdicción local se halla escluida impücitamente siempre
^ue los objetos que afecta dicha jurisdicción son incompati-
bles con el ejercicio de la misma por los tribunales locales.
Sirva de ejemplo «los casos de almirantazgo y jurisdicción
marítima.» «Los comprendidos en la jurisdicción crimi-
nal», «ios que afectan á embajadores, ministros públicos y
cónsules y aquellos en que un Estado es parte»— Ninguno d<.'
estos casos puede discutirse ante los tribunales de los Esta-
dOf.
1. La eoMÜtttclOD hablando del peder judicial usa de las palabras
"caao" f • • • • todo» loa casoí— :cou iuitucion evldcuie de wparar el carac.
lar 4a uao« j de otros.
JUSTICIA FEDERAL. 155
Por el contrario, cuando la constitución dispone que el
poder judicial concurra en ciertos casos por apelación, y ha
librado al Congreso podei'es discrecionales para crear ó no
la jurisdicción orijinaria sobre los mismos casos, y este na-
da ha lejislado sobre la materia; no se puede decir que ej
ejercicio de la jurisdicción de los estados sea ilegal siempre
que estos en el ejercicio de esa jurisdicción no verifiquen
nada que sea incompatible con las atribuciones, confe-
ridas por la constitución al Gobierno Nacional. La cons-
titución declara que en todos los demás casos de competen-
cia judicial, con escepcion de aquellos que competen en
i. ^ instancia á la Gorte Suprema; esta, ejercerá jurisdic-
ción apelada.
La jurisdicción de primera instancia pues, queda confia-
da á la reglamentación que el Congreso crea conveniente
darle, ó no darle. En el último caso, es decir no reglamen-
tando en el Congeeso, los tribunales de provincia conocerán
sobre esos casos con apelación á la Corte Suprema. Entre
estos se comprenden los que proceden de causas nacidas de
la constitución y de las leyes nacionales, y en las que se dis-
cute su interpretación ó supremacía como, incidente del liti-
jio. Pero, si la causa se refiere directa é inmediatamente á
la constitución, ó á las leyes de la Union, y el Congreso lejisla
sobre la jurisdicion en i.== instancia, como sucede en los
casos relativos á patentes y privilegios, la jurisdicción concur-
rente cesará ipso fado.
Lo dicho no obsta en manera alguna á que el Congreso,
si asi lo cree conveniente, pueda escluir á las Cortes locales
del conocimiento de todas las causas que la constitución
comprende en la jurisdicción federal.
Las leyes del Congreso Argentino no son conformes á
1.1 LA RtYISTA DK BCENOS AIRES.
\as de iii Union en materia de competencia. Véase La Gon-
oonljipcia cap •• •• Gn.
i'dsaraos ahora á ocuparnos de una materia de la mayor
importancia: la relación entre la justicia federal y la de los
Estados en materias que interesan á la interpretación de lus
leyes supremas.
La Curte Suprema es ante todo tribunal de apelaciones,
circunstancia que le atribuye el carácter mas importante en
el mecanismo constitucional de la Union. Imposible babria
sido estender la competencia de los tribunales federales en
primera instancia á todos los casos de esta naturaleza, sin
privará los tribunales de lus estados del lejitimo conoci-
miento de muchas de ellas. Conceder á la justicia federal
intervención apelada, y en los casos en que es lejitima la ju-
risdicción concurrente dtOos tribunales locales, era el medio
mas hábil de conciliar todos los intereses sin mengua de las
soberanías recíprocas.
En el capitulo anterior nos ocupamos de las razones que
justiflcan teóricamente la superintendencia de la Corte Su-
prema respecto á las decisiones de los tribunales locales en
materias de jurisdicción concurrente. Ahora vamos á
dar una idea de la práctica de los tribunales, ó sea del pro-
cedimiento propiamente dicho.
El nrt. 25 de la ley orgánica Norte Americana sancionó
que «la Corte Suprema de los Estados Unidos podrá reveer
-conOrmando ó revocando las sentencias definitivas, ó autos
-de i'ste carácter, procedentes del mas alto tribunal de los
«Estados, siempre que se trate: 1. ^ de h validrzdeun tratulo
-ó estatuto ó atribución (authority^ ejercida en virtud de
«diipofiiciones nacionales, y cuando el auto recurrido fuese
JUSTICIA FEDERAL. 1,^5
^contra la validez Hel tratado, estatuto, ó autoridad ejereida
«en virtud de disposiciones nacionales.»
2. ^ «Guando se discuta la validez de un estatulo, ó
«atribución que ejercita ó aplica un estado, repugnando
«estos á la constitución, leyes, ó tratados de los Estados üni-
«dos, y la decisión local es favorable á esas disposiciones ó
«atribuciones. 1)
5. ® «Guando se cuestiona respecto á la intelijencia de
«una cláusula de la constitución, ó de un tratido, estatuto ó
«comisión ejercidas bajo el innperio de los Estados Unidos,
«y la decisión es contraria al titulo, derecho, privilejio, ó
«escepcion invocados espresameute por la parte, en nombre
«déla Gonstitucioa, del tratado, ó comisión referidas.»
(lílsta disposición ha sido incluida en el art. 14 de la ley
de 1 'i de septiembre de 1805. Espedida j)or el Gongreso
Argentino.
La jurisdicción de la Gorte Su prema de los Estados Uni-
dos, ha «ido conferí !a según la constitución «salvas^ las limita-
ciones y reglamentos que el Congreso (roa conveniente impo-
«nerle. Solo puede ejercitarse con arreglo á las leyes que
íceste espida sobre la materia.» Para decidir pues sí la Corte
Suprema deberia ejercer legítimamente jurisdicción, basta in-
vestigar si el caso en cuestión esta ó no está comprendido en
las disposiciones del Gongreso referentes á la materia. (Wis-
oat V. Dauchy '^ Dallas 521 .) Esta doctrina no presupone que
la jurisdicción procede de las leyes del Gongreso; puesto que
nace de la constitución misma. Asi, supongamos que la ley
del Gongreso se hubiese limitado á organizar la Gorte Supre-
ma, sin deferir ni limitar la jurisdicción de tribunal, apesar
de ese silencio se habría considerado sinembargo en posesión
de toda jurisdicción que le acuerda la constitución. En se-
156 LA HEViSTA DE BUENOS AIRES
mejanie hipótesis, la legislatura Nacional habría conservada
intacta la jurísdiccion.
La doctrina del caso citado, procede del hecho que tra-
tando el Congreso de hacer efectiva la prescripción constitu-
cional, ha legislado ampliamente sobre la materia, y debien-
do respetarse por el supremo tribunal el uso que el legislati-
vo ha hecho de sus atribuciones constitucionales.
Como consecuencia de este principio, la Corte Suprema
se ha declarado incompetente para conocer por apelación
sobre las sentencias espedidas por los circuitos federales en
materia penal (contra ley arg. set. 14—1865, art. 4. ® )
Nuestra lejislacion sigue sustancialmente á la del Con-
greso Americano en lo respeciivo á las condiciones y for-
mas que deben validar el recurso. Kn el capitulo final nos
ocuparemos de estas concordancias, por ahora nos concre-
taremos á esplicar los efectos que produce la jurisdicción de
la Corte Suprema tratándose de la validez de las leyes de los
Estados en conflicto con las de la Union, con la Constitución
ó los tratados.
Las leyes de los Estados pueden violar las prescripcio-
nes de las constituciones locales» pueden ser retroactivas,
abusivas, arbitrarias, tiránicas, sinembargo, mientras estas
no repugnen á las disposiciones de la Constitución Nacional,
mientras no produzcan un conflicto con las leyes del Congre-
so, la Corte Suprema no tendrá jurisdicción para remediar
los efectos de esas disposiciones, el wrrit o f error no se podrá
deducir lejítimamente. No es atribución de la justicia federal
correjir ios escesos de la soberanía local en la esfera de su
competencia. Asi toda vez que una ley local altera las obliga-
ciones nacidas de los contratos, la cuestión dependerá del he-
clio de la existencia del contrato de acuerdo con la cláusula
JUSTICIA FEDERAL. 457
de la constitución Nacional que inhibe dictar leyes de esta es-
pecie, y también del examen relativo á si la ley local altera la
obligación en el sentido de la constitución. A no ser asi, la
independencia de los Estados seria nominal, surjirian com-
ílictos diarios, y se desnaturalizaría el mecanismo constitucio-
nal que separa la soberanías locales de la nacional en cuanto
no se trata de objetos generales, de intereses y de objetos na-
cionales. Igual inconveniente habría producido la idea de re-
ducir á la Corte Suprema al papel de tribunal de apelaciones,
confiriendo á los tribunales locales la jurisdicionen W instan
cia, sin establecer tribunales federales inferiores, como se
inició en el seno de la Convención constituyente de Buenos Ai-
res. Deber fué pues del congreso crear la jurisdicción indis-
pensable para dar existencia á la magistratura nacional, si-
guiendo la doctrina de la corte suprema de los Estados uni-
dos en el caso. Marlin V. Hunter 1. Wheat. 504.
MaíNüfl R. García.
(Cominuará)
»itet««
bibliografía y variedades
bosqíejo histórico de l\ civilización política
EN Li8
PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.
(Conferencias públicas)
por José Manue^ Estrada ele, etc.
Hí^mos asistido con placer á las lecciones sobre hís-
loria nacional que lin leido el señor Estrada en la Escuela
Normal de esta capital. El interés que inspiran sus serias
investigaciones está justificado por la inmensa concurronria
que lo escucha. (1)
Es un hecho nuevo en la vida social de estos paises que
nn joven dé lecdcmes públicas, y es en verdad consolador ver
agruparse á la juventud y aun los ancianos para escuchar la
1. Apetar qoe esta entrega pertenece i enero, su impresión se ha
Uecho eo marzo, por cuya ratón podemos ocuparnos de estas lecturas.
BüSQCi-Ji) HI^ TÓKICO. i 5Í)
Jectiira do aquellos Iralníjos. El señor Estrada merece los
mayoies elojios por haber emprendido esa tarea, con ánimo
tranquilo, juzgando sin pasión los heclios, y hablando la ver-
dad, que no esa veces bien recibida cuando se combaten
preocupaciones arraigadas ó juicios aceptados sin criterio.
Cuando le hemos oido no hemos podido menos que de-
plorar la desaparición de el Circulo Literario, y nos hemos
preguntado — ..porque le falló vida? N) hubo en su seno per-
sonas desinteresadas que hici -sen !o que el joven Estrada
realiza? — ¿Donde están esas rv'putaciones literarias del pais
que permanecieron raudas en el seno de aquella asociación?
Es preciso decirlo, la iniciativa ha partido esta vez de una in-
teligencia joven viviflcada por la fé.
Todas las asociaciones ¡itera)'ias han sucumbido en esta
ciudad, y creemos que la única causa es la falta de fé en lo^
encargados de dirijirlas —¿que faltó para darles vida? Hubo
fondos por la suscripción, hubo auditorio en las sesiones pú-
blicas,.faltó únicamente la palabra de los maestros, porque la
juventud les cedió la primacía,
Y sin embargo, si las lecturas que hace el señor Estrada
tuviesen lugar en d Circulo Literario, quizá no habrian fal-
tado quienes dieran otras lecturas sobre la materia, ya para
combatir ó p'ua justiílcar los juicios emitidos por el
joven profesor de historia. Innecesario nos parece detener-
nos en demostrarlas ventajas de eslo: la luz se habría hecho.
Los que conocen las cuestiones cronolójicas que pululan
en la historia Argentirui, no podrán menos que reconocer las
ventajasque se hubieran obtenido.
Por otra parte, quizá así se habría hecho escuchar la pa-
labra de los hibturiadures y literatos mas notables, saliendo
460 L\ RÉvhtA DE BUENOS AIUES.
de ese egoísmo que les hace saber para atesorar como el ava-
ro, sin hacer partícipes á los demás de su cieacia.
£1 seAor Estrada inicia con sus lecturas un nuevo rumbo
alas ocupaciones serias de la juventud: sus lecciones obligan á
meditar V á darse cuenta del orijen y causas de males que nos
trabajan, sembrando los buenos principios, con prescindencia
delinteres de partido que tan deslealmente ha falseado á veces
lo que ha llamado historia; acostumbra ds ese modo al pueblo
ó escuchar la verdad, le muestra sus defectos para indicarle
que no es digno de la libertad quien no aspira á mejorarse.
Su discurso de apertura está impreso, forma un precioso
cuaderno en 4. ^ de 43 pág., en buen papel, esmerada y cor-
recta ediciQUí .^Ks de desear que publique las lecciones suce-
sivas. No tenemos espacio para entrar en el juicio de los
tópicos que comprende este discurso. Nos limitaremos á
recimiendar su estudio.
El señor Estrada ha adquirido un título á la estimación de
sus amigos por su infatigable laboriosidad, y nos complace-
mos en felicitar'o por los adelantos que se notan en sus estu-
dios históricos, y en la forma literaria con que engalana sus
lecciones.
Vicente G. Qcesaüa.
»«ii«
I LA REVISTA DE BUE^S AIRES
ijiaíoria AJiicrtcana, Ciícratura v íJtxn\]o.
A WO III. BUENOS AIRES, FEBRERO DE 1866. IV. ííJ,
HÍSTORIA, AMERÍCAÍVA
H<
NOTICIAS SOBRE SUTA
(lnéd\u>.)
C O NT ESTACIÓN
A la soiiciíuil qnc desde Córdoba con fecha -3 de Julio de 4S07 se nace á
esta ciudad de Salta la cual es como se sigue:
Me intereso en que V. me mande algunos apuntamientos
de las glorias de esa ciudad de Salta, pues quiero mostrar mí
gratitud por los muchos hijos que dá á esta real Universidad,
ó ya sean estos sobre guerras que haya sostenido con lo? bár-
baros, como contribuciones que se hayan hecho; gefes que
hava producido en valor, y pr^^mios que hayan recibido del
cielo y milagros recibidos.
Noía preliminar.
Aunque no se puede satisfacer á la solicitud en todo
cuanto ella comprende, se espresará cuanto se ha podido
descubrir del tiempo presente, mediante lo que se encuentra
en algunos libros del cabildo de esta ciudad, repartiéndola
contestación en puntos separados se podrá comprender el
deseo actual de contestar á cuanto se apetece.
1(52 LA REVISTA DE bCE.^OS AIRES.
Punto I *— Situación de la ciudad de Salta.
AcátMi la América Austral, en el Reyno del I>erú, en h\
altura denigrados y medio al Sud de la lima ciiuiíioceial^
iiay uu valle, que ttiidrá de Norte á Sud eoíuo unas 18 leguas,
} de ancho de naciente á poniente, en parles como de 2, 5,
4, 5, y 5 leguas; está resguardado de los huracanes por dos
íi rranias, que también corren de Norte á Sud, de mediana
iiltura: se llama Valle de Salta desde el descubrimiento anti-
guo: en este Valle, caminando de Norte á Sud á las 8 leguas
esqne está situada esta Ciudad llamada de Lerma, por ser
apellido de su fundador; y en todos los documentos Reales,
y Jurídicos, se espresa Ciudad de Lerraa del Valle de Sallíi
en el Tucuman.
Tucuman es el nombre de estas Provincias, que com-
f rendían antes todo el terreno que conocemos desde la
Esquina ó Cruz alta, lindero de la de Buenos Ayres, pasando
por Córdoba, Santiago del Estero, San Miguel del Tucuman,
arruinado Esteco, Lermade Salta, Jujui y hasta lindar con la
inmediación de la Villa de Potosí; la capital, y residencia de
los señores Gobernadores y llustrisimos SS. Obispos de estas
Provincias del Tucuman, desde sus principios ha sido en,
la Ciudad de Santiago del Estero hasta estos tiempos, que de
dicha Provincia en I» Ueal, Civil, y político se han hecho
dos Provincias que son Córdoba ¿de Tucuman, y Lernia
de Sella del Tucuman, pennaneciendo el obispado integro.
Punto 2. ® — Fundación del Obispado de Tucuman.
IUk^ií es, que como se trató algo de la Real Provincia
del Tucuuion, tambi. n se trate de su Obispado; y cerno este
en derivati\o del de elParnguay, se advierte, que todo el ter-
reno que hay desde las Cordilleras de Chile p ira el Río Je
SALTA. 165
!a Plata y Paraguay, no había Obispado alguno, cuya caren-
cia conmovió el Real ánimo del señor Carlos V. Emperador
de Alemania, y primero de este nombre Rey de España y de
indias, para solicitar del SS. Padre Paulo 5. ^ la erección y
fundación de un nuevo Obispado en la Ciudad del Paraguay,
y esta gracia se consiguió y verificó con Rula de dicho SS.
Padre el año 1547, quedando á cargo de este Obispado, todo
el terreno hasta las dichas Cordilleras, y linderos de Potosí.
Después de 25 añ(>s, el señor Felipe 2 augusto Rey de Espa-
ña, solicitó de la Santidad de S. Pió V.. cercenar el anledi-
chí) Obispado, y érijir otro con el título del Tucuman, cuya
gracia se verificó con Bula de este SS. Padre del año 1570.
Después, el señor Felipe 5.^ de augusta memoria, solicitó
del SSrao. Padre Paulo 5. ^ el desmembrar el antedicho
Obispado del Paraguay, y erijir otro nuevo en la Ciudad de
Buenos Aires, cuya gracia se verificó con Bula de este SSmo
Padre del año 16:20. Cata aqui todo el terreno desde las
Cordilleras para acá repartido en tres Obispados: y volviedo
á la pretensión de las glorias de Salta, volveremos al Obispa-
do del Tucuman, que le comprende.
No perdiendo de vista todo lo antedicho, venimos á ver
que este Obispado del Tucuman dedicado á S. Pedro y S. Pa-
blo, y establecido en la Ciudad de Santiago del Estero, fué su
primer Obispo el ilustrísimo señor don Fr. Gerónimo de Vi-
lla Carrillo, que murió en España antes de embarcarse. Se-
gundo Obispo para el Tucuman, fué el Ilustrísimo señor don
Fr. Gerónimo de Albornos, este al quererse embarcar, y
viendo los movimientos de la mar, renunció el Obispado y
quedó en España. El 5. ^ para el Tucuman fué el Ilustrísi-
mo señor don Fr, Francisco de la A^ictoría del Orden del
gran Padre santo Domingo, de la Provincia de Lima; este es el
LA REVISTA DE BCKNOS AIRES.
fuiídddor dt* esle Obispado del Tuciiniíui, y rsfaljlcció su Ca-
Ipdral en lo Ciudid de Sanliago del Esí i- '. jui es dead-
%erl¡r que por que estü CatediMl padeció al¿,'iinas injurias
en lo material de su Templo, á causa de lo insólido desu ler-
reno é informado el au¿;ust() Monarca don Carlos 2. ^ sofi-
ciló este soberano diISSmo. Padre Alejandro 8. ^ licencia
para Irasladar dicha Catedral desde la Ciu.lad de Santiago ó
la Ciudad de Córdoba del Tnonman; consta de cédula de su
lUal M., que está en el archivo Re 1 de Santiago dcJ Eslero, con
íecha de 15 de octubre d^ 1G9G. Se verificó esta Irasladu-
cion siendo su dignísimo Obispo el Ilustrisimo señor don Fr.
Manuel Mercadillo del orden del gran Padre Sto. Domingo.
Quedó la iglesia de Santiago con el privilegio de iglesia Rec-
toral, y con dos beneflciados, ^ue en ella rezaran el uflcio
divino, como todo consta de la citada Real Cédula; e) que no
se veriñque ahora, no es de mi inspección.
Punto 3. ® — fundación de la ciudad de Salla.
En el año 1582, siendo gobernador y capitán general
de estas provincias del Tucunian el señor licenciado don Her-
nando de Lerraa, determinó su señoria fundar una ciudad en
este valle de Salta, y para verificarlo á mas de la reseña que
hizo de capitanes, y soldados de las ciudades de su mando,
se dignó muy atento convidar para testigos de la fundación á
los prelados y cabildo eclesiástico de la ciudad de Santiago.
A la sazón era diginsimo Obispo el antedicho señor don Fr.
Francisco de la Victoria; deán de la catedral de Santiago, el
señor doctor don Francisco de Salcedo; chantre de dicha ca-
tedral, el señor licenciado don Pcuro Pcdn ro de Trexo;
comendodor de N.lra. Sra. de Mercedes de estas provincias,
el l\, P. Fr. Nicolás Gómez: y guardián del colegio de Misio-
SALTA. !6o
iieros Franciscanos de dicha ciudad de Santiago del Estero,
el R. P. Fr. Juan Bartolomé de la Cruz: á todos estos convi-
dados como por personas fidedignas, condujo el señor go-
bernadoráeste valle, y pasoá laíundacion.Aqui esde advertir
quedesdelas cordilleras para el Rio de la Plata y Paraguay no
hay ciudad alguna fundada con tanta solemnidad, como esta
de Lernia en este valle de Salta, y de aqui nace la grande glo-
ria de los Sáltenos; y esla solemnidad animó a uno que dijo:
— que habla una como profecía, deque en esta ciudad deLer-
ma con el tiempo habria catedral, y sagrada Miíra. — Tam-
bién es digno de adi^ertir que el dicho señor Lerma en la re-
partición do cuadras señaló nna, que hace frente á la Plaza,
para la Sta. iglesia 3íatriz la mitad, y la otra íDilad para casas
y palacio de! antecedente lllmo. señor don Fr. Francisco de
la Victoria, espiesando su nombre en el auto de la fundación,
como se verá adelante, si hubiese tiempo para copiarlo.
El antedicho señor Hernando de Lerma fundó esta ciu-
dad el dia 16 de abril de lo Vf , y porijue en este dia celebra-
ba la Sla, iglesia católica el misterio de la resurrección de
nuestro Redentor Jesn-cristo, señnló dicho misterio para pa-
trón y titular de esta ciudad de Salta, como todo consta del
auto de fundación. Éntrelas ordenanzas qne dicho señor
Lerma fdzo ;iara el gobierno de esta ciudad en la del N. 6. ^
ordena y mandj,(iue de alli por delante se celebre la tiesta del
patrón con el paseo del real estandarte en la Dominica de
cuasimado de cada año. Duró la saca de dicho real estan-
darte en dicha Dominica desde el año lo85, hasta el año de
1716. — Se reconoció por el Patrón y Pi'elado que la saca de
dicho real estandarte en tal Dominica de Cuasimodo era in-
compatible con la forzosa obligación de dar en dicho domingo
la sagrada comunión por precepto anual á los presos deteni- ^
{(ÍG LA ECVlSTá DE BUENOS AIRES.
Hos «*i) la i*eal cárcel, y enfermos imposibilitados de poder
ir ó In iglesia por eslar en sus casas. Esto dio motivo á de-
terminar que no se verificara la saca del real estandarte en
dicho domingo, y que se verificara en un dia de fiesta fijo por
delante y porque según gobierno de N. M. iglesia no se veri-
ficara que sea Dominica de Cuasimodo el dia primero de cada
raes de mayo, ú este dia eligieron para la saca de dicho real
estandarte, y señalaron el Patrón y Prelado con toda esta ciu-
dad por patronos de ella á los gloriosos Apóstoles unidos S.
Felipe y Santifigo. Se ha verificado la saca del real estan-
tía ríe en dia i. ^ de mayo desde el año de 1717 basta este
1807— Todo esto de mudar el dia para la saca del real estan-
darte, y señalamiento de Patrones, se halla espreso en un li-
bro de ese cabildo, de N. 12 en donde se halla el acuerdo
al folio Í2G.
Oíros patronos para esta ciudad de SaUa.y para toda la
provincia de Tucuman,
En este cabildo de Salta hay un libro muy apreciado por
ser el primero con el título Fundación de Salta, en el folio 45
vuelta se encuentra. Acuerdo de un cabildo abierto que tu -
vieron los ilustres Jueces, nuevos fundadores y nuevos
colonos de esta ciudad el dia 5. ® del mes de septiembre de
158'2, el mismo de la fundación: el asunto de este acuerdo fué
elegir un Patrono y Abogado que tomara por su cuenta al-
canzar de Dios con sus ruegos los buenos temporales, y se-
menteras de esta ciudad y su jurisdicción, y que Dios Nuestro
Señor las aguardara en cada un año, y que llegaran á perfec-
ta maduración y cosecha, y para el perfecto acierto determi-
naron sacar suertes metiendo en un cántaro en cedulitas
los nombres de los santos C4>ntenidos en un calendario de to-
SALTA. 1G7
do el ano. En presencia de todo el Pueblo mandaron á una
nina de 5 años que metiendo la manita en el cántaro revol-
viera las cédulas, y sacara «na; la que sacó era de san Ber-
nardo; con mucho gusto, y alegria lo aceptaron, recibie-
ron y á tal Patrón y Abogado juraron guardar su dia con
obligación de oir misa en esta ciudad, haciéndole fiesta con
sermón, misa cantada en su dia, obligándose á pagar los de-
rechos parroquiales al señor cura. Gata aqui un segundo
Patrón y abogado de Salta, que es san Bernardo.
No faltara quien diga que san Bernardo es patrón del
Chaco, fundándose en que esta ciudad de Salta del ramo de
Sisa le ha señalado cada año cien pesos sueldo de capitán,
se desata la duda. En prueba de la cristiandad delosilus-
trisiraos señores del cabildo, determinaron fundar una ermi-
ta para en ella colocar á dicho su segundo patrón; lo verifi-
caron, situándola extramuros de esta ciudad al naciente, y
junto al camino por donde se sale para el Chaco. Esto su-
puesto, como es cierto, es de advertir que en el año de 1751,
se comenzaron á levantar los Indios infieles del Chaco para
derrotar, azotar, y aniquilar toda esta provincia del Tucuman
desde Jujui h;tsta Córdoi)a, comoioveriQcaron hasta el año de
i 756. Esta ciudad poniéndose en defensa mandaba sus gen-
tes á contener al enemigo: de los varios capitanes, el que uias
se señaló en defensa déla Ley de Dios, de la Monarquía Es-
pañola, y bienestar de su patiia fué el capitán don Félix Arias
y Rengel-. este acostumbraba que du iba á salir á la defensa,
pedia á los de su trozo el que en la víspera de la marcha co-
mo que iban á morir, que se confesaran, y aprontaran para
en el dia de la marcha de mañana concurriendio todos á la
Ermita de san Bernardo, y alli oyeran la última misa, y reci-
bieran, cerno última vez, la sagrada coraunioi como viáti-
l.A I;I\ISTa de BLi.^NOS JLIKILS,
to, pur que poüriuii morir fU e] ttml^uk. £blu &.>i«(a íüli^en-
I ifici), y ciniUó dicho capitán <ion Fciix todas it s veces
«¡iiv ^aiia á la defensa. Ya se descubre la cislinndad» y íé
de dtiii íViix; y por que en todas las salidas sostuvo, y casti-
gó al enemigo, creyó y no erró; qqe, toda su felicidad le ve-
ni«yormauo de san Bernarfio; y también por que en sus
aflictos lo ii|voca bu, y le parecía que lo ,veia, conforme estaba
en la Ermita. Agradecido don Félix cuando r< gresaba dvl
Chaco con toda sujenle, daba entrada primeramente á la
Lrmila de san Bernardo dándole las grpeias de lo^, (uvorei
recibidos por su intercesión. Toda ^sta ciudad reco:. ocien-
do ^ favor de dicho santopié seixaló sueldo para asegurar sus
fiestas con misa solemne y sermón cada año, aplicándose lo
romanéate pra sostener la ermita, y es segundo Palron.
Tercer Patrón no solo para esta ciudad, sino para todas las
de esta Frocincia del Tucunian,
EstecN el grande Apóstol de la India Oriental San Fran-
cisco Javier, y el motivo de la elección es el signienle: desde
e\ año de 1731 (como se dijo ya) la mano de Dios pern.ilió'
que los infieles se conmovieran á hcfcer guerra á toda esta
provincia del Tucuman y á donde dirijian mas sus hostilida-
des fué á esta ciudad de Salta, y en el dia 5. ^ de febrero de
1735, desahogó su furor en los ejidos de esta c;udad, qui-
tando la vida á doscientas y mas personas de ambos sexos, y
de todas edades desahogando su tiranía en el inaudito hecho
de desbarrigará las mujeres preñadas, y sacándoles las cria-
hiras de ios vientres las echaban á las llamas; saíjuearon to-
do cuanto encontraron: todas las casas de extramuros hasta
lu distancia de 3 leguas, juntaron mas de d<tscientas criaturas
de ambos soxos, como de o á 8 años de ed;-J v las Ili'\ar()ii
SALTA,
i 09
I
caulivüs*(]Mí' puestas en salvo, y seguras, volvieron los iiulíos
con iiitencioíi de arrasar esta ciudad; aquí fué que todo este
pueblo falto de socorro humano ocurrió al divino, é eligien-
do un abogado, que rogase á Dios por este pueblo, y mediante
las votaciones del sorteo les valió el glorioso San Francisco
Javier; muy alegre este pueblo, y con la simple aprobación
del señor cura lo declararon por patrón de la guerra, y con
mucha satisfacción poniendo una estampa de su imájen en la
bandera, con ella empuñada salieron doscientos hombres sin
mas municiones que su valor, su fé y el dolor de que sus
hijos Cbtalian muertos unos, y cautivos otros, caminaron de
csla ciudad C(mio unas veinte leguas al lugar llamado Castille-
jo; presentaron batalla a tres feroces caciques Baicurus íorti-
ficados con mas de 5000 indios y fué tal la felicidad, (juesin
muerte de alguno de los crislianus, fueron presos ios tres ca-
ciques, libertados los pocos cautivos, que alli estaban, y muy
pocos de los Indios se salvaron con ia fuga. Al año siguien-
te 175G vino á esta ciudad el Ilustrisi;i o Señor Doctor Don
Jesé Antonio de Zeballos, caballero de Santiago, dignísimo
Obispo del Tucuman, que siente, y cerciorado de las causales
de la elección de tal patrono de la guerra, confirmó le elec-
ción, voto, y juramento hecho por esta ciudad de reconocer
por su Patrón de la guerra al glorioso San Francisco Javier;
estendiendo este Patronato á todas las ciudades de su Obispa-
do por ser interesante á todas, como constará del compro-
bante sucinto.
Patronato para que Dios nos libre de la guerra que hacen las
nubes,
Don Pedro Castillo, cristiano, y noble vecino de esta Re-
pública en el año de 178G, regresando de su estancia para esta
170 Li REVISTA DE BUENOS AIRES
ciudad con dos hijos; el menor de tres años, y tres hijas de
lucdiunas edades, solteras, al llegará las orillas de esta ciudad,
se armo ana tormenta de truenos y lluvia, y el granizo de cen-
tellas mató }"i don Pedro, á su hijo mayor, y á his tres hijas, y
oslo al cerrar de la noche, ni amanecer del día siguiente unos
transeúntes oyeron llorar, fueron á ver lo que era, y encon-
traron al niño menor junto á los cadáveres: la emoción, que
causó este acaso cabe en la consideración y no en la relación.
Don Juan Nadal y Guarda, catalán de nación, vecino noble y
honrado de esta ciudad, ordenó á un hermano suyo que re-
sidía en Madrid, que sin reparar en gastos solicitara del con-
vento dominicano de Villa de Nieva una imájen de la sobera-
na Señora, que allí llaman de la.Soterrania, y que alli bendi •
la, y con todos los documentos auténticos que acreditaban
que esta nueva ¡majen habia sido tocada en el original &e la
Solerrania, queso la remitiera á esta ciudad advirtiendo á
los superiores de Nieva, rjue ^dicha imájen venia para esta
ciudad, como Patronadeella, para que alcanzara de Dios sus-
pendiera el rigor de su justicia, y que no cayeran rayos en
daüo de estos habitantes. Gracias á Dios, se verificó el du-
seo de Nadal; se publicaron en esta ciudad las creencias y des-
pachos de la verdad de que venia dicha señora imájen para
Salta, al llegar á estas cercanías salió á encontrar este nuevo
tesoro el señor gobernador, todos los tribunales, todo el cle-
ro secular y regular, y todo el pueblo, y se dirigió en proce-
sión á la Sauta Iglesia iMatri/. y cabado el sermón de la bien
venida de tal huéspeda, y enhorabuena al pueblo por estat
en posesión de esta sagraila imájen, fué conducida inmedia-
mente á depositarse en el convento de San Francisco de esta
ciudad, haciéndose entrega real de dicha Sauta imájen con
todos l(»s despachos y certificados al U. P. Guardian de dicho
SALTA. 171
convento con las siguientes condiciones. 1.^ queel R. P.
Guardian y su comunidad tengan esta imájen como propia
del convento, siempre que no la presten para parte algu-
na; salvo para la Sta. Iglesia Matriz cuando el ilustre cabildo
la pidiese para alguna pública rogativa. 2. ^ que los gastos
de su fiesta correrán por cuenta del ilustre cabildo como
Patronos principales, pero no para prestarla á que ande de
iglesia en iglesia: S ^ que en el caso de prestar dicha
imájen para alguna otra función pierda el convento el dere-
cho á ellíi, y el cabildo el Patronato recayendo dicha irajjen
á la posesión de sus herederos. Desde que llegó el cabildo
y párroco señalaron para su fiesta el dia 21 de Noviembre de
cada año, precediendo un N!>venarío de Misas cantadas distri-
buidas estas, tres á la Religión ¡Mercenaria, tres á la Fran-
ciscana, y tres á los señores curas y otros c érigos, y que pa-
ra estas nueve Misas nada se había de pagar á los ministros
del altar por no haber fondos, quedando el gasto de todo el
adorno, y sermón de la fiesta á cargo del ilustre cabildo.
Después de todo esto vino á esta ciudad el iluslrísimo señor
Obispo don Ángel Mariano Moscoso, que siente de lo ocurri-
do, confirmó todo lo obrado por la ciuda 1, menos el dia se-
ñalado para la fiesta, que lo fijó en la última Dominica de
cada noviembre como se verifica hasta ahora- Parece que la
soberana Reina se ha dado por entendida, porque desde su
entrada, si le han oido truenos, no han caido rayos, que da-
ñen á persona alguna.
Concluirá.)
■n§-»«
Hi:CÜFJUK)S HISTÓRICOS SOBRK l.A PROVINCIA
DE CUYO.
CAPÍTULO ±'
Dei8I5á 1820.
(Continuaciou) (1)
XXVII.
Aiilí»s Jü cv'ri'urí>o < I puso de los Ancles ea ese mismo año,
fueron eoiiíinados á la provincia de San Luis en Cuyo, todos
los Jefes y oüciales españoles, prisioneros en Maypú. A los
de lu clase de tropa en bastante número, se Us transporto
también, repartiéndolos en los dos pueblos de Mendoza y San
Juan, como antes se ha ia heclio con los que cayeron en
nuestro poder en Chaca buco.
El general San Martin deteniéndose pocos dias en Rue-
ños Aires, volvió á Cltile repasando los Aodes cuantío \^
principiaban los primeros temporale:^ de nieve. Su presencia
en aquella repúblico y al frente del ejército era urjentísima y
I. Véaw la p&jina A2 del tomo IX.
RECUERDOS HISTÓRICOS. 175
(le tí)do punto necosaiia. Ilabia que reorganizarlo, aumen-
tarlo y prepararlo á nuevas campauas. K\ General Osorio»
deshecho Lompletamente en Maypú, no había sinenibargo,
abandonado el sjid de Chile Ai contrario, con la base délas
fuerzas de! general español Sánchez, eoníaba acrecentarlas y
maníenerse á la defensiva hasta recibir nuevos auxilios del
Perú. En previsión de esto mismo, á fin de frustrar activa-
mente este plan del enemigo, no tardó mucho el General San
Martin en abrir una nueva campaña con parte del ejército en
busca de aquel. Pero, volvamos á ocuparnos de los hechos
déla provincia de Cuyo,
Organizada la república bajo el sistema de gobierno uni-
tario era al Supremo Director á quien correspondía por la
Constitución, nombrar las autoridades y empleados de todo
orden para las provincias. Gobernadores ó If?tendentes de
Provincia, Tenientes Gobernadores— Jueces de Alzada, de
los que seapelibi á la Alta Cortede Justicia en la capital y en
cuanto á la hacienda, también nombraba Administradores
de Aduana y el personal de estos. A esos Jueces de Alzada
en cada provincia, se ocurría en segunda instancia de las sen-
tencias de los Alcaldes de 1." í/ 2."* voto, délas municipalidades
que administraban justicia en lo civil y criminal en primera
instancia.
El antiguo Secretario ád antes gobernador intendente
de la Provincia de Cuyo, coronel don Jó.é de San Mariin,
doctor don Pedro Nolazco Ortiz, fué destinado como Juez de
Alzada á la deTucumin. Tuvo la suerte la de Cuyo de ser
servida en este destino, por el eminente jurisconsulto y vir-
tuoso patriota, hijo de Salta, doctor don Remijio Castellanos.
Durante su residencia de cinco ó seis años en Mendoza, fué
17i U RFMSTA DE BUENOS AIBES.
este honorable ciudadano el objeto de bi estimación mas dis-
tinguida, de las simpatías de todo el pueblo en general.
Su inlegridad y pureza en el desempeño del «lio y deli-
cado puesto que desempeñaba, sus bellas cualidades como
hombre privado, su noble carácter, mereciéronle ademas,
el respeto de todos. La familia del «loctor Cistcllanos, com-
puesta de su estimabley virtuosa esposa de sus bijosdon José
Maria, don Florentino, Amelia y tres mas en la inÍJincia, era
un modelo de buena educación, dii unas maneras y de cuali-
dades altamente recomendables. Dm José Maria y don Flo-
rentino desde luego ingresaron al Colejio de Mendoza, el
primero para instruirse en varios ramos propios á la carrera
del comercio que mas terde adoptó— el segundo, interno,
descollóen las matemáticas y otras ciencias, por su privile-
giada inteligencia y por su aplicación.
Don Flí>n»n tino termina<Ios alli sus estudios preparato-
rioj; pasó á Buenos Aires para seguir la carrera de abogado.
Uecibidos los grados universitarios y entrando á ejer-
cer su profesión se ha hecho conocer desde entonces en am-
bas orillas del Plata, como un distinguido jurisconsulto. Lle-
vado después á altos destinos en el Estado Oriental, su patria,
hí mostrádose uno de sus mas conspicuos estadistas. El
doctor Castellanos, padre, anarquizada la República en Í8á0
y por consecuencia disuelta la unión* de las provincias, con-
tinuó en Mendoza desempeñando la alta majislratura de Juez
de Alzada, ha-^ta que. nombrado por Salla diputado al Con-
greso Constituyente en 1824, se dirijió á Buenos Aires, don-
de este se reufió.
Otra figura, modesta por su estado, pero no menos ele-
vada por sus talentos y civismo, aparecía entonces en Men-
IlCCÜERDüS HISTÓRICOS. 175
doza. Fray José Benito Lamas, hijo de Montevideo, fue á
ser allí conventual en el templo de su orden.
Joven aún, de hermoso rostro, ejemplar en sus costum-
bres, lleno de cultura y de instrucción, se hizo notar desde
luego, en aquella sociedad, no obstante su retraimiento ene!
claustro y su dedicación al estudio.
El padre Lamas era un patriota ardoroso, sin que por
eso se mezclase jamás en la politice de acción.
Consagróse conasiduidad á la instrucción de la juventud,
estableciendo una escuela pública en el mismo convento, á
donde concurrían mas de 200 alumnos, que pagaban un muy
módico estipendio los de familias acomodadas, siendo gratis
la enseñanza por cuenta de la municipalidad para los pobres,
que fué siempre el mayor número. Su idoneidad como pre-
ceptor la comprobó por su método, sus textos y los satislacto-
rios resultados que obtenía cada ano en las pruebas rendidas
por sus discípulos. Nos honramos dehabersidouno de ellos, y
de haber gozado de su particular predilección y amistad.
Acordamonos todavía de algo de su sistema de enseñanza y
de los textos adoptados.
Su escritura repartida en muestras hechas por él mismo
era de la mejor y mas moderna forma entonces, con peifecta
ortografía y limpieza. «Las máximas del hombre de bien,» en
verso y una especie de catecismo de las obligaciones del ciu-
dadano en los gobiernos republicanos, con lijeros rasgos his-
tóricos sobre el sistema opresivo de las colonias españolas en
América, cuyo título no podemos recordar al presente, que
se daban de memoria y seesplicaban por el preceptor, eran
sus libros de enseñanza, á mas de aquellos otros de instruc-
ción relijiosa, comunes á todas las escuelas.
Liberal y progresista el Padre Lamas no resistió al mé-
i'Cí LA RtVISTA DE BIEM)8 AIRE?.
todo Iincíisteriano cuando uno ó dos ofi<is di'spiie fué ¡nlr(»-
ducido T ndiiplvlo gi»neraImHiil<* en lis escuelas de nmbos
sexos en Meiidnzíi.
I)e enio suave y paciente, ejercía su ímproba tarea esli-
niulandool ninoá la aplicación sin faligaHo ni Iiacerle odiar
el estudio por el rijíor de las penas y severidad del maestro.
Su e«icuelaera una de las primeras en concurrir organizada
en batallón, ú las paradas de las Gestas cívicas, llevando un
coro de jóvenes para que cantase el himno patrio y recitasen
hermosos versos, glosando cada estrofa de este ante las au-
toridades en cuerpo.
Celebraba el Padre Lamas todos los anos con fiesta so-
lemne de iglesia el día del patrón de la escuela á su cargc»,
San Buena Ventura, empleando su escaso peculio y las li-
mosnas de los educandos y demis devotos. Una compañía
de los mismos ni ñ s con sus oíiciales.cjjas y música escol-
taba las andas del santo eu la prosceion.
I. II la oratoria sagrada elfrancisca no fray José Beiiito
lernas tuvo un lugar prominente. Su estilo Anido y correcto,
sus bellas imájcnes, sus elevados conceptos, su argumenta-
ci(m poderosa, en lójica y erudición, sin emplear nunca lu-
gares comunes, su actitud, su acción propia y adecuada del
orador de pulpito, todo concurría en él para alcanzar, co-
mo alcanzó la bien merecida fama de un elocuente y distin-
guido predicador. Sobresalía en las oraciones con qu4? se
ensalmaban los triunfos de nuestras armas y en aquellas dedi-
radas á la conmemoructon de la libertad y de ia independen -
la República, (¡ue siempre se le encomendaban con
preferencia.
No maniíest'í la misma capacidad oratoria cuando en va-
cos ocuj^ó un asiento como notable, Cí»mo hombre de
RECUERDOS HlSTÓliíCO'í. Í77
consejo, en los cabilJos abiertos, en las reuniones populares,
ó en las juntas accidentales de Gobierno en épocas de con-
flicto; ó para despacliar asuntos graves y nrjentes. , Hemos
dichoque el padre Lamas, no se mostró enaquel teatro hom-
bre fuerte en la política militante y de acción, no obstante su
ardoroso patriotismo, su popularidad y clara intelijencia.
Tenia por lo demás execiva modestia.
Una ó dos veces gobernó el convento de su orden en
Mendoza, con aplauso y contento de sus hermanos y con al-
gunas mejoras en la fábrica de ese magnifico templo cons-
truido por los Jesuitas de tres espaciosas naves y elevada cú-
pula, y cuidó también del mayor orjiato del culto, particular-
mente en las fiestas solemnes de esa iglesia.
Cuando desempeñaba tan recargado puesto, no pudien-
do asistir personalmente á la dirección de la escnela, man-
daba en su lugar á un fraile de la misma comunidad, chile-
no, Fray N. Argomedo — nn pobre frniíe, sencillo y atra^Jido,
de quien los niños te burlaban. Recordamos de su método
en lo que entonces se llamaba deletrear. Por ejemplo, ense-
ñándole al discípulo, dtícia— ese, ese — 5e— ene, tilde — ñor —
Señor— ^0 se le escapaba pues el rasgo ó tilde que puesta en-
cima de n la hace h. Los niños se reian y el mismo Padre
Lamas, sin perder su natnral gravedad, dejaba deslizaren sus
labios una sonrisa, uniéndose á aquellos en la critica.
Las costumbres, la vida i n lima y privada del reverendo
Lamas, eran las mas sencillas y arre^íiadas. Parco, rijido ííí
el cumpliiiiiento de sus deber; s, estiulioáo, no abandonaba su
cel !a sino ^ ara hacer un corto ejercicio á la caida de la t.irdt.'
por las calles de la ciud ul. Li fa na de sus virtudes, fué uni-
vcrs'il en Mend(;zo.
Gomólo dir/m. s mas tarjas él ¡aé el úUim >-Rt;Cíor que
L\ 1U.\1.>IA l)K «l'KNOS AIRES.
. eoii'jii) lie caá pr. viiicia.cuandt) u , u. c lie lív
I 'fío 20 y cambios de gobierno en los inmedid-
ya oran escasos los fondos para sostenerlo ad-
internos? poder segnir costeando las aulas mayo-
(' había tenido. En ese puesto el Padre Lamas se mos-
i.r ^.Misecnente con sus auleceJentes, consagrándose co¡i
il riiiidotMiipeno á sostener como pod a, en medio de la fall.i
i >: I (li la ;.ul()rid:i(l, el crédito de ese (an impor-
stablecimienlo. Concurriamos on su tiempo bastante
liiimero de estudiantes a las aulas de latinidad, aritmética
ilgebra ydibujo (\{io. eiMii las únicas que habian quedaáo — Dtí
toíles ellas se presentaron los alumnos, en su tiempo, á rendir
la prueba desús lureas, con arreglo á los estatutos delcolejio,
quedando de ello constancia en el libro abierto para tales
Después del cambio de administración que se operó en
M« íidoza á mediados del año de 1824, triunfando el partido
iheral contra el pelucon, de que bablaremos en otro lugar,
ti padre Lamas, cerrado por d(? pronto tlcolejio, se retiró á
su convento, siu que, en la lucha de esos partidos se hubiese
comprometido en manera alguna. Prudente, lleno de jui-
cio y SiMisa tez. sabía mantenerse, atendido su Cblado, en el
lugar que este le pnscribia guardar en los asuntos políticos.
Kl vohióá la vida cjuveotuai, aislada, ({ue siempre habiu
l!t vado con gusto, siguiendo lus inclinaciones de su carácter
«IMicible > modesto.
í'< I >< ( ntonces vínole el deseo de \oh.i al suelo en que
iiubiu lijcido y i quien tanto amaba. Debíase lodo a la Pa-
ma Oriental, que próximamente iba á hacerse un Estado in-
l.'peutiicnle. Esta necesitaba del concurso do sus hijos pa-
la prosperar y eugrandecer&e y personas como Fray José
RECUERDOS HISTÓRICOS. 179
Benito Lamas, cuyas preclaras virtudes, capacidad y patrio-
tismo, estaban llamadas á ocupar altos destidos en el servicio
de la república. Resolvió pues volverá Montevideo, de don-
de se habia ausentado hacia ya tanto tiempo. Sintió honda-
mente separarse de esa su qutM'ida Mendoza, que habia adop-
tado con amor confio su nueva patria, en esa Mendoza, que
le distinguia con cordial estimación y tanto le respetara, ha-
ciendo merecida justicia á sus alias cualidades— á los señala-
dos éimpor antes servicios que la habia prestado con el ma-
yor celo y abnegación.
Despidióse de Mendoza el Reverendo Lamas d^^jando un
vacio notírblecii su sociedad y un profundosentimiento por ello
en los corazones de todos sus habitantes. Los que han sobre-
vivido recuerdan hasta hoy las bellas dotes de este que fué tan
digno y virtuoso sacerdote, tan generoso y decidido patriota.
Pasando por la provincia de San Luis, quiso estar algu-
nos dias con su hermano don Juan Lamas, avecindado en
ella y en cuya campaña residía con su familia ocupado de la
crianza de ganados. Est9 mismo hermano visitaba todos los
años en su convento de Mendoza á Fray José Benito lleván-
dole de regalo exelentes quesos y manteca de su estancia, de
que gustaba mucho.
Llegando á Montevideo el padre Lamas, fué recibido en
los brazos de su distinguida familia, de sus compatriotas y
antiguos amigos. Cambió el sayal franciscano por el hábito
de San Pedro y muy luego ocupó altos destinos en el clero
de aquella capital. Fué Cura déla Matriz por muchos añcs
hasta su muerte, habiéndole nombrado el Papa algún tiempo
antes su Vicario Apostólico en la República Oriental. Lla-
mado estaba á ser el primer obispo de la Diócesis de este
Estado, asi que se hubiese establecido.
IftO \A ni:VISTA DE BIENOS AIRES.
Pei-<) lu muelle preiualura ui «mo ilur^lre varón orien-
tal, írustni los deseos y las esperanzas de sus compalri<»tas.
llenando sus corazones de consternación y de luto. En me-
dio del horrible flajelo— la fiebre amarilla— que diezmó á
aquella población el año de 1837, disfrutando el señ(»r Lnmas
de una perfecta salud, do una robusta constitución todavía,
vino á ser una de los victimas. Su carácter humanitario, la
caridad y la mas completa abnegación que jamás se desmin-
tió en él como las primeras y mas prominentes cualidades de
su bdia alma, causáronle la muerte. Visitaba incansable-
mente y á todas á horas los enfermos, los consolaba en el úl-
timo trance de la vida. Tantas fatigas y la fuerza del contagio,
sin duda, acabaron con tan preciosa existencia consagrada to-
da entera, como siempre, al servicio de la humanidad.
¡Paz en la tumba, hombre de bien, venerable filán-
tropo!
Hace dos años que visitamos el sepulcro de este nuestro
Maestro, de este cariñoso amigo en nuestra niñez, que se en-
cuentra en lugar preferente bajo la hermosa cúpula de la
capilla del cementerio público de Montevideo. Detenidos un
momento delante de él, recojiendo nuestra alma en un senti-
miento de veneración, tributamos á su memoria una plegaria
y una lágrima.
¡Ojalá que al afortunado biógrafo de este ilustre varón
Oriental, puedan servirle de algo h)s breves apuntes d(^ rsn
parle de su vida, que acabamos de trazar!
XXVIIl.
Preíéntasenos en esta misma época otra elevada Ggura
<¡uc, como educaciünisla primero y orador después, no de-
RECUERDAS HISTÓRICOS. i 81
hemos dejar pasar inapercibidíi eü estos I ecuerdos Histó-
ricos.
Don Francisco Javier Morales nació en la ciudad de
: endoza á fines del siglo pasado. Perteneciente á una fami-
Jia pobre, pero honrada y de buenas costumbres, recibió
una educación tal, cual en esas condiciones p(>dia recibirse
en aquellos tiempos. Leer, escribir y contar, saber las
obligaciones del católico y guardarlas estrictamente, hé
aquí la instrucción dada á la generalidad de la juventud de
entonces, que podia asistir á las escuelas y nada mas que á
;is escuelas. Los Coiejio^ y Universidades eran para muy
pocos.
Joven de veinte á veintidós años, en la necesidad de dar-
se-una carrera honesta para proporcionarse la subsistencia»
y contando cor. una privilejiada memoria, con una invenci-
ble dedicación al estudio, empeñóse en mejorarlo que sabia
y en adquirir otros nuevos conocimientos para ct)nsagrarse
con plena conciencia, con fervor y santo propósito á la ense-
ñanza de las primeras letras, por la que sentia una irresist ble
vocación.
Consiguiólo; muy pronto estuvo al frente de un estable
cimiento de esa clase, planteado por él mismo. Su crédito
como Preceptor intelijeiite y moral, á pocos meses Iranscur-
s'idos, creció ce^i graí-de ventaja del pais y de su personal
conveniencia. De 500 á 4 O niños tenia la escuela del maes-
tro Morales, que apenas cabian en dos grandes salas, perfec-
tamente dotadas de bancas para asiento y para la escritura.
Y no obstante haberdosó tres escuelas pagaJas por elestadoy
otras particulares que cobraban un corto estipendio, la suya
que costaba á cada alumno un peso fuerte al mes, por solo
la enseñanza, era preferida. Todas las familias acomodadas
IS'i? LA ftKVIbiA i;i i.ii.x»^ Aiiu..-
\ también muchas que no lo eran, pero que» hacían grandes es-
íuerzus, enviaban á allí sus niños á educarse, tsto tenia la-
gar desde el año de 1810 adelante. Asi todos los hombres
que han figurado después en Mendoza en Ja majistratura, en
í| íí>ro, en el comercio, en las ciencias, en las artes, en los
tmpleos públicos etc., pocos son los que no hayan estado en
tsa escuela.
Para tan crecido número de alumnos, no bastaba un so-
lo PrecepluP. Morales asistía el gran salón, donde estaba la
mayor parte de aquellos, teniendo á su mesa dos ayudantes,
(|ue f^iempre eran escojidos entre los de mas edad de los dís-
f'ipulos y de los mas adelantados. Los hoy doctores en Juris-
prudencia D. Manuel José Zapata (acreditado educacioriisla
i'U las Repúblicas de Chile, Pi*rú y Argontinaj y D, JoséAntu-
nio estrella, desempeñaron por alg :n tiempo ese cargo.
En la clase de segundo Preceptor, presidiendo la segunda
sala estuvo algunos años don Jacobo Cabero, ayudado de
otros dos jóvenes con la instrucción necesaria. De estos, don
Fermín Coria siguió la carrera de preceptor, distinguiéndose
en ella por sus aptitudes especiales, por su Ct)nsagraci()i) in-
cansable q tan difícil, cuanto delicada y fatigosa tarea. Muy
luego succedió á Cabero y de allí pasó á ser preceptor en
gefe de una escuela costeada por el estado, la que ha servi-
do durante muchos años hasta su muerte, acaecida en 1865.
llórales era de regular estatura; de una consliUicioii
íisica bien desarrollada y fuerte; de tez un poco morena; nariz
iiguíleña; ojo5 pardos y llenos de cspresion; las lineas de su
rostro, en general, tenían una acentuación notable de seve-
ridad; su cabeza bien poblada de cabellos^ negros, la lleva-
ba biempre levantada, hasta el punto de tener una sensible
ímlili.U'ínri lüM'in 1:i I".|imMm- í'I i'i'ii t]r <,\\ \l)/, sdlKM'n I|illn V
RECIÉRDOS HISTÓRICO?. 185
firme, sin decaer jamás, siquiera hablara durante muchas
horas. Por lo que hace á la parle moral, ya hemos dado
cuenta de sus aptitudes intelectuales. Por lo demás, su
carácter sin ser irascible por temperamento, manifestábaso
adusto, áspero, desempeñando sus funciones de maestro.
Sus costumbres eran ejerapíarmente morales. Buen esposo
y amoroso padre. Hombre de sociedad, su conversación
tenia mucho de instructiva y agradable. Buen cristiano.
Vengamos á su método y réjimen interno en la ense •
fianza.
El español don Torcuato Torio déla Riva, moderno
educacionista entonces, serviale de modelo, en la obra qtie
este habia publicado sobre la materia. Los ramos de ense-
ñanza—lectura, escritura de forma redonda, española, desde
palotes^ trazos y perfiles^ hasta de suelto; en aritmética, las
cuatro primeras reglas de los enteros y quebrados— gramáti-
ca castellana y el catecismo del padre Astete como testo de la
enseñanza de la doctrina cristiana.
Teníase un examen todos los miércoles, ó certamen mas
bien, en el que se disputaban el premio los dos bandos en que
se dividía la escuela. Atenas]a una. Esparíala otra, apuntán-
dose á cada una de estas poi medio de rayas escritas en el
papel los triunfos que obtenían los discípulos de una y otra,
El nombre técnico escolarde esta espacie de lucha, era el de
remate. Cada banda formase en ala a lo largo del salón prin-
cipal. El maestro paseándose en medio, hacia cuestiones ó
preguntas sobre los varios ramos de la enseñanza, indíferen
temente á algún alumno de una de las bandas. Sí este retar-
daba la contestación, prevenido por la palabra aje. pronun
ciada tres veces y en cortos intervalos y efectivamente no
contestaba al Hn, ó respondía equivocándose, el maestro di
IKi LA RF VISTA DE BUENOS URI S,
lijH-. iípm á otroil la íiln opuesta con l.i \i>/. corrija, oblígn-
1)0 ül discípulo á o(Mil(*star enmendado el error. A veres
recDiTía gran est^ncioii de una de estas Glas, con uno tijere-
ta n-oQibrosa, cuando los preguntados no acertaban eon la
c>>ntestac¡on propia. Entonces la ansiedad en los niños era
febricente, animada^ dispuntáudose con encarnizamiento la
ganancia de ese />un/o ó raya. Las flias se d(S()rdenal)ai),
gritaban y volvíase aquello un torbellino; pero ia voz impo
nente del Maestro restablecía en el momento el orden y el
bullicio. Así continuaba y terminaba por fin el acto. Pro-
cedíase entonces á sumar las faltas por cada banda y la qu^
menos de estas tenia, se la proclamaba vencedora. Este
momento era de alga/ara, de vivas estrepitosos que el maes-
tro permitía por algunos segundos. La bandera de la ei^cuela
pasaba á adornar el costado en que estaba la banda triunfante
colocándosela á la cabecera de ella. Al discípulo que había
ganado mayor número de puntos eu el remate se le declaraba
Emperador, ^en los primeros tiempos) Primer ciudadano
(después, eu tiempo de la república . Lste tenia un asiento
prominente en la testera princij)al del pri:oer salón en una
plataforma elevada, en donde tenia su mesa y silla. Gonce -
diasele la facultad de dar cierto número de vales ó notas de
perdón por faltas leves de 1 )s discípulos que concurrían á
pedírselos para librarse del castigo.
Este sistema producía ¡os mejores resultados en el ade-
lanto de los alumnos, promoviendo por tan eficaz y poderoso
estímulo* la aplicación al estudio.
Estas mismas bandas estaban organizadas, siguiendo el
orden de grados en la milicia, desde Coronel abajo. Otro
medio este Je des(>ertar ia emulación y de empeñar al alumno
á cuiDplii' sus turcas y ú aventajar á los demás. Esos asien-
RECÜEIID05 HISTÓRICOS. Í 85
í >s principales - es decir— <Jp I(;s jífcs, se aspira!)an y gaua-
h\\\, desafiando á los que los poseían, á quien leia mejor, á
quien hacia mejor una piaría, etc. Si el provocador era u'\
simple soldado y el desafiado era un coronel, por ejemplo,
si este llegaba á ser vencido, tenia que descender cá ocupar el
asiento del vencedor, el que porsupiiestt», asc-^ndia al asiento
disputado. Diariamente se pasaba lisia de cada banda y
se le imputaba á estas, respeclivamnite, si faltaba un niño
sin justa causa, teniéndose corrió punto perdido al ti'^mpo del
remate. Se hacia lo mismo en cuaiilo á mal;<s lecciones y
mala escritura, etc.
Desde que principió á formarse el ejército de los Andes,
esta, como los demás escuelas — ya lo hemos dicho en otra
partí'— estaba organizada en batall n. Se les enseñaba «í los
iiim>s el eje cicio militar, desde los primeros pasos del re-
cluta hasta el juego del arma para lo que empleaban cañas,
Kn las paradas de las fiestas cívicas, también concurrían á
f()rmai y hacer descargas con carabinas cortas, tercerolas de
cibaíleria. Fué la primera escuela de varonesa que concur-
rí iiuii'diatam 'Ute salido de una mixta dirijida por dos
preceptoras. Era yo uno de ios mas pequeños en la escuela
del maestro Morales y como tal se me dio el cargo de aban-
derado, y no obstante llevar el porta-bandera, muchas veces
esta me vencía. Mas larde en la escuela del pad:e Lamas,
llegué hasta el grado de capitán, usando en las ocaciones de
formación el uniforme propio. Y recordamos con este mo-
tivo, que elejido por el maestro para ir á solicitar del gene-
ral San Martin un dia de asueto para la escuela celebrándose
un aniversario de una memorable batalla, vestido de unifor-
me me presenté con soltura y aire militar al héroe de Cha-
cabuco y Maipú haciéndole el saludo de ordenanza — dijele
186 I.A IIKVISTA Dlí BCENOS AIRES.
d suelto por la pa ria, Exmo Señor Ge leral para la escuda de
San Francisco^; Bien jóverir bien!'- "Salvador (este era un
español en pobre sitUcicion llaiíiiido don Salvadorlglesias, sii
i'scribieiile parUeular, que roas tarde fué hecho Sarjento Ma-
yor/ dijo el General, una orden de á suelto á este joven. Volví
con la orden á la escuela, lleno de orgullo por haber cruz ido
estas palabras con el invicto general San Martin. Pero vol-
vamos al maestro Morales y á su escuela.
El castigo era alli cruel, bárbaro— á la antigua española
—la letra con sangre entra Los azotes— W g'Maníe, que era
el mismo azote descargado en las palmas de las manos con
una verga de cuero de buey, dis uesta en ramales. Habían
muchachos j^randes y fornidos que se disputaban, pidiendo
ser preferidos, el oficio de verdugos. En el gobierno del ge-
neral San Martin y de ahí en adelante, quedó prohibido este
jenero de castigo. Se le sostituyó con la palmeta — otro ins-
trumento de flagelar hecho de madera, de forma redonda,
íilla esta parte de una puLada, con un cabo de lo mismo pa-
ra tomarla. La p.ilmela tenia en ese estremo redondo, va-
rios ugüjerob y con ella se descargübín golpes en la pilma de
la mano. Era mas doloroso que el guante. También se su-
primió In palmeta algún tiempo después, reduciéndose las
penas á enc.errotí, á detención de algunas horas en la escuela
y á otras suaves reprensiones.
Algunos de los émulos de litorales, de entre sus mismos
colegas, ó padres de familia, tolerantes de la desaplicación de
su» hijos, acusóbanle de godo. Esto, si asi hubiera sido, Im-
hric bastado por entonces para haberle castigado ó ivprendi-
düle f^everamenU'. No fué jamás un exaltado parliJario de
causa alguna política— pero cumplía si exuclamenle con las
di^posicioiit s pubernalivaM it speelo á su escuela.
RECUERDOS HISTÓRICOS. 1:^7
En la instrucción relijios;ii, daba todos los sábados en la
tarde una esplicacion sobre la historia sagrada, de la que re-
citaba al pié de la letra el punto que se proponía. Siempre
lo hacia paseándose.
Allá por los años de 1821 ó Í22, Morales enviudó y á los
pocos meses se hizo clérigo, practicando los estudios mas in-
dispensables para el ejercicio de ese ministerio. En é; fué
un sacerdote ejemplar en virtudes, en ardorosa dedicación
al desempeño rijido de tan sagrada misión. Mostróse por
sus actos, por su palabra, un verdadero apóstol. Entibió
en la Matriz de Mendoza un ejercicio nocturno por medio de
pláticas doctrinales, que llamó Escuela de Cristo. Duró á su
cargo por muchos años, diariamente. Este santo varón era
incansable en la predica, pero esa prédica contraída á la en-
señanza de la moral cristiana, pura, sencilla en el lenguaje,
de manera á estar al alcance de las muchedumbres. Su voz
en tan fatigosa tarea, por tan largo periodo, jamas decreció,
siempre vibrante, alta, sonora. Sus discursos llenos de eru-
dición, de una unción verdaderamente evanjélica, llamaban
inmensa concurrencia. Su abnegada consagración á este tra-
l)ajo, á todas las prácticas del sacerdocio, á aquellas de la ca-
ridad, diéronle la justa y bien merecida (»pinion de un minis-
tro del altar de los mas puros y virtuosos. En la cura de al-
mas de la Villa de San Vicente, estensa y poblada feligresía
déla provincia de Mendoza, fué el trasunto vivo del Párroco
pintado por Lamartine. Corría largas distancias llevando el
consuelo espiritual y corporal al enfermo, al desvalido, al
moribundi), quitándose, muchas veces la ropa de su cuerpo
para cubrir la desnudez de sus feligreses, dándoles en oirás
conque comprarse el abrigo, el alimento necesario, co;í que
proporcionarse medicinas y otras cosas de urjente auxilio.
Una vida tan laboriosa y ajitaila en ei desempono de los
santos deberes del Levita y al principio en los no menos gra-
ves d<» lj iu Ipiíccion de la juventud, por mas fuerte y bien
constituida que fuese la persona, no podía prolongarse de-
masiado. Una fiebre producida por los penosos ejercicios
del curato omsó la muerte del presbítero don Francisco Ja-
vier Morales acaecida en el ano do ^H^^5, á la edad como de
60á6i años.
Tan irreparable pérlida fué llorada por todos los habi-
tantes de Mendoza. A un varón de las altas dotes de Morales,
de sus grandes virtudes, no se le remplaza, en el curso de los
tiempos, con frecueíicia. De esa clase de predestinados, son
enviados á los pueblos, uno de siglo en siglo. Su memoria
será eternamente venerada en Mendoza y en aquellas otras
partes á donde haya alcansado el renombre de sus loables
acciones, de esa existencia consagrada toda al deber.
XXIX.
A mediados del mismo auo de 1818 llegaba á Mendoza
el doctor don Bernardo Vera, hijo de Sania Fé, solicitado
por el general San Martin para desempeñarla auditoria de
guerra en el ejércití» unido. Esperó alPí la apertura de la
cordillera para^ pasará Chile y tomar posesión desudes-
tino.
El doctor Vera, distinguido jurisconsulto y hombre de es-
tado, de alta iutelijencia y decidid<» patriota, prestó servicios
muy im|>ortantes ó la causa de la libertad é independencia
en su patria y en la república de Chile, que mas tarde, ave-
cindándose » n s I capital Santiago, fui una de sus mas nota-
bles ilustracitmes. Una muerte prematura nos arrebató esb;
varoo eminente de In revolución americana. La historia dr
RJCCERDOS HISTÓRIC; S. 189
Cliile: hacieüdo debido jiislici;: á sus méritob-, ha dedieádole
una página brillante. Tócale igual deber ai que escriba la de
la Bepúblira Arjentiíin. El díJctor Vera era de regular esta-
tura, de cabellos de un rubio albino, de vista ent^^rame!)!*'
corta — miope de maneras distinguidas, de un carácter sim-
pático, de una palabra fácil, trato atable é insinuante.
En la misma época adquirió Mendoza una notabilidad
médica, que ejerciendo allí por muchos años su profesión
con muy merecida fama, distinguiéndose por actos humani-
tarios y asidua d» dicíicion al estudio del clima de aquel pais,
adquirió la estimación general y una numerosa clientela. Tal
era el doctor don Guillermo Collisberry. de Filadelíia, esta-
do de Pensilvania en los Egtados Unidos de Norte América.
De elevada estatura, bien formado, tez blanca, pelo ru-
bio, ojos de un azul claro, de 55 á 5(> años de edad, modales
tinos, simpático y afable, sin perder por eso su natural cir-
cunspección, muy propia, ademas, de los encargados de asis-
tir la humanidad doliente, su figura y bello carácter, en una
palabra, haciunle estimable al buio del enfermo, isis|>irá{)do-
ie una le viva en su curación.
De costumbres puras, de una moralidad ejemplai-, ca-
ritativo, frugal y de una vida sencilla y modesta, pero culta,
el doctor Collisberry se mostraba en todo el descendiente de
los compañeros del venerable Penn.
Con grandes concciniienlos profesionales, estudiosu v
consagrado con asiduidad ó su tan penosa y delicada misión,"
iílcansó una alta reputacií>n en Mendoza. Era el médico del
general Luzuriaga y de su señora doña Josefa Cabenago y de
casi todas las casas principales de esa provincia, sin jamás
f scusarse de asistir é los de mediana fortuna, m á los pobres.
Durante su larga psidencia alii— hasta 1850, 'ue pasó
190 T^A l\EVIST\ DE HCENOS AIRES.
á vivir, pritiKio « >» in |.É«»\iiiLÍa Je Ac()iicai,iin, Ropüblica de
Chile, despulsa Copiapó, busniíido el temperamenlo mas
adecuado pam soportar su ya crónica enfermedad de asma
— hizo varios viages á su pnis— En el primero, en 1819,
acompañólo de vnella el doctor, su colega, don Aman Raw-
son, de la ciudad de Bostón, cinijaiio de l\ marina Norte-
Americana, joven aun. Este señor, de >flMidoza pasóá San
Juan, en donde se avecindó uniéndose á una señorita perte-
cienle á la respetable familia de don Tadeo Rojo tenieudo de
esta unión dos hijos, don Franclvlin y don GiiillermoRawson.
En su lugar trazaremos algunas páginas procurando bosque-
jar palidameulc siquiera sean, los principales hechos de la
vida de ese distinguido sabio y filár^tropo.
Al regreso de su segundo viage a Filadelfia el doctor
Odlisberry, reuniósele en Buenos Aires, el doctor en me-
dií^ina don Juan Guilles, de Edimburgo, que llegó con él á
Mendoza en i 820; permaneciendo allí linsta J828.
Reprwíuci remos aqui lo quede este sabio esc^jce.- dijimos
en la introducion á nuestros Apuntes cronolójicos para servir
á la historia de la antigua provincia Je Cuyo.
-El doctor Guilles, de Edimburg(», vino á Mendoza por
•el ano de 1820, y amigo de la ciencia, estudioso y -con bas-
-tanle caudal de conocimientos, prestó á aquella y al pais,
*con un celo estraordinario, servicios importantes.»
• En seis á ocho años de residencia, hizo muchos viagei
• deesploracion en el interior de la provincia.»
•Visitó h)S Andes y midió sus mas principales alturas en
«esta latitud como el TupungatOf la Cordillera del Portillo,
etc.»
•Se dedicó particularmente á un examen botánico de las
•produfciones herbáceos de nuestra tierra y entonces descu-
RECUERDOS HISTÓRICOS. 191
«brió oqutlla {la Guillessia, "vu^o h\ mima), que con tanta
«justicia lleva su nombre, desde que la presentó á su regreso
«á Inglaterra á la Real Academia de Medicina de Londres.»
«Habia reconocido sus saludables efectos, viéndola apli-
«car como remedio á la eslrangurria poi las mujeres curan-
<^deras del campo.»
«El doctor Guilles llevó á su país una escojida coleccioíi
«de nuestras producciones las mas notables y raras.»
«Tomó en el adelanto de Mendoza una parte activa y
«verdaderamente filantrópica.)^
«A él le debemos los primeros guíanos de seda,^
«Como colohorador, después, do la Revista de Edimbur-
ff^ío, dio artículos de Estadística, de His'oria tj Geología da
«los paises que recorrió en esta parte de América, escritos
«con una exactitud, un acopio tal de luces y nuevos conoci-
«mientos, que bien le merecieron la distinguida reputación
«que aun goza entre los sabios británicos.»
En su tercer viaje el doctor Gollisberry trajo consigo de
Norte-América á su sobrino doctor en medicina don Juan
Purwis, joven de 24 á 25 años. Ejerció á la par de él su
profesión en Mendoza, hasta que trasladándose su tio á Go-
piapó, pasó á la Paz en Bolivia, en donde se avecindó.
El doctor Gollisberry adquirió una regular fortuna en
Mendoza confiando alguna parte de ella á un joven mendoci-
no para que trabajase en el comercio como socio industria!,
de lo que arabos reportaron una buena utilidad.
Al fin, agravándose su enfermedad allá por los años de
1837 á 58, á punto de no poder resistir ya en el clima de Go-
piapo, que era el único que le sentaba bien, á los frecuentes
ataques que esperimentaba, previendo su cercana muerte,
quiso ir á dejar sus restos en el sepulcro de sus padres en
tn^ i.A RrvTSTH DE iírr:!vr.s aírks.
HiMiiiiíi. Ali»>ii":>" i.\bo...-w. í>t;irnlii murió llorado
desús pnrienles y amigos y prüfundaraeíilo stMitido de lodos
aquellos que le conocieron y rocibieron de él beneficios.
Propielariode laslante número de cuadras de tárenos en
Cautele, provincia de San Juüp, á la par de sus air.igos los
doctores Uawson, don Aman, y Guilles, que con algunos dos ó
Ires sujetos mas de la misma provincia, compraron en socie-
dad por acciones al Estado, una graneslcnsion de tierras, ce-
dióle al primero su parte.
XAX.
í» •iLMíün.s \ ^uiituosas fueron ese ano en la c¿ipilal de
Cuyo las fij^stas mayas y del 9 de julio, tan reciente como es-
toba el gran triunfo obtenido p )r nuestras armas el 5 de
abril en las llanuras de Maipú.
Molesto seria para los lectores bacer la descripción, de
ellas. Bisle decii- que el sargento mayor Heltran fué su di-
rector. Magníficos fuegos artificiales en los que bizo jugar
un combate naval, Iiacieudo mover los buqms por medio de
ru<lillo£ ocultos. Iluminación de colores. Bíiles esplénii-
dos por tres nocbes en cada una de esas fiestas en que se
veían preciosos surtidores de agua en las mesas de ambigú.
Teatro de aficionados y mil otras variantes en juegos públi-
cos para satisfacer el entusiasmcr déla población.
En esos meses ningún suceso notable viene á nuestra
mente digno de rememorar. Pero en el mes de agosto tiene
lugar eo las aguas del Rio de la Plata un becho inesperado
\ qm* se señala como la manifestación mas clara de la justicia
de la causa de América, de la protección que la providencia
le diS|»enMib9. 1^ fragata española Trinidad, perfeneci^ntr á
on convoy solido de Cádiz con fuerzns de desembarco para
RECUERDOS HISTÓRICOS.
195
reconquistar estas provincias amotinándose la tropa que traía
á bordo entró á uno de nuestros puertos y poniendo á dispo-
sición del gobierno nacional el buque, una parle de ella se
incorporó en los ejércitos de la República y otra avecindán-
dose en el pais, dedicóse al trabajo. Haremos de eiio uu
breve relato, según lo que personas bien informadas nos
transmitieron después y lo que hemos kido en las raras coLc-*
clones déla «Gazeta Ministerial» de aquella época.
Esa espedicion constaba de dos mil hombres. La Trini'
ítací conduela doscientos, fuera de la tripulación y oficialidad.
Los sárjenlos Remijio Martínez, Francisco Moreno y Francis-
co Quintana y el cabo José Velazco, antes de salir de Cádiz,
formaron la resolución de sublevarse y venirse á nuestra pa-
tria. Durante el viaje comunicaron á sus camaradas el
plan, encontrando en ellos buena disposición. A los 5° nor-
te la Trinidad se- separó del convoy y pasada la linea,
combinaron dar el golpe el 24 de julio de ese año (i8i8).
Encontraron una obstinada resistencia en los capitanes don
Cosme Miranda, don Manuel de la Fuente, l.^'" ayudante don
Francisco Balderar, Subtenientes don Josa Apuira, don José
Burgos y don Nicolás Sanches Tembleque, un Sárjenlo 2. ^ y
dos cabos l.°% habiendo formado estos tres últimos la de-
sesperada intentona de pegar fuego á la santa bárbara, poro
los sublevados se deshicieron de lodos ellos, no pudiendo de
otro modo consultar su seguridad. Inmediatamente dieron
la orden al capitán deí buque de poner la proa para Buenos
Aires, llegando á la Ensenada de Barragan el 26 de agosto si-
guiente.
El gobierno de la República los recibió con los brazos
abiertos. Los oficiales pasados referían un suceso bien nota-
ble en cuanto al descontento de las tropas espedicionariai»,
i3
i91 L\ RETISTA DE BGEN06 AIRES.
kl conde Abisbal arengó en Cádiz ú la expedición antes de su
embarque, diciendo «que contaba con que vendrían gustosos
ó vengar los ultrajes beehos al mejor de ios reyes. Saüer^ni
al frente dos granaderos y dijeron en tono firme aquo ellos no
venían contentos.» Se les preguntó poripie, y hnbicMido cíki
testado que "por gue hacia ocho meses que 7io se les pagaba-,
en el acto los mandó fusilar.
He aquí Iss fuerzas de mar y tierra de que se eonipoiiia
esa espedícion dirijída ai Callao.
Jefe de toda ella — don Justo de Hoyo, Teniente Corjuel.
El Rejimíento de infanteria Cunt;i!»riacon dos bata- ,
llonrs completos de ocho cora[):inifis cada uno, con
una fuerza lotnl de IGOO
De Caballería, un escuadrón con r.00
De Zapadores, una compañía 90
De artillería volante 40
De id de batir TÍO
Total -2080
\ji fi'agata de guerra «María Isabel», de 50 cañones con
k; tripulación complí ta.
Transportes— La Trinidad, Jerezana, Especulación, D;>-
hires, Escorpión, Magdalena, Carlota, San Fernando, Muria^
Atocbo 10 -
XXXI. ''
Anl« s hcniDS dioho que salvando su poasona el g(>nenil
Owrio de la derrota completa que sufrió en May|)ú, había
«tiicerrádoHtí eo Talcahuano con las fuerzas del general espa-
aul Sí ttahoi que 84; encontraba al sud, y que el general San
RFXÜE»DOS HISTÓRICOS. 195
Martin en previsión de una nueva y mas seria espedicion so-
bre Chile reforzHido M virrey Pezuela desde Lima á esos sus
tenientes, hnbia ordenado abrir inmediatamente una otra
campaña contra ellos. Así se verificó en efecto, obligando
i\\ enemigo con nuevos triunfas de nuestras armas, á desocu-
par completamente, poco tiempo después, el territorio chi-
leno.
Transcribiendo aquí algunos partes de esos gloní)sos
hechos de armas, el lector podrá formar una lijera idea del
éxito de la ultima campaña de Chile.
«Exmo. Señor.»
f'Las fuerzas enemigas que ocupaban á Chillan, fueron
atacadas en sus fortificaciones el 51 del raes pasado por el
destacamento que al cargo del capitán de granaderos á caba-
llo doj) Miguel Cajara villa, se destinó al desempeño de aque-
lla operación. El accidente de haber entrado la noche y fal-
tado las municiones á nuestra tropa para continuar su ataque
en el último punto de refugio que á los enemigos quedaba,
impidió el que fuesen enteramente batidos. Pero han reci -
bido un nuevo testimonio de la bravura y enerjia de nuestros
soldados, y han visto renovar, que el honor de las armas de
la patria nunca queda vulnerado. ^^
•La copia del parte que acompaño á V. E. dá una idea de
lo sucedido en la citada ocasión: espero detalles rans circuns-
íanciados, con el resultado del partido que havan tomado lo^
enemigos, que si no ha sido el retirarse, es muy probanle que
se les haya dado otro ataque, respecto á que desde Talca fué
provisto inmediatamente Cajaravilla de municiones, debiendo
también haberse n^forzado con gruesas partidas que eslí?bari
i9G lA REVISTA DE BCKNOS AIRES.
silnadns á su rotngunrdio parn pro'ejer la roliroda en caso
iipce?ari(). -
cDins guarde á V. E. mitohosanos.»
-Cuartel general en Sautiago 10 de agosto de 1818.-
• Exmo. Señor.»
Aulüuio Gomal i Balear ce,
cExmo. Señor Supn'mo director del E'ítado.n
Sié vé pues que el Gefe inmediato de esta campañfl del
ejército unido, fuélo el benemérito Brigadier don Antonio
Gonzniez Balcarce, Segundo General en la memorable batalla
de Mrívpú. en donde en su delicadi) puesto se cubrió de gloria.
Tenenin^ (ambion v\\ seguila, el partea que se refl*M'e el an-
lerioi
«Kl dia 28 del n es avancé con una partida hasta el otro
lado del Nuble, con el objeto de sorprender algunas guardias
que debia haber y solo encontré que las guardias se compo-
nian de vecinos de aquellas orillas, y tomando algunos de es-
tos, logré imponern e y ratificarme d? la fuerza de Chillan,
por cuya virtud me resoivi marchar el dia 5! sobre ellos, pro-
curando pnsar el rio de Siible y Cato dedia para cortar un golpe
en losinQnitos desfiladeros que habla visto personalmente el
dia que me avancé con la partida, val fin me puse al frente de
Chillan á eso de las doce del dia y á distancia de catorce cua-
draste intímese rindiese y me contestó que no era de caba-
lleros rl rendirse: en el momento marché S')bre ellos y em-
prendieron su retirada: no les di alcance por no precipitarme
y desconfiando de los quebrados dpi terreno y que el dicho
l^ntano, como avecindabo allí, jMulna aprovecharse de sus
conocimientos en este particular, y al fin lo,MMron m 'terse en
la ciudad sin hacer oposición ni con una triste guerrilla, y
yo contiiiué mi marebu en colurauas, compuestas la I . " de/
ftECUEaDOs [IISTO RICOS.
97
2. ^ esciKulroii, la i. ^ (If k)s Cazadores dü Cuquiíiibo y la
o. - con la tropa del 5. ^'"escuadrón y del 4. ^ y una guerri-
lla al costado izquierdo al maíido del alférez Galvez, y al fren-
te de lü columna de la derecha, Iss milicias ocupaudo las
alturas para descubrir ¡os moviniientos del enemigo.
«Llegué en esa íü'rna hasta situarme en un bajito á la
orilla misma de la ciudad, en dondt; di-puse el ataqu'^
por todas las bocas calles, destinando á cada una de ellas una
guerrilla de infantei'ia y otra de granaderos á retaguardia pa?'a
proteger aquellas y cortar un golp ' impensado; mandé á un
tiempo romper el fuei:o, que contestaban igualmente de la
plaza con bastante actividad, y al cabo de tres horas de fuego
logramos pasar los fosos y voltear las palizadas de todas las
bocas cálleles; pero todavía tso íué bastante para poder tomar
los cuarteles, pues cada \ez nos esperaban con mas enerjia;
á eso de ora -iones logramos reducirlos á una sola trinchera
en cuadro que tienen al costado de la plaza, en donde se re-
sistieron hasta des[)ues de oraciones y no pude menos que
mandar retirar la tropa, pues la obscuridad de la noche y la
falta de municiones, me impidieron concluir la obra. Vj\
esta virtud formó la ti(q)a á la orilla de la ciudad y emprendí
{ni retirada hasta esta orilla, trayendo diez soldados prisione-
ros, dejando en el campo de aquella parte un número consi-
derable de cadáveres- de nuestia parte hemos tenido 14 solda-
di)S heridos y dos nmertos y el alférez Lovve herido con tres
sarje utos.
K! detalle de eMa acción necesita mas tiempo que el que
tengo para especificarlo. El valor de los ofieiales y tropa ha
sido inimitable. Mándeme municiones y haremos cenizosa
la guarnición de Chillan, pues vivo persuadido que no les ha
198 I.A REVISTA Dt lU I NOS AIRT?.
de venir un solo hombre y mas bien creo sé retiren á Con-r
ccpcion.»
•Dios guarde á V. S. muchos anos.»
«Sun Carh)s i. ® de agosto de 1818, á his 7 de la ma-
fia uu.»
Miguel Cajaravilla,
•Señor Coronel maye. r don José Matias Zapiola.»
xxxn.
Al cerrar la narración de los sucesos (curridos en Cuyo
( 1 (1 ano deiSlS que, por lo demás, en sus úllimus
meses nada ofriTon de notahl(% no olvidan^mos moiicionar
1*1 incremento que por enlt)uces ¡)nMC¡pi.iban \a á tomar
allí algunas arles manuali s, deládo al fomento que éus go-
lúernos les prestaban aun en medio tie la guerra.
Al hacerse cargt) de la dirección do la Maestranza del
ejército de h^s Andes el padre Fray Luis Rf^llran, tuvo un vr,-
ro acierto en elejir jóvenes intelijentes y a¡>I¡cados en varias
artes y oficios, que bajo su hál<il inspección, de su jénio in-
ventor, llegaron á ser sobresalientes obreros en distintos
ramos.
Uno de ellos fué don Juan Gregorio Suarezque se dis-
tinguió en las obras de ebanistería. Hemos tenido entonces
»'n nuestra familia, hechos por su mano, de nogal de Tucu-
man, una marquesa, un lavatorio, un sofá de í^ala y «*lros
muebles, imitación la mas perfecla de los de fábrica extran-
jera que hizo llevar á Mendoza de Buenos Aire > para su us«»
el General I Jizuriíga.
ti señor Saer, español, desde muchos anos avecindado
en Mendoza, estableció una fábrica de fundición, de l;i que m'
burliun los pueblos de Cuyo y otras Prov incias imiutüitiis Je
RECTUERDOS HISTÓRICOS 199
campanas, de cuantas piezas de metal fundido se le pediun
para máquinas de destilación y otras, paro carruajes etc.
Era hombre muy hábil en este ramo é injenioso, atendido el
atraso de esos tiempos en la construcion de molinos movidos
por agua, por caballijs ó muías, máquinas para extraer aceite
y últimamente, en la invención y fabricación de lodos aque-
los instrumentos ó ajenies que economizan las fuerzas del
hombre, no obstante fuesen sencillos y poco complicados.
La alfarería establecida en Mendoza á mediados del si-
glo pasado por los frailes Agustinos en propiedades de su
convento y servida por sus numerosos esclavos y cuyo pro-
ducto se consumía en el pais y esportaba á otros pueblos, lle-
gó á mejorar bastante en la variedad y perfección de las pie-
zas de loza ordinaria qne de ella sallan. Había allí cerca
abundante y exelente arcilla y escorias de las fundiciones de
metales que habian hecho antiguos propietarios de minas.
Esas escorias impregnadas todavía, por la falta de máquinas
é intelijencia para beneficiar los metales, impregnadas, deci-
mos, de plata, cobre y oro, leducidas á un polvo finísimo,
servían para confeccionar un betum con que se barnizaban
las piezas de esa loza. El color de este vidriado no variaba
del negro, del rubio, del verdoso mas ó menos subid '>s.
La fabricación de tejidos de lana y au:i de algodón en
pequeña escala, porque este había que traerlo de afuera, esta-
ba bastante estendida en el pais en las familias pobres, em-
pleando los primitivos telares. Mantas, frazadas, alfombras,
jergas, pañetes, medias de algodón y lana, toallas, manteles,
servilletas y otros tejidos para el usj doméstico saliaii de esa
fabricación embrionaria.
En !as lagunas de Guanacache, sus pobladores, colonia
de la tribu de Pehuenches de la frontera su i da Mindoza,
IV RIVISTl DE BlT?{OS AIRES.
i.iíM lüiiiüii (!t i;ii;> paja o|k cinl (Íj* sil locatidail, soniliroros y
cestiilos dv ViiiiaJns formiis y tnmaños con ima perfí'ceioii
admirnblf*.
I 11 «I sigiiienle Capitulo, cuando nos ocupemos de nar-
r.r los hechos históricos de la 2. ^ decada en que hemos
dividido estos Recuerdos, volveremos á acuparnos de la me-
jora é incronionlo que alonnznfonon Mendoza varias de estas
industria?.
Pró\imamente varaos á ocuparnos del último ano de la
1.=' década— 1819 —
BueQOs Aires Febrero 1. ^ de 1866.
DaMüN Hl'DSO.^.
i^CuiilitJuará)
im-*—
DESCRIPCIÓN HISTÓRICA
DE LA
ANTIGUá PROVINCIA DKL PARAGUAY.
(Continuación) (1)
Gomo la provincia está rodeada de indios bárbaros, ene-
niigos irreconciliables nuestros, que con sus frecuentes in-
cursiones, y depredaciones la tenian acosada, se cubrieron de
guardias ó presidios las dos orillas del rio, y estos son —
Costa abajo Oriental.
1.
Gurupa i tí.
2.
Jumaitci, (4)
3.
Tayí.
4.
Tacuaras.
5.
Herradura.
G.
Villa Franca
7.
Mortero.
8.
Lobato.
9.
Ñundiaí
10.
Ibiücá. *
n.
Angostuia.
12.
Villeta.
15.
San Antonio.
14.
Lambaré.
Costa arriba.
15.
Castillo.
1. Véase la pajina 7 del lomo tX.
4. Célebre después por sus formicaciones. —A. J. G-
202 I \ li VISTA DE BUENOS AIRES.
/6. Peñón.
17. Aieculaciiíí,
18. Mandubirá,
10. Ipilú.
20. Cuarepoli.
21. Potrero -pora.
á2. Pedernal.
23. F'I fuerte San Carlos sobre la niárjen Sud del Apa.
IjOS siguientes á la Lando de) Chaco.
VÁ fuerte Formoso.
Orange.
Monte Claro.
Sania Elena. (6¡
Con esos presidios ó guardias só han contenido los in-
dios del Cbaco de invadir á esta provincia, y tal beneficio le
debemos al dictador Francia que ordenó á los oficiales ó je-
fes de dichos fuertes no diesen cuartel á ningún indio que
quisiese acercarse; en efecto muchos de ellos que llegaban,
murieron ó fueron pasados á cuchillo. £1 erario nacional
en nada contribuyó para estos fuertes.
El temperamento de este país, hablando jeneralmenle,
68 cálido, pero soportable y sano; la constelación dvl cielo es
suave y benigna. Kn la capital no se esperimenta mayor fri<»,
que cuando corren los vientos Sud y Sud Este; en igual com-
formidad es mus grato en la campana en doude no se siente
tanto el rigor del calor, como asi misnao en los pueblos de
Misiones, á escepcíon de la Villa de Curuguati, (anto por las
S» Estos forUoes (que boy no exi8teu), se guarnecían con jente ve-
terana ft diferencia de los primeros que lo eran por milicias. Los Paya-
ffuÁiS, ayud&ban con sus canoas al m» jor/xito de las correrlas contra los
Mrbaros— >l . i. C.
PARAGUAY.
205
insidiarías nieblas, como por estar situada entre montes. (6)
Eti toda la eslension de la provincia, no se ven desigual-
dades de mayor consideración; pero si muchos bajíos y ba-
ñados que hacen incómodos los caminos. En la campaña
hay multitud de arroyos y lagunas pantanosas, que crecen en
tiempo de lluvia, ias cuales no se espresan, por no ser per-
manentes, á escepcion de dos lagunas; la llamada Tapaicuá
ó Ipacarái que se halla en los confines del valle Pirayú y
tendrá dos leguas de ancho por tres de largo; y cuyo baño es
tan sahidable para los sifili ticos como !a hoja y corteza del
Caá-roba ó Jacaranda, y la de Ipoá circundada de pantanosos
esteros intransitables que la hacen inaccesible; ella viene á
ser el depósito de las aguas de Gaañabé, y se desagua por el
rio Negro al Tebícuarí. El nombre propio y primitivo de
la primera laguna es Tapaicuá , pero se leba dado común y
jeneralmente la denominación de ipacarai que en idioma
castellano quiere decir <dag una conjurada,» ó por el sentido
literal la agua bendita; porque entre la jente vulgar corre
6* Célebre por haber sido donde Arligrs estuvo confinado ?5 años.
Francia le pasaba una meiisnalidad de dos onzas que se la retiró cuando
supo que criaba avi^s y otras cosas necesarias que lo habilitaban para dis-
tribuir á los pobres del dislrito'aquella dádiva. A la muerte de^ dictador,
v.\ actúatelo Policarpo Patriño, que se arrogó el mando^por un mes al fin del
queseiahorcó con un cabestro, la primera medida que tomó, fué mandar-
le remachar una barra grillos. El Patriarca de la Federación, fué encon-
trado arando,',y sorprendido esclamó — «eldictadorha^muerto,» adivinando
asi un suceso que se ocultó por algún tiempo particularmente en la fron-
tera. Llamado por López en 18Z|5, fué acomodado en !a chacra de Ibirai ''-
una legua de la Asunción — donde finalizó sus dias. dice El Paraguayo In-
dependiente, el 23 de setiembre' 1850, á los 92 años de edad y 30 de resi-
dencia en el Paraguay— Seis años después fueron trasladarlos sus resti>s á
Montevideo, y se le decretaron honores fúnebres A,. J. G.
20 i LA REVIsr\ DE BUENOS VinES.
nno antigua nolicia, aunque vaga, que el veiicrabie F. Luí»
(le Bolanos, religioso santo de la orden Frincíscana, que en
tiempos de la conquista predicó el Evangelio á los inídjenas
jentiles de esta rí»jion, losciUequizó y redujo ala fé católica,
formando pueblos de ellos, de los cuales subsisten dos, á sa -
l»er: Ciazapá y Yutí, en los que residia de ordinario hasta
quví pasó á Buenos Aires, en cuyo convento m-irió santamen-
te, y se conserva su cadáver embalsamado bajo el altar mayor
de aquel templo. El era catalán, y compañero de San Fran-
cisco Solano; este anduvo tcxlo el Perú bajo y alto, predican-
do el Evanjelio y Bolaños, todo el Paraguay; conjuró la dicha
l-iguna Tapaicud, con motivo de haber anegado á un pueblo
de Indios que se hallaba inmediato á ella, y cuyos habitantes
se habían encenagado en el pecado nefando, quedándole des-
de entonces el nombre de Ipacaraí. (7;
Atraviesan la provincia dos rios navegables en tiempo de
crecientes, ademas de otros muchos que son menores; el uno
es el Jíjuí (8) fondable desde mas allá deTuruguatí. Por
él bajan de esta Villa jang'aíías de madera de que abunda,
y pii*nguasde varios portes, cargadas de yerfta-maíe, que es el
principal ramo de su comercio, aunque no es de la mejor
7. £1 beato padre Bolaños (según un ms. que poseemos) tradujo al
guarani en 1603, el catecismo I Ámense, para el uso de los misioneros y
párrocos de indios. Kolaños murió nonagenario el 11 de octubre 1629.
(Uiéulase que fué quien plantó el colosal ciprés que adorna el centro del
convento de San Francisco en Buenos Aires— A. J. G.
8. F.ftte caudaloso rio vierte sus aguas en el Paraguay, como :i hU
leguas de la Asunción. Su nombre nos parece adulterado, puesto que á
la simple vlsu se comprende que arranca el que tiene, de un l^rbol fuerir
qoe abunda en sus costas, y al que llaman Yeyui. Son igualmente afama-
úmioi yerbal 8 de los campos inmediatos áeste río y al Caaprivari qwt
d^tagua en ¿I 1 20 l<^uas de su confluencia con el Paraguay —A. J. C
PARAGUAY. 20o
calidad ni la mas a preciable, como la de '^CaremdK que está
al sud de Curuguati, á la banda de allende de los rios Mondai
y Acarai, que después de un largo y rapidísimo curso por in-
raensasy fragosas montañas desaguan en el Paraná, entre Ta-
curupucü y el pueblo de Trinidad.
El oíro rio navegable y mayor que el primero es el Te-
bicuarí, (9) que trae su oríjen del cerro de Villa Rica, llama-
do Ibiliruzíi; le tributan varios rios fondables, y después de
haber corrido mas de 100 leguas del este á poniente, entra
en el rio Paraguay en el paraje nombrado Tacuaras. En sus
crecientes e&traordinarias, riega liasla una y mas leguas de
campaña. Desde mas arriba de Yutí salen y navegan por es-
te rio grandes jangadas de madera y piraguas cargadas de
yerba-mate Y mudevas que se conduelan hasta Buenos Aires.
Regularmente en toda la campana se encuentran fuentes
perennes de agua cristalina y saludable de que usan las jen-
tes, y aun en la ciudad se varía la del lio con la de los pozos
que los hay permanentes y aseados, y de mejor gusto que la
de aquel.
Desde el Paraná hasta las fuentes de Igat'mi, costas de
Jejuí, inmediaciones de Curuguati, San Joaquín y San Es-
tanislao, habitan indios salvajes de diferentes tribus, pero
de lU] mismo idioma con poca variación. Desde las cabece-
ras de Igatimí poco al occidente, hasta el rio Paraguay, está
ocupado de ios Bayaés-gua/.ú, que tienen su mansión en es-
te territorio, y en el flapucú donde boy está el fuerte Olimpo,
en otro tiempo Borhon, Pero desde el año 1815 se relira-
i'on estos indios á Guachié.
9. Esle rio desemboca en el Paraguay 10 leguas mas arriba del Pilar,
y deslindaba en otro liempo, la jurisdicción de la Asunción de las de Vi-
lla Uica, Pilar y Misiones. Fué asimismo, el marco divisorio entre las
provincias del Rio de la Plata y la del Paraguay— A. J. C.
S06 I-A REVISTA DE BUENOS AIRES.
Ademns de es<is naciones, qne sobre poco mas (') menos
están al este y norte, hny otras por el oeste y banda del Cha-
co qne incomodaban sobremanera, y teniaii en continua
alurma á la provincia; pero han cesado desde que se erijie-
ron los mencionados cuatro presidios ó fuertes del Chaco,
donde no se les da cuartel.
La nación l^aijaguá^ que en otro tiempo era de rio arri-
ba, habita hoy y tiene su ordinaria mansión sobre la orilla
oriental del rio, desde el Pilar hasta Concepción, en hordas
V aduares, que frecuentemente trasladan de un sitio á otro;
estos indios fueron los mas traidores y aleves en tiempo de
la conquista, y nunca se han dedicado a la agricultura sino
á la pesca, cortes de madera para leña, paja y peletería de
que proveen á los vecinos de la ciudad á cambio de comes-
tibles, dinero y aguardiente á que son aficionados; se ocupa-
ban también en conducir en sus canoas, á los negociantes á
Concepción, en cuyo manojo y construcción están ejercita-
dos y diestro . En estos últimos tiempos se han dedicado
aji mismo á trabajar en los salinares, y hacen sus cocimien-
to», y las mujeres en fabricar lies'os que son mas fuertes y
durables que los que se trabajan en el pueblo del llá; pero
apesar del roze y trato diario con los cristianos, se mantie-
nen obstinados en su jentilismo y viciosas costumbres. Son
fraudulentos, ladrones y borrachos. (10^
10. La primera que se sometió de estas tribus, fué la de Tacumbü
en 17^0 y 50 a&os después la deSariliué.
A la muerte del dictador, fueron internados k las costas del lago
ipoá, con el objeto de que se dedicaran k la labranza « puro no tardaron en
tulver (aunque diezmados)|á sus antiguas posesiones. Estos indios acos-
tumbran pintarse el rostió con varios colores, y traen p*'ndierte del labio
UUerior una especie de aguijón ík que denominan Umbetáu l'abdD la ms»
fAIAGL'AT. 207
LosGuauács, vasallos y tributarios, en calidad de escla-
vos de los Bayáes, habitaíi en el Chaco, entre las latitudes 22
á 22 V§ grados. El cacique principal (!e ellos se llamaba Eni^
jedi-^ por lo regular tienen guerra con los Layanáesquese ha-
llan sobre el paso del rio Abbá, cuyo cacique pr¡iici:)al se de-
nominaba Swicá, yes la primera toldería de los Cambaes ó
Napidrigms, que se trasla laron aun piiehlit) llamado A^/-
cuateguidi que ellos mismos formaron sobre la boca del
Abbd^
A esta sé sigue otra toldería que se nombra de los Equi^
niquinan, á cuyo cacique principal llaman Cabali, hermana-
da con la segunda de Echoatadis. La cuarta parcialidad e^
de los Etilinas retirada y metida hacia el occidente é inme-
diata á las reducciones de los Chiquitos; el caciqu«^ principal
de ellos se intitula Choy.
La última toldería, que en rigor debe llamarse la pri-
mera, se denomina de \os Nequicaelimi, paralela con el pue-
blo que fué de^iVíra. Señora del Refujio de Eguivilichigo, cuyo
cacique se llamaba Taraigú.
Por la misma banda occidental del rio Paraguay, rumb»
al este, hay una nación á quien los Bagaes llaman Ninagui'
gla, jen te la mas bárbara y salvaje; muy numerosa, y de un
idioma sumamente difícil.
yor parte de su vida en las canoas, en cuyo manejo son muy diestros, has-
la el punto de darlas vuelta y ocultarse debajo del casco. Por una singu-
lar coincidencia, su nombre corresponde aroficio que desempeñan — por
que en guaraní, payaguá, se compone de pai colgar y aguaa, pala —
esto es, «los que viven pegados á los remos» — En 1537 mataron alevosar
mente al general don Juaa de Oyólas. ^.\^ J. G.
sos L4 REVISTA DE BD£!!OS AIRES.
Los Lenguas fl 1) á quienes los BpyHes Human Enimagas,
están al Sud de ios Guanáes. Los Jluaicurús al Sud de los
Lenguas; siguen á estos los Eniínaga:^, Machicuis y Laayes,
llegando todos ellos hasta poco mas al Sud de esta ciudad á
los 2o Va grados de lalilud; y continuando para el sud siguen
los 3riocobies, Tobas, (12j Piiila(jas y Abipones [\o) que se
internan y dilatan Jiasli Santa -Fé. Estas naciones sontas
mas inmediatas que por acá se conocen por las guerras y
asaltos con que inquietaban á esta provincia.
Las costumbres de todas las referidas naciones son bár-
baras. Los I^aiguas creen en un solo Dios y en la religión
crislinna, veneran á la cruz, y creen que bay inüerno. Estos
hiin dado noticia (|ne entre ellos quedó un jesuita, que vivió
Naoii testado de cliocheríj hasla este siglo; es verósi íiil que
hubiese sido uno Je los dos curas del pueblo de Belén; por
(ju<' cuando la espulsion de los jesuítas solo á uno se condujo
de a<|Uí'l puel)lo, y preguntado por el compañero, dio razón
que había entrado en los montes á reducir á los salvaje>.
De los Bayaes se tiene noticia que conocen á Dios con
1 1 atribulo ({(■ (jcailor y le nombran en su idioma Conoe-
nulagodi; pcio no 1 din nilto alguno. Tienen la inhumana
11 !) •! ■ !i :ii i (le < >i;i iribii, inniediala alPilcomayo. existe unvoca-
hir . cscrilo por ol eniliio don Pedro Antonio Cervino— al
ii¡. 1 liiirodurcioii don IV'dro de Angelis (ms. aut.) — A. J. C.
1-'. Kxistc un artr y vocabulario de esta [lorigua, compuesto por el
I'. Aluriso Barcena, autor de otro igual déla Tonocote (ambos ms.) —
A. J. C
4iin Pinelo s ii i\ s. ( i diado jesuita Barcena, compuso un
arle, calrci?uio y vocabulaiio deesia lengua y la (Juiro(¡uini—iosé Bríg-
nii'l e^crilli(J (iiro, y fludUneiite &larlin IJobriztioffiT, dá una idoa de ella en
.iiella belicusa nlbu-A. J. G.
PARAGUAY. í^09
costumbre corno también los Guanas, de sofocar el feíoen el
vientre de la madre, ó matar á la criatura después de nacida,
y conservar un casal, cuyo abuso lo han minorado. De to-
das las naciones bárbaras, esta es la de mas policia. Su idio-
ma es claro suave y ek gante, fácildeescribirse y hablar. (14)
En tre los referidos linderos con las posesiones y estable-
cimientos brasileros, bay muchas tierras ocupadas de bos-
ques y bárbaros, por cuyo respecto no tiene la provincia co-
municación alguna con dichos establecimientos, ni por otra
parte que por la del sud con Corrientes, Entre-Rios, Santa-
Fé, Buenos Aires y dtmas provincias arjen tinas.
Las labranzas, cultivo y cosecha de frutos que se recojen
en esta provincia, son las siguientes: maiz, mandioca, maní,
judias (habas), gniFantes, calabazas de distintas clases, bata-
tas, arroz, cebada y otras legumbres. Naranjas dulces y
agrias, con demasiada abundancia; limas dulces y agrias,
toronjas y limones de toda especie: pacobas con abundancia,
dura7no poco y no bueno, pifias en gran cantidad: mamones ^
sandíes, melones y uvas ron abundancia en parrales y \iñas,
de que se hace regular vino, y la caña dulce muy abundante
déla cual se cosecha mucha miel para azúcar y aguardiente:
se recojen también opimas cosechas de algodón.
IZi. Don Jtisé Síir.clioz Labrador, (citado por el P. Caballero en su
suplemenlo á la Biblioteca déla Compañía de Jesús) escribió un vocabulario
y fraseolfgia de la lepgiia deeslrs n.dios, cu>a tribu, de orijen IHiaicwú^
fué descubierta en 1550 por el famoso vizcaíno Domingo Martínez de Irila.
Mbaiá en guaraní, significa cañizo^ por lo que inferimos que vivió primi-
tivamente en algún cañaveral. Los españoles jamás consiguieron domar-
la, sin embargo de la poderosa cooperación de los Misioneros de la Com-
pañía de Jesús, que con un celo y actividad recomendable, fundaron á la
mar jen del Ipaiié-guazú, \ireduccwn de Nuestra Señora de Belcn, con
el único objeto de catequizarles— ^^u, EtebegÓ Apuidabániguii etc. son
palabras que pertenecen áeste idioma— A. J. C.
14
210 hk RF.VISTA DE BUENOS AIRES.
De la mandioca se saca el almidón riqíiisira.), del cual
ge elabora pan llamado vulgarmente y en idioma Guaraní,
CAípd-aramírd» comida delicada estando fresca; se h'ice asi
mismo de esta sabrosa y sustanciosa raiz el M'boyú, pan or-
dinario de que usa la jente pobre, principalmente los Indiosí
es insípido é ingrato al olfato; por que lo preparan de la rie-
dura del Mandiog^ esto es de aquel bagazo que queda después
de haber esprimido y estraido el almidón. En Guaran! le
llaman tipirali.
También se beneficia de otro modo, y es el siguiente: se
raspa la mandioca de la película colorada que la cubre, y así
raspada se pone y se estieude al sol hasta que se seque, y esto
se guarda para el aun. Para comerla se remoja, y luego so
cuece para que se ablande y se pueda masticar; pues es grata
al paladar. X esta mandioca llaman Popí, También se
beneficia de otro modo: raspada la mandioca, se rebana y
pone en una tina de agua para que despida la goma que tiene
y después se saca al sol hasta que se seque bien, y se guarda;
de ella se hacen tortas y chipas confeccionados con grajea,
huevos y queso de cuyo modo es sabroso y sustancioso; esta
mandioca asi beneficiada sell »ma Jai. El mismo nombre le
dan á la que se pudre en pozos bajo de barro; poro tal Ju íes
fétidoy de un ingrato olor; de e te s'} amasa el Caburé, muy
usado en San Isidro Librador d^ Cuniguati, sin mezcla al-
guna.
Hay muchas esp^^cie* diferentes dc^ esta raíz; blanca y
amarilla son las mejores, m^s harinosas y sabrosas. La co-
V)rada, (pepirá) se conserva mas tiempo bajo de tierra, y de
esta especie hay también amarga que solo sirvo para almi-
dón y no para comer. Hay otra, de raiz muy gruesa y do
gusto desapacible, (^ue tandeo se come, pera es la mejor
I
PARAGUAY. 211
para almidón. La vaina ó caña de la mandioca, se cria de-
recha con anillos en que se contiene la simiente, la cual es-
tando yá en sazón, se corta á la raiz y se guarda á la sombra,
parada y cubierta con ramas de árboles, para que no seque.
El tiempo propii) del corte es á fines de mayo en viento nor-
te, porque si se corta en viento sud, pierde el jugo y se seca
pronto; esta caña echa trocitos de dos á tres dedos. Se planta
anualraentede«de el mes de setiembre, octubre y noviembre.
Sirve también de pasto á los bueyes, lecheras y caballos, los
sustenta y engordan.
El ordinario y común alimento de la jente pobre, ha-
blando de la campana, es la maiz, el mandioca, porotos, za-
pallos, batatas y la leche, pues hay pocas jentes del campo
que no tengan algunas vacas lecheras.
Las espresadas menestras se recojen muchas veces en
dos siembras, en el verano é invierno, por ser fértilísima la
tierra, á escepcion del trigo, que aunque en algunos parajes
se cosecha, no es con abundancia, ni tan bueno como el que
se recoje en Buenos Aires, de donde se proveen suficiente-
mente los paraguayos de buena harina; supliendo otros estas
faltas con el chipá de almidón y con el de maiz, qu« los hacen
muy esquisitos.
Asimismo abunda en la provincia variedad de frutas
silvestres, que son otros tantos artículos de boca que con-
sumen los naturales, principalmente en tiempo de carestía;
como son el Ibaporú semejante á la ciruela endrina; fresca,
agridulce, se usa en sorbete y cruda noesdemal gusto; elárbo
queno es grande, producesu frutoenel tronco, en sus ramas
y en su^ raices, si están descubiertas— üloras idénticas á las
de Europa, en el tamaño y granos, pero no en el color que
es verde, ni en el gusto q^ue es áspero y lastima la boca, si
^Í2 LA RETISTA DE BüEJlOS AIRES.
primero no se lavn y pone al sol: e! árbol que los produce se
llnmtien guaraní Tatagihd 'lo). Guaviraguazú, del tamaño del
3ladroño, color amo hilo, la tez tersa, es muy apelecida,
aunque no de bucii gu^to; al contrario del (yiíaüiramí: fra-
gante, agradable, muy gustoso al paladar, dulce sin empa-
lagar, muy sana, pues por masque se coma, nunca daña ni
sacia; se diferencia el grande díl cbico en quoaquel es ár-
bol grandey frondoso, yesteesarbusto; el grande abunda cua-
si en todas las m<»ntañas, yol chico en las campan is de Con-
cepc¡ou,de Icuamandigú (i^oy San Pedro) Curuguati y Paraná
arriba. (16)
La zarza-mora, {Yuqueri] idéntica su fruta á la de Espa-
ña, y diferente en que sus vastagos y hojas no tienen tanta
í^spina. El Húembe, fruta que bien lavada y asoleada es gus-
tosa; del tamaño de un pepino, cubierta de una capa gruesa,
debajo tiene su fruta que circula el corazón, semejante á una
espiga de maiz, se cria en las concavidades de los árbo'es y es
útil ala dijestion, (17). Ibá-abiyú (iS) Tbaporoiii (arrayan),
15. Brazo de fuego; por qué el palo es amarillo— A. J. C.
16. Sí'gun Du Graty on su obra cílada, (p5g ÍÍ90) este arbusto de la
familia mirtáceas, crece espontáneamente en los campos del Paraguaí. Su
fruta, del tamaño de una cereza, la forma una pulpa blanca de sabor
ácido agradable, envuelta en una cubierta delgada muy aromática. Es
considerada como la mejor de las silvestres y sirve para elaborar aguar-
diente, ai cual se atribuyen virtudes tónicas. Finalmente en la medicina
i>e usa c«utra la disenteria, empleando la infusión de las liujas eu vinu. —
A. i. C
17. Lasraices de este dendrófílo tienen la particularidad de descen-
der desde la copa de los grandes árbdlesy enterrarse en el suelo— Su coi -
tria, Je color azul subido, se separa íacilmeate de la parte leñosa y sirve
para hacer cables ó sirgas, que á la ventaja de ser muy fuertes reúnen la de
conservarseen el agua— 'La fruta como*J»e dice en el testo, es una espcr «
de e»piga grande cuyos granos son algo azucarados'- A. J. C,
IS Ilayuu arbusto de esta misma familia. ^\lba'pumi6 gunjm
de ci«ya fruta se prepara el licor llumodo Cfio^olí-^h, J. C
PARAGUAY.
2i;
frutas (Jo co'íiMiegi'o de joca carne por e) car(,zo qu^^ tierje,
pero de buen gusío. Ñangapiñ, es planta que dá su fruta
agridulce, ^ no de mal gusto, es de la especio de los arraya-
lies, ramam^íí (Celedonia) es una planta común que dá su
fruta amarilla dentro de una bolsa; no es de mal gusto. Iba-
liGt, (19 semejante á un pero de los chicos, fruta agria, bue-
na para sorbete, y en los guisos de carne es gustosa. Gua-
yabas [araiá] de dislirjtas especies y diferentes tamaños,
agrias y dulces, abundan mucho: se comen crudas, tienen
buen gusto, son aslrinjentes. Se hace conserva de ellas, se-
n)ejanteá la de membrillo. A esta conserva, llaman los bra-
sileros, ticholos (20 Araticú (es la chirimoya silvestre) gran-
de y chico; su fruta al modode una pina, es amarilla y gustosa
al paladar; el grande es de los montes, y el chico del campo.
Agiuá-guazúy miri; la fruta do este se come cocida sola
V con leche es sabrosa; se hace conserva de ella y es muy ri-
ca; se llama miri, por la fruía que es chica, amarilla y ovala-
da, pero el árbol es grande, alto y frondoso: de la corteza,
blanca del tronco, bien limpia de la tez áspera, se hace un
bálsamo medicinal muy eficaz, para mundificar y curar lla-
gas: el aguai-guazú, es también árbol grande; se cria ordi-
nariamente en la orilla de rios y arroyos, su fruta de tama-
ño y configuración de un higo, amarilla y colorada; no se co-
me, pero exhala un olor fragante. De este árbol, se saca por
incisión el Menjui. Ibacurumbichá, es un árbol que dá una
fruta muy dulce, pero no es abundante. Yardcatiá, (mamón
silvestre,) fruta ordinaria del monte, del grandor de una man -
xanc; se come asada ó cocida. Ibaporombocú, planta que dá
19. Fermentada esta fruta dá un vinagre excelente — A. J, C.
20. Este avbustp abuníjlíi en los terreoois |}íijo$ de Concepción y San
Pedro— A. J. C.
214 LA REVIST\ DE BUENOS AIRES.
una fruto del tamaño de un limón sutil; es muy dulce y g ata
al gusto; no es abundante. Pactirimt y pacurt-guaiü, esta es
agría y aquella dulce estando sazonada; se hace vino de ella,
fermentándola con aguamiel; la cascara de la fruta es útil
para lavar ulceras y llagas. (2ij
3íburucuyáf (flor de la pasión,' su fruta semejante á la
ciruela ó granadilla amarilla, colorada, morada y negra de
diferentes tamaños; gustosa en todo guiso, y no menos en
conserva; pero cruda es insípida. No es árbol, sino enre-
dadera ó liana, cuya raiz es eficacísima para el mal gálico.
Jbapitá f palma cristij, dátil muy chico, de poca carne, pero
dulce; los indios hacen chicha de él.
M'bocaxjá (el coco), su esteríor cubierto de una cascan
delgada, sólida y dura, que cubre una sustancia carnosa,
amarilla y glutinosa, que se come cocida y cruda, y el coco ó
carozo, tiene una almendra muy gustosa y sustanciosa. Re-
gularmente se toma con maíz tostado, y es la comida mas
común de la jente pobre, y muchos pasan los dias, principal-
mente en tiempo de carestía, sin otro alimento; lo conservan
bajo de tierra — Beneficiada la almendra del coco, dá aceite;
que sirve para guisar en lugar de grasa de vaca, y se usa de
él con jeneralidad para lámparas en los templos sin que ha-
ga falta el de oliva— No tiene este árbol nada que desechar;
todo él es útil, su fruta según queda dicho, se come y dá
aceite, su tronco está sembrado de espinas largas como alfi-
leren, que también son usadas por las jen tes del pais en ha-
cer encajes, que llaman de holillo^, para detener ó tener di-
vididas las trenzas ó hilos del rodete; de su hoja ó penca que
es larga se sacan filamentos semejantes al cáñamo ó caragua^
91. Igual tplicacion 8e d¿i á la fruta Icchusa déla planta C^r^-rani-
^, cuyu bojai cocidas se poueo sobre los lumores^-A. J. C
i^ARAGUAV,
245
tá, que se dedican á varios fines, como á tejidos y hamacas;
los cogollos tiernos, se comen en ensalada y en la olla, y aun
crudos sin mezcla de otra cosa, son gustosos. Del corazón
del tronco que es blando, se hace harina, semejante al almi»-
don de mandioca, y de ella se hacen chipas^ que no son desa*
gradables. También se destila de él, una agua dulce y muy
íebriiuga lomándola en ayunas, colada yantesque le dé el sol,'
y dejándola á este, luego se pone agridulce, que fermentan
dola, seria un vinagre: su raiz cocida es dulce y gustosa. (2:2)
Los montes abundan en naranjas, agria y dulce, y estas
se conducían á Buenos Aires en barcos chicos, donde se ven-
dían con mucha estimación, como que son mejores y mas
dulces que las del Brasil. Hay abundancia de limones agrios
y dulces, como el limón real, el sutil, la zamboa, cidras dul-
ces y agrias de que se hacen conservas, lla^ Ñandipás del
grandor de una naranja, gratos al gusto, y útiles para teñir
de negro y azul. Taramá, árbol grande y frondoso; su fruta
semejante á la aceituna, negra, dulce; pero de on olor fasti-
dioso; para comerla se lava y se asolea. Taíaitá f especie de
dátil selváticoj árbol grande y frondoso, su fruta larga seme-
jante á la cañafistula, tiene adentro tres ó cuatro carozos
forrados de una sustancia harinosa y dulce; esta se come,
pero mas sirve para curar dolores de cabeza procedentes de
frió. Despide también el tronco del árbol una goma odorí-
fera, y es el anime medicinal. El Guapoi, produce por fruto
unos higos chicos y dulces. Hay abnndancia de PiñaSf gran-
des y chicas, estas son mas dulces. Se comen y se hace de
ellas dulce, sorbete y chicha. Hay una enredadera que pro-
22. Su semilla oleajiaosa dá cerca de un Ao por 100 de aceite--
A.J. a
210 hk HEVlSTá DE BOEiNOSálHES.
duct; cí CurujuUy muy oluroáo, sem.'juiitu á la calabazü bhii-
ca; uua tercia tlíi largo, de color negro, amarillo y colorado.
Su exterior, es de una cátícara muy dura y sólida «(ue aunque
delgada, sirve para tener en ella la tierba-mate, que participa
de su fragancia. Hay asimiáino J/a/non&s, los cuales comi-
dos crudos y en ayunas» son vermifngos. También se hace
dulce de ellos, (áo.) En las costas y orilla de los rios,
principalmente en las del Paraguay, Jejui, yXebicuari, y en
los montes éiblas donde hay humedad, se crian con abun-
dancia cañas huecas, gruesas y largas, á que se dá el nombre
común de Tacuara ;{Bambú) de suma utilidad para muchos
usos. Esta Tacuara de tiempo en tiempo da fruto, el cual
es idéntico al arroz ó al trigo, y sirve en todo como estos
grauos. De estas frutas de agrado al paladaí se hacen dulces
riquisimos, y todas sirven de mantención á las jentes. (:24.)
Sin embargo deque en la mayor parte se toma por alimento
la carne de vaca, cabra, oveja, de gallinas y de otnis muchas
a\P8 deque hay gran abundancia, tanto caseras como pavos y
palos, como silvestres. ía)s Quirquinchos, Mulitas, Venados,
Colali ó ardilla ele , ubu dan eii los campos y montes.
23. Especie de pequjóo ineloa que vejeta sobre el iroaco de los
árboles. - A. I. C.
2k» Vemos que se omite entre otras que trae el padre Montoya al
iba pomóng (a) papamandu, ai bol frondoso y renitente k la seca. Su fru-
te pioduce en raciiuos; es de carne blanda, dulce y semejante al dátil.
Ahonda en las inmediaciones de la Asunción.
Eieomun opinión, que Molas tomó ettos preciosos datos, de unos
«^if/er hecl M por el entendido español.dou Juan Francisco Aguírre, com-
pañero de Azara en la comisión demarcadora de límites. De este manus-
crito, eomode oiru sobre boldnica del jesuíta Scjisniundo, se conservan -
mu) r^rat» capias.— A* J. C»
PAÍiAÜL'vY.
9?
La carne de la Cran Beslia, Tapir ó Danta, es taiiibien muy
buena, sabrosa y saludable, auiKjue este cuadrúpedo no es
abundante y solo se encuentra en el norte. En guaraní se
llama Mhorehi. (25.)
Ea mayor parte de los terrenos de esta provincia, son
fragosos, de montes y pantanos hasta la distancia de siete a
nweü« leguas de la capital; por toqúese crian y apacientan
los ganados á larga distancia. Los mejores campos y los mas
criaderos, son los de Tebicuari, Misiones, Ñeembucii, Saladi-
llo, Remolinos, Gaasapá, Yuti, Concepción, Ycuamandiyú, y
San Estanislao; pero masque todos los del Chaco, según se
ha esperimentado 'con algunas vacas, caballos y ovejas, que
tuvo un maestro herrero Ascencio Flecha sobre e! Rio Ver-
de, las que se engordaban pronto.
Lo mas ventajoso de la provincia, es que en los referi-
dos campos, y en toda ella, jamás faltan aguadas; pues ademas
de los ríos y arroyos que la cruzan hay también fuentes de
aguas buenas, manantiales perennes, y lagunas permanentes;
pero con todo, se siente sobremanera la seca cuando la hay
por la falta de pastos, porque los mas se vuelven áridos.
No puede fijarse el número cierto de ganado vacuno,
que en este año de 1840, se contiene dentro de la provincia,
desde el Paraná hasta el rio de Aquidabániguí, principalmen-
te en IdS diez y seis estancias que mantiene el Estado de su
esclusiva pertenencia, redundantes del vacuno, equino y la-
25. Su piel es mas gruesa que la del toro y según el jesuíta Antonio
nmzde \lontoya {Tesoro de La lengua guaraní, 1639). á semejanza de las
Liornas y Guajiacoí del Perú, se le íorma en el estómago una concreción
igual á la piedra bezar b bezoar de los Orientales, y la que es eficaz para
la epilepsia ó mal de corazón. Azara, sostiene por el contrario, que es á
sus uñas pulverizadas que se atribuye tal virtud.— A. J. C.
218 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
uar; sinembargo que desde el año pasado de 58, ha perecido
mucho ganadj vacuno, de resullas de haber entrado en él,
la plaga del Yalebíi ó garrapata; plaga que en 505 años que la
provincia cuenta de población y descubrimiento, no se ha vis-
to ni oido— pero no fueron las garrapatas las que causaron la
mortandad; las violentas, furiosas y frenéticas disposiciones
nacidas del error, de la ignorancia, y de un espíritu de des-
trucción, tiranía y despotismo que dominaban sobre el dicta-
dor JOSÉ GASPAR FRANCIA, íucrou el cuchillo mascortaute, con
los hacendados vieron con sus propios ojos degollar sus gana-
dos, aun los que no estaban todavía plagados.
Mariano A. Molas.
(Continuará.)
m^
ACTAS DE FUNDACIÓN
9c las ciudades capitales de provincia en la República Argentina.
ARTICULO VII. (1)
JÜJÜI. ^
Je voudrais une histoire privée pour cha-
qué ville, pour chaqué village, pour chaqué
famille. ^
A» de Bellecombe.
I
Amo la^' historia por la historia misma, decia no hace
mucho en el Instituto Histórico de Francia el autor de las lí-
neas que sirven de epígrafe á este artículo. «Es en
efecto, agregaba, el lazo del pasado con el presente, y del
presente con el porvenir.»
No se concibe un pueblo sin historia, como no existe un
individuo sin recuerdos^ darse cuenta del pasado, estudiarlo
con ánimo tranquilo y con miras serias para aprovechar las
lecciones de la esperiencia, es una tarca digna si tiene por
1, Véase la pajina Ud del tomo VIIL
±20 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
objeld evitaren el porvenir los mismos errores. Paru apre-
ciar l(» que somos, o(mio pueblos, como personalidad ante las
demás naci<» luos deber remontarnos hasta los orije-
nes de la formación de las diversas ciudades que hoy consti-
tuyen la nación Argentina, como cnlitlades federales, como
provincias.
Y lo creemos tanto mas necesario cuanto que son fre-
cuentes los errores de mera cronologia entre los cronistas é
historiadores de esta parte de los antiguos dominios españo-
les, como hemos tenido ocasión d(? hacerlo notar en la serie
de articules que sobre esta materia hemos publicado ya. Fi-
jemos al menos con exactitud las fechas, establezcamos certe-
ros jalones para indagar el pasado, formemos la crónica ve-
iidiia de !a fundación de las ciudades de la República, (jue
mas tarde vendrá el dia en (iiie el historiador filosófico apre-
cie los hechos de la conquista, y esplique sin esfuerzo la cau-
sa de los males que aun sufrimos, debidos á la estrechez de
miras y á la pequenez de intentos con que se pobló la colonia.
Dos rasgos prominentes se descubren en aquellos tiem-
pos, la audacia del coii(|ir.>l:ul.)r, el seníiinieíito de la indivi-
dualidad dominando los oii-táciilosapesar délo reducido del
número, con la mira de hacer fortuna; y el egoísmo nacional
de conservar en esclusivo provecho de la nación conquistado-
ra, los vastísimos tiTritorios que no podía poblar, aun cuando
Inibi. s(; derramado sobre la América toia la población de ia
raetro;">li. íNlc smliiniento de escluisivismo, este egoism»)
nacional, pequeño, esli*echo, insensato, era el resultado
éé Im ideas que dominaron á los que arrojaron á los sarra-
MDOf y judíos, laboriosos é industriales, solo {)or(>o()s<>rvar
la unidad de las creencias i'cligiosos.
Descubrir y conquistar, para recojer oro y repartirse
ACTAS DE FUNDACIÓN. 221
los indios, era la ambición de los conquistadoras, que desple-
gaban como la bandera de su misión social —someter á losín-
diosá la relijion católica-apostólica-romana, ora por bien ó
por la fuerza y por el terror; porque aspiraban á ser propaga-
dores de la religión de sus mayores. El propósito social era
estender el dominio de la fé, la propaganda religiosa, aunque
para esto quedase la metrópoli sin gente, sin industria, sin
agricultura, sin comercio; el oro de América creian cubrirla
la pobreza del pueblo que se lanzaban á las deslumbradoras
conquistas donde se encontraban acumuladas las riquezas
como en el Peí ú ó Méjico; esbaustaspor otra parte las fuerzas
del pueblo conquistador portas mas locas guerras que soste-
nía en el viejo mundo.
En vez de permitirla emigración de todas las naciones
con la mira de poblar la América y civilizarla, para hacer
participe al resto de la Europa de los beneficios del descu-
brimiento del Nuevo Mundo: en vez de reconocer en aquel
lamoso hecho los nuevos horizontes que se presentaban para
provecho de la humanidad, y compartir aquellos bienes con
todos los hombres, como hermanos: prefirieron encerrar los
paises descubiertos por el mesquino sistema del monopolio en
todas materias y del eselusivismo religioso. Ningún estran-
jero podía avecindarse en América, sin especial permiso de
la corte, y este error hijo de lo ruin de las preocupa-
ciones y del egoísmo, ha sido fecundo en perniciosos resul-
tados.
El conquistador venia á esplotar á Inspobr s indios, sin
miras serias por su mejora y civilización; y como disculpa de
sus rapacidades, mostraba á esas razas obedeciendo y ob-
servando prácticas religiosas, como ios autómatas. Pequeño
fué el móvil, y la obra de la conquista española ha tenido que
U REVISTA DE BUENOS AIRES
esperimentar los efectos lójicos de ese proceder. . En vez de
desplegar una bandera libre, abriendo estos países al comer-
cio del mundo, permitiendo se estableciesen todos los hom-
bres cualesquiera que fuera su manera de adorar a Dios, y
enriquecer las tierras descubiertas, por la industria y el co-
mercio; impidieion este para conservarlo como un privile-
jio de la nación descubridora, y ahogaron en su cuna á la
otra, para protejer la vacilante industria de la Metrópoli, des-
poblada ya con la espulsion de los moros y judíos.
La América y la España han sido victimas de este error;
quizá, diriamos con mas justicia, de esta preocupación, tanto
que, cuanto andando los tiempos la despoblación de la Metró-
poli alarmó á sus pensadores, y á Olavide se encargó de co-
lonizar Sierra Morena, vino aun el fanatismo religioso y el
egoísmo á perseguir y encarcelar, á aquel americano que iba
transformando en alegres y cultivadas heredades los desiertos
agrestes de aquel pais. De manera que la pre cupacion de
la metrópoli no era únicamente para sus dominios trasatlán-
ticos, sino que ella misma se hería de muerte, antes de abrir
á los hombres industriosos y libres las puertas de su pais, ba-
jo condiciones ventajosas.
Quizá en aquellos tiempos seria exijir demasiado de la
España, quede su seno arrancó una población rica é indus-
triosa, para conservar la unidad de la creencia— el que cam-
biase de tendencias y se desprendiese de sus preocupaciones
al tratarse de América.
Pero la verdad es que, la España de la Inquisición, la
que blazonada de haber tenido por monarca al que regaba
con sangre de luteranos y calvinistas las praderas y ciudades,
de los Paises Bajos^ no era por cierto apta para fundar la li-
bertad en el Nuevo Mundo, y por eso recibinios en herencia.
ACTAS DE FUNDACIÓN. 225
SUS preocupaciones, sus restricciones, noonopolios y priví-
lejíos.
He aqui la triste pintura que hace Ferrer del Rio, de su
nación en aquellas edades.
«Sin cultivo los cana pos, sin ruido los talleres, sin tran-
«seuntes los canminos, y extinguida la clase de pequeños la-
«bradores, artesanos y mercaderes, por mas que procura-
iban sobrevivir á tanta ruina, juntándose en gremios y ce-
«diendo al prurito deestancarlo todo, vino á serel fundar vin-
«culaciones universal contajio; el consagrarse á Dios, recur-
«so contra el hambre; la emigración á América, esperanza
«de las familias; la mendicidad industria; la holgazanería, sig-
«no de nobleza; y el trabajo, padrón de ignominia.» (\)
Tal era la nación colonizadora y el estado social en que
se encontraba — ¿que podía fundar en América en beneficio do
la libertad?
Sus miras estrechas se revelan en la manera como los
conquistadores se apropiaron la tierra: el número de funda-
dores de cada ciudad era reducido, porque la metrópoli no
tenía suficiente población para enviar á América mas de la
que enviaba, v porque consideraba indigno admitir bajo la
bander«i de los Reyes Católicos á los que no tributasen culto á
Dios bajo: las forn)as de la religión oficial de los conquistado-
res; temerosos sin duda de alterar la unidad de la creencia,
estrechaban los limites de la humanidad y falseaban las al-
tas miras del que predicó como doctrina: — amar al prójimo
como á nosotros mismos.
En el reparto y distribucimí de la tierra el mismo error.
Rodeados por el desierto en todas partes, querían conservar
vi dominio del desierto, aguijoneados por una codicia pueril,
(l) Historia de Gkrlos IlL tomo I páj 51, Introducción^
f24 LA REVISTA DE BUENOS AIIIES.
V de nlíi . .-. - -lardos rrparliminnlos, esos estonsos Iprritíí-
riosdndosá los joblflilorts como recompensa á sus gastos y
sus Ira bajos.
Querinn ser únicos en la esplotacion de las pobres ra-
ras indijenas, como eran solos en In apropiación de la licí ra,
y preferian vivir Incbaiulo con aquellas rrzas, antes de abrir
6 los hombreslibrcsfí suelo americano.
La acción oficial senlíaseen todas parces por las leyes
de privilejio; comercio privilegiado y estrecho, industria
prohibida entre los colonos para evitarla comj»etencia de la
lánguida industria de la metrópoli.
Todavía pesan por desgracia en gran parte de la Améri-
ca Española, las preocupaciones trasmitidas por el gobierno
coloriial, y en prueba de ello bastaría citar el ridículo siste-
ma de^ enajenar las tierras públicas y las falsas ideas sobre
los indios, prescindiendo de los odiosos privilejíos fiscales
que forman el escándalo del gobierno democrático, para es-
cudar tras el privilejio la responsabilidad del empleado.
Cuando estudiamos la manera como se poblaban las
ciudades en América, empezamos por reconocer la uniforme
igualdad con que se construían, porque la ley había fija lo ya
la forma y trara de todas ellas. No babia espontaneidad ;
lo? pobladores no eran sino meros ejecutores de la voluntad
de la corle. Odioso centralismo concebiilo para someter
mi-jor ;i lo metrópoli sus vastísimos dominios, y centralismo
gul)ernati\o que hurta sangre ha costado para deshací i , < n
I ( ii« ficio del lucblo y de la libertad.
! limilíidí» eia el número de los fundnd( res de las ciu-
n¡,íi«>, mas limitadas fueron sus tendencíiis: su mira donjí-
nante era la salisíaícíon del interés particular, como em-
I rouiios de colonos. Unos como socios capitulist is por me-
ACTAS DE FÜ.NDACION. 225
dio de las capitulaciones celebradas en ja Corte pai-a la con-
quista; los otros como socios industriales, poniendo en be-
neficio de la asociación su espada y su sangre. El hlaaco de
aquella especulación egoísta tenia por objeto apropiarse los
territorios descubiertos, repartirse los iudijenas y gobernar
los nuevos dominios en esclusivo beneficio de los especuladt)-
res. La ganancia era el móvil, porque la pobreza de la me-
trópoli era insoportable. A la sombra de aquellos especula-
dores audaces se deslizábala falanje de los monjes, domi-
nándolos á ioáos^ La inquisición ---((esQ cruel opresora de U
«conciencia y del pensamiento; instigadora maléfica délas déla-
«clones, tan ocacionados á la calumnia; avara deprivilegios y
«pródiga de excomuniones; con sus cárceles secretas y sus bo-
ngueras encendidas: infundiendo terror bajo la enseña de la
íé"" (2) «Dominicos, franciscanos, jesuítas etc formaban
cortejo á los conquistadores y alucinaban al trono y á la San-
ta Sede, con la predicación de la doctrina y la propagación
de la fé católica.
Aun cuando en esta parte de los dominios españoles la
Inquisición no se hizo sentir, fimdándose en Lima en 1570,
sinembargo su influencia lúííubre pesaba sobre los ánimos,
las ideas y los propósitos. ¿Qué independencia moral podía
existir en aquellos que veniín; ;ie la metrópoli donde no se
respetaba ni las creencias, ni la manera de adorar á Dios, ni
la libertad de pensar? Si de hecho no existía el temible tri-
bunal, su influencia y su poder empequeñecía los espíritus*
Sinembargo de las preocupaciones que ¿los colonos
traían de la madre patria, un movimiento desconocido y sin-
gular se operaba en la manera de realizar la conquista; la
(2) Ferrer del Rio, obra ciuda.'
226 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
acción indiviilua) se mostraba proiDinente en los inauditos
hedios de los conquistadores; y la eolonízncion se realizaba
por el pueblo de la lueliópoli, apesar quizá de lus influencias
nficialts: era una corriente poderosa é irresistibh', y como
en América las nuevas necesidades producían nuivos inte-
reses, eslos mismos colonos buscaban sin darse cuenta el
apoyo de las mayoiijs de aquellos pequeños centros, en la
continua lucha de Ic^s landos y parcialidades.
No acusamos á la Lspana de errores que ella misma lia
pagado harto curo, señalamos un hecho históiico como orí-
jen de los males déla Améiica poblada por aquella nación,
examinemos ahora como realizaron la fundación déla eiU'
dad de San Salvador de Jujui, la última de la llepública Ar-
gentina hacia el norte; porque Tarija ha sido de facto la pre-
bB de Bolivia y aun pende esa cuestión internacional.
II.
Gobernaba la estensa provincia del Tucuman desde
«580, don Juan Ramírez de Veiazco, de quien hace altos elo-
jiosei historiador ar(>entino Dean Funes. La tenaz resis-
tencia de los Calchaquis, b ijo la dirección entonces del caci-
que Silpitode, tenia alarmados á los pobladores de las ciuJa-
drs, especialmente á la reciente de Salla. Para casti^^ar esta
resistencia ¿omcter á los iudijenas que rechazaban el yugo
de la conquista, mandó una espedicion de cien españoles y
trescii ntos indio?. Los indios dividido* y anarquizaiíob en-
tre ai, fueron al fin vencidos tres unos después que Vtlazeo
lüuao postsioudel gobierno. Sílpitode fué hecho piisiont-
ttu y llevado ó la capital de la provincia que lo era Santiago
del Estero.
Este tríuoíj era efimer^y s>lno se a-eguraba uor medio
ACTAS DE FDiNDACION.
227
(\e poblaciones en los territorios de los in<líjenas, para que
sirviesen para la apropiación deüaitiva deia tierra y mas que
toJo, pura;ise¿urarlac )jn.iaicaci )íi con el Pjru, de Joude re-
cibían frecuentas ausilioi li)s onquistadoreá de Tucuman.
Dominado de csía idea, fundó con el primer objetóla Rioja, y
resolvió establecer dos nuevas ciudades en el camino del Pe-
rú, una en el Valle de Jnjui y la otra que se conoce en la his-
toria bajo el nombre de Villa de Madrid de las Juntas. La
primera de esias se habia querido poblar por dos ótíacioaes
con mal éxilo.
Para establecerla de un modo permanente, concedió sus
pideres ni capilan Juan Pedrero de Trej(). pero éste no con-
siguió jente para realizar la empresa. Trejo recibió deta-
lladas instrucciones y la íra/.a áe la nueva ciudad formada
sobre el papel, de manera que su misión se reducia á elejir el
local en el Valle dejignado de Jjjui y á sustentar la población.
GttánJo Trejo demostró que él no podía hacer aquella
funiíacion, Ramirez de Velazco, gobernador nacional del Tu-
cuniün, según él mismo se titulaba, celebró un nuevo con-
trato con don Francisco de Argañarás, quien contrajo la
obligación, bajo fianza, de sustentar por seis años la nueua
población, haciendo los gastosa su costa, yendo en persona
á verificarlo y con la condición espresa de dar socorro y bas-
timento á los que mas necesidad tuvieran.
Firmado este contrato, verdadera empresa de coloniza-
ción y conquista, Argañ irás se dispuso á efectuarla, previa
la escrituración del contrató y entrega de todos los papeles
del anterior contratista Trejo.
Eliíobley prudente Argañarás, según Funes; oriundo de
Ouipuzcoa, seguíi Guevara, de la familia delosOchoas, se-
Hóresáe Árgana raz, «era persona de valor y prudencia, cuyo
2¿S LA BEYISTA DE BCEI10S AinE«.
«espcci.nen habia dado en varias operocioius (ij, que a su
«valor y discreción fiaron los gobernadores pásalos, con -
«cluyéndolafs siempre felir. mente y con aplauso.-
El gobernador de Tueuman dictó la siguiente coniisioii:
"Juan Ramirez de Yelazco, Gobcriindor y CiíjMtan Ge-
neral de estas Provincias, Gobernador Nacional del Tucu
!t;aii, (carcomido) y Dioguislasy Comechingones y de todo lo
áello incluso, por el Cttóiico Rej Don Ftlipc, Nuestro Seíior,
etc. Por cuanto por convenir mucho al servicio de DiosNuí^s-
troSeuor y de su Magestad, hacer [>()!>lacion ¿e Ciudades, \i-
l'as y lugares de Españoles, en parle donde se consigue mucha
utilidad y provecho, y yo di orden y mandé, que en nombre
de Su Magestad se poblase en el Valle de Jujuy una Ciudad
de Españoles, > di poder y comisión al Capitán Juan Pedrero
de Trejo, para que en n( mbrede S. M. y en el mió la hiciese
fundase y poblase, y se le dieron comisiones para lo poder
bacer, svgun por ellas consta á que me nííero, y soy infor-
mad » que dicho Capitán Juan Pedrero de Trejo, no puedo
hacer la dicha población según y como se ofreció y yo se lo
mandé, por falta dej( ule, ycoi.viene queentodo casóse haga
la dich.í pí.blacion en el dicho Vallí» de Jnjui. por la dicha or-
den y según como lo teuga prevenido (carcomido) para que
lo ponga en efecto al susodicho (carcomido)., nombrar ciertas
personas que en nombre deS.M. y el mió, tome e.-te cargo
y haga la dicha población y la haga conforme á la instrucción
y orden que recibió el dicho Juan Pedrero de Tnjo; alíalo
qu»*al presente no pu(do ir en per-ona por estar ocupado en
asunlosdid servicio, encargo de justicia ) d<' Gobierno, (btii-
rado esto Gobernación y [borrado] Don Francisco de Argana-
h. Guevara t fíisiiria del t Paroguay ríiodela Flatay Tuatman.
ACTAS DE FUNDACIÓN.
229
ras que sois Cabalieí'o (horrado) concurren las partes fbor-
riiáo] de que para lo susodicho y obras mayores exijen y se
requiero; y por que hay gente que con vos de su voluntad
quierpu ir y ponjue de mi párteme ha (borrado) la dicha
población, y prestar y costear en ello, y lo (borrado) sustentar
lieinpo de stis añossororriendo á los que tuvieren necesidad
con aigíina parte de vuestra hacienda: he acorda lo de os co-
meter y encarga I- la dicha poldacion para que la podáis ha-
cer y hagáis en nombre de Su Magestad y el mió, por tanto
en su real n<)mbre y en virtud de sus reales poderes que ten-
go y son notorios, os mando y doy poder y comisión cum-
plida para que podáis ir en persona al dicho asiento y Valle de
Jujui, con la cantidad de pobladores que de su voluntad quisie-
ren asentarse y poblar en la ciudad, que se hubiere de fun-
dar, y estando en el dicho Valle buscareis el mejor sitio que
hubiese y se pudiere hallar para que se pueda fundar la dicha
ciudad, que tenga buen suelo, temple, agua, pastos, montes,
que los hay mui buenos y de mucha f; rtilidad y que la tierra
promete mucho bien p<^rser fértil y abundosa; que asi halla-
do con acuerdo, voto y parecer de los poblado»'es ó de la ma-
yor parte de ellos, fundareis y poblareis y asentareis en el
dicho sitio de él, la ciudad á la cual pongo y señalo por nom-
bre la ciudad de Yelazco y en la plaza píiblica de ella con los
actos y solemnidades (jue se requieren, fijareis y pondréis en
nombred'^S. M. un rollo y picota que es el árbol de Justicia
en señal de posesión, y afijado y puesto publicamente,
haréis se pregone; que ninguna persona sea osada á lo quitar
m defender, so pena de muerte y de perdimiento de todos sus
bienes y de ser habidos por traidores á la corona Real; en el
cual dicho árbol se ejecutará en nombre de S. M. su real jus-
ticia, con la potestad (carcomido) y jurisdicción criminal
2S0 LA EKTISTA DE BUENOS AIRES.
que las otras íuidades, Reinos y Señoriofi la han y tienen, ga-
yan y poseen, y paro k) susodicho nombrareis y elijireis des
alcaldes ordinarios^ cuulro rejidores, Escribanos, Alguacil
inajory otros oficiales de república menesterosos en la dicha
ciudad, y nombrados ({ue sean los dichos alcaldes y rejidores
haréis con ellos Cabildo ó Ayuntamiento: hayáis de ser y seáis
y os nombro por Capitán de S. M. de la dicha diudad y mi
lugar teniente de Gobierno y justicia Ma^or de ella.»
Hemos transcripto tstensamente este documento por-
que es el primero que couocemos completo, dá una idea per-
fecta del ceremonial de u"a fundación de una ciudad y es ca-
racterístico de la época. Lo hemos tomado de un testimonio
auténtico de la fundación de laciuiíad deSan Salvador deJujui.
El Goberuailor Velazco señaló los Imites y jurisdicción á
la ciudad que iba á fundarse, en los siguientes términos:
ePor la parle hacia á Salla por el camino que viene del
Perú, hasta la quebrada que llaman de los Alisos, y por el ca-
mino antiguo del valle de Jujui hasta el rio de Perico y Valle
abajo de Jujuí basta lao tres puntas que llaman el rio de
Siancas con el rio de Jujui, y por la parte hacia Humahaca
hasta la estancia que llaman de don Diego Espeluca, cacique
de Talina, y por la parte que corre hacia la banda de Tarija
cuarenta leguas de tierras, las cuales dichas eslancias son y
han de ser limites y jurisdicción de la dicha ciudad hasta en
tanto que el Rey, nuestro señor, otra cosa provea y mande, lo
cual dicha ciudad tenga v posea la dicha distancia de leguas y
lierras, con jurisdicción anexa y sujeta, metida é iuchisa á di-
cha cinduil, en t(»da ella vos el dicho capitán, Cnbildo, Justi-
cia } rejimiento, provereis y ordenareis todo aijucllo que al
pro y sustento y aumento y bien común déla dicha ciudad
\íercU que conviene, y qnr Iüü pobiadorcE ricilau bien y los
ACTA- DE FUNDACIÓN. 25 1
naturales comarcanos que liiibieran metidos en la dicha ju-
risdicción, acudan á darla paz y obediencia á nuestro Rey y
señor natural, como deben y son obligados, procurando y dan-
do orden á que sean bien tratados, reducidos y congregados y
vayan á conocimiento de Nuestro St'ñor y tengan doctrina y
bautismo, y sean correjidos y castigados de sus desvergüen-
zas y atrevimientos, idolatrías, ritos y ceremonias an iguas,
y con la comunicación con los cristianos se agregarán y en-
mendarán, y si esto no se hiciese se estarían como el dia de
hoy están perseverando en su ironía diabólica»
Mandaba que, después de nombrados los alcaldes y reji-
dores les recibiese el juramento para que quedase le almente
constituido el Cabildo, Justicia y Rejimiento, ante el cual á su
turno debia prestarlo el mismo fundador Argañaras.
El fundador debia entonces aízar vara de Real Justicia,
para administrarla, oiry sentenciar pleitos. De manera que
en el fundador quedaba delegado el poder absoluto del Rey,
sin independencia de poderes. De las decisiones del fundador
habia apelación para ante el Rey y la Audi^Micia de Charcas.
La ciudad debia fundarse y poblase
((Conforme á la traza que se dio
y entregó al dicho capitán Juan Pedrero de Trejo qne está
firmada de mi nombre, pnra lo cual se o^- dará y entregará, y
íinte todas cosas fijado el dicho rollo y árbol de Justicia daréis
orden que se haga y edifique la Iglesia mayor de dicha ciudad,
y en el entretanto que se edificare habrá donde poder decir
misa y celebrar el culto divino, y los difuntos pnedan ser en-
terrados, y de esta manera se hará y proseguirá y asentará
la dicha población'; y vos doy poder para que podáis dar
y señalar y repartir á los pobladores sídares y cuadras, cha-
cras, estancias, caballerias y tierras de pan-llevar, conforme
252 LA REVISTA DE BÜEINOS AIRES.
Ó In rantidnd que os port^citTo que los lales pobladores
inerrcieren, cI«»jando siempre tierras para poder dar y repar-
tir á los quede nuevo vinieren á poblarse á la dicha ciudad,
tomando parn vos como para cuatro pobladores, y señalar
para vuestros hijos como para un poblador; y .i se ofreciese
nue los naturales comarcanos quisieren estorbar é impedir
la dicha poi)lacion é hicieren algunos daños ó tobos ó suce-
dieren otros inconvenientes, los podáis castigar conforme á
susdeitos nombrando capitanes y caudillos que ló hagan
conforme á la orden que le mandaredes, y asi mismo procura-
nis saber por las vias que pudieredes • • . . »
Estas Iraiscripciones demuestran auténticamenUi el pro-
cedimiento de las fanJacioues de las ciudades durante.» la co-
lonia: las medidas dictadas, el ceremonial, la autorizacioii
pura hacerlo, la jurisdiccioi) del fundador y la estension de
sus poderes.
Velazco recomendaba ademas al fundador tratase de in-
dagar si en la tierra «jue ibj á poblar había oro, plata y azo-
¿,ue, porque hay gran nolicta de haberla, decía; instándole que,
f ncasoaürmativo, traíasedesu inmediato beneüeio por que de
labrarse se sigue mucho bien á la tierra.
Dábale poder para repartir indios, esos siervos del ávido
CMíquistador, bajo la condición de que no estuviesen dados
y reparlidt)!í. pudienlo dar hasta doce indios á cada fundador
por yanaconas qrie sirviesen para mantener la nueva pobla-
dioii Bsta donacío;) de personas debia ser espresainente con-
firmada por el gobernador Velazco.
Por la misuia previsión Velazco ordenaba á Juan Pedre-
r«>atí Trejo, entregase todos los papeles, comisión, instruc-
cione», traza de la ciudad y todos los autos y demás untece-
dootes que para la misma fundación, se hablan dictado.
r
ACTVS DE FU>DAC[{)?Í.
255
Kl término délos seis anos que Argíiñan'is se obligó á
miint(Mier la poblac'on, debiaii coiitaráe desde e! dia en que
se fijare el rollo en dicha ciudad .
Estas resoluciones aparecen firmadas por Juan RamireA
de Velazco, autorizadas pur el escribano Luis de Hoyos,
datadas en Santiago del Kstero á 25 de enero de 1595.
Munido de todos estos recaudos, Argañarás pregonó en
la ciudad de Salta la nueva fundación, el dia 29 de marzo de
1595, por medio de Rodrigo, indio pregonero, en la plaza
pública ante el Capitán Juan Pedrero de Trejo, el alcalde
Gregorio Morillo, Aparicio de Iniceta, el capitán Francisco
fí^navente y Pedro de Godoy. De este acto dio fé el escriba-
no Pedro Fernandez.
Pusiéronse en marcba los pobladores hacia el Valle de
J!ijaí,y«d primer auto del pí)blador, de que tengam;>s nolicia,
fué el siguiente: -
Auto del poblador en el Valle de Jujuí,
uEíi el Valle de Jujuí en diez y siete dias del mes
abril de de mil quinientos noventa y tres años: El Ca-
pitán Don Francisco de Argañirás, Teniente de Goberna-
dor y Justicia mayor de este dicho Valle por SS. del Goberna-
dor Juan llamirez de Velazco, Capitau General y Justicia
mayor de esta provincia del Tucuman, y de todo lo demás á
ella incluso, por el Católico Rey Don Felipe, Nuestro Señor,
digo: que por cuanto su merced ha venido á este dicho Valle
para poblar en nombre de S. M. una Ciudad ó Pueblo de Es-
pañoles, por orden y comisión de S. S*. de d.chuGoberna-
<l<)r, como poi- su poder que para ello le dio coüsla que man-
da se ponga al priiicipio de este auto ó subsrsive de él, á cau-
sa de no podeí' S. S\ venir en persona por estar ocupado
:2o i LA REVISTA DE BUENOS AIRS.
en el servicio de S. M. en negocio tocanlos á Gobierno y
visita general de toda ella, y ai presente está su merced en
eíle sitio con todo sn campo y gente de guerra que trae en
su compania junta, y asentado el real á que se refiere, y ( I
fruto de esta dicba población es muy notorio, asi por que los
naturales circunvecinos vengan á política, y coíiocimiento de
las cosas de nuestra Sunta Fé Católica que tanto se pretende,
como por ser el camino muy breve y mejor, y estar en el
comercio de estas Provincias y ílei nos del Perú, y el bien
que de ella resulta con el 'avor divino el allanar los pasos y
caminos, que todavia estün de guerra de indios rebelados
contra el servicio de S. M. que han impedido y cada dia
impiden el trato y comercio de estas Provincias al Brasil y
puertos de Buenos Ayres, para la navegación de España,
sobre que han hecho y cometido delitos atroc.es, y despoblado
dos veces ciudades de Españoles en este dicho Valle, y muer-
to todos los mas de ellos y hecho grandes robos, y profanado
las Iglesias y templos de ella, y otras muertes que después
han sucedido por este camino y Valle de que no han sido
castigados; y para conseguir el fin que pretende su merced y
toda la gente, y su campo hasta ponerse aquí, hd gastado mu-
cha cantidad de pesos en el carruaje, y bastimento que han
t?aido asi de caballos cargados de matalotaje, como en diez
y ocho carretas cargadas que jamás han llegado á este dicho
Valle, sino ahora, y mucho ganado de vaous, bueyes y orejas
y cabras, y mucho servicio de Indios y Yanaconas, y cabalhis
regalados para la guerra, y otris cosas necesarias y tocantes
para ella; mediante lo cual y teniendo considenicion al número
de gente que tiene y se le lia oíreeido, y al presente tiene en
ette Real debajo de su baiidera para hacer ehlu dicha pobla-
ción, áe mas que S. M. y su virircy del Perú sou servidos
ACTAS DE FUiNDACION.
255
de ello, y tienen espresamente mandado por su cédula é
instrucciones; y para que tenga cumplido efecto atento á que
no hay copia de Escribano en este campo ante quien pasen
los autos que su merced liiciere y proveyere, y que dé fé del
presente, en nombre de S. M, y en virtud de los poderes y
comisión quede S. S. tiene— daba y dio comisión y poder en
íorma á mi Rodngo Pereira, á las partes de Gdelidad en mi
persona para que asi en este dicho auto como todos los demaá
autos que su merced proveyere, y de la dicha población pasen
ante él y défé de todo ello, para lo cual su merced de dicho
capitán lomó de mi dicho Rodrigo Pereira, juramento por
Dios Nuestro Señor y por la señal de la cruz, que hice con m
mano derecha, de hacer bien y flplmente el oficio de Escriba-
no y guardar el secícto en las cosas que conviniesen; habién-
dolo hecho en forma de derecho rae dio el dicho poder y man-
daba y mandó á todas y á cualesquiera personas me tengan
por tal, y que á los autos que ante mi pasasen sé dé entera fé
y crédito »
Minuciosos son estos detalles, pero pn ferimrs publicar
los documentos por que sirven para manifestar el sistema
formulista de los colonizadores, lo curial ue los actos mas
simples de la vida civil, en una población de algunos vecinos;
y sin embargo dando á estos un aparato ceremonioso, levan-
tando actas y sacando testimonios de todo cuanto hacia el
colonizador empresario, ó poblador como se llama en los
libros de la fundación de Jujuí.
Después de nombrar estrílano, cerno hemos visto,
mandó formar el libro de cabildo «en que se asiente la forma
y ordenes y autos que pasaren, acerca déla traza y fun-
dación de la dicha ciudad y mercedes que se hicieren en nom-
bre de S. M.» Esto libro contiene la historia minuciosa de
91G LA RETISTA DE BUENOS AIRES.
líi fuuil.ui ».i Jtíl.i i-iuJatl, roj) Jitode tieri*as, de indios, orle-
iiaiizis ó coü'titueioii, del esta lo que no es otra cosa la desig-
nación de hn deberes y derechos de gobernantes y gobernados,
forma déla elección, nénoero y tion[i;)o de la danccion del
empleo.
Venmosahora la acta de la fundación qas íntejira vamosá
publicar: «En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo
Kspirilu Santo, tres personas distintas y nn solo Dios verda-
dero, y de sn gloriosa virjen Madre Santísima Maria Señora
Nuestra, estando en ^el asiento y Valle de Jnjuí entre el rio
que llaman de Sevirivi, y>e rio Grande qne viene de la Que-
brad njnfc dicen de los Reyes, y términos y jurisdicción de
esta Gobernación M Tucnman, íá diez y nueve dias del mes
de abril <le mil quinientos noventa y tres años. El capitán
don Francisco de Argañar is, teniente de Gobernador de este
dicho Valle y Provincia por S. S. del Gobernador Juan
Ramire^de Velazco, Capitán General de esta Provincia del
Tucnman por su Majested, en presencia de todo el campo
que está de vecinos y pobladores para la dicha población: di-
j'», que como es notorio "ii (^sta Provincia ha venido á este
valle de Jujiii, y asiento donili» está con ella á poblarla y con-
quistar la tierra del que está de guerra y rebelados los indios
contra servicio de S. M. pan qne su vqú corona vaya en
ncrecentamieiito, y los dichos naturales vengan á política y
tengan doctrina, y vengitiyaá conocimiento de la palabra
del Santo Evangelio y co^as de nuestra Santa Fé Católica y
ivcibnu ol Santo Bnitisrao, y cesen los robos^ muertes y da-
ñiw que hasta ahora han hech > y cometido im{)ídiendo los
|Mi«os y caminos, y otros 'nuchos i iconvenientes de notable
daño y perjuicio para toda esta Gobernación, y especialmente
para dar aviso á su Majestad y á su Real Audiencia del estacio
ACTAS D., Fl]i\ DACIÓN. í2o/
(jefsta tierra, la cual se prepara, y se eviten otros de los
iríeomenieates con esta poblf^cion: y babiendo su niereed de
diíhocapitan con la dicha gente llegado á este valle, y pasea-
d(^lo, y visto curiosamente eoü todos los dichos vecinos y po
Madores y gente de Guerra de esia provincia que ti ajo en su
compañia, cual seria el lugar y parte mas cómoda y conve-
niente y mejor asiento de este Valle para poblar la dicha ciu-
dad, y parecido á todos losque en su compañia vicn(^n, ha-
l^iendolo bien visto, unánimes y conformes — dijeron ser el
asiento donde al presente están, cl sitio mas cómodo y
conveniente, y mejor asiento para sentar y poblar ]a dicha
Ciudad, asi por la mucha abundancia de tierras férliles y pa-
ra estancias y sementeras, y pastos, y viñas, huerlas y re-
creación, como por estar entre los dichos dos rios donde se
pueden sacar muchas acequias y hacer molints, y |)rometer
otras muchas y buenas es[)eranzas: por tanto su merced el
dicho capitán don Francisco de Argañarás conformándose
con el pi.recer de todos, mandó hacer coíoo se hizo un roih;
en dicho asiento do!:dc cerca de él estaba puesto, y dijo: que
<^n nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Esj;irilu
Santo, (res personas y un solo Dios verdadero y de la glorio-
sa Virgen María Señora INucsíra su bendiía Madre, y del após-
tol Santiago, luz y (spejo de las Españas, y áv\ bienaventura-
do Seráfico Pr.dre San Francisco, y en nombre de S. M. y
como su capitán y de S. S. Cwl Gobernador Juan Rí.mircz
de Yfliizco, Capiían General en estas Provincias por S. M.,
y como leal ciiado y \a5allo su}0, y por viilud de la comi-
sión, poderes é insíruccion que para ello tiene de S. S.— man-
daba y mandó poner y puso dicho palo por picota en dicho
rollo, que así está hecho, el cual fué lijado, y puesto en alto
según y cerno se acostumbra hacer en las ciudades de esta
SS8 KA BKVI8TA DL B€EN06 AIRKS.
Gobern.iw. .. , ilemas roinos y Señoríos de S. M. en su real
nombro, con mero y raiíilo imperio y entera jurisdicción,
donde dijo que señalaba, y señaló íuese !a plaz;i pública de es-
1 1 dicha ciudad y el medio de la cuadra de dicha plaza, y quip
desde hoy dicho diat^u adelante para sienípre jamás se nofn-
bre y llame esta dicha ciudad San Salvador de Velazco en él
Valle de Jujui, Provincia del Tudmian, y que asi se ponga
en todos los autos y escrituras quí* se hicieren; y en él dicho
rolloy picota se ejecute justicia púhücameiile contra los dt-
lincoentts y mtflhecíio'res, y mtindaba y matidó que ninguna
persona de ni^vguna suor e y calidad (\\ui sea, íio sea osado dtí
lo quitar, mudar, ni remíver, so pena de muerte natural y
perdimiento de todiís sus bienes aplicados para la real cá-
maro, y de ser habidos por traidores ú la Real Corona, y
que la Iglesia mayor de di-iha ciudad sea «u nombre y adr»)-
c.icioTí deSan Salvador por cu uto en dicho dia, segundo de
Pascua de Resurrecíidn, se hafíindado y establecido esta dicha
cinJad; V estando su merced el dicho capilan en este d¡ch:>
asiento echó mano á sti espada, y haci Mido las ceremonias
acostumbradas echó tajos y reveses, y dijo en voz alta, si ha-
bía alguna persona (\wi contradijese la posesión y jurisdic-
ción, y no hubo coiilrudiccion de persona alguna, la cual di-
cha fundación y ciudad, dijo que la haga y goze, con cargo y
a l¡ta:Mcnto (jue si percibiere y de hallare otro asiento ea
mejor corafaica, mas fértil, y útil y provechosa para dicha pü-
tíacíoa, y conversión de los naturales, que se pueda y ha^a
de trahladur y mudar |)ór su persona ó pcrS. S. el Gober-
nador, ó ¿-orla persona <|ue en hombre de S. M. gobernare
estas Pro\inciüs, noquitüiult»le el nombre ó dicha ciudad, ni
8 lu Igli sia, ni á nadie suó cui^drns y solares; y así en esta foi*-
Ola quedó Ajado ei^icho árbol de Jusliciu y lomhda la dicha
ACTAS DE FUNDACIÓN. 23Í)
posesión tod>» lo cii<il qui' (lidio es, por ¡ñau. lato de su mer-
ced (lc;l dicho Gapita a se hizo y pregonó públicainente en al-
tas é inteligibles voces, por voz de Juan Qüichoa ladino, y en
señal de la dicha posesión en nombre de S M. se dispararon
arcabuces y otros regocijos que se hacen en casos semejante
concurriendo mucha gente á caballo para el dicho efecto y de
como asi pasó, su merced de dicho capitán lo pidió por tes-
timonio á mi el presente escrii)aiio para 'informar á S. M., á
su Real Audiencia y á S. S. á todo lo cual fueriui presentes
el muy Reverendo Padre Juan Puente Rector de la Compa-
ñía de Jesús de esta Gobernación, y el Capitán Francisco de
Benavente, y Pedro de Godoy, Juan de Segura, y Lorenzo de
Herrera, Miguel García y Maro Antonio, Francisco Falcon,
Juan Méndez, Bartolomé de í'aseres, Gabriel Garciade Val-
verde, Juan Muñoz de Veron, Juan Sandi, Antonio Lujan
y otros vecinos y soldados que presentes se hallaron de esta
Gobernación, y su merced lo Armó de su nombre— 7). Fran-
cisco de Argañarás Ante mi —Roarigo Pereira— Escribano.
Por este documento, cuya autenticidad está fuera de
iluda, se vé claiamente detallado el ceremonial de la funda-
cioif, la toma de posesión y la coiocacioa del roilo, ci)mo sim-
ulólo de la jurisdicción. En esta acta el fundador espresam^íí;-
te concede la facultad de trasladar la nueva población, bajo
las restiicciones que indica.
La ceremonia de sacar la espada y preguntar si había
quien se opusiese á la posesión tomada después de colocado
el árbol de justicia ó ro¿ío, es exactamente como en Salta,
según y como se acostumbra ei\ las demás ciudades. Esto
vustiíica lo que hemos d cho en otros artículos sobre funda-
ciones de pueblos, que el ceremonial debía ser uniforme,
«orno rctullado de alguna b y ó iiistru'.'cion de L corte. Esto
240 LA RKVISTA I>K BIENOS AIRKS.
iiiirul'oia [a (>|)iiiÍ4Mi (|Ui' cniiliinos tl|>^<l|K)^it() tic los (iocu
meatos piiltlicndos hnsla nlioia sobre la íuiidacioii (ie üiic*
«os Ayres.
Vicente G. Qi esada.
rnurluirá.»
LITERATURA.
EL DOCTOR V. MARTIN DE MOUSSY.
(Apuntes para su biografía.)
I.
Vive actualmente en Paris un viajero distinguido que
todos hemos conocido durante su larga residencia en estos
paises, por sus eruditos y notables trabajos publicados en
diversos diarios de la República, por sus viajes científicos y
sus espío raciones del vasto y fértil territorio argentino: ese
viajero que estudió la historia, 1 1 geografía, la estadística, la
geología etc., de estas comarcas, publicó como resultado de
sus incesantes tareas, bajo la protección del gobierno nacio-
nal, una obra que no puede faltar de la biblioteca de ninguíTl
ciudadano ó estranjero que desee conocer el país — Descrip' I ^
tion géographique et statistique de la Confédération Argentine I ''(
—Paris. Tres gruesos volúmenes llenos de importantísimas {
noticias son el fruto de aquella larga y paciente labor, que i
aun no ha terminado, pues se ocupa del tomo IV que formará
V
V,
^Üi Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
/ el atlas Je ludas y cada una de las Provincias y territorios
I naciotialci. Ese viajero se llama el doctor V. Martin de
) Moussy.
Conocido por sus obras, hemos querido hacer conocer
su biograüa y para esto escribimos á nuestros eínpeñosos y
dilijeotes amigos de Paris, para procurarnos antecedentes
sóbrela vida de un sabio, cuya celebridad se liga á nuestra
historia por sus escritos. El doctor de Moussy no es un es-
Iranjero cuy4 vida sea una mera curiosidad, hay entre él
y los argentinos otros vínculosjque nos unen, y son sus tareas
para hacer estimar nuestro pais.
La Revista de Buenos Aires, que se honra de contarlo
entre sus mas notables colaboradores, que ha publicado des-
de los primeros números trabajos suyos inéditos de sumo
inlores, debia hasta cierto punto este justo tributo al mé-
rilo. .
Nuestros empeños han sido corooados de un buen resul-
tado, pues hemos recibido de Paris las noticias que vamos á
publicar tal cual ñolas remite un amigo: las publicamos sin
la Arma del autor por que han sido escritas para un artículo
nuestro, y hemos creido mejor reproducirlas sin mi)diücacion
alguna. Lo hacemos tan o mas complacidos cuanto que,
. profesamos al doctor de Moussy mucha estimación ly leue-
\l mos por él verdadera amistad. Benévolo ap^sar de s\i saber,
complaciente, insinuante, es uno de esos escritores que tra-
ían de alentar con su aninudoru palabra á los que en estos
paises se consagran al estudio de la historia. El doctor do
Moussy no cesa de mostrar ea Europa el movimiento
intelectual, los recursos y riquezas de estos paises, y lo hace
con escelen tes medios pues pertenece á importantes socicda-
.1 s cien tifíeos de Paris,
Y. MARTm DE MODSST. 243
Deploramos siempre la parsimonia de nuestros diarios
respectó ala bibliografía, pues la obra del doctor Moussy mere-
ce se le consagren artícelos críticos y se publiquen en frag-
mentos sus juicios; porque sus conocimientos se utilizarian
asi entre nosotros. La prensa seria no puede vivir esclusi-
vamente de la polémica política; porque aunque es mas fácil
llenar esta tarea, falta á su misión desatendiendo otros inte-
reses. Los pueblos no viven meramente de la lucha de los
bandos, de las cuestiones electorales ó de proclamar candida-
tosj)apa tales ó cnales puestos; nuestro'pais reclama algo mas,
tiene sed profunda de mejora, necesita co-n traer sus fuer-
zas á reparar las pérdidas en la larga lucha; la nación -.-n
está pobrísima porque la gtierra destruye los hombres, rué v
vuelven inválidos para dormir sobre la fértil tierra, em- / xkAM
pobrecidos y desencantados de|los que no sab^m, ó no quie- f
ren convidarlos á otros feslinesjque á las batallas para que / f\XAJ
tos menos cosechen laureles sobre la ruina general, sordos al S ¿^•u? (?^í^
llanto de las viudas y de los huérfanos, sin pensar sino en \!^ Ca^^J^
su ambición.
La prensa diaria no puede abandonar el deber
de enseñar al pueblo la buena doctrina, generalizar los
conocimientos útiles, y esa tarea es tanto mas fácil cuan-
lo que tiene abundantes materiales. La obra del doctor Mous-
sy le ofrece variados tópicos en ese sentido.
Es preciso ponernos cuan^lo antes en el camino de íá ver- \ v
dad: la democracia no vive de la mentira; el pueblo no tolera | \ , //tCiv'^
mucho tiempo á los que lo engañan, y su^silencio es precursor V" \/f^S^'^¡ '
á veces de la tempestad. ^)j^^^'
Por eso todas las obras que tienden á dar á conocer los
medios de engrandecimiento y bien estar que poseemos, pa-
ra salir de la pobreza y alejar la guerra, deben popularizar-
f w^l-í^ff "^-^
244 LA RETISTA DE BUENOS AIRES.
ge; porque los pueblos empobrecidos se ajilan incesantes en
absurdos empresas para engañarse aturdidamente del mal es-
tar que los devora.
Dejemos hablar cuanto antes al autor de los apuntes bio-
gráOcos: dice asi-
II.
f El doctor don Víctor Martin de Moussy nació en junio
de 1810 en un pueblito á ocho leguas de París, de una familia
muy decente. Su padre fué arquitecto y tenia una educación
adelantada particularmente en las ciencias físicas, auiiqne
mucho menos avanzadas entonces que ahora. Hizo estudiar
á su hijo las ciencias naturales y particularmente la geogra-
fía, en que sobresalió desde su niñez.
El joven hizo sus estudios secundarios en Paris en los
colejios de Henrique IV y San Luis, con muy regular éxito; y
en 1825 empezó á estudiar la medicina en la escuela de Pa-
ris. En 1830 entró en la carrera de la medicina militar y
fué mandado al hospital de instrucción de Strasburgo, gran
ciudad sobre la frontera alemana. De aquí le mandaron al
hospital de León, y después fué llamado otra vez á Strasbur-
^ go, para un puesto superior. Allí aprovechólos veranos para
* ' satisfacer su gusto por los viajes y recorrió á pié la sierra de
^^ \/ Vosges, y la del ducado de Badén ó 1 Selva-negra, como tam-
*: / bien la Suiza entera, donde estudió largamente los Alpes,
%Jé-^é^ \l quizá pensando que visitaría algun día los Andes, y pudosa-
^ tisíacer asi su gusto por los estudios de la naturaleza.
Fué laureado en los concursos que tuvieron lugar en
1855 y 54 en el hospital de Strasburgo y en la facultad de
medicina. En 1855 volvió á Paris donde se recibió inme-
diatamente de doctor en medicina, y (fué enviado al hos-
V.
T. MiRTIN DE MotíSSY. 245
pital miiitai* del Val de guére de donde salió en calidad de
ayudante mayor para el séptimo regimiento de infantería li-
gera. Renunció >u empleo al final de 1857 y se es-
bleció en París. Tenia entonces 27 años.
Aprovechó su libertad para entregarse á varios trabajos
históricos y científicos que le hicieron conocer. Colaboró
en varios periódicos, particularmente en el famoso Nacional,
encargádosele tratase la cuestión de Oriente, en la parle his-
tórica y geográfica, cuestión entonces ardiente y preocupa-
ción de toda la Europa. Publicó una serie de artículos muy
notables que le grangearon las simpatías de muchos publicis-
tas y aun del gobierno francés. A la sazón fué recibido
miembro de varias sociedades científicas en las que publicó
rabajos importantes sobre la hijiene pública, las epidemias
y end micas. Empezaba su norubre á ser muy conocido, cuan-
do su amor por los viajes le hizo ceder al deseo de cono-
cer la mayor parte de la América del Sud, país por el cual
tuvo siempre mucha simpatía, consecuencia de sus estudios
geográficos.
Las relaciones que habia formado desde 1836 á 4840 con
personajes bien colocados, y las academias de ciencias y de
medicina de Pafis, le hicieron obtener el apoyo del gobierno
francés. Los ministros Guizot, de relaciones esteriorcs, Vi-
llemain de instrucción pública, Duferré de la marina, le fue-
ron particularmente favorables. Hizo su viaje á América ea
un buque del estado, y fué recomendado oficialmente á los
gobiernos brasilero, oriental y argentino.
El viajero pasó algunos meses en el Brasil en el ano
1841 , y en setiembre del mismo año se estableció en Monte-
video donde empezó á ejercer su profesión de médico en laque
adquirió una escelente fama. Empezó inmediatamente la sé-
/
¿1G
LA REVISTA DE BCENpS AIHEd.
V
m^y^MIU^ty^
ríe deestuJIüS quese babia propuesto llevar á cabo. Mon*»
/k'iideoera un punlodesuma importancia en la física del
f^lobo por su posición á la entrada de la hi>ya del Plata. Por
otra parte era un centro al que llegaban muchos emigrantes
turopeus para de alli esparcirse en todos los países del Plata.
£1 ductor Martin de Moussy estableció en su casa un ob-
servatorio astronómico y meteorológicoque le permitió hacer
«Jíservaciones diarias durante doce años; á estas anadió otras
sobre las enfermedades del pais y la aclimatación de los eu-
rojtos. Este trabajo sin interrupción le ha proporcionado
escribir uun obra que tiene el titulo de Ensayo sobte h topO'
grafía física y médica de la ciudad de Montevideo ^ que tiene
ea manuscrito enteramente concluido y que será una mina
inagotable de observacicnes completamente nuevas sóbrela
fínica del globo en esta parte de la América del Sud. Al mis-
ino tii-mpo recojia todos los documentos posibbs sobre la
historia del Plata, y formaba una biblioteca que lefaciliíaba
trabajos útiles para el pais. La guerra civil que devoraba la
República Argentina bajo la dominación de Rosas, no le per-
mitía realizar sus proyectos de viaje en las regiones argentinas.
tV^^wM
Permaneció en Montevideo durante todo el sitio y prestó con
el mayor desinterés sus seryícios profesionales en los hos-
pitales de la plaza, el francés, el de las damas orientales etc.
En ^854 la paciflcacion de la República Argentina le hi-
TO veer que ya había llegado el tiempo de veriücar lov
provectos que habían motivado su salida de Francia. Tenia
entonces 44 años y estaba en todo el vigor de su edad. Se
y dirijió al gobierno de la Confederación y le espuso cual era
hu proyecto y lo que podía hacer. El cónsul de Francia en
Uontevideo, el señor Maíllefer, su antiguo colaborador en el
Nacional, hizo saber al gobierno argentino, quien era, la es-
V. MiRTlIS DE MOCSSY. 547
timacion del gobierno francés para el viajero y la entera fé
que se podía tener en sus luces y aptitudes para el trabajo á
que el doctor de Moussy se comprometió. Entonces se fija
ron las condiciones de su contmto, cuya continuación du
rante varios años honra tanto al gobierno nacional del Para
naque lo firmó y ejecutó como al que lo cumple actuad
mente.
A esla protección oficial se debe la otra enciclopédica,
presto terminada, que ha prestado ya tantos servicios á la Re-
pública Argentina y que le prestará mayores haciendo conocer
el país á la Europa y sirviendo de guía para la emigración. El^
título de esta obra es — Discriplion Geographique et Staíislique
de la Confédéraíion Argentine, Paris, Didot f reres etc. 5 vol.,
publicados ya
La obra del doctor de Moussy es muy conocida en el
mundo científico y político. Los principales periódicos de la
Europa le han tributado justos elojios, y todo argentino al-
go conocedor de su país, puede juzgar de la exactitud, del tino
y de la serenidad con que el doctor V. Martin de Moussy
ha tratado la situación económica, moral y política; como
ha previsto el porvenir halagüeño del país, porvenir que se
realizará.
Ningfna nación de la América- tiene una geografía mas
[ completa y mas práctica que la ha publicado el escritor
V ilustrado de que hablamos, yes de felicitarse haya consa-
igrado sus conocimientos tan estensos y tan notables en la
Idescripcion del pais argentino.
\
La obra del señor de Moussy puede ser hoy la base de ía y
Estadística general de la República.
Añadiremos que mientras nuestro geógrafo está conclu-
yendo su Atlas, que proporcionará ¡n cuadro el mas eiacto
248 LA REV1ST\ DE BGE.NOS álRES.
que ningu'i oln» de la conformación del país y de su estruc-
luro geológica, el doctor V. Martin de Moussy no pierde
oinguna ocadou de publicar todo lo que puede llamar la
alencioo sobre la República Argentina. Los boletines de la
Sociedad de geografía de Paris^ del Insliluto histórico^ de la
Sociedad de aclimatación, áe Meteorología etc., están llenos de
sus escritos sobre varios puntos de la geograOa argentina gene-
ral y particular, de sus peculiaridades económicas y de su
historia antigua. El es el alma del Comité d' archéologie
Américaine, sociedad recién fundada, que va adelantando po-
co á poco, y debe servir de centro para los esludios america-
nos en Paris. Sus trabajos incesantes han dado un verdade-
ro ínteres á las publicaciones de este comité,
^ El doctor V. Martin de Moussy ha encanecido en estos
estudios sobre el pais. Es el primer europeo que haya es-
tudiado todas las provincias argentinas, pues las ha visitado
sucesivamente y con miras serias, ha pasado las cordilleras
de Mendoza y deCatamarca, de Tucuman y de Salta, ha visto
Chile, el Paraguay y la Banda Orieníal. Durante cinco años
su vida jia sido errante en las tierras argentinas, estudiándo-
las por orden y á costa del tesoro Nacional. Ha querido ha-
hlardetwu. Asi es que su recuerdo quedará en el mis como
el de UQ escritor clásico en materia de geografía fisica, eco-
\nómicaé histórico.
<
a:
Eü este ano está prestando nuevos servicios al pais pre-
parando todo lo que puede hacer lucir la Exposición Argenti-
na en el certamen universal de 18G7 en Paris. Ya mando lu
Memoria uue la Revista ha publicado, y que indica todas las
riquezas de las regiones argentinas. En esta oportunidad su
ubru llamará poderosamente la atención sóbrelos productos
uue la
Je las r
M ■
MARTÍN DE MOÜSSY.
249
argentinos, y su actividad y tino no faltarán en semejante
circunstancia.
Su demora en Europa es muy proficua para la Repú-
blica, y su obra debe estimarse como un monumento enci-
clopédico indispensable para el derarrollo y progreso de los
estudios sobre el pais. »
III.
Tales son las noticias y juicios que testualraente repro-
ducimos v que hemos obtenido de París, sobre este distinguido
colaborador de la Revista, Tenemos un verdadero placer en
hacer conocer á nuestros lectores la vida de un escritor tan
notable y que tanto interés toma y ha tomado por la Repúbli-
ca Argentina.
Mas tarde publicaremos apuntes análogos sobre otros
colaboradores.
V. G. QüESADA.
LA LÁMINA DE ORÜRO Y LA GUIRNALDA
Y PALMA DE POTOSÍ
depositadas en la Sala de Audienria dei Superior Tribunal de Jnstíeía
de Buenos Aires.
Señor doctor don Benito Carrasco.
Señor:
Sin otro tiUilo que el de Rtlalor y Secretario del respe-
table Cuerpo que tan dignamente preside — me permito poner
bajo sus auspicios el humilde Estudio Histórico, que rerae-
moia el glorioso orijen de los dos augustos monumentos que
se guardan relijiosamoiUe en el salón de Audiencia del mis-
mo.
Anjel J. Carhanza.
GLORIAS NACIONALES. 251
*'E1 monumento de plata y oro que con
"esta fecha se remite á la sala consistorial
*'ilel muy ilustre Cabildo, que como Gober-
"nador político preside V. E. en esa Gapi-
*'tal, vá con los eminentes designios de per-
*'petuar los prodijiosos triunfos ganados por
"V, E. contra las armas británicas, y de
*'que las futuras jeneraciones inclinen su
•'respeto y agradecimiento á presencia del
'•memorable nombre y escudo de la casa
'*de un meritisimo patriota, Geiieral, liber-
**lador de los pueblos de la América me-
"ridional, y admirable autor de tantos
"timbres añadidos á la historia del reina-
ndo del mejor de los monarcas de la tierra
•*etc '*
*•• • "Esta d mostración del intimo in-
terés ifue V, S, ha tomado en tas glorias
de esta Capital, quedo ya colocada en
su sala Capitular, para continuo r<-
cuerdo de lajene^osidad dnV.S»""
(Carta-oficio del Cabildo de Oru-
ro á Liniers, de 19 noviembre
1807, y contestación de este,
fecha 11 enero 1808.)
.La mayor parle de los que han podido contemplar de
cerca las des colosales urnas encerrando otros tantos trofeos
de piala acendrada y oro finísimo del Perú, que adornan los
muros laterales de la Sala de Audiencia del Superior Tribu-
nal de Justicia, apenas sabrán darse cuenla de lo que esos
emblemas simbolizan.
25á LA REVISTA DE RÓENOS AIRES.
No es fácil presumir (lue ellos iiunortaliceii dos aconte-
cimientos igualmente honrosos para nosotros — la victoria de
un pueblo heroico sobre el aguerrido ejército de una podero-
sa Nación, y e\ magnánimo desprendimiento de un gran
Ciudadano cuya vida fué ejemplar en virtudes y abnegación —
Justos apreciadores de tan encumbrado mérito, dos
pueblos remotos, conmovidos por el eco atronador de la
fama, se proponen en momentos solemnes y tienen la suerte
de dar cima al generoso pensamiento de perpetuar por me-
d ode la alegoría^ los asombrosos hechos de ar mas de 1806
y^7, 1812 y 13.
Y sino, ahi está el Real de Oruro votando una lámina de
nobles metales á la iiwicta ciudad de Buenos Aires, y el ven-
cedor en la Ciadadela y campo de Casíauares recibiendo de las
delicadas manos de las Potosinas, esa espléndida guirnalda y
palma, en memoria de sus leales servicios á lo Patria!
Simpáticos á la idea de popularizar el conocimiento de
nuestras glorias nacionales— sin rival en el Nuevo Mundo —
vamos á trazar el esboso de aquellos testigos silenciosos pero
elocuentes de un pasado magnifico, y qué á semejanza del
tabernáculo de la Catedral de Córdoba, han sido respetados,
no obstante su materia preciosa, por la lava ardiente de la
guerra intestina que no se atrevió á profanar el recinto sa-
grado donde los custodiará por siempre el jénío desvelado
de la Victoria.
II.
«
El 3 de agosto de 1807, adjunto y congregado en sesión
efitraordinaria, en su Sala Capitular á son de campana tañida,
í'\ raul ilustre Cabildo, Justicia y Uejimientode la noble y leal
Villa de San Felipe de Austria el Koul do Oruro— se procedió
GLORIAS NACIONALES. 255
á la apertura de una Carta circular datada el i O de julio
próximo anterior, en que el Cabildo de Buenos Aires, á la vez
que acompañaba un ejemplar impreso del tratado de capitu-
lación definitiva celebrado entre los jefes ingleses españoles
noticiábale la t tal destrucción de las numerosas huestes con
que la orguUosa Albion soñó sujetar á su tridente estas codi-
ciadas rejiones.
Pasmado con semejante nueva, y deseoso de perpetuar
y llevar á la posteridad un triunfo tan raro y completo —
mandó se tomase razón de ambos documentos en el respecti-
vo libro concistorial — previo acuse de recibo — con el mas
datético reconocimiento al fidelísimo, jeneroso y magnifico Ayun^
tamiento de Buenos Aires, merced á cuyos sacrificios y esfuer^
7M, eran debidos el esplendor de la relijion, el desagravio de las
armas de S. M, y la serenidad de todo este Continente meridio-
nal. Decretando asimismo, un solemne Te Deum laudamu^
en la Santa Iglesia Matriz; honras funerarias en todos los
templos en sufrájio de las almas de (/íonosamemona délos
que fallecieron en los reñidos combates del 12 de agosto 1800
y gran domingo 5 de julio 1807 -Salvas, luminarias genera-
les por cuatro noches consecutivas, etc. — y terminó aquella
memorable sesión, acordando — «que en testimonio de la in-
tima parte que ha tomado este cuerpo, (tf'stual) en los in-
marcesibles laureles que coronan al dicho valeroso pueblo,
heredero de la constancia y mcignanimidad de su inmortal
fundador el nobilísimo vascongado don Juan de Garay, se
disponga con la posible brevedad á dirección diputada del
enunciado señor alcalde ordinario de 1" voto, doctor don
José Eujeniodel Portillo y Garay, una digna lámina de plata
pina, guarnecida de oro, dedos va'^as de elevación geométrica
proporcionada, con inscripción sencilla y alusiva; la que remi-
254 U REVISTA DE BUENOS AIRES
lida y aceptada su colocación en la Sala Consistorial de la di-
cha capital de Buenos Aires, eternice la memoria de los ad-
iPiniblos reiterados triunfos contra las armas británicas en
los días iáde agosto i80G y 5 de julio del presente año, jun-
to con la gratitud de este distinguido v c Uilario; costeándo-
se laml)i«M) otra l'miina de broivcc relativa á los diehos gran-
des acontecimientos, para perpetuarlos á la fachada pública
de estas Casas Capitulares.» (1)
El 19 de agosto se despichaba tan ho loríficj acta con
oGcio, al cabildo de Buenos Aires.
111.
Aun ^e saborci^biin en esta ciudiui los honores embria-
í^antes dp| triunfo y unánimes rainifestaciones de aplauso que
Á, Firmaron este honroso documento, refrendado por el escribano
de S. M. don Jost* Manuel Delsarlo, los siguientes cihildanles— Señor
doctor don José Eujenio del Portillo y (laray, abogado de las Reales audien-
cias del reino. consuUur y calificador por el tribunal apostólico de la inqui-
hiciüu del l'erü, alcalde ordinario de ier voto de la Villa de Oruro y pue-
blos de su jurisdicción (a); dou José Gavino Ruiz de Sorzaao. alcalde or>
diñarlo de segunlo voto: don José Mariano del Castillo, alcalde mayor
provincial de la Santa Hermandad — don Manuel Serrano, decano y don
Melchor Saavedra, rejidores perpetuos; don José l^osada Hubin (ministro
contador)— con asistencia del doctor don Pedro Ignacio de Rivera, sindico
procurador general— y el licenciado don Juan Manuel Porcél^ asesor ge-
ueralde Cabíldc
(a) El doctor don Eujenio PortíHo era cordobés y representó A su
provincia natal en el Congreso que sancionó la consUluciou de 1826— Al
rayar la presente centuria se encontraba en el alio Perú, desde donde co-
hlK>ró asiduamente <>n el «Telégrafo» de Cabello con el anagrama arcftdi-
co de Bnio TuUio drope, publicando en aquel famoso periódico sensato^
artículos liistóricos y en los que se propusodemostrar que el verdadero
fundador de Rúenos Aires, fué el animoso é ilustre hijo de Sanlullan, gene-
ral doo Juan de Caray, en cuya familia entroncaba. Esto dio márjen ft una
GLORIAS NAC10?(ALES. 25»
s
llegaban de Chuquisaca, Santiago de Chile, Lima, Giiamanga,
Bogotá y otras partes, cuando en los últimos días de noviem-
bre vino ü manos del Cabildo, la inscripción impresa de dicha
lámina, su esplicacion y advertencias, anunciándose que la re-
misión se veriíicaria indefectiblemente por el correo jeneral
cstr. ordinario que partía deOruro el í9 del propio mes.
En efecto, el correspondiente al 2^ de dicietubre de 1807
fué portador del conocimiento y cajón quecontenia la precita-
da lámina, la que á fin de satisfacer la creciente curiosidad
del vecindario que anliolaba conocer ei costoso monumento
consagrado á sus hazañas — procedió á armarse inmediata-
mente y á las seis de la tarde de ese dia, yuedó colocada
ba o un hermoso dosel, al pie de los retratos de Carlos IV. y
contienda de critica literaria en la que lucieron su erudición el señor
Araujo (a) Patricio de Sumos Aires, y el paraguayo doctor P. V. Cañete,
quedando establecido, que don Juan de Alsíua se equivocó en su A/ma-
nak para 4802, al fijar la fundación de esta ciudad en época distinta á la
del miércoles 11 de junio 1580.
I'oseia variados conocimientos, fué patriota en sumo grado y uno de
los primeros eu dar libertad á sus numerosos esclavos. Era de estatura
pequeña y trato afable. Conservamos el ejemplar de aquella constitución
y muiifi'sto que li acompaña, que perteneció á su uso y el cual contiene
adiciones y notas preciosas puestas por él al revisarla. En 1839, recor-
rió l'orlilla las calles de Buenos Aires con el gorro frigio, relando asi el
))uder de Rosas que se desmoronaba.
Felizmente, este no supo ó no hizo caso del hecho y nuestro protago-
nista logró morir tranquilo el 18 de enero 1843 á los 8/i años de edad—
casi á la misma hora en que su amigo el coronel don Vicente Dupuy des-
pués de haber jugado un rol iniportanle en la trajedia de San Luis (1819)
olvidado de todos, abandonaba también la vida á los 68 años en un barrio
solitario de esta ciudad— Sobre cuyo punto, rectificamos al señor Hudson,
quien en la pag, 538. tom. 3." de esta Revista hacia fallecido á Dupuy por
el año 23— ^V. Obituario de la Uecoleta.)
f56 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Ilaria Luisa en el gran salón del Real Consulado, que recien
concluido se estrenó con tal motivo.
A lo que parece fué la mente del Ayuntamiento de Oru-
ro, que hiciera su personeriaen el acto solemne déla entrega
el señor don Juan José de Lezica que hasta lines de mayo
( 1 807j desempeñó el elevado puesto de prior del Real Con-
sulado, (i) Mas antes qre arribase el obsequio de que nos
ocupamos, habia espirado su servicio bienal, siendo reempla-
zado por el señor don Ignacio de Rezabal — primer coman-
dante del tercio de voluntarios vizcainos denominado de la
Amistad— y en quien recayó la diputación, por haberse re-
suelto que esta se cometía al empleo de Prior.
El sucesor de Lezica, á una urbanidad insinuante, reu-
nia mui meritorios antecedentes.
Pertenecia al número de aquellos intrépidos ciudadanos
que en el momento del peligro, abandonaron sin repugnancia,
familia, comodidades y relaciones mercantiles para acudir
presurosos allí donde la necesidad de la Patria lo exijia.
Como 2. ® jefe del brioso batallón de Cantabria y á las
órdenes del comandante don Prudencio Murgiondo, después
de una marcha forzada, fué el primer cuerpo que llegó y tra-»
bó combate con el enemigo en los corrales de Miserere (2 de
julio) y también fué el primero cuya gallarda bandera se vio
tremolar por las calles de Buenos Aires, en las acciones par-
ciales de los dias 2 y 5 de julio y en la jeneral de 5 del
mismo en que llevó delante de si el estrago y la muerte. (3)
2« Oficio de esa ilustre Corporación al señor Prior, fecha 19 noTiem-
l)re 1807.
3. Esta fuerza constaba de 523 plazas efectivas y la compañia de
Cazadores era compuesta en su totalidad de Correntinos. En los cltadns
eoeOMtros, sufrió una baja de mas de COUombrcsl {Relación de los mi'
GLORIAS NACIONALES." 257
De consiguiente, pocas personas eran tan aereedorasá esta
distinción, como el nuevo Prior, que preocupado con el alto
rol que debía jugar, se abocó luego con el Gobernador y Ca-
pitán Jeneral Liniers, á quien al tiempo de entregar el pliego
que le dirijia el cabildo de Oruro, le manifestó el diseño de la
lámina como sus deseos de presentarla en la Sala Consisto-
rial rodeada del aparato y preeminencias á que se hacia aciee-
dor un rasgo tan jeneroso como trascendental.
El afortunado caudillo adhirió benigno á esta justa súplica
y otorgó todos los recursos al alcance de su alta majistratura.
Llenado este requisito el activo prior, exhibió en seguida
ante el Cabildo, el cuaderno en copia de sus credenciales,
reservando el principal para su tiempo.
Interesada por su p^rte, aquella corporación, en que se
diera toda la solemnidad posible ul acto que se preparaba,
tenia acordado desde el 3 de diciembre,que el rejidor don
Antonio Piran y el cabnllero sindico procurador jenernl don
Benito de iglesias, dispusieran lo conveniente al llcí o le sus
patrióticas miras y lucimiento de la fiesta, obtenida que fues ;
la adquiescencia del Capitán Jeneral.
Terminados estos pasos, convocó Rezabal para el in -
mediato dia í¿S, á los individuos del Real Consulado para
celebrar Junta de gobierno.
Despachados los asuntos de la sección é instruido este
de antemano del encargo con que se honraba á su presidente,
le rogó tuviera la deferencia de hacer las veces del ayunta-
miento donante en el acto solemne que iva á tener lugar.
ritos y servicios contrñdos por el batallón de voluntarios Cántabros de
ia amistad en Buenos Aires. 1S08.
Rezabal, falleció en esta ciudad el 15 febrero 1825— á la edad de 67
años. Era natural de Aisnaga, ip. ovincia de Guipúzcoa en España.^
7
2.';S \A nrv!STA ni: nríNo<UR«.
Estíi propucsU\ fiíéacojidapí)!' aclímacion y en su vir-
tud se acor Jó lo que sigue: iyEnterados todos los spfiores
Vocales, deseando niauiíestar al Ilustre Cabildo de Oruro el
agrad cimiento debido á so digna memoria, y en todo con-
tribuir al honor de su representación en un acto tan propio
del mas acendrado patriotismo con que ha dado un ejemplo
singular del reconocimiento mas puro á las fatigas y traba-
jijs de este noble vecindario, para rechazín* al ene nigo qn»^
ya coalaba entre sus victorias la presa de estos dominios:
acordaron de unánime conformidad hacer las veces de la
rspresada Villa, conduciendo eo triunfo la Lámina, y con la
üslenlacion correspondiente á su justo m'rilo.»
Eiitreínnlo, d« corada convenientemente la Casa Consu-
lar continuaba franca la entrada á sus salones.
Una guardia de honor compuesta de 60 hombres escoji-
dtis y perfeclameute uniformados del batallón que mandaba
Rt'zúbal (Cántabros), con su capitán y teniente á la cabeza,
montaba los centinelas, de los que se velan dos al pié de la
lámina, otros bntosen la puerta del salón, en la de la ante-
sala y los respectivos hasta la déla calle, permaneciendo asi
bosta la tarde del dia 24, fijado por el donante para que se
verificase su entrada pública y entrega.
Por la noche una vasta iluminación interior y esterior;
un ambigú á discrccioo en el que reinó la cordialidad y la
abundancia, á que spaj;regaban las dulces armonías de una
primorosa banda de música militar— entretuvo hasta muy
tarde ul numeroso y selecto concurso que se agolpaba ó sus
puertas en brazos de la novedad. (4)
AtMlEL J. Cakban'^a.
(GunUuuará^
A. ConUttacioti del Priifr Betábaí á la üutlre'^Villa dt Orur;
£ruro9 1803.
LAS DOS LEYENDAS.
«SCENA3 PE LA VIDA COLONIAL EN EL SIGLO XVI.
(Crónica de la Villa Imperial de PotosL)
1560.
Pix)mediaba el mes de setiembre de 1 560. Largo rato
haeiii que el sol habia desaparecido tras las altas cimas délos
Andas. La noche era oscura y solo las estrellas relucian cu
el fondo azul del firmamento. El viento era recio, y en los
cerros ó laderas ardian multitud de fuegos, inesplicabie al
que los veia á la distancia. En torno de aíjuellos fuegos ap i-
recian jentes cuya ocupación era mantener la llama que
duraba horas, la cual en vez de debilitarse se elevaba en rá-
fagas ardientes al soplo del viento. Aquellas fogatas tan mul-
tiplicadas mostraban que eran intencionales, pues el incen-
dio estaba limitado á un pequeño radio en cada una de ellas.
Se velan en los sitios donde el viento azotaba con mas fuerza,
y aquello si era una diversión no hacia el elogio de la sensatez
délos que asi empleaban el tiempo— ¿Era una señal belicosa?
Pero no se oia el sonido de las trompas ni el alarido salva-
je que los índijenas acoslumbran en sus funciones guerra.
25rt LA REVISTA DE BÜENC8 AIRES.
¿Era la ceremonia dealgiin culto desconocido, que mantenía
al soplo del viento el fuego sagrado?
El que llegaba á Potosí por vez primera no podía darse
cuenta de aquellas escenas fantásticas y de aquellas hogueras
misteriosas.
Y eo verdad, era casi un culto el origen de aquellos fue-
gos.
Por ellos pretendían obtener lo que aquel ministro do
Pluton. ágil para ii á casa de los malos, era cojo para llevar
(\ la de los hombres de bien. Si los indios no conocían las
tradiciones mitolójicas, hacían lo posible por obtener el ob-
jeto «in preocuparse mucho de los medios. No tributaban
culto á Pluto, dios de las riquezas, pero trataban de obtener-
las.
¿Cual era la ocupación de aquellas jentes en torno de la
llama y á la intemperie? Acerquémonos á uno de esos gru-
pos.^
Sabidas son las distintas operaciones que se usan para
el beneficio del metalen unamina de plata, pues este compacto
y depurado es el resultado de la fundición. Al principio del
desí'ubrimíenlo del famoso Potosí, pudieron sin esfuerzo pu-
rificar la plata y separarla de las escorias y basuras poi me-
dio del fuego alimentado con grandes fuelles; pero ya pc.v la
dureza del metal ó por la imperfección de los medios em-
pleados, el resultado se hacia dificíK muy dudoso eu muclii-
8imas ocaciones. Entonces recurrieron á una invención du
los Incas p»íra la fundición y purificación de la piala.
De barro cocido formaban unas grandes vacijas, altas y
con algunos agujeros ó respiraderos. Dentro de ellas po-
nían carbón encendido y encima el metal. Estas vocijas las
colocaban en los parajes donde el viento era mas recio y cui-
LAS DOS LEYENDAS. 2 I
toaban de reponer el carbón, de donde provenían aquellas
singulares luminarias en todos los collados, cerros y campos
cercanos de las minas. De este modo derretían el metal, y
luego hacían otras fundiciones sucesivas para puríücarlo,
sirviéndose de fuelles pequeños ó canutos con que soploban.
A estas formas de barro llamaban guairas, «y de noche,
«dice Martínez y Vela, había tantasde estas guairas, que otros
**lU\msíhanguainachimas, por lodos los campos y collados que
«parecían luminarias. Y en tiempo que había viento recio
«se sacaba gran cantidad de plata: cuando el viento faltaba,
t por ningunn manera se podía sacar ninguna. De manera
«que asi como el viento es provechoso para navegar en el
*mar, lo era en esta villa para sacarla plata.» {i)
Aquellos fuegos eran, pues, guairas en torno de las cuales
losindíjenasse agrupaban para mantenerlo hasta obtener el
metal derretido. La operación se hacía de día ó por la no-
che, dependía de la voluntad ó la avaricia de los mineros.
Los indios tenían entonces un empeño especial en esas ope-
raciones, porque no existía aun la mita y el trabajo forzado;
ellos sacaban el metal, que robaban y se enriquecían. «Y es-
«to fué cauS'i, dice Martínez y Vela, que de muchas partes del
«reino acudieran tantos millares de indios á esta villa para
«aprovecharse, pues había para ello tan grande aparejo.»
Los españoles habían adoptado el sistema siguiente: los
indios que trabajaban en las minas estaban obligados á dar-
les un marco por semana, y sí era muy rica dos, y si no te-
nían mina á los encomendadores de indios les daban medio
marco cada semana. Después de establecida la mita todo
cambió.
1. Historia de la Villa Imperial de Potosí, por don Bartolomé
Marlinez y Vela. M. S.
)Hi± LA REVISTA DE BOKNOS AIRES.
Kbla ^¡luaeio^esl)lica la multitud do guairas que en aque*
lia noche upureeian en los alrededores: los indios tenían un
interés personal eu aquel trabajo, pues pagan Jo un naarco
semanal lo domas era suyo. El trabajo se hacia libre y el
ejupeuO era inmenso: la codicia habia descendido ya a la raza
somelíJa, y muLMUs indíjenas no tenían mas propósito qu'j
tundirla piala para esconderla eu sus tierras é impedir que
los conquistadores la llevasen. Estas ideas daban un movi-
miento activísimo á las guairas.
En torno de estas y á la lumbre entonaban sus cantos y
los yaravicus atraían con sus canciones populares á los indios
que venían á escucharles á la luz vacilante de la llama, bajo
el cielo dcbpejado de aquel clima frijiJo. A la distancia aque-
llos grupos tenían el aspecto mis f iUtáslico y singular.
Potosí despertaba ya la ávida sed de metal en todos
los conquisladoreSj y frecuentemente llegaban los aven-
tureros.
Aquella misma tarde habían llegado dos viajeros. El
uno tendría cincueiita anos, era buen cristiano, según la le-
yenda, dejaba su mujer y sui> hijos en la Metrópoli, y veniu
á buscar fortuna. El otro era joven, alegre, de malas cos-
tumbres y en sus contratiempos apelaba a llamar el Demo-
nio que lo salvase de sus cuitas; por que la vida sin amores
y dinero le parecía pcorque los inflemos. Ambos creían,
como el vulgo de aquellas edades, que bastaba llegar á Potosí
para corlar á cincel la plata del portenti>so cerro. Estaban fa-
tigados del penoso viaje: uno esperando en la misericordia
de Dios» orando para mejorar de fortuna y procurar el bien
estar á su familia; el otro, renegando y llamando á Lucifer en
su ausilio pues no teoía un cuarto, ni donde dormir, ni be-
ber, ni amores.
LAS DOS LEtENDAS. 265
~ Me voy al cerro -dijo el mas anciano, sacudiéndose
< 1 polvo de sus zapatos.
—Tengo hambre! — le respondió el otro.
—Quiero plata; necesito no perder tiempo — replicó el
de cabello cano.
— Idos con rail demonios! • • • • que yo voy á buscar al
ÍMablo si me dá de comer y beber.
El uno dejó su maleta en la hostería para dirijirse ape-
sar de la hora hacia el cerro, y el mus jó\en buscó alguna de
sus raídas prendas para trocarla por comida.
Llegó el primero al cerrillo que llamaban Huaina-Po-
iosi, y fatigado se sentó á descansar. La subida de aquel cer-
ro había postrado sus débiles fuerzas. Alli oró. esperaba
la riqueza implorando la providencia y sin omitir para obte-
nerla trabajo ni fatiga: no era avaro, la deseaba para su fa-
milia.
«Queriéndose levantar para proseguir adelante, cuenta
«Martínez y Vela, afirmó el pié en un tronco de aquel mon-
ote de riquezas y desviándclo un tanto, se descubrió una
«grandiosa piedi a, toiía riquisimo metal de plata blanca, que
«estaba metida lo mayor parte en el cerro. Reconocido el
1 precioso metal por el venturoso Manchego, rindiendo pri-
«mero el corazón al criador que allí había criado aquella pie-
«dray manifestándosela para remedio de su necesidad, coa
«»un puñal que traía comenzó á reconocer su grandeza por to-
-das partes y halló que sus fuerzas no eran bastantes á ea-
( caria.»
Aquel hallazgo era para el buen padre de familia obra
"de la Providencia, y trató de dar gracias á Dios por este don.
Volvió á sn i'osada en busca de su joven compañero,
pero no le encontró. '
f64 L4 REVISTA DE BCEKOS AIRES.
Entonces se proporcionó algunos indios y se dirijió
nuev«irocnte al sitio en que se encontraba la rica piedra. Li
rompieron en varios pedazos, y sacada la plata por medio
de guairas resultaron poco menos de cinco quintales de fina
plata.
Guando circuló la noticia, muchísimos fueron al paraje
donde el mancheí2;o habia hecho el hallazgo, pero nada ha-
llaron; por lo cual se atribuyó á providencia y piedad divi-
na que habia usado con aquel hombre.
Vanas fueron las dilijencias que hizo para encontrar su
compañero; habia desaparecido. Entonces emprendió su
viaje de regreso á la Metrópoli. Las Indias le hablan pro-
porcionado la apetecida fortuna.
Veamos ahora lo que dice la leyenda sobre el mozo.
•Sucedió asi, dice Martínez y Vela, que el mismo diaeii
«que ai venturoso compañero, habiéndose encomendado a
«Dios, como buen cristiano, se fué al cerro y se halló el me-
c tal que queda dicho, quedó el mozo en el rancho que se
«•habia hospedado; y hallándose fatigado de la hambre y ei
• frió, sin temor de Dios, comenz*') á maldecirse y llamar al
ttcomun enemigo, y entre otras desesperaciones dijo: no faa-
«brá algún demonio en los infiernos quede la vera de Placen-
«cia (debia aquel mozo de haber gozado de las delicias de
«aquel valle me trajera algún poco de pan, uvas y otras fru-
«tas que hay allá: ó ya que esto no sea, no habrá otro demo-
• nio que me lleve á otra tierra caliente.»
El renegador no tardó en ser atendido. En aquellos
buenos tiempos los enviados de Satanás se paseaban por Po-
tosí, conversando y tratando holgadamente sobre la mer-
cancía de las almas, ú causa de no permitir la Metrópoli otro
comercio; tiempos en que habia almas en peno, aparecidos.
LIS DOS LKYE.M).!?. 2(>,^
(Uieiules, fantasmas, y otras lindezas tan raras ya en estas
épocas de prosa y de ruda tarea. Por entonces era tanta la
credulidad de los buenos vecinos de Potosí, que al parecer
dialogaban con los demonios, trababan discusiones y celebra-
ban contratoss sin intervecion de escribanos ni consejo de
abogados, asi economizaban honorarios. Estas creencias
eran el lójico fruto del rudo fanatismo de la nación de la
Santa Inquisición: á medida que se estrechaban los horizon-
tes de la libertad y que se trazaba como un límite de fuego la
fé ciega y la sumisión absoluta, tornábanse supersticiosos y
pequeños en todo lo que se relacionaba con el mundo moral.
Apesar del temor délos autos de fé, aquel mozo sabia que
la Inquisición aun no exístia entonces en el Perü, y por e&to
sin duda llamaba tan desvergonzadamente á los demonios,
que de otra gu za habria tenido á la postre que luchar con
los de la litera verde^ verdaderos diablos, que á diferencia de
los otros, quemaban realmente en las plazas públicas á los
herejes.
Con la mayor seriedad dice Martínez y Vela estas pala-
bras, tan características de las arraigadas preocupaciones de
la sociedad de la c(»lonia: «No se le hicieron sordos los de-
monios de este Potosí; que como para iodo estaban y están
prontos, al punto acudieron á su llamado
Hétenos aquide sopetón con aquellos enviados, á quienes
ni conocia tampoco el renegador, apesar de haberlos llama-
do tantas veces; pero quiza ignoraba que en Potosi estaban
siempre prontos para servir á quien los necesitase, según
Martínez y Vela. Allí se habían concentrado todos los dia-
blos mas atentos.
En efecto, el incauto mancebillo, aun continuaba sus
reniegos, cuando se le presentó un hombre con jubón, cal-
26G LA AEYISTA DE RUbiNOS AIRES.
zas, gorra de plumas, todo bien confeccionado; pero su as-
pecto eru tan desconocido y particular, que sin querer el mo-
zo buscóle el rabo de feliz memoria en la corte de Lucifer.
\í\ rabo estaba allí, y ademas el brillo de los ojos era fasci-
nador y sombrío. Aquel estraño personaje no venia solo,
traia dos acompañantes, sin duda no eran los demonios hom-
bres Je pro, y lemerian el hurlillo de alguna alma de la cual
no dieran cuenta á su señor.
Sus criados venian provistos de preciosas canastas de
apetitosas frutas y otros mantenimientos, botellas de buen
vino y todo lo que podía despertar la gula del mejor man-
tenido, mucho mas la de un infeliz hambriento. Aquella se-
ducción revelaba ya la desleallad con que iba á celebrarse el
pacto. Hasta los diablos seducían! Qué tiempos aquellos! Si
los demonios que estaban siempre prontos para todo en Potfisi,
viniesen por estas comarcas; que cataclismo! que fecunda
seria la cosecha! Esos ti<'mpos han pasado y aquella atenta y
despieria lejion de Lucifer, debe estar muy pesada con los
anos, que de otra manera quiza no habrían descuidado de ha-
cerse provedores para negociar las almas de los necesitados.
' Volvamos á nuestro cuento.
II.
La escena tenia lugar en una habitación pobrísima- el
ieobo estaba cubierto de hichu, las paredes sucias, la mesa
desvencijada, las sillas rotas y escasa la luz.
El mancebo empezó A tener miodo, el presentimiento de
nu eterna perdición pasó por su mente con los tétiicos colones
de una noche sin fin. (1)
1. Martínez y Vela en la Historia de la Villa Imperial de Potoii,
cueit» eo estos termine» la leyenda:»**DlJóle con ana t oz que parecía
f
lAS Dos LEYENDAS. 267
—¿Que rae queréis? — les dijo.
—Habéis llamado en vuestra ayuda al dominador de los
mundos infernales; habéis evocado todos los demonios, y
podemos ofreceros todo lo que queráis. Estamos á vuestras
órdenes.
— ¿Todo?— preguntó atoníado el joven, sin saberlo que
pasaba.
— Sí, todo, menos la esfieranza!
— Ah!— balbuceo atónito por no guardar silencio.
— -Aqui tenéis frutas delicadas, vino? y manjares esqui-
sitos: comed. Hablaremos después y haremos nuestro pacto;
si no aceptáis, esta conferencia será un pecado que os pondi'á
en nuestro camino. Las condiciones son equitativas—dijo
riendo estrañamente aquel demonio y mostrándose ya bajo
el horrible aspt cto con que lo describe la tradición cris-
liana.
^Habéis dicho que me daréis todo, menos la espernnza
—¿para que quiero vivir sin espera nzi.?
—Escuchadme, joven— replicó el enviado de Lucifer.
Nuestro mundo es eterno, como es et^^rno el cielo, las almas
son inmortales. Pero en el cielo existe la esperanza, porque
hay amor. En vuestra tradición tenf^is á Maria, la Virjen-
Madre; mito de la pureza de la mujer y de la santidad de la
esposa. Pero cuando el ánjel soberbio, nuestro señor, se
reveló contra Dios, lo hizo solo; habia olvidado en su or-
gullo (1 amor! Condenado por su falta al dominio de las li-
"grito; amigo perdona el no haberos acudido lanías veces cuantas nos ha-
*'beis llamado. Ahora lo hacemos, y veis aquí lo que nos pedisteis del
"mismo lugar que señalasteis. Come presto, y luegp os pasarán estos
"mis criados á otrc temple donde no haya el frió que en este. Asombra-
*'do el mozo de oír aquellas palabras sin responder nada los estuvo mi-
*TaDdo,'
^C)S LARETI8TA DE BUENOS AIRES.
nieblas, se encanlró que le faltaba á quien amar, y no tuvo
esperanza! Este es el eterno dolor, la pena sin fin, la angus-
tia sin remedio En el infierno ¡no se ama!— dijo con una
voz tan lúgubre y tan desgarradora, qu« el mancebo sintió
ajilarse sus entrañas por desconocidos dolores.
— ¿Que hacéis entonces en esa vida sin término, puesto
que las almas son inmortales, sino tenéis esperanza?
—Esees nuestro castigo!— replicó el enviado de los
mundos infernales. Pero no creáis que esto importa priva-
ros de los placeres de la carne ¡oh nó! podéis hartaros; pero
tendréis el corazón muerto al amor y á la esperanza!
En verdiid que aquel diablo tenia una filosofía singular y
nada seductora; perí)en cambio mostraba al mancebo tan bri-
llantes horizontes en el mundo,y tan pródigo hacinamiento de
riquezas,de poder, de goces, que el incauto quedó deslumhrado.
Aquella duda era lo que habia querido inspirarle el di-
plomático de Barrabás. Entonces le tomó de la mano y ante
sus ojos se presentó el desgarrador espectáculo de todos los do-
lores.-el hambre, la miseria, la injusticia, los celos, la ven-
ganza, la calumnia, todo lo que moral y físicamente acobarda
al hombre. Mostróle la virtud perseguida, mientras el cri-
men dormia en lecho de rosas. Le señaló la honradez vicli
ma de la calumnia; todas las miserias Inmianas vestidas á*i
harapos y con lánguidos rostros pasaron ante sus ojos ater-
rados. Cambió el cuadro, le hizo desfilar ante su vista á
majistrados prevaricadores con espléndidos trajes, fruto de
su infamia; rameras, asesinos, malvad(»s de todas condicio-
nes, riendo y adornados con e^plendoi ; mas lejos, con la ho-
co abierta ante aquel Injo, la multitud que no comprendia el
misterio, y aplaudiu la belleza desvergonzada ó la rapacidad
Iriuofanlc.
LAS DOS LEYENDAS. 209
—Y bien! — le dijo después —¿Guales vuestra resolución?
— Dios mió! — articuló el desgraciado, mirando en el
pasado los perdidos horizontes que se envolvían en la niebla
de sus trabajos y su pobreza, á la vez que se asia álascrencias
de sus mayores, como el náufrago al frajil leño con la mira
de salvarse; temeroso de perderlas para vivir como le anun-
ciaba aquel dtímonio— sin amor y sin esperanza!
—Bebed — le dijo el diablo sirviéndole en una copa de
oro, aparecida por encanto en la cual rebosaba el vino gene--
roso. El mancebo bebió con delicia aquel licor; pero al con-
cluirlo, balbuceó:— cuan amargo es el sabor que deja!
Solo la virtud no ajita la conciencia, aunque desgarre
el corazón: la hiél de aquella copa era el anuncio del remor-
dimiento que producen los goces comprados al precio de la
virtud.
— Tengo frió ' • • • decia el mancebo, rechinando los dien-
tes.
* Entonces el demonio que hacia de amo, ordenó á los
otros dos le llevasen.
— ¿Donde me lleváis? — gritó el pobre mancebo.
— Al valle de Ginti —le respondieron.
— Esta es la primera caida —le gritó el demonio: — vol -
veré á terminar el pacto Id a gozar!
Y arrebatándolo, dice la leyenda, fué llevado por aque-
llos ministros infernales al valle de Ginti, treinta leguas de la
villa, que á la sazón lo poseían los indios gentiles, á quienes
aun no se lo habían quitado los españoles.
Por esta leyenda popular se ve que juzgaban á los pobres
indios poco masó menos como al demonio, pues es entre
estos que llevaron al mancebo. De manera que no es eslra-
ño la bárbara crueldad con que los trataban, pues que entre
270 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
ellos vivían los qu^' baeiaii pacto ó teniancotiorciocon Lii?i«
lér.
¡Que viaje aquel! üi leyenda lo pinla con deslumhra
dores horizonte», con perspectivas color de rosa, con placeres
HC fin, con goces en lontananza hasta la saciedad. Pero mas
aWá, como una jauria ImniUrienta, los demonios esperando el
momento de llevar la alma vendida por el misi'rable que
prefiere el iplaeer á la vii'iikl, el lujo á la raod stia, la rique-
za que abruma laconcicnoia y mati el coimzim, n\ trabajo que
honra.
AquHla travesía era quiza el ólli no término de la lucha
de aquel infeliz, mientras su anjel guardián, oohierlo el ros-
tro y plegadas las alas, siguíaio tristemente en aquella resba**
la.lizi pendiente «n cuya sima iio existe sino la abominación
y el escándalo, la condenación y el Ciistigo.
ilabian pasado los dias, el m;mcebo se encontraba en el
citado Valle de Cinti en medio de los indios gentiles. R»»«
rordaba la escena diabólica como uno pesadilla terrible.
Alli había Uegavlo sin saber como, puesto que no conocía los
caminos; pero sabia que evocando nuevamente á los demonios
de su sueno podría regresar á Potosí. Aquella evocación
era para celabrar el pacto definitivo, y eso lo aterraba. Su-
frió su cautiverio, empezó á resignarse y no perdió la es-
peranza de libertarse de los indios. Oraba y se arrepentía
de su pasada vida, de su loca desesperación cuando aceptaba
la eterna condenai ion en cambio de los eíimeros goct^ de la
tierra. Dios tuvo piedad de su falla. El arrepentimiento
era sincero; puesto que se detenia al borde del abismo y pre-
fería el marlírio.
Una provideucíal casualidad le hizo encontrar entire
LAS DOS LEY NDAS. 27(
nquíilos indij<Mias un indio ladino, como lo llama pI cronista,
qiK? habia servido á los españoles en Potosí Este fué su sal-
vador, lo acojió, lo cuidó y le prometió conducirlo á la Villa
Imperial.
En efecto, quince dias después de su estraní aparición
en el valle de Cinti, emprendieron su fuga á pié por caminos
no transitados en medio de la agreste soledad de aquellos pa-
rajes; ora pasando por delicios )s valles ó trepando las cimas
descarnadas y pedregosas de los cerros: ya gozando del calor
del trópico ó temblando por el frió del polo. Al íiu llegó á
Potosí. La esperanza lo habia salvado!
Cuando sufría incomodidades en aquel tránsito veia co-
mo sombras aquellos demonios aparecidos en el rancho, que
le rogaban terminar el pacto para conducirlo á la rl.ueza y á
los goces en este mundo, en cambio de su alma para el otro.
El oraba entonces y esperaba!
«Luego que se vido en esta villa, dice Marlinez y Vela,
«preguntó por el compañero, y refiriéndole todo lo que coa
«él halria pasado, del rico metalque sobre natural habia ha-
blado, y como habia tres dias que se habia partido para la
«ciudad de Arequipa, cargado de mucho plata á buscar embar-
(vcacion para volverse á España. Enternecióse el mozo oyeu-
«do el buen suceso de su compañero; y estando presentes
«muchos sacerdotes y otros muchos vecinos seculares y algu -
«nos paisanos suyos, les refirió cuanto por él habia pasado,
«su abominable costumbre de ser maldiciente y llamar al
«común enemigo cuando se veia en algún trabajo. Admi-
«rados los circunstantes y condolidos, le ofrecieron dar un
«buen socorro de dinero para que alcanzando a su compa-
«ñero (que no estaría lejos;, se volviesen juntos á su tierra.
*lüüre tanto que se juntaba la cantidad prometida íque los
27Í í.h REVISTA DE BUENOS AIRES.
«autores no dicen que número tendría) hizo la mejor dilijen-
• cía que puede hacer un cristiano, que fué confesarse con
• dolor ••••» (1)
Tres días después emprendía un nuevo viaje, iba en pos
de su compañero, provisto con la dádiva de sus buenos pai-
sanos. ]ji leyenda refiere que se encontraron y junios vol-
vieron á España.
Esta crónica muestra las creencias del puebh» en aquella
época. En el fondo es un cuento moral. Aquel que trabaja
y espera obtuvo por el camino de la verdad y de la labor, el
bienestar apetecido: el que quería riquezas sin trabajar y
maldecia su suerte, buscando los placeres á trueque del
eterno castigo, estuvo enelbordedel abismo; pero retemplan-
do su fé se resignó á buscar los goces en el trabajo y encon-
tró ia tranquilidad y la dicha.
Solo la virtud conduce á la felicidad suprema, que es la
tranquilidad de la conciencia.
Vicente G. Qcesaüa.
\CouciuÍrá.)
1. Marilnei y Vela- Historia de Potosi. ya citada.
>fttf<
CÜADUOS DESCRIPTIVOS ESTADISTI* OS
DE LAS TRES PROVINCIAS DE CUYO.
(Continuación) (1)
PaOVlINCIA DE bAN LUIS.
I.
Situación,
La provincia de San Luis, una de las mas bellas y no-
tables de las 14 que componen la honrosa nacionalidad Ar-
gentina, se halla situada en esa zona privilegiada de nuestro
planeta en que los veranos son espléndidos y poco ardientes
y los inviernos templados y suaves como un otoño perma-
nente. En esa hermosa latitud, el florido suelo, regado con-
tinuamente por copiosas lluvias, no languidece sinembargo
bajo un pesado velo de densos vapores; sino que su cielo,
siempre sereno y resplandeciente, vé sucederse las borras-
cas y las tempestades unas tras otras, recobrando al instante
el puro brillo y diáfana transparencia que lo caracterizan,
1. Vdase la página 105 del tomo iX.
18
t27i LA REVISTA DE fiUEKOS AIRES.
Con un clima en ei uuevo cuiiUnenle, de una belleza y
esplendor iguul» sino superior, al de laá regiones clasicas de
la Siria, de la Italia y de la Grecia en el Viejo, esta linda pro-
vincia se esliendo) mas ó menosentre los 3!** y 40** de latitud
austral; y entre los G4° I O' y los 66° 25' al Oeste del meri-
diano de Green>vich.
Su capital, pequeña y perfumada población á la falda oc-
cidental de laestremidad sud de la esbelta sierra de la Punta,
se liaila asentada á la altura de 1400 pies ingleses sobre el ni-
vel del mar, en una llanura aluvional, resplandeciente con las
arenas de cristal y mica que la cubren. Su situación puede
fijjrse entre los 55'' 50' de latitud austral, y loi 6;>'' 2á al
oeste del espresado meridiano.
Ltniiles y eslension terriloriaL
La provincia de San Luis conQna al norte con las pro-
vincias de Córdoba y la Rioja; al cueste con las de la Kioja,
San Juan y Mendoza; al sud con el rio Salado, nno de los
Iribalaiios del Colorado y aieste con la provincia de Cirdo-
ba. listos son los limites actualmente poseídos de la Pro-
vincia; pero es evidente que ella, como la provincia de Men-
doza, podría reclamar su [arte de derecho hasta el estrecho
de Magallanes y Tierra del Fuego, smó se considerase que
t'Sos territoiios son verdaderamente nacionales.
De norte á sud su territorio, confinado entre los par-a-
lelos de 51* y 40'' de latitud austral, limites que se hallan iv-
prei»entados naturalmente por las' laidas de la sierra trans-
versa \de E, á O.) de Pocho y la tstremidad sud de la siorra
del Portezuela, en lo<> llanos de la lUuja, al norte; y la linea di I
liiü Salado, al bU , tiene 200 leguas mas ó menos de largo en
tbtu diivccioUi y como 45 de ancho en un término m dio, 'H-
PROVINCIAS DE CUTO. - 275
tre las cumbres de la sierra de Córdoba al este y el meridia-
no de la Tranca, lagunas de San Juan, al oeste.
Asi, dentro délos límites espresados, esta provincia pre-
senta una estension superficial de cerca de 9000 leguas cua-
dradas, que sin embargo solo están representadas en efectivo
por 5259 que ocupan sus ocho actuales departamentos,
siendo el resto tierras despobladas y desiertas, aunque fera-
ces.
Las 5259 leguas de superficie efectiva, se hallan distri-
buidas entre los ocho departamentos en que la provincia se
llalla dividida administrativamente, de la manera que sigue.
i." Departamento de la Capital, 782 leguas cuadradas; ^.'^ De-
partamento Saladillo, 810 leguas cuadradas^ S"" Departa-
mento, Morro 1025; 4^ Departamento, Renca, 502; 5" De-
partamento, Santa Bárbara 290 Va leguas. 6*^ Departamento
Piedra Blanca 520 leguas. 7** Departamento San Francisco,
506 leguas. S*" Departamento el Giga iUe 1026. Todo loque
suma 5259^2 leguas cuadradas de superficie ya ocupadas y
pobladas, todos campos alternados'de pampas, lomajes, sier-
ras y bosques pastosos.
II.
Topografia,
»
La provincia de San Luis ocupa indudablemente uno de
los trozos mas interesantes del territorio Argentino.
En efecto, saliendo del litora , esa grandiosa rejion ba-
ilada por las magníficas ondas del Paraná y del Plata, el via-
gero tiene que atravesar una estensa zona de verdes y monó-
tonas llanuras ó pampas que, de la mas perfecia horizontali-
dad, su superficie comienza á ondular por gi-Lídos al aproxi-
576 Ll aJEVfST* DE BUoNoS AIRHS.
marse en el oeste, á losdisUiites decliveMle las gran les Cor-
dilleras.
Pasoda esta región de un melancólico nioiiocronisino,
lo primero que salt^ á la vibta del viajero piírdido en los ili-
mitados horizontes formados por las verdeantes gramíneas y
el azul elhcreo, son los promontorios ó pirámides color ja-
cinto dt'l Morro y del Li.iCe, primeras atalayas avanzadas del
IrIIo y accidentado suelo de la Punta.
Hocien alli, la vista fatigada de la plácida uniformidad
de las vastas llanuras ó praderías, como han comensado á lla-
marse, apenas alterada por la presencia de la íl iva gama en
su rápida carrera, ó por el corto y repentino vuelo de la
perdiz; la vista fatigada del viajero, decimos, viene á repo-
sarse complacida en las primeras alturas, en los primeros
accidentes que alteran la s demne monotonía y el profundo
rep so del horizonte de la pampa, comparado con mucha
propiedad á la superflcie de un tranquilo mar. Esos pico>
semejantes á pirámides de azul, bordadas en relieve sobre ti
celeste mate del Océano aereo, se destacan en realce sobre nn
límpido fondo de azul y oro, irradiandosu diáfano esplendor
sóbrelas sábanas de verdura y flores que cndean debajo efi
graciosas curbas, plegándose eu lomas, valles y profundas cu-
fiadas.
Por do quiera, el suelo de esta bella región se halla ma-
tizado con Ls colores de una florida y perfumada vejetacion
herbácea, realzada de vez en cuando porsombrios ramilletes
de ealdenes, ó por lunares y cejas menos oscuras df bosques
del cnalomia^ ó algarrobo. Sobre este aniíí)ado cuadro, vé-
be al coodor cual jigante alado, remontarse eneáf.«rales, cii-
lúéndoesobre las campiñas que domina ct n süf pcnetrani<
I
PROVINCIAS DE CUYO. 277
ojos, mientras la liebre salta sóbrelos collados y el avestruz
huyeá esconderse en su tortuosa carrera.
Por fin llegaii á descubrirse las azuladas crestas de las
altas cuchillas de la Punta; dominando a lo lejos vastos ho-
rizontes y magníficas llanuras ondeadas, como un mar en
movimiento que ha petrilicaao una volunta! omnipotente; y
p1 Rio Quinto» cu as deliciosas aguas se deslizan murmuran-
tes sobre arenas de oro, á la sombra do verdes talas y sauces,
y en medio de colinas boscosas y floridas.
Dejando atrás esta bella é interesante rejion, se pasa
por el portezuelo del Chorrillo, una infractu ración en las
montañas, que dá acceso al espléndido valle lonjitudinal de la
Punta. Estiéndese éste al poniente de la sierra que se aca-
ba de atravesar, y su superficie, temlida en encontrados de-
clives, ofrece en un largo indefinido, una anchura media de
nueve leguas.
Hállase este gran valle Puritano encajonado, por una
parte, entre los íalderios boscosos á los pies de la Sierra Gran-
de al e^te; y por otro, entre el cordón délas alturas del alto
Pencoso al oesle, entre cuyos d(»s opuestos declives, corre co-
mo un canee antidiluviano disecad*», la famosa cánida
(e termina en el Lago Bebedero.
i Nada mas interesante que este cordort del Alto Pencoso,
brecuya linea sombría, asoman su cabeza las crestas azula-
'fíasdelas Palomas y el grupo occidental del Jigante. El
Pencoso es propiamente una cordillera de lomas graníticas
-bajas, cubiertas de vejetacion,C()n un ancho medio de unas 7
leguas y con un largo indefinido, como el valle lonjitudinal al
cual sirve de barrera al occidente. La base de estas lomas
w ondulaciones en gradería, cuya parte mas elevada se levan-
tará á unos mil píes sobre el plano de la cañada, lo cons-
278 LA REVISTA DE BUENOS AÍRFS.
lituyí^. sofirnn ze ha indicado, el granito puntano, especie de
sieiiili, nliimdanle en cuarzo y amíiboia y que recubre la
mica -scb isla. Esta xona de collados cuyas ondulaciones ac-
cidentan el paisaje impartiéndole vida y animación, se baila
toda vestida de gramíneas forrajeras, de flores y de bosques
arboivscentrs muy bellos y frondosos, sobre todo en los ba-
jos.
A veces, cuando al esplendor de un sereno dia suceda
un diáfano crepúsculo, al final de una temporada de frescos
.i^ii u'( i(»>^; 01! loncos, por sóbrelas crestas vecinas y sombrías
(le las Palomas y el Jigante que dominan el Pencoso y cuyas
rugosidades se perciben, se alzan en remota lontananza, la»
( ro>l.ís nevadas de los Andes y el cono traehylico del Tupuri-
gato, gigante de nieveque con su frente de 25,000 pies domina
todos los horizontes Australes. Aveces este magnífico es-
pectáculo sijolo presentarse después de un periodo de gran
seca, y los naturales del pais tienen entonces el presajio d«
nn inmediato temporal.
M lí, alia de este coi don de lomas de nn carácter en es-
tremo variado y pintoresco; y de la znm (!<> los^juesy caña-
das que á su espalda domina el grupo sombrio dol Jigante,
que se alza conspicuo y cenceño en el centro de la boya Guya-
na, se estienden las llanuras áridas de las lagunas, emblan-
quecidas por el natrón depositado p(»r la residencia de las
aguas estancadas, y que en parte salpican una pálida vejeta-
cion dechepica y brezos (pasto salado zampa y jume).
!>« ro sol)i'<' todo, lo ípie ofrece de particular el bello
suelo de la Punta, es su espléndida culminencia y el modo
comí) domina, tanto la vasta rejion de llanuras adyacentes
con todos los caracteres que bemos descrito, estoes, una va-
riada alternativa de planos horizontales, llanuras plegadas ea
fROYINCIAS DE CUYO. 270
ondas, iiltas cuchillas y profundas cañadas, como la zona de
los bosques de las rejiones occidentales de Cuyo y aun las
inisnoas nevadas cumbres de los colosales Andes, que se ven
al parecer señoreadas dcbde esas cuchillas de lazuli, de una
tiltura comparativamente insignificante, y á las que, no obs-
tante, por su situación, todo parece subordi larse. Mien-^
tras tanto, de las grandes Cordilleras, piérdense á la vista los
inmensos horizontes, á causa mismo de su inconmensu-
rable estension, que confunde con un vapor azulado los va-
riados accidentes del suelo, sin ofrecer patentes y embelleci-
dos sus detalles, como sucede cuando se les mira desde
las bellas alturas de la Punta.
III.
Asi, después de la lijeia reseña de sus rasgos que hemus
hecho, el suelo de la Punta puede topográficamente conside-
rarse dividido en 12 zonas ó rejiones contiguas y paralelas de
N. á S: que son, partiendo de sus limites Orientales:
í.° Zona de las Pampas, ó llanuras horizontales. Es-
ta tendrá en el territorio, dentro de los límites de la Provin -
cia, unas nueve leguas de ancho medio, con un largo ilimita-
do al sur, desde el arroyo cristalino de la Panilla ó Pantaníllo
al norte. , Hállase cubierta esta zo¡ia de altas graminias ^pa-
jonales) y de herbajes á los que en los 40** llega á entreverar-
se el trébol de olor, cuyo verde esmeralda y suave aromo
-embellece y anima esas feraces praderías. Toda esla rejior
carece de bosques y de grandes árboles, pero en recompensa
tapizan su suelo variedad de flores y herbajes o orosos que se
mezclan á la inmensa alfombra de gramíneas forrajeras.
Su hidrografía consiste en algunos arroyos que descienden de
las alturas del Oeste, como ser el pantanillo y dos ó tres ar-
280 LA REVISTA DE ÍIÜENOS AIRES.
royos mas que bajan del grupo avanzado del Morro; en el rio
Quiolo que atraviesa esta zona en Mercedes y el lechuzo; y
iinalmeiile, en algunos manantiales y lagunas circulares que
cicupan las depresiones del suelo, formadas las últimas por
el estancamiento de las aguas pluviales, en los bajos ó cañadas
sin salida, por la falta de declive del suelo.
2.* Zona de los llanuras onduladas del Naciente, En
esta rejion, lasuperflcie siempre verdeante y flurida del suelo
se recoje en altos y bajos, herizándose, como quien dice, en
pliegues mas ó menos profundos y los cuales se tienden en
gradeiias al pie y como formando los falderios de los siste-
mas puiitaiios. Lsta zona tendrá 20 leguas de ancho en un
promedio de esle á oeste, esiendiéndose en largo desde los
cerros del Rosario y la Estanzuela al norte en los Sl^**, hasta
los últimos declives del lindo grupo de Várela al sur. en los
55* de latilud austral. En cuanto á su flora, esta zona como
la onterior, se halla cubierta del verde y alto tapiz que for-
man las gramíneas forrajeras, el romerillo, el poleo y otras
yerbas odoríferas. Adomas, salpican este verde y florido
mafito de herbajes, ramilletes diseminados de Galdenes y lu-
nares y cejas de frondosos bosques de ceratomia y otras le-
guminosas arborescentes.
Dominan esta zona, en toda su estension los gruprs aisla-
dos y destacados del Rosario, levantándose en lontananza á
manera de Pirámides de lazuli; las cresta» Índigo de la sier-
ra puntana; la eminencia aterciopelada del Alto Grande y lo»
grupos dezáflro del Lince, ( halanta y Várela que se pierden
en el Sur á manera de atalayas avanzadas. Su hidrografía
consiste en mullitud de arroyos y manantiales mas ó menos
abundantes, los qué sacan su orijen en las profundas depresio-
nisde tas I ocas del suelo y que forman innumerables quebra-
PBOVI?iCIAS DE CCYO. 281
das y cnnoílas mas ó rnones profiiiidas y verdeantes, matizadas
por verbena r 'jas, azules,'tnoradas y amarillns y por variedad
de olorosos herbajes. El rio Quinto que desciende de las heri-
zadás sierras del noroeste, atraviesa diagonalmente esta zona
corriendo en la díreceion del sudeste, dentro de un profun-
do y sinuoso cauce, sombreado de frondosos talas y sauces y
de los blancos penachos sedosos de las cortaderas, entre dos
cordones de altos y floridos lomajes en que se muestra el
granito y el cuarzo.
^,^ Zona délos Sistemas destacados, Gompóncse esta
de los grupos aislados del Rosario, del Morro, del Lince, de""
<.haianta, de Várela y otros menores. Hálláiise todos ellos
diseminados irregularmente en la dirección de noi'te á süd,
dentro ó itimed atos dé la pégíon en ía 2." zona. Todos ellos
se destacan en las llani:ras despegadaríi'^nte y sin conexión
apnrefite entre si, esepto los tres últimos, ligados tal vez al
sistema de la Punta y coronando lin cordón ó loma continua-
da que les es común. Esta zona se halla como enclavada én
la anterior é incluida dentro de sus límites.
Por lo demás, en lo que es á su aspecto esterior, nada
es mas interesanle y pintoresco que esos destacamentos es-
calonados de alturas que se desprenden en azul Índigo sobre
el celeste diafano del cielo, en los espléndidos horizontes pun
taños, perdiéndose en la lontananza de las llanuras verdean-
tes, floridas y accideníadas en cañadas y bosques, á manera
depirámides aisladas y solitarias de lapizlazuli.
4.° Zona de las altas cierras. Gonstitúyenla en la pro-
vincia, dos sistemas independientes y dispuestos siguiendo
meridianos diferentes, aunque contiguos. Estos dos sistemas
son el de la cierra de la Punta, y la estremidad austral de la
cierra de Górdova. El primero de estos sistemas tendrá 65
5S:2 LA REVISTA DE BütNOS AIRES.
leguas de largo, sobre 7 de ancho en un promedio. Constí-
túycnlo altas cuchillas de mica-schista y cuarzo, cuyos ángu^
losagudosherizan sus cumbres, lasque interrumpidas al prin-
cipio por dos ó tres porlezíielos que cortan la estremidad aus-
tral de la cierra, se üenden después de haber culminado hasta
3000 pies en Pancanta, dejenerando en páramos, altiplanicies
y cañadas altas que se ensanchan al norte, dando al sistema la
configuración gráfica de una arpa antigua.
Este yel otro sistema que se describirá mas adelante, son
bastante elevados para observarse en ellos el fenómeno de la
gradación, ó mejor, de la geografía de las plantas, como la
llama Ilumboldt. Su pié que arranca de la región de los
bosques, vá despojándose sucesivamente de vejetacion alta á
medida que se eleva, degenerando sucesivamente los árboles
en arbustos, estos en yerbas y por último, en las cumbres,
solo vejetau las gramineas alpestres, entreveradas de flores
peculiares deesa rejion. Asi, sus páramos y altiplanicies,
despojados de vejelales altos, bOlo ofrecen una rica alfombra
de flores y gramineas forrajeras; mientras á media altura, se
vé brotar de entre las vivas penas, las arboresencias aromá-
ticas del molle dulce, y las quebradas, ricamente perfumadas
por el arrayan, el poleo, la salvia y la menta. El pico mas
alto de este sistema es el T()ma!asta, alto de ')000 pies, cuya
superestructura ofrece todos los caracteres de haber sido un
volcan antiguo, hoy apagado, ¿i bien presenta la forma de
un cono cerrado piramidal y agudo, agentado y arrancando
exabrupto, de otro cono inferior mas ancho y truncado.
Iji cierra de Córdoba, en lo que corresponde n la pro-
vincia de San Luis, le pertenece en su parte Occidental por
una8S5 leguas delargo, desde la estremidad de la Estanzuela,
hasta el punto en que el sistema Cordovcs, cu)OS caracteres
PROVINCIAS BE CUYO. 285
son enteramente análogos á los descritos en el anterior, co-
mienza á culminar grandiosamente, elevándose probable-
mente en su planicie superior hasta 4000 pies. Este sistema,
de mayores dimencJones que el de la Punta, puede ofrecer,
«
un ancho desde 9 hasta 15 ó 20 leguas, según avanza a' norte,
donde se ensanclia como el anterior. Solo la mitad de su
ancho menor corresponde á la provincia de San Luis en la
estension indicada de 25 leguas.
Entre los dos sistemas Puntano y Gordovés, se abre el
magnifico valle de Gonlara ó Renca, tal vez la región mas
interesante y pintoresca de estos paises, y del cual daremos
la descripción en un cuadro posterior.
La hidrografía de esta zona, en estremo importante y
compuesta de las aguas mas dulces, cristalinas y saludables
del universo, se compone de multitud de bellísimos rios,
ninguno de gran caudal, pero todos muy interesantes y muy
amenos por sus bellas márjenes y los deliciosos valles y que-
bradas que atraviesan. Lospríncipales son los rios de Chorri-
llos, Rio quinto, Gonlara, Rio Quines, Rio Seco, Rio de San
Francisco, Socoscora, RíodelGati y Nogoli en el sistema
Puntano; y en el Gordoves, los rios de la Estanzutla, Piedra
Blanca, Sauces, Pocho, San Javier, etc^ etc. Todos ellos
tienen por tributarios numerosos arroyos que atraviesan las
innumerables quebradas infracturaciones caprichosas de las
sierras.
5.° Zona de los páramos y Valles altos. Esta forma
parte, ó mejor, forma el coronamiento de la región de lis
altas sierras que acabamos de bosquejar y se halla por con-
siguiente incluida dentro de sus límites. Es esa zona eleva-
da y áspera, pero abundante en una rica alfombra de^rami-
Bcasalpetres forrajeras, si bien enteramente desprovista de
28 i LA REVISTA DE BtENOS AIRES
grandes árboles, que constituye las allí pía meies ó mesóla*
de lossistenins indicados, donde no h<iy elevación alguna que
«Icanceal limité délas nieves eternas, si bieír el Tomalasla
llega hasta el de la esterilidad. Por lo domas, nada mas
poético é interesante quo esis praderas suspendidas, levan-
tadas por la naturaleza mus arriba de la rejion de las nubes,
donde numerosos atos de ganados pastan los floridos forrajes
alpestres; y en dondHol aire s¡í*mpre puro y fresco participa
de esa lransparencia,deesa limpiílézefheroa quo, erijas gran-
des alturas, casi permite verlas eslrollas á la claridad esplén-
dida del sol. f{sas pradorias olímpicas, pobladas de roba*
ños y animadas por las chozas de los pastores, abundan en
condnrosjigan téseos, que se ciernen sobre el pnrisinrto elher
de un resplandeciente cielo, y que ayudan á de\t)rar a\ león
amerioano, oculto entre las rocas grises, su presa palpi-
tante.
En esta zona se contieneíí las fuentes y oríjenes de todas
las diversas corrientes cuyas deliciosas aguas fecundizan el
suelo de la pnnincia.
6/ Zona de los gf andes Valles. Compon 'se esta de lo<;
grandes y perfumados valles áo Renca, San Francisco y la
Punía, á mas dp otros valles m(*nores, tales cómo los de So-
coscora.el Chañar, Cali, Nogoli, el Potrero, las Chacras, etc.
etf. Por lo demás, nada mas pintoresco é interesante que
esos magníficos valles púntanos, engastados entre bellisi-
mas alturas de cristal y mica resplandtcientp; ol todo real-
fado por ura rica y variada vejelacion, por aguas murinu^
raiiles y (Kjr un sereno y espléndido cielo de azul y de oro,
cuya atmósfera vital difunde la fflicidinl y dila4a los diaa y
l;(t facnltarfesde la existencia.
kJ valle do Renca,, el mas hermoso y pinlore^oo ^Iib lo-
PROVINCIAS DE CUYO. 2SS
dqs, tendrá unas 150 leguas cuadradas de esteiision. £1
largo valle lonjitudiaatde la Punta, encajado entre la sierra
Grande y el Cordón del Peneoso, con la graír Cañada en el
medio déla zona de bosques que lo cubre, comienza á \a$
iuárjenes del lago Bebedero y acaba en la estremida.d sur de
las Sierras del Portezuelo y Pocho. Tendrá una superficie
de 758 leguas cuadradas. Por ullimo, el valle de San Fran-
cisco que es el menor de los tres grandes, se halla al Oeste
respaldado á la cierra y ceñido por una media luna de altu-
ras. Su fértil Y bien regado suelo, se hulla cubierto de un
jbosque de palmeras del género fénix, ejemplo único de esa
clase de vejetacion en esta zona. Tendrá 18 leguas cua-
dradas.
La hidrografía de esta rejion la conslituyen los rios ya
designados en las anteriores, los cuales descendiendo de las
altiplanicies superiores de las sierras inmediatas, por profun-
das y pintorescas quebradas, se derraman en los perfumados
valiesen diversas direcciones, difundiendo por lodo la fecun-
didad y la vida.
7.° Zona de los bosques en faldas pendientes. Esta se
estiende á lo largo de las faldas Occidentales de las sierras, y
solo en el territorio de la provincia présenla un desarrollo
de 4 grados de largo de norte a sur (entre los 54 y 50** de
latitud austral) y la cual continúa indefinidamente al norte
estendiéndose por las Provincias de la Rioja, Catamarca,
Tucuman, etc. Su ancho, en lo que respecta al valle lonji-
tndinal de la Punta, varia entre 5 y 11 leguas. Esta región
de bosques que según hemos visto desciende tal vez desde los
límites de Solivia, poblados en el norte de altos nogales y ce-
dros silvestres y en el sur de espinos y ceratomias, termina
en la hondonada en que, < n una época muy reciente, ha ve-
3BG Li rf:vist4 de bce.>os aires.
nido á aposentarse el lago Bebedero, en su último cambio de
matriz. £n efecto, sus sulobrosas aguas han marcado su
paso quemando los bosques y esterilizando con el natrón, el
suelo de antiguas selvas virjenes, hoy reducidas á petriüicados
ecqueletos, sobre praderías de chépica ó pasto salado, en la
parle austral de esta zona.
Su hiJrografia consiste en algunos manantiales al pié ái¿
las alturas que la bordan al éste, y en represas y ramblones
de aguas pluviales, sea naturales ó artiticiales, dispuestas ba-
jo los bosques, al lado dalas habitaciones y que sirven de
abrevadero á los ganados que pastan las suculentas grami
neas bajo las selvas. La marjen oriental de esta zona se ha-
lla también regada por los ríos que se descuelgan de las ver-
tientes occidentales de la sierra grande de la Pun ta.
8." Zona de la Cañada Grande ó llanuras interpuesta»
entre los dos sistemas paralelos del Pencoso y de la sierra de
la Punta. Compónese de una larga lonja de tiei ras esterili-
zadas en parte por la residencia de las aguas de aluvión, que
allí descienden de las dos faldas en pendiente que la estrechan.
Esta región con sus caracteres distintivos, comienza en las
pampas salujinusas de las Salinas, semejantes al lecho de un
antiguo lago disecado, formado tal vez primitivamente por
jas aguas del Bermejo, rio que baja salado ya, desde las cor-
dilleras del Norte de la Rioja y Catamarca y que hoy se pier-
de en una rejiou de médanos y bosques á la raárjen de las
lagunas Sanjuaninas. E\ ancho de esta larga y estrecha ban-
da de tierras esterilizadas en parte, varia desde 1 hasta 9
b'guas, yendí» á terminar en la hoya o cuenca donde el la-
go Bebedero ajita su verde sábana de salobrosas ag las, des-
pués de un parcurso de cerca de 80 leguas.
El piso de la cañada^ aunque generalmente estéril y pe-
PROVIN i4S DE CÜT\ 287
lulo, no careoe dol tod» de árboles y paUos grarninesentes,
habiéndose l'orinado allí numerosos é i;nportantes estable-
cimientos de crianzas, sea por medio de presas, de las que
hay algunas muy valiosas, ó de valdes, que son numerosas.
La hidrogralia de la cañada consiste en ios ra-riblones y
depósitos formados por las aguas pluviales, sea naturales ó
artiQeiules; en jagüeles, que se escaban en la pampa salada de
la8 Salinas, de donde se estrae una abundante yexelente sal.
El agua es muy somera en esta pampa, donde se encuentra á
poca profundidad, como sucedería en el leoho de un antiguo
h^o reeicn abandonado por las aguas. Por último, la hi-
drografía de esta árida región, se completa con el lago Be-
bedero, profundo depósito de agua, de forma elíptica, ciiyo
eje mayor de 9 leguas de largo, está dirijido de norte á sur;
y el menor, de este á oeste,, presenta un diámetro de 6 le-
guas. Aun se perciben á las márgenes del lago los esquele-
tos de los antiguos bosques que ocupaban la cuenca que él ha
invadido, tal vez en una época muy reciente, abandonando
su antiguo lecho, cuyos vestijios están patentes mas al sur.
Forman este lago las aguas de depósito que desde las lagunas
de Cuyo, acarrea el Desaguadero en ios meses de abril y
mayo.
El lago, á mas de los bosques disecados, está rodeado de
altos médanos blancos de arenas cuarzosas y de las alturas
del Pencosoal oeste. Inmediato al sudeste, se distingue el
lindo grupo de Várela, formando un promontorio azulado;
mientras al sur se estiende una zona de anegadizos salujino-
sos, cruzados por el lecho sinuoso del rio Bebedero, que tal
vez sea el canal de desagüe de este lago, hacia el Colorado.
El aspecto de sus márjenes, con la sombría vegetación que
resalta sobre la blancura de los médanos y los vastos paisajes
28S Ll HEVISTA DE DUEÑOS AlHES.
adjacenles, cubiertos de bosques, es en estreino abierto,
interesante y pintoresco. £1 lugo está poblado de infinivlaJ
de aves acuáticas, vanduriias, añades, grandt^s gansos y fla-
mencos rosados; grandes palos overos, grullas y multitud de
otros gralladores. Sus aguas, de un bello verde esmeralda,
abundan en dorados y trucbas, y sus blancas márgenes, que
resuenan con la algazara de la volatería acuática, son en es-
tremo undidizas. iSo es preciso acercarse al lago para go-
zar de su pintoresca vista. Su bo>a está dominada por el
Alio Pencoso, de donde puede contemplársele en toda su es-
tension, en una perspectiva mugniíica.
}\jk^ Llerei^a.
(CoDtinuará.)
»mi«
bibliografía y variedades
PROYECTO PARA LA FÜNDAGIOxN
U^ U.IÁ CHACRA MODELO T ttUilS CENTRO DE ENSEfíllNZA AGRÍGOLI.
/
Li sol c'est la patrie; mneUorar
Cun, c'est servir Cautre — Augusto
Bella.
El valor de los Estados no consis-
te en el del tesoro público, sino en la
cantidad de fanegas de tierra bien
culítvados.
Don Manuel Belgrano,
Cuantos mayores y mas diversos son los objetos queu>íi
paisproduce, tanto mas está asegurada la riqueza y bien estar
de él, baciendo que un ramo auxilie al otro cuando este falte.
Nosotros bemos casi siempre seguido el rumbo opuesto y nos
bemos visto constantemente sujetos á las crisis espantoMS
i9
¿ÍK) LV llhVISTv DI r,lK.\!>S \l F.S.
que á ciula pnso nuoslras propiodados riii'ales y ganados
sufren.
Unos veces purnmenle pastores, oirás nuestras ospeeu-
lacionesrurales se dírijian principalmente sobre la cultura de
ccroalí'S, los capitales se aglomeraban á esle objeto y produ-
cían labancarrola mas complcla. Nunca hemos visto mas pal-
pable oslas verdades que en los últimos años en que la guerra
de Rusia favoreció nuestro pastoreo con los altos precios de los
cueros y sebos, viraos entonces subir grandemente el ganado
vacuno y emplearse en él cuantiosos capitales; mas como la
causa noerasiuó transitoriadesapareció ella y vimos estaes-
peculacion caer de tal manera por la faifa de mercados, has-
la no tener precio ni demanda alguna, como hoy sucede;
siendo mas bien en muchos casos, la posesión de esta clase de
ganado una carga onerosa para el que los posee.
No quedaban sino las ovejas; esta era la única especula-
ción posible, todos los ca.ilale;. afluían alli y hoy repletos de
riqueza habiéndose licuado, por decirlo asi todos nuestros
campos hábiles, con sus aumentos, no se encuentra yá mercado
para ellos, los precios descienden á cantidades que equivalen
á la ruina mas perfecta de esta especulación rural; que se sos-
itene haciendo esfuerzos onerosísimos, con la sola esperanza
lie ver mod.ficadalu ley de tierras de uoviembr3 de 1864; [y
ver asi abierta á la especulación las iiimetisas áreas que esta
ley tiene hoy completamefitecerradas. Pero hoy amasia consi-
deración de que la tardanza quo nuestro orden de cosas pone
6 la revisión de esta ley, ha venido yá á ci*ear una emigración
constante y rápida áe una gran parte de nuestros criadores á
las Provincias de Santa Fé y Knlrorios, adonde encuentran
ventajas en la adquisición de la tierra que en Buenos Aires se
les niega; circuubtaiK'ia por la cual tul vez cuando tenga lu£ur
CHACRA MODELO. 291
Ja revisión de dicha ley, sea já demasiado tarde para que la
especulación sobre las áreas de propiedad pública pueda tener
lugar, y que aun dado el caso que tuviese, hay que tener
presente que la producción de la lana crece rápidamente en eL
mundo entero, tanto ó en mayores proporciones que entre
nosotros; la Australia, el Cabo de Buena Esperanza, la India,
y recientemente California y la Nueva Zelanda vienen á au-
mentar la competencia en los mercados Europeos para nues-
tros productos, y si es cierto que el consumo aumenla, tam-
bién lo es que esto no sucede sino en razón directa de la ba-
ratura, y que por consecuencia el término délas pingües utili-
dades en esta especulación, aunque remotoá nuestro modo
de ver, llegará por orden mitural de las cosas, y entonces no
estando preparados para nfrontar la pérdida de la única in-
dustria rural, que parece hoy (|uedar¡i()s, el cataclismo tiene
que ser duramente severo.
El trigo ha dejado de ser mucho tiempo ha una especu-
lación importante en ( 1 pais, los pobres labradores gimen
agoviados bajólas mas pesadas deudas, sujetos á las usuras
mas reprehensibles, ven al cabo de los trabajos y penalida-
des del año, que el fruto de su cosecha es menor que las deu-
das que han contraído para obtenerla. En algunos partidos
adonde el precio de la tierra hace que la labranza no sea er-
rante, el pobre paisano ciego, siembra trigo sobre trigo por
largo número de años, agotando asilas facultades producti-
vas del terreno hasta que la producción se reduce á cero y
entonces desesperado, dudando hasta del trabaja) mismo, emi-
gra en busca de otras ocupaciones, qu-í^ ya parece a cerrársele y
í obligarle paraencontrar pan para sus hijos, á buscarlo como
el lobo en el pri-mer redil que pueda sorprender.
Las propiedades rurales en kscercanias de Buenos Aires,
f92 Li REVISTA DE BDENOS A1RE8
con muy pocas escepciones, son una carga para el que las po-
see» bajo semejantes condiciones. Si á esto se agrega, las se -
cas que ya puede decirse se han hecho casi anuales entre no-
sotros, completaremos el cuadro menos halagüeño, que pue-
de pintarse de un pais, que hasta ahora se ha creído rico
por que sus necesidades eran menores que sus producios.
En la conciencia de todos están hoy estas verdades: el
ganadero desesperado siente que no hay especulación posi-
ble, muchos que no lo son, ven que vivimos en un estado
completamente artiGcíal, que nuestra sociedad no tiene base
económica solida ninguna, que una capital como Buenos Ai-
res, sin industria propia, existiendo del producto de nues-
tras campafias, que abs )rbe de dia en dia de una manera
asombrosa, esterilizando y secando completamente las fuen-
tes de esa riqueza misma que la alimenta, es un contra sen-
tido que tiene que darnos duras y muy severas lecciones. En
la mente de tados los hombres pensadores se ajilan ya los
mediosdedar base al estailo artificial en que vivimos hacien-
do que los productos de nuestro pastoreo sean mayores y
mas seguros, yaigunos llegan ya hasta proponerlos.
No hay mal por mayor que sea que no ten^a su remedio
y son precisimen e circunstancias como las actuales que ha-
ciéndose sentir duramente hacen que los remedios que seles
opongan sean mas duraderos y eúcaces.
Es para esto que venimos no á proponer medios empí-
ricos, ni rápidos que nada producen^inó crueles decepciones;
sino los lentos y graduales, pero segurosdel trabajo sistema-
tizado, para conseguirlo débenos empezar tratando de com-
binar nuestro pastoreo con la labranza de los campos esta-
bleciendo la cultura de las cereales en lodos aquellos lugareb,
adonde la clase de pastos por el pos toreo continuado, han
CHiCRA MODELO. 295
llegado a adquirir una ternura lal, que no resisten veinte
días de seca y que naturalmente esláü á una distancia con-
veniente de los mercados.
Esta ha sido la historia de todos los países cuya civiliza -
*cion pasada ó presente admiramos hoy. Puramente pasto-
res en su estado primitivo, vivían en la vida patriarcal; la
población y las necesidades los hicieron agrícolas, pasando
inmediatamente del pastoreo único á la combinación de este
con la cuKura en grande escala de las cereales; única espe-
culación posible en el estado económico y de población de
todo país que sale de su periodo pastoril. Asi lo hace la Ru-
sia meridional, Chile en gran parte y aun los países á quie-
nes la civilización del siglo XIX ha dejado atrás como la Peí -
sia y otros.
Nosotros estamos favorecidos con los mercados Brasile-
ros a seis días de nuestros puertos, y por la feracidad de una
tierra virgen, que ni descuajar hay, como tienen que hacerlo
en los Estados Unidos, los provedores hoy de estos; aposar
de la distancia inmensa de que están separados.
Esta combinación trae el aumento de la renta y si si-
multáneamente iws ocupamos del estudio de las diferentes
razas de animales domésticos, que puedan vivir sobre nues-
tros campos. Si hacemos comprender que Ja vaca no sola-
mente produce una renta por el valor de la carne, que hoy
no encontramos quien la compre, sino por las ricas produc-
ciones de que es suceptible, en un país adonde la leche y el
queso son mascaros, que en los mas ricos y populosos cen-
tros de población Europea, y que hasta sus mas inferiores
producciones sirven á aumentar la riqueza del mismo terre-
no en que viven, y que en muchos casos una buena vaca le-
chera puede producir una renta anual de dos á tres mil pe-
iíOi LA HKVISTA DE BCEJfOS ÜRES.
SOS de nuestra moneda, mientras que hoy corren errantes en
nuestros campos gravando á su propietario con gastos pura-
mente improductivos.
La oveja, hoy el principal venero de riqueza nuestro; ne-
cesita un estudio prolijo de las razas; las condiciones en que
viven, las alleracione? que sufre el vellón, según los climas
bajo los cuales se desarrolla, la influencia de estos y los ali-
mentos sobro la producción de la leche y lo necesidad deque
las cruzas se hngan sistemáticamente pnra que una raza no
descienda dejenerando. Conocimientos que adquiridos nos
pondrán en aptitud de dar alas crias la dirección que nos
convenga y no eslar sujetos á las impulsiones, que del es-
tranjero recibimos, según los caprichos de las especulacio-
nes puramente comerciales que quierafi hacerse sobre noso-
tros.
El cerdo, uno de los animales domésticosmas producti-
vos conocidos, cuyo precio hoy es tan toó mayor que el del no-
villo mas gordo. Necesita seguramente esplolarse su crian-
za con empeño, conocer todas sus diferentes razas y los me-
dios como se conservan provechosamente; dando asi ocupa-
ción á muchos campos que hasta hoy yacen complt^tamente
baldios.
El caballo, que tendrá que ser siempre nuestro medio
principal de locomoción y que tanto estudio uacesita su cria
y la conservación desús razas.
La cabra de Angora, viene luego cuya aclimalacion en
e\ Estado Oriental produce ya tan pingües resultados, asi
como su introducción en Córdoba se los asegura también;
merece ensayarse en grande escala en todas las provincias
de la República cuyo terreno se presta al cultivo de una
Mpecie tan productiva.
p
CHACRA MODELO. 295
Las aves domésticas no deben ser tampoco olvidadas,
pues es uno délos mas importantes ramos de la industria
agrícola, que hoy vemos abandonada hasta el grado de ser
€íi algunas estaciones del año, una rareza s«s productos.
El gusano deseda y la abeja — son dos valiosas industrias,
que en todob los pulses civilizados son el mas poderoso ausilio
con que las familias pobres cuentan para su entretenimiento;
a causa del poco capital que su espl^tacion exije.
Si del reino animal pasamos al vejetaU ¡cuanto hay que
hacer en esta materia! — ea un pais yermo adonde ni un s lo
árbol vejeta naturalmente (h escepcion del tala) y adonde los
rayos solares del estio azotan con tal fuerza nuestras llanuras
haciendo por su intensidad irradiar en la inmensidad del es-
pacio la humedad que el aire contiene, y alejando por conse-
cuencia toda esperanza de lluvia durante las terribles secas,
que obligan al desgraciado propietario argentino á correr en
la inmensidad de la Pampa, sujeto á todos los horrores de la
vida nómade- en busca de pasto y agua para sus ganados.
A nadie se le esconde que los bosques conservan la hu-
medad del suelo, hacen qnecl aire que los rodea participe de
ella y por consecuencia facilitan la condensación de los vapo-
res acuosos que la atmósfera contiene, contribuyendo á su sa-
turación.
De aqui también la necesidad urgente de ocuparse de la
plantación de bosques; del estudio de aquellas esencias, qua
mas fácilmente puedan vejetar sobre nuestros campo^, bus-
cándolas ya sea entre los que viven en las demás provincias
Tecinas cuya vejetacioii esrápida y su cclimuticion es mucho
mas segura.
Viene á mas el estudio de aqueta case de pastos cuya
cultura nos convenga practicar en grande; y de aqui lá neoe"
^296 LA ReVlSTá 1>E BDBINOS AIRrS.
sidad de cercos y el estudiu de los medios de hacerlo lo mas
seguro y económicamente posible, tratando de ccnocer las
especies que mas se presten ú estas condiciones.
Si deaqui pasamos al estado de ignorancia lamentable á
-juese halla reducido nuestro cien veces desgraciado hombre
de campo, su vida nómade, la falta de hábitos que lo fije á
la tierra, carencia completü de familia y de hogar, siendo
el azote casi siempre délas poblaciones por donde pasa, hacen
cada vez mas urgente el ocuparnos con ahinco de buscar lo«
medios de ir remediando estos males.
Kslos estudios y trabajos nos conducirían á que se esta-
h'eciesen tres zonas para nuestra industria rural: la primera
de la agricultura propiamente dicha, á donde se vería ligado
el pastoreo con el cultivo de la tierra; la segunda adonde no
estando la» traqueado el terreno, la falta de pastoá no seria
tan frecuente y por consecuencia permitiría la crianza de la
(iví ja btyjop! actual sistema de pastoreo, y la tercera en doude
la crianza delu vaca se hiciese cc^mo ahora se hace en la«
estancias fronterizas. Sistemas estos dos últimos, que el
aumento de caminos, la población y las circunstancias econó-
micas del pais, irían reduciendo y modificando á medida
que los conocimientos se difundiesen y la paz y ti^nquilidud
se cimentase.
E. Olitkra.
^(.oniiniiará.)
BlBUOGRAllA. DE LA. PRIMERA IMPRENTA DE BUENOS
AIRES
Desde su fundación liastacl aáo 1810 inclusive
ó
Caldlogo de las producciones de la imprenta de Niños Expó-
sitoSj con observaciones y noticias curiosas,
DESDE EL AÑO 1781 HASTA 1810,
Precedida de ana biograíia del virey don Juan José de Vértiz y d« uní
disertación sobre el orijen del arte de imprimir en América
y especialmente en el Rio de la Plata.
(Continuación) (!)
67. Bendita sea lasaotisima Trinidad.
Novena para venerar á la santísima y Augustísi-
ma Trinidad y alcanzar de su piedad inmensa, copio-
sos beneficios.
Con superior permiso.
i. Véase la página 613 del tomo VIIL
298 Li REVISTA DE BOENOS AIRES.
Reimpresa en Buenos Aires: E» la real imprenla
de los Niños expósilos, ano de 1793.
(32págs. in 16.®)
G8. Exerciciode las siete palabras dirigido á al-
cauzar de Dios buena muerte. Compuesto por el ve-
nerable siervo de Dios fr. Henrique Suzon del orden
de Predicadores. Reimpresa a costa de un devoto que
la dedica á la virgen del Rosario. Con superior per-
miso. En la imprenta de Niños Expósitos. Ano 1793.
(16 págs, jn 12. ® )
1794.
69. Instrucción provisional de las obligaciones á
quedos Alcaldes de Barrio deben sujetarse y aplicar
su zelo y esmero para conseguir el mejor orden y go-
bierno de sus respectivos distritos.
Estas instrucciones contienen 25 artículos de los cuales
se deducen las atribuciones y la jurisdicción acordadas á los
Alcaldes de Barrio, los cuales «para que fuesi^n públicarDente
conocidos y reputados, como correspondía á unos empleos
de República tan autorizados y honorííicos, usarían del dis-
tintivo é insignia de un bastón con puño de plata sin labor
alguna y de hechura uniforme.»
Los Alcaldes de Barrio cuidaban del aseo diario y liin*
pieza de las calles, de la compostura de los pantanos, con au-
xilio de los presidarios. No permitían caballerías sueltas ni
atadas en los postes ó puertas de calle y pulperías sino el
tiempo preciso. No permitían que los artesano» constituye-
ran la calleó veredas en talleres de su oficio; que anduvieran
cerdos por la calle. Kr.t incumbencia de los alcaldes velar
PRIMERA IMPRENTA.
299
por el cumplimiento del contrato del alumbrado público;
acudir en caso de incendio al paraje donde ocurriese convo-
cando á los carpinteros, herrenvs, albañiles, alarifes, maes-
tros de obras, aguateros y carretilleros. Eatendian como
jueces en asuntos de corta entidad, en la iiisp 'ccion de los
mendigos para que no abusasen de la pied kJ publica, en la
de las casas de juego para que los criados é hijos de familia
noconcurriesan á ellasy especialmente á las de truco, billar y
bolos etc. etc.
Los alcaldes eslaban obliga los á m:is, á matricular á to-
dos los vecino?, y habitantes de su perteneacii, formando una
matricula especial de los estrangeros con especificación de
domiciliados y transeúntes, nombre, in«c¡oi), patria, estado,
religión, nombre de sus mujeres y número de hijos, oficio ó
destino «y el objeto de permanecer en esta capital.»
El artículo 17 de estas «Instrucciones» merece transcri-
birse íntegro; «El que quiera construir casa ó cualquier otro
edificio presentará, como está mandado, ante esta superio-
ridad el plano que lo demuestre, pues aunque á ninguno se
impedirá la justa libertad de su derecho, debe no obstante ser
examinada en razón de la segundad y decoración publica que
ha de observarse como igualmente aquella uniformidad que
tanto contribuye al esterior ornato y hermosura de los pue-
blos. ^>
En la época á que según nuestras indagaciones corres-
ponde este documento, estaba á la cabeza del Virreynato el
Teniente General don Nicolás de Arredondo; el mismo que
apoyó la idea de la creación de un consulado de comiírcio on
Buenos Aires
70. Real cédula de erección del consulado de
Buenos Aires, espedida en Aranjuez á XXX de enero
500 M REVISTA DE BOEWOS AIRES.
de MDCCXCIV. Con el superior permiso. Reimpre-
sa en Buenos Aires, MDCCXCIV. Eo la Real impren-
ta de Niños Expósitos.
Kslu ccdnln contiene las reglas para el gobierno del con-
sulado de Buenos Aires, con carácter de provisorias y mien-
tras no se le diesen «ordenanzas propias.»» El instituto del
consulado era «la mas brebe y fácil administración de justi-
cia en los pleito^ mercantiles y la protección y fomento del
comercio en todos sus ramos.»- Lu primero estaba esclu-
sivamente confíjido á un (rihunal compuesto del Prior y de
los cónsules, con sujeción á las ordenanzas de Bilbao. Las
audiencias del tribunal debian celebrárselos martes, jueves
y sábados, desde las 8 basta las i O de la mañano ó basta mas
tarde sí fuese necesario. E\ tribunal tenia un escribano, dos
porteros alguaciles, un asesor titular. El dislrito de su ju-
nsdiccion se estendia á todo el Vireynato del Rio de la Plata.
A mas del tribunal de comercio, creaba esta cédula una
Junta, compuesta del Prior, cónsules, consiliarios y síndicos,
con el secretario el contador y el tesorero. El art. XXII se-
ñala los objetos y fines de esta Junta y dice asi. La protección
y íoraento del comercio será el cargo general de esta Junta,
y cumplirá con él procurando por todos los medios posibles
el adelantamiento de la agricultura, la mejora en el cultivo
y beneflcio de los frutos, la introducción de las máquinas y
herramientas mas ventajosas, la facilidad en la circulación
interior, y en suma cuanto parezca conducente al mayor au-
mento y estencion de todos los ramos de cultivo y tráfico etc.
etc.
A los íoDdos del consolado se concedian por esta cédula
PRIMERA IMPRENTA.
501
el medio por ciento sobre el valor de todos los géneros, fru-
tosy efectos comerciales que se estrajesen é introdujesen por
mar en todos los puertos de su distrito, y todas las multas y
penas pecuniarias que impusiese el tribunal.
El primer prior nombrado en el art. XXXIX ¡o fué don
Manuel Rodríguez de la Vega, y el secretario, don Manuel
Belgrano González, quien como economista se hizo tan notable
en este empleo, como después de la revolución en la carrera
de las armas que abrazó solo por amor á la patria y á la
catisa de la independencia.
El consulado tenia, como tribunal, el tratamiento de
sefiona y por escudo de armas el mismo de la ciudad orlados
con figuras alusivas á su instituto.
(Año 1795.)
71. Theses ex universa theologia depromptae,
qms Dominiis Marianus ab Irigoyen regaliuin sludio-
rum bonaerensis alumnus publico subjicií examini.
Superioruin permissu. In civitale Bonaerensi. Apud
Thipografiam Kegiam Parvulorum orphanorum.
(32 pags. in ü.® inclusa la carátula— sin foliatura— hermoso tipo-
si n fecha.
Este acto público de teología tuvo lugar á las tros de la
tarde del dia 18 de agosto de 1795, en presencia d< I Virey
don Pedro Meló dp Portugal, á quien el íilumno don Mariano
de Irigoyen en nombre de la juveníud estudiosa, y teniendo
por padrino al doctor don Melchor Fernandez, dedicó en los
biguienteb términos aquella muestra pública de su aprove-
chamiento: Exmo. Domino F omino Pelro Mello de Portugal et
Villena, MiUtaris órdiins sancli Jacobi JEquili strenuissimo,
Ó02 KA RrVISTA l>K BUENOS AIRES.
summo hispaiúarum reginx stabuli Prccfeclo administro pro^
ximo, Regalium exercUuum Doclori generali, provinciarum
Fluminis Argenlei, aliarumque adjacentium Pro-RegiPrxstan'
tissimOy nec non ierra:, marisque moderatori Generali Validis-
simo Regalis Pr.rlori'.ut Bonacrensi senaíus prcesidi infegerri-
yno, super Regiam Gazam f ac vegtigal Maxhiu'i Ciiratore ele.
ole. ele. (|ui
Sive Rem Miliíarem exercendo,
Sive Civilern Rempublicam administrando,
Sive senlenlias xquitate proferendo.
Ádmirationi est ómnibus,
Imilationi es paucis, ele.
Por el mismo estilo y en el mismo iíl orna continúan los
elogios fxajerados á las virtudes del Virey en toda la exten-
sión de tres páginas.
En aquella misma ocasión el doctor don Carlos José
Montero Cancelario de los Reales estudios, pronunció una
c oración Jaculotoiia»», encomiando la persona del elevado
Mecenas que honraba con su presencia aquel respetable Ly-
cea. A esta arenga ó discurso que se conserva inédita, alu-
de el mismo doctor Montero en la oración fúnebre que pro-
nunció el (lia 13 de oclu!»re de 1797 (l)á las exequias de
Meló, cuando dice con elofuenci:i: «Quien me hubiera dicho
la tarde del dia diez i ocho de Agosto áv[ Ano pasadode noven-
ta y cinco: tú <iue ahora lleno de veneración y respeto en
medio de esta Asamblea d^í docto*^, asi honras y elogias el
mérito y autoridad del Vice Ileal Patrono de estos Reales Rs-
tudios, tú que ahora en su amable presencia pronosticas tan-
tas filicidadcHá esta tan amada patria; tú eres el mismo pol-
vo y ceiiiza, que según el orden de los incomprensibles jui-
1. Vcase ei numero 88 de esta üíbllo(;rafia.
PRIMIÍRl IMPREINTA. 305
cios del señor, habéis de hacer el elogio fúnebre de su muer-
te. Antes dedos años este héroe que quisiera fuese inmor-
tal, ha de pasar de este dosel al féretro, de este sitial al se-
pulcro, todo sorprendido habéis de clamar vos mismo sobre
sus cenizas: asi acaba toda la pompa y grandeza humana;
cuanto el hombre piensa y aun el hombre mismo es vanidad.»
Las cátedras de teologia, como parte de los estudios
públicos del colegio de San Garlos de Buenos Aires, se crea-
ron por la junta Municipal de temporalidades en acuerdo del
dia ^28 de Marzo de 177(i. Estas cátedras fueron tres; dos de
tcolojia escolástica y una de mora), y el nombramiento para
desempeñarlas recayó en los doctores don GaHos Montero,
don Antonio Basilio Rodríguez de Vida y don Mallas Cama-
oho. ]i\ primer cuiso de esta ciencia se abrió el 21 de fe-
brero de aquel mismo ano 1776, resultando de esta fecha
que el acuerdo citado deja Junta de temporalidai'es no fué
masque la sanción oficial de nombramientos hechos de ante
mano.
Antes de la fundación de esta enseñanza á espensas* de
las rentas de temporalidades y bajo la dirección del Estado,
se estudiaba la teologia en las casas de regulares que reci-
bían oyentes defuera del claustro. En el año 1773 los
padres lectores de t( ologia de Santo Domingo, San Francisco
y la Merced contaban entre sus discípulos i6 seglares, diex
de los cuales corresponden al primero de estos conventos.
El estudio de la T( ologia no tuvo intorrupcíon desde el
año 1776 hasta el de 1818; pero con respecto al año 1811,
encontramos la siguiente nota en el libro de «aprobación de
exámenes: «En este presente año de 1811 no hubo eslu-
«diantes teólogos por no haber dado el curso anterior del año
'^ 1807 los que correspondían, á causa de la dispersión que
S04 Li EEVIST4 DE BOENOS AIRES.
*kubo de los estudiantes con niolico de las ocurrencias de esta
•cqfulal con la innasion de los ingleses, ni menos por lo mismo
"Vinieron de fuera otros, hasta quedar en la miuoridad
-y carencia notada.» Manuel José Perejra Saravia.
Las Tesis de don Mariano de Irigoyen pueden conside-
rarse como el programa general de materias que comprendía
el curso teológico del colegio de San Carlos, y bajoeste punto
de visía tiene mucho ínteres, y mayor aun si se considera qat
los testos de los catedráticos del ramo no se imprimieron ni
han llegado hasta nosotros manuscritos.
Irigoyen debia sostener, ante todo, que Dios es causa y
princijMO de todas las cosas, verdadero, etorno, inmutable,
omnipotente, inmenso y por consiguiente que es herética la
doctrina délos Maniqueos sobre el principio del bien y del
mal qutt debe desterrarse á la región de la fábula. Después
de varias consideraciones sobre la intervención de Dios en la
voluntad del hombre, pasa á combatir los errores de los he-
réticos contra el misterio de la Santísima Trinidad, y espe-
ciurmenle los de Axxio y Sabelio. Sobre esta materia seestien^-
de el suslentantede la tesisdesentrauando delfondode la doc-
trina déla Iglesia, la verdadera creencia sóbrela naluralez»i
de las personas de este profundo misterio hasta lle-
gar á otro en que se cifra la salvación del género huma-
no. El Mesias anunciado por ios profetas, esperado por
Io9 Juíli )- ts Jesús Nazareno hijo de María Yirjcn, y solo
quienes le crucificaron pudieran poner en duda esta verdad
ton clara como la luz del medio día. Kl único motivo de la
Kncarnacioii fué la redención del género humant», de tal
manera que si Adán no hubiese caidoen pecado el verbo no
6i< habría hecho carne. Discurre en seguidasobre las dos vo-
luntades divina v humana, sobre la trocía de lossacramefitos
PRIMERA IMPRENTA. 50o
de la nueva ley, diferente de la de los antiguos en que una
era opere opéralo y la otra opere oper antis,
¿Queefieacia tieneel temor del infierno para la remisión
del pecado? Esla es una de las materias de la tesis, y motivo
por consiguiente para distinguir los actos de la volnnlad eu
voluntaria necesarix y en voluntaria: libarse. Las acciones
que provienen del miedo son voluntarias é involuntarias á
la vez ó mista; probándose esta proposición con el hecho de
Loot y de sus hijas.
Sobre la naturaleza déla Iglesia católica, su difinicion y
jurisdicción, ocupa la tesis algunas pajinas, estableciendo su
infalibilidad en las resoluciones sobre el dogma, Poriiltimo,
la Tesis finaliza recomendando como el mejor régimen de
Gobierno al Monárquico absoluto tal como Cristo Nuestro
Señor lo estableció para la iglesia.
72. Catecismo y esposicion brebe de la doctrica
cristiana. Compuesta por el Padre Gerónimo de l\í-
palda de la Compañía de Jesús, ahora de nuevo en-
mendado. Con cuatro tratados muy devotos, y el orden
de ayudar á misa. Con un acto de contrición.
Con licencia. En la Raal imprenta de Niños Ex-
pósitos, año de 1795.
l/í3 pógs. in 16. ^
73. Ejercicios devotísimos para visitar el santísi-
mo sacramento en su octava, en las indulgencias de
cuarenta horas y demás fiestas en que está patente tan
augusto sacramento. Los que en reverente obsequio
a tan soberana magestad, ha recopilado y puesto en
método un devoto. Con las ucencias necesarias. Bue,
20
306 hk BEVISTA DE BUENOS AIRES.
nos Aires en la Real imprenta de Niños Expósitos, año
1795.
(46píigs. in 12,»}
[Bella edición, tipo grande y redondo,)
74. Novena de la sacratísima Virgen del Car-
men, Maria madre de Dios, Rey de los Angeles, y se-
ñora nuestra. Dispuesta con varias meditaciones dia-
rias por un inútil siervo de la misma Reyna del Cielo.
Con licencia de Buenos Aires.
En la Real imprenta de Niños Expósitos, año de
1795.
(32 pags. in8. ®)
75. Oración que dijo al Exmo señor don Pedro
Meló de Portugal y Villena Virey Gobernador y Ca-
pitán General de estas Provincias, don Félix Antonio
(Gallardo, uno de los Diputados para ofrecer al mismo
señor Exmo. una corrida de toros en celebridad de su
entrada al mando de este Virey nato.
hoja suella* 2 p^gs. Tul. sin fecha ni lugar de impresión.)
El autor de lu oración, (que era oficial de \a conladuria,
si'guii la guia del año 1795, pág. lOj compara al virey con Ja-
no, rei de Italia y espera que como este fomentará la agricui-
Uira, el comercio y las arles «Esta confianza, dice al
tunninar, unida al deseo do celebrar la entrada de V. fe. al
inaodo de ebte Reino, ha exilado los ánimos de ulgunos su-
getos áe la milicia, del comercio y de las oficinas, á ofrecer á
Y. E. una corrida de toros sin otra p^irticularidiul que la de
ceder ol arbitrio de V. E. la inversión de su tolal producto
1 1 «l'ra pía que fu rn ir.o? dil.affra Ir Jr V r Dígnese
PRIMERA IMPRENTA. 507
V. E. admitir esta pequeña oferta, engrandecerla con su
asistencia, darnos la venia para verificarlo, y suplir el defecto
de la poquedad con la consideración de que no siempre al-
canzan las facultades hasta donde llegan los deseos. Dixe.»
El Yirey Meló se recibió del mando el dia 17 de marzo
de 1795. Falleció en Montevideo. La noticij de su enfer-
medad llegó á Buenos Aires el Viernes santo 1 i de Abril de
1797 y la de su muerte en los dias siguientes de Pascua. Su
oración fúnebre la pronunció el doctor Garlos José Mantero
en la iglesia Catedral el dia 13 de Octubre de 1797.
Véase el N.^ 88 de esta bibliografía.
En el mu eo público de Buenos Aires- se corserva el
retrato al oleo y de cuerpo entero de este Vi rey.
1796.
76. Ave Maria. Novena á la mejor Rosa del Pa-
raíso de Dios Maria santísima del Rosario, que sacó á
luz el Real convento de San Pablo de la ciudad de Se-
villa^ orden de Predicadores.
Con licencia. En Buenos Aires, en la Real im-
prenta de Niños Expósitos. Año de 1796.
39 págs. in 8, ®
77. Novena al glorioso S<\n Roque, prolector
contra pestilentes dolencias. Dispuesto por don An
tonio Joseph de Figueroa, y Rosillo, médico de la vi-
lla de Ladrada. Con licencia en Buenos Aires. En la
Real imprenta de Niños Expósitos, año 1796.
(30 págs. in 16. ®)
Existe una edición de esta novena anterior á la presen-
te—en el mismo formato, en ^28 páginas sin fecba fija de
30B LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
impresión, pues solo dictí osi al pié de la carátula: «con el
superior permiso del E^mo. señor Vi rey Marqués de Loreto
En Buenos Aires. En la Real imprenta de N ños Expósitos.»
El Mariscal don Nicolás Francisco Cristóbal del Campo,
Marqués de Loreto, gobernó desde el año 1784 hasta el de
1789, por consiguiente, entre una y otra edición de la No-
vena de San Roque mediaron cuando menos ocho años.
78. Novena á la Rosa Mística, María Santísima
del Ro ario, Nuestra señora del Convento de Predica-
dores de Potosí: Primera Conquistadora de estos Rei-
nosdel Perú, y continua conquistadora de los corazo-
nes.
Dispuesta en método brebe para que se haga en
todas sus festividades especialmente en la del Santí-
simo Rosario que se celebra el primer Domingo de
Octubre.
Con licencia en Buenos Aires, En la real imprenta
de Niños Expósitos año de 1796.
(64 págs. in 16. ® Es el libro de este formato mas pequeño que haya pn-
blicado la imprenta de Niños Expósitos, pues la composición de sus pági-
nas es de 8 milímetros de largo y 6 de ancho: el tipo grande.)
A la espalda ó dorso de* la página en .que está escrito
este titulo hay un pequeño grabado en madera representan-
do la virgen con el niño en brazos, y dos santos fprobable-
menle Slo. Domiiígo y Santa Roa) recibiendo el primero
un rosario de manos de la divina señora.
En la advertenáa que ocupa seis páginas, se lee lo si-
guiente Procúrense deducir los elogios de esta gran
scñoro á la esfera de la Rosa por a ucion á su Rosario; y pa-
ra que se entienda mejor, es necesario advertir, que inde-
MIMBRA IMPRENTA. 509
pendientes de fábulas gentilicias, hay en la realidad rosas
blancas, y qae la Rosa de Jerieó, consta de ciento cincuenta
hojas, con otras erudiciones que podrá ver el curioso en la
Rosa laureada delP. Parra.»
79. Septenario y esclavitud de Nuestra Señora la
Santísima Virgen Maria de los Dolores. Con la coro-
na de su sanlisimo hijo Jesús Crucificado Nuestro Se-
ñor. Con licencia. En la Real imprenta de Niños
Expósitos. Año 1796.
36 págs. in 16. ®
Hay otra edición en el mismo año y formato, en 52 páginas.
80. Tratado preliminar sobre los límites délos
paises pertenecientes en América Meridional á las co-
ronas de España y Portugal, ajustado y concluido en
tre el Rey N. S. y la Reyna Fidelísima, y ratificado-
por S. M. en S^n Lorenzo el Real á 11 de Octubre de
1777. En el qual se dispone y estipula por donde ha
de correr la línea divisoria de unos y otros dominios,
que después se deberá fijar y prescribir determinada-
mente en un -tratado definitivo de limites. En Ma-
drid en la imprenta Real de la Cazata Año MDGCLXXVIl.
Reimpresa en Buenos Aires en la Real imprenta de Ni-
ños Expósitos. Año de MDGCXGVI,
(30 págs. in A. ® )
Al fin contiene e'. art. IX del tratado de límites de 1 7.dO,
que se cita en el Xli de este tratado preliminar.
81. Oración fúnebre en las exequias, que el
ilustre cabildo de la ciudad de Salla, provincia de es-
510 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
te nombre, tributó el d¡a 15 de febrero del año 1796,
en honor y sufragio por el alma de la Señora Doña
María Ana Jouquina Zaldua y Gamboa, esposa del se-
ñor don Ramón Garcia de León y Pizarro, caballero
del óvden de Calalraba, Mariscal de Campo de los Rea-
les Ejércitos de S. M. Gobernador intendente, y Ca-
pitán General de esta provincia de Salla. Díjola el
señor doctor don Gabriel de Figueroa Toledo y Pimen
tel, Colector del Real Subsidio, cura, y Vicario de San
Pablo de Chiquana.
Con las licencias necesarias. En Buenos Aires.
En la Real imprenta de los Niños Expósitos: Año de
1796.
22 págs. \n U> ^ y 12ps, al fío sin foliatura.
Al fin de la oración fúnebre se hallan los metros ó poe-
sías que se «íscribieroii en largelas ¡nMa adornar con ellas el
túmulo suntuoso que le levantó en la iglesia matriz de Salla
el día de estos funerales. Van añadidas otras largetas que
se coiccaron con el mismo fin en la iglesia del convento de
la Merced, de Salta, en las honras que allí también se hicie-
ron á la señora Maríscala. Generalmente son décimas pa-
rrcítlas á la siguiente:
Llore don Ramón Garcia,
De Pizarro, con razón.
La funesta obscuración,
De su mas deseado dia,
Que cuando su señoría.
Exaltado á Mariscal
De campo, gusto cabal ^
PRIMERA IMPRENTA. 311
Pensó tener su esplendor.
Convirtió el fií^ro rigor
En el dia masfataL
Estos versos comprenden 12 pag de el mismo formato
sin foliatura.
El final de la decima anterior se refiere á la circunstan-
cia de haber llegado á Salta el correo del mes de Enero de
1796, conduciendo el Real despacho de mariscal de campo
á favor del Gobernador Intendente, cuando el i5 del m'smo
Enero fallecía su esposa doña Maria Ana. Esto Señora natu-
ral de Morella en España, acompañó á su marido en los dife-
rentes puntos de Améiica donde desempeñó cargos de inipor-
tarcia, y con este motivo dice el orador ponderando las vitu-
des de su heroína «un;i mugor, en fin, que como águila ge
nerosa voló desde Morella a Cartagena, de ahí al rio de Hacha
deaquiá la Yilla deMompos, de estas provincias á la de Quito,
luego á la de Guayaquil, y de esta ciudad á h de Salta,
donde en circunstancia que parecía tocar al Sol con losas-
censos, be leeclisó trasformándose en un obscuro sepulcro.
Don Ramón Garcia Pizarro era presidente de Charcas
en Marzo de 1809 cuando tuvo luga ría primer.i revolución
de aquella ciudad, y la instalación de la junta popular con v\
líombre de Tuitiva. Había construido las fortificaciones de
Guayaquil y fué fundador de! pueblo de Oraií en la jurisdic-
ción de Salta.
82. Novena de! Glorioso San Antonio de Padua:
Puesta en método por un religioso menor devoto
suyo.
Con las licencias necesarias. Reimpresa en
Sl$ L\ RKVISTA DE BOETCOS AlItES.
Buenos Aires. En ia Real Impreüla (Je los Niños ex-
pósitos, íiño de 1799.
(in8.®- 37pág$.)
83. Principios de la ciencia económica política.
Traducidos del Francés por Don Manuel Belgrano,
Abogado tle los Reales, Consejos, y Secretario por
S. M. del Real Consula(ío de esta Capital.
Con superior permiso. En Buenos Aires MDCCXCVl.
7iw ia Real Imprenta de Niñose Expósito!^,
(92 págs. in 8. ® )
Después d« una dedicatoria al Virey don Pedro Meiode
Portugal y Villena y que ocupa 5 páginas sin foliatura, sigue
una pequeña introducción que dice asi:
«La economía política se dirije al aumento de la riqueza
• T }»r«',)iL't]ail nacional, que consisto en \\\ masa de todas las
«riquezas y propieiiaJes particulares. Los Economistas son
•uno» filósofos políticos, ocupados especialmente en escribir
• sobre «I gobierno interior, y las materias de agricultura.
«Oigamos á losGefescomo esponen ios principiosy y aclaran
las cuasecuencias. El hombre de estado lo meditará y co-
nocerá su fuerza .»♦
Dos son los autores que traduce Belgrano: «I cotideC • • • •
y el 3ía^grave reinante de Badén, La obriU da este último
es titulada c Compendio de los principios de la economía po-
lítica.»
8&. Pireclprium anvii^Ie pro divioa psalmodÍQ
rite persolveoda, sacroq. conficiendo juita rubricas
t^reviarii^ Mlissíilisq. rom,uqQ-hispani, QtautbeoUca de-
PRlMERi IMPRENfA '^15
<:rela. Pro anno Dni. Cn¡. 1797. In obsequium
dioeces, Bonaer, et Paraquar.
A presbyt. D. Mattheo Josepho Alphooso Sac
Cerem. Magistro elaboratutn.
Superiori permissu. ín civitate Bonaerensi apud
Regiam Parvulorum Orphanorum Typographiam.
(4«págs. in 8.«)
Libro que es á la vez el almanaque y el guia para los
sacerdotes en las oraciones, y ceremonias, especialmente en
la niisa. Suele llamarse diurno, y se varia y publica todos
los años bajoladireecion de una persona dependiente del ca-
bildo e€ esiástico ó del Obispo.
(Año 1797.)
85. El salmo miserere puesto en devotas deci-
mas, y dedicado á Jesuchristo cruicficado. Por el
lllm(. señor don Manuel de Azamor y Ramfrez, Obispo
que fué de Buenos Aires: Con licencia; reimpreso
en dicha ciudad año 1797.
C^Updgs, ¿n 12,'^ inclusa la carátula. Sin fo ti ación, y sin indicar la
imprenta.
Ésta versión del famoso salmo, «penitenciario» por exe^
lencia, fué sumamente popular en Buenos Aires, en donde
todos los sabian de memoria, sin dada por la sencillez del es-
tilo y su forma métrica que es una de las mas gratas á los oí-
dos españoles. El reverendo traductor falleció en Buenos
Aires el dia 2 de octubre de 1796; por consiguiente esta
reimpresión puede considerarse como un homenaje rendido
it :^u hue^a mei»oria.
.i|4 LA REVISTA DE RGCNOS AIRES.
La dedicatoria se encuentra en el reverso de la carátu-
la, encerrada en un cuadro formado con adornos lipográO-
eos rauy sencillos, y dice asi-
A Jesucristo
crucificado
¡O Domine!
Ego servus tuus.
Ego servus tuus, etc. filius
Ancill¿E lu3P.
M. A. R,
86. Poesías Fúnebres. A la tierna memoria del
Exmo. Señor don Pedro Meló de Portugal y Villena, ca-
ballero del Orden de Santiago, Gentil hombre de cá-
mara de su majestad. Con ejercicio. Primer caba-
llerizo de la Reina Nuestra Señora, Teniente general
de los reales Ejércitos, Virey, gobernador, y Capitán
General de las provincias del Rio de la Piala, y sus
dependientes etc. etc. etc., que falleció en Montevideo
el 15 de Abril del presente año de 1797. Los compu-
so y respectuosamente se laS consagra en fina demos-
tración de su gratitud el Presbítero don Juan Manuel
Fernandez de Agüero y Echave Licenciado en sagrada
Teolojia, Bachiller en Leyes, y Capellán de la Real
Armada,
Con las licencias necesarias. Impreso en Buenos
Aires. En la Real Imprenta de los Niños Expósitos,
año de 1797.
(15. p5g8, in/i,«)
Segunda parte de las Poesías Fnnehres consagra-
PRIMERA IMPRENTA.
315
das á la tierní grata memoria del Exmo, señor don
Pedro Meló de Portugal y Villena, Virey que fué de
Buenos Aires, Capital de las Provincias del Rio de la
Plata y sus dependientes etc. etc. etc. Escríbela eí
autor de las mismas poesías fúnebres para complemento de
ellas y última demostración de su fina gratitud.
Con las licencias necesarias. En Buenos Aires.
En la Real Imprenta de Niños Expósitos Año de
1797.
(12 págs. in Z|. ® , y undi oelava acrbstica en formí d^ laberinto^ en una
grande hoja sut-lta.)
Estas poesías fúnebres fueron mal recibidas por la gente
de buen gusto que en aquella época existía en el rio de la
Plata y formaba como una pequeña colonia literaria. Eran
miembros de ella, Lavarden, Gasamayor, Prego de Olivar y
otros, de cuyo injenio han quedado algunas muestras. To-
dos ellos manejaban la sátira con oportunidad y chiste, y el
último de los tres nombrados se encargó de divertir á sus
amigos escribiendo una canción en que puso en ridículo al
romance fúnebre del Licenciado Echave y de la cual copia-
mos las dos estrofas que siguen
El coro de las Musas,
Antes llenas de gala y gentileza,
Ahora todas confusas,
Destruido el fulgor de su belleza,
Lanzan suspiros y en su pena grave
Piden al Dios vengan/a contra Echave.
En ía plaza infelice
De Priamü no fué la n espantosa
51 G LA BETISTA DE BDEIHOS AIRES.
La entrada, que se dice.
Del griego y de su suerte valerosa,
Como lia sido espantosa al Pindó entero
La entrada que hizo en él don Juan de Agüero,
87. Sermón panejirico-histórico-sagrado. Que
eü la solemne fiesta que con asistencia de las RR. co-
munidades religiosas celebra anualmente el dia 4 de
Octubre la de los RR. PP. observantes de la ciudad
de Buenos Aires en honor de sus gloriosos patriarcas
Santo Domingo de Guzman y San Francisco de Asis^
predicó el R. P. Fr. Cayetano José Rodríguez etc. etc.
(59págs. in/i,®)
88. Oración fúnebre que en las solemnes exe-
quias que celebraron los seaores albaceas don Benito
de la Mata Linares y^ don Francisco de Garasa, Regen-
te y Oidor de la Real Audiencia Pretorial de Buenos
Aires, en la iglesia catedral el dia 13 de Octubre de
1797, por el alma del Exmo. señor don Pedro Meló
de Portugal y Villeua, dijo el doctor don Carlos José
Montero etc. ele La da á luz el espresado señor
Regente y la dedica al Exmo. señor Principe de la Paz.
(39pág8,in6.®)
Vea^e la -revista üe buenos aires» — arl. titulado ^elo-
cuencia sagrada,» T. 2."» pág. 277.
89. Relación del dichoso Tránsito) del seráfico
Padre de los Pobres San Francisco de A$is, y devotas
circunstancias que le acompañaron. Sacadas de los
escritos del seráfico doctor San BueoaFcntura, y de
Duestras crónicas antiguas, y moKleruas con oproba-
PRIMERA IMPRENTA. 317
cíon de la iglesia. Para edificación común, y satis-
facción de los devotos.
Con licencia. Iinnresa en Buenos Aires. En la
Real imprenta de Niños Expósitos año 1797.
(21 págs. in 8. ® )
En la tercpra página, que es la primera del testo de es-
te librito, se halla una discreta y bien hablada dedicatoria de
él al señor clon Francisco SalvioMarull^ firmada por« Elgiiar-
diíín de la Observancia,» á quien debe atribuírsele la pater-
nidad dti la «Relación.»
Según esla, previendo ya cercano el dia de su tránsito
rodeado de los religiosos del convento de la Porciuncula, y
después de haber [)cdido perdón á su cuerpo por los malos
tratamientos con que le habia aílijido, esclamó San Francis*
cocón el profeta Job. «desnudo salí del vientre de mi madre,
y quiero morir desnudo á im¡tacio:i de mi Salvador, que
murió desnudo en la Cruz por mí. »
Echado en seguida en tierra, comenzó á rezar en alta
voz el salmo 141. Guando llegó al verso: Educ de custodia
animum meam ete,, librad, Señor, mi aliña de la prisión de
este cuerpo •••• repitiólo el seráfico padre por dos veces,
primero «como cisne que canta en los últimos para-
cismos de su vida,» y la segunda con voz moribunda, y es-
piró.
«Voló aquella bendita alma, dice la Relacionen forma
de una estrella refulgenle á su morada que era el cielo, lleván-
dose de paso á un hijo suyo, llamado frai Agustín de Asis,
que estaba á la sazón agonizando, y pasando con el por el
Pur¿^atorio, sacó todas las almas de sus hijos que allí estaban,
por especial privilejio del Señor.»
318 Ll m.MSlA DE BÜENPS AIRE8
De este úllimo pasaje se deduce quo no liay cronistas
mejor informados sr^bn» c ¡sas difíciles de averiguar, que \o<
antiguos de la orden seráfica,
90. Novena del sercifico padre San Francisco de
Asís, para implorar su patrocinio en cualquier tribu-
lación. Reimpresa á diligq^ncias del Convento de la
Observancia de Buenos Aires.
Con licencia. En la Real Imprenta de Niños Ex-
pósitos año de 1797.
(31 píigs. iu 8.®)
Esta reimpresión está dedicada por «el guardián de la
observancia», al señor hermano Sindico don Manuel Ferreyra
déla Cruz, en mérito de los singulares y inulliplicados beneíi-
cios querecibiíui de su mano liberal los padres' franciscanos
de Buenos Aires.
91. Novena de Maria sanLisiuia Madre de Dios y
Señora Nuestra. Con^el Augusto Titulo de Belleni en
su Maternidad.
Dispuesta por el Padre Fray Josepb de San Fran-
cisco, Presbítero del orden de Betlemitas de esta ciu-
dad de la Habana'
Con las licencias necesaria ; , reimpresa en Ihienos
A ir es.
En la Real Imprenta de Niños Expósitos. Año de
1797.
v24págs. ¡118. = )
De los Cozos de esta novena copiamos las dos siguientes
estrofas:
Pues eti la Maternidad
Sois del Sfd ♦'lí'rna Aurora,
PRIMERA IMPRENTA. 319
Gomunicadnos Señora
Su divina claridad.
Tú, que siendo concebida
Antes que la luz se hiciera,
Y que otra cosa existiera.
Sois de gracia enriquecida
Tú, que de Dios escojida
Fuiste allá en la eternidad
Gomunicadnos Señora
Su divina claridad
Tu, pues, que en la Encarnación,
En que este Dios Soberano.
Tomó nuestro cuerpo humano.
No conociste varón:
Tuque lograste en unión
El parto y virginidad,
Gomunicadnos Señora,
Su divina claridad •• ••
92^ Novena al Nacimiento de Nuestro Señor Je-
su-Christo. Compuesta por un religioso Betlemita de
la Provincia de Lima.
Con licencia; En Buenos Aires. En la Impren-
ta de Niños Expósitos, año de 1797.
(32págs. inl6.)
La i . ^ edición de Buenos Aires es del año 1 786. Véa-
se el N. ^ .... de esta bibliografía
Año 1798.
93. Almanak y ivAlej.Lirij
^CMiü ru (ií.irio
320 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
de quarlos de Luna, según el Meridiano de Buenos
Aires. Para el año del Señor de 1798.
Con el Superior permiso.
En Buenos Aires: En la Real Imprenta de Niños
Expósitos.
(Iflpágs, inS.®)
Entre el titulo anterior y la siguiente nota hay una figu-
ra de la luna menguante representada por una cabeza de perfil
grabada en madera.
Los diasde Fiesta de ambos preceptos llevan esta
señal (*^) los que en que se pueda trabajar ('con obli-
gación de oir misa) se señalan con esta 7. Y los fe-
riados son 16 de julio. 2 de Agosto, y 12 de Oc-
tubre.
Juan María GvTiiRhK.
{CsüüüUirá,)
«^m
BOMBARDEO DE VALPARAÍSO.
PROTESTA DE LA PRENSA DE BUENOS AIRES.
I.
I SS . Miguel Navarro Viola y Vicente G, QuesadUf directores
de la REVISTA de buenos aires.
Muy señores nuestros:
Al promover la reunión de periodistas con el fin de
protestar contra el atroz bombardeo de Yalparaiso, un des-
cuido ageno á nuestra voluntad nos hizo olvidar á Vdes., tal
vez porque la dolorosa impresión de aquel momento domi-
naba nuestro espíritu; pero queremos remediarlo", y aunque
tarde invitamos á Vdes. á suscribir la protesta adjunta, que
fué la confeccionada en aquella reunión.
Pueden Vdes. acreditar el pesar que nos ha ocasionado
esa omisión, tanto mas intima cuanto que la Revista de
322 Li REVISTA DE BDENOS AIRES.
Buenos Aires es una publicación que hace honor ú las letras
argentinas.
SomosdeVdes. atentos S. S. S.
Mariano Várela — Isaac Tezanos
Buenos Aires, Abril 23 de 1866.
IL
A la comisión de periodistas formada con motivo del bombardeo
de ValparaisOy compuesta de los Señores Mariano Várela
é Isaac Tezanos,
Muyseíiores nuestros:
Lo único que podia indemnizarnos del pesar de que nues-
tras firmas no apareciesen en la solemne protesta de la pren-
sa de Buenos Aires contra el salvaje bombardeo de Valparaí-
so, era una esplicacion espontánea como la que Vdes. han te-
nido la bondad de darnos al solicitar nuestra adhesioná a que-
lla digna protesta.
>: Tal esplicacion es tanto mas aceptable por nuestra parte,
cuanto que recien, puede decirse que al mismo tiempo que
Vdes., nos apercibíamos de que la Revista de Buenos
Aires, consagrada con esclusiin á las Letras Americanas,
debia también estar representada entro los suscriptores de
aqueldocumento profundamente Americano. No nos dimos
antes cuenta de esa falta, porque á primera vista supusimos
circunscripta la idea á la prensa diaria; y solo hace poco nos
fijamos en que hubia concurrido también el director de un a
Revista hebdomadaria.
PROTESTA. 325
Agradeciendo, pues, á Vdes. los conceptos lisonjeros para
con nuestros trabajos, devolvemos á Vdes. firmada la protesta,
y firmada con el entusiasmo de la justicia, y la indignación
y el asco que producen los hechos de las grandes naciones do-
minadas por los pequeños intereses, y servidas por los peque-
ños hombres.
De Uds. atentos servidores Q. B, S. M.
Miguel Navaiiro Viola,
Vicente G. Qüesaüa.
Iledaceion de la Revista de Buenos Aires,
Abril 28 1866,
III.
PROTESTA.
Eli presencia del atentado cometido por las fuerzas es-
pañolas bombardeando la ciudad de Valparaiso, plaza pura-
mente comercial de la República de Chile, hecho que pugna
contra todo principio y todo derecho, la prensa de Buenos
Aires unida declara:
Que considera un atentado indigno de una nación civi-
lizada el bombardeo de Valparaiso.
Que al ejercerlo el gobierno español ha retrocedido á los
tiempos bárbaros en que la máxima de la guerra era: hacer
todo el daño posible al enemigo.
Y al mismo tiempo, considerando que al hacer esta ma-
nifestación se interpreta el sentimiento del pueblo Argentino,
la prensa de Buenos Aires pide á la de toda la República su
SÍ4 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
adhesión á esla acta de reprobación contra aquel hecho sin
ejemplo én los tiempos modernos.
Mariano Vare7a,
Redactor déla Tribuna*
Chirlos Alfredo D'Amico,
Cduardo F, Wilde,
Redacción del Nacional
Saliistiano J. Zavalia.
J. ]^1. 'Gutiérrez,
Redacción de la Nación Argentina.
Isac Tezanos,
Redactor del Pueblo,
Ag:ustín de Vedi a,
Redactor de la América.
J. M. Caotíio,
Director del Correo del Domingo,
M.O. yEI. ülulhall.
Edi ctor of the Standard.
€li. Berry,
Director del Courrier de la Plata.
£níque Curth,
Redactor del periódico alemán.
Ij. ChOQuet,
Editor del Mosquito
iníg^uel IVavarro Viola,
Vicente O. Quesada,
Directores de la Revista de Buenos Aires.
\A REVISTA DE BIENOS AIRES.
ijistoña Tlmcricana, Citcmtura^ ÍDemljo.
AI^O IIÍ. BUENOS AIRES, MARZO DE 1866. M. 35.
HISTORIA AMERICAIVA.
RECUEROOS ÍIISTÓRÍCOS SOBRE LA PROVINGÍV
DE CUYO.
CAPITULO 2.«
De 1815 á 1820.
(Continuación) (1)
XXXllI.
Vamos á terminar con los sucesos hisloricos «leí año 19
el Capítulo Ilde estos Recuerdos pnracontinuaF con la deeada
de 1820 íV 1829.
La fatal época de nuestras guerras civiles apareice con
ese sombrío año 20, y si una corta y fructuosa tregua nos
permite concluir gloriosamente la guerra déla independencia
y dar instituciones locales á los pueblos, en medio de su ais-
lamiento y déla disolución de la unión, volviendo á ensayar
la reorganización de la República Argentina bajo un sistema
1. Véase !a págin;; 172 del toáiio IX.
5:26 LA REVISTA DE BOENOS AiaES.
de gobierno mixto um7arío-/(pfferal— es para precipitarnos
de nuevo en lamas espantosa anarquíí», que vino, al fin, á
someternos al ominoso yugo del mas bárbaro, degradante y.
sanguinario despotismo, durante Nciute años,
¡(Jue periodo tan luctuoso, al mismo tiempo que fué
grande, estraordinario, por actos heroicos de abnegación y
sacríficios en favor de la libertad, es ese de que vamos á ocu-
par nos I
¡Cuanta sangre argentina derramada! |Cuantas ilus-
traciones en todas las carreras, inmoladas al furor de los par-
tidos! ¡Cuantos miles de hermanos muertos en lid fratrici-
da, y cuyos preciosos restos hacen blanquear aun por do
quiera los campos de estas vastas y ricas comarcas/ ¡Cuan-
tos hechos atroces y repugnantes en la historia de la humani-
dad, y cuantos otros, por otra parte, de magnanimidad, na-
cidos del espontaneo impulso Je nuestro carácter, de la jene-
rosa Índole de nuestra raza, raza nueva del suelo americano!
¡Cuantos episodios qué, por la sublimidad y grandeza de
los hechos que loscjnslituyen, obscurecen, en su clase, á mu-
chos de los que describe la historia antigua!
¡Y cuantaensenanza, por lo demás, ha producido esa
cruel y ruda lección! ¡Largo y sobradamente duro ha sido
el aprendizaje!
Empero, no detengamos anticipadamente nuestra
vista sobre un cuadro tan iéívko. No entremos tan á des-
tiempo, á ocuparnos de describirlo y estudiarlo, ni aun á
Vista de pájaro. Lleguemos poco á poco á ponernos en la
verdadera posición para abrazar ctm la mirada y con la men-
te todos sus detalles, aun los menos visibles y entonces llenar
como nos sea posible, el deber «iin' m ^ li> iwos impuesto.
Paréceoos, tntre tantoi fa\orMl.I(' á l.i (onservarion
RECUERDOS HISTÓRICOS 327
(Je ios materiales que han de formar la historia ar-
genliiiu, no dejar (Je consignar aquí acjuellos que ya posee-
mos ó q ;e en adelante lleguen á nuestras manos, no obstan-
te que, á veces, tengamos por ello que interrumpir el orden
cronolójico que nos hemos propuesto seguir. Asi al entrar
á ocuparnos del an > de 1819, ([ueremos traer á este lugar,
hechos del siglo 18 pertenecientes á los anales de Ja antigua
-Provincia de Cuyo. Esto sin embargo de tener su colocación
en nuestros Apuntes cronológicos para servir a ¡a historia de
la antigua Provincia de Ciiyo^ de que nos ocupamos, aunque
con largas interrupciones, á causa de eiicontrarnos lejos de
los archivos de dicha Provincia.
XXXIV.
La ciudad de San Luis de la Pinta do los Venados fué
fundada mas al oeste del lugar enque hoyesiá. Aun existen,
dicen, entre la espesura de los bosques alguiías ruinas de esa
antigua población. Ella fué ti'asladada al BajOy lugar situa-
do como á una milla al iriente de donde actualmente se en-
cuentra la ciudad, á causa de cjue el agua taíi escasa como
era, uo alcanzaba á allá.
En el Bajo, esperimeníábase otro inconveniente — las
inundaciones, ó aluviones orijinados por las lluvias. Enton-
ces, la población tuvo que ser llevada al sitio que hoy
ocupa.
Algunos geftís y oGciales españole? de los prisioneros en
Maypú, de aquellos que tuvieron en San Luis ui\ tan desas-
troso fin en tiempo de su Teniente Gobernador Dupuy, de
cuyo hecho vamos á ocuparnos muy luego, levantaron un
plano topográfico de dicha ciudad, que aun se conserva.
Digno es de mencionarse en la historia, unacontecímien-
5Í8 hk REVISTA DE UOENOS AIRES.
lo de los primeros tiempos de esa Provincia, que revela el
carácter enérgico y sucppti ble de sus habilaiites, evidencia-
do también con otros muchos que tendremos ocasión de
traer á estos ^pi/níes.
Los P. P. Jesuítas establecid(»s en íjan Luis, poseían
grandes y valiosas propiedades en estancias, casas de resi-
dencia y otros establecimientos, perfectamente servidos por
numerosa esclavatura, pobiadusaquellas de cuantioso núme-
rode ganado de todas especies. A inmediaciones de la pobla-
ción, cerca de dos millas de distancia al este, habian formado
los padres una hermosa y eslensa Onca de árboles frutales,
cultivando en ella en especial la viña, única en san Luis. Pa-
ra conservar y adelanta resta propiedad, susduefios consumían
una parte muy considerable, por el riego, del agua escasa del
Chorrillo, que apenas alcanzaba para surtir las casas de la
ciudad. Muclios reclamos se les liicieroii á los Jesuítas por
el Cabildo á este respecto, sin que lograra conseguir el curso
espedito y permanente de ese elemento tan necesario á la vida
del hombre. Entonces la pobl.icion exasperada, sintiendo
urgentisimamente la necesidad dtd agua, se alza en maza una
noche, se pertrecha de hachas, aza las y otros instrumentos
de labranza y se dirije á la quinta de los p.idres Jesuítas, y
con una actividad estrao.rdinaria, en esa misma noche, trou-
chaii y tienden en el suelo todos los plantíos, entre ellos, la
estensa y preciosa vina. Desde aquel día ya no hubo mas
vina en San Luis. Véase pues de h\ que es capaz la desespe-
ración de uíí pi^eblo que se pono de pió, contra los que se
atreven á ofenderlo en sus derechos, ú reslringirle aquellos
otros que les dio la naturaleza.
Pero hé aqui tan}hien los consiguientes malos rcsulta^-
dns de lo imprevisión do algunos de los conquistadoras es-
RECUERDOS HISTÓRICOS. 529
pañoles, al fundar las primeras poblaciones eu Anaérica.
Parece que, cansados de tan penosas fatigas como sufrieron, .
flojosy ociosos por carácter, guerrerosdeprofesion, allí don-
de llegaban al fin de una larga jornada, toni'mdose una tregua
en su largo batallar con los indíjenas, en medio del desierto,
sin hacer alencioná las ventajas locales que se requieren para
establecer una colonia, ellos abrían los cimientos de esta pa-
ra muy luego abandonarla por falta de agua, de cómoda co-
municación con otras, de graves incon\enientes para la agri-
cultura y demás industrias, ó las dejaban asi para que sus
descendientes esperimen tasen la rui^ia por lo insuperable de
esos obstáculos, que debían constantementeoponerse á su pro-
greso y desarrollo.
Y, sin salir de Cuyo, ahí esta Mendoza, situada en una
honda cañada, perdida por las ciénagas, que amenazan tra-
gársela, sin poder dársele, por lo mismo, un fácil y per-
manente desagüe á sus aguas de regadío. No vieron esos
primeros pobladores la localidad, en que al presente estala
Villa de Lujan, cinco leguas al sud de la ciudad, á la marjen
del rio 31endom,en la cual la población tendría la mas bella
situación, todas las ventajas apetecibles, sin los graves é irre-
mediables accidentes del terreno, qu3 impiden su estension
y adelanto, (d)
1. No por eso lo han hecho mejor, tres siglos después, sus ilustrados
pobladores, cuando han tenido que reconstruir esa ciudad, caída toda en
ruina por el espantoso terremoto del 20 de Marzo de 1861. (Escribiamos
aquellos renglones en 1859,) — En tres centurias, de jeneracion enjene-
ración, han estado esperimentando los males de la desacertada elección de
local por los espaiioles para fundar á Mendoza — y no obstante, contra el
parecer depersonas intelijentes, contra la fundada opinión de algunos sa-
bios natui^listas, han insistido en leveíiitarla de nuevo sobre las mismas
ruinas, en un perímetro irregular, sin terreno adecuado y bastante para
530 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
, Abi efitá Sao Juan, que hú insurrido durante muchos
oños mas de un millón de pesos fuertes en construcción de
p&rapetüs y diques para no ser arrasado por las periódicas
inundaciones de su caudaloso rio, y que ha perdido mas
del dohie de oquella suma en fincas de viña, árholes frutales,
alfalfas, edificios de particulares, iglesias, eíc. etc.; que se
vio eu la necesidad, por esto mismo, en losprimeíos tiem-
pos, de mudar la pohlacioii unas cuadras mas ai sud, sin
que, por eso, donde hoy está, se consiguiera verse libre de
esas desvastaciones por las ^aguas, que se reproducen año
por año.
\ últimamente, tenemos á San Luis, fundado á inme-
diaciones de un pequeño manantial de agua, llamado el
Chorrillo, que bien vale este diminutivo, la exigüedad de ese
principal elemento de las poi)laciones, bastando apenas para
que usen de él tres ó cnatro mil habitantes, que tienen aun
ensancharse hacia al este y el oeste— subsistentes siempre los antiguos y
graves inconvenisnles, agregándose ademas, hoy en dia, el aun mayor y
mas lerrlble de los frecuentes y fuertes sacudimientos de tierra que se
sienten, evideniemt^nte, con mucha mas intensidad y violencia en esa lo-
calidad, que en Lujan, Luulunria, contiguo al este de esa villa, eo Maipüi^
al nortt, vecino de la misma, lugares todos, y algunos otros, eo exelea-
les condiciones, con suelo sólido y con hermosas'planicies, que no posee
la antigua Mendoza, socabada por las ciénagas, combatida por los aluvio-
nes ó crecientes de las aguas piuvla'es, que bajan inmedialamenle como
verdaderos torrentes sobre la población, y amenazada sin cesar de una
nueva destrucción por los estremecimientos de la tierra. El interés indivi*
dual de unos pocos, valiéndose de la posición social en que se enconirarou
colocados en esa ocaciou, fué el que triunfó en la reñida cuestión quesurjió
l«iCgo de pasado d terremoto— á saber — la elección del local en que debía
rccooslrufrse la nueva ciudad— jQuiera el Todo-f'odcroso que la «olucioa
dial por los hombres .'i esa csestion, sea permanente y que los fuegos
iobtenraneot no vengao mas tarde á promoverla^de nuevo.--WV. dd A.
RECUERDOS HISTÓRICOS. 531
que someterse á que se les deje correr por el interior de sus
casas por turno, cada tantos días.
Tenían, sinembargo, los pobladores de San Luis la her-
mosa y ventajosísima localidad del Rio 5. ® , como á 12 le-
guas al este, camino al litoral, que riegan las aguas exelen-
tes y de regular caudal del rio de ese nombre —Mas sobre San
Luís.
El lago del Bebedero, que lo forman el Desaguadero,
producto de las Lagunas de Huanacache, en donde entran
los rios Mendoza y San Juan, con el Tunuyan que también
en sus escasos residuos hoy, por el gran consumo que hace de
sus aguas Mendoza en el regadio, lo recibe aquel receptáculo,
situado como á 14 leguas al S. O. de la ciudad de San
Luis. Es de una grande estension. Susaguas son salobres
y estraen de él la sal para el uso doméstico. Innumerables
aves acuáticas lo poblaa. La evaporación de este lago en
estío, es considerable, pues se ven venir en esta estación de
esa dirección, sóbrela población, fuertes y frecuentes tem-
pestades con copiosa lluvia.
Ahora, vengamos al otro hecho de los dos de fecha an-
tigua, que prometimos al principio consignar aqui. Es un
corto inventario de los bienes de los PP. Jesuítas de San
Luis, que quedaron cuando se les espulsó— Helo aqui.
«En San Luis de Loyola á 28 de ]unio de 1799, la. Tunta
Municipal de Temporalidades ordinaria Superior del señor
Administrador Principal de ellas, don Pedro Yiguera para
que se levanten inventarios de los bienes de los espulsos pa-
dres Ex-Jesuitas, se procedió á ello así.»
«La residencia de estos padres se componía de las ofici-
nas siguientes:»
«La Iglesia, cañón corto cuadrilongo — Sacristía — Tres
532 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
aposentos — Un refeclorio— Despensa— Una bodega, con su
patio etc. Archivo de papeles—La libreria de que se sacó
testimonio ruando se remitió á Buenos Aires por orden su-
perior para el escrutinio de libros prohividos.»
f En la despensa >•
c8 botijas aguardiente»
«Sebo y grasa»
«Ceniza jabonera»»
c< Alca par rosa»
«Sal — chcirque de membrillo—porotos — velas— aceitu-
nas—lentejas.»
«Lisefldes, ornamentos, campanas, libreria y escaños,
se aplicaron á la Matriz y á Santo Domingo.»
«Treinta y dos esclavos de ambos sexos en la ciudad —
en la estancia siete.»
•í/is (leudas activas son incobrables, no conocidos los
deudores — Las pasivas son. á don Jw:ni Martínez de Rosas,
de Mendoza— 1200 pesos, dados á cuenta 100 pesos dobles
Al Oficio de Provincia, 500 pesos— A don Pedro Ortiz, de
Mendoza, 200 pesos.»
«CuiHido se hizo este inventario, estaba a senté en la
estancia el padre Superior Luis Santelises.»
«Los 42 esclavos rematados, subieron al valor de 6>846
pesos. «
-Tenian 998 yeguas de vientre— 2Í*4 potrillos— 457 po-
tr(»s— 459 yeguas retajo -20 pollinos jenitores— 114 muías
de aüo -22G de dos y tres años— 150 caballos mansos — 511
cabezas de ganado vacuno cerrero — 100 toros — 216 novillos
de asta— 'i20 terneros— l'iG, vacas de vientre, lecheras man-
sas—17 toros tamberos— 9 bueyes mansos— 900 ovejas— 50
oobras.»
f
RECÜRDOS HISTÓRICOS.
ooo
«Los muebles remitidos importaron 360 pesos.»
Otro hecho importan le, rejistrado en los libros de actas
del Cabildo de San Luis, eutre los demás que reservamos
para los Apuntos cronolójicos .
En 12 de julio de 1785, se funda la primera escuela de
enseñanza primaria en la ciudad de San Luis. Solicitó la
preceptoría de ella don Rafael Miguel Vilches y se le concedió
previo examen y juramento, con la dotación de 200 pesos al
año.
Continuaremos la narración principal.
I^-
Damián Hüdsoin,
(Continuará.
ACTAS DE FUNDACIÓN
De Ihs fiudüdes capitilcs de provincia en la Repúbüc.i \r2c:itinn.
ARTICULO VIL (1)
JÜJÜI.
^ (Conclusión.) (1)
Inmediatamente de terminadas las ceremonias para la
fundación de Jujui^ Argañarás se ocupó de la constitución
de las autoridades. Nombró por alcalde ordinario á Pedro
deGodoy y á Lorenzo Herrera; por rejidores á Juan de Se-
gura, á Miguel Valverdi, á Francisco Falcon y á Marcos An-
tonio, pudiendo el siguiente año ser elejidos como se hace en
las demás ciudades de la gobernación, dice. Por procura-
dor nombró al capitán Francisco de Benavente; por mayor-
domo de la ciudad á Juan Muñoz Garban, y por alguacil ma-
yor, durante seis años, á Juan de Segura. A todos les tomó ju-
ramento, para que guarden Justicia d las partes y no sean
parcialeSy ni llevarán cohechos^ ni derechos demasiados^ ni
manden ni prometan sus votos por dineros^ amor y amis-
tad y enlodo miren el servicio de Nuestro Señor y de 5. M,
Véate la pigina 219 tomo iX,
ACTAS DE FUNDACIÓN. 335
y hiende esta república, palabras testuales que copiamos de
los mismos documentos testimoniados que poseemos. Le-
vantóse acta de esto y firmaron todos los nombrados y el
fundador, dando fé el mismo escribano Pereyra.
En el mismo dia hizo la entrega de las varas de Alcaldes
y Alguacil. Reunidos y constituidos en cabildo, don Fran-
cisco de Argañarás les presentó la traza de solares y cuadras
que ha de tener la ciudad, proveyó que el cabildo edificase lo
mas presto la iglesia mayor y que en ol entretanto se hiciese
un ramadon para los divinos oficios y entierro de difuntos.
El plano de la ciudad estaba formado por el gobernador Juan
Ramírez de Velazco, y refrendado como Secretario por Luis
de Hoyos.
Al mismo Cabildo así reunido les presentó su titulo de
Capitán y Tenientede Gobernador. Ante aquel mismo cuer-
po prestó juramento el mismo fundador, acto de sumisión y
acatamiento á la autoridad constituida. Dio por fiador á
Juan de Herrera.
Todos estos actos sucesivos aparecen fechados en la mis-
ma fecha.
En el lugar destinado para iglesia se dijo misa en aquel
dia.
Vienen en seguida las Ordenanzas.
Se fijó el dia 1. ^ de enero de cada año para la elección
del cabildo por votación secreta y directa que debe recibir
el escribano nombrando dos alcaldes ordinarios, seis
regidores, la elección era á mayoría de sufrajios y en ca-
so de empate decidía el Teniente gobernador. Al siguiente día
de la elección el nuevo cabildo debería nombrar tenedor
de bienes de difuntos, procurador general déla ciudad y raa-
536 LA RKVISTA DK BUENOS AIRES.
yordorao. La primera vex el fundador los nombró directa*
mente.
La segunda ordenanza establece que se reúnan una vez
por semana á tratar de lo que conviene al bien de la ciudad.
La tercera manda que ninguno vaya á Cabildo con armas.
La cuarta que no puedan ser reelectos hasta pasado un año.
La quinta señala el dia de la saca y pa!>eo del estandarte real,
este paseo se baria por las calles con trompetas y atabales co-
mo es uso y coslumbre.
Las atribuciones de las miembros del cabildo eran las
que por derecho común gozaban las demás ciudades del
Reino.
Señaló por ejido y pasto común desde la acequia que
se ha de sacar, dice, arriba de la ciudad basta la bajada que se
hizo para carretas de los P. P. de la Compañía de Jesús, y del
ancho desde la caida de la Loma hasta el Rio Grande á la
cual llanada denominó Campo de ^uena Vista, Por ejidos
dio desde la ronda de la ciudad toda la llanada que está
entre los dos rios por la parte de abajo de la «dicha ciudad
«toda la llanada que está entre los dos rios, por la parle de
«abajo de la dicha ciudad todo lo que tienela dicha cañada que
«acaba en una barranca que hacen ambos rios que entran
dentro un pucará grande de piedra. »
Procedió después al reparto de los solares á los funda^
dores y soldados «según y por el orden contenidos en la tra-
nza de la ciudad, de minora, dice, qud sea y deba entender
que á «cada uno pertenece solar ó solares y cuadras donde
está escrito y asentado su nombre- ••.>. I^ estensioo de
cada solar era de doscientos veinte pies de frente (cada pie
tercia de vara), y las cuadros cuatrocientos cuarenta píes y el
ancho de la calle treinta y cinco pies
ACTiS DE FUNDACIÓN. 337
Las condiciones impuestas á esta donación por el funda-
dor Argañarás, fueron, cercar los solares y poblarlos, resij-
diendo personalmente ó por medio de apoderado: todo lo
cual deberla hacerse dentro del término deseismeseü. Si
vencido este plazo no hubiesen cumplido las condiciones se-
ñaladas volvian al estado y podiap repartirse nueva-
mente. Para las chacras el plazo era de un año, sin poder
venderlas en este tiempo, ni ausentarse tampoco.
Al imponer estas restricciones dá Argañarás por fun-
damento evitar los pleitos suscitados en otras poblaciones en
las cuales se repartió la tierra, y sin poblarla aquellos á quie-
nes fué dada pretendían derecho de propiedad, quedondo
desamparadas y desiertas las ciudades- porque su intento es
que est i ciudad se suslenle y S. M. se sirva.
Cuidó sinembargo Argañarás de hacer una escepcion
espresa á su favor y de sus hijos, «atento, dice, á que el po-
ablador de esta ciudad ha gastado para el dicho efecto mu-
«chos pesos de oro para su sustento y costo. » Esceptuó tam-
bién a los monasterios, iglesias, casas de cabildo y propios de
la ciudad, al escribano y al alcalde Pedro Godoy, por uhaber
gastado mucha parte de su hacienda en esta población.»
El dia 25 de abril del mismo año, después de la misa
mayor fué pregonado el auto antes referido sobre el repar-
timienío de solares.
Debemos recordar que, tres dias después de Is fundación
habia tenido lugar una ceremonia especial entre aquellos po-
bladores tan afectos á fórmulas yá la ostentación, como vasa-
llos de la corte mas ceremoniosa. Don Francisco de Arga-
ñarás vestido de todas galas y los pobladores lo mismo, ar-
mados de todas armas, el primero entregó el real estandarte
€ insignia de tsta ciudad, prestando juramento y pleito ho-
338 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
menaje el rejidor y alférez Miguel García de Valverdi. juran-
do guardar fidelidad d su rey y señor natural, defender su au-
toridad y acudir ú su llamado.
El día veinte y seis precedió Argañarás al reparto de las
«cuadras, huerlasy olrasheredades y árboles de recreación»,
«como dic<% desde el nacimiento que sí va sacando de
la acequia para el dicho efecto y desde la loma hasta el rio
Grande, la cual dicha hacienda corro en el campo de Buena
«Vista, t Cada cuadra era de cuatrocientos cuarenfa pies.
Primero dio una cuadra al gi)bernaJi)rVelazca, otra para sí,
para su hijo, y asi á los demás.
En el mismodia repurlió las chacras para sementeras de
maíz y trigo, viñas y arboledas, listas «corren jx^r bajo de
esta dicha ciudad camino de la gobernación en la primera
pampa y cabana que llega h.ísta el fuerte de Pálpala por don-
de ha de ir la acequia principal » Cada suerte deberá
tener quinientos pies de frente y de largo desde el rio Gran-
de hasta lo alto de las lomas. Se empezaron á medir desde
donde Arganarás habia colocado nn mojón. La primera
chacra fué para el ^'obernador Velazco, otra para el hijo de
este, en seguida repartió treinta y dos chacras, á algunos dio
suertes dobles.
Argañarás habia tomado [).ira sí dos suertes, y no satis-
fecho se adjudicó él ael [ueile que Uamahan de Uernan Gó-
mez que está por encima de un tablón ancho, y otra loma que
está por encima de esta ciudad con un pedazo de tierra que
tiene bácia la cordillera (jue corre desde el principio de di-
cho fuerte hasta la conii llera alta; (lue está frontero, y desde
la barranca que está sobre el rio deSiviribi hasta la quebra-
da de la chacra de los PP. de la Compcñia de Jesús, y por la
parle lij( ia el labio»: qu^ jo por encima de una ace-
ACTAS DE FUNDACIÓN. 559
quia vieja que viene por el pie del mism') fuerte; y el tablón
que corre desde la dicha acequia hasta la loma que cae sobre
el ejido de dicha ciudad y el campo de Buena Vista, y toma-
ba y tomó para sí el tercio de dicho tablón.
En presencia de aquella tierra quepodia repartir y dar,
vínole el deseo de apoderarse para si de este pedazo, de aquel,
del de mas allá, y como un vértigo se daba tierras para si sin
saciarse: repartíase el desierto por el amor de conservarlo!
La avaricia se despertaba en el 'ánimo del poblador, quizá
azusado por el escribano Pereyra, que cuidaba de hacerse
dar dobles raciones de tierra y siempre cercanas á las del
fundador.
Hizo otras donaciones de chacras.
Después vuélvele el deseo de darse mas tierras, y se las
dona señalando limites naturales en la llanada de 5apía, del
otro lado del rio que viene de Humahuaca, adjudicase un pe-
queñojvalle desde un arroyo seco dos leguas hacia arriba, por
la parte de abajo los bañados y tierras que el mismo Arga-
ñarás se adjudicó en la orilla del rio hasta el fin de la bar-
ranca, corriendo en una palabra, por limites la confluencia
.de un arroyo al rio Grande donde están unos pucaranes viejos
xj caBeria ó cimientos de casas y de aíii hasta las lomas donde
hay una montaña, y desde aquel punto hacia la derecha has-
ta la cordillera grande en su cima; por el lado del rio que
este fuese su límite hasta las vertientes, como dos leguas, las
«cuales, dice, tomaba para sí para estancias de todos ganados
y tierrasde pan lleva r^ heredades^ molinos y tierras de caba-
llerías, con todas las lomas, corridas, llanadas y valles y que-
bradas y arroyos y manantiales y montañas» dentro de los
dichos límites.
El dia treinta del mismo mes Arga ña ras dicte ') las si-
540 Li EEViSTA DK BUENOS AIRES.
guíenlos ordenanzas: i.*' Que durante seis años desde la
fundación ningún vecino ni poblador puede ser preso por
deudas: S.** que á ningún fundador se le puedan vender por
vía de ejecución sus casas ni heredades: 5.'' Que los yana-
conas sirvan por seis anos, sin que puedan ser trasladados:
qae pueden repartirse los ejidos: 4.° Que en los dias de
pascua de Resureccion «á vísperas y el segundo día á misa, ■
los regidores de primero y segundo voto lleven las borlas
del estandarte que conduciría en susmanos|el alférez, y otras
ceremonias por el estilo.
Eii el mismo dia 50 se donó otra legua de terreno para
él y su hijo. No se saciaba en las adjudicaciones que él mis-
mo se hccia: el deseo de apropiarse aquella tierra tomaba en
el fundador, creces verdaderamente alarmantes. Ese mis-
mo dia dona tierras á Juan de Sej:ura, Miguel G. de Valverdi
y ásu mismo hijo, y continuó haciendo donaciones á distintas
personas.
En 11 de agosto tomó para sidos chacras mas sobre la
acequia principal.
En 2 de enero de 1694 habia tomado tierras para sí y
para Falcon: dos donaciones se hizo á si mismo en aquel dia.
El 5 de diciembre del mismo ano se adjudicó nuevas
tierras para si. Habia arbitrado el nuevo sistema de adju-
dicarse tierras conjuntamente con otros, y antes en 18 de
.Vayo se habia hecho otra adjuücacion para él, sus hijos y
pura Falcon.
En setiembre del mismo iuii) repailió las cuadras do la
banda del rio, eii las cuales no olvidó de tomar parte por
dos.
Repartió los chacras del valle de los Zapallos en el mis-
tnu me» de seliemhre y lomó paní si y para Falcon dos mil
ACTAS DE FUNDACIÓN. 541
pies de cabezadas. Hizo repartir á todos los pobladores.
Aquel mes fué de reparto de tierras, pues hizo el repar-
timiento délas de Sapla y se donó para él, como fundador
dos chacras en cambio, dice, de otras que había tomado so-
bre la acequia principal, y al costado de estas tomó otras dos,
puesto que podia tomar como para cuatro pobladores. Dio
otras dos a su hijo, lindando con las primeras; de manera
que tomó seis suertes de chacra. A su hija Isabel dióle otras
dos ciíacras.
. Muchos y repetidos fueron los repartimientos que hizo
á los pobladores durante este año.
Largo fuera referirlas donaciones que realizó, ignoran-
do como hrria los repartimienlos de indios.
Las noticias que acabamos de dar son tomadas del tes-
timonio de las actas de fundación que poseemos, y merecen
entera fé por ser copias auténticas.
El reparto que se hizo de la tierra carece de equidad; el
fundador toma para si y sus hijos repetidas fracciones, reser-
vándose el poblarlas y cultivarlas cuando quisiese ó pudiese, y
a los demás pobladores se les dá tantas porciones que necesa-
riamente la tierra tenia quepermanccer inculta y abandona-
da. Los nuevos vecinos que quisiesen venir encontraban
repartida y abandonada la mejor parle, y esto hacia lento cJ
crecimiento y desarrollo de estos puo])lo3.
Pero si criticamos el defectuoso sislemj del reparto he-
cho en 1595, bueno es recordar que en esta materia no he-
mos adelantado mucho, donaciones de vastos territorios
han prodigado los gobiernos patrios al favoriíísmo de sus
partidarios, y á veces se han dictado !eyes para despojar po-
bladores antiguos, para abrir camino á ios nuevos favoritos
que rara vez faltan á nuestros gobiernos.-
5i2 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Por esto el desierto nos circuníla por loJas partes;
por que en esta materia como en muchas no nos he-
mos emancipado de las preocup aciones heredadas de la
colonia.
Y ¿que hacia el poblador con los pohitís indios^ Les
daba un pedazo de tierra para que cultivasen y viviesen con
sus familias, con la esperanza siquiera de que acumulando
economías mejorasen sus descendientes de posición? Oh!
nunca se acordaron de los indios sino para esplot.irlos! De-
cian en los documentos oficiales que se proponían que los
indijenas reviniesen en conocimiento de las cosas de nuestra
Santa Religión; » pero— ¿que les daban en cambio de ese cono-
cimiento? ¿Guales eran las ventajas que les producía la pér-
dida de su libertad, de su tierra y el trabajo forzado? —Nin-
gún derecho positivo adquiría el pobre indio, á quien no se
concedia ni propiedad. ¿Como podían asimilarse por con-
vencimie.ito á los conquistadores? Qué! por ser menos civi-
izados han dejado de ser hombres?
Si es fatal ó inevitable que la raza conqu^istadora absor-
va á la raza conquistada, como la dominó por las armas,
osle no es un mal; pero lo quo reprochamos es, que no se
haga algo en favorde esos pobres indio-; á los que no les ofre-
cemos otro porvenir que la destrucción y la muerte.
Silos conquistadores no sup¡en)n ó no pudieron reali-
zar la conquista de otra manera, si la desgracia y 1 »s lágrimas
délos vencidos ha sido necesaria para civilizar la América
-¿que hacemos los deniócrolas que no pensamos en los in-
dios í\ue\ laman ala frontera, comojpara decirnos — que hace-
raoo! Es indísjMínsable recojer algún fruto de las lecciones
de la historia: la cuestión de tierras públicas y los indios me-
recen mas otcncíoU de nuestra parte. Los que blasonan de
ACTAS DE FüxNDACION. 345
libertad y civiliziicion deben mostrar prácticamente que son
capaces de ser libres y civilizados.
En Jujuí la raza conquistada se ha asimilado á medias
con la raza conquistadora y en las puna^ se habla todavía
la quichua, pues allí predomina la raza sometida.
VlCE.'STE G. QüESiDA.
^«H**-
I
NOTICIAS SOBRE SALTA.
(Inédito.)
CONTESTACIÓN
A la solicitud qne desde Córdoba con fecha 3 de Jnlio de 1807 se haee á
esta ciudad de Salta.
(Conclusión) (1)
Comprobante de la cuadra para el señor Obispo Fray
Francisso de la Victoria,
En el mismo libro primero de la Fundíicion al folio
veinte y tres se halla el siguiente aulo de repartición de qua-
dras y solares de esta ciudad.
Comprobante de la mudanza del Patronato de Salta; de la
Resurrección para el dia primero de mayo, como consta de
Acuerdo del cabildo de esta ciudad en su libro primero de
la fundación alfolio i2(), y es como se sigue:
En la ciudad de Lerma Valle de Salla on 50 dios del
nit's de marzo de 1717. el ilustre Cabildo, Justicia y Revi-
víase la pag, IGl lomo iX.
.Nota. .Se suprime la publicación de la acta de fundación por en-
r( htrarse co la BibloUca dé la tíevisla, .^obre este documento V, el arti-
cnlo publicado en el tO'DO V!II p.1J.¿iO;i.
SALTA. 345
miento de esta dicha ciudad, estando congregado en las casas
diputadas de su Ayuntamiento, en ellas unánimes y confor-
mes sus individuos acordaron: que respecto á lo acordado por
el procurador general de esta ciudad en Í24 de este mes, so-
bre que el Real estandarte que tiene esta ciudad en Guarda y
Custodia desde la fundación de ella, se celebre perpetua y
anualmente el dia primero de Mayo, dia de los gloriosos
Apostóles San Felipe y Santiago, para siempre jamas, que
asignan como está asignado para su celebridad ad perpetuam
rei memoriam, por estar aprobada esta resolucitíu por el se-
ñor Gobernador y Capitán General de esta provincia por su
decreto de 27 del corriente mes, que en su observancia se
mandó public&r por bando en la forma acostumbrada de con-
vocatoria general para la celebridad de su víspera y dia ote.
Firmaron los señores Alcaldes y Rejidores don Agustin de
Escobar Castellanos. Don Francisco de Aguirre. Don José
de Escobar Castellanos. Don Gregorio Ruiz de Villegas
Don Francisco Gómez de Vidaurre, Procurador General.
Ante mi Francisco López Fuenteseca, escribano Público y de
Cabildo.
Voto y jura hecha de Patrón y Abogado de Salta al Glorioso
san Francisco Javier: consta del libro de cabildo en mi-
mero 14 del cual se sirvió el Cabildo desde el año 1756,
hasta el de 1747.
ahí á fojas 11 se halla lo siguiente:
En la ciudad de Salta en 15 dias del mes de marzo de
1786 años: El Ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento de ella
es á saber: los señores Maestres de Campo don Antonio Ló-
pez y Aguirre, y don Manuel de Frías alcaldes ordinarios
electos; don Juan de Palacios, Alguacil Mayor, el Maestre de
Campo don Ignacio de Plazaola, el General don Domingo de
346 LA REVISTA DF. BUENOS AlUES.
Isasiuendi, Regidores propietarios y do haber Días capitula-
res, por estar auseoles los demás, en sus haciendas de campo
con asistencia de don Juan Manuel de Asliguela y Cortázar,
Procurador General de esta dicha ciudad. Ilabiéudose junta-
do en su sala capitular, como lo tienen de costumbre y uso
para tratar de conferii las cosas tocantes al servicio de h'ws
Nuestro Señor, bien y utilidad de esta república. Dijeron,
que se ha reconocido en el libro Capitular, el acuerdo fecho
en 8 de marzo del año próximo pasado de 1755, en orden á
jura é invocación del glorioso apóstol de las Indias Sau
Francisco Javier por especial Abogado y protector en las ne-
cesidades que padece esta ciudad de las repetidas invasiones
del bárbaro enemigo, obligándole por este medio nos alcance
de Dios el consuelo, y consuelo celestial, por hallarse los
medios humanos, sm el vigor y fomenjo competente para
contener la cruel tiranía con que amenaza la desolación de
esta ciudad y su vecindad que debe esperarse de tan poderosa
protección el remedio de tantos males. Y vistas las justas
consideraciones que para ello se hicieron presentes que tene-
mos por necesarias y convenientes: atento á no haber tenido
efecto el referido acuerdo, en la súplica y pedimento que pa-
ra su conürmacion sedebia hacer al lllmo. señor obispo de
esta diócesis, para que esta deliberación se haga con la for-
malidad nec( saria para su observancia y debido cumplimien-
to, acordaron unánimes y conformes, que se haga la dicha
jura éinvocüc on, en la forma y manera siguiente: Que ju-
ran por celestial Abogado y protector de la guerra pendiente
contra los bárbaros infieles al glorioso Aposto) de las Indias
San Francisco Javier y de las d<;fma8 ¡necesidades {)úblicas de
esta ciudad— Que &<^ tenga por dia fehtivo y de precepto el dia
tres de diciembre en olque le celebra Nuestra madre de ca«
SALTA. 547
da un £ño perpetuamente para todos los españoles que se
hallaren dentro de los límites y términos de esta dicha ciudad
y no mas, sin que se entienda por comprendidos los que es-
tuviesen fuera de ella, por escusarse escrúpulos, y graváme-
nes que de otra forma podrían resultar. Que en este dia se
solemnice al glorios Santo con misa votiva solemne y Sermón
para la mañana; y de tarde se haga procesión pública con
rogativa y concurso de toda la vecindad, sacando en ella al
glorioso santo con la mayor decencia posible, por las calles
públicas y acostumbradas, implorando su poderosa interce-
sión y la délos Santos para que por medio de ella se apiade
su Divina Majestad de nuestras miserias y calamidades, prin-
cipalmente de la bárbara impiedad del enemigo fronterizo
auxiliando nuestras armas para su castigo-, y atrayéndolos por
este medio a¡ conocimiento de nuestra santa fé: A cuya asis-
tencia se obliga indispensablemente este ilustre Cabildo por
si, y en los que en el sucedieren, á la misa, sermón y pro-
cesión, poniéndose esla entre las que son de tabla, y obliga-
ción de este ayuntamiento para su observancia. Que se
saque un testimonio de este acuerdo, y con él seruegue, su-
plique y pida allilmo. señor don Josó Antonio de Ceballos,
Caballero del orden de Santiago, del Consejo de Su Majestad
y dignísimo obispo de esta. Diócesis, departe de este ayunta-
miento se sirva prestar su consentimiento y conürmacion,
aprobando todo lo prevenido en este acuerdo y jura, y man-
dar se publique en la iglesia, parte ó lugar que fuese del
agrado de su Señoría llustrisima dándose noticia de ello al
Público. Y entendido de todo lo determinado en este acuer-
do ü\ procurador eeneral de esta ciudad don Juan Manuel de
Astigueta y Cortázar, dijo que aceptaba y aceptó en nombre
de esta República la refíírida jura de abogado de ella en el
548 LA REVISTA DE BütNOS AIRES,
Glorioso Apóstol San Francisco Javier, consintiendo se guar-
de, cumpl:i y ejecute irreroisibleinente para siempre jamás,
con las calidades y condicionen espresadas interviniendo la
aprobación y confirmación de su Seiiuria Ilustrisisima: con
lo cual se cerró este acuerdo y lo firmaron de que yo doy fé
como Escribano: Antonio López Agiiirre— Don Juan Palacios
— Ignacio di' Plazaola— Domingo de Isasmendi— Juon Mi-
nué! de Astigueta y Gortázar. Ante mi Felipe Paez de Her-
mosiila — Escribano Público del número.
En el mismo Libro del número 14, alfolio ÍG vuelta se halla
el siguiente edicto del Señor Obispo.
Nos don José Antonio de Ceballos, caballero del orden
de Santiago, por la gracia de Dios y de la santa Sede apostóli-
ca obispo de su Santa Iglesia Cathedral de Córdoba, del con-
sejo de Su Majestad etc. Por cuanto el Noble Cabildo Justi-
cifi y Uegimientn de esta Ciudad de San Felipe de Salta, pare-
ció ante nos con su procurador General prosontándose con un
catholico y piadoso acuerdo fecbo en su sala capitular en 16
del mes de marzo de este presente ano, por donde cons-
ta que todos los vocales que le componen nemine discre^
ponte — Juran al grande Apóstol délas Indias san Francisco
Javier por especialísimo abogado, Patrón y Pn)tector de
esta ciudad para conseguir por .u poderosa intercesión
de la divina Majestad colmados triunfos de Victorias de
la osadía de los bárbaros iníieles, enemigos de ^luestra
sagrada religión y del nombre español, que triunfantes
intentan la desolación y exterminio de esta dicba ciudad
suplicándonos con cordial rendimiento y afecto verdaderode
Devoción; nos sirvamos aprobar la dicha jurada elección
hecha dodiclio Santo Ají<')cIo1, para (\\\o pi-ot^^ji^ndcla con su
SALTA.
549
amparoy defensa, logren las Católicas armas gloriosas victo-
rias y triunfos de su inhumana fiereza, y se establezca la Paz,
quietud y sosiego, que tanto necesita; y que los dichos infie-
les vengan al suave yugo del sagrado evangelio, y conociendo
el verdadero Dios, logren su salvación; pidiéndonos y supli-
cándonos para mas obligar al Santo Apóstol á que la proteja,
ampare y defienda de todas las calamidades presentes que pa-
dece y de las futuras que le pueden sobrevenir; nos sirvamos
establecer en honra del Santo Apóstol, el dia tres de diciem-
bre en que la Universal Iglesia celebra su fiesta, en dia fes-
tivoy perpetuamente de precepto dando las Providencias con-
gruentes para que todos los fieles españoles wínwsgwe sexus
vecinos, moradores» estantes y habitantes, y que se hallaren
en esta dicha ciudad dicho dia, de cualquier estado, calidad,
dignidad, privilegio y condición que sean, guarden y obser-
ven el dia tres de diciembre como los demás dias festivos y
de precepto que se guardan y observan en ella; dándose por
nos providencia á que dicho dia por tarde, se establezca
perpetuamente procesión general de rogativas públicas, por
la plaza y calles de l;i dicha ciudad con la asistencia de todos
estados, sacando al Glorioso Apóstol de su Iglesia é invo-
cando su protección y la de todos los santos y santas de la
corte del Cielo para mas obligar á Dios nuestro Señor á que
le colme de beneficios librándola de todos peligros, calami-
dades y miserias. Y siendo todo por nos visto, atendiendo
á las calamidades presentes que padece esta ciudad y las que
con el tiempo le pueden sobrevenir y que en la de la san-
grienta guerra que se esperimenta, aun que los medios y
fuerzas humanas fueren competentes, es necesario siempre
ocurrir al favor y socorro del cielo, por la intercesión de los
santos para el logro de los mejores aciertos; y que en los
350 U AEVISTÁ DE BUENOS AIRES.
grandes merecimientos del Glorioso Apóstol de las Indias
San Francisco Javier, aseguran los que se acojen á su amparo
proleccion y patrocinio» el feliz despacho y efecto de sus pre-
tenciones; y que cu la jurada elección que esta piadosa y no-
ble ciudad ha hecho de su abogado y patrón. Debe esperar
de su patrocinio los colmadísimos triunfos y victorias de sus
enemigos que han conseguido los muchos reinos, provincias
y ciudades que en toda la cristiandad se han acojido ú su am*
para, eligiéndolo para padre, protector, abogado, defensor y
patrocinio. Por tanto concurriendo por nuestra parte los
qiayores esfuerzos de nuestro Pastoral Amor al consuelo
universal de todas nuestras ovejas que residen esta ciudad,
tenemos por bien aprobar y confirmar, como por el presente
aprobamos y confirmamos el citado acuerdo capitular, en que
el noble y piadoso cabildo eligió y juró por abogado y patrón
y protector de esta ciudad, perpetuamente al Grande Apóstol
de las Indias San Francisco Jovier; establecemos y señalamos
por festivo y de precepto, dentro de los muros de ella, para
solo los españoles que en ella concurriesen de cualquier es-
tado» calidad, dignidad, privilegio y condición que sean, el
dia tres de diciembre, en que la universal iglesia le celebra.
Y en cuanto a la procesión general que se presente por las
calles públicas, tenemos por bien conceder nuestra licencia
y bendición, para que perpetuamente se haga dicho dia tres
de diciembre por la tarde, dicha pública y solemne procesión
de Rogativas generales llevando en ella al grande Apóstol San
Francisco Javier como protector, abogado y patrón de esta
dicha ciudad: Y usando de las facultades que por derecho
nos compete denunciamos, destinamos y señalamos la dicha
procesión con el especial titulo, y denominación de prooe^
sion de públicas y generales rogativas: Y como tal lo instituí-
SALTA. 351
uios, fundamos y deterrainamos, en esta dicha ciudad por el
tan piadoso y loable fin á que se dirije en utilidad común, y
ie la causa pública, y ordenamos y mandamos que de hoy en
adelantfi perpetuamente y para siempre se tenga por todos los
estados de esta ciudad; por tal procesión general, y públicas
rogativas y suplicaciones, y se numere entre los que son de
tabla; y que á ella como á las demás asista el cura semanero
con la cruz parroquial y capa pluvial; y el clero todo con so-
bre pellices, bajo de la cruz parroquial; y las sagradas reli-
giones, bajo de las suyas por su orden. Y las cofradias todas
con sus pendones: Y el noble cabildo justicia y regimiento
con sus vecinos y moradores estantes y habitantes en esta di-
cha ciudad, asi hombres como mujeres y todo el estado co-
mún: y que la dicha procesión general, haya de salir y salga
de la iglesia de la Compañía de Jesús á la de San Francisco
y de alli se dirija á la iglesia Matriz, y pase á la de la Mer-
ced, y termine en la de la Compañía, cantándose en ella con
solemnidad y devoción las letanías mayores de todos los san-
tos é invocando al glorioso apóstol de las Indias San Fran-
cisco Javier después de los santos confesores y concluyéndo-
la con las preces que en el Manual Romano están determina-
das se digan, contra paganos ele. male agentes, cantando el
salmo que empieza; Deusvenerunt gentes inhereditate lúa.
Con las oraciones que alli se señalan, concluyéndolas con la
del glorioso apóstol San Francisco Javier: Y que á las doce
del dia tres de diciembre, entre repique y repique se tocarán
plegarias en todas las iglesias de esta dicha ciudad, y á la
tarde durante la dicha procesión hasta que se termine. Y
nuestro vicario como á quien toca dirijirla y gobernarla la
dicha procesión general, teniendo especial atención á que
todos vayan en ella con la mcdeslia, devoción y decencia que
552 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
pide tan piadosa función para que se consiga el favor que de
ella deben todos esperar de la piedad y misericordia de Dios
nuestro señor. Y que á mas de salir la procesión se haga una
plática exhortatoria animando á penitencia y acabada la pro-
cesión otra exhortando á la perseverancia. Y por que la ver-
dadera disposición es estar en gracia de Dios, y esto se con-
sigue lavándolas conciencias, en las Aguas del sacramento
de la Penitencia, concedemos indulg ncia Plenaria y remi-
sión de sus pecados á todos de qualquier estado y condición
quesean que confesaren y comulgaren en dicho dia por el tiem-
po que hay hasta 12 de febrero de 1741 que es por el que nos
están concedidas las facultades Apostólicas. Y en virtud de
nuestra Jurisdicción ordinaria concedemos perpetuamente
cuarenta dias de indulgencias á todos los que asistieren y
acompañaren dicha Procesión. Y para que llegue á noticia
de todos, se publicará en la santa Iglesia Matriz, en dia de
concurso en que están las santas comunidades Religiosas, y se
les avisará en particular á cada una, y se les dará testimonio
de todas Ijs diligencias y el ilustre Cabildo lo podrá copiaren
su libro de acuerdos y guardará el original en su archivo.
En cuyo testimonio mandamos dar y dimos el Presente, fir-
mado de nuestra mano, sellado con el sello de nuestras armas
y refrendado de nuestro Secretario de Cámara en Salta en 12
dias del mes de abril de 1756 anos— Joséph Obispo de Cór-
doba—Por mandato de su ilustrisima el obispo mi señor —
Don Ángel Manuel de Quintana, Secretario. (1)
1. Nuestro amigo el doctor Carranza nos ha facilitado este escrito.
DESCRIPCIÓN HISTÓRICA
DE LA
ANTIGUil PROVINCIA DEL PARAGUAY.
4
(Continuación) (1)
Luego que se le dio parte, que unos veinte bueyes que
servían en el Fuerte San José, en la otra banda del Paraná,
se habían plagado de garrapata conque venían los bueyes
de los Brasileños, que concurrían al mercado de Itapua,
mandó que los mataran y quemaran, creyendo que con esta
operación se contendrian las garrapatas en aquella banda y
no llegarían acáj pero se engañó y quedó burlado, ellas pa-
saron y en muy breve tiempo cundieron. Entonces fué
que mandó que se mataran los ganados, aun cuando no se
les encontrase una garrapata. Así se degollaron miles de
estos, de manera que muchos ganaderos quedaron de un día
para otro sin una res que carnear, y sus comisionados, Jue-
ces y Jefes de los Partidos, porlogeneral hombres perversos
y enemigos de sus paisanos, principalmente un Francisco
1. Véase la pfigin;» 201.
354 U REVISTA DE BDENOS AIRES
Ojeda de Tapua, iin Marcos Duarte^ y un N, Navarro de la
Villeta; un Aguslin Agüero, hombre torpe é inhumano de
Quiquió» sNorberío Orlellado, subdelegado de Misiones, abu-
saron de las órdenes ({ue tenian é hicieron degollar sin dis-
tinción, no solamente los gunados plagados, sino también
los que no estaban; porque sabian que el proceder y obrar
en perjuicio de los 'Paraguayos, era del agrado y aprobación
del tirano dictador. f26J l£n efecto, inútiles eran las que-
jas que contra ellos se le daban, de los robos, de las injustas
exacciones y crueldades que comeliaii. El las oia alguna
que otra vez, con mucha indiferencia, pero nunca les ibaá
la mano, antes bien parece, que los mandaba siguiesen con
sus depredaciones y crueldades, en que él mismo tenia fun-
dada su complacencia, alegrándose de haber encontrado
hombres, que le imitasen en su tiranía, despotismo y ex-
poliaciones, que eran la base de su gobierno, plantificado y
36. La garrapata {ixodó) es un insecto sin alas, de coior pardusco,
raayorque una lenteja y menor que una judia. Time seis patas con las
queso adhiere fueriemente y se mantiene de ordinario qii\ os pajonales
formando racimos.
En las estancias llamadas del Estado, mandó Francia se mataran á
bala los ganados que penetrasen.
Los de aquellos á quienes el dictador detestaba en particu-
lar, eran los especialmente contagiados por la plaga y hubo muger viuda,
pobre y sin amparo, afirma don Carlos Loizaga en su Breve r^^^fladel
gobierno terrorista de Francia, etc. (K. Grito Paraguayo) á quien matan-
do la vaca lectiera que le suministraba el alimento, quedó privada de ese
•ocorro. quizas único para conservar su existencia!
Se observó entonces que el estrago causado por esta garrapata algo
diíereote déla del país fué en campo firme pues no llegó íi ias ciénagas d
esterot.
En seguida, dejcncró en el cui, pequeña acaride roja ó vicho colo-
rddo que infestó á los caballos— A. J. C.
PARAGUAY. 365
afianzado sobre la ignorancia de Ips naturales de la provin-
cia, para reducirlos á la mas duraé ignominiosa esclavitud.
y gobernarlos ó tratarlos, no como á hombres sino como á
bestias, uncidas al carro de su tirani;.
Adoptó y siguió las implas máximas de Maquiavelo y
tomó por modelo á Pigmaleon, rey de Tiro. Lo imitó en to-
do; pues según el retrato que Fenelon en el Telémaco, hace
de dicho rey, no había diferencia de aquel al dictador Fran-
cia. Cotéjense las acciones y conducta del uüo y del otro,
y solo por no ^aer en el antiguo error pitagóricí), no se di-
rá que el alma de Pigmaleon, salió de los infiernos y vino á
animar al hijo de un Mameluco Paulista, (±7) para ser el pri-
mer tirano de América, renunciando á toda virtud cristiana.
Veinticinco años de tiranía y despotismo, que no se leen
en las historias de las Naciones, jimio el Paraguay en pri-
sión, arrastrando pesadas cadenas. Vio arrojados á sus hi-
jos inocentes, y encerrados en oscuros aposentos subterrá-
neos á hombres oetojenarios, y sacarlos al cadalso al cabo
de veinte años de dura y horrorosa prisión. Vieron los Pa-
raguayos, á un Obispo abandoíiado y privado del ejercicio
de su ministerio pastoral, y de sus rentas, contribuyéndole
al mes con solo seis pesos para sus alimentos, habiendo
también sep¿irado de su lado á su secretario el presbítero
andaluz don José Benito Godoy 28) y á un lego Francisco
Aguirre (vizcaíno) que le servia de mayordomo, y lo tra o
desde la Recoleta de Buenos Aires, á quienes los tuvo presos
en un subterráneo del cuartel del Golejio, dejando en su
27. El capitán don Garda Rodríguez Franca (a) Colla ó Carioca—
A. J. C.
Í28. Murió de capellán de las monjas Capuchinas de Buenos Aires
A. J. i;.
356 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
compaüia á su sobrino, el clérigo loco don Pedro de la Rosa
Garcia de Panes y los negros esclavos Ventura y Dionisio, es-
te y el i." borrachos diarios, para que espiasen su conducta
y le mortificaran mas en su soledad, en que vivió el Obispo
veinte anos, obligándole antes á nombrar por su Provisor
y Vicario general del Obispado á un Hoque Céspedes, clérigo
ignorante, codicioso y adulón. ("29) Vieron á ia catedral de
^9. Creemos de algún interés los datos contenidos en unos Apun-
tes que A este respecto nos suministró un Ciudadano paraguayo, al que
dejamos el estilo origuinal que lo caracteriza y en el quQ refiere lo que
presenció muchas veces-'
Entre otras cosas— dice lo siguiente—
«Vivia el Obispo don Pedro Benito G, ele Tanés en las espaciosas y
anUguas casas que habia elejido para su palacio episcopal. Después de
ser presos el secretario presbítero Godoy, y el mayordomo religioso
Aguirre, y ser despedidos todos sus familiares, quedaron en su compa-
ñía el sobrino don Pedro, y el f sclavo negro Dionisio. Estos vivían en
continuas reyertas, alborotabnu á gritos el palacio, uno á otro se insulta-
ba de palabras, sin ningún respeto á aquel Santo Varón, que sepultado
en su dormitorio oia y presenciaba silencioso, y paciente estos altercados.
Parecía que el Dbispo se hacia ó estaba constantemente enfermo de
hipocondría: era en cierto modo un autómata, que solo se movía á im-
pulsos del sobrino que jugaba con ¿I. y le hacia temblará gritos y ame-
nazas deque seria deprimido por el dictador.
Según el estado de embriaguez de don Pedro y de Dionisio, eran los
padecimientos del obispo, ya quedando sin comer ni beber uno ó dos días,
ya sacándole al patio déla casa y hacerle montará caballo dentro del
mismo, teniéndole de la brida á diestro y siniestro, ya conducido hasta
la puerta de la callo ó ventanas á horas en que pasaba el relevo de guardia
déla cárcel, para hacerle entender que aquella era quien iba íí apresarle: ya
Introduciéndole encasa pelanduscas que fuesen á sentarse al ladodsl
Obispo, y le pasasen la mano por la cara: ya sacándole á pasear por las
caMi jr calles por donde quería y muchas veces armados de puiales ocul-
to*.
lío teniendo don Pedro como proveerse de fondos para sus frecuentes
PARAGUAY. 557
la República arruinada, sostenida con puntales y colocado
de cura de ella, á un clérigo Ramírez, idiota, corrompido,
borracheras, vendió todos los libros del obispo, sus alhajas, sus vestidos
y ornamentos episcopales, etc., que mucha parte se destinaron ¿zapatos
de señora.
Al cabo de diez ó doce años de esta vida, dio fm á su existencia,
duimiendo embriagado y despertando en la eternidad, en fuerza de un
insulto repentino que le ba ló en vómitos con que apareció su cadáver.
Desde entonces quedó el obispo sosegado y era asistido de la familia
piadosa de don Alejandro García Diez, pero sin que sacerdote alguno le
visitase. Vivia como si no existiese, hasta que por julio de 1838 envió el
dictador Francia á su actuario Policarpo l'atifío á decirle que sino ejercía
su ministerio episcopal, determinaría declarar sede vacante. Contestó
modestamente el obispo que mientras él viviese, no habría lugar á ello:
que haria todo esfuerzo de funcionar: que sí no lo habia hecho anterior-
I mente, fué por su notoria dolencia.
Al momento ordenó el Dictador al Provisor y vicario general y demás
clérigos prestasen obediencia y asistencia al obispo, mandando al Ministro
Tesorero de Hacienda don Juan Manuel Alvarez'que le proveyese de cuan-
to necesitara.
La vida de postración en que permaneció el Obispo, le habia redu-
cido á estar enclenque: no podía caminar, sino apoyado de una ó dos per-
sonas, agregándose á esto su anciana edad de ochenta y tantos años.
Solicitó hablar con el dictador; pero este se negó, y dio principia
por el mes de agosto á la consagración de oieos, para lo que era condu-
cido al templo de la antigua €otedral en una silla de manos, suspendida en
hombros de cuatro personas.
Seguidamente comenzó las confirinaclones en la misma Catedral, pa-
ra lo que se movió t. do el pueblo, y particularmente las tropas de los
cuatro cuarteles del dictador (el del Colejio, San Francisco, el Hospital y
el de Lanceros.) Cada militar quería cargar en hombros la silla del obis-
po: las campanas de la Catedral se deshacían en repiques al venir y volver
al templo: los fieles se le arrodillaban en el tránsito al recibir su bendi-
ción: los soldados de la escolta del dictador eran los que mas sobresalían
encomoeícncia por obsequiar, reverenciar y cardar al ubispo, de suerte
;> )S LA RUVISTA DE BUENOS AIRES.
escandaloso, como lo eran todos en general, y delator. Vie-
ron á los ministros de su religión, cargados de grillos sin
que sabedor de esto el Dictador, se alarmó, y al Instante hizo llamar al
sacristán mayor de la Catedral, presbítero don Pedro Pablo SoÜs, y le
previno que el campanario de esa iglesia amenazaba ruina: que era pre-
ciso bajar las campanas, para que se construyera una nueva torre de
material firme.
El campanario fué demolido, y cesaron los lepiques. dándose príif-
cipio á la nueva torre; pero estando por concluirse el segundo cuerpo
de ella, halló por conveniente el Dictador deshacerla, como se verificó,
quedando el templo sin campanario, ni torre.
Mientras tanto el Obispo concluía las confirmaciones de la Catedral
y pasaba á la parroquia de la Encarnación; pero el Dictador no estaba con-
forme con la reverencia profunda que se tributaba al Prelado, principal-
mente por sus tropas y determinó que se demoliera también el antiguo
palacio episcopal, á fm de que se le construyese uno nuevo obligando l\
que el obispo fuera á vivir ala casa de don Alejaiulro García Diez, donde
á los pocos días de morar en ella comenzó á espcrimentar decadencia
en su salud, debido todo á oficiosidades dt 1 dictador, que con el título de
prodigarle cuidados concluyó con su existencia por medio del tósigo h
mediados de octubre de 1838.
El 20 de setiembre de 18¿iO, dia delaimiertcde Francia, se suspen-
dieron las campanas de la Catedral en una horca, para que con sus tañi-
dos y dobles contribuyesen á las plegarias fúnebres y exequias del finado
y asi estuvieron hasta que se construyó la nueva Catedral.
También se sabe de cierto que si el obispo Panes se hubiese negado
é ejercer sus fundones, iba á ser conJucido preso A un departamento en
fl cuartel de San Francisco, que por orden supromi inbia proparado el
coiuandanle teniente doh Uasillo Ojeda. »
Hasta aquí nuestro amigo Peña.
El señor Navarro {veinte años en un calabozo etc.) ana<lequecse ve-
i.eno le íufc sumiiiislrado en unas seis botellas de vino que un dia le envia-
ra de regalo el dictador. Opinión que ya la avanzó el ilustrado presbítero
chl'cno, autor de l.o$ Intereses Católicos en Snurica^ tora. I. p. 200 —
A.J.G*
VARAGUAY. 559
delito alguno y encerrados; sin permitirles ni aun el Brevia-
rio: embargados sus bienes para no tener de que subsistir en
su larga y aflictiva prisión injusta, que duraba, si alguno no
moria en ella destituido de toda asistencia espiritual y tem-
poral, por diez y seis y veinte años. '
Vieron los Paraguayos á un hombre que habiendo con-
vocado y reunido en Congreso á los habitantes de la provin-
cia, presidió en él, y se hizo proclamar por sus parciales,
i^Supremo Dictador Perpetuo de la República del Paraguay. »
prevalido de la ignorancia de los Paraguayos, que no sabian
ni conocían la autoridad sin limites de la dictadura; y que
el dar á un ciudadano en una República una autoridad ilinii-
tada es el mayor de todos los males, y mucho mas cuando se
le entrega el mando sin una Constitución que lo refrene pa-
ra no abusar de él, limitándole su duración. Asi es como
el dictador Francia se arrogó una exorbitante y desmedida
autoridad y empezó por ser déspota, dejenerando luego en
tirano y verdugo de sus paisanos: y antojándosele que la
dignidad episcopal le hacia sombra y ofuscaba su dictadura,
tiró á perseguir al Obis})o hasta envenenarlo finalmente h a-
ciéndole padecer como queda dicho. Negó públicamente la
religión católica, y se declaró Jefe y cabeza de la iglesia Pa-
raguaya, atribuyéndose también la potestad espiritual y ne-
gándola al Obispo, \Véase el escandaloso é injurioso auto,
que espidió é hizo publicar contra este virtuoso y ejemplar
prelado el ano de 1820).
Llegó á tal estremo su frenesí, que una vez, liabiéndo-
sele alterado demasiado la bilis, salió á los corredores de li
casa de gobierno, y desafió al Sumo Pontífice de Roma! Oíra
vez, habiendo salido el sanlísimo, se encontró con él, y lejos
de parar siquiera á que siguiere adelante, se paró el sacer-
3G0 LA REVISTA Dli BUENOS AIRES.
dolo que lo llevaba (el padre Favio huyó la jente que lo
ücompafiaba, y pasó el dictador, sin sacarse el sombrero,
ni hacer lainpoco una demostración de reverencia ¿que mas
podia hacer un Musulmán, un hereje y un ateísta? El no
ci eia en Jesu-Crislo.
Suprimió las instituciones religiosas, bien que sus indi-
viduos vivian ya una vida muy relajada; erijió en cuarteles
sus Conventos, y aplicó sus temporalidades al Estado asi co-
mo los fondos del Colejió Seminario, único establecimiento
literario, en que bien ó mal, algo se aprendía; privando en
coiisecue. cia los estudios que se daban en él; (50) porque sus
miras no se dirijian, sino á dominar esclavos, y no á gober-
nar hombres ilustrados; para conseguirlo formó y levantó
numerosos tropas sin necesidad, no para defender de enemi-
gos á la República, pues no los tena, sino para guardar hom-
l)res presos, de (jue estaban llenos los cuarteles y Ja cárcel
pública, hasta el nú ñero de seiscienías á setecientas pei^sonas
de ambos sexos, y de todas edades; fuera de los que habia en
las villas, y en cada Partido, para infundir el miedo y el ter-
ror, y disimular el que él mismo tenia al pueblo; efecto na-
tural de su despotismo y tiranía; por mas valor que apa-
rentaba.
Pero cuando salía de paseo á caballo, mandaba cerrar
las puertas y viiilsuas que caían á la calle por donde transi-
t;iba; y si alguna persona, por descuido, casualidad, inadver-
tencia, ó por quele ganase el tiempo, seeneontraba con ól en
uO. !'>le <'sial>ltciinioi)lo con el liluloúc "Rial Colegio Seminario
Conciliar de San C'rlcs'' fuO eligido el año do i783 en viriud de
r.cal'c<!dula de 28 de febrero Je 1780: cntM se ensoñaba lailnidad, con los
cU'iJKMitos de la netórica, riloüofía, Teología tlagiuMIca. Moral, j Kscoli'is-
1.' .-A. J. (.
PARAGUAY. 561
esa calle, era ya un delincuente de alta traición, y desde ese
punto lo mandaba conducir á sablazos hasta la cárcel y lo
cargaba de prisiones para siempre. (3i)
31, La mayor parle de las tardes, en el verano á las 5 y en el in-
vierno á las Zj, era la hora en que regularmente salla á pasear el dictador.
Pocos minutos antes aparecían en la bocacalle de la esquina de su
casa dos batidores armados de tercerola, pistola y sab'e, dispuestos á pre-
ceder de media cuadra al dictador con el sable desenvainado y presentado de
filo y á igual distancia tn la otra bocacuadra estaba apostado un sárjenlo
húsar con idénticas armas.
Luego que dejaba aquel su palacio guardaban este orden en la marcluí
cuidando de observar las señas que les daba para tomar las calles que de-
bían seguir que rara vez se variaban hasta que llegaba al cuartel del
Hospital en cuya azotea permanecía largo rato. {Etjzaguirre en su Obra ci-
tada.
Todos los habitantes sabían estas horas y las calles que gozaban
de tan triste privilegio permanecían desiertas y si por necesidad se transi-
taban era con el sombrero en la mano y cuidando evitar la vista de los bati-
dores y el encuentro del Dictador.
Guando se aproximaban tales momentos, puertas y ventanas de dichas
calles se cerraban como por electricidad á la voz de chaqué car ai (cuida-
do con el señor) cien veces repetida, de manera que hasta"los perros que
casualmenteaparecian peregrinos corrían como azorados del p5nico que
habia.
Se tenia muy presente lo ocurrido al joven Joaquín Riera, encontrado
al oscurecer por el dictador que regresaba á palacio— y otra vez al espa-
ñol don José Sirio. El primero perdió la vida de resultas de los golpes
que recibió y al segundo se le conmutó la pena de muerte en 15 años de
trabajos piíblicos con grillete.
Un caballo de pelo moro era el de la silla del dictador, sin embargo
de que una tí otra vez montaba uncevrunoó un picazo y cualquiera de
los tres, era conducido diariamente por un soldado á pié desde el potrero
del Hospital á palazo.
No acostumbraba fustigar á la caballería por las ancas, sino por la
,*ixl L4 REVISTA DE BUENOS AIRES.
i; acto solo de mirar á su persona y á la casa de Go-
bierno, lo graduaba por delito digno de la última |)ena,
como «i In mirada de un infeliz despidiera efluvios vene-
cabeza con un látigo ingles, no obstante de que su silla era español?, afor-
rada en torciopelü punzó y con pistoleras.
En los últimos años ¡va apareciendo gacho de la vejez; pero tenia es-
pecial cuidado de enderezarse ó ponerse tieso al atravesar las bocaca-
lles.
Se le oia muchas veces hablar solo y ríelo en sus paseos, como que
qucriaque se notasen y supieran sus soliloquios que cabi siempre denotá-
hau imprecaciones.
Su traje habitual era pantalón ajustado de casimir color almendra
y altas polainas de lo mismo— fraque abrochado, oscuro ó azul con dos
galones en las bocamangas y una estrella de lo mismo en el estremo de
cada faldón— coleta y sombrero apuntado á lo Napoleón cuya semejanza
pretendía en alto grado, á pesar de su físico acartonado y ríjido. (a)
La última vez que salió fué por el 2^ de Agosto (1840) y lo hizo, con
asombro jeneral, embozado en una capita colorada de paño la mis-
ma que después de muerto el Dictador tuvo en sus manos el caballero que
nos comunica este dato.
['revisto por él su próximo fin, puso fuego á sus papeles por varios
tíias consecutivos, en uno de los cuales y en altas horas de la noche se le
incendió la habitación que ocupaba á punto de haber tenido que ocurrir
la guardia á sofocarlo, llamada & voces por aquel y lo consiguió arrojando
muchos objetos á la calle. A la mañana siguiente, multitud de ojos y ma-
nos examinaban con curiosidad, fragmentos de una tela (bombasí) de que
6e componían las sfiban is del dictador, la que nadie conocía hasta enton-
ces en el l'araguai. A. J. C
(a) Hemos cotejado los retratos del dictador que ilustran las Obras
del ingles llobcrtson, americano Tage y francés Demcrsay — pero ninguno
i>e asemeja tanto al orijinal (según opinión jeneral de los que le conocieron)
como el que trabajó Lorenza na á su regreso del Paraguay y remitió desde
í;énova al señor Insiarie, quien nos le faciUtó en agosto de 1803 para ha-
r¿r lomar por Edmond Lebeaiid la copia fütogrúüca qu^ corre.
El lienzo es como de una yarda y representa al Dictador de silueta
PARAGUAY,
^565
nosos, que lo atosigasen; tal era el miedo que tenia! Era
déspota y tirano, habia de temer, y los crueles remordi-
mientos de su criminal conciencia no le dejaban dormir! • • • •
Estableció el espantoso sistema del espionaje, y pre-
mió á los delatores calumniosos con empleos lucrativos, (32)
sentado, teniendo bajo su izquierda un mapa del Paraguai y con la dere-
cha metida en la botonadura del justillo ó chupetín —á sus espaldas se ad-
vierta una ventana abierta y medio velada por una colgadura—viste casa-
ca ó uniforme de coronel español del que ya nos hemos ocupado. Dá el.
frente á su biblioteca que (según una obra anónima publicada en Madrid
en 1852) se componía de una colección selecta de autores españoles, de
algunos libros franceses y de un diccionario de artes y oficios del que ha-
cia mucho aprecio y lo consultaba siempre que tenia que dar algún decre-
to relativo á la agricultura y á la industria. De consiguiente érala única
librería que habia en el pais puesto que solo se permitía la introducción de
obras piadosas.
Francia no era abogado como pretenden algunos y solo estudió en la
Universidad de Córdoba (en uno de cuyos escaños grabó su nombre con un
taplumas y el cual vimos en 1853) la lójica de Aristóteles, la filosofía de Du-
pasquier y la teología de Goti, tínica facultad en que se graduó puesto que
apenas conocía el derecho por los preceptos del Decálogo— y en su tiempo
no habia^:átedra de esta ciencia en San Carlos como observa muy bien el
doctor Somellera,
Era sobrio, de estatura mediana; los rasgos prominentes de su fisono-
mía espresaban á la vez la suspicacia y la perspicacia— Manejaba con bas-
tante soltura el idioma Francés y tenia lijeras nociones del ingles - La his-
toria, la Geografía, las ciencias prácticas y las matemáticas eran sus estu-
dios favoritos.
32. Citaremos un hecho.
En 1833, el ilustrado español Cabrera, compañero que fué del famoso
Montenegro, que el año 23 entró al Paraguai con el titulo de Obispo franc-
masón fué delatado por su escribiente, un oriental Felipe Buzó, atribuyén-
dole haber dicho que el doctor Francia no valia nada al Lado de los abo-
gados de Buenos Aires. *^
Esto bastó, para que el dictador lo remitiera al cuartel del Hospital cen
una pesada barra de grillos donde terminó sus días con la§ piernas ulcera-
das, Escusaraos decji*, que Buzó se atrajo la odiosidad pública.— A. J. C.
504 L4 REVISTA DE BUENOS AIRES.
Él mismo forjaba las acusucionos calumniosas en bor-
rón, y lo daba á sus comisionados, para qué copiado en lim-
pio, se lo pasasen contra las personas de quienes sospechaba
serle desaféelas, y esto era una prueba convincente contra el
supuesto acusado, para ponerlo en perpetua prisión, ó pasarlo
por las armas. Asi, fué vengándose de todos aquellos dequie-
nesen su vida privada hubiese recibido algún leve agravio,
oque después de su colocación hubieran manifestado indife-
rencia. Acciunes propiasjde un hombre bajo, vil, y vulgar, como
era el Dictador Francia, que se hizo juez en su propia causa.
Pero no se contentó con vengarse de aquellos, mostró
también sU diabólica ingratitud con los sujetos que mas se
empeñaron en colocarle en la Suprema dignidad do Dictador
pcrpcluo; tal fué un Miguel Ibañes, vecino de Concepción, á
quien antes del Congreso, lo tuvo en casa, y le prometió que
lo baria Comandante perpetuo de aquella Villa. Creido este
en la promesa, buscó votos, influyó y sujirió á los demcs Di-
putados, que proclamasen á Francia Dictador Perpetuo, en el
Congreso del año de 18IG. De este modo, consiguió aquella
Suprema Dictadura Perpetua. Posesionado de ella, confirió ú
Ibañesla Comandancia de dicha Villa; pero á los dos ó tres años
lo depuso y trajo presoy murió así en la cárcel pública de la
capital. 55) Por lo regular así recompensaba á sus servidores.
33. Ibañes, á quien el Dictador cq otro tiempo llamó su padre, murió
impenitente, declarando en su calabozo, que no tendría perdón de Dios
por haber sido quien elevó á Francia falsificando registros en complot de
un Miguel Noceda (á quien premió desp-jes el dictador con 200 azotes) con
el objeto de combatir la candidatura de don Fulgencio Yegros que apare-
cía como rival del que andando el tiempo debía empujarlo al patíbulo. La
fatalidad se cebó no solo en el padre sino que el hijo de Ibauez á la muerte
de aquel fué encerrado en un sótano del que salió trémulo en 18¿i0 después
de 2/i afiosdc prisión cuyacauba ignoraba. Raros arcanos de la Providen-
cia! A. J. r.
PARAGUAY. * 365
Arruinó hasta el último estremo á las familias mas visi-
bles; persiguió á los ciudadanos de luces y de caudal, y tenién-
dolos en prisiones, por largo tiempo incomunicables, los
sacaba al cadalso, y les embargaba los bienes, dejando á sus
familias en la oscuridad y miseria; no habiendo cometido un
delito digno de tales penas y castigos, sino por el qué les
forjaba él; esta era su favorita y diaria ocupación.
Vieron los Paraguayos á un dictador apóstata de la fé
cristiana, que abrazó el Deismo, haciendo creer á sus oficiales
militaies, que él no habiade morir; y á sus sátrapas [ios Dele-
gados de los Partidos,] que para salvarse, no necesitaban mas
que servirle bien, según él les ordenaba. Obligó á los para-
guayos con el mayor rigor á cumplir sus deberes, roas allá de
los límites prescritos por la naturaleza; pero al mismo paso
les privó de usar de sus derechos, de que les dotó el Supremo
Criador, cuales son, la libertad civil, la seguridad individual,
la propiedad y la igualdad.
Vieron á un Dictador que hacia consistir su grandeza y
su placer ne la miseria y anonadamiento de sus conciudada-
nos; sacrificando centenares de ellos á su vengativo diabó-
lico furor, por el pánico terror y miedo que les tenia.
Vieron á la lozana juventud de la Provincia vejetárse
en la ignorancia, en los vicios, en la corrupción y disolu-
ción; sin costumbres, ni moralidad alguna.
Vieron finalmente á un dictador, que para persuadir la
justicia de sus determinaciones, usaba de la fuerza, llenando
las cárceles de presos; siendo este proceder la mejor prueba
de su mal Gobierno; ateísta, fraudulento, embustero, sus-
picaz, tímido, inaccesible, ladrón é impio, morir impeni-
tente, el dia Domingo 20 de Setiembre de 1840, á hora de 8
ó 9 de la mañana, en su cama, no en postura natural,
o66 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
sino atravesado en ella con la cabeza colgada hacia el sue-
lo. (oA)
JuTentud! vosotros sois el futuro pueblo, no perdáis de
vista este diminuto bosquejo de tiranía y despotismo cruel
que sufrieron vuestros padres en cadenas; vivid precaucio-
nados, y preferid siempre para vuestra felicidad un Go-
bierno constitucional, al imperio ó poder ilimitado de uno
solo.
Pero seguiré el hilo de mi Descripción^ de que insensi-
blemente me hé desviado.
Mariano A. Molas.
(Continuará.)
S4« Era tal el terror que infundía el Dictador, que nadie se atreTÍa
á preguntar por el estado de su salud á pesar de' que todos la creían muy
mala desde que continuaba cerr^idi la botica del curandero Don Juan Vi-
cente Esiigarribia, en cuyos brazos rindió su último suspiro— noticia que .
sin embargo de ocultarse por el momento, según Loizaga, semejante al
gas que sin estrépito se difunde poruña inmensa ramificación de tubos,
cundió por todos los ángulos de la población marcando en los semblantes
la novedad del grande acontecimiento como la solemnidad de los momen-
xos que corrían, hasta que los dobles en las iglesias y el movimiento de tro-
pas anunciaron que el dictador habia pagado el tributo impuesto á los des-
cendientes de Adanl • • • • (b)
Esa tarde, nos contaba años atrás en Villaguay un testigo presencial,
el populacho recorrió en tropel las calles de la Asunción poblando el aire
con 6u clamoreo y mesándose el cabello las mujeres, esclamaban desespera-
das ¿posible es que te hayas muerto mi hombre grandel A. /. C.
(b) Oración fúnebre dedicada al mismo y pronunciada en la iglesia
de la Encarnación el dia 20 de Octubre de 1840, por el presbítero ciudada-
no Manuel Antonio Pérez (cordobés). Véase La Gaceta Mercantil número
5553-7 de mayo lb/i2)
LITERATURA.
•«im*
LA LÁMINA DE OHÜUO Y LA GUIRNALDA
Y PALMA DE POTOSÍ
depositadas en la Sala de Audiencia üel Superiar Tribunal de Justicia
de Buenos Aires.
(Continuación.) (1)
IV.
Al despuntar la aurora del 24 de diciembre entre los
sonrosados celajes de una alborada hermosa, aparecieron
las Gasas Capitulares vistosamente adornadas.
Todos los arcos superiores ostentaban trasparentes en
cuyo centro se leian inscripciones alusivas circundadas por
candilejas de cristal de color.
Alternaban con estos bastidores, varias pirámides cu-
biertas de yedra y orladas de la misma clase de luminarias.
Del centro de la fachada, se destacaban dos jénios— el
de la derecha^ sontenia el escudo de Oruro, mientras que el
1. Véase la páj. 251*
368 LA RETISTA DE BUENOS AIRES.
de la izquierda lo hacia con el de Buenos- Aires, y asidos
fuertemente simbolizaban la estrecha unión de ambos pue-
blos.
A su lado se alzaban unas columnas que servían de base
á dos estatuas emblemáticas de la fidelidad y del amor al sobe-
rano y de cuyas manos pendia una cadena que cerrando la
órbita del arco, remataba en una cantidad de trofeos mili-
la res ingleses, que ligados con ella eran el sustentáculo de
todo el cuadro.
En el centro de esa órbita, coronada por un magnifico
escudo español, se leia esta octava.
No yá sus glorias vocifere ufana
La fama voladora, que no cuenta
En sus fastos, acción mas cortesana.
Empeño de lealtad que amor patenta —
La dulce unión mas fiel, mas soberana
De dos pueblos leales representa,
Que rinden los respetos mas profundos
Al Señor y monarca de dos Mundos.
En los arcos colaterales se colocaron idénticas inscrip-
ciones—^ la Relijion — AlSoberaní — Al señor Liniers^^A la
Patria-^ A Oruro— A los defemores de la Patria -etc. — {5),
(5) He aquí 8 u contenido :
A ta Relijion— Sanldi relijion que errante— Por varias rejiones jiras,
—Aquí tu misma te admiras— Feliz, en paz, y triunfante. — Si en estado
tan brillante— Fiel conservarle ha podido— El pueblo siempre aguerrido-
Contra el infeliz Bretón,- Será su eterno blasón— El haberte defendido —
Al Soberano -Al Soberano mejor, — Al Monarca mas amable,— Padre
tierno, dulce, afable,— A nuestro Key y Señor,— En defensa de su honor
— Crtditode su bondad,— Sello de su autoridad,— Jura tributo obsequio-
so—Este pueblo victorioso— Su amor, su fé, su lealtad*
GLORÍAS nacionales; 569
Desde que el sol principió á mitigar sus ardores, la
plaza mayor de la Victoria y calles de aveuida, de cuyos bal-
cones pendían riquísimas colgaduras de seda y brocado, se
encontraban cuajadas de espectadoreá que esperaban con la
respiración contenida que el estampido del cañón anunciase
la aproximación del gran cortejo.
Las tropas de las tres armas de gran parada, con lujo-
sas banderas y estandartes al viento, fueron llegando de sus
diversos acantonamientos y tomando posición.
La Lejion de Patricios, con el uniforme entusiasmante
de su cuerpo (chaqueta azul centro blanco; se estendia desde
la puerta de Cabildo basta el arco toral de la Recova. Se-
guía el tercio de Gallegos, con su vistoso plumaje azul car-
mesí (6j y demás cuerj)os en dos alas, acordonados por
Provincia;
AlSr, Linter s-~E\ invicto Jeneral— Que este pueblo defendió, — Con
lauro eterno ganó— Una corona inmortal.— En su intrepidez marcial —
l\adicó su eltvacion, — Y esta creció con razón, — Cuando con raro herois-
tno— Supo triunfar de si mismo — Mas que triunfó del Bretón.
A la Patr¿a^,0 patrio suelo! tus glorias—Con tanto lionor mereci-
das,—Mejor en cedro esculpidas— Deben ser quQ en las historias. — Fan-
tásticas tus victorias — A Londres parecerán; — pero de tu noble afán — Son
íideligncs testigos— Tus vencidos enemigos— Ellos las publicarán.
A Oruro—QuuU en el pecho grabada— ¡O Ilustre Villa! tu acción
Fiel, jenerosa espresion~De tu lealtad refinada- Asi resulta afianzada —
Nuestra Uhion, nuestra amislad, — Pues con estrecha igualdad — Realzas por
punto de honor— Los quilates del valor — Con lu jenerosidad.
A los defensores de la PíííreVí— Jenerosos defensores— De la libertad,
del Rey,— De ia Católica ley,— Déla patria redentores, —Fuisteis valientes
actores— En dos escenas terribles— Os habéis hecho temibles — Al mismo
valor, y tanto — Que este nombre os dá el espanto: Les soldados inven-
cibíes,
(6) Razón de los uaiíor.nes de las tropas levantadas por el señor don
Santiago Liniers y Bremani para la deftíiisa de iUioiios Aires— ms. con
uua gran lüininu al pastel.
'.7o I.A REVISTA DE BIENOS AIRES.
Atravesando la^plazadcl Mercado hoy [25de Mayo] tomaba
la formación por la calle de la (Fonda délos Tres Reyes >
f 25 de Mayo) para el norte, hasta desembocar ala de Pie-
dady desde donde jirando al oeste iba á terminar en la puer-
ta del Tribunal Consular. (7).
Mientras tanto, la hora preGjada habia sonado y los
vecinos y comerciantes mus respetables y acaudalados se
encontraban reunidos ea el Consulado á invitación de este
para solemnizar el acto de la entrega. (8j
Tomadas las medidas del caso para el mejor éxito del
ceremonial y recibido recado atento de que el Ilustre Ayun-
tamiento quedábaya instalado en su Sala Capitular y presidi-
do por el Capitán Jeneral, con asistencia de algunos de los
Ministros de la Real Audiencia— pronto ^ encontrar con
pompa el inmortal testimonio de sus glorias -se dio principio
á la función.
V.
Eran las o de la tarde del jueves 24 de diciembre de 1807,
euandose Colocó la Láminaen una magnifica carroza triunfal
cubierta de damasco púrpura y adornada con elmaáesquisilo
(7) El mismo edificio que ocupa actualmente el Banco déla Pro-
vincia.
(8) Conservamos una de las invitaciones iapresas que se repartieron
con tal motivo. Era dirijlda al señor don Pedro Arredondo y dice; «El
Prior del Real Consulado de esta Capital suplica á Vm. se sirva concurrir ^
las ¿I Va déla tarde del 2Zi del corriente á solemnizar la entrega, que como
encargado del Ilustre Cabildo tle la Villa de Oiuro, ha de hacer al de esta
Capital, déla Zimina que en honor de las gloriosas acciones de los días 12
de agosto y 5 de Julio del pasado y presente ano ha consagrado dicho Y^
Ci yen que tanto se interesa la lealtad y patriotismo de los fieles vasallos
<le nuestro Augusto Soberano.»
GLORIAS NACIONALES. 371
gusto, la cual á inapulso de ocho cordones de seda color de
oro, manejados por igual numero de soldados arribeños, que
lucían sus fajas verdes y garzotas negras y encarnadas (9) salió
del patio déla Casa Consular, á situarse en la puerta prin-
cipal, para dejar que la comitiva tomase la delantera.
Abria la marcha el Real Consulado de toda etiqueta, en
posdel cualseguia el carro triunfal escoltado por el batallón
VizcainoSy cerrando la retaguardia diez coches de gran
gala.
En este orden y con grave pausa, se movió el acompa-
ñamiento al son de músicas marciales y á medida que desfi-
laba por el frente de los Cuerpos voluntarios de Arribeños
Catalanes ó Miñones, Andaluces, Montañeses, Asturianos,
Castellanos, Naturales indios, pardos y morenos. Verdes ó Mi-
gueletes del alto^ Húsares de Pueyrredon, de Vivas ^ de Nuñez
de Herrera, Quinteros ó Migueletes de caballeria, etc. aposta-
dos convenientemente por toda la carrera, formaban en co-
lumna y se iban replegando á retaguardia de la escol'a.
Luego que esta majestuosa comitiva, que conducía en
triunfo el grandioso monumento erijido en honor de la re-
ligión, del rey y de la patria— llegó al arco principal de la
Recova— por bajo del cual, 16 meses antes habia pasado el
orgulloso Bretón para rendir á discreción sus armas y pendo-
nes, anticipó una diputación compuesta de dos individuos del
Cuerpo Consular, para prevenir al Cabildo, que acercándose
este, impetraba venia para presentarle el obsequio de chucera
conductor.
Los diputados fueron recibidos con agasajo y tornaron á
incorporarse llevando la muy honorífica contestación de
•que habiendo dado el muy ilustre Cabildo, justicia y regi-
9. Apuntes sobre la Lamina de Orur o . Ms» anóiiinao
LA REVÍSTA DE BUENOS AII\^S. 572
miento de la muy noble y muy leal villa de Oruro un testi-
monio de su amor al rey y gratitud á los defensores de estos
interesantes dominios de su real patrimonio, con un rasgo
lanlomas estraordinario y jeneroso, cuanto son los sucesos
que lo motivan, pasase adelante su representante sin dete-
nerse, asegurado de que seria recibido con todas las demos-
traciones de atención debidas á su muy ilustre represen-
tado.»
Salviída esta fórmula, se prosiguió la marcha después
de dejar en la plaza de la real fortaleza y palacio los carrua-
jes y servidumbre— para no embarazar los jiros de los ven-
cedores del 5 de julio, cuyas bayonetas semejaban un bosque
de.-hojado por el invierno y los que á tambor batiente se pre-
paraban á ocupar la plaza de la Victoria.
Al desembocar á esta que según va dicho, cubrian !o3
bizarros Patricios y el cuerpo de ArlUleros'de laUnion^ una
descarga hecha por ocho piezas de tren volante situadas en la
vereda ancha (hoy Recova nuevaj saludaron con sti voz de
liueno, el precioso monumento que el voto unánime de un
pueblo hermano dedicaba á la memoria de los defensores de
la patria.
El estruendo repelido de cañones (lOj y cohetes, el hu-
mo que poblaba la atmósfera crepuscular de un bello dia,
las campanas echadas á vuelo, laa voces de mando ahogadas
por los golpes de música y el universal regocijo y aelarnacion
de un jenlío inmenso embriagado aun con el orgullo de la
victoria, debieron imprimir á aíjuel espectáculo mucho de
imponente y conmovedor!
1". i:t primer saludo fué de 15 du^paros, que se repitieron cuando
al< auz6 la lámina el medio de la plaza y al e'>trar estu en las Casas Capilu-
laies: 'i5 lims.
GLORIAS NACIONALES. 375
El Capitolio Romano no hubiera recibido con mas os-
tentación los obsequiosos presentes de sus municipios.
Asi que se presentó el carro de triunfo al frente del ar-
co y puerta de la Casa Consistorial, fué recibido por una di-
putación de dos Rejidores y el Síndico, la que después de
cumplimentar al señor Rezabal y demás Cónsulís -esperó
bajase la Lamina que fué sostenida á pulso por tres Concilia-
rios y el Contador -y puesta en el centro, el Real Cuerpo
Consular, diputación y comitiva de distinguidos vecinos, as-
cendió la escalera en cuyo tramo, aguardaba el Cabildo de to-
da gala y presidido por el señor Liniers.
Desde allí, cediéndosele el lugar preeminente, fuéacom-
pañado el Real Consulado por la gah^ria, á la Sala Capitular
donde puestos todos de pié, so dirijió el señor Rezabal al Ca-
pitán General y Cabildo en los términos siguientes — <íüéroe
ilustre, Capitán General y presidente: «M. I. C. J. y Regimien-
to: este es el instante feliz en que se cumplen los votis del
digno Ayuntamienlo de la villa de Oruro, á cuyo nombre y
como su diputado tengo el honor de presentar á V. S. este
monumento, eterno preconizador de lasvirtudes que ador-
nan al gran pueblo que se gloría con el renombre justamen-
te adquirido de su jefe superior, y padres de la patria,»
Acto continuo, entregó al Capitán General la credencial
de Oruro y los cuatro Vocales Consulares pasaron la lámina
amano de otros tantos Regidores que la colocaron bajo del
dosel en lugar apropósito, adornado con la elegancia del
buen gusto y á las plantas de os retratos de los Soberanos. (II)
La Sala hadia sido arreglada ad hoc — En la testera de es-
ta y á la derecha delasiento presidencial, sehallaba el del re-
presentante de Oruro. Los Señores Alcaldes cedieron los su-
11. Los mismos que se enciieutraii en el Museo.
24
574 LV UEVISTA DE BUENOS AIÜES.
yos á los Cónsules y los vocales de este Cuerpo sé interpolaron
con los Rejidorcs.
Los sillones laterales eran ocupados con arreglo á orde-
nanza y jerarquías por los Ministros de la Real Audiencia,
Fiscales, Contadores Mayores, Ministros de la Real Hacienda,
etc. acomodándose el rosto de la comitiva del mejor modo
posible.
E'J esto estado, el Presidente y Capitán Jeneral llamó al
secretario de Cabildo y entregándole los dos pliegos de ofi-
cio que enviados porel de Oruro acababa de recibir, mandó
leyera en alta voz su contenido.
Al efectuarlo, causó profunda emoción en todos los cir-
cunstantes y esta subió de punto, cuando recordando el fin
desastroso de la columna de Rosbacb, confiaba en que la pro-
tección omnipotente de la Santisi.iia Trinidad evitarla que las
resoluciones del tiempo y de la guerra, despojasen á esta ciu-
dad de glorias tan caramente adquiridas. fl2)
Fué entonces, que el béroe de la Reconquista, puesto de
pié, prorumpió con voz firme y sonora —«La villa de Oruro
nos dá pruebas incontraslaLks de su patriotismo- en nombre
del rey lédoy las gracias, en el de este ilustre Ayuntamiento,
i'i! <1 de los defensores de la patria, y en el mió; y mientras
que por esí'rito le manifiesto la dulce sensación que nos ba
causado su obsequio, á quien V. S. ha hecho todo el honor
df que es capaz su representación, hágase cargo de impartir-
las, haciéndole ver que siempre hallará nuestra voluntad
dispuesta á cor responderle,»
Concluido esto se volvieron á ocuparlos asientos, y des-
IS. Carta eacotniástíco gratulatoria del Ayuntamiento lie Oruroj re-
niUfndo un Monumento do plata y oro para perpetuar los triunfos de esta
CApiUl - fecha 19 noviembre 1807.
GLORIAS NACIONALES. o7o
pues de una conversación agradable, relativa al caloroso in-
terés que liabia tomado el Real de Oruro por la Capital del
Vireinato — siendo las 6*^2 de la tarde, se despidió su diputado
retirándose con el Real Consulado y lucidísima comitiva que
fué acompañada hasta la puerta esterior de las Gasas Capitu-
lares por la diputación del Cabildo que la habia recibido.
VI.
Por la noche un fuerte viento del este, que continuó
pertinaz hasta el 30, impidió se coronase aquel dia memora-
ble, con el incendio de vistosos fuegos arliflciales prepa-
rados al efecto.
Estos Se componían de un gran Castillo y una fragata
al costado que se colocaron en medio de la plaza con la
idea de rememorar el ataque de las cañoneras inglesas á la
Real fortaleza el dia 5 de julio.
Mas como se ha dicho, siguió el viento á punto de im-
pedir luciera la iluminación de Cabildo por lo que se dejó
para la noche inmediata.
Sin embargo de que desde las 5 de la tarde lornó el
viento á resfrescar, á las 9 de la noche del 25 se prendieron
los fuegos cuyos mistos no tuvieron lucimiento por la razón
dada.
Esta circunstancia hizo se trasfiriese su ejecución para
el 6 de enero con el aumento que para su mayor brillantez
mandaron disponer los Capitulares comisionados.
En efecto, aprovechando de la tranquilidad del aire se
colocaron esa noche en la plaza mayor formando cuadro,
cuatro fragatas situadas en los ángulos de él, con pabellón
délas cuatro potencias amigas entonces de España, las que
rodeaban á un gran navio ingles. Estos buques descansaban
576 LA ftF.VISTA DE BUENOS AIRES.
on SUS respectivos pedestales de altura esceden te á la regular
de uii hombre y el todo sobre un eje jiratorio.
A las 8Vi se dio principio ala iluniiíjacion de las Casa>
Capitulares, igualmente que á un armonioso concierto de
música, colocado en un elevado tablado construido de an-
temano frente á la puerta principal de aquellas.
Las cuatro fragíitas compuesias de fuegos de artificio,
ftbrieron iiíuy luego los suyos contra el navio ingles, al que
asestaban sus tiros á bala roja que devolvía este con los de
sus baterias en igual forma, durando tan estraña refriega cer-
ca de media bora, al fin de la cual, un bnilote dirijido sobre su
proa hizo volar al ingles que desapareció entre un torbellino
de cohetes y buscapiés que iluminaron el espacio por un mo-
mento, con gran algazara de la muchedumbre que veia re-
producidos á lo vivo los gloriosos hechos que se preconiza-
l)un, y la que se alejó satisfecha y obligada por la lluvia que
sobrevino á las SVi.
VU.
La Admtna colocada ya en la Sal.i Capitular con majestuosa
pompa, se espuso al público por tres dias consecutivos, para
satisfacer el vehementedeseo que tenia por verla de mas cerca.
La insipiencia de las bellas artes en aquella época, muy
particularmente on las poblaciones mediterráneas de la Amé-
rica latina, y la precipitación en concluir que se impuso al
platero García, á efecto de lograr su colocación antes del
fenecimiento de los Capitulares que personalmente contribu-
yeron á los triunfos (13, neutralizará cuando menos el
13. Estos eran 10, clon Martin de Alzaga. J Don Estovan Villanuera,
don Manuel Mansilla, don Antonio Piran, don Manuel Ortiz de Uasualdo,
don Miguel Fernandeí de Agüero, don José Antonio Capdcvila, don Juan
Bautista de íta irte. <I'H Mtriin Je Monasterio, y don Benito de Iglesias.
GLORIAS NACIONALES,
o77
escalpelo del buen guslo moderno, sin embargo de que él
está en cierto modo suplido, por la excelencia de los metales
que entraron en su composición— p/aía pina y oro riquísimo
del Peni.
Pero vamos á describirla.
Este es un cuerpo airoso de orden sencillo, que desde
la base basta el ápice tiene poco menos de dos varas de ele-
vación proporcionada. En el centro vá una plancba muy
doble y tersa dé cinco sesmas de alto y veinte pulgadas de
ancho. En ella se ha fijado una inscripción alusiva en letras
de oro macizo, consuUando su permanencia contra las vicisi-
tudes—Esta dice así:
Gloria
A la Sma. Trinidad
Honor
AlPotentmo. spre. Prospero Augusto
Carlos IV.
En los Porten tos( s Triunfos
Del 12. de Agosto de 1806
Y Del 5. de Julio de 1807.
Contra las armas Británicas
Por Energía
Del Generoso Invicto Pueblo
Al mando
Del Meritísimo Patriota General
Don Santiago Liniers
A Esfuerzos Grandiosos
Del Insigne Magnífico Cabildo
De la Capital de Buenos Aires
En cuyo Timbre
Consagra este Monumento
La Gratitud del A) untamiento de Oruro.
578 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Adornan los costados, trofeos militares, astas con mo-
liirras y banderas, que replegadas hacíalos estreñios, descu-
bren un canon y un tambor á cada lado. En una de las cua-
tro banderas de la derecha aparecen de sobrepuesto de oro su-
perior las armas españolas, y de isual modo á la izquierda
las de Buenos Aires. La base es obra muy lisa y bruñida con
dos semicóncabos prolongados en cuyo medio y descanso re-
sultan dos planos de tres dedos de latitud. Aqui va también
recamado de oro el escudo condal del Sor. don Santiago Li"
uiers. Tiene por chapitel un pedestal con cornisas de bello
estilo, el cual está casi cubierto por una gran corona imperial
— apoyada al frente y sobrepuesta de oro. Estriba en la cús-
pide, con un pié en actitud de volar y la sien ceñida de laure-
les, una Fama alada con clarín de oro y nna palma del mismo
metal afianzada en la diestra — pendiendo de aquel una especie
de guión en cuyo centro y de relieve aparece un medallón de
oro representando el mineral de San Felipe de Austria, Real
de Oruro, coronado por el signo de la redención. Finalmente
en el pequeño óvalo asegurado á la trompa y en el que se atan
graciosamente las ligaduras que sostienen la'bandera, el lema
a Viva Buenos Aires >> (14)
iíi Estas dos piezas (el medallón y óvalo) han desaparecido— por lo que
apelamos al patriotismo del Superior Tribunal para que haciendo una cor-
U erogación trate de reponerlas, puesto que ninguna debe faltar á una al-
haja que honra tanto á la Casa de Justicia.
Se conserva en el Museo público la plancha de cobre que en 1808 escul-
pió el maestro cuzqueño Juan de Dios Rivera y con la que se hizo la copia
de la Lámina que acompaña al agotado folleto (reimpreso en Montevideo
por los DD. Alsina y López en la Biblioleca del «Comercio del Pialan 1851,)
que hemos utilizado para redactar muchos de los detalles que dejamos cou^
signados. i:n 18G0, nuestro amigo el papelista don .'osé Nicolás Jorje,
mandó que el litógrafo alemán don Roberto Lange, tirase á su costa AO
ejemplares de aquella para distribuir á los Coleccionistas.
r,LORIAS NACIONALES. 579
VIII.
Tal fué la solemne fiesta nacional con que Buenos Aires,
la plaza mas apetecida de los eslranjeros (15) recibió el pre-
cioso timbre que la villa de Oruro consagró á la memoria de
sus hijos y á los admirables dias de su restauración y de-
fensa.
Por eso le destinó un lugar honorífico desde donde pu-
diera ser admirado por presen tes y futuras jeneraciones, para
que semejante al águila de la antigua Roma, avivando el re-
cuerdo amado de pasados triunfos, augurase el medio de al-
canzarlos.
Y también, por qué á mérito igual reunía mayor capaci-
dad para resistirá los furiosos embates del tiempo por la no-
bleza de su materia, que las lujosas banderas arrancadas en
buena lid al engreído anglicano (46) y ácuyo lado preconizará
35. Real Cédula de Felipe IV de 5 de julio de 1661.
16. El señor Domínguez, perdiendo su serenidad y arrastrado quizi
por el entusiasmo localista, en el apéndice IV de su Historia Argentina,
como en su articulo Ba«f/^rrt5 Argentinas, publicado en \di Tribuna CíÚ
15 de marzo de 1862— «^rm¿z, apoyado en el estudio muy detenido que
según é\ ha hecho de la historia patria, que solo fueron cuatro banderas
y un estandarte de guias las que se tomaron á los ingleses en 1806 y 7—
todo lo que se conservaba y era propiedad esclusiva de Buenos Aires-^
olvida72do sin duda, que ya el Cabildo de Oruro en la época á que nos
referimos en el testo, decía al de esta ciudad (carta de 19 noviembre 1807)
"Bastaban para inmortal recuerdo las banderas enemigas, que
como despojos tributados en honra y gloria de Dios, entre el eulto latino
de nuestra sagí ada religión permanecerán colgadas en los templos de
Maria Santisima del Rosario de esa Capital y de la inmediata ciudad de
Córdoba, etcn • • • •
En efecto, el Jeneral Liniers, verdadero apreciador del relevante mé-
rito contraído por eltercio de Arribeños qne al mando de su digno gefe
S80 JA REVISTA DE BUENOS A1EE9.
elernaincnle el espléndido botin que nos deparó la victoria.
Asi es la Crónica de tan precioso y olvidado monumento»
que.desen'ranamos del polvo casi secular que cubre La His-
toria Nacional -sin embargo de ser una de las frondas mas
lozanas de la corona de laureles de la ciudad de nuestro na-
cimiento—y el cual, como ha dicho muy bien un notable
compatriota, recien empieza á ser sacudido por los lejitiraos
herederos de las glorias de la revolución Argentina!
Ánjel J. Carranza.
(CoDtinuará)
doD Pío de Gana, fué €l prvnero en llegar á Miserere el 2 de julio (a ) y lo-
mando la derecha de la columna de ataque, cerrarse con el enemigo — dis-
puso obsequiar ala viíjendel Rosario de Córdoba con las dos banderas
quitadas á Whitelocke, las mismas que abatidas ante el altar de aquella Se-
ñora decoran actualmente la bóveda de la iglesia de Santo Domingo de di-
cha ciudad, pues ambas hemos tenido en nuestras manos y están en perfec-
to estado de conservación.
De consiguiente, ü<y<rmaí del estandarte a que alude el señor Domia
guez, fueron seis y no cuatro las banderas prisioneras, debidas al coraje
de porteños y piovinciano» que unidos enrojecieron con su sangre los arra-
bales y calles de Buenos Aires,
No abrigamos la pretensión de cjuocér sino por los ribetes la Historia
Nacional, pero con este dato en la mano, aseveraremos á nuestra vez> y lo
probaremos en oportunidad, que las gloriosas cautivas son trofeos nació'
nales según se dijo en U% Cíimaras (sesión del 21 febrero de 1862) y no
puramente provinciales como pretende el simpático autor á que contes-
tamos. ¿Por qué negar al César lo que en derech» le corresponde?
(a) Tal honor lo disputó siempre el de Viicainos (véase documento
citado relaiÍTo á efte Cuerpo.),
»l4f^^
LAS DOS LEYENDAS.
ESCENAS DE LA VIDA COLONIAL EN EL SIGLO XVI
(Crónica de la Villa Imperial de Potost)
(COBclusion) (1)
IL
1575.
El maestre de campo don Damián de la Bandera, justi-
cia mayor de Potosí y alcalde mayor de las minas del cerro,
fué sorprendido un día del mes de febrero del año del Señor
de 1575, por el urgentísimo llamado de los que trabajaban
la riquisiraa mina conocida en la historia por de Centeno,
Oyóles el Majistrado y convocó á los vecinos mas distinguidos
y á los notables por sus empleos ó riquezas; aquella tarde em-
prendieron viaje hacia la espresada mina. ¿Que habia suce-
dido que tan inesperadamente se ponían en marcha? ¿Que
nueva tan importante le hablan transmitido?
He aquí el acontecimiento.
Trabajaban la veta de Centeno y ahondando una de las
abundantes minas, como á ciento 'quince estados encentra -
!• Véase la pñjiaa 259«
S82 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
ron los trabajadores una masa de metal que parecía una es-
tatua. Admirados de lo cual llamaron á los directores de la
mina, y los indios empezaron á alborotarse. Aquello era na-
da menos según los indijenas, que el jenio tutelar del cerro,
el Dios de Potosí, que se presentaba á la profana mirada de
los minadores.
Martinez y Vela describo asi aquel capricho de la natura-
leza. R Hallaron, dice, una estatua de metales diferentes, que
«medida después tenia siete cuartas, y asi era del tamaño de
«un hombre mediano. El rostro tenia mui hermoso aunque
«los ojos no estaban bien formados, y era de plata blanca, el
wpecho hasta la cintura de rosicler, los brazos de diversas
«mezclas. No tenia forma de pies sino qne desde su cintura
«iba adelgazando hasta rematar en punta, aunque tenia una
«pequefíita basa, y toda era de metal negrillo. De la misma
«forma que aqui llevo referido lo escriben don Antonio de
«Acosta, el capitán Pedro Méndez y Bartolomé de Due-
«ñas.í (1)
El Alcalde del cerro iba pues al examen de aquel fenó-
meno. Bajaron á la mina y vieron esa obra caprichosa de
la naturaleza. La parte superior de la cabeza estaba pegada
á un gran trozo de metal y era difícil sacar ileso el
ídolo, el dios de los indijenas; lo intentaron sin embargo, pe-
rcal cortarlo se rompió por donde formaba el pescuezo.
Los indi(»s habian suplicado al alcalde no removiese
aquel Dií»8 tutelar do sus mayores; sus ruegos y sus pedidos
fueron desdeñados. Cuando vieron que el ídolo había si-
do decapitado, estrema fué su angustia, sus llantos y sus ala-
ridos eran tales que la noticia circuló, paralizándose el tra-
bajo (MI Indas las minas. Los indijenas lloraban por que pa-
1. ubi a antes citada.
LAS DOS LEYENDAS. 385
ra ellos aquel suceso era un castigo, veian en él la representa-
ción de la degollación de los Incas. Degüellan á nuestros
Incas y á nuestros Dioses! gritaban desesperados.
«Sacáronla á fuera, dice Martínez y Vela, y moviéndose
«un gran alboroto entre los indios comenzaron sus acostum-
«bradas y diabólicas interpretaciones, y luego un llanto y vo-
«ceria; pues como simples y agoreros, decian que aquel era
«el cerro de Potosí y que ya los españoles le babian quitado
«la cabeza como lo habían hecho con sus Incas.»
Tan grande fué la alarma, que los españoles temieron un
levantamiento y armándose de palos acudieron sobre los in-
dios para convencerles de que eran unos necios con el argu-
mento irresistible del garrote. Siguió á esa dosis de pa-
los, azotes á los principales llorones, y al fin obtuvieron que
volvieran al trabajo apaleados y llorosos.
Condujeron en seguida á la Villa esta obra de naturaleza^
y general fué la admiración que causó.
La mera curiosidad de cualquier pueblo habría hecho
conservar aquel capricho, aquella obra de la naturaleza, para
guardarla en algún Museo público ó enviarla á la metrópoli;
pero lo que querían era el metal, lo demás no entraba en
las avaras y codiciosas miras déla nación conquistadora, que
no supo sino destruir.
En efecto, beneficiaron con «azogue las manos y lo de-
mas del cuerpo,» y solo conservaron en depósito en las Ga»
jas Reales la cabeza de plata de aquel fenómeno. Allí
permaneció algún tiempo; pero uno de esos administra-
dores de las Cajas Reales, hábil para amonedar el metal, aun
el ajeno, consideró mejor convertir en pesetas la cabeza de
plata de la estatua.
Cuando los indios se reunían en torno del fuego, la-
581 LA REVISTA DE BUENOS AIRES
mentaban la pérdida de su ídolo, y maldecían la memoria
de Guallpa que había descubierto á los españoles la riqueza
de Potosí, y los había puesto en camino de sacar del corazón
de piedra de aquella montaña, al Dios tutelar de sus tesoros.
Entonces cantaban la próxima venganza y se consolaban
con juzgar que aquella profanación no quedarla impune.
Mientras tanto los supersticiosos colonizadores que
creían en envibdos de Satanás y pactos para la compra-
venta de las almas, miraban como agüeros despreciables las
tradiciones y las creencias de los indíjenas, y las combatían
con el garrote y con el palo. De manera que, la raza que
era mas civilizada abrigaba en su seno las ridiculas cre-
encias de Demonios que viajaban en la tierra y de pactos cob
ellos, y despreciaban la candida leyenda de los quichuas^ que
suponían que aquel era el Dios tutelar de la riqueza de Po-
tosí. Los frailes sostenían estas doctrinas en la cátedra sa-
grada, desde la cual fulminaban rayos contra los indíjenas
que tributaban supersticioso culto á estas obras caprichosas
de la naturaleza; pero no fulminaban idéntica reprobación
contra los que creían en la peregrinación de las almas de
los impenitentes, en los viajes de los diablos, en las tenta-
ciones de eatos y el poder de su seducción.
Los indíjenas predecían el próximo castigo, lo espera-
ban, y no tardó en presentarse ante el fanatismo de las tur-
bas un hecho que vino á fascinarlos.
Apenas hacia dos días que se habia extraído la estatua,
para usar del nombre que leda el cronista, cuando encontró •
ron otra obra no menos sorprendente; pero á la cual venia
á mezclarse yo la predisposición de los espíritus pai-a reco-
nocer en ella el sello de los jenios sobrenaturales; para los
quichuas era el anuncio del castigo de sus Dioses; para los
LAS DOS LEIENDAS.
585
católicos io juzgaron un ídolo infernal, cuya destrucción era
indispensable para a egurar el dominio de la religión úni-
ca.
Dos dias hablan pasado desde el descubrimiento de
aquella informe estatua de plata, cuando en la misma mina
descubrieron dentro du «un trozo de metal un monstruo de
«piedra bruta, según las palabras de Martínez y Vela, durisi-
«ma y de color morado que no tocaba á panizo de plata. le-
tanía la Cabeza de sapo, un brazo de jente, y el otro de vaca,
«el cuerpo no se distinguía por lo mal formado, aunque el
«capitán Pedro 3Ienilez (com ) testigo de vista) afirma que
«era á manera de una concha de tortuga, y esto (dice) era
«por la parte del lomo y los lados, que por la barriga estaba
v(sin ninguna form;j, liso como una tabla; y no tenia pies,
«mas de solamente en el lugar donde los pudiera tener dos
«pesonsillos desiguales. Todos los que se hallaron presentes
«dice este autor, juzgaron que fuese algún Ídolo de in-
«dios gentiles, porque se persuadían estar hecho á mano.
((Pero si asi fuera (pregunta este autor) quien ó como lo pu-
«do haber metido allí? Los indios porque hallaron en el
«cuerpo de aquel ídolo, uno á manera de cordel anudado á
«trechos formado de la misma piedra, dijeron, que aquello
«lo pondrían sus antepasados. Porque cada nudo en aquel
«lazo de piedra, decían, significa una cuenta grande deanes:
«y como allí había algunos indios antiguos, la curiosidad es-
«pafiola averiguó que con bastante muestra de injenio divi-
«dian los Indios del Perú el ano en diez y ocho meses y daban
«veinte dias á cada mes con que hacían trescientos sesenta
«dias y los cinco restantes no lo daban á mes ninguno sino
tque los llamaban dias baldíos . . . . » (I;
1. Martinex y Vela, obra «it»da.
586 KA REVISTA I)E BUENOS AIRES.
Los indíjenas soslenian que aquel era un dios, que se-
gún los nudos que eran veinte, representaba ciento cada
uno, hacían dos mil, cuando sus antepasados lo habían colo-
cado en el celebre monte. La tradición quichua no parece
justiOcar tal pretencion.
El capitán Méndez, testigo presenoial, según lo asegura
Martínez y Vela, combale esta opinión y cree que es un jugue-
te de la naturaleza de los que frecuentemente se encuentran
en las minas, unas veces en formas caprichosas ó raras y
otras semejantes á formas humanas. Cita en apoyo de su
sensata opinión otras rarezas naturales encontradas en el
mismo cerro. Martínez y Vela prohija este juicio, que es el
único verosimil.
Pero los inJíjenas no podían ser convencidos con los
razonamientos de la jen te española, sus preocupaciones les
hacian prohijar aquella leyenda que halagaba su credulidad
inocente. Ni es de sorprenderse de esta aberración, cuando
los mismos conquistadores creian á la sazón, en ánimas,
duendes y espíritus infernales mezclándose en los mas fúti-
les incidentes de la vida real.
Estas leyendas prueban el estado intelectual de la reza
quichua y el de la conquistadora.
III.
Muchos de nuestros lectores encontrarán pueriles é in-
sensatas estas tradiciones: las juzgarán como cuentos de
ninos ó narraciones de v¡;*j.i8. Nosotros las referimos por
que ellas sirven para apreciar las preocupaciones de ambos
pueblos, sus errores de apreciación ó juicio, que marcan 1 1
lenta manera como la inlelijencia se ha ido emancipando de
|as pretensiones de mezdar la divinidad, b;ijo Us distintas
LAS DOS LUYENDAS. 587
creencias religiosas, en las acciones humanas. Preocu-
paciones prohijadas por el poder teocrático de los tiempos
semi-bárbaros, y que si hoy encontramos absurdas, mas
tarde encontrarán quizá las preocupaciones del mundo mo-
derno t&n pueriles é insensatas como las del antiguo.
La humanidad progresa, y ese progreso intelectual y
material hace perder la oscuridad en que se envolvia el espí-
ritu y se fanatizaban las creencias.
Para juzgar el estado de civilización de un pueblo es in-
dispensable conocer su vida real y su vida moral, sus
creencias religiosas, sus preocupaciones, sus instituciones,
sus costumbres, sus prácticas, sus uses. Las mismas tra-
diciones populares revelan el desarrollo intelectual, las ten-
dencias de cada nación y sus inclinaciones. Lo que hoy
apreciamos como un error tuvo su razón de ser en la época
que se aceptaba aquella idea. Nadie se preocupa hoy de
las almas en pena, creaciones visionarias del fanatismo; pero
hubo un tiempo en que ese error era aceptado como un he-
cho por la generalidad.
El pueblo conquistador era y debia ser supersticioso.
Luí Santa Inquisición con el espionaje secreto pesaba sobre
las conciencias y hacia medrosos los espíritus — ¿quién espre-
saria con libertad sus dudas, sus incertidumbres sobre la vida
futura, si le esperaba la hoguera y los autos de fé? Por otra
parte el eselusivismo religioso, hijo de aquellas preocupacio-
nes, sembraba el odio en los sectarios de diversas creencias»
y la humanidad se encontraba envuelta en sangra por los que
se decían encargados de conservarla por el amor. El sacer-
docio prohijaba aquellas falsas apreciaciones que tan terribles
guerras religiosas mantuvieron en el Yiejo Mundo, y el odio y
el temor hacia casi inevitable la persecusion y ia sanare; de
LA REVISTA DE BUENOS AIRES. 388
aquí ese carácter orgulloso y esclusivode los conquistadores:
Con su idioma y su religión transplantaron á América sus
preocupaciones y sus errores, y poca espansion podian dar á
los timoratos indijenas cuyo culto se combatía por la fuerza.
El proselilismo no era el fruto de la convicción, sino la nece-
sidad de conservar el predominio eselusivo. Por eso la mez-
cla deesos dos pueblos supersticiosos y fanáticos, fundiéndo-
se Imi uno, ha producido á Rolivia, la tierra de las revolucio-
nes y el escarnio de la libertad. Militares, abogados y sacer-
dotes regulares y seculares, forman la oligarquia que esquil-
ma á la raza sometida que al fln ha de ser absorvida por sQs
dominadores. ¿Que puede producir esta mezcla informe de
preocupaciones, esta ausencia de la justicia y de la verdad?
La perpetua guerra civil que no representa sino el anhelo de
subir al poder para gozar sin trabajo de los impuestos del
pueblo. ¿Que se hace por la libertad? Nada, por que los
esplojadoros del poder perderían las ventajas de que gozan.
Este es el destino de los pueblos que esperan el progreso
í'sclusivamentede las regiones gubernamentales: pueblos que
olvidan que pasó en América el tiempo de mandar por dere-
cho divino. Mientras el impulso no suba de la generalidad ál
poder, efímera y sin garanlias es la libertad, y las farsas gu-
bernamenlales servirán únicamente para que los dóciles vis-
tan la librea que proporciona la renta del empleo.
Para comprender estos vicios del orden social araencano,
e? indispensable estudiar en sus fuentes los orígenes del mal
y consideramos que, las tradiciones populares, las leyendas y
lí>s crónicas pueden servir para conocer el mal y aplicarle
sin timidez el remedio.
He nqui porque referimos estas leyendas.
Emancipemos el espíritu de preocupaci')nes y accjikiuMs
con fé y sin aiubajes el imperio de la libertad.
Vu.t-M I i.. ( M I >AI)\.
»Mí —
CUADROS DESCRIPTIVOS ESTADÍSTICOS
DE LAS TRES PROVINCIAS DE CUYO.
(Continuación.) (1)
9.^ Zona ó Cordón de los collados del Alto Pencos».
Formase esta de una cadena de lomas ú ondulaciones de gra-
nito cuarzoso, sobrepuestas en graderia á lo largo de la re-
jion anterior, y cubiertas de un rico tapiz de bosques, flores
y gramíneas forrajeras. Desde la cumbre de este cordón,
que se levanta como un muro sombrio al poniente de la gran
Cañada, se distingue el disco resplandeciente de las aguas
dormidas del lago Bebedero, que se esliende como un bru-
ñido espejo, reflejando los esplendores del mas puro cielo,
en medio de una pintoresca rejion de espléndidas alturas,
de bosques, y verdeantes campiñas, cuyos declives en alterna-
tiva se desarrollan hasta perderse en la inmensidad de un
ilimitado horizonte.
Esta rejion, cubierta de bosques de espinos, algarrobos
y quebrachos, se estiende presentando un desarrollo como
de seis leguas de ancho, término medio, y un largo que des-
de los 55 ó 56'' puede llegar hasta los 50** de latitud austral,
en la sierra del Portezuelo de los Llanos de la Rioja,que la
termina al norte.
40." Zona de los bosques Océdenlales. Entiéndese al
1. Véase la páj. 273.
25
rílX» LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
OccideiUe del cordón del Pancoso. La continuidad de esta
región se halla interrumpida, ó mejor, cortada por la sierra
de los Quijadas, que corre de Occidente á Oriente, y se pro-
longa al ni)rte y al sur de esta sierro, por espacio de unas 40
leguas de largo, sobre 1» de ancho medio, yendo á confun-
dirse eon las selvas de los llanos de la Rioja. El piso de es-
ta zona es guadaloso, esto es, formado de médanos de una
arena movediza, de un carácter diferente de las arenas de
las zonasanteríores. Asi sus forrages uo son tan abundantes ni
sus busques tan frondosos como en las otras zonas anteriores.
En estos bosques predominan el retamo y el chañar que, de
arbustos en las otras zonas, ailqui^ren aquí pn>porcionps
mas desarrolladas; mientras en los bosques de las regio-
nes mas orientales, son el algarrobo y el quebracho los que
predominan. Su hidrografía consiste en algunos ramblones
y depósitos de aguas pluviales, sea naturales ó artificiales, y
en algunos manantiales en las faldas y quebradas de las sier-
ras del Gigante y las Quijadas.
11.*» Zo^ia de los Grupos ó Sistemas Occidentales. Se
halla esta comprendida y enclavada en la anterior zona.
Conslitúyenla los tres grupos distintos pero justapuestos, de
las sierras de las Palomas, Gigante y Quijadas. El Gigante,
cuya proyección podria considerarse como algo parecido á un
triángulo, corre de sur á Norte entre l»»s 3!2 y .'^3° de latitud
austral, y saca su nombre de unas grandes rocas de asperón
recortadas, tal vez por lasaguas, en figura humana, de propor-
ciones colosales. La sierra de las Palomas se halla asentada,
sobre el cordón del Pencoso, y forma su cresta mas elevada,
algo mas al sur y en un paralelo mas oriental que el Gigante.
Finulmonte, la sierra de las Quijadas es un cordón de cuchi-
Has que se prolonga de oeste á este, entre el grupo eliptico
PBOVmCIAS DE CDYe. 391
del Pié de Palo, en San Juan y el cordón del Pencoso en San
Luis. Tendrá unas 30 leguas de largo, con un ancho que
puede vqriar de 2 á ' o leguas. A esepcion del grupo de las
Palomas que es todo granítico, los otros dos los constituye e!
asperón rojo {reed-sandstone y algunas otras rocas de orden
secundario, diferentes de la micaschista que constituye los
sistemas mas orientales de la Punta. La hidrografía de es-
ta región consiste en dos ó tres arroyos de poca considera-
ción que nacen en el Gigante, y un centenar de manantiales
óaguad&s que brotan escasamente entre las rocas \ quebradas
de los grupos indicados y sobre todo en los Pozos, entre el
Gigante y las Quijadas.
i 2.° Zona de las Lagunas ó llanuras salujinosas, E^^Ui
consiste en una banda de tierras guadalosas y bastante este-
rilizadas por el natrón fsnjitreí la cual se estiende oblicua-
mente desde la estremidad ó punta occidental del cerro de
las Quijadas, hasta el salto del Desaguadero, ó mejor, hasta
las márgenes del lago Bebedero, estension de 50 á 40 leguas
en línea oblicua del noroeste al sudeste, con un ancho que
varia desde 12 hasta 3 leguas en lo que respecta á la provin-
cia de San Luis.
La hidrografía de esta zona es de las mas interesantes.
Compónese de las aguas de desecho rertidas por los no de
Mendoza y San Juan reunidos, y las cuales, ya forman lagos
que se vacian unos en otros como las lagunas de Guanaciiche,
San Miguel, del Algodón, de Silvero, de la Maza Cruz, del
Salto etc.; ya esteros ó desagua leros profundos, por donde
se comunican el exedente de sus aguas; ya charcos ó aguaza-
les someros; ya fínalmente el canal del Desaguadero, en el
cual caen to las las aguas exedentes de esa región de depósi-
tos, después de formar un salto de poca elevación. Estas
592 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
aguos sojKiulcesen la época de las grandes creses y salobres
el resto del año. Los eslableeiinientos pastoriles de sus már-
genes caban jagüeles ó pozos, donde dan de beber ásus gana-
dos en tiempo de seca.
Terminaremos esta breve topografía descriptiva, dan-
do una reseña de las alturas mas culminantes en los
sistemas de la provincia, con su elevación calculada en pies
ingleses.
Pico de Tomalasta ó Cerro Rico, sierra de la /
Punta, elevación en pies , 6000
Cerro de Solólos ta, id , . . . 4500
Cumbre de Pancanta. . . t -4000
Cerro de Gigante 3600
Cerro dclMorro 3000
Cerrito piramidal del Lince 2000
Topografía en cifras.
Estension territorial poblada, de la provincia de
San Luis, en leguas cuadradas, . . . . 5259 Vi
Superücie ocupada por las serranías, en leguas
cuadradas ........... 357
Superficie ocupada por lomas y ondulaciones gra-
níticas, en leguas cuadrados 761
Superficie ocupada por las pampas, llanurasy ca-
ñadas, en leguas cuadradas. . . , . . 1995
Superficie ocupada por los bosques, en leguas
cuadradas 2050
Tierras cultivadas, en cuadras cuadradas . . 19762
Tierras suceptiblesdecullivo, en cuadras oundra-
das ir»72iG
PROVIN€IAS DE CITO. t>95
IV.
Hidrografía,
Número de aguadas, represas, valdes y manan-
tiales eu toda la provincia de San Luis. . 2600
Número de arroyos y corrientes de poca conside-
ración, en toda la provincia 106
Número de Rios y caudales de agua de alguna
consideración, en toda la provincia . . 28 •
Número de Lagunas y Lagos notablas en toda
la provincia , 9
La provincia carece en general de grandes cursos de
agua, pero los que tiene, son comunmente de una calidad tan
deliciosa, que las aguas del Rio Quinto, que corren sobre
arenas de oro, son famosas á este respecto y se llevan á
otras partes por regalo, como un licor esquisito. Esas aguas
son tan salubres, que los ganados que las beben adquieren
una gran fecundidad y producen una leche, ,un queso y una
manteca qne no tienen rival en el mundo por su calidad y sa-
bor.
Los campos de la provincia carecenen genei'al, de abun-
dante agua. Pero donde ésta falta, es fácil proporcionárse-
la para las necesidades del pastoreo, que es el destino espe-
cial de esos campos, ya cabando pozos, valdes, puquios ó ja"
gueles, ya valiéndose de represas naturales ó los depósitos en
que se reúnen las aguas pluviales, ó formándolos artificial-
mente por el sistema practicado en el pais, sencillo y eco-
nómico.
Manantiales, aguadas, etc. Las fuentes y manantiales
se hallan generalmente dentro ó al pié de las serranías. Hay
grupos como el Lince, Chalanta, Várela, las Palomas, el Jigan-
S9i LA UEVISTA DE BÜE.^ÓS AIRES.
lo, iüs (^)ijijada.s, etc. cuya Iiidrogi*afia se reduce á algunas fuen-
tes y manantiales insignificantes. Várela, sin embargo, y el
Jigante, ofrecen cada uno dos ó tres arroyuelos cuyas dulces
y cristalinas ondas fecundan y refrescan valles retirados y so-
litarios. Chalanla cuenta uno de estos, arroyos cuyas aguas
alcanzan á correr algunas cuadras antes de resumirse en las
arenas. Kl Rosario, grujm compuesto de doce picachos in-
dependientes, llamados los doce Apóstoles, pero teniendo por
base una altura común, dá orijen á un rio ó arroyo de bas-
tante consideración, llamado Rio del Rosario ó Riesito, el
cual corre por un profundo cauce que se ha abierto en el cen-
U\) de la Cañada del Morro, yendo á sepultar sus aguas en
los arenales, después de haber recorrido murmurante, férti-
les y solitarias campañas por espacio de 8 ó 9 leguas.
Las aguadas se encuentran generalmente sobre las ro-
cas, en las quebradas, al pié de las altura?, en las cañadas y
ciénagas. Cuando en ciertos rios secos, se cava en las arenas
del lecho, al parecer estéril, se enenenlra una exelenle agua
que hombres y animales beben con placer, no necesitando
muchas veces los últimos, del auxilio del hombre para abrir-
los: en este caso se distinguen con el nombre áe puquios,
Kn la zona de las Lagunas, se caban en el piso arenoso^
húrtiedo é impregnado de salitre, aguadas ó pozos accesiWes,
qne reciben el nombro de jayüele . Las Represas ó estan-
(\Mes urtiílciales, se hallan generalmente en la Cañada Gran-
de, y en la rejion de los bosques y del Alto Pencoso. l^s
í^ides ó pozos, que nunca tienen menos de 50 varas de
profundidad y aveces alcanzan hasta Gü, son comunes en la
Coñuda Grande y sobre todo, en las pampas ó escampados
iiW \nod'u) de la rejion de bosques del valle lonjitudinal, y
On jrarlieular, vu las Salinas y los campos adyacentes.
ÍRüVINCiAS DE CÜTO^
395
Arroyos. En la naturaleza estéril el agua lo fecundiza
lodo. En particular en las áridas rejiones pastoriles de la
Punta, allielaguaes un objeto precioso, y su presencia es
anunciada por Ja frescura de las yerbas, la fragancia de las
flores, la frondosidad de los talas y enredaderas, y sobre
todo, por el blando y melancólico arrullo déla tórtola que
vá á llorar al fresco y perfumado borde de las murmurantes
aguas, sus amores ó sus penas misteriosas de los bosques.
Los mas délos sistemas de las Provincias se distinguen
por el número y la esquisita calidad dfl agua de sus fuentes y
arroyos. Los principales arroyos, en el i. ° Departamento,
son los del Potrero, de las Chacras, de h Estancia Grande, de
Várela, de Chalan ta, etc. En el 2.° Departamento hay mas de
^0 arroyos, entre ellos dos de la Barranquita, Trapiche, Du-
razno, Totoral, etc. En el 3." hay 5 solo en el Morro y sus
inmediaciones. En el 4.^ hay 15 y de estos solo en la Es-
tanzuela hay cinco. En el S."* hay mas de 20 en sus mnlti-
plicadas quebradas y valles. En el 6." hay tres principales;
en el 7. ^^ cinco, y por último, en el 8.° cuatro. Todos se dis-
tinguen por la limpidez y fresca dulzura de sus aguas, perfu-
madas en l.'is quebradas y valles por el arrayan, la menta, la
salvia, el poleo y multitud de frondosos árboles, yerbas y
flores aromáticas.
Ríos, Al hacer su enumeración, hemos dicho que los rios
de la Provincia son en númei o de 28. Sus nombres son los
siguientes, partiendo del Sur: Rio Salada; Rio del Chorrillo;
Rio de la Estancia Grande; Rio Grande; Saladillo; Rio del
Rosario: Rio de Sobdosta; Rio Quinto; Rio de la Punilla; Rio
de Conlara; Rio de la Estanzuela; Rio de Piedra Blanca, Rio
de Santa Rosa; Rio de la Cañada Honda; Rio de Pancanta;
Rio de San Lorenzo; Rio de Cautana; Rio de Quines; Rio de
590 LA REVISTA DE BÜEi>iOS AIRES.
Retomo; Rio Soco; Rio de San Francisco; Rio de Socoscora;
Rio de Nogolí; Rio del Cati; Rio del Algodón en as Lagunas
y Rio Desaguadero.
Los mas notables de estos rios son el Desaguadero, el
Rio Quinto y el Conlara El Desaguadero, único rio de aguas
salobrosas que existe en la Provincia, nace en las lagunas de
la hoya Guyana, á lascualessirve de canal de desagüe para
llevar sus exedentes al depósito del Bebedero. Su cauce pro-
fundo y sinuoso, se abre entre dos declives opuestos, notables
y muy percepübh s al ojo. Los declives de los terrenos que
traen su pendiente desde las faldas de las remotas cordilleras;
y los declives mas inmediatos del Alto Pencoso al Este. Su
cauce y las (ierras que baña, son oolitrosas é impregnadas de
natrón. Este rio solo crece en los meses de abril, mayo, ju
nio y julio, cuando crece, que hoy sucede rara vez. El res-
to del año solo arrastra un corto contingente de aguas salo-
brosas y verdosas, y aun á veces su cauce resta en seco, te-
niendo las haciendas vecinas que cabar jagüeles para dar de
beber á sus ganados. Cuando crece, sin embargo, este rio es
caudaloso á invadeable; se pasa en balsas, y hoy por un
puente recien lementc construido, en el camino que jira del
litoral á Mendoza.
El rio Quinto nace en las cumbres centrales de la sierre
de la Punta, y en su origen antes de descolgarse a las
llanuras, se forma de las corrientes tributarias de la Cañado
Honda, y de Pancanta, y dando un salto sobre las rocas, de
roas de 30 metros de profundidad, desciende á las llanuras
arrastrando arenas de oro. Su cauco tortuoso rompe y corla
las alturas, abriéndose paso por el fondo de profundísimas
quebradas; hasta que, mas despejado y bordeado de lindas lo-
mas pedregosas, verdeantes do vejetacion y flores, sale ú las
provincías de cuyo. 397
despejadas llanuras, sobre un lecho de blandas arenas de mica
y sombreado de verdes sausales y de los sedosos penachos de
las cortaderas hasta perderse en los bañados y lagunas
mas allá del Lechuzo, después de un curso sinuoso de mas de
^0 leguas del Nor-oeste al Sud-este.
El bello y pintoresco Rio Conlara que ofrece el curso de
aguas mas caprichoso de toda la Provincia, nace en las sierras
y quebradas del partido de su nombre; se abre paso al travéz
de las moles de micaschista y cuarzo de la sierra Puntana,
corriendo de Oeste á Este, y al asomar al valle de Menea, es
arrojado al norte por las alturas del Rosario: atraviézalo por
su centro, regando todo el magnifico valle de Renca, bajo la
copadura de grandes algarrobos y de frondosos talas, en su
curso de sur á norte, en que recibe varios tributarios; des-
pués de caminar asi unas treinta leguas, ciérrale el paso la
sierra transversa del Pocho y lo obliga a virar de curso de
esteá oeste, doblando la estremidad septentrional de la sier-
ra déla Punta; corre en seguida de norte á sur y se pierde en
una región de bañados y bosques en el lugar de las Liebres,
después de un curso de cerca 45 leguas.
Lagunas y Lagos, Los principales de estos se hallan
concentrados en esa zona de la hoya Guyana, donde vienen á
reunirse los desagües de todos sus" rios. A mas de estos, en
las cumbres de la sierra de la Punta, existen entreoíros, la La-
guna Larga y laLaguna Brava, formada por el Rio dePancan-
ta, después de su caida. En la zona de las Lagunas, pueden enu-
merarse como pertenecientes á la Punta las siguienles, situa-
das á la estremidad Oeste de la Provincia: Lagunas del Algo-
don; Laguna de Silvero; lagunas de Maza Cruz: lagunas del
Salto; y por último, al sur, el Lago Bebedero. Las aguas de
este último presentan el color verde y el sabor amargo de las
39S LA REVISTA DB BCENOS AIRES.
aguas del mar. Las otras lagunas son de agua más ó menos
potable. Véase la sección de observaciones generales y los cua-
dros departamentales que la siguen.
V.
Geolojia de la Provincia de San Luis,
El suelo y las rocas de la ProvinWa pertenecen á esas
cpocasde nuestro planeta que ios antiguos geólogos han clasi-
ficado de secundaria y terciaria. Asi se vé que las rocas, to-
d¿isestraclificadas, se componen de micaschistu; cuarzo; as-
perón rojo (reedsundslone) lias y calcárea secundaria. A in-
mediaciones de los grupos del Morro, del Rnsario^de Sololos-
ta, etc. se encuentran también algunos vestigios de obsidiaas
escorias y acaso de piedra pomex, como también en las cer-
canías del Tomalasto, antiguo cono trachytico. Las rocas
primitivas ó sin ostráetificar, solo llegan ú descubrirse en el
grupo de Várela, al sud-este del lago Bebedero, grupo forma-
do de masas oscuras do gneis gris, amontonadas irregular-
mente por las sacudidas que han dado origen al grupo, y en
las colinas del Cordón del Pencoso, donde asoma un granito
rosado cuarzoso, semejante á la sienita de Asúan.
Los sistemas de la Provincia parecen de una formación
posterior ala gran Conliliera de !os Andes. En efecto, des-
pfles de la grande erupcionque 50Q0 anos antes de nuestra
era, dio origen á la gran Cordillera y al nuevo Continente
que no es mas que su apendage inmediato, las tisuras de
erupción, tapadas por las masas coh>sales de los Andes, cesa-
ron de dar paso á los gases elásticos, los cuales tuviei^on que
irá reconcentrar su acción subversi vil mas lejos, ala estre-
midad de los vastos declives» continuación de las faldas pen-
dientes de las Cordilleras continentales.
i
ÍRO VINCAS »E ctíO. ^
Y en verdad, los sistemas Púntanos tienen todo el aire
de deber su formación a la acción de los gases elásticos, de
que aun quedan muestras en sus volcanes de aire^ á los dos
estremos de la sierra déla Punta. Ademas de no encontrar-
se en ellos vestigio plutonico, con escasas ó insignificantes
escfipciones* y eso porque la acción pronunciada y perma-
nente de ciertos gases inflamables, puede también accidental-
mente sufrir una transformación volcánica. Asi pues, las
sierras de la Provincia son cerca de 2000 años posteriores á
las grandes Cordilleras sus predecesoras en el Occidente. Su
origen debe datar de fines del largo período de lluvias alu vio-
nales que sucedió á la grande erupción de los Andes, mien-
tras aun se conservaban estos, no reblandecidos como lo pre-
tenden ciertos geólogos, siuo ardientes; y con la acción poy
consiguiente de atraer los vapores por su altura y de resol-
verlos en lluvia por su temperatura. Por esta razón, las
sierras.Puntanas, de origen no plutónico, sino con mas pro-
piedad Folico, conservan aun sus crestas con sus filos y ángu-
los orijinales, sin hallarse redondeadas y como alisada por la
acción detergente de un período de 2000 años de continuadas
y copiosas lluvias, como sucede con las cumbres mas anti-
guas de los Andes, recubiertas ademas, en sus faldas inferiores
de inmensos despojos aluvionales, acumulados por esas aguas;
y prueva viviente de esa época de la naturaleza. No obstan-
te, las sierras Puntanas, solo de 1000 años anteriores a nues-
tra era, han podido también participar por SOO años de estas
lluvias diluvianas, á cuya acción se debe la abertura de su hon-
da qnebrada y el aterraplenamiento de las grandes infractu-
raciones originarias de los territorios adyacentes, hoy relle-
nados con los despojos aluvionales de sus rocas de mica y
cuarzo.
403 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
VI.
3íineralogia,
Ya conocemos la Índole constitutiva de las rocas Pun-
lanas. Falta ahora indicar la naturaleza y situación de los
depósitos minerales que pueden interesar á las artes, la mine*
ria ó la especulación.
De todas las sustancias minerales comprendidas en el ri-
co territorio de la Provincia, las mas abundantes son las mi-
ca y el cuarzo. De las mica puede decirse que mesclada á una
rica arcilla figulina contituye casi la base desús rocas y jun-
to con el cuarzo se halla tan amasada, con su suelo que este,
sea á la claridad desplendida del sol, ó al pálido resplandor de
la luna, brilla como dorado con el polvo y las pajillas auriferas:
Elcuorzo es después de la mica, la sustancia mas abun-
dante, de tal modo, que todas las arenas que cubren el suelo
provienen de la descomposición de las rocas micáceas y
cuarzosas y se reducen todas á cuarzo y mica.
Se conocen en la Provincia muchas variedades de cuar-
zo. Le hay mesclado intimamente á las rocas, granitos y con-
glomerados del suelo; puro, en filones y velas, contituyendo
lo que se llama pedernal, en mantos, en meollos ó carozos y
en grandes mazas. Le hay disuelto en las aguas y formando
efloresencias, concreciones y cristalisaciones; en cristal de ro-
ca, en ágata, en cornelina, en jaspe y en topacios,[amatibtas y
granates. El cuarzo hialino, con visos de rosa verde y azul,
abunda el norte de la sierra, donde forma peñascos y cerros
enteros. La piedra caliza exsiste también en abundancia en
los dos sistemas de la Punta y córdoba, !y en las mismas se ba-
ilan tablones y depósitos de rico alabastro tradslucido; y uno
rica arcilla plástica, impregnoda de mica, la cual hace parecer
PROVINCIAS DE CUTO. 401
doradas todas las yacijas que con ella se fabrican, impartién-
doles un rico brillo. La antrasita, ó verdadero carbón de
piedra, se halla á la vista en vetas, en los cerros del Rosario y
sus inmediaciones. También abunda el criátal de roca, sea
cristalizado en prismas ó en filones. En la parte de la sierra
cordovesa perteneciente á la Punta, se encuentran también
en abundancia fino marmol blanco, rosa, jaspeado y ne-
gro.
El oro abunda en veta, sen la cumbres y crestas centrales
del sistema Puntano, En pepas y granos en los placeres y la-
vaderos, en el fondo de las quebradas y valles hondos de los
Páramos superiores de la misma. Se halla también el oro en
polvo en el curso de ciertos rios y arroyos auríferos, como ser
en el lecho del estero de la cañada Honda y en el canee del
Rio Quinto, el Pactólo Argentino.
La plata nativa, las galenas argentíferas el sulfuro y el
cloruro de plata, se encuentran en mas ó menos abundancia
en el sistema Gordovez, y sobre todo en los grupos occidenta-
les como el Gigante, las Quijadas, donde muy probablemente
se hallan ricas vetas de minerales de plata, pues ya se han
descubierto buenas minas de este metal en Guayaguás, estre-
midad occidental de las Quijadas, territorio de San Juan.
Parece que en el Gigante se encuentra también el plomo y ej
oro.
Los minerales del cobre son escasos en el sistema Pun-
tano y mas abundantes en el Gordovés. No asi la pirita
de hierro denominada arenilla ó bronce, ni la calamina ó
mineral del zinc, pues estas dos últimas sustancias son muy
abundantes en todos los cerros del sistema Puntano.
A las margenes occidentales del lago Rebedero, sobre
las faldas de las colinas del Pencoso ,que se allegan hasta
402 LA REVISTA DE BCKNOS AIRES.
el borde de las aguas del lago, se encuentran maatos ó mejor,
bancos enormes enterrados de mica cristalizada en, romJ)os,
de hojas muy brillantes y tenues, superpuesta?, de gran dia-
fanidad; lo mismo que meollos de cuarzo calsedónico de
primera calidad.
Vi!.
Flora y Fauno,
Las producciones de los reinos vegetal y animal en la
Pronvincia, son tan abundantes como variadas. Los bos-
ques abundan en ricas y fuertes maderas de construcción y
ebanisteria, tales como el calden, madera parecida á la cao-
ba; el algarrobo; el quebracho; el tala; el chátíar con una
rica madera amarilla veteada y la madera del piquilliii, de un
vivo encarnado natural.
Los vergeles de la Punta, sea en los llanos, y sobretodo
en los valles y quebradas de la sierra, producen las frutas
mas esquiátas, siendo dignas de citarse pur su sabor,
calidad y tamaño, las ubas, las manzanas, los duraznos, las
sandias y melones, los higos que son esquisitos y las hor-
talizas.
Las campiñas de un variado é, interesante aspecto, vei -
deán C(»n los exu verán tes pastajes de diversidad degrarai-
neos forrageras, alas que se entreveran floresde lodos colo-
res y tamaños, y en las colinas, en las faldas y quebradas de
las montañas, el aire vital y salubre se halla incesantemente
perfumado con el aroma de yerbas y arbustos olorosos y
medicinales. Tales son, l.i salvia de las montañas, de flores
azules y de un esquisito aroma; el arraya» ó cedrón silvestre;
el polen; la menta; el romerilloy mullitui de otras que en
PROYINCUS DE CUYO. 405
los bajos y sobre todo á la margen de las aguas corrientes,
tienen siempre embalsamado el ambiente.
En los troncos de los frondosos bosques púntanos, so
encuentra esquisita miel silvestre, depositada por diversas
clases de a])ejas, diferentes del apismelifera de los Europeos.
Los árboles que componen estos bellos y floridos bosques
son: el algarrobo; el retamo; el chañar; el quebracho blanco
y morado; el calden; diversas especies de talas; el molle; el
espino y la jarilla. En estos mismos bosques, encaramada
en los troncos de los árboles ó pendientes de sus ramas, en-
treabre la flor del aire su profundo cáliz, de color de nieve ó
de jacinto; mientras el bejuco y otras enredaderas silvestres,
saltan de un árbol áotro y entreveradas en las espinosas ramas,
cuelgan sus vish)sos|festones,queondeanal|viento, condensán-
dola frondosa copa dura de las selvas, bajo las cuales vegetan
á esa sombra protectora, el aji cumbari, de esquisito sabor;
diversas especies de iMas y el quiebra arao de lindas flores
moradas, entreverado á los vivos matices de las verbenas y
otras flores amarillas, rojas, azules y purpureas y las fron-
dosas gramineas forrajeras.
En estos mismos bosques, resuena incesantemente la
algazara delíoro vocinglero; el arrullo melacólico de la tórtola
y de otra variedad de grandes pulomas[silv estrés de color azul,
con patas y pico color rosa; el suave silvido del avestruz y
de hperdiz; el alando de la chuña- el grasnido del carancho
y del joíe; los alegres gorgeos de mil pajariUos y estrañas
avesillas; el jilguerillo, la calandria, la tenca, el tordo, el
cardenal, el carpintero, el venteveo y multitud de otrviS cu-
yos plumajes y voces forman el mas estraño contraste y
variedad. Sobre todas estas misteriosas armonías de las sel-
vas, dominan desapasibles los ásperos chillidos del chimangOy
404 LA REVISTA DB BUENOS AIRES.
del gavilán, del alcon, y del dguHaf esos perseguidores de las
tribus aladas.
El leoQ depreda en las quebradas y cuchillas de las altas
sierras, mientras el tij^re persigue su presa en la región de
los bosques y bañados. El árguara, esa fiera estraña y an-
fibia, mitad lobo, mitad oso, de un color flavo rojizo, con cri-
nes en el pescuezo, persigue al potrillo y á los rebaños en la
zona de las lagunas y sienagales. Por último, el condoro,
ese jiganle de las tribus aladas, remontándose en las sierras
sobre las mas altas cumbres, se mese sobre las ondas del
océano aereo, después de elevarse en espiral hasta las rejio-
nes del ether.
La liebre y la perdiz son en estremo abundantes en las
zonas (le llanuras y bosques. En las llanuras y sobre todo
en los terrenos guadalosos, abundan tres clases de tatúes ó
armadillos, el quirquincho, la mulita y el mataco. Entre
los reptiles se pueden contardos ó tres clases de vivoras vene-
nosas, é igual número de serpientes grandes, entre ellís un
boa pequeño llamado lanpalagua. También el lagarto y
la higuana^ de que hav dos especies.
En los páramos de las sierras, pasta el huanaco, el cor-
zuelo y el ciervo de color gris. La gama anteada vaga en
manadas por las pampas; y en las cañadas y bosques, el
colosal avestruz. Porúltimo, en las lagunas existe la torlugxi
y se pescan truchas y durados de un esquisito sabor. Ademas,
sobre las tranquilas aguas, ó cruzando el aire en bandadas ea
triángulo, se ven mullitudde bandurrias y añades de todos co-
lores y amaños; en el lodo, patugean becasinas y teruteros
chillones; garsas y pintadas grullas de largas patas; flamencos
y gansos color rosa; estos últimos navegando en conserva al
Lídü de lindos cisnes; de niveo v ni* lUfado cuello.
PROVINCIAS DE CUYO. 40i^
. vm.
Habitantes de la Provincia.
,Total de Habitantes. . 57581
Este número dividido en sexos, dá:
Varones : . . . 26262
Mugeres 5Í319
Agrupado por edades dá:
Niños de menos de i 5 años 274^9
Adultos entre 15 y 100 50122
Este numero puede distribuirse en grupos mas
marcados, á saber:
De lá 10 años 25222
De 10 á 50 años 21960
De 50 á 50 id . 7459
De 50 á 80 id 2517
Nonagenarios ...... r .... í 437
Centenarios . 192
En grupos por estados, hay:
Solteros 44476
Casados. 10858
Viudos 241
Viudas 2264
Este crecido número de viudas con relación á una
población tan corta, debe atribuirse no solo á la mayor
mortalidad del sexo masculino, sino á las guerras intes-
tinas del año 60 para adelante que han reducido á infinitas
familias á la borfandad. Nuestros políticos debieran con
esto escarmentar de eso3 malos sistemas de violencia y dis-
cordia interior.
26
406 LA BEVISTA DE IK7EN0S AlUES.
Según SUS condiciones, esta población se divide como
sigue:
Saben leer y escribir. . . : 7775
Vacunadosl 25,669.
Estos habitantes se distribuyen por profesio-
nes como sigue:
Propietarios .... 4509
Hacendados 2644
Comerciantes 505
Artesanos 972
Capataces, Dependientes y Criados 5107
Jornaleros y Peones 2020
industriales 846
Criadores de ganado 2409
Pastores . 5052
Labradores 2174
Arrieros 53
Carreteros y Cocheros , 57
Maestros de Postas 25
Postillones. . ^ 100
Mineros 157
Mendigos 37
Enfermos y lisiados 448
Alienados 75
Militares 822
Empleados civiles 49
Médicos y curanderos 26
Escribanos y notarios 5
Escribientes 9
Sacerdotes 16
Preceptores de ambos sexos 2^
PROVINCIAS DE CUTO* 407
Alumnos de las escuelas fiscales 1267
La población se distribuye por Departamentos como
sigue;
4.° Capital 6991
2.° Saladillo 4859
5.° Morro (240-
4.° Renca 13526
S.'* Santa Bárbara 40248
e.** Piedra Blanca 65/i6
7.'' San Franciso 5744
8.° ElJigante 5(>27
Los mismos según su procedencia, se distribuyen
como sigue:
Nacionales
San Luis 53514
Mendoza 393
Córdoba 1550
San Juan 294
Rioja 380
Catamarca 45
Tucuman 48
Buenos Aires . 31
SanMago del Estero 14-
Santa Fé 3
Éntrenos . 5
Corrientes s . : . . 8
Salta 2
57,322
408 LA REVISTA DE BCEISOS AIRES,
Estrangeros^ Americanas .
Chile
BoHvía
Uruguay
Perú
¿Colombia
total
Europeos,
España
Francia
Inglaterra
Alemania
Italia •
Suiza
Prusia
Polonia
175
7
i
2
2
i 8o
26
2i
5
7
10
5
i
1
total 74
IX.
Producción neta^ capitales. Ganado etc .
Valores en edificios 452124
Capitales en jiro • 339092
Tierras de regadío en cuadras cuadradas. . . . 2730
Minas * 8
Vacunos cabezas 500384
Mulares id 4912
Cabalgares id 86011
Ovejas id 1:í704O
PROVINCIAS DE CUTO. 409
Cabras ií 285600
Barros id 8544
Alamos, número , . . . . 230622
Sauses numero • ; . 57120
Trigo, en fanegas * . . . . 465^00
Maizen id 35000
Viñas y parrales en cuadras cuadradas, . . . 409
Huertas y hortalisas en id. id , 479
Oro, libras 400
Lana arrobas. 43750
Cueros cabra , • • 4270o
Cueros carnero ; . 23300
Cueros vacunos 44750
Plumas de Avestruz, libras 3600
Cerda, quintales. ... • 774
Aves domésticas de toda especie. ..... 45092
Tejidos lana del pais, varas, 28664
Grana, libras 2200
Cordovanes, 34950
Vacuno estraido, cabezas ^ 35541
Caballos id. id 5745
Muías id. id 4202
Queso arrobas 30000
Manteca, libras 25000
Charqui, quintales 48000
Grasa, quintales 2000
Como se vé, los productos de la provincia son de una
gran riqueza y variedad. Las cantidades que aqui se espre-
san, calculadas de datos oficiales, solo son la expresión apro-
ximativa de la riqueza del pais. Por lo demás las cifras indica-
4f0 LA REVISTA DE BUENOS AIRES
das son suceplibles de un aumento indefinido desde que ha-
yan los brazos y capitales necesarios.
Todas las producciones indicadas en su género, son su-
periores y de primera clase: pues las frutas, lanas, pelete-
rías, ganado, manteca y queso, todo, como es sabido en el
comercio, es de una calidad inraejorabÍQ. En los mercados
del litoral, la lana de San Luis que es muy estimada, se vende
con preferencia á todas. Lo mismo sucede con los cordova-
nes y pcleterias. El queso, manteca, charqui y grasa de la
Provincia no tienen rival por su calidad, su sabor, su aspec-
to y demás condiciones.
Ciertas partes del territorio de Ja Provincia, como ser ei
valle de Renca, San Francisco, etc. son suceplibles de produ-
cir en abundancia y calidad inmejorable, la seda, el arroz, el
tabaco y multitud de otros productos valiosos peculiares de
terrenos feraces en una bella latitud.
Organüacion Eclesiástica de la Provincia — 3Iovijniento de la
población — Sacerdocio^ l^emplos^ etc.
La provincia de San Luis, en lo que respecta á la igle-
sia, depende la diósesis del Obispado de Cuyo, el cual dio-
sesano nombra los curas de las cinco feligresías en que se
halla distribuida eclesiásticamente la provincia. El curato
principal y cabeza de los otros es el de la capital, denomina-
do Curato Rectoral, y se halla presidido p(>r un cura que. es
Viv'íirid Foráneo de la dóisesis.
Hé aqui la nomina de los cinco curatos con sus respec-
tivas poblncíones:
Curato Rectoral 128i>9 almas:
.1. (If I Saladillo UOOO id.
PROVINCIAS DE CUTO. 411
id. de Renca. ....... 16415 id.
id. de Piedra Blanca .... § 9758 id.
id. de San Francisco 7470 id.
MOVIMIENTO DE LA POBLACIÓN ÉN TODO EL ANO DE 1865
Vitalidad,
Matrimonios en todo el año 216
De estos. Nacionales 215
Mixtos 1
Estrangeros . O
Nacimientos,
Nacidos en todo el año 1958
De estos, son varones 992
id. son mujeres . 946
Mortalidad,
Total de defunciones en todo el año ..... 1125
De estos son varones 579
id. son mujeres 546
id. son adultos 6Sq
id. son párbulo3 436
Defunciones de varones adultos ...... 256
id. de mujeres adultas ....:. 297
id. de párbulos varones ...... 242
id. de párbulos mujeres Vd4
Enfermedades,
Los males y dolencias á que se deben las defunciones
espresadas, son: la vejez, las viruelas, el sarampión, el cos-
tado, cólico, hidropesía, mal de la infancia, males veneros,
pulraonias, apoplejías, higado, etc, etc.
41!2
LA HE? ISTA DE BCENOS AÍRC9.
Templos existente»*
Capilal . . .
Saladillo . .
Morro . . .
Villa Mercedes.
Renca . . .
Larca . . .
Dolores . . .
Piedra Blanca.
Sania Rosa. .
Aguadas. . .
Santa Bárbara.
Punta del Agua
Loinita . . .
Quines . . .
San Francisco
Total
i5
Los sacerdotes se üallan distribuidos como
sigue:
Capital 8
Saladillo , 3
Renca 2
Piedra Blanca 2
San Francisco. . 1
XI.
Organhacion Política, Administrativa y 31ilitar, Presupues-
to General de entradas y gastos en el año de 1865.
La provincia de San Luis, como todas las de la Repiif
PRovicus DÉ cuyo; 415
blica, se halla en posesión de toda aquella parte de sobe-
ranía no delegada por la constitución Federal, muy lata, a
imitación de los Estados Unidos, promulgada en 1864 y re-
formada en 1860. En consecuencia, ella posee para su go-
bierno particular, sus tres poderes públicos organizados in-
dependientemente.
El Poder Lejislativo se compone de una Sala de Repre-
sentantes formada de 15 miembros, á razón de uno por cada
cuatro mil almas. La provincia ademas envia dos diputados
y dos senadores al Congreso Nacional.
El Poder Ejecutivo consta de un Gobernador civil, auxi-
liado de un ministro y despacho correspondiente; un Gefe de
Policía con un cuerpo de Jendarmeria en la capital, de 27
plazas, auxiliado de una guarnición de 25 hombres. Este poder
tiene sus delegados en la campaña, que son un comisario ó Juez
de Paz por cada departamento; y un teniente comisario
por cada Partido.
Administrativamente, la Provincia se divide en 8 De-
partamentos, subdivididos en 41 Partidos.
El poder Judiciario se compone de una Cámara de ape-
laciones, ó Tribunal Supremo de Justicia Provincial. Cons-
ta esta de tres miembros, con sus respectivos suplentes.
Ademas hay un Tribunal de Primera Instancia en lo Civil y
otro en lo criminal: siendo también los Comisarios de De-
partamento lo mismo que los Tenientes de Partido, jueces en
los asuntos de menor cuantía.
En la parte militar, la Provincia se halla rejida por un
Comandante General de Armas en la capital; un Comandan-
te de Milicias por Departamento y un Capitán ó Teniente de
id. por Partido.
414 LA REVISTA DE BUENOS AIEES.
La tropa de línea en la frontera depende enteramente
de la dirección del Ministerio de la Guerra Nacional
Ué aqui el resumen del actual cuadro délas milicias
de la Provincia:
Gefes y Oficiales . . : 568
Estado Mayor * . . . . d29
Individuos de tropa 4796
Total 5293
PRESUPUESTO GENERAL.
Gastos jener ales.
Total de inverciones 81249 S 65'/*
Esta suma se distribuye en los diversos ramos como
sigue:
Pesos piala bolivla
Lejislatura 552
Gobierno 7080
Policio y Milicias 44518
Música. 5955
Otros gastos 55885 S 69 'A
Entradas jener ales.
Monto total de entradas 81250,^
Lo^ I rincipules ramos de entradas coiisislcr. cu el pro-
ducto de patentes, papel sellado, impuesto directo, Subven-
ción Nacional etc.
ÍROYINCIA DE CUYO. 41 ¿J
XII.
Monto total de valores rñoviliarios é inmoviliarios.
Importaciones y esportaciones
El monto total de los valores tanto moviliarios como in-
moviliarios de la Provincia en el presente año, por cálculos
formados sobre los datos oficiales, puede evaluarse en un mí-
nimum aproximativo á la suma de 6,450,887 pesos plata
boliviana. En esta cantidad las partidas pueden distribuise
de la manera siguinte:
Valor en Ps. bollv*
Tierras de pastoreo 2103600
Capitales en jiro 539092
Valor en edificios 452124
Valor en tierras de regadio 273000
Id. en viñas y parras 21800
Id, en huertas y hortaliza-. 143700
Id. en Minas 16000
Id. en Vacunos . 1802304
Id. en Mulares. . 3412o
Id. enCa balgares 258033
Id. en Ovejas 78520
Id, en Cabras 1Í2100
Id. en Burros 25632
Id. en Alamos • . . . . 250622
Id. en Sauces 15000
Id. en Trigo .,..►....-. 99000
Id, en Maiz .......,,..• 105000
Id. en Oro 89600
Id.enLana I ... * 41250
Pelete ria de cabras . . . . .... . . 40000
416 LA REVISTA DE BUENOS AIKES.
id. id. ovejas . : 3000
id. id. vacuno 33000
Tegidos de lana del pais. 7000
Plumas de Avestruz 1800
Cerda 7740
Aves H2d0
Grana 1100
Cordovanes 17500
Queso 48000
Blanteca 6000
Charqui 108C00
Grasa 16000
Las producciones de esta provincia sou muy nobles en
todos sus ramos, y á igualdad de especies, obtienen siempre
con estimación la preferencia sobre iguales productos de los
otros paises. Esto sucede con la lana, el queso, las pelete-
rías, los ganados y todos los demás artículos.
Importaciones,
Estas consisten en los efectos de consumo general en
estos paises á saber- azúcar, arroz, tabaco, yerba, loza, cris-
tales, licoies, tejidos de algodón, tejidos de lana y seda; cal-
zado; r(jpa hecha; hierro, quincalieria; papel, etc. etc. Las
importaciones pueden evaluarse, un año con otro, en la suma
de 500,000 pesos plata bolivianos.
Exportaciones,
Estas pueden ascender en la provincia, un año con otro,
ó la suma de 600,000 pesos bolivianos. Ella consiste en las
cantidades y e8[)ecies siguientes:
PROVINCIA DE CUYO. 417
Pesos bolivianos.
Oro 89500
Lana 41250
Peletería 45000
Tejidos lana del pais 7700
Plumas avestruz 1800
Cerda . 7740
Grana JiOO
Cordovanes .... 17500
Ganado .... • 284088
Muías 1^020
Caballos 30000
Quesos 48000
Manteca 6000
Cbarqui . 54000
Sebo y grasa 8000
Total 653098
Resulta por consiguiente a favor de la esportacion una
diferencia de 300,000 pesos plata boliviana, que queda en el
pais, sea en oro ó plata acuñada de Chile y Solivia, ó bien
en otros objetos de uso.
XIII
Habitaciones, casas de negocio, talleres, ináquinas, molinos,
rodados, establecimientos industriales.
En general, las habitaciones de los moradores de esta
Provincia, con escepcion de algunas de la Capital, edificada^
de los mejores maíeriales y áe un elegante apariencia, son de
418 LA RI-YISTA DE BUENOS AIRES.
un aspecto sencillo, pero construidas con los sólidos y exce-
lentes materiales que el país ofrece.
En la sierra estas habitaciones son generalmente de pie-
dra, pues allí abundan las lajas adecuadas para edificar, al
parecer canlaedas por la mano de una previsora naturaleza.
En las llanuras, estas habitaciones son de tapia ("tierra apiso-
nadaj ó de adobe cocido al sol; y en los bosques domina mas
la madera en estas construcciones. Los techos se cubren con
una paja especial, el coirón, con el cual se forma un tejado
natural y pintoresco que resiste perfectamente las fuertes llu-
vias del país. En la capital, los edificios comienzan á hacer-
se de ladrillo con buenas azoteas y una elegante apariencia.
Total de habitaciones. . ..'.... 6995
Este número puede distribuirse en:
Casas regulares . 2121
Ranchos rústicos 4874
Casas de negocio.
Existen en la provincia las siguientes casas de
negocio, á saber:
lloteles y posadas 5
Tiendas 154
Almacenes 145
Pulperías 90
Boticas . . , , . . 1
Talleres,
En la ciudad y campaña se encuentran distri-
buidos los siguientes talleres y establecimientos in-
dustriales:
PROTINCUS DE €1110^ 419
Imprenta i
Fotografía ; . , 1
Tonelerías 5
Carroserias . . . , 2
Platerías 26
Lomillerías 43
Talleres de escultura 4
Ollerías 11
Talleres de trenzar 25
Talleres de tejer 68
Albañiles 40
Zapaterías 179
Sombrererías 25
Talabarterías . 17
Curtiembres 125
Carpinterías 119
Herrerías 16
Sastrerías 25
Panaderías. 11
Velerías y jabonerías. ......... 18
Hojalaterías ! . 4
Billares ♦ 4
Hornos de ladrillo 5
Hornos de cal ............ '±
Máquinas,
Molinos .
Trapiches
Marayes.
4¿0 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Rodados.
Carretas • i 70
Carretillas 101
Coches y volantas 18
La Provincia de San Luises el paso do tránsito indispen-
sable, para las comunicaciones del litoral con Chile, Mendoza
y San Juan, y de estos paises, esto es de todo el Pacífico y
Cuyo, con las Provinciasde Córdoba, el Litoral y el Atlántico.
Con este motivo tiene lugar por su territorio, hoy sulcado de
magníficos caminos hachados, tirados á cordel y Henos de pos-
tas y establecimientos rurales, un gran movimiento de tráfi-
co, formado de mensajerías, tropas de carretas, de arrias, de
carretones y arreos de ganado, lo que estimula mucho al co-
mercio, animan su industria y le abren campo á un gran
porvenir.
XIV.
Educación, escuelas y alumnos de ambos sexos^ preceptores;
Hospicio, Presidio»
Es preciso confesar que por falta de recursos o por
abandono natural en nuestros inertes Gobiernos de Provin-
cia, ó bien, lo que es mas probable, por ambas causas reuni-
das, la educación de la juventud de la Provincia se halla muy
descuidada. Asi, de 27,4G9 niños que hay, apenas un vijési-
mo, estoes, Í2G7 recibe educación, loque es tanto mas de
lamentar, cuanto que la juventud puntana es en [eslromo in-
leli ente, viva y llena de emulación para lo bueno.
Sin embargo, debe confesarse que el mal seria mucho
peor, si durante la administración última el señor Bar-
PBOVINCIAS DE' CUYO. 421
beito no se hubiese llevado algo la atención sobre este asun-
to; y es de esperarse que hoy con motivo de hallarse
en el Gobierno una persona de ilustración y patriotis-
mo, se comienze á emprender algo de mas eficaz y posití-
tivo en beneficio de la juventud Puntana, tan digna y capaz
de la mejor instrucción y adelanto.
Héaquí los datos oficiales acerca del estado actual de la
educación en la Provincia.
Total de escuelas en los diversos departamentos . 22
De este número son:
De varones 15
De mujeres 7
Alumnos varones 809
Aluranas mujeres 458
Total de alumnos . . . • : 1267
JUAX Llerení.
(Gontiifuará)
27
bibliografía y variedades.
PROYECTO PARA LA FUNDACIÓN
DK IIU CUiCRA XODELO T ORá?( CE:<TR0 DE ENSE5(1ISZA A6aÍf.ULA.
VCoiicUisiou) {i)
Si en este estudio hemos casi siempre tomado por tipo
la Provincia de Buenos Aires, que es la única de las de ia
República que conocemos á fondo, creemos que con algunas
moJilicacioues, las necesidades de ella son en gran parte las
de las demás de las Pix>nncias hermanas, y que dando á la
enseíiania todo el desarrollo que varaos á proponer, se I; ikí-
ciuiialiiaria por decirlo asi dándole toilo el carácter de gene-
calidad que deberá lener, siendo suceplible de mejoras á
medida que las nootsiil;uJos d»^ U^^'^ U K^nnl^lioí -í»^ \:uaii oo«
Docitnd
Parí .oii>.;uir estos objetos projionemos la fundación
de una chacra o estancia modelo adonde puedan demostrarse
pi*acljcamente todos los ramos que son sucoptibles de expío-
U v^ase la pikjtot 38»
'. tarsc fn ano eípí^CUiíJCi'jij \-n\\; y rjiüi'lMí; »;íi p»;'|ij mi'j -n v i
de modelo de lo qne en mayor eseala es posible hacer de ana
manera prodücü va y segara— agregándole ongran centro dt»
enseñanza agrícola dividida en dos clases.
Una compuesta de hijos de padres pobres adonde se les
ensenase la aplicación de todos los principios generales de
agrícollura práctica, la cria de ganadíis^ la de la oveja, la vn-
ca, el caballo, la cabra, y demás anímales domésticos; asi co-
mo el manejo de todos los ínslrnmentos agrícolos aplicable-^
al pai5 y los principios generales de las ciendas qne están li-
gadas con estos conocimientos.
Esta será la división mas importante del establecimien-
to, pues se compondrá de ti'einta jóvenes; los que bajo la di-
rección de personas idóneas y yá diestras en el trabajo ejeeo-
larán todos 1í»5 labores de este. Este corso dorará tre?»
años.
Inútil sería preparar peones intelijentes qoe foesená
derramar estos conocimientos en nuestras campañas, cuando
por 50 calidad de pobres no tendrían influencia alguna para
hacer el bien que se desea; para ello seria necesarío preparar
ai joven de fortuna y rico propietario, creándole gostos agrí-
colas, haciéndole conocer las ventajas de (al enseñanza, para
que en la época en que sea llamado á administrar sus propie-
dades, lo haga con la intelíjeocia de on hombre qoe {{(^na
conciencia perfecta de la qoe tiene entre manos y sepa al
mismo tiempo apreciar y darocapacion á los jóvenes pobres
qoe se eduquen en la escocia práctica.
Para llenar este objeto se crearía un departamento d^
estndios soperiores adonde no se hiciese sino aplicar á la
azricaltora las ciencias qae ya hubiesen estos jóvenes «íp nn -
t mano estudiado.
Í.A r.lMST.^ DE BCENOS AIRES.
Como la ensonnnza agrícola tieno que ser escesivomeiile
práctica, haiiendü que cada demoslracion cienlífica sea in-
modialamente seguida do la práctica, este deparlamento ten-
dría un campo de 15 á 20 cuadras, según el número de alum-
nos adonde se harían en peijuefio todas las culturas que se
hiciesen engrande en el resto del Establecimiento por los
alumnos de la escuela práctica. Kste curso duraría un ano.
Las condiciones de admisión se fija rían en ^mbos de-
parlamentos oportunamente.
Para el uso de ambas divisiones estaría ligado un jardín
<le aclimatación, de plantas de bosque y cerco, asi como fru-
tales de adorno, adonde se instruirían las dos clases de
alumnos en todo lo concerniente á la plantación de bosques,
íirreglo de cercos vivos, plantación y mejora de árboles [ru-
tiles etc.
Para que un establecimiento de esta clase produzca los
resultados deseados, es necesario que se plantee en una esca-
la al monos proporcional á las áreas que aqni se poseen pre-
sentando ejemplos de la gran cultura de cereales, y de los de-
mas; en unos casos como auxiliares de las primeras, como su-
cedería con las papas, porotos, habas, y pastos artificiales, en
otros como puramente objeto de estudio; coraose baria con
el lino y algunas plantas oleojinosas, y por consecuencia secir-
cunsoribirian meramente al simple campo de esperiencias,
hasta que el r.^sultado hubiese probado la utilidad de practi-
carlas en mayor escala. Mirándolo bajo el punto de vista co-
miTcial es solamente asi que un establecimiento de esta natu-
raleza puede di^r garantías de existencia propia sosteniéndo-
«e principalmente con sus producios, para ello no solamen-
te seria necesario la gran cultura sino la pos» sion de todas
la« principales ra/ns cuyo procreo pudiese ser úlil al pais y
CHACRA MODELO. 4:25
sus tipos reproductores tuviesen fácil salida como especula-
ción comercial entre los criadores. Asi pues seria necesario
una majada de primer orden de ovejas Negretes, Gomo es
necesario presentar ejemplos de todas las razas merinas cu-
yo cultivo se hace ya en el pais, y que por otra parte hay ca-
sos en que los individuos de la raza Rambouillet pueden ser
útiles ya sea en cruzas, ya sea eu campos riquísimo en pastos
seria necesario también la introducción de una majadita de
esta clase.
Córdoba necesita conservar la largura y brillantes de sui
lanas, y aumentando estas cualidades hacerla hebra mas se-
dosa y flexible, condiciones que le faltan, para esto seria ne-
cesario la introducción de una pequeña majada Mauchamp;
cuyos tipos reproductores no solamente tendrían por mer-
cado esta provincia, sino las demás del interior, adonde por
lo general no se cultiva sino esta clase de lanas.
Esto es en cuanto á la raza ovina; en cuanto ala caprina
debería estar representada también portas de Angora cuya
cuitara hemos ya visto ofrece pin<r\¡es resultados en d Esta-
do Oriental, y en Córdoba se ensaya; teniendo asi ya dos
mercados asegurados sus tipos reproductores y eu via
de estenderse en las demás provincias montañosas de la
República.
La leche es uno de los ramos mas caros en Buenos
Aires, y por consiguiente no solamente una kcheria bien
planteada seria muy lucrativa para el establecimiento, sino
que siendo este y los demás ramoá que le son anexos una
délas principales esperanzas de ver levantarse nuestro pasto-
reo vacuno, de hacer un ramo importantísimo de enseñan-
za asi como de productibilidad, dándole estension haota ven-
der tipos reproductores de las mejores razas lecheras Euro-
42G LA REVISTA DC UlENüS AIRES.
peas que oslarían represen ladas por individuos, de la lluiaii-
desa, Stlíwilz, Kormanda, y corao tipos engordadores los
Durhan's.
Lus caballos no soianjcnle leiidrian nuestro sieuapre
exigente mercado, sino los del Norte del Brasil que ofrecen
una salida provechosa á nuestros productos en ese género,
se harían representar por individuos de la raza Percherouue
francesa, rohusta, fuerte y apta para el tiro, y los déla raza
pur sang de carreja.
I^s abejas ij gusanos de seda los tenemos yá en el país,
nada habría que hacer para apropiárselas sino reunirlos: las
primeras han dado ya pruebas prácticas d<í la productihilidad
asombrosa de ellas y sus productos son busc^idisio^os .m
jiuestros mercados á precios siempre alto y sostenidos.
Las aves domésticas estarían representadas por todas
las variedades Europeas y aun indijenas mas productivas,
tratando de domesticar estas últimas. Inútil es demostrar
las ventajas de su esplotacion pues cada uno de nosotros
sabe que una gallina vale hoy tanto como una oveja.
Para complemento de la enseñanza deberá reunií'sc
cuando menos un ejemplar de los instrumentos agrícolos
masadaptables para toda la República; fuera de todos aquellos
que sean necesarios para el cultivo del Establecimiento.
Hemos yá bosquejado á grandes rasgos las ventajas iu-
meosas de un establecimiento de este jénero asi como sus
necesidades; vamos ahora á formar el presupuesto de las
sumas necesarias para su planteacion, cinéndftnos á la eco-
HQmia mas estricta sin dejar por cIId <Kí dirio lodo el
desarrollo de que ya hemos hablado.
350 cuadras de terreno á 4500 ps I ..>75,0ÜÜ
K^iificios para escuela, habitaciones do obreros y
CHACRA MODELO. 427
alumnos, establos, galpones de ovejas y
puercos, aparatos para la enseñanza etc»« 1.200,000
Cercos esteriores é interiores, alambre, plantas,
sanjas etc 200,000
mjc. 2.975,000
150 ovejas Negretes Europeas de primer orden,
6 moruecos id. id. id., 6 vacas holandesas,
4 id. Normandas, 4 id. Schwitz, 2 id.
Durham, 4 toros uno de cada raza, 20 ove-
jas Rambouillet, 1 carnero, 50 ovejas Mau-
champ, 2 moruecos id. 200 ovejas Negre-
tes compradas en el pais, 20 cabras de
Angora, 2 cabros id., 1 entero Perehe-
ron, 2 yeguas id., i entero inglés de
carrera pur sang, 2 yeguas, 4 cerdos
hembras Yorkshire, 4 id. Berkshire, 4
id. machos dos de cada raza, i 00 vacas
lecheras del pais, 50 yeguas de id. 50 bueyes
de trabajo, 20 caballos de id. 4 id de silla.
Estos y los animales espresados á la vuelta
tendrían un costo de ^ 1.252,720
Instrumentos aratorios etc.
20 arados, 2 máquinas de cortar pasto, 2 id. de
segar, 1 id de trillar á vapor, 1 locomotora
para ella, 1 estirpador, 2 rastras dobles
circulares, 1 rompe terronco, 1 rodillo, 2
sembradores, 4 rastrillos de á caballo, 1
picador de pasto seco, 4 arados subsuelos, 6
carpidores de á caballo, 2 bombas de iri-
428 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
cendio y demás aparatos, 2 id de regadio, 6
carros do transporte y arreos, G rastras, 2
prensas para pasto, 4 aporeadores de ca-
ballos, 2 docenas orquillas, 6 docenas palas,
4 docenas azadas, 1 id. picos, escardillos
etc. y útiles de jardineria, 4 máquinas de
manteca medianas— ó dos grandes, apren-
sas para quesos, i máquina de ordenar,
útiles de lechería etc. Todos estos útiles
tendrán de costo 170,000
Semillas árboles etc 60,000
mic 4.457,720
Capital de reserva y circulante 542,280
ps.mic 5.000,000
, Hay á mas otras industrias que son may propias de un es-
tablecimiento modelo, como una destilería para aguardiente
de papas ó maíz en pequeña escala como el aparato de Mr.
Champonnoisen Francia, una íábrica de fécula de papas, una
de instrumentos aratorios, y modelos de máquinaa etc. que
no he creido deber incluir en el presupuesto por no convenir
en manera alguna comenzar sobre grandes bases, sino que
á medida que el Establecimiento vaya prosperando y cimen-
tándose podrán entonces agregarse.
Son todos estos Establecimientos, que Grignon en Fran-
cia y Ilohenheim en Würtemberg, poseen no solamente de
una gran Je utilidad para lacnseuanza sino de un grande au-
xilio, sobre todo los dos primeros, en los unos de bajos pre-
cios para los productos de la chacra. En todos Los institutos
CHACRA MODELO. 429
agrícolas del Norte de Alemania la distileria de aguardiente
es reemplazada por una cervecería.
Apesar de toda la economía y de aun haber segregado
los ramos yá enunciados en la fundación -de un Establecimien-
to de enseñanza agrícola, no se nos esconde lo difícil que es en
un país como el nuestro tan poco habituado á se ¡nejante clase
de empresas, el reunir el capital necesario para la realiza-
ción de esta idea. Sin embargo si tenemos en vista que ape-
sar de ser esta una especulación comercial que al cabo de al-
gunos años puede producir dividendos considerables; no es
en el fondo sino una fundación puramente patriótica de in-
mensos resultados sociales para el porvenir, no dudamos
entonces que todas las personas interesadas en ello concur-
ran á su fundación, cuando hemos visto siempre sin des-
mentirse jamás á esta sociedad responderá todos los lla-
mamientos que á nombre del bien general, se le han hecha
como lo está en este momento mismo practicando en la ac-
tual guerra, no ponemos pues en duda, ni por un solo mo-
mento, que deje de hacerlo para evitar la miseria y la
ignorancia que siempre, entre el funesto cortejo de males
que trae aparejados, trae el de la disoluciou de la sociedad
que con tantos sacrificios defendemos.
El gobierno Francés bien distante de estar en circuns-
tancias tan urjentes como nosotros en cuanto al estado de
atraso de nuestra campaña, llamó á Mr. Augusto Bella, de la
Alsacia, en donde cultivaba en 1828 y le ordenó buscase uq
Establecimiento para la fundación de una escuela agrícola que
él debería rejentear. Este inlelijente cultivador elijió á Grig-
non, palacio perteneciente al Mariscal Bessiéres que fué
comprado á su viuda por la suma de 1,500000 francos y
cedido á una compañía compuesta de algunos de los mas ri-
450 LA EEVI8TA DE BUENOS AIRES.
eos propietarios territoriales, por el término de 40 años don
ia condición de dejar una cantidad en mejoras á su salida
y fundar un centro de enseñanza agrícola. Efectivamente la
compañía puso en manos de Mr. Bella un capital circulante
de 500,000 francos y después de las dificultades de todo prin-
cipio, llegó á dar dividendos de un 8 y un 10 p§ disolvién-
dose hoy la sociedad, en el próximo año de 4867 en el mas
perfecto estado de prosperidad.
Hohenheim en Würtemberg es uno de los mas espacio-
sos palacios reales pertenecientes ala corona: fué cedido á
Schwens en Í818por el Rey con una estension de 250 cua-
dras cuadradas y un capital de 100 mil florines (1.200,000
pesos mic) para la esplotacion y la fundación de un Estable-
cimiento de enseñanza agrícola. Hoy gasta 56,405 florines
(456,850 pesos m|c.) anuales en la enseñanza, paga casi en to-
talidad esta cantidad con los productos del mismo estableci-
miento y es sin disputa el instituto mas grande y mas com-
pleto del mundo, en su género.
Proskan en Prusia de una superíicie de 4087 Morgens
osean 681 cuadras cuadradas, con un magnifico palacio, edi-
Gciosde esplotacion, bosques, etc., fué destinado en 1847,
por el Rey Federico Guillermo IV con un capital suficiente pa-
ra su esplotacion que permanece fijo en el establecimiento
el que con sus productos mantiene una enseñanza agrícola
muy perfecta y próspera admirablemente sobretodo bajo la
administración del Señor Settegast, actual director.
Eldena en Pomerania con grandes edificios de r>iilola-
Cion, vaquerías, cabanas de dift' rentes razas ovinas y 300 cua-
dros de tierra está fundada bajo el mismo sistema.
Los palacios de los reyes europeos se cambian boy en
alojamiento para la ciencia agrícola y sus accesoriosde tal ma-
CHACRA MODELO. 431
ñera que en Hohenhein se ven aun los dorados arabescos y
estucos de los cielos razos de los salones, en los techos del
edificio que. sirve hoy de cortijo á la majada merina. El
Rey de Baviera ha también cambiado uno de los mas bellos
palacios en escuela agrícola, ^
Si de Europa pasamos á América encontramos á los |E.
ü. siempre descollante en todo progreso, dedicando fuertes
sumas para la fundación de instituciones de este género y
aun en medio mismo de los furores de la guerra atendiendo
con mano empeñosa á sostener y aun á estender las fuentes
de riqueza, que nunca mas que entonces era necesario ve-
nir en su auxilio, para impedir el que fuesen sofocadas por
este tremendo azote.
Asi le vemos durante los tiempos mas calamitosos, crear
su ministerio de la agricultura, enviar agentes la mundo en-
tero á estudiarlos medios de producción en todos los países
adonde algo hubiese que aprender, y repartir por millones
semillas y utensilios de agricultura en todo su vasto territo-
rio; luchando asi con una mano para impedir la rebelión y
con la otra derramando el bienestar y la abundancia que el
trabajo produce; probando asi una solicitud por el bienes-
tar del pueblo cuyo destinos le están encomendados, tal vez
sin ejemplo en la historia,
Y efectivamente si uno reflecciona vé que nunca hay
mas que reparar que cuando se destruye, y que son en los
tiempos calamitosos y de guerra cuando los gobiernos deben
contraer todo su empeño, á todas las grandes empresas que
contribuyen á aumentar la riqueza pública, y por conse^
cuencia reparar lo destruido y ponerlos á ellos mismos en
posición de encontrar siempre recursos en su mismo país» co-
mo lo hemos visto lo acaba de hacer la gran República sin
4S2 LA REVISTA DE BUENOS AIBE».
necesidad de recurrir al estranjero en busca de recursos que
alli mismo existian.
El señor Rosales, ministro de Chile en Paris, en un pro-
yecto para la fundación de un criadero de tipos reproduc-
tores en Chile, presupone 200 mil duros solamente para este
objeto, 8000 rail para un pequeño edificio para enseñar trein-
ta jóvenes y un gasto anual por parte del gobierno de 31G8
pesos fuertes para el pago de un eclesiástico, un médico y
un profesor.
Oblígase desde luego al señor Rosales a contribuir in-
mediatamente con diez mil duros.
El presupuesto que hemos tenido el placer de presen-
lar está distante de todos los ejemplos citados. Si se exije
la compra de un establecimiento, su valor estará siempre
seguro y á la disposición de la empresa siempre que se crea
necesario realizarlo. El capital empleado en animales y
tipos reproductores es de una fácil realización por que no
solamente tiene mercados seguros en el mismo pais para los
productos, sino que estos aseguran una venta efectiva para
ese mismo capital.
Mientraá que el cultivo de pastos, cereales y árboles de
bosque, no solamente pagará el capital empleado en semilla
y herramientas, sino le rentará perfectamente. Si es cierto
que serán nesesarios al menos dos ó tres años, para que el
establecimiento pueda producir un resultado satisfactorio, no
lo es menos que luego de pasado este término no solamrn'e
vivirá de sus productos sino que podrá dar un interés salis -
íactorio sin que por ello vayamos nunca hasta hacernos la
ilusión de creer, que podrá una empresa como esta, cuyos
resultados sociales no se pueden medir pecuniariamente,
darnos los intiaeses usurarios que por desgracia do estos
CHACRA MODELO.
455
paises el dinero obtiene, contribuyendo asi entre otras mu-
chas causas, á ahogar todas las idustrias nacientes, por mas
poderosas ypruductivas que sean.
Si acaso alguno de los gobiernos de la República com-
prendiendo la importancia de la instituccion viniese en su
auxilio con algún estableciraieííto ya formado como sucedió
en Francia con Grignon y en Alemania con la mayor parte
* délos establecimientos de es jenero, existentes allí, la em-
presa se haria mucho mas fácil pues esto rebajarla el presu-
puesto de dos millones al menos; lo que no vemos diücil.
Parala realización de la empresa proponemos la fun-
dación de una asociación anónima con un capital cuyo pre-
supuesto llevamos ya hecho, en acciones de veinte y cinco mil
pesos, dejando la confección do los estatutos y arreglo para la
Administración, por una comisión que la misma asociación
nombrarla tan luego como estuviese formada.
E. Olitera
Buenos Aires Marzo 1. ® de 1866
+15^—
BIBUOGR\n\ DE L\ PRIMERA IMPRENTA DE BUENOS
AIRES
Desde su fnndaciou hasta el ano 1810 inclusive
ó
Catálogo de las producciones de la imprenta de Niños Expó-
sitos^ con observaciones y noticias curiosas,
DESDE EL ANO 1781 HASTA 1810,
Precedida de una bingraüa del virey don Juan José de Vértiz y de una
disertación sobre el orijen del arle de imprimir en América
y especialmente en el Rio de la Plata.
(Continuación.) (1)
Este Almanaque es idéntico en h disposición y la f()rm.i
al dolaño 1800. (Véase el número i 09 de estas notas biblio-
gráficas.)
Veamos cuantas y cuáles eran las fiestis que distraían de
sus quehaceres á la población de Buenos Aires á fines del si-
glo pasado.
Enero. 1.° La circuncisión del Sei'ior: dia demisa, fj
6. La adoración de los santos Reyes —id. —
31. San Pedro Nolasco Fundadi)r. 40 horas en
la Merced,
l..,i;iuo. 2. La puriíieacion de nuestra Seiiora: it"i /
misa.
21. Miércoles de ceniza.
Si. San Matias— ííia di rnisa.
Marzo. 19. San José Esposo de nuestra Señora— día de
misay Indulgencia plenaria en San Francisco,
1. Véase la p^J. 29 5.
PRIMERA IMFRENTA, 435
y 40 llorasen el Hospital cuando hagan su
fiesta.
50. Viernes de Dolores.
Abril. 5. Jueves Santo. San Vicente Ferrer. 40 ho-
ras en los tres dias últimos de la novena
cuando hagan su fiesta en santo Domingo.
7. Viernes Santo.
7. Sábado Santo.
9. Fiesta (-f-J San Aacacio y santa M.* Glofes.
10. Fí'esía (+) San Ezequiel Profeta y san Anto-
nio mártir.
30. Santa Catalina de Sena. Indulgencia de 40
horas en su iglesia.
Mi YO. , i ."^ San Felipe y Santiago apóstoles. Dia de misa,
3. La invención déla santa cruz. Dia de misa.
14. San Bonifacio y san Sabino mártires, f Este
dia por voto de esta ciudad de Buenos Aires, es
de ohligacion de oir misa en solo el recinto de
ella, (f)
15. San Isidro Labrador: dia de misa,
17, (-f-j La Ascención del Señor.
28. (-J-) F iestas i San 3 üsio Y san Germán Ob.
40 horas en San Francisco,
20, f Sau Máximo obispo. Dia de misa
30, f San Fernando Rey de España. Dia de
misa.
JüiMO. 7. SSmüm. Corpus christi. ( j-^'.
13. S. Antonio de Padua. Dia de oir misa.
29. (+) San Pedro y San Pablo Apóstoles -40
horas en la Catedral.
JiLio. 10. El triunfo déla santa Cruz y Nuestra Señora
i •'> LA REVISTA DE BCENOS AIRES.
del Carmen. Feriado.. 40 horas en la Con-
cepción cuando hagan su fiesta.
"2^. '-\- Santiago apóstol patrón de España, Po-
tosí, Cliilo, Mendoza y Santiago del Estero.
:2G. V Santa Ana uaadre do nuestra Señora: dí'a de
misa.
AfüSTo. 2. Feriado. Nuestra señora de los Angeles. Jubileo
en todas las iglesias de San Francisco,
I \ (f) San Lorenzo mártir —dia de misa.
[.'}. L-{-jAsuncion de Nuestra Señora.
24. (f) San Bartolomé Apóstol.
28. San Agustín Obispo y Dr. y F: dia de misa,
50. (4-j Santa Rosa de Lima Patrona de las Indias.
Sept'brl. 8. (+) La Natividad de Nuestra Señora. 40
horas en San Juan y la Merced,
21. San Mateo Apóstol y Evang. dia de misa.
29. (j) Dedicación de San Miguel Arcángel. 40 ho-
ras en su iglesia: dia de misa.
OcTL'BRE. 12. Feriado Nuestra Señora del Pilar. 40 ho-
ras en Santo Domingo.
rSuvBUK 1.° ( , ) La fiesta de todoG los Santos Patrones
de laRioja.
11. San Martin Ob. Patrón de Buenos Aires.
Fiesta de precepto en esta ciudad. 40 horas
en la Catedral en los tres últiinos dias de la no-
vina.
50. f San Andrés Apóstol. 40 horas en san
Francisco.
Diciembre 8. (-f-j Concepción du Nuestra. Señora Patrona
de España y las indias, dia de misa.
in. Misa votiva en la santa ig. Cal. con patencia
I
trímera LM^RE^TA. 437
del SS. en acción de gracias por el beneficio
recibido en igual dia del año 1779: en que ha-
biéndose incendiado un almacén con 3500 qq.de
pólvora, no esperimentó esta ciudad de Buenos
Aires en sus edificios ni habitantes daño alguno
considerable,
21. f SantoTomas Ap.Témporaí dí'a de misa.
25. (-f ¡ La natividad de Nuestro Señor Jesu-
cristo. AO horas en Santo Domingo. Fiesta
del Rosario por los naturales.
26. (+) San Estevan Proto Mártir.
27. -J San Juan Ap. y Év. : dia de misa,
28. f Los Santos Inocentes: d¿a de misa.
31. f San Silvestre Papa: dia de mtsa,
No se mencionan las cuarenta horas en dias de trabajo
ni se incluyen los Domingos, ni las fiestas que caen en estos.
94. Novena devola dirijida á implorar la piedad
y compasión del Buen Pastor, y mejor detodoslos pas-
tores, Jesu-Christo Hijo de Dios Yivo. Dispuesto por
una humilde oveja suya que agradeSida á sus amoro-
sos silbidos, desea le conozcan las almas por su pas-
tor en tan amoroso Misterio.
Reimpresa en Buenos Aires. Con las licencias ne-
cesarias. En la Real Imprenta de Niños Expósitos.
Año de 1798.
(2Zi pajimas en 8 ® )
1799.
95. Memoria que leyó el Licenciado Don M i-
nuel Belgrano, abogado de los Reales Consejos, y se-
:i8
458 T.A REVISTA DE BUENOS AIRES.
crelario por S. M. del Real Consulado de esla Capital
en la sesión que celebró su Junta de Gobierno c\ 14
de Junio de 1798. Con el superior permiso, Eu
Buenos Aires. En la Real Imprenta de Niños Espósilos.
Año de 1799^
(/|9 pííjínas en 8. •=* )
Una Real orden do fecha 51 de marzo de 1797, dispuso
que el cuerpo consular se compusiese e.i adelante de hacen-
dados y comerciantes. Esta medida fué considerada por
Bclgrano como «ti principio de la felicidad de estas Provin-
cias,) no solo por la participación que se daba á los hacen-
dados en el intento de promover los intereses generales del
pais, que era incumbencia de la Junta de Gobierno, sino
también por pie esa misma dis,>osision Real imponía al Con-
sulado la obligación de proponer premios anuales que alen-
tasen á aquellos individuos que se mostrasen mas celosos por
el mejoramiento y ensanche del comercio, la agricultura y
las artes. En consecuencia, estando obligado por el art.
50 de la cédula ereccional del consulado á escribir anual-
mente como secretayo de este, una memoria sobre alguno
de los objetos de la institución consular, tomó para asunto
del ano 1798, el demostrar la utilidad de la reunión de las
profesiones de comerciantes y de hacendados, y el beneficio
que resultaria de los premios creados por la citada cédula
reul.
Esta memoria abunda en buenos principios de econo«
mía política, que son Ik i vulgares; pero que en los tiempos
íu que Be'grano los emitia eran novedades combalidas fuer-
temente por la costumbre y por el monopolio. El aboga-
ba por ejemplo, á favor de la libertad del comercio y de la
concurrencia Übrede los produelos, pugnando en estos punios
PRIMERA IMPRENTA. 439
con preocupaciones poderosas padecidas por hombres ri-
cos, de influencia social y colocados en los primeros empkos.
«Muchos, creen, diceencFla memoria el secretario del con-
sulado, que si se concede entera libertad para la extracción
de frutos, el pais quedará pobre y miserable, y todo vendrá
á ser caro y se presentan á su imaginación un cuadro lasti-
moso que lo hacen pasar á las de otros, que avizorados con-
tra todo lo nuevo, ponen en movimiento algunos resortes
(}ue desgracian los proyectos mas útiles.-) Para disipar es-
tos ilusorios temores, desenvuelve en seguida las máximas
liberales del economista Queznay, y establece que la policia
del comercio interior y exterior mas segura consiste en la
plena libertad de la concurrencia. Para mostrar particu -
iarmente con relación á este pais, la exactitud de los prin-
cipios adoptados por éh hizo un cuadro de lo que se palpaba
y estaba á la \ista de todos como fruto nocivo de las restric-
ciones á la esportacion en nombre de las necesidades del
consumo interno «Los productos de las cosechas, dice,
exeden en los íiños regulares en mucho di consumo de los
habitantes, con que no buscando eu otra parte su venta, se-
rán perjudiciales á este pais, y vendrá á suceder la carestía
en lugar de la abundancia (como lo vimos pocos años ha)
poruña razón muy obvia, cual es, deque ninguno quiere
encontrar pérdidas en lugar de ganancias; no habiendo con-
sr.mo, el labradar se halla en este caso, abandona por con-
siguiente el cultivo, y véase aquila escasez indispeneable-
Iinente. Es pues precisa la extracción, y esta toca al co-
merciante, que por este medio suple la falta de consumido-
res, dando valor á todas las producciones, adquiriendo ga-
naiicius para si y proporcionándolas al labrador.»
—
Á o Lv nKvisTA nn buenos aiues.
pais no reconoce límitos. Aconseja la forimcion de socie-
dades económicas, las csposiciones públicas de las obras de
las arles mecánicas, la mi'jora de las prácticas agrícolas, el
refinamiento délas lanas indíjenas, y por último la difusión
de 1j instrucción en todas las clases de la sociedad. A este
último respecto dice con elocuencia: tQuela ilustración ge-
neral y las lucos so difundan para todos, que todos se ins-
truyan, que adquieran idea^; que ni el labrador ni el comer-
ciante ni el artista ignore lo que le corresponde, que unos y
otros procuren no apegarse tan íntimamente á los pensa-
mientos de sus antepasados, los cuales solo deben adoptarse
cuando conviniese, y cuando no, desecharlos y abandonar-
los. Lo que fué úlil en otro tiempo, ahora es perjudicial,
las costumbres varían, los usos igualmente, y todo de tiem-
po en tiempo cambia sin que en esto haya mas misterio que
el de la vicisitud de las cosas humanas. »
Obra humana es también este trabajo de Belgrano y por
consiguiente no falta en él un lunar que le desluce. Discur-
riendo Tpágs. .^1 y 3:2) sobre las causas qne militaban contra
el progreso y la dignidad de las artes mecánicas, encuentra
una de ellas en la resistencia que oponían los hombres blan-
cos á asociarse en los talleres con los de color, y sugiere co-
mo remedió á esta preocupación, «el separar de las artes á las
raza de negros y mulatos, y destinar á estos para la lahran-
za y otros oficios.» Pero esto es materia, ánade, para mu-
chas diserlacidnes», — y con estas palabras se aparta por for-
tuna de este camino en que comenzaba á deslíxarse aquel
hombre t:in humano y que tan amigo se mostró gtMienihncn-
te dt'l principio de igualdad entre sus semejantes.
1^1 sesión en que se leyó esta memoria fué solemne.
Asistieron á ella el Virey, los Tribunales y Corporaciones y
ÍRlMERA IMPRENTA, 441
muchos vecinos notables convocados de antemano por me-
dio de carteles. El Señor Olaguer Feíiú que gobernaba en-
tonces, manifestó el deseo de que se diera á luz el discurso
que habia oido con agrtido, y á consecuencia de esta indica-
ción se lo consagró el autor, como se vé en lajprimera página,
por medio de una dedicatoria cuya fecha es de ^2 de Junio
de 1798.
96 Constituciones de la Real congregación del
alumbrado y vela continua del Santísimo Sacramento
reservado en los santos sagrarios, fundada en Madrid
el año 1789. Por los Reyes nuestro Señores, y esta-
blecida ahora en la santa iglesia Catedral de la capital
de Buenos Aires, con algunas adiciones respectivas, y
análogas al espíritu de tan piadoso instituto.
Con las respectivas aprobaciones de las autorida-
desG anónica y Real; y licencias necesarias para su
impresión.
En Buenos Aires. En la Real imprenta de Niños
Expósitos. M.DGC.XC.1X.
(XII pág« in li\)
97 Poesías Místicas leolójico morales, que para
el aprovecbamíenlo espiritual, escribió el Capellán
de la Real Armada doctor don Juan Manuel Fernandez
Agüero y Echave. Con el superior permiso] impreso
en Buenos Aires: en la Real imprenta de Niños Expó-
sitos, año 1799,
{tik pág. in 8/)
Según se infiere de la dedicatoria al señor Obispo de
Córdoba delTucuman, estos «místicos poemas» fueron con-
4íí2 Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
cébidos y escritos en esa ciudnd. En la \)a¿. 1G se cncuen-
Ira una^losp, en décimas, del salmo Miserere, en las cuales
quiso el señor Agüero rivalizar con las del Obispo Asamor
tan populares en Buenos Aires desde que se reimprimieron
aqui en el año 1797. Lamas aséctica de las composiciones
«místicas» tiene por^lilulo- avisos al pecador sumerj ido en la
culpa y de la muerle oíuítiado; romance ensípido y cansad o
del cual puede juzgarse por la muestra siguiente.
Los peligros de la vida
Es imposible Ci)n la líos;
Ella es mas frágil que el vidrio
Cristalino, y delicado:
No hay precaución, no hay arbitrio
Para poder evitarlos;
Los males son infinitos
Nadie puede calcularlos:
No alcanza la medicina
Á preservar nuestros dar»os;
Suele causar nuestra ruina
Cuando evitarla ha intentado
Eáta colección de versos tiene su mérito bajo uu aspec-
to quenada tiene que ver con la pocsia. Ella nos muestra
el gran vuelo que dieron algunos espiritus en ideas y crehu-
elas, á consecuencia del réjimen político y social establecido
por la revolución. El misyio doctor Agüero, autor de los
poesías místicas, se halaba de profea()r de fíiosoüa en In
Universidad, cuando estalló en la. noche del 19 de marzo do
1823 una asonada contra el Gobierno de que era ministro
el señor lUvadavia. Los hipócritas que movieron aquel escán-
dalo, hicieron gritar ¿los revoltosos en medio de lu oscuridad
PRIMERA IMPRENTA. 445
de la noche: «viva la religión,») creyendo que estas voces
serian simpáticas ala población y que con ellas aumentarían
el número de sus prosélitos. La revolución fué sofocada y
sirvió para dar mayor fuerza moral á la sabia administración
de entonces. El doctor Agüero dictaba casualmente en aque-
llos dias el cap'tulo V. de la ideología abstractiva^ ocupán-
dose en demostrar que «las ideas teolójicas no son base de la
moral.» Exilado por la materia y considerando los peligros
que habia corrido el adelanto del pais con aquella subleva-
ción clandestina de tan malos elementos, púsose en pié el
Catedrático é improvisó la siguiente espinela, recomendando
á sus discípulos que la cantasen al son de la lira:
El estúpido que grita
¡Se acaba la religión!
La tiene ó no en corazón?
Si la tiene ¿quien la quitó?
Sino la tiene, maldita
Por siempre la hipocresía.
Que á pre testo de heregia
SaciiGca la moral.
¿Quieres huir este mal?
Simpatizada porfía.
Las «poesías místicas» no eran el primer ensayo métrico
de nuestro maestro. En otro lugar de esta bibliografía se
hallara el titulo de las «poesías fúnebres, •' que consagró
la memoria del Virey Meló de Portugal, impresas en Í79h
98. Carta pastoral, que el ilustrísimo Señor Dr.
Fr. Joseph Antonio de San Alberto, de! '^^onsejo de S.
M. y dignísimo Arzobispo de la Plata dirije á lodos sus
vicarios, curas, tenientes y clero, exorlándolos, a que
i '( í Ll REVISTA DE BCENOS AIRES
contribuyan con algún donativo ó empréstito sin ínte-
res para los actuales urgencias de la corona, con oca-
sión de haber recibido la Reul orden de 27 de mayo
de 98, expedida á este fin. Año 1799. Con el supe-
rior perm¡s('. En Buenos Aires: En la Real imprenta
de Niños expósitas.
{i6 pág í'nS»')
La Real orden del 27 de mayo á que se refiere el título
de esta pasiaral, tenia por objeto alcanzar de los americanos
un empréstito gratuito á favor de la corona de España, cuyo
tesoro se hallaba exhausto á consecuencia de las guerras que
la aflijian desde años atrás. El Arzobispo se senlia natural-
mente inclinado á hacer esfuerzos para auxi jar la causa de su
monarca y de su religión, amenazada, según él mismo creia
por el enemigo, pero se encontraba- rodeado de gente pobre
y en un paiscuya principal riqueza provenia de las minas
del Cerro de Potosí que habiae dado en agua. En este confli-
to, recurrió alas rentas del Arzobispado y dio de ellas, en ca-
lidad de adelanto sóbrelos donativos que esperaba recibir
de su clero, la cantidad de 200,000 reales de vellón, en
nombre de los clérigos, viudas, huérfanos y vecinos pobres
de Chuquisaca, Cochabamba, Potosí, Oruro yTarija.
A esta suma consiguió añadir el Arzobispo la de otros
donativos: uno de 2000 pesos, suscrito por algunos curas
([ue el convocó en su palacio, y 5000 con que contribuyó el
Cabildo eclesiástico. Para ablandar á su clero, de cuya gene-
rosidad y patriotismo esperaba el reembolso del adelanto
sobre el empréstito sin interés, hace el Pastor en *su carta
una pintura patética de la situación de Roma, reducida ó la
condición de la Jerusalem de Jercmias, después de babor me-
PRIMERA IMPRENTA 445
recido el dictado de opulenta capital del mundo católico y
señora de todas las Naciones. Con no menos eficacia traza
el cuadro de los padecimientos de Pió VI. «Este sacerdote
sumo, dice, digno sucesor de san Pedro y fiel imitador de
su celo, de sus perfecciones y trabajos, se ve hoy, si ya no ha
muerto á violencias del dolor ó de la tiraiiia, despojado de
sus estados, arrojado de su silla, y peregrino y errante de
ciudad en ciudad, en soledades, cartujas y monasterios, an-
gustiado, aflijido, sin hallar donde poner con seguridad el
pié, y sin otra esperanza, talvez, que la de poner su santa
sede en nuestro reino de España á la sombra y protección de
su rey Católico Carlos IV.» El Pontifice llorado casi por
muerto, falleció efectivamente fuera de sus Estados en aquel
mismo año de 1799.
99. Sumario de las gracias é indulgencias
concedidas á la Real congregación del alumbrado y
vela continua al Santisimo sacramento reservado en
los santos sagrarios.
Se ha impreso este sumario con el pase del Señor
Comisario de la santa cruzada, y licencias del Señor
Ordinario y del Exmo señor Virey: En Buenos Aires:
En la Real imprenta de Niños expósitos, año, 1799.
Una hoja única de papel, impreso en tres columnas divididas por
una guardita vertical y otra que rodea toda la composición. Gl ancho de
los renglones es de 38 centimetros y el largo de 55,
(año Í800J
100. Almanak y kalendario general de cuartos
de Luna, según el meridiano de Buenos Aires. Para
el año de 1800. Compuesto por don Juan Alsina Agri-
mensor general de este Vireynato y 2*. Director de
44(3 LA HEVISTA DC fiCCNOS AIRI-S.
la Acadeiuia de Náutica establecida por el Real Con-
suhdo de esta capital.
Con el superior permiso Bn Buenos Aires: En
la Real imprenta de Niños Expósitos.
(8^. ^ No hemos visto mas que la carátula )
10!. Carla apologética, que en contestación .i
UD amigo, escribe el autor de los Discursos varios,
(12 pág. in Zi. ® sin foliatura.)
Al fin: con superior permiso, En Buenos Aires:
En la Real imprenta de Niños Expósitos. Año de 1800.
102. Catecismo de doctrina christiana en gua-
raní y cnstellano. Para el uso de los curas doctrine-
ros de indios de las naciones guaraníes de las pro-
vincias del Paraguay, pueblos de Misiones del Uru-
guay y Paraná, Santa Cruz de la Sierra, naciones de
Chiquitos, Mataguayos, y provincias de San Pablo de
los portugueses, é instrucción de los mismos Pueblos.
Que da á luz el M. R. P. Fr. Joseph Beroal, predica-
dor general, ex cura doctrinero, ex-definidor, y ac-
tual Ministro Provincial de esta Provincia de Nuestra
Señora de la Asunción del Paraguay, del orden de N.
S. P. S. Francisco de Menores observantes. Con las
licencias necesarias. En la Real imprenta de los Ni-
ños Expósitos: Año de 1800.
(179 pli'¿, in 8. o —16 p5g. sin foliatura que contienen el título, las
censuras y el prólogo, y h también sin foliatura, al fin,*
con el infice correcciones y una nota.
ti Obispo del Tucu'nun don Ángel Mariano Moscoso,
PRIMERA IMPRENTA. 447
concede 40 dias de indulgencias á los que leyeren, enseñaren
ó aprendieren en este catecismo.
La dedicatoria está dirijida por el autor al Exnno. señor
don Gabriel de Aviles y del Fierro, Marques de Aviles, Te-
niente General délos Reales Ejércitos de S. M. C. Virey,
Gobernador y Capitán General de las Provincias del Rio de
la Plata etc., (comoá amparador de pobres y protector de
humildes.)»
El Virey con fecha 5 de mavo de 1800, decretó que el
ejemplar ms, pasase á don Lucas Rolon, intérprete de indios
guaraníes de esta Real Audiencia, para que espusiese si se
hallaba conforme ó no á este idioma: El lo se espidió Ro-
lon diciendo: que habiendo leido y revisado el catecismo con
la detenida escrupulosidad que exige el cumplimiento de mi
encargo, y con la atención que recomienda el particular mé-
rito de esta obra, no encuentra en ella por lo que respecta á
su traduccionv reparoalguno que pueda impedir su impresión
máxime cuando la edición que se solicita es de gran necesi-
dad y seria de mayor provecho y utilidad para aquellos na-
turales y sus doctrineros; habiendo enmendado los pequeños
defectos que contenían de pluma, se halla espedita para que
pueda ser de la atención de V. E.»
Al dia siguiente de este informe, otro decreto del Virey
dispone que el ms. presentado pase á examen del R. P. Fr.
Francisco Sánchez, del orden de San Francisco, que era ca-
pellán del palacio de Rueños Aires y cuyos títulos creemos
curioso copiar en seguida: a/>r. Teólogo y Catedrático actual
de prima del sutil Escoto en la Universidad de San
Felipe, helor de Nona con privilegio en el Colejio Mayor de
San Buenaventura de Nuestra Señora de Guadalupe en la
provincia de los doce Apóstoles del Perú de Lima, nombrado
i48 LA REVISTA DE BUENOS AIRES,
también lector de la misma en esta de la Asunción del Para"
guay por el Rmo, Comisario General^ Examinador Sindical
en las diócesis de Santiago de Chile, y de la de la Sma, Trini-
dad de Buenos AireSy Teólogo consultor del señor Gobernador ^
\icario Capitular y Provisor de este Obispado y Capellán del
Exmo. Sr, Marques, de Añiles, \irey de las Pro: indas del
Rio de la Plata etc.
Este Padre de tanta campanilla se espide, desde Palacio,
el dia 19 diciendo que habiendo leido atentamente la obra
sometida á su examen, y viéndola muy conforme no solo a
las Regalías y Pragmáticas de S. M. G. y al espíritu de sus
celosas y piadosas leyes, sino también necesaria para la pro-
pagación de nuestra santa fé en los fieles á quienes se dirige
y adelantamiento del culto divino, como útilísima para el
arreglo de sus costumbres por el Evangelio y doctrina de
Nuestro Sañor Jesu-Christo, el único Redentor, el mayor y
mejor Maestro de los hombres, ciegos y sin él perdidos desde
Adán, es de sentir, que lejos de encontrar inconveniente,
debe el Yirey conceder el permiso que se solicita para la im-
presión de este precioso libro.»
El mismo dia 19 concede el Virey la impresión de este
catecismo con calidad de que el suplicante le presentase uno
de lus ejemplares que se tirasen para que confrontado y es-
tando conformes pudiera permitirse esponerle al público.
También el Ordinario, que lo era entonces el Doctor
Francisco Tubau y Sala, concedió la licencia para que pudiese
imprimir «esta obrita « pasando esta disposición por ante Don
Gervacio Antonio de Posadas, Notario mayor.
A todas estas minuciosas diligencias siguen una circular
de4 autor, en la calidad de Ministro Provincial déla orden,
cuyo primer párrafo copiamos en seguida, como una demos-
PRIMFRi IMPFIENTA.
449
iracion tomada déla mejor fuente, de las graves dificultades
con quG se toca cuando se quiere enseñar nuestros dogmas
á los salvajes, dificultades que hace dudar del fruto que ha-"
yan podido sacar los misioneros católicos en América para
convencer de las verdades relijiosas á hombres tan escasos de
ideas y hablando idiomas pobres, que por otra parte, los pre-
dicadores mismos no conocian suficientemente. La circular
dice asi' «Mandamos y ordenamos que en todas las Doctri-
nas pertenecientes'á nuestra jurisdicción, se observe un mis-
mo método de administrar sacramentos, catequizar y enseñar
la Doctrina Cristiana á Los fieles é infieles para evitar de este
modo la confusión que causa en aquellos neófitos la diversi-
dad de voces y espresiones con que seles proponen los miste-
rios de nuestra Santa Fé, llegando algunos á pensar por su
ignorancia que es distinta y aun contraria la doctrina del San-
tísimo Evangelio por la variedad de palabras con que seles
explica. Gomo que un indio de nación Charrúa me dijo en
cierta ocasión: Que no era cristiano porque Ja ley de Dios te-
nía muchas vueltas. Cuyas vueltas eran el distinto método
de esplicarse los Curas Doctrineros.»
El Prólogo que sigue á la circular, da noticia indirecta
de la época en que el autor vino á América, del método que
siguió, de los colaboradores que tuvo para formar su cate-
cismo. Con lespecto á lo primero dice. Hará treinta y un
años que vine de mi provincia de Cartagena, siendo uno de
[. los cincuenta Misioneros que S. M. C. se sirvió nombrar al
reemplazo de los ex-Jesuitas de las Misiones de los pueblos
Guaraníes. »> En cuanto alo segundo dice testualmente lo
siguiente •• •• :este «catecismo cristiano está compuesto en la
mayor parte á imitaci )n del del Abad de Fleuri; en cuya
traducion he procurado cuanto me ha sido posible ajustar
Áf^O TV nnvisTA de buenos aires.
á la projiiíJiul .Kl Icxlo dol idioma índico. FJ Podre Nues-
tro Ave Míiria, Credo, M nidamienlos y acto de contrición,
es del rezo que compuso el venerable P. Fray Luis de Bola-
íios, companero de San Francisco Solano, apóstol de las In-
dias peruanas, lo que tifio en frase propia te ofrezco, lector
niio, bien que á costa de considerable trabajo, pues para la
claridad y esplicaeioii •••• me be valido de los mejores intér-
pretes, capaz de dar la propiedad y buen eslilo • • • • etc.
Según el apéndice al catálogo de la Biblioteca dedon Pe-
dro de Angflis» -obras en lengua guaraní, este señor poseia
un m. s, al cual dá este ti'nlo: «Notas al caíecisnioen es-
panol y guar.iní, publicado por Fray José B<M'nal, P. Provin-
cial de San Francisco en Buenos Aires.»
103. Garla en que se dá idea de la obrv^ titulada:
El evangelio en triunfo, y que se defiende contra las
preocupaciones y la ignorancia. Sale h luz sirviendo
de original la impresa que ha venido de Paris. En
Buenos Aires. En ía iniorenta de Niños Expósitos.
Año 1800. Se hallura en la librería de don Antonio
Ortiz.
(XIX págsin/i.®)
101. Nuevo reglamento, que su Magestad se ha
servido expedir para gobierno del monte pió militar
en España é indias.
Reimpreso en lUjeno* Aires. En la Real im-
prenta de Niños Expósitos. Año de 1800.
(46 pág. ín ful. luiincradas, ) l\ 8¡ti folialuru.)
105.^ Análisis del ptipel periódico intitulado Te
PRIMERA. IMPRENTA. 451
légrafo Mercantil, Rural, Político, Económico, y Histo-
riógrafo del Rio de la Plata por don Francisco Anto-
nio Cabello y Mesa, natural de la provincia de Extre-
madura, Coronel del regimiento provincial fronterizo
de infantería de Aragón, en los Reinos del Perú, pro-
tector general de los naturales de las fronteras de
Xauxa, abogado de la Real Audiencia de Lima, é incor-
porado (por S. M.) con los de su Real y supremo Con-
sejo de Castilla, etc.
Con superior permiso. En la imprenta Real de
Niños Expósitos. Año de 1800.
(16 págs. in Zi, *^ siu foliatura.)
Este análisis es lo que hoy llama riamos el propecto de,
Telégrafo. Gomienzn por una Censura ó j'iicio presentado
al Virey por el Regente de la Real Audiencia, don Benito de
la Mata linares, apoyando y recoinendando, no so!o lo idea
de publicar nn pí^riódic'», sino la de «formar luego, luego, la
sociedad patridtica'literaria.'^ propu'^sta igualmente por el
abogado-coronel, Cabello y Mesa. uMe parece señor exraode-
cia el oidor al Virey, sobran en estos países del mando de V. E.
rcFortos para ocupar la prensa en el periódico que se propone
pues no deja de abrazar miicho en sus cláusulas de Telégrafo
Mercantil, Rural, Político-Económico, é Historiógrafo del R,
de la Plata: y aunque al [principio y hasta queseforme una so-
ciedad de eruditos, podrá no llenar el objeto del público deli-
cado; pero (como llevo dichoj estos progresos son lentos, y
con todo deben sostenerse por V. E. como que nunca se ocu-
pará mejor su superior autoridad que cuando proporciona la
instrucción de sus subditos, siendo ella el mejor auoyo de la
4oi LA REVISTA DE BlJ£NO$ AIRES.
Religión y Fidelidad, por mas queotras plumas delicailas ha-
yan querido sostener, á fuer/a do ingenio y travesura, la
opinión contraria: siempre será útil y agradable ^d conocer
los objetos de que estamos rodeados, y que tocamos conti-
nuamente con mano incierta, los dalos de nuestro comercio
activo y pasivo, el estado de nuestra 7?u'/ieria, de nuestra agri-
cultura y pesca* Estas ideas y objetos bien combinados y
esplicados deben ser interesantes á iodo buen patriota -- "
í^iendo una especie de crueldad contra el linage humano la
indiferencia de aíiuellos que se reconcentran dentro de si
mismos, para gozar del estéril fruto de sus meditaciones,
mirándolo entretanto gemir éntrelas necesidades é itjfor-
tunios (|uc le cercan sin esclarecerle sobre los medios de ali-
\iársel()S.))
Ea visía de informe tan favorable, el Virey vino en
iiODcedKiv privilegio esclusivo d don Francisco Cabello y Me-
sa para publicar este papel periódico» con calidad de que an-
t 's de i;n¡)riinirse debia revcer y aprobar, número por nú-
mero, i'l señor Regente ó en su defecto el sefioroiJor don
Joaquín l^rnardo de Campuzano, nombrados ambos en
calidad de Regidores y Censores.
\A análisis ó prospecto, es largo, insushtancial, inédito
hasta hoy, presumido de erndiío, hermano del signionte do-
cumento, inédito hasta hoy, d ' la mi^ma [)luma y caletre:
«Comoáiiii locü iiaora, piihalibaniente nombrar los indivi-
duos, y o'.iciali's (jiie haiide eoinj)oner y regii la sociedad pa^
triútic -literaria que con sabiduri.i y permiso do la governa-
cion superior de estas pi ovincias, intento establecer; las reco*.
mendablcs j rendas que eoino na tibas, brillan y resplandecen en
la muj erudita < ¡lusliv p ):ia de V. me ejecutan á proceder
tau sin libertad, para elegirlo por u;io de los socios que de-
PRIMERA IMPRENTA. 455
ben contribuir su primera y sublime clase, que entiendo que
mi elección, no solo es acatadisima, sino que no pudiera yo
hacerla sin clara inspiración del mayor numen.
«Suplico á V. que la admita, sino como presente honrro-
so de mi voluntad, sea por la obligación que tenemos, todo
buen Patriota, á promober las felicidades y ventajas de la
nación é inspirar entre las gentes las ideas heroicas de aquel
sistema moderno de Política que (como á infalible termó-
metro) obserban vigilantes las potencias cultas.
Finalmente, como mi deseo es asertar y pudiera no al-
cansarlo por ignorar como forastero en esta metrópoli cua-
les son las Personas qne deban colocarse entre el ca^álago de
los mitmbros de la sociedad; suplico á V. también que reser-
badamente me suscriba á continuación de la adjunta Lista
los que por su literatura, conocimientos físicos, mineraló-
gicos, náuticos, políticos, económicos, mercantiles, rurales,
debían ser admitidos en la clase de Numerarios; porque asi
como en un mismo prado, el perro halla la liebre, el buey la
yerba y el lagarto el espino asi también, en el sabio é Ilus-
tre congreso de la sociedad, es preciso tener Newtones que
enseñen las matemáticas, físicos que conoscan las causas por
los efectos; astrónomos que escudriñen las estrellas, quí-
micos que rogistren las profundas grutas de la tierra; natu-
ruiirilas que obserben lo mas recóndito de este glol)o; y en
una palabra, que la metafísica, jurisprudencia, medicina y
cirugía, la química, botánica, historia eclesiaslica, civil y
natural, la ebiCuencia sagrada, y profana, y todos los ramos
de las ciencias y artes estén sentenciados á sujetarse al es-
tudio é indagación del ente racional que como amigo del
paíz, y amante de la patria, lucha continuamente con los erro-
¿9
AjA la revista de buenos aires.
res y lii;ieblas, ancioso de esc la rece i* la esfera de la luz y
que esta se difunda en pro de sus semejantes.
Dios guarde muchos años.
Buenos i4ires Mano 6 de 1801
Francisco ANTONIO Cabello.
Sor. comandante don Miguel de Azcuénega:
Copiado del original autógrafo con su propia orto-
grafía.)
1801
106. Telégrafo mercantil rural politico econó-
mico, é historiógrafo del Rio de la Plata. Por el co-
ronel don Francisco Ant<)nio Cabello, y Mesa Abogado
de los Reales Consejos, primer escritor periódico de
estas Provincias, y Reyno del Perú etc. Con privile-
gio exclusivo. En la Real imprenta de Niños Exp' sitos
de Buenos Aires.
k tomos in á. ® de 280 págs. 316, 260 y 316
De este periódico se publicaron, desde el dia 1 * de abril de 1801, U
tomos complotos, y terminó con el n® 3 °delT. 5» correspondiente al día
15 de octubre de 1802. Cada número contiene, generalmente, 8 Pi^g'^.
aunque hay algunos de muchas mas, como el 8 '^ del T. IV que es de !\'ó
pigs. Aparecía los jueves y sábados; pere desde el 2 ® tomo solo salió
los Domingos á razou de 2 pliegos impresos al mes.
Esta publicación periódica tenia por objeto, según la de-
claración de su KJilor, adelantar las ciencias y las artes, fun-
dar una escuela filósoGca que desterrase las formas bárbaras
del escolasticismo, estenderlos conociinientos de los agri-
cultores, é informar 6 los lectores de todos ios progresos
y descubriai entos nuevos en lu historia, las antigüedades
la liU niluray los deinas conocimientos humanos. Apesar
}
PKIM KA IMPRE'VTA. 455
de algunas dificultades q:io el editor sintió al realizar esta
idea, contó al fin con el apí)yo de doscieritos treinta y seis sus-
critores, 459 de Buenos Aires y los 77 restantes de las de-
más provincias del vireynato. El Virey recomendó la publi-
cación del Telégrafo al Real Tribunal del consulado, y este,
por la intervención de su secretario, le ofreció la mas com-
])leta cooperación suscribiéndose por 1 9 ejemplares y fran-
queándotelos papeles de su archivo particular. La misma
corporacicn tomó al mismo tiempo bajo su patroncinio á la
«sociedad patriótico literaria y económica» promovida por
el Editor del Telégrafo, con el objeto de ilustrar al pnis en
todas las ciencias, ramos de literatura y artes útiles, y de
proponer al gobierno las ideas y proyectos que pudieran ser
de utilidad al Rey, á los vasallos y á la Patria. Los miem-
bros de esta sociedad debian ser de tres clases: numerarios
residentes en esta capital, socios corresponsales, y ^caballeri-
tos alumnos para que se vayan haciendo y puedan pasar á
numerarios por plaza vacante.» El nnmí^ro de los socios de
Ja primera clase, incluso el Director, llegaba á 21. No es
fácil aver'gua" hoy quienes serian las personas que entonces
pudieran merecer asociarse á una corporación literaria y
científica; peroes de presumir que la mayor partí» de ellas
se encuentran en la lista del suscriptores publicada en el !.•
número del Telégrafo, y déla cual tómanos las siguientes,
como capaces, sin duda, de ilustrar cualquiera de las materiíis
á que el periódico y la sociedad argentina debian coníraf rse-
l)r. D. Domingo de Azcnéíinga, don José Joaquín Araujo,
don Félix de Gasamayor, doctor don Luis José Chorroarin,
don Juan Jo<é Gasteli, don Pedro Andreíy García, doctor don
Julián de Leiva, doctor don Juan M. Lavarden, 'doctor don Car-
los José Montero, elR. P. Frai Julián Perdriel, don Pedro An-
LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
tuiiio Cervino, don Manuel Medrano. Entre los socios cor-
responsales contaba el Telégrafo con el oidor Cañete en
Potosí, con el naturalista Ilaenk en Cochabamba y con Prego
de Oliver en Montevideo y don Pedro Tuella en el Rosario de
Santa Fé. El producto mensual de la subscripción ¡de este
periódico puede calcularse en 500 pesos fuertes á fines de
180). Según los datos comorciales de este mismo periódico,
valia la resma de papel de 14 á 16 pasos. Aunque no pode-
mos estimar el monto de los costos de impresión, creemos
que estos eran menos que las entradas, pues desde muy al
principio de la vida del periódico pudo ya su editor ofrecer
premios pecuniarios á «toda persona que le presentase en
su despaebo, y con calidad de reintegro algunos legajos de
papeles inéditos que contuviesen antiguas fundaciones de
ciudades, pueblos, conventos, seminarios» ele, De valor de
ciiicuenla pesos seria la recompensa obtenida por el pensa-
dor que presentase una memoria sobre cualesquiera de los
seis puntos siguientes: Gomo progresarán mas las provincias
argentinas, 4 /en comercio, 2.° en Agricultura, 5.° eh
iuduslria, 4.** en población, 5.* en Navegación» 6.° en Poli-
cia? Estas memorias debian someterse ante todo á la cen-
sura previa á que (^1 Telégrafo eslaba sujeto por disposición
superior, ejereid.i por una especie de tribuna! politico-litera-
rio compuesto de los oidores Campuzano y Matalinares, y
en segundo lugar á la censura iiulividual del Editor. El
Gobierno por su [)arte contribuía con medí las eficaces para
alimentar el caudal de los materiales, recomendando á los
Gefes de las proviníúas íjue c;)inu¡iicasen al E litor, descrip-
ciones históricas y topográficas de las respectivas jurisdi-
ciones, bajo el plan y el modelo propuestos por la redacción
dí*l Telégrafo.
PRIME.U IMPRENTA. 457
La esteiision misma del plan y la variedad y abundancia
de materiales, embarazaban a veces al Editor que no podía
disponer sino de un reducido número de pajinas en 4.^ para
dará luz las producciones de su pluma y de las agenas, y los
documentos inéditos relativos á la historia de estos países.,
que se proponía roctiílear por este medio. Veíase en la im-
posibilidad de complacer á todos sus favorecedores, de entre
los cuales unos gustaban mas de las «noticias particulares»
que délos rasgos eruditos;^) otros deseaban no encontrar en
el periódico mas que opúsculos consagrados á las ciencias.
Unos se avenían mal con las materas tratadas por estenso,
otros con los escritos reducidos ó superíiciales: El comer-
ciante exigía que el Telégrafo se conscigrase esclusivamente
á los precios corrientes y á las noticias del puerto; el chaca-
rero solicitaba lo misnio con respecto á las cosechas; los
autores de comunicados ponían el grito en el cíelo al ver
postergadas, cortadas ó cercenadas sus producciones; pero
á todas estas voces y quejas oponía el Editor una serenidad
estoica, pi otestando que, á imitación de la Luna reflejada en
el agua y cuya imagen [densan morder los perros, ensorde-
cería á sus ladridos y seguiría su carrera, pues contaba con
la aprobación de los «patriota tas que tienen bien puestas las
entendederas.»
El Editor de este perió líco contrajo, sin embargo, un
compromiso superior á sus fuerzas. Propuso realizar en
Buenos Airts el pensamiento concebido por los redactores
del Mercurio Peruano, sin poseer las iucis, la seriedad de
carácter y las calidades literarias que distinguieron á Una-
nue á Baquijano y á otros sabios de aquella parte de America,
fundadores y sostenedores de aquella afamada publicación
periódica. Don Francisco Antonio Cabello, natural de
458 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Kspnña, lllósofo indiferenlc, primer escritor perióüeo de
Buenos Aires y de Luna y abogado de los Reales consejo?,
conio él mismo se Ululaba, era un hombre mas movedizo
que activo, fácil en prometer y diestro en sacar partido per-
sonal del trabajo y del patiiolismo ajenos. En su periódico
se nota una completa filia de tnélodo. Las materias asina-
das unas sobre otras reducen al Telégrafo á un verdadero
cajón de sastre en que se encuentran con dificultad los
relazos de buena tela que por otra parlo abundan en sus
pajinas dislocadas. Los piores artículos del Telégrafo son
aquellos que pertenecen al caletre de «Narciso Fellovio Can-
tón,» anagrama perfecto del nombre y apellido dd primer
escritor periódico. Su cu'M-da favorita era la letrilla festiva,
de la cual se valia para censurar con escasa dilicadeza y
mas escasa sal ática, las costumbres de los habitantes de
Buenos Aires, como puede juzgarse por la siguiente raues-
Satirilla festiva.
Que Clv^ris eslé en la iglesia,
Su marido á trabajar.
Los muchachos en la cama,
Y la olla sin espumar.
Lindo ejemplar I
Que Lucrecia gaste bata,
Mucha pompa y vanidad,
Y que en cada |)elo su hijo.
De liendres tenga un millar.
Lindo ejemplar!
Que una madre riña á su hija
Por que se quiere casai*.
PRIMERA IMPRENTA. 459
Y én casa la deje sola
A su anchura y libertad;
Lindo ejemplar!
Que su propio dormitorio,
O en una cama no mas,
Duerman padres é hijos juntos
Sin escrupnlosidad:
Lindo ejemplar!
Que Leonor tenga una hija
De presencia regular,
Y con la negra la envíe
A las tiendas á comprar:
Lindo ejemplar!
Que una niña de diez años,
Ni el credo sepa rezar,
Y baile el afandangado
Sin olvidar un compás:
Lindo ejemplar!
Que en esta tierra muy pocos
Se quieran matrimoniar,
Y en la cuna, diariamente,
Vengan niños á botar:
Lindo ejemplar!
Que doncellas y casadas,
Se pongnn á desnudar,
A presencia do mil hombres
Cuando se van á bañar:
Lindo ejemplar!
400 LA RKVI9TA DE nL'E>OS AlRrí?,
Ciie Porcia impida a su hija
El que se pueda sentar
Junto á Gil, y que en el rio
Se entre abrazaila con BIis:
Lindo ejemplar!
Que Isabela y Luilovico,
Cual Eva ella, y el Adán,
Se presenten con lisura
Y tal desonestidad:
lindo ejemplar!
Que Fátima chille, y brinque
Si algún pescadito vá
A picarla, y que enmudezca
Cuando la pellizca Juan:
Lindo ejemplar 1
Finnlraente, que en el rio,
(cual si fuese un lupanar)
Hombres, mujeres y niños,
Se echen juntos á nadar:
Lindo (jemplar!
Estos desnaanes del Olósofo indiferente, pasaron sin gran
escándalo mientras tuvieron la forma y el metro en que
Góngora ha pintado tantas desnudeces. Pero, una vez, el
dia 7 de octubre de 1802, habiendo llegado el Telégrafo al
núm To segundo de su tomo V , en prosa no muy elcginte y
con IVA raciocinio pobrísimo, acertó á escribir un artículo
con el cual sublevó el amor propio de todos los vecinos de
Buenos Aires, tanto peninsulares como nacidos en el pais.
Según dicho articulo no existia bajo el sol un lugar iirasapro-
PRIMER4 IMPRENTA. 461
pósito que (ste Rio do la Plata para fomentar la liarnganeria
de los cslrangeros, á causa de la abundancia de los alimentos
y de la superabundancia de mujeres solteras, y amigas de la
ociosidad y del lujo. Y para remediar este mal se proponia
en el mismo artículo la erección de pueblos en la costa pa-
tagónica a donde se destinasen, después de empadronados y
casados, todos los solteros españoles, existenteseii el pais, ba-
jo la pena de regrcvso forzado á la península para aquellos que
no aceptasen la mano de una porteña pobre y no tuvieran por
conveniente establecerse en las bahías de San Julián ó de San
Matías. Este artículo mal concebido y cuyo análisis crítico
puede leerse en el primer número del «Semanario de agricul-
tura, industria y comercio», causó la muerte del «Ttílégaafo
Mercantil», pues se suspendió su publicacian de orden espre-
sa del Virey en desagravio de los ofendidos.
Apesar de la incompetencia del Editor y de los grandes
defectos de queso resiente el Telégrafo, es preciso confesar
que su aparición sefiala una época de progreso, y que desper-
tando la curiosidad porla|lecturayla ambición natural de pro-
ducir para la prensa, dio un impulso visible á los espíritus
y alas ideas. En sus páginas aparecieron por primera vez,
la oda de Labarden al Rio Paraná, fábulas de Ascué-
iiaga y composiciones de Prego de Oiiver y de Medrano que
no son despreciables y honran por el contrario los prime-
ros ensayos de la musa patria. Alii se encuenlra también
la descripción de algunas ciudades argentinas y de varias
provincias de su territorio; diversos trabajos del natura-
lista Haenke; las primeras observaciones meteorológicas
que se hayan dado á luz en Buenos Aires, é importantes
y curiosos datos aislados acerca de las'prácticas comerciales
y del precio de li)s objetos de producción y de consumo en
402 LA REVISTA DE UUENOS AIRES.
toda la ostensión del Vireynato. lüsta inasn de maliTias,
aunque reunidas sin discernimiento, hace que la eolpccion de
pajinas impresas en que se encuentran, se considere como una
preciosidad digna de buscarse y de conservarse por los aíi-
cionados á esludios nacionales retrospectivos.
Cierta vislumbre de un orden nuevo se apercibe al tra-
vés de b)s números del Telégrafo, y la impresión deGnitiva
de su leclura esplica el sentido y la intensión del epigrafe con
que se encabeza el primer articulo viue apareció en él y que
copiamos al pié de la letra, dejando al traductor la respon-
sabilidad de la exactilud, pues es tomado de Tibulo.
Al inocente asido ala cadena
La esperanza consuela y acaricia,
Suena el hierro en los pies y dale pena;
Mas cania confiado en lo Justicia,
107. Análisis al papel periódico intitulado— Tra-
tndo de filosofía natural^ por Don Juan Alsina — Bue-
nos Aires I80J in 4. °
Catálogo de Angelis, página 90-
1802.
108. Ejercicio de aritmética, geometría elemen-
tal, trigonometría plana, geometría práctica, trigono-
metria esférica, cosmografía, geografía, ó descripción
del globo, navegación, álgebra y su aplicación á la
aritmética y Geometría, y secciones cónicas, que han
de tener on la Escuela de náutica establecida en el
Real Consulado de esta Capital, Don Miguel Cuyar,
Don Cayetano Alvarez, Don Francisco Cruz, Don Fé-
PRIMERA IMPRENTA. 465
liz Arauz, don Pascual Lazcano, don Jacinto Cuesta,
don Francisco Xavier Igarzabal, don Manuel Ruiz 41 -
bin, don Francisco Fernandez, don Benito González
Rivadabia, don Juan Joseph Elizalde, don Agustin
Herrera, don Sebastian Villalba, don Benito Goyena,
don Pedro Gordilio, don Ventura Llorenti. Presi-
diéndolos don Pedro Cervino, Director de la misma
escuela.
Con el superior permiso, impreso en Buenos Ai-
res: En la Real imprenta de los Niños expósitos: Año
de 1802.
(XXVmpágs.in/i®)
La escuela de Náutica se abrió con quince discípulos,
bajo la dirección del ingeniero geógrafo don Pedro Cervino
el dia 26 de noviembre del año 1799 y bajo los auspicios del
Consulado á inslanc-as del secretario de este Tribunal, don
Manuel Belgrano.
La Corte de España se negó á prestar consentimiento
para que esta Escuela continuase, de manera que solo se dic-
tó en ella un curso de 28 meses, cuyos exámenes tuvieron lu-
gar del iO aH5 de marzo de 4802.
^ El periódico de aquel tiempo, el Telégrafo, nos ha con-
servado el elocuente discurso pronunciado por Belgrano en
aquella ocasión, en el cual, después de demostrar las venta-
jas que reportará el pais con aquel establecimiento y de ha-
cer la historia de su fundación, tributa al Director loselojios
que realmente merecía. Cervino desempeñó, casi solo, las
funciones de maestro, sin sueldo, trabajando cinco horas
diarias y puniendo ios instrumentos y libros de su uso y pro-
piedad particular, á disposición de sus alumnos, Pero estos
4Ci Li REVISTA DE BÜK.NOS AIRES.
sacriGcios, ju-opios de un hombre honra lo é iiistriiido, si no
fikTon atendidos por la Corle alcanzáronla mayor recom-
pensa á que podía aspirar el profesor, puesto que el pueblo
de Buenos Aires, convocado en gran núinero en los salones
Consulares pi Id presenciar los exámenes de ciencias hasta
allí tan desconocidas, oyó de boca del sincero y nobilísimo
Bi'lgrano. llamar á Cervino: «el Director desinteresado, el
sabio Director, el aplicado Director.» Nada es tan glorio-
so como la alabanza recibida do aquel que también es digno
de ella.
Cervino cooperó con interesantes artículos económicos á
la redacción del Sema/iarío de don Hipólito Vieytes y en ellos,
bajo el seudónimo de Cipriano Orden Vetoño anagrama de
Pedro Antonio Cervino) derramó sanas ideas sobre la distri-
bución y deslinde de las tierras, ideas que no fueron perdi-
das para los meritorios fundadores de la «comisión Topo-
gráfica.»»
Cuando se escriba la biografía de don Félix de Azara con
la detención merecida, se le rodeara, naturalmente^, desús
amigos, compañeros y colaboradores, y entre estos aparece-
rá en primera línea el señor don Pedro [Cervino, cuyo nom-
bre está ligado ai progreso y á la mejora de nuestro pais.
109. Semanario de agricultura, industria y co
inercio. Con superior permiso. Buenos Aires, En
la Real imprenta de Niños Expósitos, Años de 180^--
1807.
(5 tomos in Zi.® )
El primer númert) de este periódico apareció el día G de
octubra de 1802 precedido de un -prospecto» firmado por
don Juan Hipólito Vieytes. Salia un númeropor semana^
PRIMERA IMPRENTA. 465
de 8 páginas, á razón de un peso mensual para cada subs-
critor en Buenos /Vires. Terminó con el número 218, cor-
respondiente al dia 41 de febrero de 1807» á consecuencia
déla toma de Montevideo por las fuerzas británicas.
El Semanario eclipsó completamente al Telégrafo, Víey-
tes se manifestó eji su reducción entendido, juicioso, infa-
tigable y metódico: y aunque alguna vez se que^ó del aisla-
miento en que lo dejaban aun aquellas personas mas inme-
diatamente interesadas en las materias sobre que escribía,
tuvo la satisfacción de merecer el aplauso de varios ciudada-
nos respetables que le reconocieron el mérito que contraía
ante el pais promoviendo sus intereses primordiales. Al co-
menzar el tomo segundo, don Pedro Cervino, escribiendo
sobre «deslindes de las posesiones rurales,» reconocía que
«al Semanario se debían algunos establecimientos útiles y que
era probable que no se hubiese pensado en establecer otros
mas como ya se pensaba si no hubiese salido á luz este apré-
ciable periódico. » «<1:1 ruido de las armas, dijo don Manuel
Belgrano en el prospecto del Correo de comercio que redactó
durante el ano de 1810, alejó de nosotros un periódico útilí-
simo con que los conocimientos lograban extenderse en la
materia mas importante ala felicidad de estas Provincias: tal
fué el Semanario de agricultura cuyo editor se conservará
siempre en nu( stra memoria, particularmente en la de los
que hemos visto á algunos de nuestros labradores haber pues-
to en práctica sus saludables lecciones y consejos, de que no
pocas ventajas han resultado. )>
El Senianario abunda en artículos que hoy mismo pueden
ieerse con interés y provecho, tratando dif re ü tes puntos con-
venieiites á la industiii y al comercio en general y especial-
mente desde el pu:ito de vista de las necesidades de este pais.
46G LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Combatió los vicios de la educación éliizo esfuerzos genero-
sos para demostrar la n cesidad que tenían nuestros padres
de dirijirnos por el camino de las artes mecánicas. Esplicó
los mejores procedimientos en muchas industrias atrasadas ó
desconocidas en el pais; abogó largamente por la mejora de
las lanas por medio de la cruza con animales de razas mas
perfectas, y por l;i aclimatncion y domesticación de las alpacas
y vicuñas: derramó cuanta noción elemental le fué posible
sobre los fenómenes que estudia la química, mostrando la
importancia del conoL'imiento de esta ciencia para hacer
progresar la agricultura, etc. etc.
Pero, entre todos los ramos á que se contrajo el sema-'
nario, este último fué el de su predilección, impresionado co-
mo estaba su redactor de la ignorancia, de la desidia en que
nuestros agricultores estaban envueltos, situación dolorosa
que él sabe pintar con colores vivos; «si se tiende la vista, di-
ce en su prospecto, por la vasta esteasioa de estas campa-
ñas, al instante se presenta la trióle situación del labrador:
iste aunque dueño al)s(duto de una porción de tierra,
tapa'A en oirás partes de jnaníener un potentado, vive ea ella
cscasamen:e y se llalla sin recurso y siíi auxilio para hacerla
producir una porción de frufos apreciables que podrían hacer
lafelisida de u la familia: desconoce enteramMitc l;>do gene •
po de inlus'rias; labra sol Hílente aqnellti pequeña porción
que considera necesaria á su sustento, lo que es peor, des-
conoce enteramente aquel deseo que nace con los hombres de
aumentar sus comodidades y sus bienea. Triste situación que
mantendrá á nu« stra América, en la infaacía por un tiempo
ilimitado, si de común acuerdo níiocurrimos á inflamar
el corazón del labrador haciéndole rec<M"ilar del letargo en
que le ha sepultado la iuaccio ).»
PRIMERA IMPRENTA. 467
Para conseguir este fin concibió Vieytes la idea de es-
tablecer una escuela de agricultura teórica -práctica en
cada parroquia del Vireynato, y 'redactó una cartilla rural,
con el título de «Lecciones elementales de agricultura por
preguntas y repuestas, para el uso de los jóvenes de estas
campañas,» las cuales comenzaron á ver la luz en el número
44. (T. l.^)del Semanario.
La tendencia practica de este periódico era tan señalada,
que apesar de la mucha afición en esta ciudad á las obras
de imaginación, negó sus columnas á toda composición en
verso, aun esponiéndose á quebrar con personas respetables
que podian prestarle una cooperación útil en sus trabajos
de periodista serio. En este caso se hallaba, por ejemplo
un vecino del Rosario de Santa Fé, hombre estudioso, cono-
cido ya por una excelente descripción de aquel departamento
publicada en el T- S"*. del Telégraf > mercantil y aOcionado á
metrificar. Empeñábase en dar á luz en el Semanario un
soneto f probablemente sobre las delicias de la vida del campo,
y Vieytes se negó á este inocente deseo con las siguientes ra-
zones que tomamos de la postdata de una esquela autógrafa q,ue
generaos á la vista- xEl objeto del soneto es análogo al pe-
riódico; pero no he dado hasta ahora versj niiíguao, y de
hacerlo tendría un millar de quejosos á los que me he negado
enteramente sobre este mismo asunto.»
Don Hipólito Vieytes fué alumno delcolejiode San Gar-
los y estudió filosofía entre los años 1777 y 4779 bajo la direc-
ción del maestro don Garlos Posse. Parece que no habiendo
tenido vocación ni por la carrera del aliar ni por la del fo-
ro, quedó en la situación que el mismo pinta en la pá¿ina 29
y 30 del primer tomo del Semanario, que eabia á aquellos
jóvenes que después de haberse llenado 1 1 cabeza do Gram i
468 Li REVISTA DE BCEiNOS AIRES.
tica latina y de sutilezas escolásticas se encontraban con bar-
ba en la cara, con veinte anos de edad y sin ocupación algu-
na. No sabemos cómo nació en él la propensión a los estu-
dios en que tanto se distinguió después; pero en cuanto á
quiénes fueron sus maestros él mismo absuelve esta duda ci-
tando en los artículos del Semanario á los mejores econo-
mistas y agrónomas europeos, y las obras mas acreditadas
sobre la industria y las ciencias de aplicación. En la revo-
lución tomó una parte muy principal como puede verse en el
único ensayo biográflco de este meritorio ciudadano que se
baya trozado b;>sta ahora, y se rejistra en la página 111 del
tomo Vil de la Biblioteca Americana ("1860). Falleció en el
año 1815.
110. Pronluario, 6 extracto del ejercicio, y evo-
luciones de la caballeriu conforme á la Real ordenanza
de 8 de Julio de 1774, formado por el Señor Marques
(le Sobremonte, subinspector general del Vireynato de
Buenos Aires para la mas fácil instrucción de los Reji-
mientos de Voluntarios de cnbaiJeria, ó Milicias re,í.la-
das de la sub-inspeccion general de su cargo en conse-
cuencia del Real Reglamento de 14 de enero de 1801 ,
con las señales de espada para el uso de los loques
de infantería, caballeria, y dragones: Con superior
permiso del Exmo. Seúor Virey. Buenos-Aires:]| En la
Real imprenta de Niños Espósitos. año 1802,
(18 pagina ¡n ü. ®)
Esto Prontuario se re nn)riiu¡ó por mandato de la Real
Audiencia, el uño 1807. Vea e el número correspondiente
áe lo presente Bibliografía.
PlllMERA. IMPRENTA. 469
lii. Reglamento para las milÍGÍa& disciplinadas
de infantería y caballería del Yireynato de Buenos
Aires, aprobado por S. M., y mandado observar invio-
lablemente. Reimpreso en Buenos Aires. Con su-
perior permiso. En la imprenta de Niños Expósitos.
Año de 1802.
Zi8 págs. inZ:.^
Este reglamento que consta de X i'apilulos fue dado por
el rey «para el gobierno, servicio, disciplina, completo, pro-
visión de empleos, fueros, preeminencias y ^^oces» d3 est »s
cuerpos de milicias formados en las provincias del Rio de la
Plata «para la defensa de Jas haciendas, villas y religión de
los fieles vasallos» del rey de España.
' Está firmado «en Palacio» á 14 de enero de mil ocho-
cientos y uno, revalidado con la firma de don Antonio Cor-
nal.
Al fin de este cuaderno se encuentran algunos Estados
que suministran datos curiosos sobre la estadística militar
del país al comenzar el siglo, pocos años antes de las inva-
siones inglesas.
Del estado número 1 rrsiilla que el batallón de infante-
ría de voluntarios de Buenos Aires, formado de vecinos de
los ocho cuarteles de esta ciudad, se componía de seiscientas
ochenta y seis plazas.
Según el estado número 'á, el reji miento de caballería
de voluntarios de Buenos Aires, formado de los vecinos «de
los barrios de la ciudad considerados extramuros, y chacras
inmediatas,» se componía de sHecientas veinte plazas.
Los sueldos que gozaban los oficiales del batalloo de in-
íanleria eran los siguientes; El Sargento mavor 85 pesos
50
470 LA REVISTA I>E BCEPIOS AIRES.
mensunlos; cada Anudante 45; cada sargento 14, cada cabo
iO. -Los del rejimienlo de caballería: El Sargento Mavor
4 1.'> pesos, los Ayudantes Mayores 55, los Sar:íent()s 18, los
cabos 10, los trompetas 12 pesos; formando el total de estos
sueldos incluidos losde los Voluntarios de Gaballeria du» cam-
pana, la cantidad anual de 20,712 pesos.
112. Instrucción de revistas ó matrículas for.
niadf por el señor don Jorge Escobedo y Alarcon, ca-
ballero déla distinguida real orden de Carlos III, de
Consejo de S. M. en el Supremo deludías. Visitador
general de estos Reinos. Superinlendenle general de
Real Hacienda del Vireynalo de Lima, en cumpli-
miento del articulo 121 de la Real Instrucción de In-
tendentes. Reimpreso en Buenos Aires: en la Real
Imprenta de Niños Expósitos. Año 1804.
(30 pigs. in fol. y 9 de labias modelos.)
Año 1803.
113. Restablecimiento de la religión católica en
Francia: ó breve colección de piezas y noticias, por
órdencronoiógico sobre tan interesante acontecimiento.
Parle segunda. Comprende lo ocurrido desde el mes
de Noviembre de 1801 hasta el 9 de abril de 1802:
en cuya famosa época comienzan á experimentárselos
admirables efectos del triunfo grande de la r.^ligion.
Eola Real Imprenta de Niños Expósitos. Año 1803.
5*J págá. in U. ^
114. Afectos del alma al pié de la Cruz. Para
el uso de almas religiosas, y pecadores converlidoi;.
PRIMERA IMPRENTA. 47 í
p aestos en verso por Bernardo José Guevara, hermano
lego de la Real congregación del oratorio de San Feli-
pe Neri de la ciudad de la Plata, Capital y metrópoli
de Charcas. Con superior permiso, en Buenos Aires.
En la Real Imprenta de niños Expósitos. Año de
1803.
¿8 págs. in Zi. ^
Estos afectos son humildes por la forma, pero hinehados
de una erudición algo traida por los cabellos. Casi no hay
un verso que no tenga su fuente en algún testo bibhco, espe-
ciahnente en el Nuevo Testamento. La décima XX. es woa
mezcla de pensamientos lomados de las epístolas de San Pablo
y del Cántico de los Cánticos de Salomón. Véase el partido
que saca el padre lego, del Viro autem, jam non ego, del uno,
y del forlis est ut mors dilecliOy del otro:
Esta vida, que es la muerte,
Esta muerte, que es la vida,
Es la abnegación querida
Del que ha llegado á quererte:
Lógrela yo de tal suerte
Que muera de aularte á ti,
Y verifiqúese así.
Como de Pablo se oyó.
Que ya yo no viva yo,
Sino solo Vos en mí.
Las «poesias lírico Sacras de Bernardo de #uevara>",
han alcanzado los honores de la reimpresión el año 18^, en
Suwe, en la im^jrenta de Bcéche. (2o págs. in 8. • )
115. Reglamento para el gobierno económico
i72 LV KlíVrSTíiOE DUEÑOS Al IlES.
del Hospital de Pobres de la Ciudad de Santiago de
Chite. Buenos Aires - 1803.
Id 4. ®— Caiáfogode Angelis pá{?. 35,
116. Guia de forasteros d^l Vireynaio de Buenos
Ayres para elano de 1803. Dispuesta con permiso
del superior gobierno, por el Visitador general de Real
Hacienda de estas Provincias don Diego de la Vega.
En la R.eal imprenta de los Niños Expósitos.
• '"'• ^ ISOpfigs. iuS. ^ ujenor.
El verdadero autor de esta Guia es don José Joaquin de
Araujo que desempeñaba por eo toncos el empleo de tercer
oíicia] de lacontaduria con el sueldo de 800 pesos anuales.
Véase [a misma Guia, página 46. En una nota final se ofre-
ce otra edición para el año siguiente de 1804, corregida de
algunos defectos observados en a presente. Pero esta nun-
ca ni se preparó realmeiite para la imprenta.
Las primeras Guias del Vireynato aparecieron ea los
años 1792 y 1795 estando á su cabeza el Teniente general
don Meólas de Arredondo. Pero esas guias, aunque contie-
nen algunos datos históricos y estadísticos de mucbo interés,
no manifiestan en general olrO propósito que el de dar á co-
nocer los nombres y títulos del personal administrativo.
La de Arujjo abraza un pian mas vaíjlo, presentando en cua-
(iros reducidos, pci o exactos y bieu hechos la historia gene-
ral del país, la hiograíia de sus gobernantes en lo político y
('eclesiástico, y los oríjenes de las instituciones, estableci-
mientos p.úblicos etc., creados y existentes en toda la exten-
sión dtl vireynato.
La brevcMmiitiia lie la fundación del gobierno del hii>
(ie le Plrtta eón qu<*^gf encab<.»i^esfctíJii)ro y ou la cual se rea-
PRIMERA IMPRENTA.
475
sumieron \mY primera vez los hechos gloriosos de la riiidjui
reedificada por Gara y, produjo gran sensación y contribiiyt)
eficazmente segiiri el tt-slínHinio de jNuñez, en las «Noticias
históricas'» (página 50; a exaltar el, pundonor de los hijos del
pais cuando se vieron en el caso de defenderle contra las in-
va iones británicas.
Esta Guia se divide naturalmente en tres grandes seccio-
nes, á saber: estado político, estado eclesiástico, estado naili-
tar; y en cala una de ellas se encuentran noticias curiosas
acerca de la hisloria de las ciudades, pueblos establecimien-
tos públicos y estadística en general. Es el cuadro mas com-
pleto, aunque sucinto, qué puede consultarse para formar
idea de laestension, población, sistema administrativo y co-
mercio del Vi rey nato del Rio de la Plata en el último periodo
d^ sil existencia.
Don José Joaquín de Araujo, hijo de Buenos Aires, fre-
cuentó los Estudios públicos hasta concluir el curso de Gloso-
fia bajo la dirección del maestro don V. Juanzaraz. Un acto
de injusticia (según él mismo lo refiere al Dean Funes en
carta inédita de 26 de junio de 1802 que tenemos á la vista)
cometido por el canctlario Maciel, le indujo á abandonar las
escuelas y á entregarse á los placeres de lá sociedad— cambio
de vida que pagó con los dolores de úría penosa enfermedad
de cinco años. Dur.ihte ella «abrió los ojos a la luz de la
razón y conoció sus de varios y recordó quePliiiio había di-
cho queel estudio era la mejor diversión, el consuelo mas
eficaz y la ocupación que hacia llevaderos los males de la
existencia con menos amargura, y
En mérito de estas reflecciímes volvió á renacer en el
señor Araujo su antigua aplicación alas letras, á las cuale^s
474 LA RKVISTA DE BLEÍÍOS AIRES
consagró <»n el resto de la vida los cortos rotos que sos ta-
reas de nficinn le dejaban desocupados.
Su carrera fue la de los empleos. Kn 1795 le encontra-
mos de escribiente déla Tesorería, y de oílcial de la misma
eñ Í803*' En la época de la Reforma, desempeñaba el em-
pleo dt Ministro Tesorero con el sueldo de tres mil pesos
anuales.
▲raujoerauno de los hombres de su tiempo quemas
conociaa la historia del pais, como lo muostr.ui la Guia de
1805 y varios escritos que dio á luz en el Telégrafo)' en ho-
jas sueltas, bajo la firma de un Patriota, unas veces, y otras
de un Patricio. El Dean Funes, en la páj. Vil del prólogo de
su £nsaí/o, dando gracias al señor Araujo por los servicios
que le habia prestado en la redacción de su trabajo histórico
confi»'ma lo que acabamos de decir con las siguientes espre-
siones: «Debo también no pequeños servicios á don José
Joaquín de Araujo, Minislro general de las cajas de Buenos
Aires, cuyo gusto por las antigüedades dé estás Provincias y
sos noticias históricas, no es desconocido entre nosotros
después que le debemos la Guia de forasteros correspondien- '
te alano 1805 y algunas otras producciones suyas. »
£1 señor Araujo falleció el 10 de mayo de 185', año
ep que debia aparecer una nueva Guia de Forasteros de la
PrfUyinQÍ€| de Buenos Aires, que tenia preparada (on iiuicho
«fsmeroj cuyo programa de materias se publicó en los perió-
dicos del año de 1855, Ksle hombre bíborioso dejó una co-
piosa librería, una colección notable de objetos de historia
natural, un monetario abundante en medallas y piezas raras,
especialmente americanas, y preciosos manuscritos, origma-
lesy de su pluma unos, y otros copias de documentos his-
toríeos hoslu entonces no publicados por la pivnso;
f
PRIMERA IMPRENfA 475
117. Instrucción del ramo de indulto quadraje-
sinial para el Vireynato de las provincias del Rio de la
Plata.
Año 1803.
En la Imprenta Real de Niños Expósitos de Bue-
nos Aires.
(5 páginas fol, numeradas^ fuera de la página del Ululo y otra suelta
al fin con el modelo del mapa b 'astado para la rendición de cuentas*
El titulo de este cuaderno es un poco enigmáli<?o en
nuestros tiempos. El < Indulto cnadrajesimal», es de la
misma familia de las bulas de 6'rúzada, creado con el objeto
de proporcionar rentas ala corona exonerando a los contri-
buyentes de algunos reales, de la obligación de abstenerse
de carne en ciertos dias de la Cuaresma. La venta del indul-
to podia bacerse por las autoridades eclesiásticas y por los
administradores de tabaco con calidad de dar cuenta y me-
diante una n^tribucion fija. El articulo octavo dice testual-
mente: *Los productos de este ramo han de entrar y existir
con las formalidades acostumbradas en las Cajas Rea les respec-
tivas, llevándose por ellas su cuenía con absoluta separación
de la de Cruzada y cualesquiera otra de los demás ramos de
Real Hacienda; y después de pagados los sueldos, premios y
gastos que van designados, se remitirá su líquido importe á
la tesoreria general de esta capital (Buenos Airesj para que
satisfecho su flete y conducción y unido á lo recaudado en su
distrito, se dirija todo á España en las ocaciones en que se
hagan los envíos de los demás caudales del Rey • • "para el
destino que en lo sucesivo eslime su majestad darles» • • • • • • • ••
Esta instrucción se imprimió en número de mil ejempla-
res que debieron distribuirse entre el Virey, Obispos, Comí*
i
SíU'iosde Cniwida, Gubornatiorcs intondtMiírs oto , |>arb que
es^o^ iu c^):niiíiic;ison á los «Vicarios eeltisiásUcos y udmiiiis-
tradorosdeTahncos, quo habían de vorificjir el espondio d«
los siininrios del indulto. >
Año i80/i.
118. Concordia y reales ordenanzas para el ré-
jilticn y íí^ohierno (le la fabiilfíid de farmacia. fortUádís
eo conocimiento de la Real juma General de Gobier-
no de la facultad reunida, en que se declara la aulc-
rídad'de Iü junta Superior Gubernativa de ía esprésH-
da de farmacia éu lodos los dominios de S. M., éVme-
lodoáe estudios que han de seguir las que se dediquen
a esta ciencia, y los grados yprerogativas que se les
conceden.
De orden superior. Reimpresa en Buenos Aires.
En la Real Irjpfcnla de Niños Expósitos. Año de
MDCCCIV.
59 págs. ¡11 fo)., y 3 in9s4el mismo formato al fin*
Año 1805.
119. instrucciones sobre la inoculación vacuna.
Do orden del Exmo. señor Virey, Marques de Sobre -
Mónlc. Dispuesto por el doctor don ^liguel Gorman,
Prolo-inédico de esta capital.
t.Mf'W/^s Aires. En la ron I ! miaren ta de Niños Ei-
pó 1 Vñode i 805.
('27pAgs. inii.c)
( 1 (1< srnhriniiínto de J<?f! ñor (^* tuvo lii^ir en írgla-
iiira rn i'fiH, rió sft intródnio i'h rl ViUS dó h VMW htíitñ
PRIMEKA ÍMP1\ENT4, 477
dfez años despwes de esto fecha. (\) Don Antonio Maelibdo
Carvallo, Vecino de Rio Janeiro, hombre benéfico y «cuya
iiiemoria debe eternizar nuestra provincia»», según la e$pre-
sion del redactor del Semanario de agricaliura^ inín^áüjo wl
puerto de Montevideo algunas negras vacunadas No con-
tento con mandar desde allí á disposición del Virey el humoi-
conservado en vidrios, se trasladó él personalra(?nte á esta
ciudad trayendo consigo dos negros pequeños vacunados d»'
los cuales uno teniíi la verdadera vacuna.
El dia 28 de Julio do 180o fueron llamados todos los fa-
cultativos á la fíeal /"o? ía?«3a, para iniciar la vacunticioil, y
extrajeron el pus de un vidrio con el cual se vírcunarotí Cinco
niñas de la cuna. En la noche del 1.^ y b^s mañanas
del 2y 4 de agosto siguientes, vacunaron los n>édlcos doi)
Justo Gnrcia Valdez y don Salvio Gafarot, 54 personas de
ambos sexos y de varias edades. Kl {) tuvieron esloS m^SíHoá
facultativos la salisfaccionde presentar al Virey vbrí^s iridivi-
d'iVós con el grano vacuno verdadero, sirviéndose de estos pa-
ra vacunar í25 mas: di!igen(:^ia que siguieron practicando to-
dos los demás médicos, de manera qué el 20 de agosto as-
cendía al número de pcrííímas favorecida'^ con él h'úvió anti-
doto coiitra la vii'iiela, á doscientas y tantas.
1. ® M. Martin de Monssy en las efeméricles históricas con que cier-
ra su obra sobre la República Argentina (T. 3. pág 25',¿) padece una eíj'iiivo-
cacion aldecir qiieen 180/i, se introdujo la vacuna en el Rio de la Plata,
merced al celo bienhechor de Garlos ÍV rey de España. Es verdad que eu
tiempo de este monarca, por aqiielius años, salió de la península una espe-
dicion bajo la dirección de don Francisco iialmis para propagar la vacuna
en América; pero no llegó áias costas del Rio^de la Plata. La famosa oda
que Qjiniana consagró á -^'ste acontecimiento, fíié compuesta en diciembre
47,8 hk REVISTA UE BUENOS AIRES.
Las "instrucciones pura la inoculación vacuna «, están
fecüodas ú 50 de julio de i 80o.
El autor se ha esforzado en ellas por popularizar el be-
neficio de la vacuna facilitando su inoculación vulgarizando
los medios de operar, indicanlo que en lugar de la láncela se
puede usar una aguja grande de coser ó una lesna derecha,
por ser est(.s instrumentos no solo mas fáciles de conseguirse
y de manejarse sino también por no causar miedo á las cria-
turas. «Este glorioso invento, dice también al fin del opúsculo,
puesto en práctica como es debido, ha de salvar mas vidas
que cuantos descubrimientos se han hecho hasta aquí en la
medicina. Digo coni») es debido, por que al p«nso que la va-
cunación no tiene el menor peligro, y es al parecer muy fácil
de ejecutarse, con todo, se necesita para su feliz éxito doble
mas observación y asistencia que en la inoculación antigua;
de lo contrario la mayor porte da los enxertados con el Huido
vacuno, persuadidos de haberse preservado de hs viruelas
mediante esta operación, por haber padecido la vacuna falsa
en lugar de la verdadera, no quedan libres de padrcer la vi-
ruela natural, y fjlsümente cngafiados se espondrían con in-
trepidez á ser victimas de fu Cíjuivocada seguridad, con nota-
ble riesgo de su vida y descrédito de la vacunación.»
Don Miguel Go/nian i'i O'Gorman, quede ambos modos
encontramos escrito este apellido, se embarcó en Kspaña eu
calidad de primer médico en la espedicion con:í.andada por
dou Pedro Ce valiosa fines de 1 70. Después de terminadas
las operaciones militares contra los portugueses de iUo Gran-
de y de la colonia del Sacramento, se le encargó por el Virey
el arreglo de los hospitales del Kio de la Piala y «la reforma
de los abusos que se notaban en los profesores de medicina y
cirujiu» ssgun se deduce de uu despacho del Ministro dou Jo-
PRIMERA IMPREMA. 479
sé Galvez, datado en Madrid á 5 de diciembre de 1778. El
objeto principal de este documento oficial es comunicar al
gobierno de Buenos Aires, la negativa del Rey á una solicitud
de Ogornian pidienJo «la plaza de Proto-Méiiico del ejército y
ioshonoresy sueldo de tal»» fundándose la negativa en que
«no habia ejemplo de una comisión de esta naturaleza.»
Apesar de esta resolución de la cort^', el Virey Vertiz
concedió á Ogorman el empleo á que aspiraba y al hablar de
este nombramiento en su memoria de Gobierno, designa al
nombrado con el título de «primer médico déla espedicion
á esta América meridional, mandado detener para el arreglo
de los hospitales y economizar sus consumos.»
Hasta el año 1799 por Real cédula de 18 de septiembre,
no se aprobó la creación del tribunal del proto-medicato, y
en esa misma cédula ordenó S. M. se estableciese una cátedra
de medicina, confiando su enseñanza al proto-médico Gor-
man. Sinembargo, la escuela de medicina no se abrió hasta
1802 bajo la dirección de Argerich como sostituto del cate-
drático en propiedad, con 14 alumnos.
A fines de 1810, dirigió Ogorman una nota al protector
de la Biblioteca pública que acababa de fundarse, en térmi-
nos que le honran. En ella elogiaba la idea de la creación
de un establecimiento tan útil, y hacia al mismo tiempo una
cuan iosa donación ie libros importantes. Esta nota se re-
gistra en la Gaceta del dia 6 de noviembre de aquel año. Fué
jubilado á principios del año 1816 con el goce de las dos ter-
ceras partes de stu sueldo en consideración á sus distinguidos
servicios y conocido amor á la c uisa del pais. Le sucedió el
doctor don Justo Garcia Valdez, hijo de Buenos Aires.
120. Ramillete eucaristico, ó método especial de
dar culto ai SaalísiQío sacramento. Reservado ea los
Siiíítos Saí^rarios, y quando se lleva j)or Viatico i\ lós
enfermo?. Comptio<íto p?>r nn Sacerdote, que déiétiéV
bien de las almas. ni ^.rnA ^..t. t;i mí. ..vH..-
Cort las itcencías hsccsarM. Tlúehós Aires: tñ
la Real impr&nta de Niños expósitos. Año de 1805.
(ZiO pág. in S." chico )
Termina en una «parAfnisis (éii versó do la Oríicioii
del Padre Nuestro, que podrá cantarse ciiártdo se lleva á
Jesii-Crislo Sacramentado por Viático á los enfermos.»
1^1. Modo de hacer la operación cesárea dfefe-
pues de muerta la madre.
(7 pág, folio) sin f^cha ni luga?" de impresión.
Con fecha 30 de enero de \'^Q%, mañáa el ^larqiies de
Sobre-Monte que se guarde esta instrucción y se cumpla lá
Real Cédula que la acompíiua, «imprimiéndose suficiente
numero de ej er:^ pía res para remitir á los gobernadores y pi'o-
lados eclesiásticos del Vi rey n a to . »
122. Ejercicios devotísimos para visitar al San-
tísimo Sacramento en su octava. En las indiligencias
de Qua renta Horas y demás fiestas em que esta patente
tan Augusto Sacramenlo. Los que, en reverente oI](-^
sequío átun Soberana Magestad, ha recopilado y pues^
t9 en método un devoto*
Con superior permiso. Buenos Aires. En la Real
imprento de Niños Expósitos. Año de 1805.
JlAN M4RIA OCTIERREZ.
•Continuará.)
A NUESTROS LECTORES .
Como directores de La Revista de Buenos Aires nos he-
mos propuesto publicar trabajos inéditos en las diversas sec-
ciones en que está dividida, y los últimos tomos prueban
iiuestji'o empeño. No habríamos podido sinembargo reali-
zar nuestro propósito sino contásemos con la mas decidida
y generosa cooperación de algunos colaboradores, ios cuales
1^ ó solo escriben frecuentes artículos, sinóquenoá han fa-
cilitado documentos y noticias de la mayor importa: :cia.
Ahora tenemos en nuestro poder trabajos notables, que por
falla de espacio no hemos podido empezar á publicar en esta
entrega, pero nos apresuramos á anunciarlos.
1 .^ Hernandaritis de Saavedra — Causa célebre: nolicias
y documentos para servir á la historia del Rio de la Plata.
El autor de este escrito es el erudito y conocido eseritor, se-
ñor don Manuel lUcardo Trelles.
482 l.i UKVISTA I>E RinvOS AIRF.S.
2.* Memorial preseutado al ministro don Diego Gardo-
guipar los hacendados de Buenos Aires y Montevideo en el año
de I79i, sobre los medios de proveer al beneficio y esporlacion de
la carne de vaca ce. (primera edición) prosedido de una in-
troducción por el laborioso y distinguido escritor doctor don
Juan Maria Gutiérrez.
5." Estudios sobre la jusíicia federal por el doctor don
Manuel Rafael García.
Ademas contamos con la continuación de varios eslu-
dios no iermiiiütlos aun, como los Esludios filológicos áe\
apreciahle americanista doctor don Vicente Fidel López, tan
justamente apreciadlos ya.
En las próximas entregas estos estudios irán acompaña-
dos de algunas litografías sumamente curiosas, parte de las
cuales tenemos ya en nuestro poder.
El señor don Antonio Zinny nos ha remitido un estenso
trabajo, resultado de sus pacientes indagaciones decoleccio-
Iiístál ' Ese estudio está dividido en varias partes, el titulo
es el siguiente:
I .° ^ Uibliog rafia de los periódicos de Buenos Aireshasla
Uncaida de Rosas; conteniendo ano, mes y día de su apari-
ción y cesación, formato, imprenta, números de que se com-
pone la colección de cada periódico, nombre de los redacto-
res que se conocen, observaciones y noticias sobre cada uno,
y la biblioteca públic i ó particular en donde se encuentra ei
poriódjoo.
• '*'^9.* Apéndice ú la bíbliogiafia periodística de Buenos
Aires; cnntenieu'lo otro clase de publicaciones periódicas»
los principales diarios ó periódicos de las provincias, Para-
A NUESTROS LIXTORES. 485
giiny y Montevideo, que se conocen, pero no con toda la es-
tension de los de Buenos Aires.
5.' índice de todo lo publicado en la Gacela de Buenos
Aires, desde 1820 hasta i 821.
4.° Apéndice al Índice de la Gaceta de Buenos Aires
conteniendo aquelhíS publicaciones suelías y folletos que se
relacionan con dicha Gaceta,
5." índice délas piincipales materias y documentos
oficiales publicados en la Gaceta Mercaniily desde 1823 h asta
1836.
La bibliografía periodística de Buenos Aires con sus
apéndices é índices, concluirá con un Suplemento contenien-
do las nuevas noticias que se vayaii obteniendo sobreestá
materia, asi como las rectificaciones que son consiguien-
tes.-
El simple anuncio de ejta obra ha despertado mucha
curiosidad. Los diarios La Nación Argentina, La Tribuna,
El Pueblo El Nacional y The Standard lo han anunciado con
encomios verdaderamente animadores para su autor.
La Nación Argentina lo clasifica C(mio obra importante
que hace honor al pais.
La Tribuna anuncia su aparición como un trabajo in-
teresante.
El Pueblo lo elogia con calor y promete ocuparse de él
á medida que lo vaya publicando La Bevista.
El Nacional lo recomienda como una obra que interesa,
á €toda la jente que lee y que piensa en la República. *
Termina su anuncio por estas palabras: «Consideramos
tan impDrtanle ette difícil Ir.ibajo que no encontramos elo-
jio bastante para su autor »
I
■484 LA REVISTA Dt BLK.Nüh AIllES.
tü ilevislu de Bui'Hijí* Aírt> o^i\ia^f.*. o mi» (JubiiiLci'esa-
dos colaboradores la asidua coupe ración que le prestan.
Podemos asegurar que sipudicseuios auuieii lar las pá-
ginas del periódico, tendriaiBos siempre trabíyos ó docu-
mentos inéditos sobre la historia americana y especialmente
sobre la que se relaciona á Jas tres Repúblicas á que esta
consaírracla nuestra Re v isla.
--»j;s<
LA REVISTA DE BVE^S AIRES.
í^istona 'iRmcricana, Ciferatura g ©crídio.
AÑO Hí. BUENOSAIRES, ABRIL DE 1866. N. 36.
HISTORIA AMERICANA-
HERNANDABIAS DE SAAVEDRA.
CAUSA CÉLbBRE: NOTICIAS Y DOCÜMEINTOS PARA SERVIR A LA HISTORIA
DEL RIO DE LA PLATA.
Al señor General don Bartolomé Mitre.
Recuerdo del amigo.
I.
Los americanos libres y los negros esclavos.
No es necesario esperar á que aparezca la historia com-
paraüva de las dos razas salvajes que, por el espacio de tres
siglos, han vivido en relación con las razas europeas en el
nuevo mundo, para llegar á convencernos de la posición ven -
tajosa que cupo á la una delante la otra.
Desde los primeros tiempos de la conquista, los natura-
les de América tuvieron defensores que levantaron la voz
486 L4 REVISTA DE BÜEKOS AIRES.
á SU favor, y cuya filantropía hacia ellos llegó á enceguecerlos
hasta el estromode proponerla esclavitud del negro por la
libertad del indio.
Hablando en general, la raza americana, ante la con-
quista europea, ha sido siempre libre. Por el contrario,
la africana» esclava siempre, como permanece hasta ahora
en partes muy considerables del continente.
Bastarían estas tesis generales, que cualquiera puede es-
plicarse, para que se enjugasen las innumerables lágrimas,
verdaderas ó fingidas, que se han vertido sobre la pretendida
mala suerte de los indios, y que aun en nuestros tiempos
suelen derramarse, siguiendo la corriente insondadaque fir-
maron las de nuestros predecesores.
No seremos nosotros los que agreguemos una mas» so-
bre el rol que la fatalidad hizo desempeñar á esas razasen
la vida de los pueblas de América; pues en él vemos que han
alcanzado y alcanzan su regeneración, levantando sus creen-
cias hasta el solio del verdadero Dios, mezclando su sangre
con la sangre de las razas europeas y entrando en los goces
de la sociedad civilizada, hasta ejercer los derechos que la
democracia reconoce á todos los hombres^
La conquistares decir, ¡a guerra.
La esclavatura, es decir, el tárfico infame de carne hu-
mana.
He ahi las dos terribles, pero verdaderas causas que han
producido el grandioso resullado de que acabamos de hablar.
La mano omnipotente produce bienes para la humanidad
hasta con los peores elementos de que el hombre hace uso
para satisfacer sus pasiones.
Apóstoles, leyes y admiiiiblí ación prolocloias déla roza
omericaiia.
t
HEhNANDARlAS DE SAAVEDRA 4S7
Apóstoles, leyes y administración esplotadoras déla ra-
za africana.
Tales son los hechos generales que se despréndenosla
historia de la América, respecto de esas dos porciones de la
humanidad, destinadas á contribuir tan poderosamente á la
población, á la riqueza y á la emancipación del nuevo mun-
do.
Los padeciraienios de los indios, por razón de la conquis-
ta, han sido sobrcdamente compensados con la mejoría de
su condición.
No fueron, por otra parte, de la naturaleza insoportable
con que los revistió el celo exajerado de los filántropos.
Las necesidades de las pequeñas poblaciones que disemi-
naron los conquistadores en la grande estencidn del territo-
rio americano, no pueden considerarse tales, que hicieren, ni
siquiera pesado el trabajo indispensable para satisfacerlas; y
cuando se piensa que ese trabajo estaba considerablemente
á cargo de taraza negra, nos sentimos impulsados á creer
que, no tanto la crueldad de los conquistadores, como la
natural desidia de los indios y sus hábitos salvajes, influye-
ron en su resistencia ai yugi) de la civilización.
Esa resistencia debió necesariamente producir cierta
severidad en el proceder de los conquistadores para con los
indígenas; y los abusos debieron ser consiguientes a la con-
dición superior del europeo sobre el americano. De la su-
premacía al abuso, no hay mas que un paso. Tal es la con-
dición humana, por avanzada que sea su civilización.
No disertaremos aquí, sobre los medios empleados, en
todos tiempos y en todas las naciones, para evitar ese
mal que ha diezmado la humanidad, porque son demasiado
coiiocidos. Diremos solamente que ellos estuvieron al ser-
488 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
vicio de los indigenas de América, con masó menos eficacia
en su aplicación, segnn las épocds y los lugares, y que, el
empleo de osos medios, hizo de los indios, pueblos privile-
giados, en comparación de otros contemporáneos de civili-
zación muy superior.
Los indios, como los europeos, estaban al amparo de la
ley y de las justicias, y podian hacer valer sus derechos, por
"si ó por sus prociiraíhires, 'sin (pie esto impidiese quejas
justicias bajasen hasta ellos á investigar si tenían de queque-
jarse.
Pero, cuando eran descuidados aquellos derechos, ó ha-
bla negligencia en el cumplimiento de este deber, no falta-
ban defensores gratuitos de los indigenas, que representaban
íus padecimientos, y que subían hasta la misma corte pidien-
do reparación de lo^ agravios que esperimeiitabun.
II.
Msitador para el Tucuman y Rio déla Piala.
Poco mas de medio siglo habia corrido, desde que se
dio principio á la conquista del Rio de la Plata, y menos auo
contaba la de Tucuman, cuando el hidalgo portugués don
Juan de Salazar, según refiere el P. Guevara, se sintió com-
padecido del mal tratamiento que recibían los indios eti estas
gobernaciones.
El celo de aquel caballero por mejorar la suerte de los
indígenas, le hizo pasar á España, según el mismo autor,
doode consumió toda su luieienda, abogando contra el ser-
vicio personal, en presencia de Felipe 11! {\)
INo leñemos comprobantes auténticos de estas asevera-
ciones; pero consta por documentos fehacientes quasesl-
1. ífuevara, Historia del Paraguay, pág. i76, Colección de Angelís.
HERNANDARIAS DE SAAVEDIIA. 489
giiieron autos sobre el particular, los cuales, vistos en el
consejo de Iriíjias, dieron fundamento a la cédula de 10 de
octubre de 1605, dirigida al licenciado Alonso Maldonado
de Torres, presidente de la audiencia de Charcas, encargán-
dole visitar las espresadas gobernaciones, para informarse de
los hechos y poner remedio al mal que se denunciaba.
Por otra cédula, fecha en Madrid á 27 de marzo del
año siguiente, mandó el rey al mismo funcionario, que, no
pudiendo hacer personalmente la visita, nombrase para ve-
rificarla á uno de los oidores ó al fiscal de aquella audien-
cia. (2)
Pasaron cerca de cuatro anos, antes que pudiese darse
cumplimiento á esta última determinación, pues recien el 10
de diciembre de 1610, don Diego de Portugal, quepresidia la
audiencia á la sazón, pronunció un auto nombrando al licen-
ciado don Francisco de Alfaro, oidor de la misma, para que
practicase la visita ordenada: — «confiado de las buenas partes,
letras, rectitud y cristiandad que concurren en w)s el dicho
licenciado don Francisco de Alfaro, y la entera y larga noti-
cia que tenéis de materia de indios» etc.
Pero, no fué solamente, como parece haberlo creido
nuestros historiadores,^ el arreglo del servicio personal de
los naturales, la causa encomendada al oidor Alfaro; pues
en la cédula de 1605 y en la provisión que sirvió de titulo
al visitador, se encuentran espresos otros no menos impor-
tantes objetos, á que seestendian las altas facultades deque
fué investido.
«Vos mandamos, dice el titulo, que, en ejecución y
«cumplimiento de dichas nuestras cédulas reales, vos partáis
2. En la pág. 95 del tomo 1. » del Registro Estadístico de 1862, se
Qncu^jitr^iQ Jfis dps cé4vil9S citabas, la una Incorporado en la otra.
490 LA BEVISTA DB RCENOS AIRES.
cy vaísú ellas, y á toduslas ciudades, villas y lugares cora-
«prendidasen las dichas provincias y gobernaciones, y visi-
tleis nuestras cajas y almacenes reales, y á los jueces oficia-
dles reales de ellas, y á todas las denias personas que han
c tenido y tienen á su cargo nuestra hacienda Real y cobran-
*<za de ella, y asi mismo la toméis y visitéis á los jueces ten-
edores de bienes de difuntos; y á los cabildos, justicia y regi-
cmiento de las dichas ciudadf^s, villas y lugares; y á los es-
«cribanos públicos y de cabildo, reales y nombrados; y á los
«ministros que han sido y son de nuestra justicia; y á los
tencomenderosde los dichos indios y depositarios de ellos;
cy á los pobleros y personas que los han tenido á su cargo;
«y á los mercaderes tratantes y á todas las demás personas
«quehan usado otros oficios reales, públicos, concejiles ypar-
«ticulares, procurando saber y averiguar como y de que
ffiuanera han usado las dichos sus oficios.» etc.
A todos esos ramos se estendía la comisión confiada al
oidor don Francisco de Alfaro cerca de estas provincias, y
para desempeña ría fué investido de las competentes faculta-
des.
Recibió en consecuencia la provisión que le correspon-
día, la que presentó al escribano público de la ciudad de la
Plata Alonso Navarro, que lo fué también de la visita, para
que estendiese constancia de que lo daría cumplimiento y
deque estaba pronto para partir hacia estas gobernaciones;
y volviendo á tomar la provisión «la besó y puso sobre su
-cabeza, y la obedeció, como carta y provisión de su rey y
«señor natural.»»
Al dia siguiente de llenar esta formalidad, denominada
ovedecimiento, el domingo i9 de diciembre de i6! O, entre
siete y ocho de la mañana, el señor visitador parlia de la
HERNANDARIAS DE SAAVEDRA.
49Í
ciudad de la Plata, en dirección á estas provincias, acompa-
ñado de los oficiales nombrados para la visita— al 2;iiacil
mayor, escribano é intérprete.
Cinco meses después, en mayo de 1611, se encontraba
en Buenos Aires el visitador desempeñando su comisión; y
en el corto tiempo que permaneció en esta ciudad, tres me-
ses poco mas ó menos, promulgó ordenanzas para la admi-
nistración dé la hacienda pública y arreglo del comercio;
conferenció y trató con los indios de la Pampa, sobre su re-
ducción al cristianismo; tomó cuentas á los oficiales reales y
á otros funcionarios, y dictó diferentes resoluciones en asun-
tos de interés público y particular.
Una de esas resoluciones sirvió de fundamento para ini-
ciar el proceso contra Hernandarias de Saavedra de que lue-
go nos ocuparemos.
Sigamos antes al visitador hasta la provincia del Para-
guay, teatro principal de sus investigaciones en materia de
indios de la Gobernación Argentina.
ni.
El servicio personal en la Gobernación del Plata,
Un solo documento se conoce hasta ohora sobre los ac-
too del oidor Alfaro en estas provincias; pero es un docu-
mento que vale por muchos, por las importantes revelacio-
nes que contiene, como resultado final de la pesquisa acerca
del tratamiento que recibían en ellas los naturales.
Hemos publicado ese documento en el Registro Esadís-
tico de 1862, bajo el tUulo de «Ordenanzas del Señor Oidor
y Visitador de esta Gobernación el Licenciado don Francisco
de Alfaro,)) y ahora emitiremos sobre él algunas observacio-
nes.
102 LA RE.V1ST4 I)E UCEINOS AIRES,
A nuestro juicio, basta echar una ajeada sobre el
preámbulo de osas ordenanzas, que contiene, en resumen,
el resultado de la visita, para convencerse de la parcialidad
con que han sido ¿^bullados los padecimientos de los indije-
nasen esta parle de América.
. , . . «Y por que la real cédula, dice el preámbulo, no
«decide cosa de nuevo, en cuanto á declarar no haberse po-
«dido llevar el servicio personal, antes ejecuta el derecho an-
«iiguo, fundado en derecho canónico y natural, y en cédulas
«y provisiones de S. M.; respecto de lo cual y de los gran-
ados inconvenientes de que he tenido noticia en esta visita,
♦que han resultado del mal uso que ha habido, de parte de
«los gobernadores, en el mo(^ de las encomiendas que han
t hecho merced, y de parle de los vecinos en el exeder en
«usar del servicio de los dichos indios, con violencia algunas
«rec«s en mas de lo que han poiddo y debido llevar, sirvién-
«dose de algunas mujeres y muchachos y viejos, demás del ser-
« vicio de los varones de-4rabajo^ [rayéndolos mui lejos de
j sus naturales á que les hiciep^n mita, trasladando otros
ten sus chácaras, quitándoles la libertad de los matrimonios,
(íCspecidlá los que tienen en sus casas y chácaras, no dándo-
«les doctrina s\^fi,ciente, qqe l^^y i,ndios de diez anos y mas en-
«comendados, que, muchos no son cristianos, ni aun están me-
«dianamenle instruidos en la« cosas de Nuestra Santa FéCa»-
«tólica, de donde ba vanido estar el nombre de cristiano,
■no cofi buena opinión entre los bárbaros, que algunos no
<'lo han querido it?cib¡r y otrop se han huido diferentes veces
"é idüí^e 6 ladroneras, por escusarse de la opresión en qu^
«< ven que los demás están y ellos niisinos han estado, y con ei-
«te color han sido maloquedos y d^avi^lados contra espresa^
«cédulas de S. M., por lo cual han venido en notable din^i«>
í
"ti EENAMD ARIAS DE SAAY£DRA. 493
«nucion; y aunque yo pudiera y debiera proceder en todas
«las dichas causas p<)r todo rigor, y hacer satisfacer á los in-r
«diosen lo que injustamente se le ha llevado, ó parte de
«ello, porque aun para hacer moderada satisfacción no hay
«hacienda en poder de los herederos, interesados comunmen-
te te por la pobreza de la tierra, dejo esto para que S. E. del
«Señor Virey, ó su real audiencia, mande lo que mas con-
«venga en cuanto a lo pasado; etc.»
No encontraníos en este resultado, nada de estraordina-
rio de qué deba avergonzarse la nación conquistadora. Por
el contrario, creemos que ese es uno de los muchos titulos
que puede presentar con satisfaccoin al juicio de la historia.
La civilización de nuestros padres, sin hallarse repre-
sentada por sus escojidos; puesta á prueba por todas las di-
ficultades que le oponía una naturaleza salvaje; rodeada y
combatida por la barbarie; contrariada por la pobreza, en la
mas remota rejion del nuevo mundo, ante el juicio de un
majistrado severo, solo resultó acusada de algunos abusos
ó delitos particulares, cometidos contra los derechos que
esa mianía civilización habia discernido á los indíjenasde
A^mérica!
No entrarenios á considerar cada uno de los artículos
de la ordenanza, pues no todos tienen relación con el hecho
general que estudiamos. Ellos no importan otra cosa que
disposiciones derogatorias de los reglamentos y costumbres
existentes, y penas que debían aplicarse á los delitos que
se cometiesen contra el bien estar de losindios, en vista de
los que se habían cometida anteriormente.
Pero haremos notar que, consta por la ordenanza, que
la reforma fué mal recibida, en lo esencial, por los mismos
indíjenas que se trató de favorecer qpn ^lla.
404 LA REVISTA DE BÜE.NOS AIRES.
La mayor parte de los indios que estaban al servicio de
los españoles, en las casas y chácaras de la Asunción, pidie-
ron se les dejase continuar sirviéndoles; y el visitador lo
consintió. (!)
Otro tanto tuvo lugar respecto del tributo que debia
reemplazar al servicio personal: fué también mal recibido.
Sóbreoslo dice el articulo 57.— «La principal causa porque
«S. M. mandó hacer esta viaita, fué porque los indios fuesen
«tasados, y con esto; cesando el servicio personal, cesasen
casi todos los agravios délos indios, como es fa^^il cosa co-
«nocer al que medianamente discurre, por los agravios que
«álos indios se han hecho, aunque son muchos; pero el poco
«orden que en esta gobernación ha habido, hace que la ma-
«teria esté tan indigesta que con mucha dificultad se puede
«entablar lo susodicho; porque los mas indios, en las visitas
*que he hecho, especial en esta ciudad de la Asunción dicen
«^uc no quieren pagar tasa; unos, ó los mas, porque no saben
«ío que es, aunque se les ha procurado dar á entender; otros^
*'Porque dicen que ellos sirven cuando quieren y como quieren
í y les dan alguna gratificación los espailoles; otros, ^ue vie-
"uen á ayudar á los españoles, no á titulo (Utasa^ii ser-
•vicio, sino como a parientes, y esto último también se me ate-
ngo por una petición que presentó el Procurador General déla
*^ ciudad, etc. 9
Apesar de esta resistencia, á la cual el visitador procu-
ró persuadirse que habian sido inducidos los indígenas, es-
tableció la tasa; pero dejó la elección entre ella y el servicio
personal. Poroso en el articulo Gl declaró: «Por cuanto^
«como esto dicho; por ahora los indios rcusan de pagar la
1. Articulo 5.* déla ordeoaoia^
HERNANDARIAS DE SAAVEDRA. 495
«tasn, se manda que los que no la quisieren pagar, sirvan co-
«mo ellos han dicho, como hasta aqui.»
Acerca de los indios esclavos, es notable lo que revela
el artículo íá.":— «Por cuanto S. M. tiene prohibido haber
«indios esclavos, declaro y mando lo mismo, y que, si de
nhecho hay algunos indios que se hayan vendido por los
«Guaycuriis ó por otros indios que han estado ó estén de
«guerra, ú otros indios quehay tiaidos de malocas, ó tro-
«cados ó cambiados entre españoles, ó en otra manera, que
«todos los susodichos son libres. »
Por los términos de esta declaración se comprende que,
si de hecho habia algunos indios esclavos, como creemos que
los había, hasta era dudosa su existencia, á nuestro juicio,
por el regular tratamiento que se les daba.
Sin embargo, nunca desconoceremos, ni nadie podrá
desconocer, que los indios sufrían con el nuevo orden de
cosas introducido por la conquista. Ninguna sociedad hu-
mana puede concebirse sin sufrimientos ante el movimiento
universal. Pero, cuando se trata de los padecimientos de
los indios, se deben recordar los padecimientos de los con-
quistadores. Estos eran también hombres y sufrían.
Si corría la sangre de los índijenas, defendiendo su in-
dependencia salvaje, corría también la sangre de los con-
quistadores, para vencer esa resistencia, contraria al prin-
cipio, verdardero ó falso, que los impulsaba: pero, la civili-
zación iba con ellos, como invisible tesoro que la providen-
cia mandara derramar en medio de la barbarie americana,
para que á la vuelta de tres siglos surjiese un mundo de na-
ciones cultas,
Y en presencia de este grandioso resultado ¿que son los
406 LA aEVÍSTA DE BUENOS AIRES.
abusos y delitos ordinarios de que hizo mérito el visitador
Alfaro en sus ordenanzas? • • • •
Jamás los atribuiremos á la pura crueldad de los con-
quistadores. Mas filosófico, mas justo, mas evidente es atri-
buirlos al conjunto de circunstancias que rodeaban esa so-
ciedad que se formaba con elementos tan heterogéneos, al
solo amparo de la civilización que alcanzaba la raza conquis-
tadora.
Pero, porque encontremos esplicables los desórdenes
que tenian lugar en esa nueva sociedad, no creemos por eso
que debieran ser desatendidos, como no lo creyeron entonces,
ni los defensores de los indios, ni tampoco el soberano.
De ahi la misión del visitador Alfaro, cuyas ordenanzas
prueban que llevó su celo hasta el ridículo porprotejera los -
indios; y que, para garantir su libertad, los despojó de ella en
muchos respectos.
Impuso, por ejemplo, la pena de cien azotes al que vo-
luntariamente trabajase en los yerbales deMaracuyú; midió
las distancias á quepodrian apartarse de sus asientos; pro-
hibióles mudar de temperamento y hasta pasar rios que ofre-
ciesen algún riesgo- ni leña para el hogar de los españoles
deberian cargar los indios que les sirviesen; solamente agua
podrían llevar, para el oonsumo de las familias, por estar
los pueblos de la gobernación próximos álos rios!
Como estas dictó otras disposiciones, que no necesilaa
comentario para patentizar que eran iri'ealizablas ó subersi-
tas, y que coartaban la libertad do los indios al pretender
garantirla.
I^ misma corte, tan prevenida contra los conquistado-
res, no pudo menos de introducir modificaciones en la orde»
■aou de Alfaro, ontes de aprobarla. ¿Qug essrauo será en-
Hi:RNANDARIAS DE SAAVÉDRA. 497
tonces que la historia demuestre algún dia que esa ordenan-
za no pudo, en su mayor parte, hacerse efectiva?
Azara lo ha dicho ya: «El precitado oidor Alfaro man-
«dó también que todo indio quedaba sin obligación de hacer
«servicio alguno al encomendero, sujeto únicamente a pa-
tfgárle un lijero tributo anual en frutos del pais; pero al mis-
«mo tiempo ordenó, que los que poseían encomiendas de ya-
«naconas, ó de indios que no pertenecían á algún pueblo,
«diesen á estos indios tierras, para que las cultivasen por
«su cuenta y á su voluntad. Esta medida privaba á los ecle-
«siásticos y demás españoles de todos sus criados; de lo que
«se quejaron al referido oidor. Este tomó un partido bien
«estraordinario, tal fué el de dejar las encomiendas en el es-
«tado en que se hallaban; y de decir lo contrario á la corte
«en la relación y cuenta que le rindió, en que aseguraba que
«habia suprimido el servicio personal y tomado medidas pa-
«ra abolir las encomiendas. Asi todo el mundo quedó con-
«tento: la corte aprobó todo y aun convirtió en leyes las
«providencias de Alfaro; y se continuó obrando en el^Paraguay
*^como si las leyes no existieran. (1)
Aunque no estemos conformes con Azara, respecto del
extraordinario papel que atribuye al visitador; porque este
no necesitaba engañar á la corte que le habia mandado inves-
tigar la verdad, parece sin embargo exacto lo que asegura
sobre quedar las encomiendas en el mismo estado que antes
de la visita; pero creemos que, si las disposiciones de Alfaro
no se cumplieron, fué porque eran en su mayor parte con-
contrarias al mejor orden aceptable entonces para la con-
servación de aquella sociedad,
1» Viajes en la Amériea Meridional tom- S'^'eap. XII. Edición
del Comercio del Plata»
498 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Consta por los documentos que hemos publicado que el
visitador mandó que se cumpliesen sus ordenan/as y que
en virtud de ese mandato se representó al rey su inconve-
niencia, á fin de que fuesen modificadas, lo que no habria si-
do necesario si fuese evidente el aserto de Azara sobre el
doble papel del visitador.
IV
Miserable eondicion áe los negros en América.
Mientras los indios eran tratados por el lejislador y por
los conquistadores con todas las consideraciones á que era
lícito aspiraren los tiempos que corrían, muy diferente era
la suerte que alcanzaban los desgraciados naturales de las
rej iones africanas.
Arrancados violentamente al hogar y al pais natal, es-
puestos á los rigores de una peligrosa travecia marítima,
aglomerados en pequeñas embarcaciones, mal alimentados,
sufriendo las pestes que los diezmaba antes de llegar al des-
lino en que debían arrastrar toda su vida la cadena deles-
clavo, se encontraban en América sin mas amparo que la
voluntad absoluta de sus amos, con leyes, que, lejos de garan-
tir su buen tratamiento, solo amparaban v\ dominio adqui-
rido sobre ellos para esplotar sus fuerzas hasta los últimos
días de su existencia.
Para los pobres negros no había leyes protectoras, no
había visitadores ni jueces que oyesen sus gemidos. Pero
habían leyes que señalaban el castigo que debia aplicarse á
los que procuraban su libertad huyendo de la crueldad de
sus amos.
«Al negro ó negro ausente del serwcio de su amo cua-
HERNAND ARIAS DE SAAVEDRA. 499
«trodias, le sean dados en el rollo eincuen la azotes, y que es-
«té alli atado desde la ejecución hasta que se ponga el sol: y
«si estuviese mas de ocho dias fuera de la ciudad, una legua,
«le sean dados cien azotes, puesta una calza de hierro al pié,
«con un ramal, que todo pese doce libras, y descubiertamen-
«te la traiga por tiempo de dos meses, y no se la quite; pena
ftde docientos azotes por la primera vez, y por la segunda
«otros docientos azotes, y no se quite le calza en cuatro me-
ases, y si su amo se la quitare incurra en pena de cincuenta
«pesos y el negro tenga la calza hasta cumplir el tiempo.
«A cualquier negro ó negra huido y ausente del servicio
«de su amo, que no hubiere andado con cimarrones, y es-
«tuviese ausente menos de cuatro meses, le sean dados dos-
«cientos azotes por la primera vez: y por la segunda sea des-
enterrado del reino; y si hubiere andado con cimarrones le
«sean dados cien azotes mas.
aSi anduvieren ausentes del servicio de sus amos mas
«de seis meses con los negros alzados, ó cometido otros
«delitos graves, sean a/iorcados, hasta que mueran natural-
<< mente »
En tan poco miraba la ley los derechos naturales délos
hombres negros, que prohibía abrir procesos para el castigo
de motines ó sediciones de esclavos. En tales casos debia
hacerse justicia excusando tiempo y proceso^ castigando ejem-
plarmente los cabezas y reduciendo á los demás ala esclavi-
tud y servidumbre de que hahian pretendido librarse.
Inútil seria mencionar las demás leyes apresoras de los
negros, cuando basta recordar que el derecha no los con-
sideraba como hombres, sino como una de tantas mercade-
rias que podian concurrir al aumento de la Hacienda Real
y de la riqueza particular de los pobladores de América j,
500 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Entre tanto estaba prohibido la importación de escla-
vos á estas regiones: pero esta prohibición tenia por único
objeto esplotar el tráfico de negros en favor esclusivo de la
corona, asegurando 'para esta, en primer lugar, la suma de
cien mil ducados anuales en que vendia sus pretendidos de-
rechos á esa esplotacion en las Indias, por cierto número de
negros que permitia importar.
Pero, no estaba reducido á eso solamente lo que produ-
cía el ramo á la corona de España. Los negros que se pro-
curaba introducir sin licencia de S. M. ó del asentista que
habia contratado los derechos de importación de esclavos,
eran declarados de comiso, vendidos en pública almoneda
y su producto repartido, por tercias partes, éntrela cámara
del rey, el juez y denunciador, después dé deducidos I00 de-
rechos de licencia y aduana, que aumentaban la parte de
fisco en ciiicuenta y siete pesos seis reales por cada esclavo
decomisado.
En el solo puerto de Buenos Aires se declararon perdi-
dos 8,952 negros, en los veinte años que corrieron de 1600
á 162o, los que produjeron a la cámara real 745,455 pesos
plata, y 659,256 á los demás esploladores legales, jueces y
denunciadores, formando ambas cííntidades la suma de
1,584,709 pesos arrebatada á los capitales y esfuerzos par-
ticulares de los que se permitían especular en el tráfico de es-
clavos siguiendo el ejemplo del soberano.
La causa de que pasamos á ocuparnos se toca, en parte,
con los antecedentes que acabamos de manifestar; y su re-
lato, al paso que, nos familiarizará con detalles, completa-
mente desconocidos sobre la vida de un célebre argentino,
ilustrará muchos otros puntos de nuestra tan ignorada como
inUresuiite hisloria.
Mam'el Ricardo Trelles.
(Conlititiürú/
RECUERDOS HISTÓRICOS SOBRE LA PROVINCIA
DE CUYO.
CAPITULO 2/
Del815 á 18¿0,
(Continuación) (i)
XXXY.
Apareció el año de 1819 y terminábase gloriosamente
la eanipaña de Chile.
El ejército unido, victorioso en Maypú, toucluia con
los últimos restos de las fuerz 5S españolas á las órdenes del
coronel Sánchez en el sud de esa república.
El mayor general don Autouió González Balcárce, en-
cargado de la dirección inmediata de esa campaña, acaba-
ba de ceñirse nuevos laureles, correspondiendo amplia-
mente á la.'bien merecida coufianzja que el gobierno de la
1. Véase la páj. 325.
50i Li REVISTA DE BOCNOS AIRGS.
república y el general en gefe San Martín, habían depositado
en él.
Los documentos oficiales relativas, bablaráu mejor que
nosotros.
«Exmo. Seuor.
«Tengo el honor de acompañar á V. E. copia del parte
que acabo de recibir del sefior general en gefe del ejército
de operaciones eu elsud, don Antonio González Balcarce,
para su satisfacción y la de los ilustres vecinos de esa ciu-
dad, como tan deseosos de tener noticias de nuestras victo-
rias sobre los enemigos comunes de nuestra libertad.»
«Dios guarde á V. E. muchos años. »
*'Cuartel geneíalenCurimon, enero 26 de 1819.
«Exmo. Señor.
•José de San Marlin,
«Exmo. Sr. Supremo Director del Estado,» (])
lié aquí el parte del general Balcarce, á que se hace re-
ferencia:
*'Exmo. Señor.
*'Cuando anuncié á V. E. desde Chillan el movimiento
que hacia el ejército de mi mando, con el designio de aproxi-
marse al caudaloso rio de La-laja^ guarnecido por los ene-
migos con mas de seis mil hombres al cargo del coronel
Lautaño, había lomado euanlas providencias me fueron p<)«
sibles pura ocullárselo. Con oslo conseguí que no tuviesen
una noticia positiva de mis marchas, hasta que des.ubneron
1. Nos hacemos uq honor en declarar que debemos copla de este y
otroá documentos á la jenerosa espontaneidad del ilustrado coleccionista
•merlcaüü el señor coronel dou Gerónimo Espejo, los que llevaran su*
Inklaies al pie.
RECUERDOS HISTÓRICOS. 505
el ejército sobre la márjen del vado del Salto, En el mismo
momento abandonó Lautaño la fuerte posición con que res-
guardaba este interesante paso, poniéndose en precipitada
retirada para este punto. A las 4 de la tarde quedó todo el
ejército acampado á esta parte del rio, habiendo tomado
diez prisioneros de las guardias avanzadas que no pudieron
retirarse con la velocidad que lo hizo su comandante. El
coronel Sánchez, comandante en gefe de todas las fuerzas
enemigas, se encontraba en este pueblo con mas de 800
hombres de sus mejores tropas y 4 piezas de artilleria; pe-
ro inmediatamente que tuvo el aviso de quedar allanado por
nuestra parte el paso de La-laja, se dispuso para huir en di-
rección al Bio hio, donde conservaba preparadas porción
de balsas para su transporte al fuerte del Nacimiento, Lan-
taño tuvo orden de seguir este movimiento, y al entrar la no-
che se pusieron en acelerada marcha. A mi no me fué posi-
ble tener un pronto aviso de este movimiento del enemigo,
porque a las espias que habia introducido para que me lo
diesen, les fué imposible regresar, por las medidas que se
adoptaron para impedirlo. En precaución de que sncedie-
se y con el designio de atacarlos si esperaban, determiné que
hoy al aclararse pusiese en marcha el Regimiento de grana-
deros á caballo, con la urden á su comandante de que si los
enemigos se habiau retirado, los persiguiese hasta donde les
fuese posible, y cuando uo, que los entretuviese mientras
llegaba el resto del ejército que en la misma hora se puso
en camino. A la llegada aquí de los Granaderos, supieron
que los enemigos hablan salido en la noche, sin embargo de
haber andado mas de 7 leguas con sus caballos en muy mal
estado, siguieron inmediatamente adelante venciendo las 8
que restaban, hasta llegar á la márjen del Bio-bio, donde
504 LA AEVISTA DE fiCENOS AIRES.
dieron alcance ¿ una parte de los em^niigos, según paílcs
verbales, que son los qne he recibido por conducto de un
oficial comisionado á traérmelos. Los enemigos se pusieron
en defensa contra los Granaderos, quienes los cargaron in-
mediata.Lente, dispersando la fuerza del cargo de Lantaño>
con muerte de i G Dra¿;ones cazadores, de los venidos últi-
mamente de Cádiz, y 10 prisioneros. La infunterie que se
encontró en el mitmo paso, no pudo ser atacüda por la fuer-
te posición que ocupaba dentro de un bosque. Ll batallón de
Cazadores de los Andes, con dos piezas, sale lo mas pronto
posible a ver si alcanza á la citada infanleria, awtes que con-
cluya su ti ánsilo del rio. 1 n ti alcance seguido por los Gia-
i.adcros, bun tomado una porción de equipages de los ene-
migos. Tümbien han dejudo estos en el cfm)j)0 50 cargas de
municiones, y aquí se han encontrado otras con varias re-r
piiestos de víveres, lanzas, eables, y otros pertrechos de
gnerni.v
•'Luego que el ejército descauce algún tanto de las repe-
tidas marchas que ha seguido, pasará á incorporarse sobre
el liio-bio con los Granaderos y Cazadores de los Andes^ ^
fin de obrar contra los restos que hayan entrado en Naci-
miento.
*'Dioshuarde a V. E. muchos años.
••Cuiíilel general ¿el Ejército delSud de los Angeles, 18 de Enero de 1810.
"Exmo. Seuor.
Antonio Gonzaleí Balcarce.
"txnio. .?( iior d('ii JobédeSan Martin.
"Es copia— 5aM Mar Un,»
Pero quédanos atrasado rn nuestra narración un In
RECUERDOS HISTÓRICOS. oÓ'S
choaltamenta importante en la historia americana para que,
sacrificando el orden de fechas, no nos apresuremos á darle
preferente lugar aquí. — Hablamos def reconocimiento so-
lemne que la República de las Provincias Unidas del Rio de
la Plata, hizo en esa época de la de Chile. Hé aquí el docu-
mento de su referencia.
*'£l Congreso General Constituyente délas Provincias
Unidas, de Siid-América, habiendo tomado en consideración
la nota del diputado del supremo gobierno de Chile en que
exije á esta soberana corporación, por conducto del supre-
mo poder ejecutivo, el reconocimiento de la independencia
de aquel Estado, ha expedido, con fecha 12 de este mes, elde-
creto'siguiente. El ilustre pueblo de Chile disolviendo para
siempre los vincuios que lo ligaban al trono del rey de Espa-
ña, nuestro común opresor, justificando este acto, noble y
heroico, con los mismos convencimientos y principios de eter-
na verdad y justicia que presidieron á la mudanza política de
estas provincias, y sosteniendo con su sangre en los campos
de batalla, y con to lo jénero de sacrificios su nuevo puesto
de dignidad, no han podido dejar de presentar á estas pro-
vincias un espectáculo cuyo interés solo es comparable ala
identidad de situaciones y al mundo todo un comprobante
decisivo de que por su población, por sus riquezas y por to-
dos los elementos de un sólido poder, es muy capaz de afian-
zar de un modoiniilterable el rango de Nación libre que dig •
ñámente ha ocupado. Sin otro móvil para los felices esfuer-
zos que realizaron la libertad de aquel ÍEstado que la felicidad
y seguridad común de los pueblos hermanos y limitrofes,
el pueblo de las Provincias Unidas reposa en la satisfacción
de haber llenado estos santos deberes, cooperando á la for-
raacioü de aquel nuevo antemural de la libertad americana.
506 I,\ REVISTA DE BUENOS AIBES.
Asi al Congreso, órgano fiel de estos nobles sentimientos del
hueo pueblo que representa, lees tanto mas fiel y satisfac-
torio verificar el reconocimiento solemne de la independen-
cia del Estado de Chile, cuanto que á la presencia de los he-
chos y relaciones continuadas con aquel Estado desde la me-
morable jornada de Chacabuco, este acto no puede calificar-
se» sino por una mayor formalidad al reconocimiento ya
ejecutado. Por tanto: el Congreso á nombre y por la auto-
ridad de las Provincias Unidas, reconoce en la' forma mas
solemne al espresado Estado de Chile, por un Estado libre,
soberanot é independiente, con todas las atribuciones y ple-
nitud de poderes que son inherentes á este grande y elevado
carácter- queda en consecuencia expedito el supremo poder
ejecutivo para ajusta r con dicho Estado en la misma forma
que con cualquiera de los otros poderes reconocidos, todos
los pactos y tratados qne fueren necesarios para consolidar
la seguriílad y mutuos intereses de ambos paises."
**Comuníquese al supremo director para su publicación
y demás formalidades de estilo."
"Dado en la sala del Congreso, sellado con el sello pro-
vincial, firmado por el presidente en turno y refrendado por
su secretario, en Buenos Aires á 12 de diciembre de 1818."
**TomasGodoyCrüz."
**Presidente."
** Doctor José Etijenio de EliaSy"
**Secre tarto"
**E8 copia— /afifíe"
(G. E.j
El honorable presidente del soberano congreso consti-
tuyente de Ia« Provincios unidas en Sud-América, que firma
el precedente solemne documento, era diputado por la ca-
RECUERDOS HISTÓRICO?. 507
pital de la provincia de Cuyo, Mendoza; hombre ilustre por
sus talentos, patriotismo y carácter elevado, y de quien el
pais, en todas sus épocas, ya en su carrera pública, ya en su
laboriosa vida privada, recibió importantes servicios en la
política, en el fomento de nuevas industrias, de útiles refor-
mas, particularmente aquella ciudad, lugar de su nacimien-
to, de lo que nos ocuparemos á su tiempo.
Entretanto, muy pocos diasmasde la fecha enque la Re-
pública Argentina hacia el reconocimiento déla independen-
cia de su hermana y vecina la de Chile, el victorioso ejército
unido, confirmaba con sus espléndidos hechos de armas ese
acto solemne, dejando libre de enemigos el territorio de es*
te último Estado.
Vamos á transcribir aqui los documentos relativos.
'*Exmo señor"
'*Tengo el honor de acompañar á V. E. copia certificada
del parte del señor general don Antonio González Balcarce,
en que me informa de la conclusión de la guerra en toda la
estension del Estado de Chile. Eos restos débiles del ene-
migo, los disipará la miseria, de concierto con la anarquía;
y creo no engañarme asegurando á V. E. que ha concluido
para siempre el poder español en estas partes. La intelijen-
cia y celeridad de las medidas militares que ha adoptado en
esta campaña el señor general Balcarce, redundarán en todo
tiempo en honor y gloria de su nombre: yo recomiendo á
V. E. estos ii. portantes servicios, porque si la campaña no
ha sido lenta, fatigosa é interminable, ^e debeá la prudencia
del general y á la rapidez con que los jefes á sus órdenes han
sabido llenar las que se les comunicaron: asi es que, no por
que haya dejado de ser sangrienta esta campaña, recomien-
da menos el valor y enerjia de los bravos que la han condu-
5U8 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
cido: todos son recoraeriíjables y acree4oi'í^s á l;i con3Mera-
cíonde ese gobierno supremo.
•'Diosguardeá V. E. muchos años.'*
' **Cníirlél general en Ciirinion, febrero 5 de. 1879."
*'Exmo. señor'*
**/osé de San Marlin"
*'Exmo supreíuo director de las Provincias Unidas"
**Exmo señor"
, **jEI ejército acaba de entrar en esta fortaleza, dedonde
salieron ayer, los enemigos con la mayor precipitación, lue-
go que tuvieron aviso de que aquel pasaba el Bio-bio. Este
movimiento solo me fué posible ocultárselo hasta el momen-
to deponer las balzas eq/el rio, que habia hecho construir
reservadamente dentro del arroyo de Guaqui. lian dejado
montadas v clavadas cinco piezas exelentes de artille,ria de
batalla: y sin clavar una de fierro de á 12. También ha
quedado un considerable almacén de tabaco y azúcar, con
todos los equipajes que antes habiai^ salvado. Se me han
presenlafío hasta ahora dos oficiales y cinco músicos y como
50 soldados (jiie quedaron ocultos, habiendo mandado se re-
cojan otros muchos que me han avisado se encuentran por
los cerros de esta circunferencia. La dirección que han
ile\ado los restos del enemigo que van reunidos, es para Val-
divia por las montañas mas fragosas que pned(Mi imaginarse.
Los indios de esta inmediación les han auxiliado hasta ahora,
y han entorpecido notablemente mis operaciones. No pienso
dar un paso adelante de este punto, tanto por el fatal estado
de la caballada con que cuento (pues solo se me han remitido
iGO cabaUos de los i 000 que debian venirme) como porque
seria muy p^ílígróso internarme por montañas y estrechos
RECUERDOS HÍSTÓRICO . 509
desQladeros, antes de poner á los indios de mi parte para lo
cual practico cuantas dilijencias están á mis alcances."
*'Yo supongo que os enemigos quedarán muy pronto
enteramente concluidos, sin necesidad de que se les persiga.
Van sumamente faltos de municiones de guerra y de víveres.
La subordinación y la moral del soldado, la han perdido en
términos que ya ninguno obedece; y así el General Sánchez
se marchó en el momento de tener noticia de que pasábamos
el Bio-^bio, dejando la tropa en la mayor confusión y desor-
den. Los indios saquearon el pueblo é incendiaron algunas
Ci sas, habiendo luego cubierto la retaguardia pararecojerá
cuantos soldados encontrasen. Tengo noticia de que se han
llevado muchos y que otros de temor de ellos no se han que-
dado. No me es posible en el instante dar á V. E. parte mas
circunstanciado, pero lo practicaré á la mayor brevedad."
**Dios guarde á V. E. muchos años/'
**Cuartel General del Ejército del Sud en el Fuerte del
Nacimiento, 51 de enero de 1819."
Antonio González Ralcarce
*'Exmo. Señor Capitán General don José de San Martin."
*'Es copia."
Dionicio Vizcarra.
**Secretario."
('*De la Caceta de Buenos Aires.")
(G. E.;
Pero teniendo á la vista otros documentos relativos á
victorias conseguidas por ese mismo invicto ejército en fe-
chas anteriores, en la referida campaña, no queremos de-
fraudar á nuestros lectores <ie su conocimiento.
oto LA REVISTA DESDEÑOS AIRES
**Exmo Señor/*
**Tengo el honor de acompañar á V. E., en copi^ los
parles que acabo de recibir de la victoria que han conse-
guido las armas de la Patria contra los tiranos opresores de
nuestra libertad en la Provincia de Concepción."
** Yo dejaría ocúltala bravura de los Gefes, Oficiales y
tropa del batallón de Cazadores y de los Granaderos á caba-
lo de los Andes, sino recomendara, como recomiendo á
V. E. esta acción heroica, debida al entusiasmo, valor y pa-
triotismo de los que lus componen, como de las acertadas
7 distinguidas disposiciones de su digno General don Anto-
nio González Balcarce."
**Dios guarde á V; E. muchos años.'*
**Cuartel General en Curimon, enero 28 de i 819/'
*'Exmo. Señor."
"» '*José de San31aríin/'
"Exmo. señor Supremo Director de las Provincias-Unidas."
**Exmo. señor."
**E1 parte de que tengo el honor de acompañar copia á V.
E., contiene lo sucedido con el regimiento de Granaderos á
caballo, en el alcance que dio al enemig(>, cuando verificó la
retirada de este punto, que participé á V, E. en oficio eH8
del actual. El número de cargas que se le tomaron en esta oca-
cion fué muy considerable, asi como la dispersión queespe-
rimentó su caballería, al verse atacada en un tiempo que no
lo esperaba."
"Me ha merecido el mayor aprecio la eficacia con qua
el coronel don Manuel Escalada practicó su marcha andando
sin cesar mas de i 4 leguas, hasta que logró caer sobre el ene-
raigo. TíimbitMi recomiiMido á V. E. el mérito contraído
RECÜERÜOS HISTÓRICOS. 511
por los demás oficiales y tropa del regimiento, que le acom-
pañaron y muy particularmente el del sargento mayor don
Benjamín Viel, capitanes don José Maria Riyera y don Ma-
nuel Olazabal, teniente don Félix Aldao y alférez don Boutis-
ta Fuénsalida, que cargaron y acuchillaron al enemigo, ma-
tándole 46 hombres y haciéndole varios prisioneros."
*'Dios guarde a V. E. muchos años."
* 'Cuartel general del ejercito del sud en los Angeles, 20
de enero de' 1819.'*
^^Anionio González Balear ce y
*'Exmo. señor capitán general don José de San Martin."
En seguida tenemos el parte del coronel Escalada.
**He marchado 14 leguas hasta encontrar los enemigos
en su retirada. V. E. habrá visto las cargas y municiones
que ha dejado en los Angeles, al mismo tiempo que algunos
soldados de los pasados españoles que tengo la satisfacción
de remitir á V. E. Me hallo á media legua del rio Bio-bio
y habiéndome sido de necesidad reconocer la montaña por
donde se retiraron los enemigos, destiné al sargento mayor
don Benjamin Yiel con 60 granaderos á caballo, que á muy
corta distancia se encontró con una partida de ^0 cazadores
á caballo, situada en una pequeña llanura, que acuchilló
completamente, apesár de las dificultades del terreno, dis-
dinguiéndose con él los ca pita a es don José Maria Rivera y
don Manuel Olazabal, el teniente don Félix Aldao y el alfé-
rez don Bautista Fuénsalida. Con esta ventaja me retiré á
ocupar el llano inmediato, á donde espero el dia de mañana
para hacer nuevas tentativas, con el objeto de entretenerlos,
que les sera mas fácil embarca» se, pasar la caballada y gana-
dos que tienen á la orilla del rio, y dar tiempo á que llegue
la infantería que me avisa V S. se halla en marcha y es de
M^ LV REVISTA DE OlENOS AlUES.
primera necesidad por lo montuoso del camino, que no per-
mite mas que dos hombres de frente. Se ha escondido en'e!
monte gran número de soldados y milicianos que se me están
pasando/'
**Dios guarde á V. S. muchos años."
'*Santa.Fé y enero 18 de Í8i9."
. *' Manuel Escalada."
"Sefior brigadier don Aut(»nio González Balcarce.'*
Elotro despacho á que el general San Martiu hace re-
ferencia en el suyo de enero de 1819, que acabamos de co-
piar, es el siguiente:
**E\mo. señor."
**Los enemigos han sufrido ayer una pérdida que, en
mi concepto, los ha dejado en absoluta imposibilidad de
poderse sostener, á pesar de haberse reconcentrado con bs
restos que han salvado en lá fortaleza de Nacimiento. El
bataílon de Cazadores, que en 18 del actual avisé á V. E.
marchaba a ver si alcanznba alguna infantería d(í la que es-
taba pasando el Bio-bio, consiguió llegar en tiempo que aun
no se habia embarcado una considerable parte. Inmbdiata-
méhte procedió á atacarla en unión con él rejimieuto tíé
Granaderos á caballo y quedó completamente destrozada se-
gún se náanifiesta del parte que en copia tengo el honÓrde
incluir á V. E."
**EI mérito contraído por el Coronel don Rudeclndó
Alvajredo, que fué el que mandó la acción, le hrtce la nlaift
distinguida recomendación. Es tanto mas digno del mayor
aprecio, el adquirido por los demás gefes, oficiales y tropn
que le acompañaron, y de que hace mención el refeWdo par-
te."
RECUERDOS HISTÓRICOS. 515
"Dios guarde á V. E. muchoe años."
"Cuartel General del Ejército del Sud en los Anjeles, 20 de
enero de 1819."
Antonio González Balcarce.
"Exmo Señor Capitán General don José de San Martin."
Ese parte del Coronel Alvarado, auuíjue muy estenso,
eremos deber insertarlo integro para que la historia perpe-
túe la memoria de uno de los hechos de armas en que se
distinguieron esos dos cuei pos del invencible Ejército de los
Andes.— Es este:
"Tengo el honor de participar á Y. E. como reunido al
rejimienlo de Granaderos á caballo á las 12 de este dia y si-
tuado á una legua de distancia de este rio, deseoso de dar
el debido lleno á las órdenes deV. S., me determiné, no obs-
tante la larga jornada que tenia hecha el batallón de mi car-
go, á emprender un ataque sobre los enemigos. En efecto,
á las dos y media de \a tarde emprendi ;mi marcha, dispo-
niendo que el rejimiento de Granaderos á caballo la verifi-
case por el camino (le la derecha, que era el mas descubier-
to que se presentaba, al mismo tiempo que por el de la iz-
quierda marchaba el batallón de Cazadores con una pieza
de artillería á su derecha y cubierta con 30 Granaderos al
mando del Alférez Fuensalida, y la 1 " compañía de dicho
batallón, al de su Capitán graduado deSarjento Mayor don
Lucio Salvadores, ambos Oficiales con orden de reconocer
y descubrir unas densas montañas casi impenetrables y que
reducían el camino á una suma estrechez. En mi marcha
advertí que una guerrilla se había puesto sobre mi izquierda
y temiendo que hiciese movimiento sobre mi retaguardia,
donde behallnban las municiones y equipajes y un cañón de
batalla, dispuse que una compañía de infantería regresase y
51 i LA BEVISTA DE BUENOS AIRES.
que puesta al abrigo de unas casas y cercos, les contuviese
en caso que les ocupase el objeto propuesto. Continué en
este orden mi marcha hasta ocupar una altura que dominaba
sus posiciones, aunque sin proporcionarme la menor ventaja
por lo quebrado del terreno y enteramente montuoso, asi es
que me vi precisado á hacer cargarla partida de caballeria
y compania de infantería, lo que se verificó con tsl intrepidez
que obligaron á los enemigos á perder unas arboledas que los
cubrían, correr precipitadamente sobre el paso del rio, y
arrojarse al agua muchos, dejendo en el campo una porción
de muertos. En este mismo momento bajó á la playa el se-
ñor Coronel de Granaderos don Manuel Escalada con su re-
jimiento, que concluyó completamente con los que por allí
corrían y aun iban entrando al agua. No lo hizo menos el
batallón de Cazadores sobi e las balza¿ conductoras de grana-
deros éisletas que tenian cubiertas con tropa, sobre las que
dirijieron sus fuegos con tal acierto, que se observó que del
gran número de geiite que se hallaba dentro del rio, no lle-
gó al otro lado uno solo, mirando con bastante dolor que el
rio era el sepulcro de cerca de 200 hombres y entre ellos al-
gunos paisanos. El enemigo con tres piezas de artillería
puestas sobre la playa opuesta, hizo sus fuegos eon bastante
viveza, pero despreciados por nuestros valientes soldados,
que á cuerpo descubierto se mantenían y aun atravesaban
bástala primera isla donde se encontraban muchas familias
que se pusieron en salvamento y algunos soldados que se to«
marón prisioneros, quitándoles consiguientemente el ganado
que se llevaban, muías, caballos y un gran numero de equi-
pajesde que se aprovecharon los milicias que se hablan' reu •
nido en este lugar, como de una considerable partode ganado,
por no haberme sido fácil provenir eto en los momenlos dtl
RECUERDOS HISTÓRICOS 5i5
ataque. El teniente Olavarría que se hallaba al cargo del ca-
ñón que conduje, obró con él cuanto le fué posible, destru
yéndoles con sus fuegos las balsas en que se retiraban y cau-
sándoles gran daño, actualmente se halla reuniendo el arma-
mento y demas'pertrechos que han dejado, y recibido ya de 4
piezas de artillería dos de fierro del calibre de á 12 y dos de
bronce de á 4 en el mejor estado de servicio, y quedo haciendo
dilijencia para sacar del rio nna pieza mas que, botaron. La
milicia que habia de este lado fué la primera en dispersarse por
toda esta montaña y se siguió gran número de tropas que se va
presentando. Por ahora remito á Y. S. con el Capitán Escriba-
no, de Granaderos á caballo, un teniente de caballería, 1 06 sol-
dados entre prisioneros y pasados, y cuidaré de ir sucesivamente
remitiendo los mas que se presenten y aprehendan. Aunque no
he podido personalmente reconocer el número de muertos
del enemigo, pov las informaciones que he recibido de oficia-
les que he remitido al efecto,!pasan de 500 hombres, sin in-
cluir los que deben haber quedada en las islas mas distantes,
ni los que han muerto ahogados. Nuestra pérdida es muy
corta, aunque sensible por la muerte del valiente abandera-
do del rejimiento de Granaderos á caballo don N. Bruin, y
una grave herida que ha recibido el teniente 2. ^ de la pri-
mera compañía de mi batallón don Atanacio Matus. Queda
tomándolas noticias sobre nuestros muertos, que cuidaré de
ponerlas en manos de V. S. con oportunidad: pero puedo ase-
gurar no exeden de 20 hombres entre muertas y heridos.»
«Dios guarde á Y. S. muchos años.»
«Santa-Fé Enero 19 de 181&.)>
iiRudecindo Alvarado.^*
«Señor Brigadier, General en Gefe del Ejército don An-
tonio González Balcaree.»
(G. E4
5f6 L4 REVISTA DE BUENOS ilRES.
Dejo riamos incompleta esta prociósa colección de docu-
mentos sobre la campaña que tan gloriosamente acabó de ase-
gurar la independencia de la República de Chile; sino colo-
cásemos aquiel úllimo parte del General en Gefe del ejerci-
to unido del sur, á que hace referencia aquel del Gen^^ral San
Martin al Supremo Directur de las Provincias Unidas de Sud-
América, datado desde su cuartel general en Curimon á 7 de
febrero de 1819, que dejamos ya transcripto.
«Exmo. señor.»
-El comandante General de las armas españolas, coro-
nel don Juan Francisco Sánchez, constante opresor del suelo
chileno, y el mas tenaz y empeñoso en conservar la ocupación
de esta provincia, queda arrojado de e,la, en forma que, es
muy fundado asegurar no volverá jamás á repetirle los horro-
res y desgracias en que por el dilatado tiempo de 8 años, la
ha tenido sunierjida. )
**Cuando veriGcó su salida de esta fortaleza, luego que
tuvo la nolicia oe que el ejército estaba pasando el rioBio-
bio, se internó al territorio di^ los indios y ton)ó posición en
un paraje nombrado A ngol á'isíatúe de aqui como diez le-
guas. En este destino tocó cu(in tos recursos estuvieron á
sus alcances para que los citados indios no continuaseii l£^
guerra, pretendiendo que de los mismos se pusiesen á.su|[|h-
posicion dos mil al propio efecto. En los primerps dios
del fomento de este nuevo plan, consiguió que algunas par-
tidas de ajULÜos, aprovocháiulose de la facilidad von que
cruzan el rio, andando cop si^s caballos, llegasen en suscor-
lerius hubta puu/iírse aja vista de Jos Angeles. Vo habia
dejado C8le punto bien guarnecido, y. pqr cpnsiguieute no
alcanzó ventaja alguna. Los indios, en cuanto advirtieroi
RECUERDOS HISTÓRICOS Si 7
que salia á perseguirlos, retrogradaban precipitadamente á
repasar el rio y á ampararse á sus terrenos.»
«Luego que hubo tiempo de que surtiesen su efecto las
diiijencias que entabló inmediatamente para que los indios
se negasen á llevar adelante los proyectos de Sánchez, le
abandonaron y me prometieron entregarlo con la fuerza que
habla salvado; lo que no se realizó por que les faltó resolu-
ción para echarse sobre los pocos caballos y ganado que te-
nia, como hablamos convenido. Solóse logró le acabasen
de quitar los cortos restos de equipaje que le hablan queda-
do y que le prohibieron absolutamente continuar sus mar-
chas para Valdivia por el camino de los llanos, como se inte-
resaba en practicarlo. De estas resultas desocupó pronta-
mente la posición de Angol y dirijió su viaje por el fragoso
camino de les Cordilleras, por donde debe ir á salir á Tuca-
pel para seguir por la cosía á la plaza, donde, unánimes con^
vienen todos los pasados, que ha resuelto refugiarse.»
«Por los contestes informes que tengo, de lo destituido
de recursos que es el espresado camino de las Cordilleras y
(Je- lo& pésimos pasos que presenta, creo muy iificil que ter-
mine tan dilatado viaje, sin esperimeníarun¡estr8go muy con-
siderable. El equipaje de cuantos le acompañan, ha quedado
reducido al que llevan puesto: sus municiones, á las que han
podido conservar en las cartucheras: la mayor parte siguen
á pié y sin calzado: sns víveres no pasaban de 20 reses á su
partida de Angol: le siguen un crecido número de mujeres
inclusas las Blonjas de Concepción; todas á pié y descalzas,
que van regando con sus lagrimas ca Ja paso que dan, y que,
le entorpecen el adelantamiento de sus marchas. La con-
sideración de cuadro tan lamentable, no pudo dejar de con-
padecerme y traté de remediu'lo ofreciendo á Sánchez la ca-
35
a1|^ LA REVISTA l)6;,BC£iN0S AIRES
pitutacíon mas jenerosa por medio de una comunicacioQ
que le condujeron los indios; pero hasta ahora no he tenido
ningunas i*esultas. Son tan horrendos los crímenes que ha
cometido en este pais« que nada podrá persuadirle que cabe
sobre ellos indulto.»
**Desdeque los enemigos evacuaron este destino, seles
ha dispersado una gran parte de su fuerza, y continuaba su-
cediendo lo mismo en la marcha que seguían. Se me ha
presentado un número crecido, y estoy impuesto de que se
encuentran muchos en los bosques y Cordilleras de esta cir-
cunfereneiii y en las tolderías de los indios."
*'A cuantos han venido á buscar la protección del ejér-
cito y á los prisioneros naturales del pais, les he dejado en
plena libertad para que se restituyan tranquilos á sus casas,
ó tomen -el partido que mas les convenga."
*'La fuerza que acompaña á Sánchez consiste eu 400
Ó30J hombres, últimos restos de la espedicion venida de
Cádiz bajo la custodia de la fragata de guerra apresada, Ma-
ría Isabel. Van también algunos particulares, de los que
siempre han sido afectos á su rey Fernando."
*'AI Cacique Venancio,que desde el principio de la revo-
lución ha sido inclinado á la causa de los patriotas, le he
dirijiJo varios propios, interesándolo para que persiga en
su retirada á los enemigos, ofreciéndole las gratiflcaciones
que exija, sí consigue apresarlos."
*'La pérdida del enemigo entre muertos, pasados y dis-
persos, puede calcularse en 1:200 hombres de tropa de línea,
cuando menos; pues se hablan aumentado con varios reclu-
ías los batallones Valdivia y Concepción y el cuerpo de Dra-
gones déla frontera."
**Se les han tomado once piezas útiles de artillería, uti
RECUERDOS HISTÓRICOS. 519
crecido número de municiones, habiendo incendiado é inu-
tilizado el resto de las que teuian, en lo5 ataques que sufrie-
jon á la otra pai'te del Bio-bio: todos sus equipajes; y han
dejado en los almacenes de esta fortaleza cantidad conside-
rable de íabaeo, de muy buena calidad y alguna azúcar.
Se ha gratificado á la tropa con una parte de estas especies
y á la Comisaria se han entregado á beneficio del Estado,
como 200 arrobas de azúcar y 153,900 mazos de tabaco.»»
«De nuestra parte, en los distintos encuentros se que han
tenido con los enemigos, han muerto del regimiento de Gra-
naderos á caballo, el Teniente don Eustaquio Buisse y ocho
soldados, y un sargento, un cabo y diez soldados heridos —
del batallón de Cazadores de los Andes, muerto el Teniente
don Antonio Matus y dos soldados, y heridos unSargento, un
cabo y un soldado— de la Artilleria délos Andes, un solla-
do muerto.»»
«La conducta que ha acreditado el Ejército en todo el cur-
so de esta campana, me merece el mas alto reconocimiento.
En los presentes pasos que se han ofrecido de varios rius
caudalosos, y en cuantas ocaciones se ha presentado algún
motivo de peligro, siempre se le ha advertido el may«)r en-
tusiasmo para vencer los obstáculos, y el mas ardiente deseo
de llegar cuanto antes al enemigo. »
«El coronel don Ramón Freiré que abrió la campaña con la
feliz jornada sobre Ghill in, y que del mismo punto siguió á
Concepción con el objeto de hostilizar por aquella parte al
enemigo, como lo ha verificado, deslru^éndole algunas de
sus principales guerrillas, se ha hecho acredor á toda distin-
ción y ha dado un justo motivo de recomendación a su co-
nocido mérito. El Gefe de Estado Mayor, Coronel don
Juan Paz del Castillo, ha desempeñado sus funciones con el
520 LA REVISTA D£ BUENOS AIRES.
mejor acierto y eficacia y me ba ministrado, con utilidad del
servicio, sus luces y conocimientos.!
«Los gefes de los cuerpos, Coroneles don Rudecindo Al-
varado, don Manuel Escalada y don José María Rivera, y
Tenientes Coroneles don Isac Tompson y don Santiago Diaz,
son lodos acredores á una particular consideración, por el
orden con que han conducido las tropas de su respectivo car-
go y honor con que se han desempeñado en cuantas ocacio-
nes han sido empleados, aspirando siempre á la gloria de
querer ser los primeros en los casos de atacar al enemigo.
«El Comandante de la artillería don Juan Pedro Machar-
ratini, ha llenado del modo mas completo sus deberes, asi
como el Capitán de Ingenieros don Pedro Cusqüi.»
a Debo igualmente recoraedar á V. E. el mérito contraido
por mi Ayudante de Campo, el Sargento Mayor don Pedro
Barreneehea» Su constante actividad, sus concícimientos y
relaciones en el pais, me han facilitado las mas importantes
dilijeucias y servicios. El Sargento Mayor graduado don
Lucio Salvadores, [que fué el primero que pasó el Bio-bio,
se ha hecho también acredor al mayor aprecio.»
«Los boletines que se pasan por el Estndo Mayor, darán á
V. E. una idea exacta de los movimientos del Ejército y de lo
demás que ha sucedido durante la campana. En ella he
arreglado mis operaciones, en cuanto me ha sido posible, a
las instrucciones de V. E. y sin duda alguna es debido á ellas
el feliz éxito que ha tenido.»
«Dios guarde á V. E. muchos ai'ios-
«Cuartel General del Ejército del Su J eu ^at■ini¡L'lllo, Í12
de febrero du 1819»
*• Antonio Gonzaln Balcarce. >♦
«Exmosefkor Capitán General don José de San Marlin-
RECUERDOS HISTÓRICOS 521
En el precedente documento, y en algunos otros de la co-
lección que acabamos de copiar, el historiador encontrará
bastantes antecedentes para juzgar de la grandeza de nuestra
causa, de los sacrosantos y humanitarios fines á que la en-
caminaban nuestros padres, de la caballerosidad, abnegación
y heroica constancia que emplearon en los medios de llevar-
la al mas glorioso resultado — Esto de una parte — De la otra,
encontrará en la lucha jigante contra nuestros dominadores
de tres siglos, el mismo ensañamiento de estos sobre los
americanos nacidos de ellos, oriundos de su raza, la misma
sevicia que ejercieron siempre sobre losaborijenes.
Véase, sino, el luctuoso cuadro que nos presenta el ilustre
General Balcarce describiendo la retirada en derrota del fe-
roz caudillo español Sánchez, cruel opresor por mas de ocho
años de las provincias del Sud de Chile— La historia de esa
república, es la que pone en evidencia, con todos sus de-
talles, las atrocidades y bárbara opresión que ejecutó aquel
contra los patriotas de esas comarcas— Pero la nuestra que
hade seguir las huellas de imperecedera gloria de las legio-
nes argentinas, libertadoras del suelo chileno, tiene de su
lado que ilustrar con aprecinciones filosóficas las páginas en
que dé cuenta de los hechos que tuvieron lugar en la brillan-
te campaña que descidió felizmente de la definitiva indepen-
dencia de Chile.
Damián Hüdson.
Continuará.) .^
CUARENTA AÑOS ANTES.
El título que encabeza esta publicación pudiera inducir
áf creer que, si contiene algún ínteres es meramente retros-
pectivo. Puede, sin embargo, asegurarse que ese interés es
de actualidad.
En la presento situación de algunas repúblicas america-
nas en abierta guerra defensiva con potencias europeas que
abrigan manifiestos conatos de dominación ó estariioteo; me
ha parecido que la lectura de las conferencias que voy á pu-
blicar, han de ofrecer un vasto campo de meditación para
arribará la definitiva solución de lo que es todavía un pro-
blema para algunos espíritus incrédulos, ó muy confiados y
candorosos, que no acaban de persuadirse de las siniestras
tendencias y planes de reconquista de las testas coronadas
dej viejo y uuevo mundo. ¡Inaudita y funesta obsecacion!
Lag dos guerras con el Perú, y la ocupación de las i^las
Chinchas en la primera; y en la segunda el bombardeo de
la fortaleza y de la ciudad del Callao, habiendo en aquellas
flameado el pabellón de Castilla; el bombardeo de la ciudad
abierta, iüdefensa y comercial de Valparaíso, con manifiesta
CUARENTA AÑOS ANTES. o25
violación del derecho de gentes, derecho convencional que
todas las naciones cultas y cristianas respetan; son hechos
que suministran sobrada luz y datos suficientes para conven-
cer á los mas descreídos, de los planes liberticidas de la Es-
paña—sin motivo ni ocasión.
La invasiím de Méjico por las tropas francesas, y el re-
fuerzo que posteriormente recibieron de soldados austriacos
y de los reclutados en la Bélgica, la fragranté infracción del
tratado de Soledad, amen de la fundación de nn trono eu-
ropeo, contra el que todavía combaten los patriotas Mejica-
nos. Y en fm, la guerra de usurpación por las tropas espa-
ñolas en la república Dominicana, y que terminó tan en
mengua de los agresores; son hechos consumados que por su
magnitud y simultaneidad, han debido rasgar el muy trans-
parente velo que, para algunos ilusos, ocultaba la verdadera
y única interpretación que puede darse á esos acontecimien-
tos de ayer, que han puesto en evidencia las desaforadas
cuanto injustiflcables pretensiones de algunos gabinetes eu-
ropeos.
PeVo algo mas.
Si después de las pruebas prácticas, fehacientes é incon-
testables que se acaban de exhibir ellas no bastasen para que
los ciegos vean al fin la luz, se agregarán como apéndice los
indicios vehementes para reforzar el convencimiento de los
retardatarios; haciéndoles verá no dudarlo, que tales planes
tienen muy larga data. Es de pública notoriedad que la re-
conquista de las antiguas colonias españolas fué resuelta y
acordada por la ex-Santa Alianza hace mas de cuarenta años,
y es muy notable, por cierto, que después de tan dilatado lap-
so de tiempo estemos ya presenciando— ahora—los prelimi-
uíjres en acción de aquel nefando proyecto; y esto potente-
52 i U REVISTA DE BOENOS AIRES.
men(e, y sin mas comentarios, signiflcn que si bien la Santa
Alianza no existe, los Soberanos de Europa han heredado su
espíritu y propósitos; y que estos que si se han conservado
latentes durante tan dilatado periodo, es porque la ocasión
propicia no habia aun llegado para|llevarlos al terreno de la
egecucion.
Las guerras, de que sin cesar desde entonces, la Europa
ha sido teatro sangriento: — La de Turquía; las dos de Italia;
la de Ungría; las conmociones en toda la Alemania; las revo-
luciones de España, de Portugal y de Njpoles; las guerras de
Polonia; la de Crimea; la revolución de Francia en 1830
que derribó el trono de los Borbones; la de la Bélgica, y la
guerra que esta potencia sostuvo con la Holanda;; la revolu-
ción que derribó del trono al rey Luis Felipe; he ahí entre
otras perturbaciones que seria fácil consignar en esta cruenta
reseña, las causas qne retrajeron á la Europa de acordarse
déla América para realizar en ella el programa de la Santa
Alianza.
Pero ni era llegado el momento, aun después de termi-
nadas las li les del viejo mundo, para dar principio á tan te-
merario como inicuo designio. Otro obstáculo de mas coiir
secuencia que la guerra doméstica del continente Europeo
postergaba todavia el vasto plan de usurpación; y ese obstácu-
lo no era otro que el formidable poder de la gran República
de los Estados Unidos del Norte.
La tan anhelada oportunidad, el suspirado momento lie*
gó al íin en 18G0, cuando vieron empeñada á la grac nación
en una guerra fratricida, esa lucha sangrienta do titanes entre
los Estados del Norte y los del Sud-, esa guerra que ha puesto
en evidencia el poder, la riqueza, los grandes recursos, y el
valor incomparable de los guerreros Americanos; esa lucha
CUARENTA AÑOS ANTES. o2o
gigintesca y grandiosa que no tiene igual en los anales del
mundo.
La autocracia Europea ni un momento mas demoró pa-
ra empezará poner en acción sus siniestros y pérfidos desig-
nios; y haciendo los mas fervientes votos por el triunfo de la
peor de las causas — la de los Esclavócratas del Sur: — Ahora»
dijeron simultáneamente, a/iora ^weeí león seta dormido va-
mos á Mejieo, d Sanio Domingo y al Pacifieo,
Después de esto, el que quiera dudar que dude, y • • •• es
de deplorar.
En las conferencias insertas á continuación, los lectores
de la «Revista» tendrán ocasión de reconocer el noble espíri-
tu del pueblo NorteAmericano, sus simpatías por la causa pa-
triótica de sus hermanos de la América del Sud en su lucha
contra la España. Y en ese magnifico escenario en que se
exhibe el credo republicano en su mas alto grado de sublime
devoción de los dos mayores continentes de la tierra, ha de
excitar necesariamente la admiración y el mas profundo res-
peto de todos los demócratas nacidos en el mundo de Colon,
la colosal figura en gran relieve de un Gran Ciudadano — el
ilustre presidente James Monroe, cuya memoria debe ser
imperecedera en los corazones de cuantos tengan sangre ame-
ricana, mientras conserven aliento de vida. Porque la de-
claración (1825) que lleva su nombre, y cuya práctica reclaman
con entusiasmo en estos momentos los ciudadanos de los Es-
tados Unidos, salvó entonces á las nuevas Repúblicas de una
formidable invasión de la Francia y la España coaligadas.
Yes este principalmente el objeto de esta publicación,
porque testigos presenciales de tan nobles estímulos, de tan
patrióticos sentimientos, y de tan importantes servicios por
la causa de la independencia, me ha parecido muy justo y
896 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
conveniente, en la crisis que atraviesa toda la Améiica reve-
larlos otreciendo nna débil muestra, un humilde tributo de
estimación y gratitud al heroico pueblo Norte-Americano, y al
eminente estadista y virtuoso republicano James Monroe.
CUARENTA ANOS ANTES.
El Presidente Monroe y la Legación Argentina,
1.
El i3 de octubre de 1824 el presidente de los Estados
unidos James Monroe acompañado del secretario de Estado
John Quiney Adams, sin mas séquito ni aparato, recibió en
el magnifico salón de Embajadores de la Casa Blanca (Pala-
cio presidencial] la legación xVrgentina, á saber: el general
don Carlos Alvear ministro plenipotenciario y enviado es-
traordinario y el secretario de dicha legación teniente co-
ronel Tomas Iriarte. •
Este acto solemne celebrado con una sencillez ver-
daderamente republicana: duró menos de un cuarto de hora,
y no tuvo mas espedadores que el maestro de ceremonias
<(ae introdujo los individui>s de la legación en el suntuoso
salón de recepción. Ni el presidente Monroe ni el secretario
de Estado vestían un traje de etiqueta; y la ceremonia se rcr-
dujo al discurso que pronunció el ministro Argentino al en^
tregar su corta credencial, y á la contestación del presi-
dente.
Al siguiente dia el ministro Argentino acompañado del
seeretario de la legación hicieron una visita particular a)
presidente que los recibió sin etiqueta con afable cordia-
CUARENTA ANOS ANTES.
527
lidad en su gabinete privado, decorado con desente senci-
llez. Esta visita duró mas de dos horas: fueron momentos
bien agradables por la franca y paternal espresion deaqnel
anciano venerable, y por el interesante asunto de la conver-
sación.
II.
1. ^ Conferencia 14 de octubre de 1824:
El presidente manisíestó con frases de inequívoca sin-
ceridad é interés, las simpatías del gobierno y pueblo de la
Union por la causa de la independencia, por la que todavía
se peleaba en la América del Sur, nos dijo que como por su
edad los Estados Unidos tenían una capacidad mas refiecsiva
que los nuevos Estados, comprendían aun mejor que estos to-
da la importancia y trascendencia de sus trinfos marciales,
que siempre hablan celebrado tanto ó mas que nosotros mis-
mos; porque los Estados Unidos habrían tenido que sufrir
y soportar solos las siniestras pretenciones de los altos po-
deres Europeos, si sucumbíamos en la contienda con la Es-
paña; pues la Europa estaba alarmada y miraba con suma
inquietud; el germen republicano que se desarrollaba en to-
da la América, y se preparaba á sofocarlo.
El carácter de nuestro gobierno, nos dijo, es hacer el
bien sin vociferarlo; asi es que, después que el Duque de An-
gulema derribó con su ejército el régimen constitucional en
España, y el gobierno francés se ocupó muy seriamente- en
ausiliar á la antigua metrópoli para reconquistar y sojuzgar
sus colonias, entonces solicitamos del gobierno ingles se
uniese á nosotros á fin de declarar solemnemente que no
permitiríamos la interferencia de ninguna otra nación, que
no fuese la misma España, en la empresa de reducir las co-
528 LA REVISTA DE BUENOS AIRKS.
lonias insurreccionadas á su antigua condición. Sabiamos
que con solo esla declaración lograríamos salvarlas, porque
la España, luchando sola, no podía sofocarla revolución.
Pero ei gobierno ingles nos contestó con evasiones; y
entonces el gobierno de U Uuion tomando una actitud ira-
ponente — porque la Inglaterra por su comercio con la In-
dia teme una guerra con este pais— hizo un segundo reque-
rimiento, y cedió, mal grado, á nuestra exigencia.
Nosotros, pues, los salvamos á ustedes de un gran con-
flicto, porque el gobierno francés se vio forzado á desistir de
prestar á la España la cooperación que ya le había acorda-
do. Ustedes, entretanto, creen que todo lo deben á la Ingla-
terro; y sabemos que en Buenos Aires se simpatiza mas con
los ingleses que con los americanos del Norte.
Durante la contienda en que todavía están ustedes em-
peñados, hemos rechazado, y constantemente continuare-
mos rechazando, las redamaciones de la España. Se que-
jaba Fernando VII á nuestro gobierno por que se suminis-
traba pólvora, municiones, artillería y hasta buques de guer-
ra á las colonias insurreccionadas: á estas repetidas que-
jas muchas veces le he contestado que, según nuestras leyes,
el gobierno no podía impedir que los particulares vendiesen
y esportasen todos esos artículos, que eran aquí considerados
como simples objetos de industria; y que si el gobierno es-
pañol quería comprar navios de guerra, tampoco impediría
se le vendiesen: de este modo conservábamos inviolable nues-
tra neutralidad.
Esta neutralidad nos decía Mr. Monroe. es forzada:
mucho nos violenta y contraría el tener que conservarla,
por que con gusto, y en nuestro propio ínteres, habríamos
ausíliado á ustedes cücaícmente en sus heroicos y patrióticos
CUARENTA AÑOS ANTES. 529
esfuerzos por una causa que es también la nuestra; pero no
nos es permitido violar el principio que hemos proclamado
como base de nuestro sistema inlernacional, de no interve-
nir á mano armada en las disenciones de los demás pueblos:
tal es el espíritu y carácter de nuestra administración y re-
laciones con las naciones estrangeras. Tenemos pues que
limitarnos á hacer ardientes y los inas sinceros votos por el
triunfo definitivo de las armas americanas.
En el curso de esta conferencia confidencial, el presiden-
te refirió que cuando el gobierno délos Estados Unidos re-
conoció la independencia de las nuevas repúblicas America-
nas, el Rey Fernando 7. "^ se habia manifestado muy digus-
íado y recibido con mal talante al ministro Americano en Ma-
drid; pero que él (Mr. Monroe) le habia escrito que no le
hiciese caso, que Fernando se resignada mal que le pesase.
— Lo he conocido y tratado mucho — agregó — cuando era
j)rincipe de Asturias: entonces yo era ministru plenipoten-
ciario en Madrid, y asistia con frecuencia á sus leveés faudien-
das privadas de Ja mañana): es un soberano ignorante y de
perverso corazón.
Recayó la conversación sobre la probabilidad de una
próxima guerra entre la República Argentina y el Brasil por
la ocupación clandestina de la provincia de Montevideo: con
respecto al Brasil, dijo el presidente Monroe, mucho deplo-
ramos que se haya erijidoalli una monarquía: es este un lu-
nar, una página negra, en p1 sistema republicano de la
América, y un mal ejemplo para todos sus pueblos. El go-
bierno del Brasil tiene relaciones muy estrechas con los
soberanos de liumpa, y las que mantiene con los nuevos Esta-
dos son de mera cortosia y zolapadas; y ustedes, sobre todo.
Vienen mucho que temer de tan mala vecindad: las repúbli-
915^ L\ IIEVISTA DB BOBNOS AlUES.
cas del Plata deben estar constan lemen te en guardia y aper-
cibidas para precaverse de lus acechanzas de una testa co-
ronada que, por su parte, ha de mirar también con des-
confianza y antipatía á los Estados republicanos.
Cuando el Brasil declaró su independencia de Portugal
constituyéndose bajo el régimen monárquico, nosotros no lo
reconocimos: mas tarde reconocimos la independencia de las
nuevas repúblicasamericanas, y nos abstuvimos todavía de
reconocer el nuevoiraperio; entonces el gobierno del Brasil
nos envió un encargado de negocios (señor Ravelo) con la
misión especial de recabar del Gobierno déla Union el re-
conocimiento de su independencia bajo el sistema imperial:
no nos fué ya posible postergar por mas tiempo la declara-
ción que el Emperador don Pedro I solicitaba con tanto em-
peño, porque habria sido una maniüesta violación de un
principio que religiosamente observamos en nuestras relacio-
nes internacionales, puesto que es inconcurso entre nosotros,
y con repetición asi lo hemos declarado y practicado has-
ta ahora desde nuestra existencia de nación independien-
te, (|ue todos los pueblos tienen el derecho incontestable de
constituirse b;ijo el sistemí de gí)l)ieruo de su elección, cual-
quiera que él sea— Nos habló con perfecto conocimiento y
propiedad sobre nuestra cuestión pendiente con el Brasil y
sus consecuencias probables: comprendimos que estaba bien
instruido de todos los antecedentes. Nos deseaba el mejor
éxito si la guerra estallaba; pero declaró, con este motivo,
que el gobierno délos Estados Unidos so abstendría de in-
tervenir y guardarla la mas estricta neutralidaii; porque tal
ero el espíritu de su sistema administrativo en las cuestio-
nes de las otras naciones.
Una ocurrencia del momento suspo^Uió esta coníeron-
CUARENTA ANOS ANTES. 551
cia; el presidente Monroe nos dijo que tenia que atender
á otros asuntos que lo llamaban con urgencia; pero nos instó
á que repitiésemos una segunda visita lo mas pronto que nos
fuera posible.
IJl.
2. ^ Conferencia í(jde octubre de ÍSM.
El señor presidente, después del mas amable y afectuo-
so recibimiento tomó la palabra y volvió á repetir: Que te-
miendo con sobrados motivos que la Francia después de sus
buenos sucesos en España; tratase de espedicíonar sobre la
América del Sur, hizo la solemne declaración que se registra
en su mensaje anual al congreso de 1823, en virtud de la
que se comprometió de un modo inequívoco á patrocinar la
causa de los nuevos Estados de América, en el caso á que se
refiere el mismo mensaje: y que ademas requirió al gobierno
ingles le manifestase cual seria su conducta siempre que otra
potencia cualquiera que no fuese la España interviniese ó se
lanzase con fuerza armada para subyugar las antiguas colo-
nias pidiéndoleque franca yabiertamento se pronunciase acerca
desús ulteriores miras y regla de conducta en el precitado
caso. Que á consecuencia de esto el gabinete Británico con-
testó del modo mas satisfactorio aeompaiíando la declaración
y discursos de Mr. Canning en el parlamento, adoptando y
proclamando el principio estoblecido por el gobierno de la
Union. Que tales procederes desconcertaron al gabinete de
las Tullerias, impidiéndole llevar á cabo sus miras hostiles.
Que alentado por el buen éxito que la sugestión habia
tenido, invitó al Gobierno inglés para que reconociese k in-
dependencia de los nuevos Estados Americanos: proceder es-
te enteramente conforme y consiguiente con las buenas dis-
552 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
posiciones que recientemente había manifestado en la espre-
sada declaración; y por el cual se pondría perfectamente de
acuerdo con el gabinete de Washington, para coadyuvar mas
oportuna y eficazmente, y convenir en los medios que debe-
rían emplearse toda vez que fuese preciso salir al frente para
llenar los compromisos contraidos en favor de los nuevos
Estados de la América del Sur, y oponerse á los amagos y
pretensiones de la Santa Alianza, de la que nuda tendrían
que temer estando unidos los dos gobiernos.
Esta proposición fué hecha por el intermedio del Minis-
tro de los Estados Unidos en Londres, el que dirigiéndose
á Mr. Canniíig recibió de este por toda contestación, que no
e'a aun llegado el tiempo oportuno de verificar el reconoci-
miento que se solicitaba; y que el Ministro ingles no habla
entrado en ulteriores esplicaciones de los motivos que tu-
viera su gobierno para postergar tal reconocimiento.
Que en aquel tiempo existia en Norte América un paiti-
í'o muy exaltado y deseoso de que el gobierno lomase una ac-
litud mas decidida en favor de las repúblicas Sud-America-
ñas en su contienda con la España, pero que él (el presidente)
había creído mas prudente y mas útil á los nuevos Estados,
conducirse del modo que habla ya manifestado; porque ha-
biendo intervenido de hecho, las domas naciones se habrían
{•brogado el mismo derecho, lo que naluralmenle habría
(»rijinado una giaír guerra cuyos efectos no era fácil preveer;
y que siendo adversos el mismo partido exaltado culparía
indudablemente al Gobierno por su imprudencia.
Que la marcha y conducta que había observado, la creyó
lauto mas favorable á las nuevas repúblicas, cuanto que él
estaba firmemente persuadido que lo que mas podía conve-
nirles en su actual lucha con la España, era evilar que nin-
CUARENTA AÍíOS ANTES. 535
gun otro Poder Europeo interviniese en ella á mano arma-
da, puesto que siendo tan manifiesta la debilidad é impoten-
cia de la España, el éxito no podía ser dudoso si esta nación
tenia que soslener solo y sin auxiliares la guerra contra sus
antiguas colonias.
Que el gobierno déla Union al proclamar aquella decla-
ración habia tomado todas las medidas necesarias para ha-
cerla efectiva, fortificando sus costas, aumentando su arma-
da, y enviando parte de ella á distintos puntos y lejanos ma-
res; y que al hacer eate alarde de sus fuerzas navales, iuvcf
por objeto poner en evidencia ante las naciones europeas
que estábamus apercibidos y prevenidos para obrar con vi-
gor y eficacia en cuso necesario.
En este estado, el ministro argentino vista la franqueza
y espontaneidad con que el presidente se habia espresado,
aprovechó la oportunidad para pedirle se dignase informarle
sobre las actuales tendencias y proyectos de la Santa Alianza,
sus miras y su interés colectivo y el particular de cada uno
de los Poderes que la componen con respecto á las repúblicas
del Sur; asi como délas razones ó motivosque pudiera abri-
gar el gobierno Brilánico para no haberse decidido á recono-
cer la independencia de los nuevos Estados soberanos que
hablan surgido en la América del Sur; haciéndole al mismo
tiempo [)resLMite, queS.E. comprenderla fácilmente, cuan
interesante seria para el gobierno Argentino la adquisición
de tales conocimientos emanados de persona tan altamente
instruida y caracterizada.
Contestó el presidente que tendría gran placer en satis-
facer la justa curiosidad del ministro Argentino. Que él no
habia cesado de recomendar á sus ministros en las diferen-
tes Cortes Europeas, para que según las distintas miras é
34
$&A LA ftEVISTA DE BUENOS AIRES.
inclinaciones que descubriesen, templasen en unas la raala
disposición que pudieran notaraun hacia las repúblicas Ame-
ricanas, influyendo lo posible en todas para acelerar el mo-
mento t^n deseado del reconocimiento. —Que cuando el go-
bierno Norte Americano reconoció la independencia de las
nuevas repúblicas, el Emperador de Rusia se habia mmifes-
tado complacido deque dicbo reconocimiento no alterase el
sistema de neutralidad que hahian ol)servado los Estados
Unidos, á lo que él (el presidente Monroej contestó que la
neutralidad no debía entendei^se sino en el caso de que nin-
gún otro poder, eseeptuando la Elspaua, se ingiriese en la
cuestión que se debatía con las armas entre esta nación y sus
antiguas colonias. — Que se complacía en asegurar al Minis-
tro Argentino, que ex^istia la mas estreclu amistad entre el
Emperador de Rusia y el gobierno de los Estados Unidos;
que tenia fundados motivos para creer que el gobierno Ruso
no entrarla en ningún plan que tuviese por objeto directo
una hostilidad contra la América del Sur; que esta misma
disposición le habia sido confirmada por medio del Ministro
Ruso Barón de Tüyll, a la sazón en Washington, á nombre
(Jel Emperador Alejaadro; y que cuand ) el gobierno de la
Uoion se dirijió á algunosgobiernos Europeos para recabar
de ellos que reconociesen la independencia de las nuevas
repúblicas Americanas, encontróen el gabinete de San Peters-
burgo menos resistencias que en los demás.
Que con resi)ecto á^la Inglaterra, él habia recientemente,
y por segunda vez, invitado á su gobierna al espresado re-
conocLmicnta, y que babia recibido b misma contestación
que la vez primera.— Que no podia atribuir á otro principio
la conducta indecisa de la Corte de Londres, que al influjo de
las perdonas urislócratas (Torys) que dominaban el gabine-
f
CUARENTA AÑOS ANTES. 55$
te del Rey.— Que Mr. Ganniíig se encontraba contrastado en-
treelpuebloque anhelaba por el reconocimiento y la aristocra-
cia que lo resistía, pero que la opinión dorainante de la gran
raayoria á favor de la independencia, era suficiente garan-
tía para los nuevos Estados de no tener nada que recelar del
gobierno Inglés: siendo por el contrario de esperar que,
acrecentándose dia á dia esta favorable opinión, el gobierno
británico se decidirla al fin á condescender con ella, porque
este proceder estaba ademas vinculado al interés comercial
bien entendido déla Gran Bretaña.
Que con referencia á la Francia, el gobierno del rey ha-
bla comprendido que la España era incapaz por si Sí)la para
volver á subyugar sus anliguas colonias; asi es que bien per-
suadido de esta incapacidad, quiso auxiliar á la España pa-
ra facilitar el logro de tal empresa; y que tal auxilio habría
infaliblemente realizadose, si el mensage de que se ha hecho
mención del Gobierno de los Estados Unidos (i 8^3) y la de-
claración análoga del gobierno Inglés no hubieran retraído,
de su propósito al gabinete de SaintGloud. — Que este gabine-
te, no obstante abrigaba la creencia que los principios re-
publícanos no estaban bien cimentados en la América del
Sur; y que por el contrario la gran mayoría de sus habitan-
tes se inclinaba al establecimiento de monarquías.
Que esta misma creencia habla prevalecido en otros go-
biernos Europeos; y esta opinión era sumamente perjudi-
cial á las nuevas repúblicas, por que fomentando la esperan-
s» de aquellos gobiernos de establecer el régimen monárqui-
ca en la América antes española, postergaba la época de su'
reconocimiento como naciones independientes.
Que él continuaría sin interrupción y con decidido em-
peño, haciendo los mayores esfuerzos en favor de los nu£~
f
ÍÍSÍ6 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
VOS Estados, pero que era también indispensable que sus go-
biernos respoclivos ofreciesen á la Europa pruebas prácticas
del error de su juicio, y del espiriiu democralico délas
masas, si es que en realidad existía
Gomo ai llegar á este periodo de la conferencia, el
Ministro Argentino Dolase que el presidente vacilaba en
continuar, revelando al parecer cierto embarazo y retracción
de esplicorse abierlDmenle, tomando la palabra le indicó,
■que no alcanzaba á comprender la cansa que pudia haber
inducido á los gobiernos curo|)eos para fundar esperanzas
en la facilidad de establecer en América gobiernos monár-
quicos, siendo asi que por el contrario lodo conspiraba en
los nuevos Estados á que no pudieía radicarse otro sistama
de gobierno que el repre.-enl¿n¡vo republicano, ünicoque la
ojunion general aiimilia, y el único también realizable aten-
didas las especiales circunstancias de los pueblos qiie lo
bacian indispensable y necesario; añadiendo, el ministro, que
nadn podia serle tan lisongero, ij;nalmenle que á su gobier-
no, como qi»e el señor Presiden ie babláudole con franqueza
y sin relicenciat!, se ilign.ise cc^nuiiiiearle la sabiduría de
sus consejos sobretodo acjnelii; que, á su juicio, pudiera
interesar ol gobierno que el ministro represen la l)a.~' Enton-
ces el señor presidente contestó, que b) baria con gusto y
con (oda la fninrjueza, interés y cordi.)lidad de sentimientos
de que se bulbiba aiiimailo en favor de Ii América del Sur.
Es indnd;il)le, conlinnó, que todos lo»* gobiernos de
Anaérica no lian marebalo en el curj-ode li revolución con-
tra ia España de nn modo igualmente (irme y uniforme; que
algunos bun ílucluado sobre el sistema de gobierno que de-
berían adoptar; que (»tros se han pronunciado en nlgunas
épocas por el establecimiento do monarquías, y qiio epfas
CUARENTA AÑOS AINTES. 537
maniflestas tenelencias han dado pábulo á la esperanza de
los altos poderes europeos. Es este un obstáculo que los mi-
nistros Norte-Americanos han encontrado, cuando han que-
rido persuadir á los gabinetes europeos que la América no
aspiraba, ni podía tener otra forma de gobierno que el repu-
blicano; pues se les reargi'ia, citando hechos consumados,
que la opinión no estaba en América decidida y bien pro-
nunciada, como se les decia, á favor de un tal sistema de go-
bíeríío.
Si la América del Sur está decidida conn) V. me dice,
y yo estoy persuadido por los informes que he adquirido,
á establecer el sistema republicano con esclusion de cual-
quier otro régimen de gobierno, porque no haberlo ma-
nifestado sien)pre de un modo solemne y esplicito desde el
principio de su revoluciím, que no diese lugar á interpreta-
ciones contradictorias?
Mientras que en algunos de los gobiernos que componen
la Santa Alianza prevalezca la opinión de ser factible el es-
tablecimiento de moíiarquias en el conlinenle Americano,
sé conservará hostil, y esta actitud no cesará hasta tanto se
convenzan de la imposibilidad de practicarlo y esta convic-
ción son los gobiernos de los nuevos Estados los que deben
producirla con procederes practicóse incontestables.
El ministro, como era su deber y es de suponerse, hi-
^0 todo lo posible para desvanecer algunas impresiones si-
niestras que, como se ha espuesto, manifestó abrigar el se-
ñor presidente Monroecon respecto á la marcha ambigua
de algunos Estados de América en ciertas épocas de su his-
toria revolucionaria, referente al sistema de gobierno que de-
bía regirlos; esforzandose en hacer comprender al presiden-
te, por medio de la esplicacion y esclarecimiento de algunos
558 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
hechos, cuan infundadamente habia sido censurada la con-
duela de algunos gobiernos Americanos, por efecto de falsas
y basta intencionales interpretaciones del espíritu de par-
tido; y también porque con frecuencia, se babian tomado los
conatos de un muy corto número de individuos por la opi-
nión de la mayoría (i)
IV.
Cuan prestigiosa era la espresion cordial y afectuosa de
aqnel respetable anciano: último representante notable de la
guerra de la independencia, en la que desempeñó el rolhono-
riüco de ayudantedel inmortal ^Yashington; y que antes de ser
elevado al alto puesto de presidente de los Estados Unidos,
habia desempeñado las funciones de ministro plenipotenciario
en varias cortes de Europa, y últimamente las de Sebrelario
de Estado Al considerarlo tan elevado á la mas alta es-
cala social de su pais, por sus virtudes, su patriotismo,
su saber y su espíritu democrático; al observarlo al mis-
mo tiempo tan afable, tan llano y simpático en sus mo-
dales y en sus amistosas espresiones de benevolencia, pero sin
derogar de su alto carácter y dignidad; y en fin, al disfrutar
deesa espansion sincera de un hombre culto y de una honra-
dez proverbial, cuyo interés por la causa Americana se hacia
patente por la emoción visible en su rostro yeu sus palabras
impregnadas de unción, el ministro y el secrt^lario se des-
pidieron conmovidos de tanta bondad. Habían conocido
el tipo mas puro y sublime del carácter genuino y sin osten-
tación de un verdadero demócrata, de una alma elevada y
!. Se ha estraviado el reslo de e»la conferencia; pero su comlípua-
clon basta el fia fu^ constantemente sobre el mismo tema.
CÜAREINTA AÑOS ANTES. S59
eminentemente republicana. Virtudes estas de que el presi-
dente James Monroe dio constantemente las pruebas mas
prácticas en el dilatado periodo de su vida pública. Al sepa-
rarse de la presidencia de la gran nación, que desempeñó du-
rante ocho años consecutivos, se retiró á su establecimiento
rural en un condado de Virginia, en cuyo distrito desempeñó
las modestas iunciones de Juez de Paz! Ejemplo sublime de
abnegación y de austera virtud democrática, digno por cierto
df ser imitado por los que se precian de pertenecer al credo
republicano.
Toda la América del Sur debe al finado James Monroe
un intimo y perdurable recuerdo de gratitud: sin su famosa
declaración, ambos continentes habrían sido teatro de una
guerra prolongada y sangrienta de reconquista, sostenida
contra !a Francia y la España. Loor eterno al ilustre Monroe.
Tomas Iriarte.
¿uenos Aires, junio de 1866.
--*-»tst+**-
DESCRIPCIÓN HISTÓRICA
DE LA
ANTIGÜE PROVINCIA DEL PARAGUAY.
(Continuación) (1)
'' He dicho que no se puede calcular el número de ganado
vacuno; pero se puede decir que la Provincia redunda de es-
ta especie; por que en los veinticinco anos de opresión y li-
rania en que la mantuvo el Dictador, cesaron los obrajejj de
madera, de la yerba-mate, y la carrera del rio, en los cuales
se consumía iiiikIio ganado vacuno. El caballuno no ha si-
do muy abundante, como lo es en el Entre-Ríos, de donde se
proveían los Paraguayos de numerosa caballada, buena y
hermosa; asi como de mulada para el tráfico de los yerbalep,
que son mas fuertes que los caballos, paralas conducciones
y saca de los montes hasta los embarcaderos. Aunque los
campos son aparentes para la cria de muía, no se dedican los
ganaderos á ella, acaso por que es tardío y escaso el procreo
de esta especie híbrido; sin embargo, no faltan las precisas
para el servicio.
f. Véase la páj. 353.
PARAGUAY. o4l
Fuera del consumo del ganado vacuno en el abasto de h>
capital y sus alrededores, que ascenderá ú cmcueníamií ca-
bezas por año, sin el de las Villas, Pueblos de Indios, de las
Estancias, y derais habitarUes de los valles y Partidos, se
consumía también muchas toradas en los yerbales, obrajes
de maderas, y por la tripulación de los barcos; por cuya ra-
zón no hay tradición, que de aqui se hubiesen hecho sacas,
para las Provincias de abajo; antes al contrario, del Entre-
Riosse introdiician á esta continuamente ganados de toda es-
pecie, cuyos campos son mas fecundos y mas sanos que los
del Paraguay, en que á mas de ser tardío el procreo, muaré
también de gusanos el íerneraje y potrillaje, principalmente
en el verano.
En las montañas de que abunda la Provincia, hay mu-
chas maderas do diferentes clases, cuyos nombres en la ma-
yor parte se ignoran. Las mas conocidas y las que mas se
veian, son los Cedros de magnitud singular. L*^s Cedrorás^
semejantes á los verdaderos, Lms Lapachos (Tayí) de tres
clases. Ibiraró; Peterebí blanco, hasta de ím^iía varas de
largo, y Negro (Zarzafrds.) JJrundeis, de dos calidades. Pa-
lo-blanco; Morozimo; Talané. (1) El Guayaibi, mui seme-
jante al corazón del nogal, útil para balaustres, pilaTes» tes-
teras de cujas y oirás o!)ris. EXGuayacan muy duro, fra^
gante, pero fino y lustroso, sirve para ira/) íete que son de
mucha duración. El Jim^ó, que hay en abundancia, grue-
sos y corpulentí)S desde diez y seis cuartas hasta tieinta;
35, Esta madera amarilla, que en la construcción naval se destina á.
curvas, es incorruptible, tortuosa, muy lijera y tenaz al clavo— semejante
al amianto, jesiste á la llama y aromatiza el hierro que la troza— El señor
Da-6raty, en su obra citada, dedica un estenso capitulo á estos árboles
montuosos— A. J. C.
5i2 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
bien que los de este grosor son raros, de qup se hace canoas
y bateas. Todas las dichas maderas son útiles para em-
barcaciones, para edificio, para muebles y trastos de casa
tablazones y íiranterio. Hay un árbol llamado Urundei-pará
(orerojde unas vetas particulares, del cual se fabricaban có-
modas, sillas, cujas, mesas, escaparates ó papeleras, camon-
cillos, taburetes, canapés, marcos de cuadros y otras obras
que han sido apreciables en las provincias de abajo, (56j asi
como las otras maderas, arriba dichas; pero ya nada se tra-
baja hoy de esta madera, desde que se descubrió el Morosibó
amarillo, que es mucho mejor que el Urundei para.
Aunque regularmente en la mayor parte de la campaña
se encuentran maderas de las dichas arriba, no pueden bene-
ficiarse, sino en las inmediaciones de los rios fondables, por
ser sumamente difícil y costosa, su conducción de otra parte,
que no sea de su cercanía; y asi por esta razón, y por que son
mas apreciables y mas sanas por la esperiencia, se hacen los
cortes de maderas y se establecen los obrajes en las costas de
los rios ó á corta distancia del Jejui-Guazú y Jejui-Mini, en
Curuguaíi.y del Tebicuarij desde Villa Rica, hasta M'buyapeí,
36. Esta es la madesa negra, aunque diferente por sus vetas overas^
que á causa de su resistencia se lia confundido siempre con el jacaraixdá
tratándose de los vetustos muebles llamados pié de sátiro ó de vaqueta
(por su asiento) y cuya escases hace que sean buscados hoy con pasión y
cerno objetos de curiosidad y lujo por los aficionados A antiguallas. Ade-
mas del Paraguay, se construían dichos muebles en Tucuman y sobre to-
do en nio de Janeiro, de donde venían los m as prolijos y acabados traba-
jos de talla y Tnosaico en palo de rosa, nogal y duro, pura adornar con
ellos los ostentosos y monumentales estrados de nuestros antepasados
qoé cedían el lugar de preferencia al grave damasco español y al sólido es-
pejo veneciano, de marco de cristal con arabescos alindados, iucrutaciones
de metal amarillo y cornucopias de azófar.— A. J. G.
PARAGUAY. ^45
El Tehicuañy mayor rio que los antes dichos, ha sido por
donde se ha extraído mas madera, porque á raasde haber mu-
chos montes abundantes de madera en sus inmediaciones, y
en sus costas, desde mas arriba del puerto de Fmíí, hasta Ar-
recifes; hay también rios fondables que desaguan en él' como
el M^huyapeiYelPirdporanl, por loscuales se conducen en jan-
gadas chicas hasta el lehicuari, las maderas trabajadas en los
montes distantes de este rio. Los obrajes de madera, piden
mas costos y demora, que los de la yerba-mate: porque para
aquellos es preciso abrir Varaderos anchos para sacarlos de
los montes y arrimar al rio á costa de mucho trabajo para
formar las jangadas^ fabricar piraguas, garandumbas, bar-
cos y canoas, que se hacen muy hermosas y grandes, asi de
tablas de cedro como de Timbó,
El pueblo de Jesús, tiene también montafias mny abun-
dantes de buenas maderas, y de ellas se sacaban y conducían
á Buenos Aires por el rio Tehicuari, jangadas y piraguas
grandes cargadas de madera y yerba-mate, como también
lo hacían los pueblos de Trinidad é Itapua^ por el Paraná.
Pero hace veinticinco años, que no se trabaja ya en
maderas ni barcos Antes se han podrido en la rivera de la
capital sobre trescientos buques grandes y chicos, sin que
por eso hubiesen hecho falta en Buenos Aires las maderas
del Parafiíuay, pues se provee de este artículo del Brasil, de
Norte-América, de donde le traen mas barata y con abun-
dancia; con que aun cuando se volviera á enlabiar el comer-
cio con los pueblos de abajo, y se condujesen maderas, no se
lograría el lucro ventajoso que se reportaban antes los obra-
jes. Ahí está la protección del comercio que el Dictador
prestó á los habitantes del Paraguay; deseando perjudicar á
los pueblos Argentinos prohibiendo la estraccion de made-
544 LA REVISTA f>% »li«9U>S AIRES.
ras de aquí, y privándola navegieion del rio y esportacion
de los frutos y otras liniehas produaúoucs del pais, perjudicó
sobremanera á los Paraguayos y masque á toilosal erario na-
cional; por cuyacausase iterdieron nmcUin angadas y piraguas
grandes cargadas de madera, asi como lambiiMi centenares de
miles de arrobas de tabaco y yerba-mate quo,lon¡an acopiadas
los comerciantes. [37] Asi los empobreció y empobreció á la
provincia, pr¡vánd(da del percibo de mas de treinta millones
de pesos en melláico y en otros arliculos de que carece.
Desengañémonos, los pueblos argentinos subsisten y sub-
sistirán, se adelantan y se adelantarán si fi el Paraguay, por
su industria, por su comercio y concurrencia eslrangera.
La esperitíucia de mas de tres siglos (|ue Mevam js de pobla-
ción, nos demuestra y convence de esta verdad.
Todas las referidas maderas, son de mucha duración y
consistencia eterno se veian en las emb »rcactones cfue navega-
ban por este rio, y el Paraná hasta M(mtevideo, y dándoles
brea duran mucho mus sin necesielad de refacción. Se han
fabricado fragatas grandes en la Angostura y en el Pilar^ y
hau sido famosos en el mar.
En las montanas y bosques hay una planta deque se
fabrica el Caraguatá ó cáñamo. Dicha planta es especie de
ananá y semejante en la penca y frutos, á la pina hortense.
Las \guanasó teyús, fia ganos terrestres que se mantienen en
cuevas subterráneas) y las aves son lasque comen la pina que
dá la planta de que se trata: al paladar del hombre es insípi-
da. Cuasi todos los bosques están llenos de esta planta, que
37. Cosa increiblél Cegados ya los zanjones de la ciudad, se arroja-
l>¿aftlck>, inmeosA&caBlldadbsdtieila. A. J. U
PARAGUAY. 545
se cria bajo de sombra y muere fuera de ella. (58j Se bene-
ficia del modo siguiente: se arrancan las pencas mas largas,
las que se echan al agua y se dejan en ella basta pudrirse;
en tal eslado se tira con la mano la piel ó cascara que de
uno y olro lado cubre las bebras que contiene la penca; de
este modo se beneficia con facilidad, y se sacan los filamen-
tos que en lugar Je estopas, sirven muy bien para calafatear
los buques, coser zapatos y otras cosas. De esta planta se
saca tan)b¡en la Ihira (pero sin podrir las pencas) con qué
se manoja el tabaco. El verdadero nombre de esta planta
en guarani es Ibiray no Caraguatá como impropiamente la
laman, siendo tan diferente á aquella; pues el Caraguatá tie-
ne las pencas mas recias, llenasde espinas, punzantes, duras,
y no son íllümenlo'ías; dá fruto en racimos á semejanza
de los (]e Pacoba, ó mas l)ien de lus de uvas; del fruto de
Caraguatá Si^Avjce miel, aunque no dulce, pero gustosa, ver-
mífuga y útil [lara la digestión.
Las líehras socadas, como queda dicho, de la Ibira ó
liómese Pita, son fuertes y de ellas se hacen cordeles del 'gro-
sor que se quiera. Los Payaguás, son los que mas trabajan
estos que ellos llaman liña ¡mrapescr; los hacen sin torno
ni mas artificio, que torciendo las ht^bras sobre el muslo con
la mano. Goo uno de estos cordeles, que son delgados, se
hizo la esperiencia siguiente: Se ató de firme en alto una
38. Parece que el autor confunde esta planta bromeliácea con la
ibii-a^ la cual aunque semejante ala primera solo se encuentra en los mon-
tes, á iliferencia de aquella de que se trata en el testo que abunda aunen
los campoSf y sus fuertes filamentos idénticos aljule de la India, sirven pa-
ra calafetear, hacer cordele-í, tegidos etc. Sd fruta es dulce > por la fer-
mentación produce un buen aguardiente y se pretende qu2 asi como el
Mamón es un poderoso vermífugo— El único empleo que se dá á la Ibit^üf
fee reduce á ameirrar con eila los mazos de tabaco del pais,— A. J- C
546 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
panta y á dos varas de largo, en el estremo opuesto, se colo-
có peso de mas de cien libras, y no se rompió el cordel hasta
haberlo cargado con i 24 libras; se midió entonces su circun-
ferencia en la rotura que se halló de euatro lineas 96[i00
del pié de Castilla. (59) Parece que una cuerda de cánamo
de doce lineas de circunferencia, siendo de buena calidad, y
trabajada como se acostumbra en los Arsenales, se rompe
con la carga de 635 libras y como la resistencia es como los
cuadrados de la circunferencia, haciendo la proporción, se
deduce que una buena cuerda de cáñamo de cuatro lineas
y 96il00 de otra de circunferencia, debe romperse con ciento
ocho y media libras; y la linea de Ibira según la esperien-
cia, aguanta hasta 124; con qué, esta materia es mas propia
que el cáñamo, á que se parece en flexibilidad y color. De
esta comparación se deduce, que un cable de Ibira de doce
pulgadas, aguantará, lo que otro de doce pulgadas, diez y me-
dia línea de cáñamo. Se ha remitido á Europa alguna por-
oion, para que de ella se hagan lienzos, lonas, cables, y se
comparen los costos con las utilidades; pero no ha habido re-
sultado hasta ahora. El Gobernador don Lázaro de Rivera
que entró en esta Provincia y se recibió del mando e.i el mes
deabril de 1796, puso fábrica de cables y amarras; la primera
del Caraguatá ó Ibira y la segunda de Huembepise decia que
era para los barcos del Rey: la verdad en su lugar.
A imitación de lo que se trabaja de la referida planta
se fabrican amarras de Uuembc» que se cria en los árboles
que tienen parte de corrupción, á manera de junco, como
de una pullgada de grueso, y termina y cae sobre la fierro; la
hoja es semejante h la de Achira, su fruta como una espigo
39. Este dalo suponemos tomado del manuscrko de Agiklrrc ya mea-
dooado.— A.. J. &
PARAGUAY. 547
deraaiz. Se arrancan del árbol en que están prendidos los
juncos, y se saca de ellos la cascara que es delgada, la cual se
coloca en manojos; estas se tienen en el agua por 15 ó 20
días, y preparada de esta manera, se fabrican de ella sírgase
modo de cables, y sirven para amarras de barcos, toas ó es-
pias: son fuertes y conservándolas bajo del agua, son mas
firmes y consistentes, y duran mas que las del Ibira que se
pudKe.
Mariano A. Molas.
(Continuará»)
LITERATURA.
JUSTICIA DE DIOS.
I.
Una elección de municipales en Potosi en 1565.
Luego que se descubrió este mine-
ral, fué lan fecundo de hombres como
de metales, y nació la villa imperial de
Potosi en la cuna de su cerro.
(Marqués de Castel Fuer le, ^Memorias de los Vircycs
' que han gobernado el Verú, Tomo III. pág 171.)
Pocas cíuilades en los unliguos ilomiiiiüs españoles vn
América se oslaljlecieroii en un sitio mas insalubre, ni bajo
roas halagadoras perspeclivas jiara aquellos colonizadores que
buscaban la riqueza 'rüiúda. Fuíidada duranle la guerra
civil de Pizarro, cuando el territorio del Perú ardia cu
landos enconados y vengativos, es de aquellas pobla-
ciones en cuya fundación no ol)servarí)n las forniulas ) ce-
rcmonias «pv ^f "-"Van en afiuellos licmpus.
JUSTICIA DE DIOS. 549
El capitán Juan de Villarroel, el capitán Diego Senteno,
el capitán Santardia y el maestre de campo don Pedro
Cotaiiico, fundaron sin pensarlo aquella población, des-
lumhrados por el casual descubrimiento de Guallpa, Po-
tosí nació de la codicia de aquellos capitanes, y no se preo-
cuparon por esto de fundarla como los usos prescribían. No
teuian poderes para hacerlo ni el estado político del pais per-
mitía recabarlos del gobierno central de la colonia.
Esta omisión dio -origen á las vanidosas é interesadas
pretensiones de la autoridad de la ciudad de Ghuquisaca,
que situada á veinte leguas de distancia en el partido de
Charcas, pretendía jurisdicción en Potosí, fundada ^n la pro-
vincia de Porco. Aquellas autoridades que malgastaban el
tiempo en rencillas de aldea y fueros y preeminencias estériles,
daban á las cuestiones de jurisdicción un calor parecido al de
las luchas de los partidos políticos de la colonia emancipada.
El cabildo de Ghuquisaca obtuvo de la Real Audiencia
(ie los Reyes, que obligase á los pobladores de Potosí á obe-
decer al magisirado que fuese nombrado por el corregidor
de la ciudad dominadora. Obtenido el privilegio de que
se envanecía Ghuquisaca, nombraba un teniente de corregi-
dor para el gobierno de la vi Ha fundada por VillarroeL
Si los pobladores de Potosí hubiesen observado los usos
y costumbres de las fundaciones de pueblos y ciudades, ha-
brían erigido el cabildo, justicia y regimiento, autoridad lo-
cal y propia de cada ciudad, con lo que quedaba emancipada
hasta cierto grado de las otras poblaciones; pero la omisión
de aquellas formalidades había encendido la codicia déla ciu-
dad vecina, condecorada con el pomposo nombre de ciudad
de la Plata.
El general don Pedro Hinojosa habia dispuesto desde
55
^550 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Chuquisaca, como corrcij^iclor de esta ciudad, venir con tres
regidoiTS para formar cabildo, y nombrar oficial Real para el
mejor gobierno do la nueva población. Por este medio
quedó instaurada la autoridad, y este fué el origen de la de-
|)endenc¡a en que se encontró Potosí.
Los vecinos no bicieron resistencia, pero en una segun-
da reunión nombraron seis regidores, vecinos de la misma
villa, bajo la condición que en toda junta para materias gra-
ves serian llamados los regidores de Chuquisaca, bastando
la presencia de uno para celebrar el cabildo.
Resueltos estos puntos, regresaron los regidores de Chu-
quisaca ?in dejar claramente deslindados sus derechos, de
manera que cada junta daba márjen á acaloradas disputas
verán lides en las cuales los bandos y parcialidades de la
villa tomaba:i parte principal. Juntas hubo que terminaron á
puñaladas.
Los seis regidores iban armados de espadas, cotas y pis-
tolas, y las discuciones terminábanse en reñidos duelos en el
local consagrado á discutir los intereses de la comunidad,
sin que audiencias ni vireyes lo pudiesen impedir, dice Martí-
nez y Vela.
Diez y seis años hablan transcurrido en este desorden,
que para evitarlo muchas veces suspendían sus sesiones por
largos periodos.
Tratábase de elegir en 1563 alcaldes ordinarios para
Potosi, y con el objeto de presidir la elección vino el regidor
de Chuquisaca don Juan Lucero Cigali, el cual como decano
debia gozar de la presidencia.
Mientras tanto los regidores de la villa tenían ya eleji •
dos dos nobles vecinos de ella para el cargo, y de Chuquisaca
hablan enviado otros dos.
JÜSTICIi DE DIOS. 5ol
El primero de enero era el dia de la elección, y reuni-
dos en la sala del Ayuntamiento, se dividieron en dos bandos
para sostener las respectivas candidaturas. Empezó la dis-
puta con descompuestas voces y alegaciones apasionadas, so-
bresaliendo en lo descortés y desvergonzado el decano don
Juan Lucero Cigali, amenazando al Ayuntamiento con un gol-
pe de estado para disolver el cabildo.
Alborotáronse de ambos lados, las voces crecjeron y
los insultos abundaron, hasta que el decano, los dus regido-
res venidos de Ghuquisaca y los que ellos hablan nombradt»,
salieron de la sala capitular.
Mas luego les siguieron los seis regidores de la villa y
en la plaza sacaron las espadas y acometieron á don Juan
Lucero Cigali: estremo á que se llega á veces cuando no se
respetan las leyes. Al comenzar el lance le dieron dos esto-
cadas que le causaron la muerte.
Los otros regidores mas listos ó afortunados que Luce-
ro, huyeron con presteza en medio de la algarabía de aque-
lla pendencia. Se apoderaron luego de los dos alcaldes que
estaban aterrados, y anularon las elecciones de sus personas.
En seguida entraron á la sala del Ayuntamiento y entregaron
las varas, símbolo de la autoridad, á los que ellos habían ele-
jido.
Sin pérdida de tiempo ante aquellos mismos alcaldes
dieron los descargos por la muerte de Lucero, quienes les se-
í alaron sus respectivas casas por cárcel, mientras daban
partea la Real Audiencia inmediata.
Trabóse entonces un reñido pleito entre los dos cabil-
dos, terminando la contienda por resolver el de la villa im-
perial la emancipación absoluta del de Ghuquisaca, á quien
atribuía los disturbios y pendencias que originaban el pleito.
5o2 Li EEVISTA DE BUENOS AIRES.
Pora obtener eáfa pretensión se dirijieron al gobierno de ia
ciudad délos Reyes, como á la autoridad mas alta, á la que
estaban sujetas las ciudades de la colonia, manifestando re-
sueltamente que, por manera alguna recibirían en adelante
á los regidores del Ayuntamiento de Chuquisaca, por que
siendo la villa imperial «tan rica, tan grande, tan noble» y
habiendo dado tantos millones á S. M., era mengua sujetar-
se al cabildo de otra ciuí!ad.
A su turno el corregidor y Rejimieuto de Chuquisaca
instaban no solo parq que continuase sujeta á su jurisdicción,
sino para que se fijase el número de Regidores de Potosí en
cuatro, debiendo concurrir seis de Chuquisaca en todas las
juntas.
Sorda á las peticiones de la villa^ la autoridad de Lima
resolvió la competencia en favor de ia ciudad de la Plata.
En mal hora dictó aquella resolución, que fué publicada en
Potosí; porque iümedialameiiteel Ayuntamiento se dirijió á las
audiencias de Charcas y Lima diciendo resuellaniente que no
querían semejante cabildo, que permitiesen sus Altezas manle-
11 er la paz y evitasen las pesadumbres que necesariamente
vendrían si se intentaba ilevaí adelante aquella medida.
Dos sentencias contrarias á la villa recayeron con el
ruidoso pleito de los cabildos de Chuquisaca y Potosí, y la
autoridad de Liniu inclinóse á favor de Chuquisaca.
Kn <'sle conflicto recurrieron á un medio inmoral, pero
por desgracia n)uy eficaz— el interés. Tenlaroo la codicia
de los R(*gidores de Chu({ui6aca, ofreciéndoles una porción
considerable de plata para comprar su emancipación dd ca-
bildo de Potosí. Ll Ayuntamiento (ie la Plata aceptó la
transacción ofreciJu; y t'seriliim'la (jiio fjK*, recibió treifUa
mu peíos metálicos.
JCSTÍCIV DE DIOS. 5o >
Con esta suma 's fama se edificó el cabildo de Chnqui-
saca.
Obtenida así la emancipación, se dirijieron á Felipe W
para que aprobase las ordenanzas del cabildo de la Villa Im-
perial. El Rey le concedió las mismas franquicias, preemi-
nencias y privilejios que tenia el Ayuntamiento de Sevilla, por
Real cédula datada en Segovia á 10 de agosto de 1565, seña-
lándole armas á la misma villa. (1)
El número de Regidores debin ser veinte y cuatro, se-
gún la Real cédula, pero la costumbre lo ba limítalo á 1 í
mitad. Lo presidia un corregidor, con oficio de justicia
mayor y titulo de general, dos alcaldes ordinarios, dos de
Santa Hermandad, el alguacil mayor, alférez Real, un alcalde
provincial, un procurador general, un depositario general,
un fiel ejecutor, el tesorero de la Real Casa de Moneda, el
contador, y el escribano de residencia. Veinte y seis perso-
nas componían el muy noble y muy ilustre Cabildo y Ayun-
tamiento de la Villa Imperial de Potosí.»
De manera que la elección de dos alcaldes ordinarios en
enero de 1565, fué origen de un intrincado pleito y de la
emancipación del cabildo déla ciudad.
II.
El corregidor.
Creciendo rápidamente la población de Potosí, que enrique-
cía con sus opulentas minas á cuantos buscadores de fortuna
querían vivir en aquel sitio, la codicia tentó al mismo cor-
regidor de Chuquisaca que resolvió cambiar el asiento de su
1, Historia de la Villa Imperial de Polosi (M. S.) por don Barto-
lomé Martínez y Vela,
554 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
autoridad á la rica Villa. En febrero de 1564, don Pedro
Gorrión, qup á la sazón ejercia aquel cargo, se trasladó á
ejercerlo en Potosí, con la mira de acelerar el aumento de su
caudal.
Carrion era codicioso al oslremb, y fué atraído por el
sebo de la ganancia para establecerse en la villa» La primera
medida que dictó fué que todos los que tuviesen indios en
encomienda, en sus minas, en su servicio ó de cualquiera
manera, los presentasen el dia primero de cada mes para
pasarles personalmente visita, debiendo pagar á cada indio
dos marcos de plata al mes en aquel mismísimo dia, entre-
gándoles el metal en si presencia. Los que asi no lo cum-
pliesen eran penados por vez primera en cuatro rail pesosde
multa, por la segunda el dob e y por la tercera perder los
indios y confiscación de bienes.
Esta medida produjo la mas grande irritación en los
esplotadores de los pobres iiidijenas, por la intervención
directa que e! corregidor quería tomar en beneficio, al pare-
cer, de los infelices sometidos á servidumbre.
Nada mas humano en apariencia que la medida dictada
por Carrion, puesto que tendía á garantir á los indijenas
del pago de su trabajo, del buen tratamiento de los encomen-
deros, cuidando al mismo tiempo de su alimentación yvesti-
do. Parecía que la intención del coregidor era mejorar la
suerte de aquellos desheredados de todo derecho y de toda
garantía: víctimas de la codicia y déla inhumanidad de los
vencedores. Tanto mas noble y generosa era la actitud
asumida por el general Carrion, cuanto que, se enajenaba
la buena volnnlid dolos poderosos, de los mineros, de los
potentados, sin que pudiese contar con la gratitud de los que
favorecía su medida, porque era una raza tímida y sumisa»
JUSTICIA DE DIOS. ' 555
que no se fiaba en las frecuentes y falaces promesas de la
autoridad. Sus amos inmediatos, los encomenderos, po-
drían castigarles y aun darles muerte — ¿quién baria juf^ticia
á su queja ?
Pues bien, este auto que podria haber constituido la
gloria de un magistrado recto, no era en el fondo sino
una manera nueva de esplolacion.
Veamos como lo juzga Marlinezy Vela.
Cuatro mil indios existían en la villa, y en cuatro meses
que les pagaron á dos marcos de plata por indio, recojió el
corregidor treinta y dos mil marcos. Para esto él se reci-
bió del dinero para proveer álos indios de ropas, de mane-
ra que poruña mano recibía el pobre indijena los marcos
de plata y por la otra los dejaba en poder de la autoridad;
«sin que los desventurados indios, dice el bistoriador,
hubiesen sacado mas provecho que añadirles cada dia un pu-
ñado de maiz, y una manta y camiseta que se les dio por la
primera vez, y por esto les doblaban los dueños las tareas;
tal fué la avaricia y codicia de este corregidor. ^
Los españoles entonces se acercaron á Carrion y le pidie-
ron derogase su auto, ofreciéndole que ellos tratarían ca-
ritativamente á los indios: creyendo que, los treinta y dos
mil marcos que tan fácilmente habia adquirido habrían sa-
tisfecho su codicia, y que se holgaría de propiciarse la buena
voluntad de los ricos. Mas Carrion se negó por escrito á
tal revocatoria, haciéndoles saber qué, si no lo cumplían
haría efectivas las penas.
Mientras tanto los mercaderes apoyaban á Carrion,
envidiosos, según el sentir de Martínez y Vela, de la fácil es-
plotacion que se hacía de los pobres indios, y en la cual ellos
no tenían parte.
«>.'>(> LA KEVtSTA DE BCENOS AIRES.
Los ánimos fslaban enardecidos: fírnoe el corregidor y
furiosos los encomenderos. Terminaba el mes de julio.
y el primero de agosto debían presentar nuevamente á la
visita el manso rebano, y pagarles en la forma indicada.
Don Julinn de Cupi<]e estaba en su casa con algunos
estremeños y portugueses resuellos á no llevar sus indios,
cuando se pres(»ntaron en ella dos ministriles enviados por
el corregidor, intimándole que en aquel mismo dia jiiresenta-
se sus indios á la visita, pues era i. ® de agosto.
Don Julián, cuyo carácter irascible estaba etaltado con
aquellos sucesos, al oír la intimación, sacó su puñal y lo en-
terró en el cuello del infeliz mensajero, dándole tantas pu-
ñaladas después, que lo dejó muerto. Los estremeños y
portugueses dieron de palos al otro hasta dejarlo hecho pe-
dazos.
Sacaron luego ios cuerpos á la calle y les pusieron este
letrero: — Castigo á los mensajeros del avaro.
Voló la noticia á los oidos del corregidor, quien tomó
sus armas, armó sus criados, mandó por sus amigos — y salió
dando voces, pidiendo auxilio por el rey.
Cien hombres de todas aiinas se reunieron eo el barrio
de los andaluces y caslellanos.
A su vez don Julián habia armado sus criados, llamado
sus amigos y alzado pendón contra el corregidor.
Era preciso tomar por asalto la casa de Gupide.
Carrion tiró su capa y con rodela y espada desnuda
avanzó resueltamente. Se trabó la lucba.
Herido Carrion por una bala de arcabuz en el brazo iz-
quierdo, trató de retirarse cuando mas cruda era la pelea.
Nuda obtuvo de aqueta lucha estéril y cruenta, porque á
su sombra los bandos se levantaron.
JÜSTICU DE DIOS. 5j7
Carrion al fin huyó de la villa y se fué á Ghuquisaca.
Inicióse una causa criminal contra Gupide y los suyos,
y abandonándolos á lascábalas del procedimiento, verdaidero
infierno en el que aveces la justicia se ofusca, porque no apa-
rece la verdad legal tai cual la exijen las leyes españolas, cla-
ra como la luz; diremos que al fin, el mal corregidor aguijo-
neado por la codicia, resolvió volver á la villa en la cual tan
fácil y rápida era la acumulación de la riqueza. Los indios
eran una presa lucrativa, ya fuesen esplotados en nombre de
la caridad, ya lo fuesen como una recompensa de gastos, ó
como el debido pago á los propagadores de la fé.
Resiste la honradez trazar el cuadro de las iniquidades
é infamias perpetradas sin conciencia por los aventureros.
Li raza convertida era la víctima que devoraban aquellas
aves de rapiña, disfrazados de caballeros y cubiertos de es-
pléndidas y lucientes armaduras, pero^sin fé en su religión,
ni conciencia de la responsabilidad de sus faltas. Mengua-
dos en el intento y depravados en los medios; su Dios, su
rey, su misión, su deseo— era la acumulación de la riqueza.
Los que eran hidalgos, para levantar el crédito de sus empo-
brecidas casas: los plebeyos, para comprar una ejecutoria de
nobleza adquirida con menos dignidad, que el oro acumulado
por los salteadores de camino.
La prueba mas acabada de esta verdad se muestra en
los hechos que referimos, tomandoh)s de la historia potosina
¿cuál de las dos parcialidades defendía la justicia?
Ninguna: el correjidor quena esplotar los indios en
nombre de la autoridad: los encomenderos hablaban in-
vocando la caridad. ¿Se quiere una burla mas cruenta, ni
una infamia mas pública?
Empero hay una justicia superior á la perversidad de
558 LA ftEVISTA DÉ BUENOS AIRES.
los hombros; llámanla algunos providencia, otros la denomi-
nan p1 juicio de Dios. El hecho es que Gorrión fue ase-
sinado.
IV.
AncO'Ánco,
^ Miró hacia Sodoma y Gomorrha, y k toda
la tierra de aquella región; y vio las pave-
sas, que subían de la tierra, como el humo
de un horno.
Génesis XX cap. XIX vers. 28.
En las vagabundas correrías á que tuvo que entregarse
don Julián de Cupido, huyendo de la justicia, al caer la tarde
de uno de los dias del año de 1566, se^ dirijió hacia el pueblo
áe Anco- Anco, que estaba cerca de la ciudad de Chuquiago,
el cual habia ^do fundado por los PP. de San Agustín.
Cupido tenia intima amistad con el padre doctrinero fray
Ballazar de Contreras, gran siervo de Dios, según Martínez
y Vela. Aquel sacerdote tenia vivo empeño en la conver-
sión de los idólatras indijenas; don Julián ignoraba que, de-
sengañado de obtener que los aborí jones de aquella comarca
renunciasen el vicio por el cual Dios habia destruido la ciu-
dad de que habla el Génesis, habia dejado su puesto, ti obis-
po de esa diócesis tuvo que encargar de la reducción ;i un
clérigo de ejemplares virtudes, según la crónica.
El pueblo estaba situado sóbrela cumbre do una barran-
ca, y se divisaba á la distancia. Gupidc lUgó al paraje que
conocía, pero en vano buscaba el pueblo, no lo distinguía,
aquellos sitios estoban cambiados. Uecorrió los aiKededores,
subió lab lomas á la luz del crepúsculo y ni vestigio í»noon-
*raba de la población. Vio dos logunas, y en vez de la bar-
JUSTICIA DE DIOS. 559
ranea donde el pueblo existió, se elevaba nn cerro descarna-
do y sin vejetacion.
La noche se acercaba rápidamente en tanto: el viajero
prestaba atento oido para escuchar el ladrido de algún perro
ó una luz amiga que señalase el fuego del hogar. Nada des-
cubría, y empezaba á tener miedo. Pasaban las horas de
aquella noche sin término. El silencio era aterrador y pro-
fundo. La naturaleza parecía sin vida, ni las aguas de aque-
llas dos lagunas se ajitabín, ni las yerbas, ni arbustos
se moflan al soplo de la brisa ¡f[ué espectáculo angustioso!
En la siguiente alborada reconoció de nuevo aquellos
sitios, las lagunas eran cenagosas y hediondas. No eran po-
tables sus aguas.
Cuando el sol alumbró aquel sitio, vio descender por la
pendiente de una loma unindio que apoyado en su palo venia
á colocarse cerca del camino que conduce á Potosí, donde
mendigaba. Se dirijió hacia él y con sorpresa reconoció al
indio sacristán del R. P. Gontreras, quien le refirió el suceso,
sentado al borde de una peña.
- Desesperado el buen Padre— dijole— de que los indios
renunciaran al pecado, dejó la reducción á la cual vino un
sacerdote lleno de virtudes y de caridad. Los indios no creían
en la palabra del Padre, y reincidían en sus depravadas cos-
tumbres. De repente comenzaron á aparecer luces sobre-
naturales en torno de la población; el sacer lote decía que
era anuncio del cielo, indignado por la corrupción del pueblo.
Pero los indios sostenían que eran sus Dioses enojados por
la predicación de la doctrina nueva.
Una noche, continuó el indio, vinieron á llamar al
Padre para una confesión distante del pi^ebio, en la chacra
de un indio. Yo le acompañé aquella vez. Apenas dis-
5<K) LA REVIST.^ DK DI N')S WV.'.S.
taría media Kguu; allí doU'ásde aqu.4U lo^ia estaba su luihi-
tacioii -di\'ia siaalamlo con su pilo el lugar. Cu ftplidos ios
deberes do la religión. Vid vitimos al puebla; pero ya iio lo
eocontraraos! Pasamos aquella níxlieeíi una angusün cruel,
unas veces el Pa Ire creía haberse perdido, otras le p^irocia estar
soñando y algunas se imajiíiaba sufrir una enajenación men-
tal. Cuando alumbró el sol, vimos lo que acabáis de ver.
De toda aqu 'lia reducción no se salvó siiió una niña de
diez años, yo y v\ cura, y des le entonces m í dirijo á I » ori-
Jla del camino para contar á las gentes el caí^ügo del cielo, y
mendigar mi sustento de la caridad de los buenos.
Martínez y Vela dice lo siguiente: «... Caminó hasta
el paraje de su pueblo y no lo bailaba, iba por la una parte
y volvía por la otra dando vueltas y no lo divisaba ni él, ni
el sacristán, aunque este le decia que por el estilaje aquel
era el sitio. Desmentíale el cura dícíéndole, que cuando
junto al pueblo habia habido lagunas, y que allí veían dos
cerca la una de la otra y la barranca del pueblo se había tor-
nado en un cerro tapado. AJmírábanse el cura y el sacris-
tán porque todo lo veían trocado, tanto que lo juzgaron por
un encanto: así pasaron la noche aguardando á oír sí ladra-
ba algún perro ó cantaba gallo y no oían voz, ruido ni cla>
mor. Fué amaneciendo, tanteaban el camino, las señales y
el pueblo, y no veían mas que una altísima quebrada y en lo
bajo dos lagunillas, como cenagales, sin que en lo alto se vie-
se rastro ¿e población. Salió el sol y perdía el juicio el cu-
ra ere endo ser acción diabólica de aquellos herhiceros:
creció la admiración viendo que no aparecía pertiona vivien-
te, ni animal muerto ni vivo. Pero como lo había de haber
sí mientras el buen cura fué á la confesión del indio enfermo,
ibrazó la justicia de Dios y hundió pueblo, barranca y sodo-
JUSTICIA DE DIOS. 561
mitas al infierno, sin que quedase una alma, ni animal ca-
sero, ni de campo que apareciese. Hundió paredes, alha-
jas y pueblo, sin dejar cosa alguna, quedaron solamente á
igual del camino real dos laguniilas asquerosas • • . • » (i)
Cuenta ademas el crédulo cronista que muchos años
después se criaban en aquellas lagunas unes pescadillos ne-
gros con alguna semejanza humana y de malísimo hedor.
Como el paraje está cerca del camino, esta conseja se re-
feria á los viajeros, mostrándoles las laguniilas, como acon-
teció cciU don Julián de Cupide: quizá este suceso fué inventado
para impresionar la imajinacion de los indios y combatir
depravadas costumbres. Pueblo fundado bajo la vijilancia
de una orden monástica, tal vez recurrieron á hacerles creer
en la repetición del castigo de las ciudades del Génesis.
La tradición tiene también una nina salvada por la in-
tercesión de los ángeles, como se cuenta de la familia de Lot.
«Y al apuntar el alba, metíanle prisa los ángeles, dicien-
do: Levántate, toma á tu mujer y á las dos hijas que tienes:
no sea que tu también perezcas juntamente en la maldad de
la ciudad.» (Génesis XX cap. XIX. vers. 15.)
La indiecita, dice la conseja, viendo el fuego del ciedlo
que amenazaba á la poblaiion, «llamó á sü favor la madre de
Dios, y vio venir una señora muy blanca y muy hermosa,
como española, y cojiéndola por la mano la habia librado.» (2)
Cupide se solirecojió con la narración que le hizo el ii*-
dio, diüle una limosna, y volvió con su cabalgadura hacia
otro rumbo donde ocuilarse de las persecuciones, sintiendo
haberse dejado dominar por la cólera y dado muerte al in-
culpcible mensajero del Coirejidor.
1. Martínez y Vela, obra antes citada.
2. Martínez y F^/a- -Historia etc., antes citada.
5G2 Li REVISTA DE BUENOS ilRES.
V.
La venida de Carrion y sii codicia produjo la resistencia
deCupide y su linida, y al seguirlo en sus escurciones por
las comarcas circunvecinas, hemos tenido ocasión de referir
la leyenda bíblica del pueblo de Anco-Anco.
Andando los tiempos Cupide pudo volver á la villa en
una de esas treguas de los bandos de las guerras civiles po-
tosinas, donde murió viejo y deplorando la muerte del ino-
cente, á quien mató en un acto de furor.
Vicente G. Qdesada.
>«»♦* —
LA LAMINA DE ORÜP.O Y LA GUIRNALDA
Y PALMA DE POTOSÍ
(leposiluiias en la Sala de Audiencia del Superior Tribaual de Justicia
de Buenos Aires.
(Conclusión.) (1)
IX.
El magnítico cuadro de blasones
Que tiene en el salón de sus sesiones
La Municipalidad, jtor ser presente
Que Belgrano le enviara dignamente
Del alto Potosí
• • • •¥ con su mano guerrera
Cuanto la patria le diera
Al bien público cedió.
(Castañeda— Despertador— 1820.)
«Las damas patriotas de Potosí, que
hablan organizado algunas fiestas en
su honor, quisieron que llevase de
ellas un recuerdo duradero, y le pre-
sentaron .en memoria de la libertad
dada por él, una magnifica lámina
^ de plata, del valor de 7,200 pesos
fuertes, primorosamente cincelada —
, Belgrano, que nunca utilizó su posi-
ción en beneficio propio, aceptó el
presente; pero la regaló á la Munici-
palidad de Buenos Aires, dando así
una nueva prueba de su desinterés.'*
(5. Miire^ Historia de Belgrano— 1. II p. 179)
Como se ha visto, fué grande y sublime la ovación he-
1. Véase la páj. 36.7. .
5Gi LA REVISTA DE BCENOS AÍRES.
cba por el pueblo de Bueiios Aires al monumento destinado
á trasmitir á la mas tardía posteridad, el recuerdo de sus
triunfos y de sus glorias, basadas sobre los despojos del osado
enemigo que dueño del tridente de Neptuno, pretendía llevar
sus armas vencedoras á los últimos estremos del globo.
Pero seamos francos. El 5 de julio nos dio la concien -
cía de nuestro poder y fué por lo tanto la alba precursora de
nuestra libertad.
Sin las invasiones inglesas de 180G y 7, nuestro país
no hubiera llegado jamás á su virilidad ni la América latina
babria despertado de su profundo letargo.
La una, jt'iieralizando cutre nosotros pobres colonos,
las ideas salvadoras de comercio libre y mejora de condición
social que circularon con las declaraciones del gobernador
Berresford.
Di otra, preparada por escritos liberales que desde la
vecina orilla, al paso que enaltecían el estado floreciente de
la isla española de Trinidad y el Canadá bajo las leyes ingle-
sas que no reconocen mas norte que el verdadero mérito,
dejaban entrever que la nación invasora tenia el decidido
propósito (le la ocupación permanente, del establecimiento
defliiitivoen los dominios españoles al'sui del Ecuador — re-
velando asimismo la atonía déla metrópoli, que entregada
al capricho de Gi)doy era el juguete de la Francia. (17j
i7. T/ie SouQiernStar [\a Estrella del Sur), redactada (se cree) por
un Bradford, eu culaboracion del presbítero don Juan Fraucisco Marti-
iR'z, el limeño Cabello (a) El Telegrafisla y el cochabüiiibino M. A. Ta-
dílla, ínic hacia á la vez de I radiiclor — Aparecieron slele luímeros ^23 de
mayo á fi de jnllo ÍS07) en ingles y español— publicados por la Imprenta
militar traída á Minlevideo por los Ingleses y puestos bojo la protpccion
(l«'l !Prwi;,i -^ir <.iiniio! Au'l'MMiv r;»ii.' s-in i)i>oo, rasa de las Córdoba
GLORIAS NACIONALES, 565
Tal fué la invencible vanguardia que precedió á las tro-
pas de Jorge 1 1 en 1807, las cuales, poco después, rendidas y
prisioneras, hablan conquistado los corazones á sus ideas y
depositado en ellos c! jérmen que tres años mas tarde de-
bía producir el desquicio del absurdo sistema colonial.
Abierto el drama revolucionariu de 810, quedaron fija-
das con netedad las condiciones de la lucha, con la sangre de
cinco vícnmas ilustres inmoladas al gran movimiento y bajo
la inspiración omnipotente del malogrado i)r. Moreno, cuyos
restos yacen en el seno del Atlántico, cubi rtos por las ondas
ajiladas que simbolizan su vida.
Empero la nave de la democracia, dirijida con intrepi-
dez corrió la borrasca revolucionaria y estableció su predo-
minio en las batallas para siempre memorables deTucuman
y Salta, en las que si no quedó resuelto, por lo menos dio
un gran paso el problema de la independencia ba/) la espa-
da victoriosa de Belgrano.
Juramentado el ejército de Lima, penetró en el Alto-
Perú, derramando por todas partes la noticia del doble
desastre sufrido por los Españoles en los campos de las
Carreras y Caslañares, predisponiendo asi á las pobla-
ciones del transito de un m do favorable á las nuevas
costado o. d€ la de gobierno JN.'' 6, hoy Washington), Tanto Cabello como
j'adilla íiiertin j>asados por las armas- el uno en Chile \ el i. ® en Sevi-
lla—(D« /oí 6Y'W«?ííc«¿/(?5 por los SS. Aguiar, Gen. A„ Díaz y doctor
Tor' — esU úliimo refiriéndose al Usiiinoniu dd P. D. B. Mimoz,
Mas tarde, nos proponemos un <?5/?/í/eo sobre este raro periódico, en
cuyo 2. ® núm. despue? de asentarse que la Gran Bretaña no prodigaría
en vano su sangre y sus tesoros — estampó estas fraíps significativas en que
se apoya nuestra opinión "Estos paiees eslraidos de la corona de
"España y acojidos á la protección déla Nación Inglesa, tendrán uñase-
var ación eiernd P'
56
56G LA REVISTA DE BUENOS AmES.
Jileas y aumentando la fermentación popular con los mis*
raos grados de actividad con que crece el de un cuerpo
que se precipita hacia su centro.
Entre tanto, la vanguardia del e/érct7o auxiliador i\el
Perú, á las órdenes del mayor general don Eustoquio Anto-
nio Diaz Velez, hacia su entrada pública en Potosí á las 1
i|2 de le tarde del 17 de mayo de 1815, en medio de los tras-
portes de júbilo de aquel pueblo aristocrático que recibió á
sus libertadores con Víctores á la Patria, á la Union y á la
América del Sud (18.) i
El patricida Goyeneche, que cobarde derramó en las ca-
lles de \a Imperial Villa la sangre inocente del sabio minera-
logista Malos Y varios dispersos del Desaguadero, tan luego
como recibió parte oGcial de la capitulación de su primo Pip
Tristan, ^evacuó aquella, replegándose precipitadamente á
Oruro (marzo i ^ á las í2 li2 p. m.), arrastrando en su fuga
varias familias respetables y los caudales públicos y particu-
lares que pudo reunir.
El general don Manuel Belgrano entró á Potosí en la no-
che del 19 de junio inmediato, y desde el doctor don Buenaven-
tura Salinas, Intendente de la villa, hasta el último ciudada-
no, lo recitñeron ctm marcadas pruebasde simpatía y estima.
La ciudad en que Belgrano acababa de establecer su
Cuartel general, en razón de su situación estratéjica para las
operaciones de la guerra como paso preciso para todo el Pe-
rú—«e reputaba ser el enijuirio de la riqueza y de la no-
bleza realista, {{9) formando un singular conlri^ste con la
18. Oficio de Diaz Velez á Belgrano— V. Gaceta Ministerial iQ\\i'
HÍ0 1813.
49. l'ara dar una Idea cabal de la opulencia ca^i fabulosa de esla-
uodcrua Tiro, nos referimos al testimonio ímparclal de uu viajero ini;le»
GLORIAS NACIONALES. 567
inquieta y belicosa Gochabamba tan decidida por la causa
de la independencia.
Pero el ve!)cedor de Tristan era inflexible en el cumpli-
miento del deber militar, cualidad que concluyó por hacerlo
que la visitó en 1058, y el cual, después de describir las suntuosas fiestas
que por el nacimiento de un príncipe español presenció aiü por lli dias
consecuiivos, añade, "ellas terminaron con una procesión que salió de la
iglesia M atriz para la de Recoletos, conduciendo al Santísimo Sacramento,"
con asistencia de todo eidero y corporaciones civiles y !iab¡endose desem-
pedrado la via (way) que media entre ambas para la celebración de las
anteriores fiestas fué totalmente cubierta para esta procesión, con marcos
ó lingotes de plata {ílars of siluer . A Relation ofmr* R, M's. voyage tu
Buenos Arres: and from thence b¡ laúd to Potosí. Lonaon — iHQ—paj. 90.
En 1612, un corregidor (el general Mejia) doto á su hija aon un nii~
llon de duros, y en 1579 el de iguiil ciase Pereira dló á la suya dos millo-
nes tiescientos mil! La coronación de Garlos V costó a sus habitanres
ocho millones en numerario y no bajaron de ím ios que se gastaron en
los funerales de Felipe 3. ® Hubo alcalde que espendió de 20 á 30 mil
patacones el dia de su recepción y fiesta pública que importó 8 millones
de pesos columnariosü
(Angelis —Preliminar á la descripción de la íníendencia de Tolosi en
1787 por su ex -gobernad >r, don Juan del Pino Manrique^.
Aun está vivoe! recuerdo en los que presei)ci;iríi;i !íi fistuosa procesiori
áú Curpus-Christi qwQ tuvo lugar con asistencia do IJelgrano. El frente
de las casas como los tres iris decada5¿7m/ «jiie debía recibir la custodia,
estaban materialmente cubiertos de objetos de plata y oro, amen de la pe-
drería que deslumbraba en estos últimos. Debenios agregar que la iradi •
cion había impreso á esta fiesta, mucho de irreligioso y aun rid;cnh),
pues que apenas podían contener su hilaridad los soldados patriólas que
rendían los honores, (no obstante las mas fuertes conminaciones', anic
las 7 cuadras de imágenes de santos en andas, luces y estundaries que
precedían el palio, rodeadas por ¡as distintas alcald as ó parcialidades de
indios, que ai son de su.^ niilsi'ias de cnerda danzabaa j hacían visajes
grotescos, despertünclo en la rnemoria los hinóricos tiempos de la,
monstruosa Tarasca de Lima.
SG8 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
estimable hasta de las clases mas humildes de la sociedad— y
mientras permaneció alli, ni una queja ni un pesar eotuibia-
ron el disco luminoso de su estrella ya próxima á volverse
nebulosa en la pampa desolad^ de Vilcapujio!
No hadan ocho dios que el héroe de Salla se encontra-
ba en Potosí, cuando el bello sexo de aquella villa, deseando
manifestar su reconocimíputo al vencedor, dispusouna Janza
que liguraríi ese famoso Cerro y los trabajos que se practi-
caban en el |>iírn desentrañar sus preciosos metales.
El general, agradecido á esta muestra de estimación,
quiso á 6u vez, obsequiar á aquel con un magnifico sarao
que prepaí'ó en la casa de su morada.
Apenas principiado el baile, aparecieron tres bellezas en
medio del salón y pusieron en manos del gran patriota, una
í'spléndida Guirnalda y palma de plata y oro, cincelólas con
todo el primor del arte y la que simbolizaba la pureza y la fé,
la inocencia y la fuerza.
Esta comisión, tpie vestía los queridos colores de la pa-
tria, era compuesta de las j venes Gregoria y Maria Alvarez
) la esposa de don Bonifacio Alba, (20) y aproveeliando los mo-
mentos de pausa (jue siguieron, tomóla palabra la primera y
á nombre de las matronas y damas que representaban — diri-
jióá Bel^rano un discurso lleno de sensibilidad y patriotismo,
rogándole ncepiase una memoria que tenia por objeto perpe-
luar el recu( rdt» de la libertad que acahaba de darles- co-
nío i'\ amor y n-spi lo á que lo hielan aercéilor sus relevan-
tes prendas.
20. Aviso de una emigrada de la Villa d-i Petosi—W, N. li dol SupU'
mentó al l)'*p'f'rid,.r Tn,-Fi'unun''pie^ ele» dc Castañeda, (agosto 28 1820)
GLORIAS NACIONALES. 569
Eljene" 1 hondamente conmovido, contestó á aquella
interesante diputación con la dulzura y modestia que le eran
habituales— y hasta la conclusión de la fiesta, quedó el digno
obsequio sobre una mesa, atrayendo la mirada de los con-
currentes. (21)
El varón benemérito que habia cedido en beneficio de
las escuelas primarias de su pais los 40,000 pesos fuertes con
que la Soberana Asamblea Constituyente de 1815, creyó pre-
miar sus servicios— no trepidó un momento en dedicar este
valioso presente á la Municipalidad de Buenos Aires, como
una prueba constante de la pureza de sus intenciones y de
que siempre pospuso su interés particular á las glorias de la
patria que tanto amó.
Y para que el regalo fuese completo, despojándose con
un desprendimiento verdaderamente espartano, de sus dos
mas preciosas condecoraciones, cual lo hizo el año antes con
su banda y bastón de mando— las colgó él mismo de las pal-
mas del trofeo y asi se conservan. (42)
21. Datos de que somos deudores á nuestro amigo el coronel don
Pedro Calderón de la Barca ^deudo del ilustre general) presente en aquel
acto grandioso— y al veterano coronel don José Albariño.
22. Ambas son sin esmalte ni reliíves, de figura circular y módulo
de cuarenta y ocho milímetros 0,0^8). Pesan veinticuatro adarmes y
fueron abiertas en la gran Gasa de Moneda de Potosí, donde se guardan
los troqueles.
La primera tiene esta inscripción —
Anverso— EntíP una gran corona de laurel que le forma cordón 6
marco — "Tucuman sepulcro de la tiranía"— A este célebre mote conme-
morativo, sirve de basamento un haz de armas en que se ven dos cañones
cruzados, otras tantas banderas con moharras, recojidas p( r dos fusiles con
sus bayonetas caladas— cuatro ó seis balas apiladas bajo el ángulo for-
mado por los cañones y el todo coronado por una caja de guerra.
570 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Luego que llegó ó esta eindnd el cuadro de que nos ocu-
pamos, deseosa Incorporación agraciada de popularizar su
tonocimienlo y estimular el entusiasmo público, mandó se
expusiera por varios dias en los balcones de Cabildo y sobre
mullidos cojines, como se hizo seis anos antes con la Lámi-
na de Oí uro.
XI.
Según queda dicho, aquella cuya historia narramos aho-
ra, es una pieza digna del objeto á que se dedicaba.
Se aproxima al estilo Baroco y su alma es de metal duro*i
Mide una altura de 65 pulgadas inglesas por 57 en su
mayor latitud.
El coronamiento figura la América representada por
un indíjena con plumaje de oro y brial de lo mismo, man-
teniendo en su diestra la lanza con el gorro de la libertad,
de oro macizo.
Reverso — ^'Victoria del 2li de Septiembre de íSiT' -oiinda poruña
gran corona de laurel y palma entrelazadas—En el exer^o— "fto/o la
protección de nuestra Seixora de Mercedes^ Generala del ejército,^''
Canío— entre laurel ••**ríí;a /a Reli gion— la Patria ^ la Union,"
La segunda:—
ylnwrío-'Entre corona de laurel y semicírculo de lo mismo y palma
enlazado8--*'SALTA*' — exergo — ^'Victoria del veinte de febrero de mil
ochocientos trece'''
/l«ü¿r5o— Entre corona de laurel solamente — **Livertad de las Pro-
vincias Unidas del Hio de la Plata/*
Canto—Viva la Religión^ etc.— Los demás adornos exactamente igua-
les á los de la 1. '°
Las de oro se destinaron á los geres, las de plata & los oflciales y las
de vellón para la tropa, (a)
a. Pertenecen & esta clase los ejemplares de nuesir» colección de
que no»Iieiiios servido para el presente estudio— ambos son muy raros en
el día.
OLORUS NACIONALES. 571
Esta pieza descansa en un jarifo pedestal y zócalo ador-
nado de grandes flores y hojas de laurel.
En el centro se advierte una delicada orla escarchada de
forma acorazonada que circuye un soberbio escudo de oro entre
dos hermosos gajos de laurel y palma de lo mismo, con es-
ta inscripción que revela todo un enigma-
Las Polosinas constantes
Que fieles se han mantenido
En defender el Partido
De vuestras armas triunfantes,
Viendo cuan interesantes
Son tus triunfos y victorias
Desean que á nuevas glorias
¡Oh Belgrano! te prevengas
Por la Patria, y que mantengas
De su amor, estas Memorias.
En las partes laterales, y al esterior de la ancha y bru-
ñida guarda de plata calada, resaltan garbosamente cuatro
bonitos ornatos de forma irregular, que terminan en igual
número de escudos de oro, sustentado el superior de la de-
recha del espectador, por la zocata de una mujer en traje y ar-
requives de fanlasia — mientras que el de la izquierda lo está
por un hombre de idéntico ropaje y los dos inferiores por
otras tantas indias de bulto, siendo de notar que las cuatro
figuras conservan distintas actitudes.
En esos escúdeles, están buriladas las siguientes cuarte-
tas análogas.
i .• {superior é izquierda del espectoníe.)
Aquella gloriosa acción
En el Tucuman ganada
?>72 ti RETtSTA I>E TOCnOS AIRES
Es dtí tu agueiM'ida espada
Vil nuevo timbre y blasón.
' 2.* {inferior id.)
Tu humanidad, tu virtud
Tu firmeza, tu constancia,. ^
Tu valor y tu arrogancia
Dan ai Perú la quietud.
3 ^ {superior derecha de id.)
La victoria conseguida
En Salta, bien nos advierte
Que solo tu brazo fuerte
Nos da libertad y vida. ^
4 ® (inferior id.)
Esiv suelo Americano
Pone toda la esperanza
De restaurar su bonanza
Solo en tu muño, Belgrano^.
En el interior de la láminay se destacan en primt^'pfano^
líos reales antiguas de filigrana de oro y las que están traba-
judas con todo el lujo del arte, unidas por cadenillas respec-
tivas de metal precioso que parten del palo mayor de
aquellas buscando los costados inferiores del grau escudo,
que sirve como de eje y el cual aparece coronado por iMia
águila cadal esplayada, una flor y el Sol, padre del Inca y
símbolo del pabellón arjcntino —Estas piezas son de oro.
Hacia la derecha del que mira y parte superior del cen-
Iro^se osteata el famoso Potoksi con sufoiina de cono ó pan
GLORIAS NACIONALES. 575
de azúcar (según Araujo, de pabellón estendido por los estre-
mos,) y en cuyas faldas descansa muellemente la ^deíísima
villa. Se ven descender varias llamas con sus albardas car-
gadas de rico metal que se continua arrancando del corazón
de aquel jigante desde que el chumbivilca Diego Huaica, re-
veló al mundo su secreto. (Siglo XVI.)
A su frente y espalda y hacia la parte superior del escudo
central, se descubren asimismo dos anchas palmas que rema-
chan en un copo de hojas delopropio,y elqueconslituye la par-
te mas estrecha del monumento. También se perciben casti-
llos emblemáticos de alta y antigua nobleza, lábaros, flámu-
las y otras divisas y timbres simbólicos que adornan ala fi-
gura resaltada y de traje talar de un misionero (al parecer),
asiendo una ! anderola, en cuyo cuello se envuelve una gran
cadena que cae hacia los costados— y el que se muestra so-
bre una peana saliente que forma el primer término de la
vista de Potosí que se columbra en lontananza.
En la base, y en el centro de una figura elíptica labrada,
se descubr^íu unas armas blasonadas, con atributas de mine-
ría (23) y el signo de la esperanza en oro de relieve, supedi-
tadas por dos enormes peces de lo misma que simbolizan
El Rio de la Plata y una estatua armada de caballero con
peto, espaldar y gola, en que estriba el gran escudo.
Esta pieza se liga por su pié á un pequeño escudo de oro
al que se juntan los estremoi de la guirnalda que desciende
23. Podemos afirmar que no es el Escudo de Potosí. Felipe II,
por Real Cédula de 10 de agosto 1565, concedió á estallas armas reales
de Castilla. En campo de arjen una águila imperial, ^ castillos de oro y
dos rampantes gules contrapuestos y en el centro el celebrado mineral^
Dos columilas de Hércules con plus ultra á los lados, corona imperial al
timbre y por orla el collar esmaltado del Toisón.
574 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
desde la quilla de los buques y en el ciial se lee esta re-
dondilla.
Hoy la América del Sur
Te ofrece con toda el alma
En esta Guirnalda y Palma
Los tributos de su amor.
Remata esta colosal plancba en una magnifica borla real
graciosamente cincelada, y el conjunto que tiene una sola
faz adherida al fondo del cuadro, esta cubierto por cadenillas
trozadas, signo de cautiverio extinto, y multitud de flores,
hojas, figuritas macizas que sostienen diversas cintas con el
letrei'o La Patria y otros adornos de capricho igualmente
preciosos, que sin perjuicio de sus significados en la herál-
dica, heimosean y can realce á esta pieza única en su jénero
y que en tiempos heroicos hubiera sido el tema favorito del
plectro y de la lira! (^24)
Ella fué costeada por el Cabildo de Potosí é importo co-
mo se vé en el epígrafe y el Suplemento ya citado, la fuerte su-
ma de siete mil doscientos patacones,
XII.
Hecha esta descripción del célebre monumento Polosino,
añadiremos para terminar, que su colocación primitiva fué
en el salón Municipal y por el trascurso del tiempo la tiene
actualmente al frente del monumento de Oruro, y en la pa-
26. Por mas detalles, véase la lámina fotográfica que acompaña la
tirada aparte. Es la primera copia que se saca de ella, pues de la de
Oruro (que yh también ahora) y de la que hemos hablado li su tiempo, ya
se esculpió un facsímile en 1803, y según nuestro amigo el general Mitre*
«faé el primer grabado hecho en Bueoos Aires. {Historia de Delgrano,
tomol, páj* l/i7.)
I
GLORIAS NACIONALES. 575
red izquierda de la Sala plena del Superior Tribunal de Jus-
ticia—desde donde recordarán á los venideros como á noso-
tros mismos— dos hechos que si bien discrepan en laforma,
son idénticos en el fondo —por cuanto celebran el coraje ci-
vicode un pueblo varonil y la virtud marcial de un héroe ar-
jentino, cuyos ojos se eclipsaron para siempre con el sueño
letarjico de la tumba, en medio de las descargas de la guerra
civil del tempestuoso año 20— desconocido y casi olvidado
por sus compatriotas, á quienes dedicó su tranquilidad, su
fortuna y hasta su propia existencia tan digna del cedro y
del oro.
Ánjel Jüstiiniano Carranza.
Buenos Aires, enero de 1866,
CrADROS DESCIUPTIVOS ESTADISTUOS
DE LAS TRES PROVINCIAS DE CÜYí).
^ (Continuación) (1)
Escuelas por departamento.
1/ Capital / , . , 3
2." Saladillo y Trapiche 3
3/ MoiTO y Mercedes , . . 4
4." Renca, Estanzuela, Larca y Dolores . • . 4
5.* Conlara 1
6.° Piedra Blanca— Santa Rosa 5
7/ San Francisco, Rio seco, Quines . ... 4
8/ Deparlamento. Ninguna escuela.
Total de preceptores 22
Ayudantes 7
Hospital,
Existe en )a Capital una sociedad de Beneficencia de Se-
1. Ydii>c la p/ijlna 389
PROVINCIAS DE CUYO.
577
ñoras, la cual reparte socorros a domicilio y costea el cui-
dado de los enfermos desvalidos en algunas localidades. El
edificio del hospital se halla provisionalmente ocupado por
una de las escuelas fiscales.
Movimiento del presidio.
Presos en iodo el año 186» 150
De estos han salido libres 50
Condenados 80
Absueltos 50
Existentes el 1.° de enero de 1866 i5
Movimiento de presos según los sexos: os como sigue:
Varones 114
Mujeres 16
Según los delitos,
Pnr homicidio 9
De estos, varones 6
« mujeres. . • 5
Por robo : . . . . 81
Wn- pendencia 56
Por deudas . . . • 4
XV.
Ciudades, Villas, Poblaciones y lugares principales.
La comparativamente escasa población de la Provincia
se halla completamente diseminada por las montañas, bos-
ques y llanuras de su estenso territorio, en la atención de
sus establecimientos rústicos, y sobre todo, en el cuidado de
la ganadería, que es su industria geí'e. Por esta razón los
centros poblados son poco numerosos y cortos en íu lerri-
o78 14 IIKVISTA DE BÜEIS08 AIRFS.
torio, que por otra parle, carece de grandes cursos de
agua.
Sin embargt>. la campana de la Punti es pieciosa. Por
lodo, en sus risueñas praderas y collados, la. cabra pasta cu-
cara mada sobre las rocas las sabrosas gramíneas, el poleo,
el arrayan y otras yerbjs olorosas; por toJo, se escnclia el
tierno valido del jeraero; el armonioso mujido de la vaca y el
bramido resonante del toro. A veces, alquerías y villorios
en medio de los bosques, en las llanuras, en las quebradas,
á las faldas ó en la misma cima de las montañds, animan
con su rustico aspecto «I pintoresco paisaje. Di ríase la an-
tigua Arcadia, transportaJa á la xVmérica, donde lindas pas-
torcillas conducen sus blancos rebaños por las florida fal-
da de los collados.
Hé aqui los nombres délos principales centros de po-
blación de la provincia, refiriéndonos para mis detalles, á
los cuadros departamentales.
Capitales Departamentales,
i,° San Luis, capital de la provincia, situada sobre-
una fulda boscosa y fértil, á la estrvMTiidad Sur de Ja sierra
de la Punta.
Población 50ü0 almas.
2." Saladillo, villorio situado á la orilla de uno de los
tributarit)s del Hio Quinto, inmediato á las márgenes do .sí.»,
s<;l)ie colinas boscosas.
Población .'iOOalmas^.
r>. Mono, villa situada en el camino del litoral, ú lu
laida orienlul del cerro del Morro, sobre un suelo quebrado,
con una cuñnda b<»8Cüso y ricos pastages 6 sus inmediaciones.
Aire puro: exdenles oguae»
I
PROVINCIAS DE CUYO. 379
Población 1000 almas.
4.° Renca, villa considerable, situada á la estremidad
sur de un bermoso y pintoresco valle, en rae, lio de una lla-
nura despejada inmediata al Rio Gonlara.
Población 1500 almas.
S."* Santa Bárbara, villorio pintorescamente situado
en medio deunvallealto, sóbrelas planicies de la estremidad
setentrional de la sierra de la Punta. Si baila sobre una
llanura rica en pastos, salpicada de cuchillas y bosques fron-
dosos, de un efecto pintoresco.
Población 500 almas.
6." Piedra Blanca, liii la villa situada á la embocadu-
ra de la quebrada del riod^il mismo nombre, á la parte oc-
cidental de la sierra de Górdova. Se halla en medio de
magníficas alturas, frente á frondosos bosques, rodeada de
viñedos y vergeles frutales, con ricas aguas. Goza de un
exelenttí aire perfumado por las aromas de la vejetacion y de
la campiña salubre y fértil.
Población 1000 almas.
7.** San Francisco, villa importante situada en un her-
moso valle del lado Occidental de la sierra de la Punta, á la
margen del rio de su nombre, (jue le proporciona abundante
irrigación y esquisitas aguas. Rodeada de bellas alturas y
de bosques de palmeros; con bosqus abundantes en exelen-
tes maderas de construcción y buenos pastos.
Población liiOO almas.
8.*^ Nogolí, lindísima población pintorescamente situa-
da sobre una eminencia, á la embocadura de la quebrada de
su nombre, al occidente de la Sierra de la Punta. Su que-
brada dá acceso á las altiplanicies de Pancanta. Suelo fér
«S80 U REVISTA DE BUENOS AlEES.
til, con abundantes aguas de irrigación y níiagnifícos bosques,
tanto en la quebrada corao en las llanuras inferiores.
Población 300 almas.
Éstas capitales de üepartaraeiilo son también cabeceras
de su partido. Los nombres délas capitales délos restan-
tes partidos son como sigue:
Chori'illo, Chalanta, Dehaguadero, San Ignacio, Villa
Mercedes, Durazno, Trapiche, Totoral, Rosario, Estanzuela,
Naschel, Conlara, Larca, La Cruz, Dolores, Santa liosa, Pa-
so Grande, Canjiina, Guzman, San Lorenzís iUiicon del
Carmen, Punta del Agua, Loii.ita, Cantana, Quiñis, Retamo,
Rio Seco, Corrales, Salinas, Socoscora, Rumiguasí, Jiganle.
XVl.
Observaciones y datos generales, curiosidades de la naturaleza
y deVarte, aspecto territoriaL
Pocas rej iones hay en el estenso y variado suelo de la
República Arjentina, de un aspecto tan espléndido, tan bella-
mente accidentado como la que ocupa la Provincia de San
Luis.
Su territorio, compuesto de una variada alternativa de
pampas, de bosques, de faldas onduladas y de altas sierras;
vestido de una rica flora y animado de un interesante fauno,
se pliega ante los ojos, é infractura pintorescamente en mil
accidentes y contrastes territoriales^
Vésele convírtirse sucesivamente, ya en cañadas pro-
fundas, \a en cumbres elevadas, ya en vistosas colinas sobre-
pueslnh en graderías; ya en ondeantes campañas, ya en Ha-
noi as hoiÍ7oiitules. Todo esto dá á su territorio, un moví-
miento que interesa ))rofui)damente.
provincías de cuyo. 581
En efecto, nada hay mas acá ó mas allá de esa región,
que pueda hablar un idioma mas simpático ú ofrecer mavor
interés al viajero.
La naturaleza inmediata á los Andes Guyanos, fuera del
carácter solemne que le dá la grandiosa -culminancia de las
nevadas moles, se presenta árida y desolada, escepto alli
donde la mano del hombre produce, con la irrigación, una
vejetacion artificial.
Mas al naciente, las vastas llanuras Gordovesas, con
cortas exepciones, carecen de la animación y variedad que
imprimen á la fisonomía de un pias las alternativas bien
marcadas de llanuras, bosques y montañas justapuestas en
fuerte relieve y rápida sucesión.
En el trozo privilejiado de la Punta, por el contrario,
alli los rasgos del suelo puestos en conjunto, al ojo, en
magnifico relieve, se ofrecen en un sublime y espléndido
panorama. Ya el suelo se empina hasta las nubes en cres-
tas de lazuli; ya se hunde en hondas cañadas; ya se tiende en
vastas llanuras; ya se heriza en boscosas faldas, ya se pliega
en verdes collados; ya se hiende en largas quebradas; ya so
alza en grupos; ya se aguza en picos; ya se engasta en valles
magníficos, sombreados de palmeros, á manera de el Endor;
ya finalmente, se fluye en lagos cuyas dormidas ondas res-
plandecen con el prestado azul de los cielos. Y todo esto
alli mismo, dentro de un mismo horizonte, bíijo la misma
visual 1
Tenemos razón en decir que este carácter concreto,
agrupado, sui generis; que este realce en una palabra, no lo
ofrece ninguna otra rejion.
Solo de los pináculos de la Punta pueden dominarse
las vastas rejiones inmediatas, y mientras alOriente la vista
37
582 LA REVISTA UE UCEÓOS AIRES.
se sepulta en el Océano ilimitado de las llanuras, al Ocaso»
llega á enseñorearse sobre las jigantescas cumbres de las re-
motas y nevadas Cordilleras. Solo de allí el hombre, ese
Seuor do lo creado, esa águila del infinito, con un solo golpe
de vi-ila, toda lo abarca ^ todo lo descubre y domina.
Ctima,
El cfima de San Luis es en estremo templado y saludable
Ni tan seco como el de las faldas de los Andes; ni tan húme-
do como eldel Litoral, ni tan ardiente como el de los Llano&
déla Rioja, ni tan frió como el de la Patagonia, forma un
suave compendio de lo mejor qne se conoce en la climatolo-
gia del continente.
En el estío mas riguroso, eV calor nu-nca llega á hacerse
excesivo ó sofocante; ni en el invierno mas estremado el frió
llega á hacerse glacial. Merced á es» feliz alternativa de
bosques, de cañadas y de sierras, la temperatura en toda
estación, se conserva en un medio tan conveniente como
saludable.
Llueve solo lo necesario para regar el suelo y cubrirlo
de una permanente y florida vegetación» Impulsadas por
los vientí)s delSud„del Este y otros, las nubes llegan, se reú-
nen, cubren el cielo, diluvian, riegan el suelo y desaparecen
arrebatadas por vientos cojitinu os que renuevan y purifican
el aire.
Loslerobbores son raros en la pa rte Occidental mas in-
Hiediala á las cordilleras; pero son desconocidos ó muy raros
en las llanuras al Oriente de la sierra. No se conocen otras
plagas que la langosta y el granizo, que se muestran accidental-
lueule y muy de tarde en tarde ea algunos puntos de su vas-
ta superficie. La saludable pureza do una atmósfera templa»
PROVINCIAS DE CUYO. 583
ú& y seca, embalsaaiada por la frescura de los bosques y el
aroma de las yerbas y flores; ó por el libre ambiente de las
despejadas campiñas, no consiente ni mosquitos, ni pulgas,
ni chinches.
En un pais tan bien situado, tan sano y abundante, las
enfermedades" tienen poca cabida, sobre todo en el físico de
los robustos habitantes del campo, los cuales en la mayor
parte no conocen otra enfermedad que la vejez ó los acciden-
tes inseparables de las profesiones rústicas. Asiesen este
pais donde el hombre alcanza el mas largo periodo de la vi-
da humana, y en una población de poco mas de 50 mil alm a
se cuentan cerca de 200 ancianos fuertes y robustos que pa-
san de cien años y algunos alcanzan bástalos ciento treinta
años sin rendirse aun á los achaques déla edad. Com-
parativamente, San Luis ofrece menor mortalidad y mayor
longevidad que las otras secciones de Cuyo.
Carácter j costumbres^ etc.
Los Púntanos son bien hechos y robustos de cuerpo; sa-
nos, de un carácter franco é intrépido y de inteligencia peis-
picaz. Se conocen entre ellos algunos dementes, pero son
raros los opas ó tontos. Las Puntanas son generalmente
bellas y muy amables. De carácter son laboriosas, recata-
das, cuidadosas, económicas y exelentes madres de familia.
Esto no quiere decir que no hayan escepciones á esta rejjla,
pues donde no las hay? En los pueblos de tránsito, por otra
parte, las costumbres son fáciles de degene»ar; pero por lo
general en la campaña, las costumbres son castas, sencillas
ó ¡nocentes. Los Púntanos como todas las razas inteligentes
situadas en las grandes vias de tránsito, son propensos á
emigrar, y hacen fácilmente fortuna en otras partes. En la
584 Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
campana, sus maneras son sencillas, primitivas, casi
patriarcales. Pero en las poblaciones cultas, se distinguen
por su trato Gno y sus maneras elegantes.
Curiosidades de la naturaleza y del arle.
Todo el suelo de la Punta está cubierto de objetos digno
de llamar la atención. Pero aqui no nos detendremos mas
que sobre cuatro ó cinco de los mas notables. Estos son:
el \olcan de aire de Quines; la Caverna de Sololosta; la Cas-
cada de Pancanta; el Lago Bebedero y El Jigante. El Vol-
can de aire de Quines consiste en un profundo cráter perpeu-
dicular, abierto entre la micascbisla del sistema Puntano,
de una profundidad que aun no ha podido sondearse y del
cual constantemente se escapan con violencia gases cuyas
naturaleza no siibré indicar.
La Cauerfía de SoloJosla, es una casa natural de piedra en
extremo espaciosa dentro de la cual pueden alojarse muchas
personas con sus cabalga duras. Probablemente es la obra
de las aguas que corren por la quebrada inmediata, á la
cual el arte humano ha añadido algo, A jas inmediaciones
de esta caverna se han descubierto fósiles humanos gigantes-
cos, al decir de los campesinos.
La Cascada de Pancanta se encuentra en las alliplani-
cies que coronan la sierra de este nombre, á una altura de
4000 pies. Estas planicies se hallan sulcadosensu centro,
por una profunda quebrada que sirve de lecho á una corrien-
te de Cunsidrracion. Al llegar al borde del pái amo, el rio
se precipita df una altura perpendicular de cerca de cien pies
formando debajo una espumosa y contundente catarata y
t;n lago ¿obre la basa que las aguas han escabaJo sobre la ro-
ca viva. Los habitantes del lugar llaman áeéta 'a Laguna
tRí)VlNCtAS DE CUYO. ,^85
Brava, á causa de los bramidos que deja oir de ruando en
cuando (debidos tal vez á algunos derrumbesj y que según
ellos vienen á predecir los acontecimientos notables de den-
tro ó fuera del país.
El lago Bebedero es un pequeño Caspio interior, de ver-
des y saladas ondas, cuyo origen debe ser muy reciente,
pues aun se ven de pié á sus riberas los esqueletos petrifica-
dos, ó mejor, natronificados, pues su conservación es debi-
da á la costra de natrón que los cubre, de los bosques que
no hace mucho ocupaban su lecho actual. La revolución á
que es debida este cambio de lecho del Lago, que antes debió
existir al Sur, á jusgar por losdepósitos de natrón que cubren
el suelo, no es anterior de 90 años y aun se conserva algo
parecido á una tradición de esto en el pais. El lecho actual
del lago es arenoso y undidizo. Las aves acuáticas de todos
colores y tamaños forman una grande algazara en sus riberas
que de cuando en cuando suelen resonar también, con los
embates de las estruendosas olas que forman los vientos del
sur, si bieu en las mas ocacicmes su tranquila superficie solo
se ocupa en reflejar los accidentes del caleidoscopio aereo,
semejante á un vasto y bruñido espejo, resplandeciente en-
tre opacos médanos y sombiros bosques.
Ya conocemos el Jigante, ese grupo aisladoque se levan-
ta en el sentro de la hoya Guyana al oeste del cordón delPen-
coso. Deriva su nombre de una enorme maza de asperón
rojo, con ciertas apariencias de forma humana. Por su
situación parece ser obra de las aguas de la época dilu-
viana. Hay dos, elJigante y el Jigantillo. Este último,
de menores proporciones, se halla ea la estremidad sur
del grupo.
586 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
Puntos colonizab Íes.
Todo el lerritorio déla Provincia es snceptible de re-
cibir laboriosas colonias pastoriles y aun agrícolas, en cier-
tas localiJiides determinadas. Los puntos mas adecuados
para una imnediata colonización son el Rio del Rosario, que
en la cañada del Morro, riega una vasta estension de fera-
ces y pastosos campos hoy desierU)S. El Rio Quinto, e\ maó
bello, caudaloso é interesante curso de agua de la Provincia,
el cual descolgándose de ásperas sierras, atraviesa sinuando
una región de colinas boscosas y en seguida sale á vastas y fe-
races llanuras suseptibles de ser regadas y cultivadas con sus
aguas. El lago Bebedero se halla también en medio de una
zona de feraces campañas, donde se encuentra agua á poca
profundidad, á mas de los jagüeles ó manantiales de agua po-
table v']ue se encuentran en el lecho del rio Bebedero, que en-
tra al lago. Todas esas campañas son susceptibles de bellos
y lucrativos establecimientos pastoriles, habiendo pastos y
combustibles en abundancia. La sierra de Várela es tam-
bién un punto colonizable. Un lindo arroyo nace de los
ciénagos en la parte austral de este grupo, y sus aguas po-
drían aprovecharse para establecer una colonia en esos
campos que son los mejores, mas feraces y pastosos de la
provincia. También se puede establecer una colonia agrí-
cola en el Plumerito, al Sudoeste de Várela, donde hay
aguas potables corrieites de los rios del Sud de Mendoza, y
á las márgenes del Sud del Salado. Los campos y las aguas
del estero del Pantanillo ó Punilla, que hoy se hallan perdi-
dos, podrían también utilizarse para un estabh>cimiento pas-
toril y agrícola al mismo tiempo. Lo mismo puede decii*se
de los campos inmediatos al Sudeste del Morro, donde hay
aguas corrientes.
1>R0V1NCIAS DE CUTO. ^ §87
Fuera de esto, sin salir á los despoblados, hay muy bue-
íia cabida para todo inmigrante, con capital ó sin él dentro
de las actuales poblaciones de la Provincia. Sobre todo, los
artesanos de toda especie, como ser herreros, carpinteros,
albañiles, sastres, zapateros; y los industriales inteligentes
para curtir, hacer mantees y queso, etc, tienen colocación
asegurada en el pais y pueden fácilmente hacer fortuna.
Ademas, los alimentos son baratos y abundantes. La carne
no vale sino 4 reales bolivianos arroba; una gallina cuesta
2 reales id. y asi en lo demás. La arroba de lana puede ven-
derse á mas de tres pesos plata en cualquier punto de la
Provincia. Las tierras son baratas y de fácil adquisición,
y la población del pais muy hospitalaria y considerada para
con los estranjeroa.
Minerales.
Las minas y lavaderos de oro de las partes centrales de
la sierra de la Punta, aunque conocidas desde muchos
años, están muy lejos de hallarse agotadas, y Carolina, Ca-
ñada Honda y Gerritos Blancos producen siempre oí o en
abundancia. Solo faltan capitales y brazos para su esplota-
clon en una escala mas considerable.
Todas ó las mas de las minas en los puntos indicados
«stan en alcance, pero necesitan máquinas para desaguarse
Los lavaderos no están espiotados sino en una pequeña esca-
la, y aun permanece virgen una gran estension de placeres y
depósitos auriferos.
En los cerros del Gigante y de las Quijadas, al poniei-
le de la sierra de la Punta, se encuentran en abundancia ve-
las de oro, plata y plomo, el primero nativo, los otros en
5iado de combinación en forma de galenas muy argén tífe-
588 LA HEVÍSTA DE BUENOS líREÍf.
ras, de sulfuro de plata y plomo; desulfuro y cloruro de
piala etc. Esas vetas aan permanecen, si bien conocidas^,
inexplotadas y aun inexploradas por falla de capitales y de
personas inteligentes eo su beaefício.
Porvenir del país.
Aunque lioy poco poblado el territorio de San Luis, por
su situación, él es de grande importancia presente para el trá-
fico cada vez mas importante entre los dos- Océanos Pacífico
y Atlántico.
Asi es que bajo este respecto su actualidades importante,
dado el caso no lo fuese por la abundancia, variedad, rique-
za y estimación de los productos de un privijejiado suelo.
El futuro ferro-carril entre Mendoza y el Rosario, tiene ine-
vitablemente que cruzar su territorio de Este á Oeste, mas al
Sur ó mas al Norte de su actual capital, poco importa, sien-
do solo cuestión de tiempo. Y esto es seguro tendrá lugar
en un periodo no remoto, cuando por un lado el ferro -car-
ril Central y por otro el del Oeste de Buenos Aires, lleguen
á enseñorearse del desierto que invaden ahora á pasos de gi-
gante.
Por otra parte, son tan esquisitos los productos del suelo
de esta Provincia, la lana, la leche, el queso, la manteca, el
ganado de toda especie, las maderas, los metales preciosos,
etc. que esto solo basta para asegurarle un porvenir estable y
brillante. Añádase á todo, la garantía que ofrece al estran-
jero el carácter moderado e inlelijente de sus habitantes, ea
cuyas principales familias circula ya hoy sangre estrangera; y
que jamás en su historia han ofrecido escándalos ni turbulen-
cias de ningún género, en que tanto abundan la historia de
los pueblos ejo Ducblra época. £i pueblo Puutano, en la po-
PROVINCIAS DE CI3T0. S89
cesión de sus derechos políticos, se ha portado hasta aqui con
lina dignidad y cordura que le hacen un eterno honor. El
siempre ha sido el sosten de la autoridad y el enemigo de
las revueltas de todo género»
Juan Llerena.
(continuará.)
bibliografía y variedades.
■^+n^
bibliografía
í."" PARTE.
BIBLIOGRAjrÍA PERIODÍSKCi DG BUENOS AIRES, HASTA LA CAÍDA DEL
GOBIERNO* DE ROSAS.
ConUeiie el título, año con la fecha de su aparición y cesación, formato,
imprenta, numero de que se compone la colección de cada periódico
o diario, nombre de los redactores que se conocen, observaciones y
y noUcias sobre cada uno, y la biblioteca pública ó particular en
donde se encuentra el periódico.
I.
INTUODÜCCION.
Presentar al público un trabajo de la naluraleza de este,
lia sido mi pensamiento dominante desde mucho tiempo
atrás, pero me habian arrredrado las numerosas dificultades
BIBLIOGRAFÍA. 591
que siempre he tocado, por la falta de los elementos necesa-
rios para su realización.
No habria podido llegar á cabo este pensamiento sin la
eficaz cooperación de algunos caballeros muy competentes,,
cuyos datos me han servido mucho; por lo que dejarla de
llenar un deber de conciencia, si no manifestara mi mas fino
reconocimiento á esos señores, por su escesiva bondad é
ilimitada condescendencia en facilitarme los medios de po-
der llevar adelante mi empresa.
Parecerá á algunos algo pretensiosa la denominación de
Bibliografía periodística de Buenos Aires^ que he dado á mi
trabajo,íx\ considerar que carece de todos los requisitos ne-
cesarios para completamente merecerla. En efecto, no llena to-
das las condiciones indispensables; pero en vista de las bibliogra
fias que he consultado, las cuales solo registran el título que
se halla al frente déla obra, sin otro trabajo que su trans-
cripción y sin dar ninguna idea de su contenido, he creído
poder dar el mismo título á mi trabajo, con tanta mas razón
cuanto que encierra algo mas.
Publicaciones y periódicos hay y ha habido, cuyos
redactores han preferido guardar el incógnito, hasta el estre-
mo de declarar por la misma prensa no ser ellos tales redac-
tores. Para llegar al conocimiento de la verdad, con respec-
to á los que se han hallado en ese caío, me he visto en la
necesidad de consultar otros periódicos y otra clase de publi-
caciones, que me han dado mucha luz. Esto, agregado á los
datos que me fueron suministrados, hace que el título dado
á mi trabajo sea un poco menos arrogante.
'En la ^'Bibliografía periodística de Buenos Aires" en-
contrará el lector: el título del diario ó periódico, el año con
el mes y día de su aparición y cesación, la imprenta en que
o92 LA REVISTA DE B0BNO8 AIRES.
se ha publicado, el formato en que aparecía, con sus ocasiona-
es alteraciones, el número de que se compone la colección,
el nombre del redactor ó redactores y colabora do i-es, con
noticias sobre la mayor parte de los periódicos y con las con-
siguientes observaciones-, asi como el nombre de la bibliote-
ca pública ó particular, en donde se encuentra el periódico.
A dicha ''Bibliografía'' se agrega un apéndice contenien-
do otra» publicaciones de Buenos Aires, como también algu-
nos periódicos de las provincias, Paraguay y Montevideo, ¿i
bien no con los detalles de la ''Bibliografía/'
Sobre la Gaceta de JBuenos Aires, por ser el periódico de
mas importancia, y el que necesariamente tendrá que consul-
tarse para escribir la historia de Sud-América, y con espe-
cialidad la déla República Argentina, seda noticias un poco
mas detalladas, con respecto á sus estraordinarias y su-
plementos. Para esta operación he tenido á la vista las
colecciones mas Cí)mpletos que conozco, á cuyos dueños soy
deudor por su bondadosa condescendencia en confiármelas.
Agrégase á dichas noticias el índice general de todo lo
publicado en la Gaceta de Buenos Áires^ desde que principió
— 1810,— 4iasla que cesó— 1821,— con algunas notas inédi-
tas de un coratemporáneo.
Dicho índice tiene también un Apéndice de los papelea
sueltos que sin pertenecer propiamente á la colección de la
Gacela de Buenos Aires, no dejan de formar parte de ella,
por contener documenti>s que aquella no registra.
Eo cuanto úla Gaceta Mercantil, cuya importancia tam-
bién es innegable, pc»rser otro délos periódicos que nece-
gariamente tendrá que consultarse para la historia argentina
principalmente, además de las noticias contenidas en la parto
de mi trabajo titulada ^'i^ibiiogroGa periodística do Buenos
BIBLIOGRAFÍA. 505
Aires" se agregn un índice de los documentos oficiales y
materias principales publicados en ella, desde que princi-
pió—1825, —hasta abril de 1856,
La publicación de la Gaceta Mercantil puede dividirse
en 5 épocas principales, y todas ellas de una importancia
relativa.
La 1. " época data, desde 1825, hasta la revolución del
1 . ^ de diciembre de 1828.
La 2. ^ época, desde la administración del general La-
valle, hasta el fin del interinato del general Viamont, en
1829.
La 5. == época desde la dictadura del general Rosas,
hasta la revolución délos Restauradores, en octubre de 1835
La 4. ^ época— de lucha entre la liberta'd y el despotis-
mo—desde la restauración— 1855 — hasta el año 1840,
La 5.^ y última época— de despotismo triunfante —
desde 1840, bástala batalla de Caseros— 5 de febrero de
1852. Esta es lamas monótona, y asi mismo la historia no
podrá desdeñar la parte política, y mucho menos la oficial,
que dicha Gaceta encierra.
Si ei presente trabajo llegara á mereaer la aceptación de
las personas á quienes mas interesa esta clase de publicacio-
nes, tendré el mayor placer de corresponder á su bondad
con la conclusión del índice de la Gacela Mercantil, sin otro
interés que el de su utilidad.
Antes de lanzar mi irabajo á la prensa, he juzgadí) con-
veniente someterlo al examen de personas competentes, á
fin de que él fuese munido de su respetjble opinión, para
mayor garantía, en cuanto á su utilidad. Esta no me era
dudosa: pero queria honrar mi obra con documentos feha-
cientes.
594 l.k REVISTA DE BUENOS AIRES.
Para ese efecto, he dirigido ana carlita á los señores
don Andrés Lamas, doctores don Juan María Gutiérrez, don
Vicente G. Quesada y don Ángel J. Carranza, eruditos colec-
cionistas, quienes se han dignado distraer parte de su tiempo
dedicándolo al examen de mi obra, y hau emitido su opinión
realzándola, como se verá en esta Introducción,
No obstante, debo aclarar ciertas apreciaciones con res-
pecto al juicio que pudiera formarse de algunos de los dis-
tinguidos redactores que figuran en la *^ Bibliografía Perio-
dística de Buenos Air es, ^>
No creo haber manifestado apreciación personal alguna
mia, sino simplemente transuribir las de unos para con h>s
otros, á fin de hacer resaltar mas el espíritu de la época en
que esos hombres públicos han escrito para la prensa perió-
dica. Si entre ellos, hay algunas desfavorables ó exagera-
das, no debo constituirme responsable por su sola manifes-
tación.
La inconsecuencia que se notará en algunos de los ilus-
trados escritores periódicos, no puede atribuirse á otra cosa
que alas circunstancias de la época. No podía arrostrarse
la política en su verdadera faz, sin comprometer el éxito de
la revolución; y esta no podia llegar al estado de perfección,
de que aun dista, sin antes esperimentar los sacudimientos
porque ha pasado el país.
La generación presente quizá encuentre vituperable la
conducta de algunos de los que han dado días de gloria á la
República y á lu América, si solo se ocupa de la lectura de
los papeles que les son desfavorables, sin ver otros al mismo
tiempo, y formar juicio des|)ues de una comparocion cofi-
cienzudü.
lUvodavía, Dorrego, Lavalle, Balcarce, Rosas, etc., de
BIBLIOGRAFÍA. 595
opiniones encontradas en política, han debido tener y
han tenido sostenedores y opositores, esgrimiendo por
consiguiente aquellas armas, que creían saber manejar
mejor.
Son esos mismoz sostenedores y opositores los que ha-
cen las apreciaciones que aparecen en la Bibliografía, como
hechas por mi, no siendo otro mi objeto que el hacerlas resal-
tar, á fin de que no se estravie el juicio que deberá formar
el historiador al trazarla narración de los sucesos.
Mi humilde opinión es, que la mente de nuestros hom-
bres públicos, mas que llenar columnas de diarios, ha sido
ilustrar al pueblo sobre los puntos de que trataban, sin per-
der de vista la generalización de sus doctrinas, para que pro-
dujeran el fin, cualquiera que fuese, que ellos se proponían.
Tampoco se debe estrañar que, en momentos de agita-
ción popular, el lenguaje empleado por ellos no sea el mas
arreglado á su ilustración y elevado concepto, en que mucho
de ellos son justamente tenidos. Y mucho menos se ha de
estrañar que los gobernantes, con razón ó sin ella, hayan
juzgado necesario alejar del país á los que ellos consideraban
como un estorbo para la política milílante.
En suma, creo haber rendido un servicio al pais de mi
adopción, único fin que me he propuesto, en presentarla bi-
bliografia de la prensa^periódiea, desde que principió eu 180',
hasta la caída de Rosas, por ahora, lo que facilitará al histo-
riador el trabajo que emprenda, hará conocer una multitud
de publicaciones no comunes hoy, servirá de grande ausilio
al coleccionista y salvará de la oscuridad la existencia de mu-
chas impresiones, hechas en el pais, bien conservadas cierta-
mente por nuestros antepasados, pero destruidas en su mayor
parle por sus sucesores, por ignorancia ó negligencia.
i>96 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
He aquí h contestación que se han dignado dar á mi car-
ta los caballeros ya nombrados.
II.
Señor don Antonio Zinny,
Mi estimado señor:
He leído con placer los manuscritos déla aBibliografia
periodística de Buenos Aires» que tuvo vd. la bondad de so-
meter á mi examen.
No faltan en ella ninguna de las noticias que, sobre los
periódicos de esta ciudad, he adquirido en mis largos años de
coleccionista, y encuentro algunas que son para raí completa-
mente nuevas.
Trabajo como el que vd. ha emprendido y realizado se-
ria meritorio y útil aun en los países en que se encuentran á
mano y bien organizadas las colecciones de los libros y perjó-
dicos nacionales; pero entre nosotros, donde no existe colec-
ción alguna medianamente completa en las Bibliotecas Públi-
cas ó parlienlares, donde, los mas felices y asiduos coleccio-
nistas,—condenados á ir reuniendo hoja por hoja, — no tie-
nen guia y son sorprendidos á cada paso por la existencia,
le que no tenían noticia, de folletos y periódicos del pais, el
trabajo de vd.,mi estimado Señor Zinny, es un esfuerzo su-
premo de vocación y laboriosidad.
Usted mismo nos indica que su trabajo no debe consi-
derarse completo, ni era posible que lo fuese; pero es muy
superior á cuanto podía esperarse en el estado fragmentario
<\o nuestras colecciones.
Mucho ha hecho vd. y mucho ^^• Ii.hm por vd., pues su
Irabnjo provocará invesligncioncs v rectiíicncioiies que irán
haciéndolo rada dia mas útil.
III.
biblíogragía. S97
Felicitándolo á vd, por él, agradeciéndolo como lo agra-
decerán todos los que se dan al estudio de nuestras cosas, ha-
go sinceros votos porque publiquíí pronto su interesante li-
bro y porque este libro alcance la protección que merece.
De vd. afectísimo y seguro servidor Q. B S. 31.
Andrés Lamas^
S. c. abril 10 de 1S66.
Señor D. A, Zinny»
Muy señor mió:
Devuelvo á usted los manuscritos de la '^Bibliografía pe-
riodística" después de haberlos examinado con alguna deten-
ción, y tengo el gusto de decirle por escrito io que ya le ten-
go espresado diversas ocasiones de palabra, á saber— que la
bibliografía periodística ó noticia de todos los periódicos que
han circulado en Buenos Aires, es un trabajo cuya utilidad
no puede ponerse en duda.
La prensa periódica es la manifestación diaria de la vi-
da de un pueblo, y por consiguiente, será siempre necesarib
recurrirá los periódicos, cuando se quiera saber qué pensaba
ó qué hacia ese pueblo en|un monijnto dado de su historia. F&-
cRitar esta averiguación es loque usted se ha propuesto ve-
rificar con una laboriosidad y entusiasmo de que soy testigo;
— a tal punto que ha logrado usted hacer en pocos dias lo que
parece debería ser obra de largos meses y de una acumula-
ción lenta de materiales.
Para formar juicio sobre la apreciación que usted hace de
las tendencias de cada periódico, seria necesario tenerlos to-
58
59» IJL REVISTA DE ffOEISOS AIRES.
dos á la vista para recorrerlos con esta determinada inleii-
eion* esta tarea me es imposible, 'y aunqin» conozco en ge-
neral la prensa de mi pais desde que apareció con el sigla^
no puedo aventurarme ni á aprobar del todo las O()iniones
de usted ni á censurarlas, pues la materia es mas grave que
loquea primera vista parece. El punto mas delicado es la
indicación de los Redactores, pues no es justo cargarles con
la responsabilidad que no hayan contraído algunos de nues-
tros hombres públicos que han escrito para llenar columnas
de diarios, lo que puede suceder muy bien en caso de error
ó malos informesen que puede inducirse con la mejor buena
fé.
Pero flo trepido en repetirle que asi tal cual es su biblio-
graQade la preusa periódica, desearla verla impresa en for-
ma de libro, pues ella facilitaría mucho el trabajo de los in-
dagadores, y seria un documento que baria honor al país en
donde desde tan temprano y con tanta estension se han ilus-
trado las materias de interés público por medio de la prensa.
De esto último da un testimonio elocuente el todo del traba-
}<3 de usted como que reasume en un cuerpo el espíritu dfla
literatura y de la polílioa del pueblo argentino, espceialraen-
le desde 1810 hasta la época memorable de la desaparición
del régimen de las facultades eslraordinarias.
Si puedo ser útil á usted para promoverentre misamigos^
II ¡la suscripción para imprimir su obra, hágame usted favor
de indicármelo, y no ahorraré diligencia para que los deseos
de ubled — á este respecto— se cumplan, al menosen cuanlode
mi dependa. — Considero como un deber de buen ciudadano
i.1 alentar por todos los medios á mi alcance, el gusto por los
estudios históricos con relerencia á los hechos patrios. I i
Uibiiograliade usted sirve á estas miras de una manera prin-
bibliografía. ,^i9í)
cipal y por lo tanto desearía vería impresa cuanto antes.
De usted muy atento seguro servidor, Q. B, S. M.
Juan María Gutiérrez,
Casa ííe Vd. Abril 15 de 1866,
IV.
Señor don Antonio Zinny,
Eslimado señor.
He leido coa mucho interés su importante trabajo bajo
el (ilulo — Bibliografía periodística de Buenos Aires hasta la
caída del gobierno de Rosas.
Cualesquiera que haya tenido que hacer la mas lijera
indagación sobre nuestra historia, comprende fácilmente el
improbo tral)njo que demanda ol examen de documentos ó
la lectura de antecedentes, que hasta hoy ni se encuentran
reunidos ni mucho menos clasificados. Por laborioso que
fuese el historiador ó cronista de nuestro pasado, se encon-
traba arredrado por los serios obstáculos de la carencia de
fuentes de fácil estudio; muchísimas veces ignorando donde
debería aprender, no digo la verdad, sino los medios para de-
ducirla. Otras veces era mas seria la dificultad, pues no
ignorando loquedebia consultarse faltaba saber quien poseye-
ra el diario ó documento; porque nuestra Biblioleca pública
no posee las colecciones completas de todos estos, ni presta
los servicios á que está llamada por las pocas horas que per-
manece abierta. De manera que, cuabjuier estudio sobre la
historia del pais se encuentra lleno de dificultades, €x¡jc! mu-
cha consaaracion y empeño.
En medio de este caos se ha emprendido felizmente^
000 LA RKVISTA DIS BUENOS AIRES.
con diversos objelos, investigaciones útilísimas en los últi-
mos tiempos: el señor Trelles en el Registro Estadístico^ el
doctor Gutiérrez en su Bibliografía de la primera imprenta
de Buenos Aires hasta 1810, y últimamente usted en el ma-
nuscrito que tengo ante mi vista. ToJos estos trabajos van
aglomerando preciosos antecedentes, indicando la ruta en
medio de la confusión.
La bibliografía de todas las publicaciones parióJísticas
de Buenos Aires, servirá admirablemente al bistoriador; no
solo revelando la existencia de diarios y periódicos cuyo re-
cuerdo estaba perdido, sino indicando las bibliotecas par-
ticulares ó públicas donde se encuentran. No puede po-
nerse en duda la importancia de la prensa periódica para el
bistoriador: ella revela las ajitacioncs y las pasiones del mo-
mento, muestra hasta en su misma exajeracion la tendencia
de los partidos y las necesidades de una época. Aun cuando
nuestros diarios no pueden blasonar de decir siempre
la verdad, en la misma ocultación de esta, en los medios de
que se valen para influir en la opinión pública, encontrará el
bistoriador elementos preciosos para juzgar del estado social
del pais y de la lucha de las ideas.
"La mejor crónica de las naciones son los diarios, dice
Leonardo Gallois, cuando son libres: los pueblos que no
han tenido el gran libro donde cada ciudadano haya podi-
do narrar lo que ha visto, lo que ha oido referir, loque le han
enseñado sus investigaciones, han sustraído sus «n'hivos á
las generaciones siguientes: donde falta esta clase de reperto-
rios cotidianos de los hechos y de los gestos de la tribu, no
puede exislir verdadera historia nacional, y el historiador
futuro se encontrará reducido á copiar los escritores á
Siu Ido. »
bibliografía. 601
Tan cierto es este juicio que el estudio de la época colonial
que ha carecido de este archivo, está erizado de dificultades.
Catalogar metódicamente todas las publicaciones perió-
dicas, número deque se compone cada colección, y apuntar
ligeramente la misión desempeñada porcada diario ó perió-
dico, es facilitar el conocimiento de nuestra historia. Usted ha
emprendido esta dificilisima tarea y ha tenido la suerte de
darle cima, venciendo grandisimos inconvenientes.
Su librocomprende la noticia general de todas las publica-
ciones periódicas desde 1801, en que se publicó el primer
periódico, hasta la caida del gobierno del general Rosas en
1852. Sobre muchos de esos periódicos sus noticias son
importantes y curiosas, y sobre todo consultándolo se tieue
la certeza de lo que constituye una colección completa de
cada uno de ellos, lo que si bien pacece ahora fácil, era de
muy difícil averiguación antes de sus indagaciones.
Ha comprendido usted que entre la multitud de diarios y
periódicos, hay dos cuya importancia exijia un trabajo espe-
cial, ha emprendido la laboriosa tarea de hacerles un ín-
dice.
La Gaceta del Gobierno de Buenos Aires de 1810 á i8"2l,
contiene preciosísimos antecedentes para el estudio de aque-
lla época, su examen es indispensable^ pero ahora esa lec-
tura se ha facilitado por el índice que usted ha formado.
La Gaceta Mercantil desde 1823 hasta 1852, es un dia-
rio que no puede dejar de consultar el historiador que estu-
die este periodo histórico. El índice que usted ha escrito
hace posible ese estudio. Lástima es que usted haya teni-
do que limitarlo á 1836; pero comprendo los inconvenientes
vencidos, y creo no le habrá sido á usted posible continuar
ese índice. La Biblioteca pública no posee esa colección
602 IJí REVISTA DE BCEiNOS AiaES,
completa, apesarde haberse impreso en abundante número
durante su publicación.
Su libro, pues, no liepido en llamarlo libro de con-
sulta para el indagador futuro de esas épocas; servirá de
guia á aquel que quiera darse cuenta de nuestro pasado,
indicándole las fuentes de estudií» pnra descubrir la verdad:
y la histoiia podrá dejar de ser entre nosotros descarnadas
crónicas ó panegíricos de héroes levantados como enseña
para los partidos.
fAsi repetiré aquí, dice Mr. Gallois, lo que he dicho
muchas veces: que es en los diarios donde se encuentra
solamente los materiales propios para establecer la historia
de nuestra gran revolución. » Lo que dice el escritor francés
es exactísimo aplicado á nosotros.
Reconocida la importancia del estudio deldiarismocomo
elemento histórico, todo loque tienda á facilitarlo, á hacerlo
posible, es un verdadero servicio prestado al pais. Este es
fu mérito, estimado señor.
El simple catálogo de todos los diarios liabria sido una
adquisición; pero usted ha hecho mas. Los ha catalogado por
orden alfabético y cronolójico para facilitar la consulta, y no
se ha limitado á dar el nombre del periódico, sino una breve
noticia del carácter y tendencias de cada uno. De manera
que leyendo su libro, puede ya uno saber cual es el periódico
que se necesita consultar, según el objeto que se proponga,
y en algunos, hasta el número del diario donde se encuentra
la materia que se busca.
La simple estadística cronológica que usted ha formado
de lodos los periódicos, muestra como eu relieve el estado
del pais
':■' (le IhOl coji.j'lt lit iiiiiilt/; ni un solo periódico en
BlBL10CiK\FlA, 60S
€l vastísimo territoriü del Vireiuato de Buenos Aires, La
metmpoli no permitía la existencia de esos archivos cotidia-
:0S que hoy formarían el proceso de su mal gobierno; me-
cí rosa . como lodo el que manda con injusticia, la prensa periódi-
ca la aterraba, porque indudablemente seria precursora de
la emancipación. Apenas permitía la impresión de libros
místicos, como se revela por el trabajo del doctor Gutiérrez.
De 1801 hasta 1815 ¡ cuan lento es el movimiento de la
prensa! £1 espíritu aletai^ado durante el gobierno colonial
se mueve con una lentitud que desespera. Esto revela el
estado intelectual en que nos dejaba el gobierno español.
En 181o lOvS espíritus empiezan á ajiíai-<'\ v . :i .m >i .^f^^^
se publican siete periódicos.
Ese movimiento crece ó decrece en lósanos sucesivos.
y se sienten las a j ilaciones de las masas en los periódicos de
1820 y 1821; en estos anos se publican, diez y siete periódicos
en aquel, y diez y ocho en este.
El año de 1822 revela un movimiento intelectual inusi-
tado, la lucha de las ideas toma calor y los espíritus necesi-
tan dt 1 debate de la preasa diaria; veinte y tres periódicos
apai^cen en aquel año. ¿No es cierto que la simple estadís-
tica vaindicandoel movimiento progresivo del pais? Y esto
se muestra por la sola lectura de los números! Si exa-
minásemos ahora ¡as materias de que se ocuparon esos pe-
riódicos, que claros se verían los hechos! Sobre todo snrji-
ria la verdad histórica, envuelta hasta hoy frecuentemente
en la bruma de las jiasiones de bandería.
El año de 1825 solo se publican trece ^k l.. ..w-, a lu-
cha parecía en calma. Viene el año de 1S27 y nueva
actividad; veinte y dos diarios se publican.
£o 1831 llegaix>o al número de 31 periódicos.
Lii piviisa pM'ioJioa ainiiíiilíi siLMiipre (|ii<í iiay ajítacío-
nes; porque entonces los partidos necesitiíii de ese ciernen lo
poderoso de proselikismo. Cada partido, cada facción,
establece un órgano desús ideas para influir en ki opinión
pública. Kn 1833 se publican 43 periódicos; es el ano 09
mayor 'movimiento periodístico desde 1801 hasta 1852.
Durante el largo gobierno de Rosas jque decadencia eii
la prensa! que mudez! La libertad babia buido, y la prensa
periódica no vive sino de libertad 1
Su libro sujiere reflexiones infinitas, y me estenderia
demasiado si me dejase llevar por el deseo de decirle cuanto
me ocurre.
Tan interesante se ha considerado en Francia el estudio
de la prensa periódica, como elemento histórico, que Mr.
Gallois ha publicado dos notables volúmenes bajo el título:
Hisioire des Journaux et desJournalistes de la revolution fran-
foí/íe (1789— 1796.) De manera que ya se ha escrito hasta
la historia de los diarios. Tal vez su libro inspire el deseo
de hacer esludios especiales sobre los periódicos mas impor-
tantes y sobre sus redactores, el campo es vasto y ofrece
inagotable riqueza.
Al terminar manifestándole mi opinión sobre su libro,
(omo usted ha tenido la deferencia de pedírmela, no puedo
menos de felicitarlo por la contracción que revela su laborío^
so trabajo, que espero dé usted á luz cuanto antes.
Soy de usted muy átenlo servidor.
Vicente G. Quesada.
V.
Señor don Antonio Zinny— Presente.
Eslimodo oniigo. Como recopWador de papeles y obje-
605 BIBLIOGRAFÍA.
tos americanos, he sido agradablemente sorprendido al re-
correr su trabajo sobre «Bibliografía Periodística « del Rio de
la Plata y Repúblicas adyacentes, desde el principio de este si-
glo hasta la batalla de Caseros en 18o2.
Jamás pensé hubiera realizado tan pronto el proyecto
que me comunicó al embarcarse para Corrientes á fines de
mayo de 18G5 — pues sinembargg de que conocia su mucha
contracción como educacionista desde que llegó á esta ciu-
dad en el mes de abril de 184.2— creia obra romana llevar á
cabosu propósito, por líisdiQcultades que forzosamente ten-
dría que vencer, como es fácil suponer, si se atiende á la
dispersión de los elementos que debian servirle de andamio
para la construcción de su obra.
Empero, con la cooperación de \o¿ que sacrifican tiempo
y dinero en salvar de la destrucción documentos, que son
contados los que saben apreciar y los mas miran con indife-
rencia—todo se ha superado, y cabe á un hijo de la antigua
Calpe la envidiable gloria de suministrar á los coleccionistas
presentes y futuros de estos paises, la llave maestra, para el
mejor éxito de sus fatigosas investigaciones — beneficio que
redundará mas inmediatamente en bien de mi patria, cuya
historia está aun por escribirse.
Si su trabajo, abrazando una época tan estensa y tem-
pestuosa, essuceptible de algunos errores que usted como lo
presumo, irá salvando por medio de suplementos— uo^or e<?o
es menos meritorio, por la proligidad benedictina con que ha
sido desempeñado y las notasque lo enriquecen.
Reciba pues, mis calorosas felicitaciones, por el impor-
tante continjente que lleva á las letras argentinas, y también
mi agradecimiento por el honor que ha querido dispensar-
606 LA REVISTA DE BUENOS AIRES
me sujetando aquel á la humilde opinión de su afmo. ami-
go y S. S.
Ángel J, Carranza.
Casa de V., Suipacha 3/i9— Mayo 1. ® de 1866.
VI.
Al terminar ^sta Introducción, ruego á los eruditos se
dignen hacerme conocer los errores ú omisiones que obser-
varen en mi libro. Sus nombres serán mencionados en las
rectificaciones del suplemento con que concluirá la 1 ^ época
de la «Bibliografía periodística de Buenos Aires. »
A. ZlISNY.
BIBLIOGRAFÍA DE LA PRIMERA IMPRENTA DE BUENOS
AIRES
Desde su fuadacion hasta el afio 1810 inclusive
ó
Catálogo de las producciones de la imprenta de Niños Expó'
sitos, con observaciones y noticias curiosas,
DESDE EL AÑO i 781 HASTA 1810,
PrcGcdlda de una biografía del virey don Juan José de Vértiz y de una
disertación sobre el orijen del arle de imprimir en América
y especialmente en el Rio de la Plata.
(Continuación.) (1)
(52pág. ín8.'
123. Trisagio para venerar á la muy Augusta y
Santa Trinidad compuesto por el R. P. Fr. Eugenio de
ía Santísima Trinidad. Con el superior permiso. Reim-
1. Véase la pajina A33
608 Li UfcvisTA DE BUE.VÍiS AÍRES-
pres3 en Buenos Aires. En la Real imprenta de Ni-
ños Expósitos. Año 1805.
(32pág.in8.")
Keimpresioii exacta del que se publicó por la primera
vez en esta imprenta el añi> 1781.
124. Declaración general de las personas que
pertenecen h la jurisdicción eclesiástica castrense, y
de los privilegios que respectivamente deben gozar;
hecha en virtud de los Breves Apostólicos por el Exrao.
señor Cardenal de Sentmairat, Patriarca de las Indias,
Vicario general de los Reales Ejércitos y Armadas, y
aprobada por S. M. en Real orden de 10 de julio de
180i. Reimpreso en Buenos Aires en la Real impren-
ta de Niños Expósitos. Año de 1805.
(16 pág.in¿i.°)
125. Devoto ejercicio del Patriarca San Joseph
para todos los dias diez y nueve de cada mes.
Con las licencias necesarias. Buenos Aires en la
Real imprenta de los Niños Expósitos. Año de 1805.
(30 págs. ¡n8.®)
En el prólogo de este librilo impreso con tipo grande y
bien claro, se lee lo siguiente: uDice el P. Boluirsde la Com-
pania de Jesús: (Las cosas que son imposibles, según el curso
ordinario de la Divina Providencia, por la intercesión del Se-
ñor San Joseph se consiguen.»
En el mismo prólogo leemos lo siguiente acerca del nú-
mero tan encomiado por el sabio autor de las Partidas «El
número siete es número plausible en la gracia, en la natura-
leza y en el arte, en el cielo y en la tierra, en los ángeles, y
PRIMER4 IMPIVENTA. 609
en los hombres y aun en el mismo Dios. Este número es
peculiar del señor San Jí)séph, porque en él se comprenden
sus principales misterios, siete de dolor y siete de gozo • • • . »
Para el caso en que los devotos quisiesen cantar estos
gozos-dolores, seencueiitran desde la pág. 25 unas cuartetas
eiidecasilabas hechas por poeta de poco oido como lo de-
muestra la primera que es al pie déla letra asi:
Excesiva Joseph es tu amargura
Viendo preñada la que veneras pura
jMas es mayor tu gozo al ver que encierra
Su vientre al que no cabe en cielo y tierra.
1806.
126. A la reconquista de la capital de Bueno .
Aires por las tropas de mar y tierra, á las órdenes del
capitán de Navio, don Santiago Liniers, el 12 de
agosto de 1806. A¿ fin: con las licencias necesarias.
Buenos Aires: En la imprenta de Niños Expósitos.
Añc 1806.
(3págs in /i.®)
Es la primera edición de la oda que se halla co2i este
mismo titulo [en la colección de los «Cantos» de Prego de
Oliver. fVéase el N'' i9o de esfa bibliografía.) (1)
(Ij La biblioteca del periódico publicado en Montevideo con el tílulo
«'Comercio del Piala," dio á luz «na compilación de documentos relativos
á sucesos del üio de la Plata desde 1806," bajo la dirección de los señores
doctoras don Valentín Alsina y don Vicente F. López. Esta ccmpilacion
corre en un volumen de 706 págs. in h- * de dos columnas— Montevideo
1851, y puede consultarse con provecho para informarse de los aconteci-
mientos que se relacionan con las invasiones inglesas.
La obra esta dividida en tres parles a saber:
LA REVISTA DE BUENOS AIRES. 610
127. Método fácil de evoluciones, y fuegos en
que deben instruirse los Tercios Voluntarios de infan-
teria, destinado á la defensa de la capital de Buenos
Aires, sin embargo de lo prevenido por ordenanza,
con respecto á la escasez de estas, y circunstanciis de
estos cuerpos, dispuesto por el Mayor General de in-
fantería con acuerdo de los SS, Comandantes de
aquellos, y aprobación del Señor Comandante Gene-
ral don Santiago Liniers,
8 págs. ÍQ ¿I.® Sin lugar de impresión ni designación de la imprenta
El Mayor General que firina este Método, es don Cesar
Balbiani; octubre de 180G.
128. El comandante general de la expedición
destinada á la reconquista de Buenos Aires, da parte
de las particularidades aeaecidas en este glorioso su-
ceso de las armas de S. M.
(15 págs, in U» "^ sin indicación de imprenta ni del año de la impresión.)
Es una nota firmada |)or don Santiago Liniers, en Bue-
nos Aires á 10 de agosto de 1806, dirigida al Exmo. Señor
Principe de la Paz, Generalísimo de los Reales Ejércitos y
Armada. La última página contiene un estado Je la artille-
ria y armamentos tomados á los ingleses.
1. ® La conquista ú ocupación acaecida el 27 de jimio de 1806 has-
la el 12 de agosto de esc año, esclusive.
2. ® La reconquista oi)lcn¡da en aquel dia hasta fines de junio de
1807.
3. Segunda invasión ó si a la Defensa obrada el 5 de julio siguiente
con todo loque se^ siguió hasta un añodespui?s.
PRIMERA IMPRENTA. 6H
129. A la gloriosa memoria del Teniente de
fragata don Agustin Abren, muerto de resultas de
las heridas, que recibió en la acción del campo de
Maldonado con los ingleses el dia 7 de noviembre de
1806. Su amigo don Joseph Prego de Oliver. AI
fin — Con superior permiso. Buenos Aires: en la Real
imprenta de Niños Expósitos. Año 1806.
(/l jyágs, in h. ® sin foliatura,)
Primera edición. La 2. ^ se hizo en 1808 formando
parte de los «Cantos» del autor. — véase elN.* d95 de esta bi-
bliografía.
130. Proclama del ilustrísimo señor don Rafael,
obispo de Epifanía, a los Vlreynatos de Lima, Buenos
Aires, y Presidencia de Chile-
{IxpagSt in Zi.® sin foliatura'^ sin lugar de impresión,)
Fechada en Rio Grande á i25 de diciembre de 1806.
131. Exmo. Señor. Al fin: Exmo Señor Prin -
cipe de la Paz, Generalísimo de los Reales Exércitos y
Armadas.
(8 págS' in ti, ® )
Es el parte detallado de los sucesos de la reconquista.
La pérdida de hombres en esta acción es, según el General, de
200, por haber muerto la mayor parte de los heridos. Ase-
gura el mismo que mas de doscientos mil pesos han sido gas-
lados por el cabildo para hacer frente á las exigencias de ia
reconquista. La fecha de este parte es de 11 de octubre de
1806 y se refiere á otro de 16 del mes próximo pasado.
132. Sermón de acción de gracias, que con el
LA REVISTA DE BCENOS AlBES. Glá
plaus¡l)le luolivo de la restauración déla Ciudad y
Plaza de Buenos Aires, Capital del Virreynato del Rio
de la Piala, por las Armas Españolas, de que se reci-
bió noticia con Estraordinario en esta Ciudad de la Pia-
la, en dos de Setiembre: dixo en la Santa iglesia Me-
tropolitana de Charcas el dia cuatro del mismo en la
Solemne misa que se celebró con asistencia de la Real
Audiencia, Cabildos, Religiones y numeroso Pueblo,
el doctor don Matias Terrazas, Dignidad de Tesorero
de la misma Metropolitana, destinado el dia antes pa-
ra este objeto por el muy venerable Dean, y Cabildo
Sede vacante de dicha Sta. Iglesia. Con permiso de
los superiores. En la Real Imprento de Niños Expó-
sitos. Año de MDCCCVI.
(3A páginas U ")
Este Sermón está dedicado por el autor al muy ilustre
Cabildo, Justicia y Uegiraiento de la Ciudad de Buenos Aires.
En la «Advertencia Preliminar,» que comprende desde
la pág. 7 hasta lo 12, se dice que la noticia de haberse apo-
derado de la ciudad de Buenos Aires las armas inglesas, lle-
gó por un extraordinario el dia 22 de julio, es decir 25 dias
después de aquel acontecimiento, á la ciudad de la Plata. La
misma Advertencia, reflere fc impresión que causo tan infe-
liz nuevo, las medidasque en consecuencia tomóel Presidente
déla Real Audiencia don Ramón Garcia de L«ion y Pizarro.
Cuenta también, que estando este gefe á estramums de aque-
lla ciudad á las cinco de la tarde del 2 de septiembre, oyó una
corneta que anunciaba un correo. Salióle al encuentro y
>e halló con un estoaordinario que traia en lamunoMUiu
bandera encamada v con la caballeria llena de cascabeles
PRIMERA IMPRENTA. 615
por indicio de las buenas nuevas» que consistían en la glo-
riosa reconquista de Buenos Aires.
El editor de la «colección de arengas en el íoro, y es-
critos del doctor don Mariano Moreno,» dá en el Pr(?/'acío,
algunas noticias sobre la persona del doctor Terrazas, con
motivo de la generosa hospitalidad que dispensó a! primer
secretario de la Junta de 1810, cuando este completaba sus
estudios en la Universidad de Charcas. Era Terrazas, dice
el mencionado editor, de carácter grave» de juicio sano, de
una rara prudencia y de una' consumada habilidad en los ne-
gocios, y se distinguía en las letras por el ardor y el gusto con
que las cultivaba • • • • Aunque nacido en Cochabaiiiba, amaba
de preferencia á los hijos de Buenos Aires por encontrar en
estos la nobleza y lealtad de sentimientos que no se hallan
por lo común en los naturales del Perú •• •• Habia acopiado
con esmero una biblioteca que contenia los mejores autores
en religión, en ciencias, en literatura; y á mas las obras
de política y de filosofía que la Inquisición prohibía con
inexorable rigor. En esta biblioteca fué en donde el doctor
Moreno enriqueció en gran parte, el caudal de conocimien-
tos modernns que derramó en sus escritos antes y d<^spues
delí revolución, vulgarizándolas mejores doctrinas sobre
punios de goiderno y de economía- j)t>líticp. El doctor Tr^r-
razas falb^ció anciano des[)ues del año 1825.
133. Sermón predica-Jo en la iglesia de_ Predica-
dores de Buenos Aires, en a solemnisiaia acción de
gracias, que con asistencia de la Pi'eal Audiencia,
señor Obispo, Ilustre Cabildo, Prelados Regulares y
Pieal Colegio de San Garios, consagró á Maria Santísi-
ma del Rosario, el Señor Capitán de navio don San-
59
6f4 M REVISTA DE BUEI^OS AIRES.
liago Liniers y Bremont por haber reconquislada b;?-
xo su patrocinio i dicba ciudad, el doce de a^'oslo de
mil ochocientos seis. Con permiso de los Superiores,
Buenos Aires. Kn la Real imprenta de Niños Expó-
sitos. Año de 1806.
(36 págs. í» /í.®)
Este sena >n fué pronuncia Jo el día 2Í dt; agosto per el
R. P. ex-regente fr. Joseplí Igjiacío Grel i, de la orden de
Santo Di>inlngo. No se dio á la prensa hasta fines de di-
ciembre, á causa de la iiiodeslía del orador que se negaba á
Ccíder en este punto á las instanci )s de Liniers y «Ha reite-
rada suplica de muchos de Io> distinguidos ciu laJanos de es-
ta ciudad»» cono se Irje en la Ádoerlencia al íecíor.
131. Viaje apostólico de nuestro Santísimo Pa-
dre Pío Vil, á Fraijcia: Que á solicitud del Empsra-
dor Ndpoleon, y p^r el bien de la Religión Gitólicci y
salud espiritual de aquel populoso imperio, empren-
dió Su Santidad el 2 de noviembre del año pasado de
1804, y concluyó el 16 de mayo de 1805. Inserían-
se los discursos del soberano Pontífice al Sjcro Cole-
gio de Cardenales de la S. R. I., relativos al mismo
nsunto; y se dh una idea suscinta de los principales
sucesos y copiosos frutos de tan glorioso é importan-
te Viaje. Con las licencias necesarias. Buenos Ai-
res, En la Reo! Imprenta de los Niños Expósitos.
Año de 1800.
(G2 pAgs. in U' ®
Es una colección de piezas y frugmontos extractados de
of periódicos euro^Míoiícoa los discursos deSuSunliJai Ira-
PMMSRA IMPRENTA. 6Io
ducidos del latin. Parece que esta colección fué hecha en
Buenos Aires. La introducción colocada al frente de este
opúsculo, considera el viaje del Pontiflee á Paris como un
acontecimienio grande y estraordinario y como la mas per-
fecta reunión del sacerdocio y del imperio: ^ acontecí mié oto
interesante que debe exitar la gratitud y el júbilo de todos
los que aman el bien de la religión» la salud espiritual de los
hombres y el sosiego, felicidad y orden de aquella nación
la Francia) y de cuantas la rodean.»
Referiremos aqui, por lo que se toca con la tipografla,
un hecho curioso que encontramos consignado en los docu-
mentos de esta colección. Los establecimientos públicos de
Paris, se apresuraron, como era natural, á abrir sus puer-
tas para recibir aquel huésped ilustre, y entre ellos no se
quedó atrás la imprenta Real de Francia, cuyo director reci-
bió al Santo huésped con un discurso latino alusivo al insig-
ne favor que con semejante visita recibía aquel estableci-
miento. En seguida trabajaron todas las prensas, produ-
ciendo entre otras mil obras tipográficas, algunos grabados,
especialmente el retrato del mismo Pió VIL Kn cada una di
la« ciento cincuenta prensas puestas en movimiento, se im-
primieron otros tantos ejemplares de la oración dominical
en diversos idiomas vivos y muertos. De manera que el
Padrenuestro apareció reproduciído en 6¡lengHas asiáticas,
75 europeas, 14 africanas y 19 de los indijenas de Amé-
rica.
135. Razonamiento hecho por diez caciques de
los Pampas de Buenos Aires al M. L Cabildo de esta
ciudad, ti quien se presentaron el dia 20 de diciembre
de este año de 1806, perorando por si y á nombre de
CAC) LA HEVISTA l)E BUENOS AIRF.S.
Oíros seis caciques inmediatos suyos: y Respuesta de
dicho M. 1. Cabildo.
Con superior permiso. Buenos Aires en la im-
prenta Real de Niños Expósitos-Año 180G.
( h pags. in Zi. ® )
Eslüs eaciques felicitaron a I(>s**Podres de la Patria'
por haber cebado de casa á esos colorados (los ingleses) y les
ofrecieron 20,í 00 subditos áe guerra con cinco caballos cada
nno, armas de otros tantos si fuese necesario, para la defen-
sa del pais. Se mostraron también muy agradecidos al Ca-
bildo por la libertad de comercio que les permitía.
Estos actos diplomáticos de los indios eran frecuentes por
aquellos tiempos. Los primeros gobiernos patrios recibie-
ron iguales demostraciones de la fraternidad interesada de
los caciques, y en la Gaceta N. ® 70, correspondiente a) diez
de octubre de 1811, puede leerse una magnífica arenga que el
Presidente de la Junta dirijió al cacique Quinteleau y á su
* 'numeroso cortejo," en una recepción solemiKv —
136. El Publicista de Buenos Aires a, .,.// u(j/<c-
ntJ Beresford. Con licencia de los superiores. En
la Real imprenta de los Niños Expósitos — Año 1806.
( li pñgs. fo). )
137. Oficio que el señor don Santiago Liniers y
Bremonl^ General en Gefo de las tropas victoriosas
(11 la reconquista de Buenos Aires, dirijió al Mayor
General ingles don G jülermo Carr Beresford, después
de verificadn dicha reconquista.
. . {U pág. ful. )
Eslá fechado á 50 kW qgíisto 18i G. No indica lii im-
prento.
I'RIMCRA IMPRENTi. 617
Año 1807.
138. Razón de las pensiones vitalicias que el M.
í. G. de la ciudad de Buenos Aires ha asignado a las
viudas, huérfanos^ padres ó hermanos de los que falle-
cieron asi en la reconquista de esta capital verificada el
12 de agosto de 1806, del poder del Mayor General Gui-
llermo Garr Beresfí.rd que por desgracia la habia sub-
yugado el 27de junio dd mismo, como en las gloriosas
acciones del 2 al 5 de julio del presente año, en quecon-
tribuyeron á la total derrota del ejército inglés, com-
puesto de masdeohce milhombres de linea, que volvió
á invadirla al mando del Teniente General John White-
lock obligándosele á este á pasar por la vergonzosa capi-
tulación de evacuar, como lo hizo, las plazas de Mon-
tevideo, Maldonado, Colonia del Sacramento, y ambas
costas del Rio de la Plata; con espresion de los escla-
vos mutilados, cuyo valor satisfizo el Gubildo y que
también disfrutm de pensión anual, y de todas aque-
llas eventuales con que en igual forma se halla grava-
do para proporcionar la mejor defensa de estos domi-
nios; advirtiéndose que por las gravísimas atenciones
que en el dia cercan al mismo cuerpo, no puede por
ahora dar ai público una relación circunstanciada de
as inmensas erogaciones que para el mismo objeto
ha sufrido, y la verificará á la mayor brevedad po-
sible.
( U pags. foU — sin numeración ni indicación de la imprenta, )
El resumen general, qtie se halla al íin, con la fecha de 22
de diciembre de 1807, es como sigue:
618 Li REVISTA DE BUENOS AIRES.
Pensiones anuales.
Viudedades, inválidos y dotes 22,290
ArtilleriadelM. I. Cabildo 77,028
Real Marina...' 53,085 4*/»
Total 152,401 4'/4
La mayor do estas pensiones era la asignada á la viuda
de don Diego Alvarez Barañaga, de 500 pesos anuales.
139. Al Señor don Santiago Liniers, Brigadier
de la Real Armada, y Capitán General de las Provincias
del Rio de la Pialo, por la gloriosa defensa de la Capi-
tal de Buenos Aires, atacada de diez mil ingleses el 5 de
julio de 1807. Don José Prego de Oiiver. Oda, Ai
fin: Con Superior permiso. En Buenos Aires: En la
Real imprenta de Niños Expósitos: año de 1807.
{k págns. in 4. ° )
Primera edición de esta composición, reproducida en
los «Cantos á las acciones de guerra» etc. etc. Prego de Oii-
ver. fVéase el número 123 de esta bibliografía.)
140. Habiendo el Capitán General recibido por
el Correo de Chile estos rasgos de patriotismo, cree
de 8n deber hacerlos circular como una corta demos-
tración del agradecimiento que le merece este obse-
quio á los ¡lustres defensores de Buenos Ayres. Ai
fin: Con licencia. Buenos Aires: En la Real Impren-
ta de los Wiños Expósitos. Año Í807.
(7 pág. \ü lx° sin foliatura.)
Estos «Rafigos patrióticos) so componen de on oficio hk
PRIMERA IMPRENTA. 619
Liniers firmado por cuatro caballeros de Santiago de Chile,
dándole cuenta de las exequias que se habian hecho en aque-
lla ciudad á la memoria de los valientes que espiraron en
Buenos Aires por su defensa contra los ingleses, de una «Bre-
ve descripción» de esas exequias, y de una alocncion á las
señoras de Buenos Aires-
141. Razón de los donativos que en virtud del
oficio circular del M. I. G. de «sta capital de 27 de
enero del presente año,) se le han dirigido hasta el
día, de las Provincias delJReyno, é introducido en sus
fondos para el socorro de viudas, huérfanos, inváli-
dos y otras graves erogacion-es que le causan la pre-
sente guerra contra la nación Británica: cuyos dona-
tivos se manifiestan al público para satisfacción de los
contribuyentes, y noticia también de la lealtad y no-
ble entusiasmo con que aquellos fieles y generosos
habitantes han contribuido con sus intereses á la de-
fensa de esta capital, y conservación áe la suave do-
minación del mejor de los Monarcas en todo este vas-
to continente.
(26 págs. in A. ®) sin íecha y sin indicación de ia imprenta,
Rldonativo de las Provincias del Vireynato as-
cendió á la suma de S 80,142
El de las señoras de Chile >. {),495
ti donativo general de los vecinos de Chile • • »» 7,743
El de la ciudad de la Plata » o,000
El del clero déla Paz-.. - - .-•• ;; 7,96G
EJ donativo de Oruro - * .... „ á,028
Total.... 112,576
6Í0 LA AEViSTá DE BCExNOS ilRES.
A estas cdiitidaJes üabria qiie agregar el ünporie del do-
nalivude la ciudml ycaiupaua de Buenos Aires, cuya relación
se publicó líunbien en 4 págs. co¿i elsiguiente titulo.
Relación de las cantidades ofrecidas y cobradas
por el M. I. nabilílo de esta Capital, de los vecinos de
ella que subscribieron en la Proclama de 23 de sep-
tiembre de 1806, y otros que lo hicieron por separado
para ayuda del vestuario y sueldo que se paga por el
mismo Cabildo al cuerpo de arlilleria de la ciudad,
compuesto de siete compañías de á 65 hombres cada
una, con sus respectivos cabos y sargentos, Plana Ma-
yor y demás oficialidad correspondiente, que se hallao
acuarteladas y en actual servicio desde primero de
octubre de 1806.
Lit suma de esla suscripción asoitMide á la cantidad de
17444 pesos 'recolectada hasta flnes de diciembre de 1807.
142. Relación circunstanciada de los premios
de libertad que ha concedido el M. 1. C de la capital
de Buenos Aires á la esclavatura de ella, por el mérito
que contrdjo en su defensa el dia 5 de julio del pre-
sente año de 1807, en que va incluido el orden que ha
observado para su distribución, y la noticia de los que
dispensó el señor gobernador y capitán general ci
nombre de S. M, (que Dios guarde:) y de los que si-
guiendo estas nobles ideas, franquearon los cuerpos
voluntarios, y particulares que en ella se expresan.
Al fin: Con licencia. Buenos Aires. En la Real im-
prenta de los Niños Expósitos. Año de 1807.
PRIMERA IMPRENTA. 6:21
(12 págs. in 4. * )
El Cabildo, en acuerdo de lo de octubre de 1807, con-
vino en dar libertad por sorteo á veinticinco esclavos de los
que acreditasen con dacumentos haber ocupádose en defensa
de la patria en los dias del ataque de julio de aquel mismo
aíio, verificado por las tropas inglesas. Esta idea, aceptada
por el gobernador y capitán general se realizó á las cuatro de
la tarde del dia 1^2 de noviembre, cumple años del soberano
español, con el ceremonial siguiente que copiamos de la a Re-
lación circunstanciada-» «Dispuso el* Cabildo en la calzada
frente á sus casas capitulares y bajo de sus balcones, un ta-
blado de una y cuarta varas de elevación, 9 de frente y 5 de
fondo, circundado de balaustrada, sin mas ingreso que uno
por bajo de los arcos del edificio principal á la izquierda del
tablado. Este se adornó coa toda la decencia que exigían
las circunstancias del acto y solemnidad del dia: tal como el
revestimiento exterior desde el piso en que terminaba el ba-
laustre hasta la calzada, alfombras en toda su estension, el
docel en el fondo en que se colocaron los retratos de nues-
tros augustos soberanos, su correspondiente sitial, cojines,
rica sillería y sofás en el fondo y costados. Sobre el balaus-
tre que miraba á la plaza, y en cada una de sus estremidades
se colocó una especie de barrilete que teniendo su movimien-
to de rotación sobre sus ejes, situados sobre pequeños pedes-
tales, servia aquel para hacer girar en torno las bolillas que
contenían, comprehension de las cédulas en que estaban es-
critos los nombres de los que entraban al sorteo, y el núme-
ro de premios concedidos, interpolados eoü las cédulas
blancas que componían otro igual á aquel.
«Para hacer mas m^igestuoso el acto, igualmente que
para evitar los desórdenes, se pidió á la plaza el competente
G22 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
número de tropos de infanteria y caballería de los cuerpos
voluntarios. Efectivamente, concurrieron piquetes de infan-
tería de los tercios de Patricios, Miñones, Arribeños, Par-
dosy Negros, con sus respectivas banderas: formaron un cua-
drilongo con mas ancho que el que presentaba el tablado y
toda la estension que admilia su fuerza hacia la Recoba, de-
jando en su centro un espacio desembarazado de gente, y el
terreno competente para la colocación de agraciados entre
aquella formación y el tablado. A la espalda de aquel cua-
drílongo de infanteria formaban otro los piquetes de los es-
cuadrones i." y 2.** de Húsares y toda la escolta del señur
capitán general con vista al centro, dejando entre una y otra
formación una calle que circula el cuadro central. Era in-
menso y lucidísimo el concurso de gentes que ocupaban los
balcones de las casas capitulares, azotea de la Recoba y pla-
za. Presentaba aquel aparato, tropa, espectadores y concur-
rentes al sorteo elmas vistoso golpe de vista que puede ima-
ginarse; contribuyendo á hacer mas agradable el es4Jectá-
culo los coros de música, que colocados en el frente del ta-
blado, tocaban alternativamente con las délas tropas.»
El total de los esclavos sorteados fué de 70, contando
con los 30 del Cabildo. El general á nombre del Rey con-
tribuyó al sorteo de 25 y los cuerpos militares siguieron el
buen ejemplo hasta completar el dicho total de setenta escla-
vos.
Fr. Cayetano Rodríguez celebró este acto generoso con
una tierna composición poética que es la correspondiente al
N." 162 de esta bibliografla.
143. Colección de lodos los papeles que con di-
ferentes motivos, con ocasión de 'os varios -ucesos do
PRIMERA IMPRENTA. . 625
as armas españolas ea las bandas meridional y sep-
tentrional del Rio de ^a Plata, invadidas repetidas veces
por las armas y exércitos ingleses; publicó el Ilustrisi-
mo Señor don Benito María de Moxo y de Francoli, Arzo-
bispo de la Plata: se inserta un discurso del señor Pro-
visor del Arzobispado. Con licencia. Buenos Aires:
En la Real imprenta de los Niños Expósitos. Año de
1807.
(Zi5 págs. in Zi o )
Esta colección contiene los siguientes escritos:
Manifiesto de un amante de su Rey, de la patria y dek
verdad, en obsequio de estos sagrados deberes, para desva-
necer las codiciosas ideas de los enemigos que acsidental-
mente han entrado en Buenos Aires.
Edicto espedido con motivo de la noticia de la toma de
Montevideo por las armas inglesas.
A los amados fieles en nuestra ciudad de la Plata.
Oficio del muy Ilustre Ayuntamiento de Buenos Aires.
Contestación.
Oficio al exmo. señor don Santiago Liniers.
Oficio del exmo. señor don Ramón Garcia Pizarro, Pre-
sidente de Charcas.
Contestación.
Edicto espedido de resultas de la plausible noticia de la
derrota de las tropas inglesas y completa victoria de las arméis
españolas en la capital del Rio de la Plata.
Carta á la Reverenda Madre Priora y comunidad del Reli-
gioso Monasterio de Santa Catalina de la ciudad de Buenos
Aires. [De esta carta hay una edición por separado en opágs^
in 4. '^)
G24 I.V REVISTA DE mTNOc Mfirc.
Di-uHirso <[iM' na Junta general del venerable clero de
la ciudad de la Plata, celebrada en 18 de agosto de 4807 para
abrir una suscripción voluntaría á favor de las fain illas po*
bres de la Capital de Buenos Aires que quedaron huérfanas
de resullas de los sangrientos combates en los dias 2, o, 4, 5
y 6 del próximo julio; pronunció el doctor don Luis Marie
de 3Ioxo y de López, Provisor y Vicario General del Arzo-
bispado.
Oficio al M. 1. Ayuntamiento de la Capital de Buenos
Aires.
Carta al seuor don Martin de Alzaga, Alcalde de primer
voto de la Capital de Buenos Aires.
144. Carta á la Reverenda Madre Priora y Co-
munidad del Relijioso Monasterio de Santa Catalina de
idL ciudad de Buenos Aires. Aljin: con licencia de los
superiores. Buenos Aires. En la Real imprenta de
^ de los Niños Espositos^-Año de 1807.
(5 pájs. iu ® )
Esta carta está firmada por el Arzobispo de Charcas, don
Benito Maria de Moxo y de Francoli ú 15 de agosto de i 807.
145. Carta encomiástica congratulatoria del M.
I, Cabildo de la M. N. y L. Villa de Oruro al M. I.
Cabildo de Buenos Aires, por la reciente gloriosa de-
fensa de esta capital contra el ejército inglés, que eu
número demás de 10,000 soldados de tropas de linea
la invadió: v el acuerdo Capitular celebrado por aquel
mismo ilustre cuerpo sobre las públicas demostracio-
nes qne resolvió. 1/ ///I : con licencia. Buenos Aires. En
la Real imprenta de los Niños E.positos — año 1807^
PRIMERA 13IPREMÁ.
625
(lopag,in¿l,®)
Al fin de esta carta se encuentra el Acuerd(> del Cabildo
de Oruro, disponiendo la construcción de la lámina de plata
de Pina cuyo reeihimiento ea Buenos Aires se describe en el
número 188 de esta Bibliografía. La carta encomiástica ea-
mienza así: ''Al pueblo generoso, al fidelísimo, al esforzado,
al triunfador, al invencible, no son adaptables los efímeros
vulgares encomios" • • • • El estilo descubre al autor, que de-
bió ser el Doctor don Eusebio del Portillo y Garay, Alcaldeordi-
nario de 1er. \ot() de la Municipalidad de Oruro, quien se
creia, probiblemente, descendiente del ilustre vascongado fun-
dador deBuenos Aires.
146. Oficio de enhorabuena que ha pasado el
Iluslrísimo señor Arzobispo déla Plata -al Exmo. señor
Gobernador y Capitnn General de las Provincias del
Rio de la Plata con niotivo de la gloriosa defensa exe-
cnlada el dia 5 del pasado Julio.
\h pág Í!i /j. - sin foliatura, ni indicación de iinprnta ^
Este oficio se halla incluido en las piezas que componen
ia "Colecion de todos los papeles etc." correspondiente al
número 145 de esta bibliografía.
147. Poema panegírico de las gloriosas proeaas
del Exlentísinio señor don Santiago Liniers y Bre-
mond, Biigadier de la Real Armada, Presidente de la
Audiencia Pretorial, Gobernador polilico y militai»,
y Capitán General del Rio de la Plata, dirigido en ob-
sequio de su Exelencia y demás personas y gremios
que han conlribuido a la defensa de nuestro patrio
626 LA ERVlSTA DE BCEISOS AIBES.
suelo en dos ataques contra la Nación británica. Por
el Doctor Joseph Gabriel Ocampo, Cura y Vicario de
las Doctrinas de San Juan Bautista de Tinogasta, Par-
tido de Cataniarca, Provincia de Córdoba del Tucu-
man. Con licencia. Buenos Aires. En la Real Im-
prenta de los Niños Expósitos. Año de MDGGGVII.
10 pág, in ¿i. ® , ichisa la del titulo.
La dedicatoria está datada en la **Ríojade Córdoba del
Tucuman" á 1. ® de setiembre de 1807.
Este **Poema/' se compone de 40 décimas, de cuyo mé-
rito dará muestra la G. ^ que copiamos á continuación.
Cuando bago reminiscencia
De vuestra brillante gloria,
El Marqués de la victoria
• Resucita á mi presencia:
La fama con impaciencia
Ya quisiera colocarte
En las alturas de Marte,
Para que el mundo conozca
Que todo rival es mosca
Contrapuesto tal baluarte.
H8. Demostraciones del Comercie de Cádiz en
reconocimiento de la gloriosa defensa de Buenos Airdís
el 5 de julio de 1807. Al fin: Reimpresa en Buenos
Aires: Imprenta de Niños Expósitos.
(¿ipíig, in6,®) sin fecha
149. Romance heroico en que se hace relación
circunstanciada de la gloriosa reconquista de la ciudad
PRIMERA IMPRENTA. 627
de Buenos Aires, Capital del Yirreynato del Rio de la
Plata, verificada el dia 1'2 de agosto de 1806. Por
un fiel vasallo de S. M. y amante de la Patria, quien
lo dedica y ofrece á la muy noble y muy leal ciudad,
Cabildo y Re jimiento áQhsidi Capital, con superior per-
miso. Buenos Aires, en la Real imprenta de Niños
Espósitos— Año 1807.
39pág. in Zi,® El romance comienza en la pág 13 y termina en la 23,
lasdemár páginas están ocupadas con ta deJicat>riüi, la adverteucia
y 33 notas esplicativas del testo,
El autor de este romance quiso ocultar su nombre; pero
no ha podido hacer que pas3 igaorad» á la posteridad.
Su autor fué el presbítero doctor don PaiUaleon Ri va rola,
maestro de filosoQaen el G di^gio de San Carlos, donde pro-
bablemente se educó, Capellán del Fijo y Juez en la Junta
conservadora de la libertad de imprenta ciscada en 1812.
La Advertencia puesta al frente del II )mance heroico,
está noblemente escrita, en lenguage sencillo y correcto, y
atestigua muy buenos estudios literarios por parte del autor
quien hace alarde de erudición moderna hasta el estrerao de
citaren, su tostó original á dos escritores francesed. Esta
Advertencia tiene por objeto justificiír el metro v el estilo
vulgar á que se sujetaba el poeta al relatar hechos que él mis-
mo reconocía como heroicos. No ha empleado la prosa,
dice, porque la poesia es desde el principio del mundo la en-
cargada de inmortalizar los gloriosos hechos de los héroes
de la gentilidad y de la religión. No ha seguido el pian ni c4
estilo de los Poemas épicos, porque esto pide una *'mano
maestra y talento, numen y entusiasmo poético," dt que se
reconoce despojado. Se decide á escribir en '* verso corrido
G28 LA REVISTA DE BUENOS AIRES
porque esta clase de metro se acomoda mejor al canto usado
en nuestros comunes instrumentos, y por consiguiente es el
mas apropósito paraque le canten Iqs labradores en sq tra-
bajo, los artesanos en sus talleres, las señoras en sus estra-
dos y la gente común por las calles y plazas. No puede ser
mas sencilla ni mejor fundada la justificación. Apesar de
esto, el Romance heroico de Rivarola y otro también de él
sobre la gloriosa defensa que le hace juego, son insulsos y
pálidos, y pertenecen, como el mismo autor lo reconoce, á
la familia de las jácaras de Francisco Esteban. Este genero
tan noble en otro tiempo en España, habia caido en una
humildad tan prosaica, que se hallaba desamparada de la pro-
tección de los buenos ingenios, y no es estrañoque un litera-
to colonial bajase tanto en el uso del octosilabo asonantadó
hasta ponerse al nivel de Comellas, autorde piezas dramáti-
cas muy populares en la península.
El pueblo probablemente recibió bien las relacionGS del
Capellán del Fijo; pero los entendidos de buen humor y de
ingenio maligno rieron de la sencillez del poeta é hicieron
correr una carta escrita .con agudeza, quo nunca se impri-
mió, en la cual suponen los traviesos autores que los ciegos
de Madrid se quejan de la concurrencia que les hace en daño
de su pobreza, el cantor de las prot/as porleñr.s.
También por el lado histórieo le salieron al encuentro
loserudití)s. El señor don José Joaquín de Araujo, ocultandosu
uombre bajo la íiiwa detin patricio^ publicó en ocho páginas
iu 4. ® unas adiciones y correcciones 6 la Dedicatoria del
Uomanee hislórico, en las cuales se prueba que las |)roez{is
militares de Bueiids Aires no comienzan desde el siglo XVll,
como lo dice el autor del Uomaucv, sino desde el año 4582
époco en que el corsario inglés Eduardo Fonlano, habiendo
fRlMERA íMtRENtA, 629
Hégado hasta Martin García, no se atrevió á poner el pié en
la población recien fundada por don JuandeGaray.
150. La gloriosa defensa de la ciudad de Buenos Ai-
res, capitaldelvireinato del Riode hVhiaiVerificadadel
2 al 5 de julio de 1807. Brevemente delineada en ver-
so suelto, con notas: por un fiel vasallo de S. M. y
amante de la Patria. Quien lo dedica al señor don San-
tiago Liniers y Bremont, Brigadier déla Real armada
Gobernador y Capitán General de esta Provincia y General
del ejército Patriótico de ¿a misma capital. Con superior
permiso. Buenos Aires en la Real imprenta de los Ni-
ños Espóí^itos — uño 1807.
(46pag. in A*®)
Del nlismo autor que el unlerior.
El Romance comienza en la pógina O y termina en la 29.
La Advertencia ocupa desde la página 8 y las notas el resto
hasta completar las 46 pág.
En la Advertencia reasume el autor las razones que es-
puse en la del anterior Romance heroico, para escribir en
verso **corrido y suelto" y al fin de ella es mas terminante
en cuanto al anónimo en quepersisíe. **No doy mi nombre,
dicp, porque no busco mi gloria sino la de Dios.'*
El poseedor contemporáneo de un ejemplar de este
Romance que hemos visto, ha escrito al fin de él con letra
clara y antigua la siguiente nota: *'Este Romance se ha man-
dado recoger por el gobierno que asi lo ha tenido por conve-
niente, en consideración á las noticias truncas, cambiadas y
supuestas que contiene."
40
$50 LA REVISTJL D£ BUENOS AfHES.
151. Carta pastoral del liustrísiin.oseüor Arzo-
bispo de la Piala donJBeiiilo .\!aria de iVloxo y de Viaa^
eo|U ele. A. todos los fieles de su Arzobispado, con li-
ceocia délos superiores. Buenos Aires. Eu la Real
imprenta de los N-iños ÉJLpósilos-.'>irio de MDCCÓ'O'n.
(ÍO pag. i.i Zi. c )
Esta carta pastoral escrita con fervor do estilo, se con-
trae á Iiaceruna historia de k)s peligros áqiKíespusi^ronal paiíy
lasinvasiones inglesas, de los medios por los cuales severiOcó
su reconquista y la defensa, y á pintar con colores vivos U\
ambición poliiica de la Gran Bretaña, manifestada en dife-
rentes regiones del globo. **Los ingleses, dice en la pag. 7,
hablan decretado la entera conquista y ruina de estos paises.
No era ciertamente el amor de la paz, que es el que hace li-
cita la guerra, no el deseo* de conservar en equi ibrio h
balanza politica del mundo, el (juehabia inspirado á los mi-
nistros y parlamentos británicos tan inhumano pmyecto^
bino por una parte su mismo [ori^uHo y vanidad; porque la
Inglaterra S(»gun tscribeun giave íilosoío del siglo próximo
pasado, sintiéndose capaz por su /"uerza martlitna de insultar
á iodas las demás naciones, cree que su poder no tiene lyias limi-
tes que los del Océano, Y por oirá parte, imaginándose que
ciamos muy ricos con los de cb ufados tesoros de Potosí, la
insaciabte sed de su avaricia mercantil la estimulaba á hater
los últimos esfuerzos ¡)aru arrebatarnos estas pretendidas ri-
quezas, puesto que aquel pueblo, conforme aniide el mismo
escritor, mas aun se aflijt déla prosperidad agena, que goza
y se alegra de la propia"
*■
152. Sermoü de acciou de gracias, que con
PRIME ii IMl»aEN l'A . 65 í
motivo de haberse recibido coa extraordinario el dia
primero de a^^osto del présenle aiío de 1807, la no-
li era de U gloriosa victoria^ que se í<anó en ía capital
de Ikíenos Aires el dia 5 de jnlio por las armas espa-
ñolas el ks de la Gran Bretaña, dixo él cinco del mis-
mo agosto el doctor don Matias Terrazas, Dignidad
Tesorero, y provisto Chantre de la iglesia Metropoli-
tana de Charcas, en fa solemne misa que en cumpli-
miento del voto i echo a Nuestra Señora de Guadalu-
pe, celebró de Pontifical el ílustrisimo y Revt^rendí-
slmo Señor Arzobispo, ;:on asistencia de la Keú Au-
diencia, Cabildo Eclesiástico y Secular, Clero, ílegi-
dores y Pueblo. Con licencia. Buenos Aires. En
la Real imprenta de los Niños Sxp6sitOn Año
MDCCCVN.
[iU págs.in Zi.o)
A^t*rca ée\ origen de la virgen de Guadalupe é importan-
cia de los favores dispensados por su irrteheesioii á Iti ciudad
de Charcas, dice el doctor Terrazas en ei presente sermón lo
siguiente:
«Es tradición de nuestros antepasados bien jo sabéis se-
ñores) qm3 el cielo por un conducto oculto nos presentó la
devota imagen de Guadalupe, que veneramos. Sin saberse
por qué medio, por cuyo orden, ni de qué lugar, se refiere
nos vino este precioso tesoro. Pero sea de esti^ lo que fuere v
lo cierto es que nuestra ciudad ha jurado á Maria en e ta so-
beranía imagen, por su principaiPatroiia, y que ha espei'imen-
tado en todos tiempos los dulces efectos de su píitrocinio,
yyestros mayores por un espíritu de religión erigieton alta-
Ooá LA REVISTA DE BÜENÑS AÍRES,
i*es, instituyeron públicos regocijos en obsequio de Nuestra
Señora. Y nosotros hemos sentido su propia experiencia,
hemos visto con nuestros propios ojos, hemos tocado, por
decirlo asi, con las manos, su protección en los tiempos mas
terribles, en las mas críticas circunslancias de la rebelión
pasada deestas provincias. El feliz suceso de nuestras armas
sobre los montes de la Puniliaen eldia 20 de febrero del año
de mil setecientos ochenta y uno, hará una época memora-
ble en los fastos de esta ciudad, y será un monumento eter-
no de la protección de Maria de Guadalupe. Nuestros ciu-
dadanos referirán este dichoso suceso á sus hijos, y estos lo
pasarán á las futuras generaciones.»
Véase el N." 13i de estas Efemérides.
153. Cuatro cartas de un español á un anglo-
mano en que se manifiesta la perfidia del gobierno de
Inglaterra^ como pernicioso al género humatiOy potencias
Europeas y particularmente á la España. Escritas por
don Pedro Estala. Reimpresas en esta capital de Bue-
nos Aires á espensas de S. M. I. C.
Con permiso de los superiores. Buenos Aires.
En la Real imprenta de Niños Expósitos: año de 1807.
(57 pág.InZi.*)
Un vecino de Buenos Aires, preciado de buen español,
dirijió al Cabildo estas «cuatro cartas d que la casualidad
habia llevado á sus manos. La dedicatoria del buen espa-
ñol al M. I. Cabildo está fechada á i7 de diciembre de
180G. El Cabildo á su vez y en igual fecha, es decir en el
mismo dia mes y año, dirige su dedicatoria de las dichas cor-
tas á los habitantes de esla capital y demás provincias del
PRIMERA IMPRENTA. 635
Yireynato del Rio de la Plata, recordando en ella cuanto hi-
zo esta corporación para llenar sus deberes y cooperar al
buen éxito de la Reconquista. Llama al mismo tiempo la
atención sobre la necesidad de defenderse contra la seduc-
ción hipócrita ejercida por los ingleses durante los días que
ocuparon elpais. «De esta inicua y contajíosa arma fdice el
ilustre Ayuntamiento) usó elenemigo británico desde el mo-
mento que tuvimos la infeliz suerte de sufrir su odiosa do-
minación por medio de proclamas infamatorias a nuestra fe-
licidad y vasallaje, comprometiendo nuestro concepto para
con las naciones de Europa y América, á cuyo intolerable
insulto intentó mas de una vez oponerse esta muy noble y
leal ciudad, si la prudencia no le dictase entonces sufrir en
silencio su calumnia, para vindicarla mejor el gran dia de
su triunfo y libertad.»
El Cabildo dedicó estas cartas de Estala á todos sus com -
patriotas, lleno de satisfacción, pues las consideraba como
un escudo contra cualquier seducción británica, y propias
para ratificar en la fidelidad al Rey de Espaaa á todos los
pueblos de nuestro continente. Dos años y medio después
la revolución contra la Metrópoli cundia de un estrenio á
otro en el seno de los pueblos de América gobernados por
españoles europeos.
154. Pastoral amoüeslacioQ que el Illmc». señor
don Remigio de la Santa y Ortega, Obispo de la Paz,
dirige á uno y otro clero, y demás diocesanos, para
que en ejercicio de su caridad y patriotismo auxilien
con socorros pecuniarios la ciudad de Buenos Aires,
Capital del Virreynato del Rio de la Plata, amenaza-
da de nueva invasión por las armas británicas. Con las
(>34 LA REVISTA DE BUENOS AIRES.
licencias necesarias. Buenos Aires en la Real Impren-
lade Niños Expósitos. Año de 1807.
(10 p^s. in 4.®;
Como muestra del í?stilo del señor Obispo y de los razo-
namieiitos de que se vahan los prelados y «utoridades de aque-
lla época para deprimir ante la opinión pública délas coló*
nias españolas lu política del gobierno inglés, copiamos el
siguiente rasgo que comienza en la página 7 de esta Pastoral:
• Desde las Hberas del Ganges y del Indo^ta-n, bailadas
con ia sangre de las tristes víctimas inmoladas é su codicia,
hasta las del Sena y del Tañáis, hace tiempo que una voz ge-
neral está gritando á los pueblos: la nación inglesa persua-
dida que no puede conservar por mas tiempo la tiranía de
los mares sin grandes riquezas, y que estas difícilmente se
adquieren «in grandes injusticias, ha resuello sacrificarlo
todo á su ambición: las leyes de la naturaleza, el derecho de
las gerites, sus tratados y sagrados pactos deben postergarse
ala insaciable sed de oro qne la devora. Pueblos inocen-
tes, pueblos sencillos, pueblos que profesáis la buena íé y
que vivis bajo el mas suave y mas dulce de los gobiernos y de
los soberanos, no os engañéis, y si queréis conocer el siste-
ma político y devastador de la corte de Londres: si queréis
palpar ha¿ta donde llega su crueidad, pasad, si vuestra sen-
sibilidad os lo perjnite, paswl la vista por sus cstahlccjmien-
tos en la costa de Coromandel y de Bengala: oid por un ins-
tante los tiernos quejidos con que aquellos angustiados habi-
tantes claman al omnipotente justicia y venganza contra la tl^
rania de los ingleses, que insenisbles á los gritos déla razón
y de la humanidad, conlinónn en sn criminal furor con la
mas íha indiferencia.
trímera imprenta. 635
«Pero para que nos cansamos en manifestar la cruel-
dad inglesa en sus colonias, cuando sus mismos conciudada-
nos, sus mismos compatriotas, aquellos mismos que tanto
influyen en sa fuerza y poder, los irlandeses, digo, yacen su-
midos en el último abatimiento, con una propiedad vacilaíi-
te, sin opción á ninguno de los cargos públicos, despojados,
en fin, por solo el carácter de católicos del de ciudadanos:
viven alli los fieles perseguidos, los ministros de la religión
pobres y miserables, los templos incultos, los actos de piedad
embarazados, y todo el orden religioso y eclesiástico atro-
pellado y lleno de humillación.
'V, Q*i^ mas quedaría, pues, que esjierar á nosotros?
¿serian por ventura mas indulgentes en la América Espa-
ñola que lo son con la Irlanda que es casi su misma pa-
tria? "'.^^^^'-- '
El señor Santo y Ortega tomó posesión do su Obispado
de la Paz el 10 de febrero de \ 799; pero eslaba trasladado del
de Panamá que antes servia, desde el 24 de julio de 1797.
Er^i natural delReino 4e Murcia, babia hecho muy bue-
n^is estudios y enseñado geología. Fué canónigo capellán
del Rey en San Isidro de Madrid antes de plisará su iglesia
de Panamá.
155. Oficio de los generales ingleses, que han
ocupado la plaza de Montevideo, dirijido por separado
á la Real Audiencia de Buenos Aires, y al muy IIus,
tre Cabildo, y le^s respectivas contestaciones de estos-
Impreso por mandado de la Beal Audieacia. Buenos.
Aires. En la Real imprenta de Ioa Niños Espósitos —
Año 1807.
65:i LA KEVisTA DE BÜFHOS AIRES.
(!5 pag. inZi. ®)
Kn hi contestación de la Audu^ncia se dan esplicaciones
sobre el orijen y valor de las capitulaciones entre Beresford
T el generalísimo Liniers, invocadas por los generales ingle-
ses.
156. Copia de ia carta dirijitia al Exmo. señoj
don Santiaj^o Liniers y Breinond, Virey, gobernador y
capitán general de estas Provincias por la señora in-
fanta doña Carlota Joaquina de Borbon y contestacio-
nes confidencial y de ofitio. De orden superior. En
Buenos Aires; imprenta de los Niños Expósitos ---Año
1808.
(7 pag. in A.®)
Liniers da cuenta á la Princesa de su conducta con el
enviado de Napoleón y con respecto á la Junta de Fernando
Vil.
El nombre del emisario francés aparece escrito de di-
versas maneras por nuestros historiadores patrios. El se-
ñor V.cuña Mückonna en el periódico *'La voz de Chile" en
el número correspondiente al 14 de abril de 1862, aclara
este punto en los léiininos siguientes:
«En mayo de 1808 salió de Bayona el bergunlin Conso-
c lateur trayendo á su bordo á M, de Chassenai dí'stinado á
• iniciar la reacción francesa en Montevideo, La espedicioii
•' tuvo un desenlace desgraciado. Los ingleses quemaron el
c bergantín en la rada de Maldonado, y Elio, gobernador
tt de Montí'video recibió ú los náufragos én la cárcel de aque-
« lia ciudad •••• Veáse los viages porta América delSnddt
m Julián Mellet, un singular aventurero que acompañaba á
M. de Chassenni, empleado en su servidumbre.
PRIMERA IMPREPiTÁ. 657
157. Los señores Xefes Militares, y Magistrados
de la capital de Buenos Aires, acreditan los servicios
de la Legión de patricios voluntarios de infantería eri-
jida para la defensa de esta ciudad y sus Provincias
y la parte que ha tenido en las gloriosas acciones del
mes de julio de 1807. Con licencit. Buenos Aires
En la Real imprenta de los Niños Espósilos — Año
MDCGGVIIL
(14 pág. inZi®)
Es una serie de certificados muy honrosos para la Le-
gión de Patricios, acerca de su valor, disciplina y moralidad
desde su creación hasta fines de agosto de 1807, firmados
por el segundo gefe del Ejército don Cesar Balbiani, por el
Tribunalde la Real Audiencia, por don Juan Gutiérrez de la
Concha, por el Mayor de Plaza, teniente coronel don José
Mária Cabrer, por don Bernardo Velaseo, coronel de los
Reales ejercitas, y últimamente por el Cabildo.
Entre los muchos timbres de los Patricios, es muy seña-
lado el que recuerda su comandante con las siguientes pala-
bras: *'El tenierte coronel del Regimiento inglés N. ® 8,
ft Sir EnrriqueKedogan, habiendo esperimentado muy á su
« costa el animoso denuedo de los patricios de Buenos Aires
« preguntaba con asombro después de rendido, por la tro-
« pa de escudo en el brazo, que por valiente y generosa había
« admirado á él y á los suyos.'*
158. Oficio del M. L Cabildo de Buenos Aires ai
Señor Comandante de Armas, Reconquistador de es-
ta Capital: y contestación de dicho Señor ComandaQ<^
991$ Li REVISTA ifl BSaMOS AIRES.
lai»; fCpn Kiperior permiso, Buenos Aires: En la Real
lOipreAla de los Nmqos Eipóeltos.
{k págs: In i ® : sin foliatura)
, El Cabildo comunica en estq oficio al general Linií?r5,
el npmbraraiento que ha liocho en su persona ('esteiisivo á
• que na
5/^8 Re^i(
sus descendientesjfle Regidor Perpetuo, y que por medio ele
una Diputación le presenta en la miisniá oportunidad un ob-
sequio en que «al vivo se espresa la Reconquista de esta ciu-
dad.» Por estas palabras y por las de la contestación de Li-
niers, se infiere que el obsequio consistió en una espada,
mandada coostruir espi-^samente por el Ga-bildo desde mas
de un año antes.
l59. ' Conjuración de Bonaparle y. don Manuel
Godoy contra la Moparquia española, impreso en la
Habana; y reimpreso en Buenos Aires, año de 1809,
(2Zi págs. in U.'^)
Es una diatriba contra estos dos personajes, que parece
escrita por un médico, vecino de la isla de Cuba. Hablando
de Godoy, dice: «Sin otra campaña que la escaramuza cop
*los portugueses el año de 1801, y no babiendo visto eí ipar
«sino desde Cádiz á Barcelona, cuando el viaje de losReyesá
«Sevilla y las bodas del principe de Asturias, tuvo la impru-
'«ííenciii de titulnrse Generalísimo de los Ejércitos y Alpiiran-
afe general de España y de las Indias con emolumentos y ho-
«nores no concedidos ni al beredero presuntivo de lacoro-
• na.- (pág. 3.)
i60« Discorso publicado en la Garceta inglesu de
Bell sobre ím etpedioiones contra las colonios espít.
PRIMERA IMPRENTA. 639
ñolas, inserto en la Gazeta de Lima del 4 de julio del
presente año. Con licencia. Buenos Aires. En ia
Real Imprenta de los Niños Espósitos, Año 1&07.
(Spágs.in Zi,o)
La gaceta inglesa de donde se tomó e|te discurso debía
titularse: í/ie J5cíí, mientras que según lo escrito arriba, pa-
rece que fu^se una ciudad en donde se publicase dicha gíir
ceta.
El discurso es uu notable escrito contra la coloniza-
ción por la fuerza, bien que su fecha es posterior al mes de
agosto de 1806.
161. Para satisfacer la pública curiosidad acer^»
ca de oficios parlamentarios de los generales español
é ingles, y de la conferencia para el aju.-te de las ca-
pitulaciones, se dan á luz de orden del Superior Go-
bierno los oficios que hubieron de parle á parte, y las
proposiciones que el comisionado por el general ip-
gles hizo en la conferencia que se tuvo para el arre-
glo y ajuste de las capitulaciones, con las modificai-
Clones, repulsas y adiciones hechas por nuestra parte.
(8 págs. in U, ® Sin señalar la imprenta ni la fecha de la impresión.)
Comienzo por la intimación del Mayor general L Le-^
wi&on Gower á h plaza de Buenos Aires, áésáe una quinta
de los Corrales de Miserere, el 5 de julio y concluye con el
oficio de los generales Whitelok y George Murray, desde]»
plaza de Toros, el día 7, aceptando las cí)ndicioue6 impues-
ias por Liniers al anterior.
Los documentes que forman esta colección han sido
640 Li REViSTA DE BUENOS AIRES.
Üustrados con alguoas uotas exactas y oportunas, al pié de his
páginas.
162. Poema que un amante de la patria consa-
gra al solemne sorteo celebrado en la plaza mayor
de Buenos Aires, para la libertad de los esclavo!, que
pelearon en su defensa.
(4 págloas ia U. ® sin foliatura.) Al Fio: Con Ucencia, Bn ñuenos Ái-
res En la Real imprenta de Niños Expósitos: Año de iS07.
Este poema está escrito en estrofas regulares de á seis
versos, y aunque el autor quiso ocultar su nombre, dejóle
traslucir en el estilo, en la tímida templanza de las imágenes
y en lo poco lleno del verso. Atribulamos esta composi-
ción áFr. Cayetano Rodríguez, antes de tener una prueba
que da realidad á la sospecha.
Un testigo presencial de los hechos de aquella época ch
Buenos Aires, ha dejado una colección de impresos relativos
y las invasiones inglesos, y en ella, al margen de un ejemplar
de este poema, se lee la siguiente nota escrita de puüo y le-
tra delcolector. tCompiiesto por Fray Cayetano Rodríguez. •
Este dignísimo varón, la flor del claustro, no se sintió
inspirado por la victoria que costaba sangre, sino por la
magnanimidad que desataba cadenas del pié del hombre es-
clavo. £1 negro doviiello á su dignidad y á la posesión de si
mismo, le conmovió como á cristiano y como á un amigo d#
la igualdad, y escondiéndose, como lo tuvo siempre de cos-
tumbre para obrar el bien, confortó la virtud pública, mos-
trando en sentidos versos toda la hermosura moral de qu«
!»e vestía Buenos Aires rescatando á los desgraciados de la
vergüenza de tener amos. La aurora de la revoluciou baña
PfilMERA IMPBENTA, 644
ya eoR su luz azulada las estrofas del franciscano, como se
Hota ea la siguiente del poema:
Jamás te ha amanecido
Buenos Aires feliz mas claro dia.
Que aquel en que has sabido
Los llantos convertir en alegría,
A tantos redimiendo del pesado
Yugo de esclavitud que hablan cargado.
^ JuAix María GiTiEUftKZ.
(ContiBiiari,)
índice General.
llistorla American u»
Pajina;}»
Desaipcion histórica de ia aatígud provincia del Paraguay, por don :Ma-
riano Amonio Molas, (iuédilo) anotada y preccJida de una carla-
inlroduccioa por 1 doctor don AnjcU. Carranza ••3, 20I,35üy 5/iO
Bsludios GiolójÍ30s y etnolój icos sobre los pueblos y los idiomas que
habitaban en el Perú al tiempo de la conquista (inédito),
por el doctor don Vicente Fidel López 25
Recuerdos histórico-; sobre la provincia de Cuyo— 1815— 1820 —
(Inédito) por don Damián lludson Í2, i72, 325 y 501
Navegación de ultramar en el siglo XVÍll— Carta del l'adre Catlaneo* • 61
Kelacion de las medidas dictadas por el marqtios de Sobremonte, go-
beroador-intendente de la provincia de Cuyo (inédiio) — 1783 —
1788, por don José de Klias 8*J
^"'^Nolicias sobre Salta— (inédito) 161 y 3.'i5
Actas de fundacioQ de las capitales xle Provincia en la República
Argentina— Art. Vil.— Jujuy — (inédito), por el doctor don
Vicente G. Quesada 219 y 384
Ueruandarlas de Saav«dra— Causa célebre: noticias y documentos pa-
ra servirá la historia del Hio de la Plata (inédito) por dou Ma-
nuel Iticardo Trelles- • • • /i85 \
I Cuarenta ailo» antes— iuédilo -por el general don Tomas Iriarle 522
índice fiENERAL. ()43
Cuadros descriptivos estadísticos de las tres provincias de .Guyo~i|ié-
dito— por don Jttan Lierena 105, 273, 389 y 576
Doña Leonor Fernandez de Córdoba — Escenas de la vida colonial en
el siglo XVI— Crónica de la villa Imperial de Potosí— (inédito),
por el doctor don Vicente G. Quesada 113
El doctor V. Martin de Moussy — (Apuntes para su biografía) — (inédito)
■^ por el doctor don Vic 'nte O . (Quesada 2/| I
La lámina de Oruro y la (luirnalda y palma de Potosi depositadas en la
Sala deaudiencía del Superior Tribunal de justicia de Buenos Aires
(inédito)— por el doctor don Ángel J. Carranca 250, 367 y 563
Las dos Leyendas -Escenas de la vida colonial— Crónica de la Villa
Imperial de Potosí (inédiio), por el doctor don Vicente G.
Quesada 259 y 381
Justicia de Dios— Escenas de la vida colonial — Crónica de la Villa Im-
perial de Potosi (inédito), por el doctor don Vicente G. Que-
sada • 5Zi{i
Estudios sobre la justicia federal americana en su aplicación á la orga-
nización constitucional Argentina (inédito), por el doctor don Ma-
nuel Fu Garda- • • > IZiS
Bosquqo liistórico de la civilización política en las provincias del Rio
de la Plata (Conferencias públicas) por don José Mantiel Estrada.
Noticia de estas conferencias, por el doctordon Vicente G, Qnesada 15S
Proyecto para la fundación de una chacra modelo y gran centro de
enseñanza agrícola (^inédito) por don E. Olivera 289 y 422
Bibliografía de la primera imprenta de Buenos Aires desde su fun:ia-
cion hasta 1810 inclusive, ó Catálogo con observaciones y noticias
curiosas sobre las producciones de la imprenta de Niños Expósitos
desde 1781 hasta 1810 (inédito), por el doctor clon Juan Maria Gu-
tiérrez 297, U'¿li y 607
Bombardeo de Valparaíso — Protesta de la prensa de Bufónos Aircá** 321
544 Li lETISTl DE BUtlSOS AIIES.
A lo* leclores UB^
Bibliogiafía periodíiUca de Buenos Aires hasta la caida del Gobierno
dt Rosas— etc — Por don Antonto Zinny—precedida de una íb-
trodiccion 591
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La Revista de Buenos Aires
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